Evangelio del día – Semana del 21/05/2018 al 26/05/2018 (Séptima semana del Tiempo Ordinario)

dominicos

Evangelio del día y comentarios a la Palabra diaria

Séptima semana del Tiempo Ordinario – Año Par

Del 21

al 26 de mayo de 2018

Introducción a la semana

La liturgia nos introduce ahora en la lectura del Eclesiástico, uno de los libros sapienciales de la Biblia, es decir, en los que se refleja la sabiduría de Israel. Dicho en pocas palabras, la sabiduría es una reflexión sobre la realidad de las cosas y la experiencia humana para conducirse bien en la vida, tanto en el ámbito privado como en el público. Se centra más en el hombre y sus problemas que en Dios y en la historia de Israel. No obstante, esta reflexión se ilumina con la referencia a la creación (tal como se presenta en los primeros capítulos del Génesis, que hemos recorrido en las últimas semanas) y se enriquece al incorporar también los temas clásicos de la alianza y de la ley.

Precisamente en el Eclesiástico (así llamado en la época cristiana por su frecuente uso en la “ecclesía”, es decir, en las asambleas litúrgicas) se identifica la voz de la sabiduría con la voz de la ley, que es la palabra del Dios de la alianza. El autor de la sabiduría es Dios mismo y el principio de la sabiduría humana es “el temor del Señor”; no el miedo, sino el reconocimiento de la soberanía de Dios y la actitud de reverencia y obediencia que corresponden a la criatura.

Dentro de este marco, se subraya la confianza que genera ese temor de Dios ante las pruebas de la vida, o cómo nos acerca al Señor el amor a la sabiduría, que nos enseña a ser sencillos ante él y siempre dispuestos a la conversión, a la vez que nos permite discernir con acierto en la elección y el trato con los amigos. Todo ello se desprende de nuestra condición de criaturas de Dios, hechas a su imagen e invitadas a la alabanza de su nombre y al cumplimiento de su voluntad.

Del santoral de estos días mencionamos principalmente la fiesta de la Cátedra de san Pedro, una de las más antiguas fiestas cristianas. En ella se celebra a Pedro como cimiento de la fe y supremo pastor de la Iglesia por voluntad de Jesús (ver Mt 16, 13-19; Jn 21, 15-19). El Papa le sucede en la “presidencia de la caridad”, según la bella expresión de san Ignacio de Antioquía hablando de la autoridad del obispo de Roma.

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 Lunes   21 de Mayo de 2018  

“Todo es posible al que tiene fe”

Hoy celebramos: Beato Jacinto María Cormier (21 de Mayo)

Primera Lectura

Lectura de la carta del apóstol Santiago 3,13-18:

¿Hay alguno entre vosotros sabio y entendido? Que lo demuestre con una buena conducta y con la amabilidad propia de la sabiduría. Pero, si tenéis el corazón amargado por la envidia y las rivalidades, no andéis gloriándoos, porque sería pura falsedad. Esa sabiduria no viene del cielo, sino que es terrena, animal, diabólica. Donde hay envidias y rivalidades, hay desorden y toda clase de males. La sabiduría que viene de arriba ante todo es pura y, además, es amante de la paz, comprensiva, dócil, llena de misericordia y buenas obras, constante, sincera. Los que procuran la paz están sembrando la paz, y su fruto es la justicia.

Salmo

Salmo: Sal 18, 8. 9. 10. 15 R . Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón.

La ley del Señor es perfectay es descanso del alma;el precepto del Señor es fiele instruye al ignorante. R.

Los mandatos del Señor son rectosy alegran el corazón;la norma del Señor es límpiday da luz a los ojos. R.

La voluntad del Señor es puray eternamente estable;los mandamientos del Señor son verdaderosy enteramente justos. R.

Que te agraden las palabras de mi boca,y llegue a tu presencia el meditar de mi corazón,Señor, roca mía, redentor mío. R.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos 9, 14-29

En aquel tiempo, cuando Jesús y los tres discípulos bajaron de la montaña, al llegar adonde estaban los demás discípulos, vieron mucha gente alrededor, y a unos escribas discutiendo con ellos. Al ver a Jesús, la gente se sorprendió, y corrió a saludarlo.Él les preguntó: «¿De qué discutís?»Uno le contestó: «Maestro, te he traído a mi hijo; tiene un espíritu que no le deja hablar y, cuando lo agarra, lo tira al suelo, echa espumarajos, rechina los dientes y se queda tieso. He pedido a tus discípulos que lo echen, y no han sido capaces».Él les contestó: «¡Gente sin fe! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo os tendré que soportar? Traédmelo».Se lo llevaron. El espíritu, en cuanto vio a Jesús, retorció al niño; cayó por tierra y se revolcaba, echando espumarajos.Jesús preguntó al padre: «¿Cuánto tiempo hace que le pasa esto?»Contestó él: «Desde pequeño. Y muchas veces hasta lo ha echado al fuego y al agua, para acabar con él. Si algo puedes, ten lástima de nosotros y ayúdanos».Jesús replicó: «¿Si puedo? Todo es posible al que tiene fe.»Entonces el padre del muchacho gritó: «Tengo fe, pero dudo; ayúdame».Jesús, al ver que acudía gente, increpó al espíritu inmundo, diciendo: «Espíritu mudo y sordo, yo te lo mando: Vete y no vuelvas a entrar en él».Gritando y sacudiéndolo violentamente, salió. El niño se quedó como un cadáver, de modo que la multitud decía que estaba muerto. Pero Jesús lo levantó, cogiéndolo de la mano, y el niño se puso en pie.Al entrar en casa, sus discípulos le preguntaron a solas: «¿Por qué no pudimos echarlo nosotros?»Él les respondió: «Esta especie sólo puede salir con oración y ayuno».

Reflexión del Evangelio del día

¿Hay alguno entre vosotros sabio y entendido?

La carta de Santiago es un escrito único en el nuevo testamento, puesto que refleja un mundo de ideas de carácter sapiencial, semejante a algunos libros del AT (Eclesiástico, Sabiduría, Eclesiastés, Proverbios, Job). En ella se nos habla de ayudar al creyente a enfrentar los problemas de la vida cotidiana con responsabilidad y sentido común. Es necesario aprender de los propios errores y así poder transmitir a los demás nuestras experiencias.

La lectura de hoy nos habla precisamente de la verdadera y falsa sabiduría. La pregunta inicial con la que se abre el texto nos incluye a todos: ¿quién es el que se considera sabio y entendido? El que se crea sabio y experto en la comunidad debe demostrarlo con sus acciones. En el AT se entendía la sabiduría como el arte del buen vivir, aprendido de la experiencia. Para Santiago la sabiduría no es patrimonio de los que saben, sino de aquellos que tienen una conducta coherente con la vida cristiana. La actitud fundamental del comportamiento sabio es una actitud no violenta, cordial, dócil hacia los hermanos y hermanas. Lo contrario a este proceder, insiste el autor,  son los celos y las rivalidades, que podían estar presentes en el corazón de los destinatarios y también en los nuestros. Frente a una sabiduría meramente intelectual y orgullosa, el cristiano debe aspirar a una sabiduría de dimensiones prácticas y compasivas.

Santiago nos habla de la sabiduría que “viene de lo alto” en contraposición con la sabiduría terrestre que no procede del ámbito de Dios, sino del ámbito humano. La competición y la disputa ambiciosa solo llevan a la ruina al ser humano, le hacen perder su horizonte de equilibrio y sensatez. La sabiduría “de arriba” se completa con siete calificativos en los que predominan actitudes prácticas: pura, pacífica, comprensiva, dócil, misericordiosa, constante y sincera. Es ésta sabiduría que proviene de Dios la produce buenos frutos. La prueba de que el creyente ha alcanzado la verdadera sabiduría no es la cantidad de argumentos que tenga, sino la práctica de una conducta que se ajusta a la verdad del evangelio que predica. ¿Hay alguno entre vosotros sabio y entendido?

Tengo fe, pero dudo, ayúdame

La lectura del evangelio de hoy sitúa el relato a continuación del texto de la trasfiguración, dónde Jesús ha revelado su gloria a tres de sus discípulos (Pedro, Santiago y Juan). La curación del “endemoniado” va a poner el acento no tanto en el hecho de la sanación como en las enseñanzas que se desprenden para la comunidad.

Al bajar del monte Jesús y sus tres discípulos se encuentran, con una gran muchedumbre del pueblo y con los escribas que sostienen una disputa con los otros discípulos de Jesús. No se sabe el motivo de la discusión, pero por lo que se va a decir en la narración podemos pensar que discutían sobre el poder para expulsar los demonios y sobre si Jesús podría curar aquel caso tan grave, que los discípulos no habían podido curar.

El padre expone a Jesús la enfermedad de su hijo. El muchacho está poseído por un espíritu inmundo, que le invade repentinamente y le tira contra el suelo. Al espíritu se le llama “mudo”. Jesús se queja contra la “generación incrédula”, expresión que no ha cesado de resonar en boca de los profetas desde los tiempos de Moisés; y condena la postura del pueblo. Este ve los milagros como algo externo y sólo busca ayuda para sus necesidades materiales, sin llegar a penetrar el auténtico sentido de estas acciones salvadoras del Señor. Pero Jesús, que deja escapar de su corazón este lamento, se vuelve hacia ellos con amor y compasión. El manda, que le traigan al muchacho, que padece el mal desde la infancia.

Tras la queja contra la generación incrédula, la fe se convierte en el tema central. La observación del padre desesperanzado: “pero si tú puedes algo…” la recoge Jesús que advierte: “Todo es posible para el que cree”.  El hombre que ha comprendido lo que Jesús le dice, exclama inmediatamente: “¡Creo! ¡Ayúdame tú en mi falta de fe!”. El grito de este padre, es la voz de tantos creyentes que hoy piden a Jesús: Ayuda mi poca fe. Cuando el demonio ha sido expulsado, Jesús toma por la mano al muchacho que yacía inerte, y éste “se puso en pie”. El joven parecía muerto y la fe en Jesús le ha vuelto a la vida.

El diálogo, que sostienen después los discípulos con Jesús, es un indicio de que el evangelista aún quiere dar una enseñanza particular a la comunidad. La “casa” y la anotación “aparte” son recursos estilísticos de Marcos para reclamar la escucha atenta de la comunidad a la respuesta de Jesús con la que concluye el relato. A la pregunta de los discípulos de por qué ellos no habían podido curar al muchacho poseso, responde Jesús: “Esta clase de demonios sólo puede ser expulsada por la oración”. A la fe, a la que todo le es posible, debe seguir la oración humilde y apremiante que espera de Dios, lo que es humanamente imposible. ¿Es así nuestra oración capaz de hacer posible lo imposible?

Hna. Carmen Román Martínez O.P.
Congregación de Santo Domingo
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 Martes   22 de Mayo de 2018  

“El último de todos y el servidor de todos”

Primera Lectura

Lectura de la carta del apóstol Santiago 4,1-10:

¿De dónde proceden las guerras y las contiendas entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, que luchan en vuestros miembros? Codiciáis y no tenéis; matáis, ardéis en envidia y no alcanzáis nada; os combatís y os hacéis la guerra. No tenéis, porque no pedís. Pedís y no recibís, porque pedís mal, para dar satisfacción a vuestras pasiones. ¡Adúlteros! ¿No sabéis que amar el mundo es odiar a Dios? El que quiere ser amigo del mundo se hace enemigo de Dios. No en vano dice la Escritura: «El espíritu que Dios nos infundió está inclinado al mal.» Pero mayor es la gracia que Dios nos da. Por eso dice la Escritura: «Dios se enfrenta con los soberbios y da su gracia a los humildes.» Someteos, pues, a Dios y enfrentaos con el diablo, que huirá de vosotros. Acercaos a Dios, y Dios se acercará a vosotros. Pecadores, lavaos las manos; hombres indecisos, purificaos el corazón, lamentad vuestra miseria, llorad y haced duelo; que vuestra risa se convierta en llanto y vuestra alegría en tristeza. Humillaos ante el Señor, que él os levantará.

Salmo

Sal 54,7-8.9-10a.10b-11.23 R/. Encomienda a Dios tus afanes, que él te sustentará

Pienso: «¡Quién me diera alas de palomapara volar y posarme!Emigraría lejos,habitaría en el desierto.» R/.

«Me pondría en seguida a salvo de la tormenta,del huracán que devora, Señor;del torrente de sus lenguas.» R/.

Violencia y discordia veo en la ciudad:día y noche hacen la rondasobre sus murallas. R/.

Encomienda a Dios tus afanes,que él te sustentará;no permitirá jamás que el justo caiga. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos 9,30-37

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se marcharon de la montaña y atravesaron Galilea; no quería que nadie se enterase, porque iba instruyendo a sus discípulos.Les decía: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán; y, después de muerto, a los tres días resucitará». Pero no entendían aquello, y les daba miedo preguntarle.Llegaron a Cafarnaún, y, una vez en casa, les preguntó: «¿De qué discutíais por el camino?»Ellos no contestaron, pues por el camino habían discutido quién era el más importante.Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo: «Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos».Y, acercando a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo: «El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mí; y el que me acoge a mí no me acoge a mí, sino al que me ha enviado».

Reflexión del Evangelio del día

Dios da su gracia a los humildes

Santiago, en su Exhortación a la humildad, parte de una pregunta: ¿de dónde proceden los conflictos y las luchas que se dan entre vosotros? Es una pregunta que apunta hacia la división de los miembros de la comunidad. Pero, además, es una pregunta que apela a lo más íntimo de la persona.

Por lo general, un corazón divido está en guerra consigo mismo y con los demás, y eso se aprecia en el malestar que provoca en comunidad, pero Santiago lo achaca a los deseos que pugnan dentro de cada persona, donde la ambición, la envidia quedan frustradas al no conseguir lo que desean. Es donde radica toda insatisfacción personal y comunitaria.

Santiago, llama adúlteros a los que quieren amistad con el mundo, y, por consiguiente, enseña Santiago, eso es enemistarse con Dios.

Dios resiste a los soberbios, mas da su gracia a los humildes. Es en la humildad donde vencemos toda envidia y ambición, toda ruptura con uno mismo. Es en la humildad donde todo conflicto es superado y vencido.

El último de todos y el servidor de todos

Jesús instruía a sus discípulos a cerca de su muerte y resurrección, pero los discípulos no entendían nada y les daba miedo preguntarle. Al llegar a Cafarnaún, una vez en casa Jesús les pregunta: ¿qué discutías por el camino? El silencio fue la respuesta, porque habían discutido por el camino quien sería el más importante entre ellos. Una discusión fuera de lugar, no era esa la cuestión. Su ignorancia y la falta de comprensión no les permitía que la humildad estaría por encima de todo.

Jesús les dice: Quien quiera ser el primero entre vosotros, que sea el último de todos, y el servidor de todos.

Jesús les presenta a un niño, a quien abraza, y les dice: el que acoge a un niño como este en mi nombre, me acoge a mí, y con ello, está acogiendo a quien me ha enviado.

A veces, nos creamos expectativas que están fuera de lugar, y que sólo abarcan la lógica humana. La lógica de Dios es diferente. No nos llama a la búsqueda del poder, de la riqueza o de la fama, nos llama a una vida en humildad y servicio, donde los demás son los más importantes. La lógica humana nos conduce al egoísmo, la lógica de Dios al desprendimiento.

Fr. Alexis González de León O.P.
Convento de San Pablo y San Gregorio (Valladolid)
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 Miércoles   23 de Mayo de 2018  

“Si el Señor quiere y nos da vida…”

Primera Lectura

Lectura de la carta del apóstol Santiago 4,13-17:

Vosotros decís: «Mañana o pasado iremos a esa ciudad y pasaremos allí el año negociando y ganando dinero». y ni siquiera sabéis qué pasará mañana. Pues, ¿qué es vuestra vida? Una nube que aparece un momento y en seguida desaparece. Debéis decir así: «Si el Señor lo quiere y vivimos, haremos esto o lo otro.» En vez de eso, no paráis de hacer grandes proyectos, fanfarroneando; y toda jactancia de ese estilo es mala cosa. Al fin y al cabo, quien conoce el bien que debe hacer y no lo hace es culpable.

Salmo

Sal 48,2-3.6-7.8-10.11 R/. Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos

Oíd esto, todas las naciones;escuchadlo, habitantes del orbe:plebeyos y nobles, ricos y pobres. R/.

¿Por qué habré de temer los días aciagos,cuando me cerquen y acechen los malvados,que confían en su opulenciay se jactan de sus inmensas riquezas? R/.

Si nadie puede salvarse ni dar a Dios un rescate.Es tan caro el rescate de la vida,que nunca les bastarápara vivir perpetuamente sin bajar a la fosa. R/.

Mirad: los sabios mueren,lo mismo que perecen los ignorantes y necios,y legan sus riquezas a extraños. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos 9,38-40

En aquel tiempo,, dijo Juan a Jesús: «Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre, y se lo hemos querido impedir, porque no es de los nuestros».Jesús respondió: «No se lo impidáis, porque uno que hace milagros en mi nombre no puede luego hablar mal de mi. El que no está contra nosotros está a favor nuestro».

Reflexión del Evangelio del día

Sois vapor que aparece un instante y luego desaparece

La Carta a Santiago nos plantea la esencia misma de la fe. Decir que sí a Dios en conciencia y con libertad implica mucho más que una creencia. Implica la vida, nuestra propia vida que, para Santiago, no es más que un vapor fugaz que ahora es, pero mañana quizá no. Solo Dios lo sabe porque es el Señor de la Vida. Nos la da como un Padre que nos quiere y nos ofrece un Sentido de Felicidad y Plenitud como referencia. Pero nosotros, que rezamos el padrenuestro, no queremos “hacer su voluntad”, sino la nuestra.

Hacemos “nuestros” planes con la única referencia a nosotros mismos, a nuestros intereses que, a veces, son como ídolos que nos dominan e hipotecan la vida. Pensamos no pocas veces que Dios es un “aguafiestas” que condiciona mi libre voluntad, que no me deja ser verdaderamente quien quiero ser. Y, sin embargo, cuando en las encrucijadas de la vida, nos descubrimos solos, desamparados, “niebla fugaz”… tendríamos que plantearnos nuestra suficiencia, nuestro egocentrismo y, si nos confesamos creyentes, buscar en nuestro interior el Amor de quien nunca nos ha abandonado y ha creído siempre en nosotros.

El que no está contra nosotros, está a favor nuestro

El papa Francisco ha indicado no pocas veces que uno de los grandes pecados de la Iglesia es la autorreferencia: es decir, proclamarse a sí misma como elemento fundamental para la Salvación de los hombres cuando su esencia y existencia solo tiene sentido en cuanto es comunidad que vive y transmite la fe en Cristo y el Evangelio.

Este es el sentido del Evangelio de San Marcos. El cristiano solo tiene como referencia al Señor Jesucristo vivo y resucitado. “Los nuestros” son cada hombre y mujer, nuestros prójimos, nuestros auténticos hermanos como hijos de un mismo Dios que quiere la Salvación de todos.

Durante demasiado tiempo, nosotros como Iglesia, hemos vivido encerrados en nuestras verdades de fe, pensando que teníamos la exclusiva de la Salvación frente a un mundo que no nos entendía. Y, sin embargo, si somos verdaderos cristianos, tenemos que hacer que en nuestra vida se trasparente al divino Nazareno que nunca hacía acepción de personas, que privilegiaba a los descartados de la sociedad y de la religión, que llevó la cruz de los pecados de toda la humanidad y en ella entregó su Vida por un Amor sin condiciones.

Es verdad que nos da coraje que se utilice el mensaje de Cristo en unos contextos al margen de la fe, quizá en alguna reivindicación social, laboral, política, quizá por personas que se proclaman ateos o agnósticos y que critican repetidamente a la Iglesia. Es muy grande la tentación de defender nuestros intereses religiosos, quizá legítimo y comprensible… pero más allá de nuestra lógica, está la de Dios y, sobre todo, su Amor que no tiene límites ni convencionalismos.

¿Rezamos con convicción “hágase tu voluntad en la Tierra como en el Cielo”?

¿Reconocemos nuestra autorreferencia como Orden, como Iglesia?

¿Hago en mi vida trasparente el rostro de Cristo?

D. Carlos José Romero Mensaque, O.P.
Fraternidad Fray Bartolomé de las Casas (Sevilla)
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 Jueves   24 de Mayo de 2018  

“Tomad, este es mi cuerpo…”

Hoy celebramos: Jesucristo Sacerdote

Primera Lectura

Lectura del libro de Jeremías 31, 31-34

«Mirad que llegan días –oráculo del Señor–en que haré con la casa de Israel y la casa de Judáuna alianza nueva.No como la alianza que hice con sus padres,cuando los tomé de la mano para sacarlos de Egipto:ellos quebrantaron mi alianza, aunque yo era su Señor–oráculo del Señor–.Sino que así será la alianza que haré con ellos,después de aquellos días –oráculo del Señor–Meteré mi ley en su pecho,la escribiré en sus corazones;yo seré su Dios,y ellos serán mi pueblo.Y no tendrá que enseñar uno a su prójimo,el otro a su hermano, diciendo:”Reconoce al Señor.”Porque todos me conocerán,desde el pequeño al grande–oráculo del Señor–,cuando perdone sus crímenesy no recuerde sus pecados.»

Salmo

Sal 109,1.2.3.4 R/. Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec

Oráculo del Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha,y haré de tus enemigos estrado de tus pies. R/.

Desde Sión extenderá el Señor el poder de tu cetro:somete en la batalla a tus enemigos. R/.

Eres príncipe desde el día de tu nacimiento, entre esplendores sagrados;yo mismo te engendré, como rocío, antes de la aurora. R/.

El Señor lo ha jurado y no se arrepiente: Tú eres sacerdote eterno,según el rito de Melquisedec. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo Evangelio según San Marcos 14, 12. 16. 22-26

El primer día de los ázimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le dijeron a Jesús sus discípulos:–¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?El envió a dos discípulos, diciéndoles:–Id a la ciudad, encontraréis un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidlo, y en la casa en que entre, decidle al dueño: «El Maestro pregunta: ¿Dónde está la habitación en que voy a comer la Pascua con mis discípulos?».Os enseñará una sala grande en el piso de arriba, arreglada con divanes. Preparadnos allí la cena.Los discípulos se marcharon, llegaron a la ciudad, encontraron lo que les había dicho y prepararon la cena de Pascua.Mientras comían, Jesús tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio, diciendo:–Tomad, esto es mi cuerpo.Cogiendo una copa, pronunció la acción de gracias, se la dio y todos bebieron.Y les dijo:–Esta es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por todos. Os aseguro que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día que beba el vino nuevo en el Reino de Dios.Después de cantar el salmo, salieron para el Monte de los Olivos.

Reflexión del Evangelio del día

La primera lectura de Jeremías, dentro todavía del AT, nos habla de “una nueva alianza”, distinta de la primera, que Yahvé va realizar con su pueblo: “Pondré mi Ley en su interior y sobre sus corazones escribiré, y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo”. En esta alianza los sacerdotes eran los encargados de ofrecer los diversos sacrificios a Dios, principalmente de animales. Estas ofrendas podían ser de alabanza, de expiación por los pecados, de acción de gracias…

Cuando llegó Jesús, nuestro Sumo y Eterno sacerdote, hizo una alianza nueva con toda la humanidad, borró el sacerdocio y todos los sacrificios de la antigua alianza y ofreció al Padre Dios su persona, su vida. Gastó su vida de la manera que el mismo Dios Padre le había indicado. En el fondo, gastar su vida de acuerdo con su propio ser, con su propia naturaleza que es el Amor. Es decir, le ofreció una vida de amor, una vida de servicio a sus hermanos los hombres, indicándoles el camino a seguir. Le ofreció su vida, su muerte y, por eso Dios, le resucitó. En cada eucaristía, renovamos esta única ofrenda, este único sacrifico de Jesús, nuestro Sumo y Eterno sacerdote: “Tomad, este es mi cuerpo… Esta es mi sangre de la alianza, que es derramada por muchos”.

Todos los cristianos, los seguidores de Jesús, participamos de su único sacerdocio. Unos participamos del sacerdocio ministerial y otros del sacerdocio común. Tanto unos como otros debemos imitar a Cristo sacerdote de dos maneras: En primer lugar, participando en la eucaristía, cada uno desde su condición, es decir, presentando al Padre a Cristo víctima, y comiendo su cuerpo y bebiendo su sangre. Y en segundo lugar, haciendo lo mismo que él hizo, ofrecer al Padre la ofrenda de una vida de entrega, de servicio a los demás. Que también nosotros podamos decir las palabras de Jesús, pero aplicadas a nosotros mismos: Ésta es mi persona que se entrega a mis hermanos por amor, como signo de cumplir la voluntad del Padre, como signo de ser fieles a nuestro ser, que es un ser creado para el amor, para la entrega…   

¡Que el Señor, nos ayude a cada uno, a vivir el sacerdocio que él nos ha regalado!

Fray Manuel Santos Sánchez
Convento de Santo Domingo (Oviedo)
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 Viernes   25 de Mayo de 2018  

“Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre”

Primera Lectura

Lectura de la carta del apóstol Santiago 5,9-12:

No os quejéis, hermanos, unos de otros, para no ser condenados. Mirad que el juez está ya a la puerta. Tomad, hermanos, como ejemplo de sufrimiento y de paciencia a los profetas, que hablaron en nombre del Señor. Llamamos dichosos a los que tuvieron constancia. Habéis oído ponderar la paciencia de Job y conocéis el fin que le otorgó el Señor. Porque el Señor es compasivo y misericordioso. Pero ante todo, hermanos míos, no juréis ni por el cielo ni por la, tierra, ni pronunciéis ningún otro juramento; vuestro sí sea un sí y vuestro no un no, para no exponeros a ser juzgados.

Salmo

Sal 102,1-2.3-4.8-9.11-12 R/. El Señor es compasivo y misericordioso

Bendice, alma mía, al Señor,y todo mi ser a su santo nombre.Bendice, alma mía, al Señor,y no olvides sus beneficios. R/.

Él perdona todas tus culpasy cura todas tus enfermedades;él rescata tu vida de la fosay te colma de gracia y de ternura. R/.

El Señor es compasivo y misericordioso,lento a la ira y rico en clemencia;no está siempre acusandoni guarda rencor perpetuo. R/.

Como se levanta el cielo sobre la tierra,se levanta su bondad sobre sus fieles;como dista el oriente del ocaso,así aleja de nosotros nuestros delitos. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos 10,1-12

En aquel tiempo, Jesús se marchó a Judea y a Transjordania; otra vez se le fue reuniendo gente por el camino, y según costumbre les enseñaba.Se acercaron unos fariseos y le preguntaron, para ponerlo a prueba: «¿Le es licito a un hombre divorciarse de su mujer?»Él les replicó: «¿Qué os ha mandado Moisés?»Contestaron: «Moisés permitió divorciarse, dándole a la mujer un acta de repudio.»Jesús les dijo: «Por vuestra terquedad dejó escrito Moisés este precepto. Al principio de la creación Dios “los creó hombre y mujer. Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne.” De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.»En casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre lo mismo.Él les dijo: «Si uno se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio.»

Reflexión del Evangelio del día

Llamamos dichosos a los que tuvieron constancia

Abundan en nuestro entorno los diagnósticos nada optimistas de la realidad sociocultural; y no es que no existan indicadores que abonen tales dictámenes. Pero el que cree en Jesús de Nazaret está obligado a identificar en el mundo actiañ los verdaderos signos de los tiempos, los puntos de apoyo de una esperanza que sabe muy bien que la frivolidad y la banalidad nunca tendrán la última palabra ni serán el mejor perfil del buscador de Dios. La espera del Señor nunca fue fácil, ni en tiempos de Santiago ni ahora; por eso se impone una espera activa, una paciencia creadora que, en clave de constancia, desea construir una historia trufada de Evangelio. Porque es el proyecto de Jesús, el Reino de Dios, el que tiene que decantarse entre nosotros como experiencia de gracia, como apuesta de fe, porque el Señor cumple siempre sus promesas y entre sus hijos son muy conocidos sus detalles de fidelidad. Los profetas y Job son un buen exponente del tiempo de gracia que media entre la siembra y la cosecha, quedando bien claro que la cosecha la establece el Señor, el dueño de esta mies, del mismo modo que escogió para cada uno de nosotros el momento de la sementera. El Señor es el que dicta el tiempo, confiemos en Él que sabe dar a nuestro tiempo fraterna fecundidad.

Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre

Abandona Jesús Galilea, pero no abandona su quehacer como Maestro. Unos fariseos le preguntan sobre la legalidad del repudio de la propia esposa. No dudan de la legitimidad del divorcio, sino de las diversas modalidades que, al respecto, contempla la normativa mosaica. En su respuesta, Jesús pasa del nivel jurídico al religioso, el plan originario de Dios, que fue rebajado en su formulación y exigencia por la dureza de corazón del hombre. Para Jesús está claro que la voluntad de Dios ya consta en el Génesis, pues en él aparecen el hombre y la mujer iguales en dignidad y los dos igualmente vocacionados a vivir en amor total. No se trata tanto de recuperar una normativa ni una moralidad más exigente de la que hacen gala los fariseos, sino de clarificar sin rebajas la dignidad del amor humano, la calidad de gracia del matrimonio, el serio y maduro compromiso de construir una convivencia en fidelidad y oblatividad, pues sin tales premisas difícil es vivir el amor cristiano. Y los dos en igual responsabilidad y compromiso. Por eso el matrimonio cristiano es algo más que un contrato legal; es una alianza estable, similar a la que el mismo Padre Dios ha establecido con su Pueblo y con cada uno de sus hijos. Porque la solidez del matrimonio no la dicta la ley, sino que se alimenta únicamente en el amor que une y crea, requisito indispensable para que la vida conyugal sea también seguimiento de Jesús.

¿La comunidad se plantea un apoyo efectivo a las parejas que desean matrimoniar, sobre todo testimoniando la vida conyugal como experiencia de vida y de gracia?

Fr. Jesús Duque O.P.
Convento de Santo Domingo de Scala-Coeli (Córdoba)
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 Sábado   26 de Mayo de 2018  

“En tu presencia, Señor”

Hoy celebramos: San Felipe Neri (26 de Mayo)

Primera Lectura

Lectura de la carta del apóstol Santiago 5,13-20:

¿Sufre alguno de vosotros? Rece. ¿Está alegre alguno? Cante cánticos. ¿Está enfermo alguno de vosotros? Llame a los presbíteros de la Iglesia, y que recen sobre él, después de ungirlo con óleo, en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo curará, y, si ha cometido pecado, lo perdonará. Así, pues, confesaos los pecados unos a otros, y rezad unos por otros, para que os curéis. Mucho puede hacer la oración intensa del justo. Elías, que era un hombre de la misma condición que nosotros, oró fervorosamente para que no lloviese; y no llovió sobre la tierra durante tres años y seis meses. Luego volvió a orar, y el cielo derramó lluvia y la tierra produjo sus frutos. Hermanos míos, si alguno de vosotros se desvía de la verdad y otro lo encamina, sabed que uno que convierte al pecador de su extravío se salvará de la muerte y sepultará un sinfín de pecados.

Salmo

Sal 140,1-2.3.8 R/. Suba mi oración como incienso en tu presencia, Señor

Señor, te estoy llamando, ven deprisa,escucha mi voz cuando te llamo.Suba mi oración como incienso en tu presencia,el alzar de mis manos como ofrenda de la tarde. R/.

Coloca, Señor, una guardia en mi boca,un centinela a la puerta de mis labios.Señor, mis ojos están vueltos a ti,en ti me refugio, no me dejes indefenso. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos 10,13-16

En aquel tiempo, le acercaban a Jesús niños para que los tocara, pero los discípulos les regañaban.Al verlo, Jesús se enfadó y les dijo: «Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis; de los que son como ellos es el reino de Dios. Os aseguro que el que no acepte el reino de Dios como un niño, no entrará en él.»Y los abrazaba y los bendecía imponiéndoles las manos.

Reflexión del Evangelio del día

Oración intensa

Hoy Santiago nos exhorta a perseverar en la oración y a ser pacientes para que, “viviendo con los pies en la tierra” «aspiremos a los bienes de arriba y no a los de la tierra.» Es decir nos exhorta a abandonarnos en las manos de Dios siempre y en cada momento, poniendo de nuestra parte lo que está a nuestro alcance para no caer en la presunción, dejando espacio libre, en la programación de nuestra vida, a la Voluntad de Dios. Porque sólo Él conoce en qué consiste y cuál es nuestro verdadero bien.

Jesús lo logró a la perfección. Él supo unir diálogo y comunicación con el Padre, contemplación e intensa oración, con la prosecución enérgica de la justicia y santidad del Reino de Dios: anunciando la Buena Nueva con denuncia profética, sanando y liberando al hombre, especialmente a los más necesitados, de lo que les esclaviza.

Si, como Cristo, nos abrimos  a Dios en la oración y en la contemplación, no nos desentenderemos del mundo, aunque vivamos en soledad, sino que amaremos  a nuestros hermanos con gran intensidad. Por ello tendremos hambre y sed de justicia, de amor y de fraternidad, de reconocimiento de la dignidad de todo hombre, sobre todo de los más humildes, los “vencidos” por el egoísmo de los que deberíamos ser sus hermanos.

Nuestra oración y experiencia de Dios serán auténticas cuando llevemos la oración a la vida, y la vida a la oración, en fecunda relación mutua. Así lo hicieron los grandes orantes ( hoy Santiago nos lo dice de Elías): “tocaron” el misterio de Dios.

La soledad en la oración es apertura máxima a Dios, porque toda verdadera soledad supone un corazón que sabe abrirse a la vida fraterna, a toda vida en comunión, diferenciándose claramente del aislamiento provocado por el egoísmo neurótico.

La oración no nos separa de la vida y de sus problemas, sino que nos da la energía que necesitamos para transformar la realidad de nuestra vida en alabanza y gloria de Dios ayudándonos, como decíamos al pricipio, a “vivir con los pies en la tierra” «aspirando a los bienes de arriba.»

Recibir el Reino como un niño

Hoy San Marcos quiere hacernos caer en la cuenta de la viva conciencia que tiene Jesús de la radical novedad de su mensaje, invitándonos a permanecer abiertos a la novedad de la Buena Nueva de Jesucristo: «Quien no reciba el Reino de Dios como un niño no entrará en él»

Jesús nos dice que, para recibir el Amor de Dios y Su Reino de salvación, nuestra vida debe ser como la de los niños: humilde, sencilla, receptiva,  gratuita.

Sí, los niños nos enseñan a recibir el Reino de Dios sin ponerle condiciones, sin exigir nada, con la conciencia de que recibimos lo que no merecemos, pero que a Dios Padre le ha parecido bien regalárnoslo, porque ante el Reino de Dios no tenemos, ni podemos hacer nada, que valga su merecimiento.

La acogida de Jesús a los niños nos muestra que debemos vivir reconociéndonos dependientes de Dios, pobres de espíritu y necesitados de su amor y de su gracia,  y, también, necesitados de la ayuda de nuestros hermanos en nuestro camino de seguimiento de Cristo,  con la confianza incondicional que los niños  tienen, para recibirlo todo de buena gana, sin poner “peros”.

Debemos poner toda la atención en aquello que recibimos y en lo que tenemos entre manos, como hacen los niños, que tienen los ojos abiertos para ver, y las manos tendidas para recibir con asombro. Dios se nos revela con imprevisible novedad, con asombrosa cercanía siempre nueva y siempre creadora, orientándonos hacia el futuro, porque es la actitud más humana y completa para abrirnos a Él sin reserva y, dar cabida al Reino de Dios en nuestra vida.

Una vez que aceptemos el Reino de Dios como un niño, entraremos en él, y será entonces cuando culmine en nosotros la infancia espiritual que, lejos de ser ñoñería infantil es: vivir con madurez responsable ante Dios y en nuestro propio ambiente.

Como hizo San Felipe Neri, cuya memoria celebramos hoy, dirijamos nuestra mirada confiada a María, Madre de Dios y Madre nuestra, y pidámosle que con su materno amor nos acompañe siempre y nos sostenga en nuestro caminar hacia el Reino de Dios.

Monjas Dominicas Contemplativas
Monasterio de Santa Catalina de Siena (Paterna)
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