Evangelio del día – Semana del 18/06/2018 al 23/06/2018 (Undécima Semana del Tiempo Ordinario)

dominicos

Evangelio del día y comentarios a la Palabra diaria

Undécima Semana del Tiempo Ordinario – Año Par

Del 18

al 23 de junio de 2018

Introducción a la semana

Durante esta semana san Pablo, en su segunda carta a los fieles de Corinto, presenta su ministerio apostólico como un servicio desinteresado y comprometido al Evangelio y lo defiende con vigor frente a otras influencias surgidas, sin ninguna garantía de autenticidad, en el seno de la comunidad corintia. Pondera incluso, con propósito apologético y con cierto pudor, algunas características significativas de su labor misionera: por una parte, menciona las numerosas adversidades sufridas y, por otra, las inefables experiencias místicas vividas, queriendo resaltar que la fuerza de su palabra le viene únicamente de Cristo; “porque cuando soy débil, entonces soy fuerte”.

Parte importante de ese ministerio apostólico es su preocupación por la seguridad material de la Iglesia-madre de Jerusalén. Exhorta a los corintios a ser generosos para con sus hermanos necesitados, como lo han sido otras comunidades menos “pudientes” que ellos. En eso se ha de demostrar su verdadero espíritu cristiano, presidido por el amor, sabiéndose amados ellos mismos por Dios y enriquecidos por Cristo.

Ese mismo espíritu es el que Jesús vino a encarnar y proclamar, tal como lo recoge Mateo en el “sermón del monte” (evangelios de esta semana): amar al enemigo, socorrer al necesitado, vivir con sobriedad y abiertos a lo absoluto, orar a Dios con espíritu filial, poner el corazón en los bienes definitivos, mirarlo todo con ojos limpios, abandonarse con confianza en manos de la providencia.

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 Lunes   18 de Junio de 2018  

“No hagáis frente al que os agravia”

Hoy celebramos: Beata Hosanna de Mantua (18 de Junio)

Primera Lectura

Lectura del primer libro de los Reyes 21, 1-16

Por aquel tiempo, Nabot, el de Yezrael, tenia una viña pegando al palacio de Ajab, rey de Samaria. Ajab le propuso: -«Dame la viña para hacerme yo una huerta, porque está al lado, pegando a mi casa; yo te daré en cambio una viña mejor o, si prefieres, te pago en dinero.»Nabot respondió: -«¡Dios me libre de cederte la heredad de mis padres!» Ajab marchó a casa malhumorado y enfurecido por la respuesta de Nabot, el de Yezrael, aquello de: «No te cederé la heredad de mis padres. »Se tumbó en la cama, volvió la cara y no quiso probar alimento.Su esposa Jezabel se le acercó y le dijo:-«¿Por qué estás de mal humor y no quieres probar alimento?» Él contestó: -«Es que hablé a Nabot, el de Yezrael, y le propuse: “Véndeme la viña o, si prefieres, te la cambio por otra.” Y me dice: “No te doy mi viña.” »Entonces Jezabel dijo: -«¿Y eres tú el que manda en Israel? ¡Arriba! A comer, que te sentará bien. ¡Yo te daré la viña de Nabot, el de Yezrael!» Escribió unas cartas en nombre de Ajab, las selló con el sello del rey y las envió a los ancianos y notables de la ciudad, paisanos de Nabot. Las cartas decían: «Proclamad un ayuno y sentad a Nabot en primera fila. Sentad en frente a dos canallas que declaren contra él: “Has maldecido a Dios y al rey.” Lo sacáis afuera y lo apedreáis hasta que muera. » Los paisanos de Nabot, los ancianos y notables que vivían en la ciudad, hicieron tal como les decía Jezabel, según estaba escrito en las cartas que hablan recibido. Proclamaron un ayuno y sentaron a Nabot en primera fila; llegaron dos canallas, se le sentaron enfrente y testificaron contra Nabot públicamente: -«Nabot ha maldecido a Dios y al rey.» Lo sacaron fuera de la ciudad y lo apedrearon hasta que murió. Entonces informaron a Jezabel: -«Nabot ha muerto apedreado.» En cuanto oyó Jezabel que Nabot había muerto apedreado, dijo a Ajab: -«Hala, toma posesión de la viña de Nabot, el de Yezrael, que no quiso vendértela. Nabot ya no vive, ha muerto.» En cuanto oyó Ajab que Nabot había muerto, se levantó y bajó a tomar posesión de la viña de Nabot, el de Yezrael.

Salmo

Sal 5, 2-3. 5-6. 7 R. Atiende a mis gemidos, Señor.

Señor, escucha mis palabras,atiende a mis gemidos,haz caso de mis gritos de auxilio,Rey mío y Dios mío. R.Tú no eres un Dios que ame la maldad,ni el malvado es tu huésped,ni el arrogante se mantiene en tu presencia. R.Detestas a los malhechores,destruyes a los mentirosos;al hombre sanguinarioy traicionero lo aborrece el Señor. R.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 38-42

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:-«Habéis oído que se dijo: “Ojo por ojo, diente por diente”. Yo, en cambio, os digo: No hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también la capa; a quien te requiera para caminar una milla, acompáñale dos; a quien te pide, dale, y al que te pide prestado, no lo rehuyas.»

Reflexión del Evangelio del día

El mal en el actuar humano

El relato del Libro de los Reyes nos cuenta cómo el rey de Samaría, Ajab, ayudado con las maquinaciones de su esposa Jezabel, provocan la muerte de Nabot para apoderarse de su viña.  La codicia, la manipulación y la incitación a la violencia se convierten en protagonistas del texto, y tristemente también, siguen siendo protagonistas de tantas situaciones a lo largo de la historia y del presente.

Llama la atención una frase de Jezabel: “¡Ya es hora de que ejerzas el poder regio en Israel!”.  El poder parece legitimar cualquier acción, justa o injusta.  El poder, que tiene en su fundamento ejercer la autoridad para el bien común, se pervierte y se transforma en abuso, búsqueda de intereses particulares, legitimación de uso de la fuerza y la coacción en beneficio propio o de quien decida quien lo ostenta.  El derecho y la ley, pierden su carácter universal e inalienable, para interpretarse y ejercerse de acuerdo a los intereses y truculencias de quienes ostentan el poder o les influyen y aconsejan.

Ese poder puede tener muchos “apellidos”: político, económico, social, religioso, familiar… Todos ejercemos el poder de una u otra forma, tomamos decisiones que influyen y afectan a otros, actuamos y hablamos provocando consecuencias en los demás.  Nadie está ajeno a obrar sin ética y ocasionar mal.  Incluso la cobardía y el “dejar hacer” a otros, siendo yo beneficiado, es la forma más común con la que hacemos mal a diario.  Caemos fácilmente en la connivencia con ese pecado estructural y social que sigue causando muerte, injusticia y miseria.

El bien como respuesta al mal

Jesús, en este pequeño pasaje de la liturgia de hoy, enmarcado en el Sermón del monte, revierte el argumento sobre cual debería ser la reacción al mal ocasionado, y provoca con sus palabras una confrontación directa con cualquiera de nosotros.  Si ya nos cuesta un mundo no dejarnos llevar por el mal, la reacción interna a las palabras de Jesús rebela nuestro sentido de lo que es justo y digno.

Quizás la intención misma de este texto es provocar, hacernos reaccionar.  Se dice que la virtud se alcanza con el ejercicio constante, que provoca hábito.  Ser fiel en lo pequeño, para ser capaz de responder con fidelidad en la situación más difícil.  Y es verdad que esos pequeños “ejercicios” de hacer bien en el día a día, nos irán convirtiendo en personas más capaces de responder con bien ante el mal.

El papa Francisco nos invita a la santidad en su reciente exhortación apostólica.  En el número 88, cuando habla de los que luchan por la paz, nos dice:” Los pacíficos son fuente de paz, construyen paz y amistad social”.  Y en el número 89: “Se trata de ser artesanos de la paz, porque construir la paz es un arte que requiere serenidad, creatividad, sensibilidad y destreza”.

A todos nos impactaron las declaraciones en los medios de comunicación de aquella madre a la que habían asesinado a su hijo pequeño, en un pueblo del sur de España.  La madre hacía una llamada a dejar actuar a la justicia, a no dejarnos llevar por esa respuesta de linchamiento a todo nivel que pueden despertar los crímenes más atroces, y a hacerlo por la memoria inocente de su hijo.  Es la llamada que Jesús nos hace hoy también a no cerrar puertas a la generosidad de un corazón bueno, que sabe amar, que sabe perdonar y vencer el deseo de revancha y venganza.

Es necesario cultivar una mirada más amplia, que cree futuro y posibilidades de vida y de encuentro.  Se decía de Domingo de Guzmán que destacaba su magnanimidad.  Hoy se habla poco de esta virtud.  Cuando la mirada y el corazón están centrados en Dios, surge esta grandeza del ser, es capaz de rebosarse a sí mismo, y de ser artesano de paz.  Necesitamos muchas personas así para hacer de nuestro mundo un hogar mejor y para todos.

Hna. Águeda Mariño Rico O.P.
Congregación de Santo Domingo
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 Martes   19 de Junio de 2018  

“Amad, haced el bien, rezad”

Primera Lectura

Lectura del primer libro de los Reyes 21, 17-29

Después de la muerte de Nabot, el Señor dirigió la palabra a Ellas, el tesbita: -«Anda, baja al encuentro de Ajab, rey de Israel, que vive en Samaria. Mira, está en la vifía de Nabot, adonde ha bajado para tomar posesión. Dile: “Así dice el Señor: ‘¿Has asesinado, y encima robas?’ Por eso, así dice el Señor: ‘En el mismo sitio donde los perros han lamido la sangre de Nabot, a ti también los perros te lamerán la sangre.» Ajab dijo a Elías: -«¿Conque me has sorprendido, enemigo mío?» Y Elías repuso: -«¡Te he sorprendido! Por haberte vendido, haciendo lo que el Señor reprueba, aquí estoy para castigarte; te dejaré sin descendencia, te exterminaré todo israelita varón, esclavo o libre. Haré con tu casa como con la de Jeroboán, hijo de Nabat, y la de Basá, hijo de Ajías, porque me has irritado y has hecho pecar a Israel. También ha hablado el Señor contra Jezabel: “Los perros la devorarán en el campo de Yezrael. ” A los de Ajab que mueran en poblado los devorarán los perros, y a los que mueran en descampado los devorarán las aves del cielo.» Y es que no hubo otro que se vendiera como Ajab para hacer lo que el Sefior reprueba, empujado por su mujer Jezabel. Procedió de manera abominable, siguiendo a los ídolos, igual que hacían los amorreos, a quienes el Señor había expulsado ante los israelitas. En cuanto Ajab oyó aquellas palabras, se rasgó las vestiduras, se vistió un sayal y ayunó; se acostaba con el sayal puesto y andaba taciturno. El Señor dirigió la palabra a Ellas, el tesbita: -«¿Has visto cómo se ha humillado Ajab ante mí? Por haberse humillado ante mi, no lo castigaré mientras viva; castigaré a su familia en tiempo de su hijo. »

Salmo

Sal 50, 3-4. 5-6a. 11 y 16 R. Misericordia, Señor: hemos pecado.

Misericordia, Dios mío,por tu bondad,por tu inmensa compasión borra mi culpa;lava del todo mi delito,limpia mi pecado. R.Pues yo reconozco mi culpa,tengo siempre presente mi pecado:contra ti,contra ti solo pequé,cometí la maldad que aborreces. R.Aparta de mi pecado tu vista,borra en mí toda culpa.Líbrame de la sangre,oh Dios, Dios,Salvador mío,y cantará mi lengua tu justicia. R.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 43-48

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:-«Habéis oído que se dijo: “Amarás a tu prójimo” y aborrecerás a tu enemigo. Yo, en cambio, os digo: Amad a vuestros enemigos, y rezad por los que os persiguen. Así seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos. Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y si saludáis sólo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto.»

Reflexión del Evangelio del día

Por haberse humillado ante mí

Elías interviene ante los abusos de poder del rey Ajab. Elías le hace saber todo el sufrimiento que va a padecer, el mismo que él ha infringido. El rey Ajab está ante el Dios de Israel. Sólo será perdonado si se humilla ante ese Dios.

Esta imagen divina, que somete a reyes poderosos que se han creído dioses, está siempre en disputa a lo largo del libro de los Reyes. Aparece un profeta que habla de parte del Dios de Israel porque han sometido a su pueblo. Sus intervenciones son a favor de los débiles. Podemos recordar al profeta Natán ante el rey David.

El abuso de poder no sólo está en los reyes. También es una tentación para aquellos que ostentan una responsabilidad ante otros: jueces, políticos, profesores, sacerdotes, padres… Todos, en el ejercicio de nuestros servicios hacia los demás, podemos caer en la tentación del abuso de poder.

El abuso de poder es sobrepasar los límites del servicio y la responsabilidad que ostento. Por lo general, se vale de la debilidad de los otros para esconder las propias. El abuso de poder tiene muchas caras y se basa en la manipulación y la opresión. Es violentar al otro en su libertad y en su integridad física o psicológica.

En este pasaje bíblico sólo la humillación ante Dios salva a Ajab de su ira. Un sentimiento que es más humano que divino, pero es el miedo a la desaparición lo que hace a Ajab cambiar de actitud. El miedo que provoca desaparece ante el miedo que siente. Teme a Dios. Y cuando uno provoca amenazas es porque en su interior vive con miedos más profundos.

Amad, haced el bien, rezad

En el Evangelio de Mateo Jesús nos propone estas tres acciones a la hora de situarnos frente a nuestros enemigos: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os aborrecen, rezad por quienes os persiguen.

Son tres acciones que nos sitúan fuera del odio, la ira y la venganza. El amor a nuestros enemigos nos sitúa fuera de las actitudes bélicas que malgastan nuestras energías, el hacer el bien a los que nos aborrecen nos permitirán elevarnos ante el desprecio de otros, y situarnos en la comprensión de ser humano como el otro cercano y digno del bien. Rezad por los que os persiguen, es para que Dios le haga ver una vida distinta donde el cambio del corazón es importante.

A nuestros enemigos los conocemos: la distancia está puesta de por sí; lo mismo que aquellos que nos aborrecen, porque el desprecio que muestran marca una distancia que nos separan ante el modo de comprender la vida. La persecución es patológica, no permite vivir. Nada podemos hacer frente a la persecución, ya que busca la aniquilación de la persona, de los pueblos, de las culturas y las religiones. Es cosa de Dios, porque necesita de un milagro para ser sanado.

Por eso, es importante seguir preguntándonos con el interrogante que Jesús dirige a sus discípulos: si sólo amamos a lo que nos aman ¿qué mérito tenéis?

La pregunta es clave. Ya que en nuestras manos como cristianos está la manera de mostrar al mundo otro lenguaje diferente. Un lenguaje de acogida que suponga acoger al otro, aunque sea enemigo de mis principios. Mostrarle al otro cómo se aprecia la vida, hacer el bien, y con ella a las personas. Y, por otro lado, cómo Dios puede llenar nuestra existencia rezando por quienes no valoran la vida en absoluto.

Este ha de ser nuestro reto en cada momento histórico que nos toque vivir. La llegada del Reino a nuestras vidas ha de propiciar un lenguaje diferente en nuestro modo de vivir y existir. Si mantenemos el odio, si aborrecemos a quien nos desprecia, si no le mostramos a quienes nos persiguen la vida de Dios, no somos distintos de los paganos.

El ser cristiano supone un cambio de mentalidad, un cambio de actitud, y un cambio situación: no podemos usar el mismo lenguaje del mundo para resolver nuestros conflictos. Se requiere que todas nuestras acciones hablen de Dios misericordioso.

Fr. Alexis González de León O.P.
Convento de San Pablo y San Gregorio (Valladolid)
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 Miércoles   20 de Junio de 2018  

“¡Entra en tu habitación, cierra la puerta y habla con Dios!”

Hoy celebramos: Beata Margarita Ebner (20 de Junio)

Primera Lectura

Lectura del segundo libro de los Reyes 2. 1. 6-14

Cuando el Señor iba a arrebatar a Ellas al cielo en el torbellino, Ellas y Elíseo se marcharon de Guilgal. Llegaron a Jericó, y Ellas dijo a Elíseo: -«Quédate aquí, porque el Señor me envía solo hasta el Jordán. » Eliseo respondió: -«¡Vive Dios! Por tu vida, no te dejaré.» Y los dos siguieron caminando. También marcharon cincuenta hombres de la comunidad de profetas y se pararon frente a ellos, a cierta distancia. Los dos se detuvieron junto al Jordán; Ellas cogió su manto, lo enrolló, golpeó el agua, y el agua se dividió por medio, y as! pasaron ambos a pie enjuto. Mientras pasaban el río, dijo Elías a Elíseo: -«Pídeme lo que quieras antes de que me aparten de tu lado.» Eliseo pidió: -«Déjame en herencia dos tercios de tu espíritu.» Elías comentó: -« ¡No pides nada! Si logras verme cuando me aparten de tu lado, lo tendrás; si no me ves, no lo tendrás.» Mientras ellos seguían conversando por el camino, los separó un carro de fuego con caballos de fuego, y Elías subió al cielo en el torbellino. Eliseo lo miraba y gritaba: -«¡ Padre mío, padre mío, carro y auriga de Israel! » Y ya no lo vio más. Entonces agarró su túnica y la rasgó en dos; luego recogió el manto que se le había caído a Elías, se volvió y se detuvo a la orilla del Jordán; y agarrando el manto de Elías, golpeó el agua diciendo: -«¿Dónde está el Dios de Elías, dónde?» Golpeó el agua, el agua se dividió por medio, y Eliseo cruzó.

Salmo

Sal 30, 20. 21. 24 R. Sed fuertes y valientes de corazón, los que esperáis en el Señor.

Qué bondad tan grande,Señor,reservas para tus fieles,y concedes a los que a ti se acogen a la vista de todos. R.En el asilo de tu presencia os escondes de las conjuras humanas; os ocultas de tu tabernáculo,frente a las lenguas pendencieras. R.Amad al Señor,fieles suyos;el Señor guarda a sus leales,y a los soberbios les paga con creces. R.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo 6, 1-6- 16-18

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:-«Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario, no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; os aseguro que ya han recibido su paga.Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará. Cuando recéis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta rezar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, cuando vayas a rezar, entra en tu aposento, cierra la puerta y reza a tu Padre, que está en lo escondido, y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará. Cuando ayunéis, no andéis cabizbajos, como los hipócritas que desfiguran su cara para hacer ver a la gente que ayunan. Os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no la gente, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará.»

Reflexión del Evangelio del día

Que pasen a mi dos tercios de tu espíritu

Leemos hoy los últimos instantes de Elías en la tierra y la inauguración de la misión de Eliseo. Una lectura atractiva, un poco misteriosa, que ha hecho correr ríos de tinta, llegando en algún autor a imaginar la presencia de extraterrestres que abducen, llevan, a Elías a su nave. Bien; todas las teorías son más o menos válidas y muchas son fantasías indemostrables, pero hay una verdad contenida: Elías ha sido llevado el cielo, al encuentro con Dios. Su voz se apaga, pero Dios va a seguir hablando.

Eliseo recupera el manto del maestro y este objeto, que puede ser imagen de los dos tercios de espíritu pedidos, será el que le dará entrada en la misión profética. Una misión que inicia cruzando el Jordán a pie enjuto, como hiciera a la ida con su Maestro, a la vista de los discípulos de los profetas de aquella tierra. El espíritu profético de Elías continúa en Eliseo y llega a nuestros días.

Dios está entre nosotros, sigue con nosotros desde nuestro principio, y siempre estará. Nos habló por los antiguos profetas, nos habló con su Hijo, y nos sigue hablando todos los días, cada instante, a través de los signos de la historia. La voz de Dios está, ciertamente, en las Sagradas Escrituras, pero también se deja oír en el periódico del día, en ese programa de TV que no parece contar nada más que procacidades, despropósitos y necedades. Hasta en ese lugar, si buscamos con los ojos y la mente abierta, podremos llegar a escuchar la voz de Dios.

No toques la trompeta…

Entramos en un capítulo importante sobre el comportamiento que el hombre en general, y el cristiano especialmente, deben seguir. Cristo nos pide algo sencillo: hagamos el bien, pero que no sea por presunción. Cualquier acto bueno, sin dejar en sí de ser bueno, produce en el agente efectos negativos si la intención del mismo es hacerse notar en la comunidad. Dios enaltece a los humildes y abaja a los soberbios.

El Maestro avisa: haced el bien de una forma discreta, sin que la mano derecha sepa lo que hace la izquierda. Se trata obviamente de una metáfora, pero muy afortunada. Todos los seres humanos tenemos, al menos, un punto de vanidad y puede que nos guste ser conocidos, admirados, incluso imitados por nuestro entorno social o religioso. Algunas veces procuramos llevar a los “trompeteros” delante, de forma que llamen la atención sobre nuestra “generosidad”.

Y seguimos aprendiendo: ¿Cuántas veces hemos rezado de forma que fuera notorio? Sabemos que Cristo nos invitó a orar en la intimidad de la habitación, pero puede que lo sigamos haciendo, puestos en pie en el templo, delante de la comunidad

Nos invita a orar sin gastar palabras inútiles porque el Padre ya sabe nuestras necesidades, no tiene tan mala memoria que necesitemos recitárselas, ni es tan voluble que tengamos que convencerle con largos discursos. Dios quiere hablar con nosotros, contigo, conmigo, y no busca rezos muy poéticos y bellamente escritos, sino “orar”, hablar, mantener un diálogo de creador con creatura, íntimo y sencillo; abierto a la escucha.

El texto que leemos hoy salta la oración más perfecta, creada por el mismo Jesús, en la que cantamos al Padre común, alabamos su nombre y pedimos que sea su voluntad la que se haga sobre todas las cosas, sobre nuestros propios deseos. No podemos seguir “cansando” a Dios con nuestras plañideras peticiones, casi siempre interesadas. Paremos en “hágase tu voluntad” y todo lo que podríamos pedir, ya estará pedido.

D. Félix García O.P.
Fraternidad de Laicos Dominicos de Viveiro (Lugo)
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 Jueves   21 de Junio de 2018  

“Padre nuestro del cielo”

Hoy celebramos: San Luis Gonzaga (21 de Junio)

Primera Lectura

Lectura del libro del Eclesiástico 48, 1-15

Surgió Elías, un profeta como un fuego, cuyas palabras eran horno encendido. Les quitó el sustento del pan, con su celo los diezmó; con el oráculo divino sujetó el cielo e hizo bajar tres veces el fuego. ¡Qué terrible eras, Elías!; ¿quién se te compara en gloria? Tú resucitaste un muerto, sacándolo del abismo por voluntad del Señor; hiciste bajar reyes a la tumba y nobles desde sus lechos; ungiste reyes vengadores y nombraste un profeta como sucesor. Escuchaste en Sinal amenazas y sentencias vengadoras en Horeb. Un torbellino te arrebató a la altura; tropeles de fuego, hacia el cielo. Está escrito que te reservan para el momento de aplacar la ira antes de que estalle, para reconciliar a padres con hijos, para restablecer las tribus de Israel. Dichoso quien te vea antes de morir, y más dichoso tú que vives. Elías fue arrebatado en el torbellino, y Eliseo recibió dos tercios de su espíritu. En vida hizo múltiples milagros y prodigios, con sólo decirlo; en vida no temió a ninguno, nadie pudo sujetar su espíritu; no hubo milagro que lo excediera: bajo él revivió la carne; en vida hizo maravillas y en muerte obras asombrosas.

Salmo

Sal 96, 1-2. 3-4. 5-6. 7 R. Alegraos, justos, con el Señor.

El Señor reina, la tierra goza,se alegran las islas innumerables.Tiniebla y nube lo rodean, justicia y derecho sostienen su trono. R.Delante de él avanza fuego,abrasando en torno a los enemigos;sus relámpagos deslumbran el orbe,y, viéndolos, la tierra se estremece.R.Los montes se derriten como ceraante el dueño de toda la tierra;los cielos pregonan su justicia,y todos los pueblos contemplan su gloria. R.Los que adoran estatuas se sonrojan, los que ponen su orgullo en los ídolos;ante él se postran todos los dioses. R.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo 6, 7-15

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:-«Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes que lo pidáis. Vosotros rezad así:”Padre nuestro del cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy el pan nuestro de cada día, perdónanos nuestras ofensas, pues nosotros hemos perdonado a los que nos han ofendido, no nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del Maligno.”Porque si perdonáis a los demás sus culpas, también vuestro Padre del cielo os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los demás, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras culpas.»

Reflexión del Evangelio del día

Elías, Eliseo, Jesús

 Nos encontramos en el Antiguo Testamento, que nos habla de los dos grandes profetas del siglo IV antes de Cristo: Elías y Eliseo, que lucharon por defender la causas del yahvismo.

A Elías, al que se le puede llamar el profeta del fuego, en esta primera lectura se le atribuyen episodios deslumbrantes para terminar diciendo de él: “Dichoso quien te vea antes de morir y más dichoso tú que vives… Elías fue arrebatado en el torbellino y Eliseo recibió dos tercios de su espíritu”. Tampoco se escatiman elogios a Eliseo: “En vida hizo múltiples milagros y prodigios con solo decirlo”.

Sabiendo que es una opinión subjetiva, a pesar de todas las cosas grandiosas que se dicen de estos dos profetas… me parece que a los cristianos del siglo XXI, reconociendo su importancia en la historia del pueblo de Dios en el Antiguo Testamento, no nos dicen mucho que afecte a nuestra vida, que cambie nuestra vida, que llene nuestro corazón de esperanza y de vida auténtica. Nos resultan lejanos.

Algo que sí logra el gran profeta Jesús de Nazaret, el que ha salido a nuestro encuentro, el que nos ha emocionado con sus palabras, con su amor, con su vida, el que, con su instalarse en nuestro corazón, dirige nuestros pensamientos, nuestros sentimientos, nuestros pasos… el que ha cambiado para siempre nuestra vida. Ya no sabemos vivir sin él. Es nuestro gran tesoro.  

Padre nuestro

Como nos relata el pasaje paralelo del evangelio de Lucas, “uno de los discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñaba a sus discípulos”. Y Jesús accedió a su petición, así que el Padrenuestro es la oración específicamente cristiana. La primera expresión colorea el resto de las peticiones. Jesús nos dice que tenemos que empezar dirigiéndonos a Dios como a nuestro Padre: “Padre nuestro”. Y es que en verdad somos hijos de Dios como nos lo recuerda el prologo del evangelio de San Juan: “A cuantos le recibieron les dio el poder de ser hijos de Dios”. Muy distinto dirigirse a Dios como Dios que como Padre. Sabiendo además que es un Padre bueno, lleno de ternura y misericordia como el padre del hijo menor y del hijo mayor de la parábola. El miedo, el temor, la distancia no caben ante un Dios Padre bueno. La confianza, la ternura, que brotan del amor de hijo, es lo que debe prevalecer en nuestra relación con Dios. Y podemos y debemos pedirle que sea santificado su nombre, que nos libre del maligno y las otras cuatro peticiones que Jesús nos indica. Y no quedarnos ahí. Como cualquier hijo podemos pedirle a nuestro buen Padre Dios todo lo que necesitemos justamente para ser buenos hijos suyos y buenos hermanos de todos los hombres. 

Fray Manuel Santos Sánchez
Convento de Santo Domingo (Oviedo)
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 Viernes   22 de Junio de 2018  

“Donde está tu tesoro, allí está tu corazón”

Primera Lectura

Lectura del segundo libro de los Reyes 11, 1-4.9-18. 20

En aquellos días, cuando Atalía, madre del rey Ocozías, vio que su hijo había muerto, empezó a exterminar a toda la familia real. Pero cuando los hijos del rey estaban siendo asesinados, Josebá, hija del rey Jorán y hermana de Ocozías, raptó a Joás, hijo de Ocozías, y lo escondió con su nodriza en el dormitorio; así, se lo ocultó a Atalía y lo libró de la muerte. El niño estuvo escondido con ella en el templo durante seis años, mientras en el país reinaba Atalía. El año séptimo, Yehoyadá mandó a buscar a los centuriones de los caria s y de la escolta; los llamó a su presencia, en el templo, se juramentó con ellos y les presentó al hijo del rey. Los centuriones hicieron lo que les mandó el sacerdote Yehoyadá; cada uno reunió a sus hombres, los que estaban de servicio el sábado y los que estaban libres, y se presentaron al sacerdote Yehoyadá. El sacerdote entregó a los centuriones las lanzas y los escudos del rey David, que se guardaban en el templo. Los de la escolta empuñaron las armas y se colocaron entre el altar y el templo, desde el ángulo sur hasta el ángulo norte del templo, para proteger al rey. Entonces Yehoyadá sacó al hijo del rey, le colocó la diadema y las insignias, lo ungió rey, y todos aplaudieron, aclamando: -«¡Viva el rey!» Atalía oyó el clamor de la tropa y se fue hacia la gente, al templo. Pero, cuando vio al rey en pie sobre el estrado, como es costumbre, ya los oficiales y la banda cerca del rey, toda la población en fiesta y las trompetas tocando, se rasgó las vestiduras y gritó: -«¡Traición, traición!» El sacerdote Yehoyadá ordenó a los centuriones que mandaban las fuerzas: -«Sacadla del atrio. Al que la siga lo matáis.» Pues no quería que la matasen en el templo. La fueron empujando con las manos y, cuando llegaba a palacio por la puerta de las caballerizas, allí la mataron. Yehoyadá selló el pacto entre el Señor y el rey y el pueblo, para que éste fuera el pueblo del Señor. Toda la población se dirigió luego al templo de Baal; lo destruyeron, derribaron sus altares, trituraron las imágenes, y a Matán, sacerdote de Baal, lo degollaron ante el altar. El sacerdote Yehoyadá puso guardias en el templo. Toda la población hizo fiesta, y la ciudad quedó tranquila. A Atalía la habían matado en el palacio.

Salmo

Sal 131, 11. 12. 13-14. 17-18 R. El Señor ha elegido a Sión, ha deseado vivir en ella.

El Señor ha jurado a David una promesa que no retractará: «A uno de tu linaje pondré sobre tu trono.» R. «Si tus hijos guardan mi alianza y los mandatos que les enseño, también sus hijos, por siempre, se sentarán sobre tu trono.» R. Porque el Señor ha elegido a Sión, ha deseado vivir en ella: «Ésta es mi mansión por siempre, aquí viviré porque la deseo.» R. «Haré germinar el vigor de David, enciendo una lámpara para mi Ungido. A sus enemigos los vestiré de ignominia, sobre él brillará mi diadema.» R.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo 6, 19-23

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: -«No atesoréis tesoros en la tierra, donde la polilla y la carcoma los roen, donde los ladrones abren boquetes y los roban. Atesorad tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni carcoma que se los coman ni ladrones que abran boquetes y roben. Porque donde está tu tesoro allí está tu corazón. La lámpara del cuerpo es el ojo. Si tu ojo está sano, tu cuerpo entero tendrá luz; si tu ojo está enfermo, tu cuerpo entero estará a oscuras. Y si la única luz que tienes está oscura, ¡cuánta será la oscuridad! »

Reflexión del Evangelio del día

Todos aplaudieron la unción del rey

El reinado de Atalía puso en peligro la habitual estabilidad de los reinos del sur, a diferencia de los del norte más agitados y confusos. La dinastía davídica estaba en serio peligro, pero no cayeron en el error de introducir cultos idolátricos como los del norte. No obstante también se dan en él conspiraciones y usurpaciones del trono, episodios nada edificantes en la historia del pueblo elegido. A la usurpadora Atalía, sucede Joás, que fue ocultado en el templo por su tía Josebá. Al fin es entronizado el rey y Atalía fue asesinada. El ritual de la entronización se sigue con fidelidad: coronación, unción, proclamación y aclamación popular. No hay en este caso insignias reales, sino entrega de una especie de documento en el que constan los términos de la alianza entre Yahvé y la casa de David. Desaparecen los restos de los cultos idolátricos y se renueva el pacto entre el Señor, el rey y el pueblo, que no es sino la actualización de la alianza del Sinaí. El pueblo vuelve al sendero de fidelidad a la alianza y a ejercer de propiedad de Yahvé.

Donde está tu tesoro, allí está tu corazón

El Sermón de la Montaña se prolonga con una serie de sentencias, algunas de ellas referidas a la posesión de bienes materiales, en especial en la primera y tercera; no está tan clara en la segunda en la que se nos habla del ojo bueno y el malo (¿alusión a la envidia?). El Maestro quiere dejar bien claro que el auténtico tesoro no radica tanto en lo acumulado aquí en la tierra, sino lo que vayamos sumando para el cielo, expresión que alude tanto a vivir con estilo trascendente como a arrimar el hombro a las tareas del Reino de Dios como único y mejor tesoro.  Es de agradecer la llamada al sentido común que nos hacen estas sentencias, porque las cosas, los recursos materiales no valen sino lo que se los hace valer; y el Maestro nos recuerda en todo momento que la valía o excelencia nuestra radica en la vida que humanizamos, en lo que ayudamos a vivir, en cuanto dignificamos al igual, en la demostración diaria de que nuestro tesoro está en el seguimiento de Jesús. Y éste nos pide que vivamos al estilo misericorde; si es así, tendremos muy clara nuestra opción ante la habitual alternativa de Dios o el dinero.

¿Cómo ayudamos en la comunidad a poner el corazón al servicio de nuestro mejor tesoro, la construcción del Reino?

Fr. Jesús Duque O.P.
Convento de Santo Domingo de Scala-Coeli (Córdoba)
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 Sábado   23 de Junio de 2018  

“Buscad el reino de Dios; lo demás se os dará por añadidura”

Hoy celebramos: Beato Inocencio V (23 de Junio)

Primera Lectura

1ª Lectura: 2ª Crónicas 24, 17-25

Después de la muerte de Yehoyadá vinieron los jefes de Judá a postrarse delante del rey, y entonces el rey les prestó oído. Abandonaron la Casa de Yahveh, el Dios de sus padres, y sirvieron a los cipos y a los ídolos; la cólera estalló contra Judá y Jerusalén a causa de esta culpa suya. Yahveh les envió profetas que dieron testimonio contra ellos para que se convirtiesen a él, pero no les prestaron oído. Entonces el espíritu de Dios revistió a Zacarías, hijo del sacerdote Yehoyadá que, presentándose delante del pueblo, les dijo: “Así dice Dios: ¿Por qué traspasáis los mandamientos de Yahveh? No tendréis éxito; pues por haber abandonado a Yahveh, él os abandonará a vosotros”. Mas ellos conspiraron contra él, y por mandato del rey le apedrearon en el atrio de la Casa de Yahveh. Pues el rey Joás no se acordó del amor que le había tenido Yehoyadá, padre de Zacarías, sino que mató a su hijo, que exclamó al morir: “¡Véalo Yahveh y exija cuentas!”.A la vuelta de un año subió contra Joás el ejército de los arameos, que invadieron Judá y Jerusalén, mataron de entre la población a todos los jefes del pueblo, y enviaron todo el botín al rey de Damasco, pues aunque el ejército de los arameos había venido con poca gente, Yahveh entregó en sus manos a un ejércitomuy grande; porque habían abandonado a Yahveh, el Dios de sus padres.De este modo los arameos hicieron justicia con Joás. Y cuando se alejaron de él, dejándole gravemente enfermo, se conjuraron contra él sus servidores, por la sangre del hijo del sacerdote Yehoyadá, le mataron en su lecho y murió. Le sepultaron en la Ciudad de David, pero no le sepultaron en los sepulcros de los reyes.

Salmo

Sal 88, 4-5. 29-30. 31-32. 33-34 R. Le mantendré eternamente mi favor.

Sellé una alianza con mi elegido, jurando a David, mi siervo: «Te fundaré un linaje perpetuo, edificaré tu trono para todas las edades.» R.«Le mantendré eternamente mi favor, y mi alianza con él será estable; le daré una posteridad perpetua y un trono duradero como el cielo. » R.«Si sus hijos abandonan mi ley y no siguen mis mandamientos, si profanan mis preceptos y no guardan mis mandatos.» R. «Castigaré con la vara sus pecados y a latigazos sus culpas; pero no les retiraré mi favor ni desmentiré mi fidelidad.» R.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo 6,24-34

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: -«Nadie puede estar al servicio de dos amos. Porque despreciará a uno y querrá al otro; o, al contrario, se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero. – Por eso os digo: No estéis agobiados por la vida, pensando qué vais a comer o beber, ni por el cuerpo, pensando con qué os vais a vestir. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo que el vestido? Mirad a los pájaros: ni siembran, ni siegan, ni almacenan y, sin embargo, vuestro Padre celestial los alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellos? ¿Quién de vosotros, a fuerza de agobiarse, podrá añadir una hora al tiempo de su vida? ¿Por qué os agobiáis por el vestido? Fijaos cómo crecen los lirios del campo: ni trabajan ni hilan. Y os digo que ni Salomón, en todo su fasto, estaba vestido como uno de ellos. Pues, si a la hierba, que hoy está en el campo y mañana se quema en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más por vosotros, gente de poca fe? No andéis agobiados, pensando qué vais a comer, o qué vais a beber, o con qué os vais a vestir. Los gentiles se afanan por esas cosas. Ya sabe vuestro Padre del cielo que tenéis necesidad de todo eso. Sobre todo buscad el reino de Dios y su justicia; lo demás se os dará por añadidura. Por tanto, no os agobiéis por el mañana, porque el mañana traerá su propio agobio. A cada día le bastan sus disgustos. »

Reflexión del Evangelio del día

Le mantendré eternamente mi favor

Impresiona, después de leer el texto de esta lectura del segundo libro de las Crónicas, tan llena de intrigas humanas, de traiciones y de asesinatos, la respuesta del salmo responsorial: «Le mantendré eternamente mi favor.»

Sí, a pesar de nuestra ignorancia, a pesar nuestra maldad, «Dios permanece fiel porque no puede negarse a si mismo»

En el contexto bíblico, la fidelidad es sobre todo un atributo divino: Dios se nos da a conocer como Aquél que es fiel, para siempre, a la alianza que ha establecido con su pueblo. Nuestra infidelidad no es obstáculo para Dios, sigue amándonos «porque no puede negarse a si mismo»

En su fidelidad, Dios nos garantiza siempre el cumplimiento de su plan de amor y, por ello, nosotros vivimos con fe, con confianza, con esperanza y con  amor hacia Él. Y, también por ello, la fidelidad de Dios es la que crea en nosotros la posibilidad de nuestra fidelidad.

La virtud de la fidelidad en nosotros está profundamente unida al don sobrenatural de la fe, llegando a ser expresión de la solidez que caracteriza a quien ha puesto en Dios el fundamento de toda su vida.

Pero, no perdamos de vista que la fe no es fruto del esfuerzo humano, ni de la razón, sino que es un don de Dios, tiene su origen en la iniciativa de Dios, que nos desvela su intimidad y nos invita a participar de su misma vida divina.

En la fe encontramos la única garantía de nuestra estabilidad, y sólo a partir de ella podemos también nosotros ser verdaderamente fieles: en primer lugar con respecto a Dios, después hacia la Iglesia, y en ella a nuestra vocación, a la historia en la que Dios nos ha injertado.

Sólo la Gracia de Dios nos capacita para, con la vida y la palabra, dar fruto de buenas obras hasta el fin de nuestra vida.

Viviremos impulsados por la Gracia de Dios cuando reflejemos en nuestra convivencia la misericordia y la ternura de Dios, cuando  experimentemos en nuestra vida cotidiana que Dios nos ama, nos perdona, nos acoge por pura gracia, mostrándonos nosotros igualmente misericordiosos y comprensivos con nuestros hermanos.

Fe y confianza en Dios

Una vez más Jesús hoy nos habla de su Padre, nos revela su paternidad, su amor infinito, su ternura que le hace inclinarse hacia nosotros, sus débiles hijos, necesitados siempre y en todo de su ayuda.

Y es, precisamente, nuestra pequeñez, nuestra debilidad humana, nuestra fragilidad lo que se convierte en nuestro llamamiento a la misericordia de Dios.

Es la fe la que nos da esta certeza que se convierte en una segura para la construcción de nuestra vida, con la que podemos afrontar todos los momentos de dificultad: la experiencia de la oscuridad, de la crisis, del dolor. Sí, la fe nos asegura que Dios no nos deja solos, que siempre está cerca de nosotros para ayudarnos.

La fe en Dios omnipotente nos impulsa a recorrer sus senderos, a aprender a conocer que su pensamiento es diferente del nuestro, que sus caminos son distintos a los nuestros y, también, a darnos cuenta que nos muestra su omnipotencia con su amor, su misericordia, su perdón, su paciencia, su mansedumbre, en la aceptación de nuestra libertad, y, en su incansable llamamiento a la conversión de nuestro corazón, de nuestro pensamiento y de nuestras obras. Sí: ¡Este es el poder de Dios! ¡Este es el poder que vencerá! ¡Este es el modo como Dios nos muestra que es Todopoderoso!

El amor de Dios Padre no desfallece nunca, es amor que se da hasta el extremo, hasta el sacrificio de su propio Hijo.

La proposición de Jesús es muy clara y evidente: nos invita a seguirle abandonándonos a la providencia amorosa de Dios nuestro Padre, y, la proposición es tanto para el rico a quien le sobran muchas cosas, pero que puede estar esclavizado por la obsesión del tener; como al pobre a quien le faltan muchas cosas, pero puede estar obsesionado por la psicosis de la penuria. Jesús, a todos, nos dice «no estéis, ni andéis agobiados… ya sabe vuestro Padre del cielo que tenéis necesidad de todo eso.»

Acudamos a nuestra Madre del Cielo para que nos ayude a  «buscar sobre todo el Reino de Dios y su justicia.» Que así sea.

Monjas Dominicas Contemplativas
Monasterio de Santa Catalina de Siena (Paterna)
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