Evangelio del día – Semana del 25/06/2018 al 30/06/2018 (Duodécima Semana del Tiempo Ordinario)

dominicos

Evangelio del día y comentarios a la Palabra diaria

Duodécima Semana del Tiempo Ordinario – Año Par

Del 25

al 30 de junio de 2018

Introducción a la semana

Esta semana la Palabra de Dios nos presenta la historia de Abrahán en la primera lectura. Es un relato de la acción peculiar de Dios en Abrahán y de la fidelidad del gran patriarca a los planes que Yahvé le marca. Continúan las lecturas evangélicas ofreciendo el sermón del Monte de san Mateo. Son textos fáciles de entender. A la vez se refieren a la práctica de cada día. A la luz de ellos hemos de examinar nuestra conducta. La gente que lo escuchaba entendió a Jesús y pudo comentar con admiración que era enseñanza cargada de autoridad. La de su persona que se refleja en la predicación. El evangelio del sábado nos presenta a Jesús, que ha bajado del monte, entra en Cafarnaúm y se encuentra con el Centurión. Éste se dirige a él con la frase que repetimos a lo largo de la historia: “no soy digno de que entres bajo mi techo”…. antes de comulgar.

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 Lunes   25 de Junio de 2018  

“Entonces verás claro”

Primera Lectura

Lectura del segundo libro de los Reyes 17, 5-8. 13-15a. 18

En aquellos días, Salmanasar, rey de Asiría, invadió el país y asedió a Samaria durante tres años. El año noveno de Oseas, el rey de Asiría conquistó Samaria, deportó a los israelitas a Asiría y los instaló en Jalaj, junto al Jabor, río de Gozán, y en las poblaciones de Media. Eso sucedió porque, sirviendo a otros dioses, los israelitas habían pecado contra el Señor, su Dios, que los habla sacado de Egipto, del poder del Faraón, rey de Egipto; procedieron según las costumbres de las naciones que el Señor había expulsado ante ellos y que introdujeron los reyes nombrados por ellos mismos. El Señor había advertido a Israel y Judá por medio de los profetas y videntes: -«Volveos de vuestro mal camino, guardad mis mandatos y preceptos, siguiendo la ley que di a vuestros padres, que les comuniqué por medio de mis siervos, los profetas.» Pero no hicieron caso, sino que se pusieron tercos, como sus padres, que no confiaron en el Señor, su Dios. Rechazaron sus mandatos y el pacto que había hecho el Señor con sus padres, y las advertencias que les hizo. El Señor se irritó tanto contra Israel que los arrojó de su presencia. Sólo quedó la tribu de Judá.

Salmo

Sal 59, 3. 4-5. 12-13 R. Que tu mano salvadora, Señor, nos responda.

Oh Dios, nos rechazastey rompiste nuestras filas;estabas airado,pero restáuranos. R.

Has sacudido y agrietado el país:repara sus grietas, que se desmorona.Hiciste sufrir un desastre a tu pueblo,dándole a beber un vino de vértigo. R.

Tú, oh Dios, nos has rechazadoy no sales ya con nuestras tropas.Auxílianos contra el enemigo,que la ayuda del hombre es inútil.Con Dios haremos proezas,él pisoteará a nuestros enemigos. R.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo 7,1-5

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: -«No juzguéis y no os juzgarán; porque os van a juzgar como juzguéis vosotros, y la medida que uséis, la usarán con vosotros. ¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Déjame que te saque la mota del ojo”, teniendo una viga en el tuyo? Hipócrita; sácate primero la viga del ojo; entonces verás claro y podrás sacar la mota del ojo de tu hermano.»

Reflexión del Evangelio del día

Convertíos de vuestros malos caminos

La lectura que nos propone hoy la liturgia es del libro de los Reyes perteneciente a la llamada Historia deuteronomista (Josué, Jueces, 1,2 Samuel; 1,2 Reyes). La teología de esta obra tiene un principio básico: si el pueblo actúa según la ley del Señor, tendrá éxito; pero si no es así, su historia estará marcada por el fracaso. Eso es lo que encontramos en nuestro texto. El rey de Asiria ha conquistado Israel, reino del Norte, y ha deportado a la población fuera de su tierra. Esto, que es la consecuencia de una serie de acciones políticas por parte de Oseas, rey de Israel para el autor del libro de los Reyes es considerado como una causa secundaria. El auténtico detonante de lo que le ha ocurrido al pueblo es que ha pecado contra el Señor, su Dios, que los había sacado de  Egipto, dando culto a otros dioses, siguiendo las costumbres de las naciones extranjeras, y abandonando la Ley del Señor. Y todo ello a pesar que el Señor había advertido tanto a Israel como a Judá por boca de los profetas que se “convirtieran de sus malos caminos y guardaran los mandamientos conforme a la Ley que había prescrito a sus padres”. Así se produce la caída del reino del Norte en el año 722a.C., quedando sólo el reino de Judá que vivirá la misma realidad que sus hermanos de Israel en el 586 a.C, en este caso por mano de los babilonios.

Sin caer en la teoría clásica de la retribución, que a quien peca, el Señor lo castiga,  y a quien le obedece, el Señor lo premia, no podemos perder de vista que lo que el Señor revela como proyecto de vida para el ser humano es un proyecto de felicidad.  Hacer nuestra su Palabra, no es ni más ni menos que llevar a cabo ese proyecto de Dios que nos hace más humanos, y nos empuja a la promoción del bien común, a la defensa de la vida, la dignidad y los derechos fundamentales del ser humano y al cuidado de la casa común. Por eso nos hace más felices.

Hoy  el Señor también nos invita a convertirnos y hacer nuestro el proyecto que Él tiene para nosotros. Es un proyecto que nos hace cada vez más hijos suyos y más hermanos unos de otros. A la luz de este texto puedo interrogarme: ¿De qué he de convertirme para acercar mi día a día al proyecto que Dios tiene para mí en este mundo?

Sácate primero la viga del ojo

El texto del evangelio pertenece a la parte del Sermón de la montaña en el que Jesús proclama  como  han de ser las actitudes de sus seguidores en contraposición a las de los paganos (6,7-15.19-34; 7,1-2).

Comienza con un principio general que todos tenemos interiorizado: “No juzgar para no ser juzgados”. Juzgar no se refiere tanto a dar una opinión o hacer una valoración del otro, sino a condenarlo, a establecer sobre su persona  una sentencia lapidaria, a mirar las debilidades de los hermanos sin actitudes de misericordia, etiquetando y descartando de forma definitiva. Mateo afirma que quien actúa así, en el juicio escatológico, al final de los tiempos, recibirá como paga su misma moneda, es decir será juzgado de la misma manera que él lo hizo con otros. Santiago en su carta lo expresa de otra manera: “El juicio será sin misericordia para quien no practico la misericordia. La misericordia se ríe del juicio” (St 2,13). Por eso este juicio sólo corresponde a Dios que realmente conoce las motivaciones que hay en el corazón de cada ser humano.

Los hermanos, no estamos aquí para juzgarnos unos a otros, sino para ayudarnos a crecer, alertándonos de las desviaciones del camino pero siempre desde el conocimiento del otro y el cariño a su persona. Jesús nos presenta, a continuación, un ejemplo de esta realidad a través de  la gráfica imagen  de la viga y la paja. Mateo utiliza una imagen hiperbólica para llamarnos la atención. ¿Cómo es posible que cuando voy a sacar la mota en el ojo de un hermano, yo tenga una viga en el mío? El evangelio establece a modo de protocolo de actuación como ha de ser el procedimiento para ello: primero he de sacar la viga de mi ojo y entonces, y muy importante, cuando vea claro, podre sacar la mota del hermano. Lo más probable es que la viga estuviera distorsionando mi vista y me impidiera ver con nitidez.   Sólo quien ha experimentado la propia debilidad y es consciente de ella, puede ser capaz de ayudar a los demás a superar sus limitaciones. El asumir mi debilidad me hace amar lo pequeño de mí, y también lo pequeño de otros. ¿Acaso no es eso la miseri-cordia, actitud dominicana por excelencia? Hoy el evangelio nos da un fuerte aldabonazo y nos  interroga: ¿tengo actitud de misericordia con mis pobrezas y las de mis hermanos? ¿Me hago cargo de mi debilidad y de la del otro?

Hna. Mariela Martínez Higueras O.P.
Congregación de Santo Domingo
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 Martes   26 de Junio de 2018  

“Como queréis que ellos os traten”

Primera Lectura

Lectura del segundo libro de los Reyes 19, 9b-11. 14-21. 31-35a. 36

En aquellos días, Senaquerib, rey de Asiria, envió mensajeros a Ezequías, para decirle:-«Decid a Ezequias, rey de Judá: “Que no te engañe tu Dios en quien confías, pensando que Jerusalén no caerá en ‘ manos del rey de Asiría. Tú mismo has oído hablar cómo han tratado los reyes de Asíría a todos los países, exterminándolos, ¿y tú te vas a librar?”»Ezequías tomó la carta de mano de los mensajeros y la leyó; después subió al templo, la desplegó ante el Señor y oró: «Señor, Dios de Israel, sentado sobre querubines; tú solo eres el Dios de todos los reinos del mundo.Tú hiciste el cielo y la tierra. Inclina tu oído, Señor, y escucha; abre tus ojos, Señor, y mira. Escucha el mensaje que ha enviado Senaquerib para ultrajar al Dios vivo. Es verdad, Señor: los reyes de Asiria han asolado todos los países y su territorio, han quemado todos sus dioses, porque no son dioses, sino hechura de manos humanas, leño y piedra, y los han destruido. Ahora, Señor, Dios nuestro, sálvanos de su mano, para que sepan todos los reinos del mundo que tú solo, Señor, eres Dios.» Isaías, hijo de Amós, mandó a decir a Ezequías: -«Así dice el Señor, Dios de Israel: “He oído lo que me pides acerca de Senaquerib, rey de Asiría. Ésta es la palabra que el Señor pronuncia contra él: ‘Te desprecia y se burla de ti la doncella, la ciudad de Sión; menea la cabeza a tu espalda la ciudad de Jerusalén. Pues de Jerusalén saldrá un resto, del monte Sión los supervivientes. ¡El celo del Señor lo cumplirá! Por eso, así dice el Señor acerca del rey de Asiría:No entrará en esta ciudad, no disparará contra ella su flecha, no se acercará con escudo ni levantará contra ella un talud; por el camino por donde vino se volverá, pero no entrará en esta ciudad -oráculo del Señor-. Yo escudaré a esta ciudad para salvarla, por mi honor y el de David, mi siervo. » Aquella misma noche salió el ángel del Señor e hirió en el campamento asirio a ciento ochenta y cinco mil hombres. Senaquerib, rey de Asiría, levantó el campamento, se volvió a Nínive y se quedó allí.

Salmo

Sal 47, 2-3a. 3b-4. 10-11 R. Dios ha fundado su ciudad para siempre.

Grande es el Señory muy digno de alabanza en la ciudad de nuestro Dios,su monte santo,altura hermosa,alegría de toda la tierra. R.

El monte Sión,vértice del cielo,ciudad del gran rey;entre sus palacios,Dios descuella como un alcázar. R.

Oh Dios,meditamos tu misericordiaen medio de tu templo:como tu renombre,oh Dios,tu alabanza llega al confín de la tierra;tu diestra está llena de justicia. R.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo 7, 6. 12-14

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:-«No deis lo santo a los perros, ni les echéis vuestras perlas a los cerdos; las pisotearán y luego se volverán para destrozaros.Tratad a los demás como queréis que ellos os traten; en esto consiste la Ley y los profetas.Entrad por la puerta estrecha. Ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos entran por ellos.¡Qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que lleva a la vida! Y pocos dan con ellos.»

Reflexión del Evangelio del día

Líbranos de sus manos

Esta es una de las frases que Ezequías, en oración, eleva al Dios de Israel, cuando Senaquerib, rey asirio, quiere conquistar Jerusalén: “Pero ahora, Señor, Dios nuestro, líbranos de sus manos y sepan todos los reinos de la tierra que solo tú eres Señor Dios”.

Frente al abandono del monoteísmo, y la lucha encarnada entre las religiones de la zona, para demostrar el poderío de sus ídolos, Ezequías por recomendación de Isaías, hijo de Oseas, eleva su oración a Dios porque se siente amenazado por Senaquerib.

Hacía falta una confesión para que Dios actuara: Señor, Dios nuestro… solo tú eres Señor Dios. Una confesión consciente del poder de Dios. Esa confesión cambió el devenir de la batalla.

No quiere decir que se legitimen las guerras por parte de la acción divina. Lo que quiere explicar el texto es que la fe consigue vencer los miedos y las amenazas que de fuera puedan venir a nuestro hogar.

La tensión entre Senaquerib y Ezequías se resume en la confianza: ¿en qué y en dónde haces valer la fortaleza de tu vida, de tu reinado? ¿Qué dioses te van asistir y librarte de mi poder? Así le pregunta Senaquerib a Ezequías un capítulo antes de este relato (18, 28-36).

Cuando alguien amenaza a otra persona, busca entre sus cimientos para hacerla tambalear, y es lo que le pasa a los hombres y mujeres de fe. Se burlan de su fe, de sus creencias para conseguir amedrentarlos; enfrentan a hombres y mujeres de otras religiones entre sus políticas, para que se generen conflictos culturales y religiosos. Se fomentan otras religiones para que la religión tradicional sea desplazada, sin mirar qué consecuencias culturales puedan acarrear el fomento de dioses extranjeros para la identidad de un pueblo.

Líbranos de sus manos fue la oración de Ezequías. Ello supone situar la esperanza en el Dios que salva y nos libras del maligno, como rezamos en el Padrenuestro. Sin embargo, a veces queremos que Dios actúe en nuestras vidas sin el compromiso de la fe. No creemos, no oramos, no adoramos al único Dios; sin embargo, esperamos que actúe frente a las amenazas que nos atenazan cada día.

Líbranos de sus manos frente a los que usan el poder para aniquilar a otros pueblos. Líbranos de sus manos para que se fortalezca la fe de nuestros padres. Líbranos de sus manos para que no sea la fuerza del sin sentido lo que prevalezca en nuestra existencia. Líbranos de sus manos, del poder de la muerte, de la mentira y la opresión.

Como queréis que ellos os traten

El Capítulo 7 del Evangelio de Mateo, nos muestra una serie de consejos que da Jesús a sus discípulos. De ese capítulo hay una serie de advertencias donde Jesús quiere poner el acento, y que el relato de hoy entresaca.

Una de ellas es no dar lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas a los cerdos. Se refiere a las enseñanzas y experiencias que tienen con Jesús cuando les habla del reino de Dios y el Padre del cielo, de las bienaventuranzas y la misericordia de Dios para con su pueblo. Muchos no lo sabrán apreciar. Lo santo y las perlas representan lo que es más sagrado, lo que tiene más valor en una persona o en un discípulo de Jesús.

Puede pasar con la vida, figuradamente, como con las perlas, que se usen y se aprecien para lo que no son. Son objetos cuyo valor encierra un significado, sirven para contemplar, embellecer, enriquecer… Pero a las perlas se las puede querer para la opulencia, para la usura, para la manipulación, para el robo… Todo depende de la finalidad que le des. Por eso, Jesús hace una llamada a la prudencia y a la discreción.

Por otra parte, Jesús sintetiza las enseñanzas de la Ley y los Profetas en esta frase: Tratad a los demás como queréis que ellos os traten. Recibir las enseñanzas de Cristo, no nos hace diferentes en el trato. Al contrario, el trato debe ser recíproco. Parte de mi, hasta que llegue al otro en forma de bondad. Siempre esperamos que los demás me traten bien, con respeto, pero el respeto se inicia en uno mismo. En la medida que doy, recibiré.

Y termina con las advertencias exclamando: “¡qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que lleva a la vida! Y pocos darán con ellos”.

Hemos de preguntarnos algo que tenemos muy asumido en nuestra cultura democrática: ¿Tenemos derecho a todo? A veces parece, que todo lo que deseamos ha de convertirse en un derecho y en una exigencia para los demás, sin mediar un espíritu crítico sobre la conveniencia o no de eso que reclamamos. Pedimos el aborto, la eutanasia, el divorcio, el cambio de sexo como si de derechos naturales se tratara. De hecho, somos capaces de violentar pensamientos, tradiciones, naturaleza y personas por esos derechos. Dejar a nuestros padres aparcados en un hospital o una residencia también es un derecho. ¿Dónde y cómo queremos acabar con nuestros días?

Si lo observamos bien, todo lo señalado se refiere a la aniquilación o ruptura con la vida. La libertad parece la respuesta común y el estado de bienestar la solución, pero, en realidad, no son más que subterfugios que enmascaran nuestro egoísmo. En nombre de la libertad se ha desarmado a la sociedad de su autoridad moral para ejercer la vida.

Fr. Alexis González de León O.P.
Convento de San Pablo y San Gregorio (Valladolid)
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 Miércoles   27 de Junio de 2018  

“Del trato con Cristo nacen los mejores frutos”

Primera Lectura

Lectura del segundo libro de los Reyes 22, 8-13; 23, 1-3

En aquellos días, el sumo sacerdote Helcias dijo al cronista Safán: -«He encontrado en el templo el libro de la Ley.» Entregó el libro a Safán y éste lo leyó. Luego fue a dar cuenta al rey Josías: -«Tus siervos han juntado el dinero que había en el templo y se lo han entregado a los encargados de las obras.» Y le comunicó la noticia: -«El sacerdote Helcías me ha dado un libro.» Safán lo leyó ante el rey; y, cuando el rey oyó el contenido del libro de la Ley, se rasgó las vestiduras y ordenó al sacerdote Helcías, a Ajicán, hijo de Safán, a Acbor, hijo de Miqueas, al cronista Safán y a Asalas, funcionario real: -«Id a consultar al Señor por mí y por el pueblo y todo Judá, a propósito de este libro que han encontrado; porque el Señor estará enfurecido contra nosotros, porque nuestros padres no obedecieron los mandatos de este libro cumpliendo lo prescrito en él.» Ellos llevaron la respuesta al rey, y el rey ordenó que se presentasen ante él todos los ancianos de Judá y de Jerusalén. Luego subió al templo, acompañado de todos los judíos y los habitantes de Jerusalén, los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo, chicos y grandes. El rey les leyó el libro de la alianza encontrado en el templo. Después, en pie sobre el estrado, selló ante el Señor la alianza, comprometiéndose a seguirle y cumplir sus preceptos, normas y mandatos, con todo el corazón y con toda el alma, cumpliendo las cláusulas de la alianza escritas en aquel libro. El pueblo entero suscribió la alianza.

Salmo

Sal 118, 33. 34. 35. 36. 37. 40 R. Muéstrame, Señor, el camino de tus leyes.

Muéstrame, Señor,el camino de tus leyes,y lo seguiré puntualmente. R.

Enséñame a cumplir tu voluntad ya guardarla de todo corazón. R.

Guíame por la senda de tus mandatos,porque ella es mi gozo. R.

Inclina mi corazón a tus preceptos,y no al interés. R.

Aparta mis ojos de las vanidades,dame vida con tu palabra. R.

Mira cómo ansío tus decretos:dame vida con tu justicia. R,

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo 7, 15-20

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:-«Cuidado con los falsos profetas; se acercan con piel de oveja, pero por dentro son lobos rapaces.Por sus frutos los conoceréis. A ver, ¿acaso se cosechan uvas de las zarzas o higos de los cardos? Los árboles sanos dan frutos buenos; los árboles dañados dan frutos malos. Un árbol sano no puede dar frutos malos, ni un árbol dañado dar frutos buenos. El árbol que no da fruto bueno se tala y se echa al fuego. Es decir, que por sus frutos los conoceréis.

Reflexión del Evangelio del día

Aliados de Dios

Elocuente texto el que hoy nos presenta la Liturgia. El pueblo de Dios, con sus autoridades a la cabeza, renueva la Alianza y se comprometen a cumplirla. Parece que se hubieran olvidado de lo que sus padres acordaron, que la desmemoria hubiera hecho mella en ellos. El hallazgo del viejo Libro de la Ley, guardado en el templo, es como un aldabonazo a sus conciencias y su lectura les hace volver al camino. Así nosotros debemos frecuentar la lectura diaria de la Palabra si queremos seguir siendo “aliados del Padre”, en ella encontramos las pautas a seguir, ahí se nos recuerda lo que Dios quiere para nosotros. No son viejos textos históricos más o menos oscuros, como se empeñan muchos en decir. Son palabras vivas, son el recordatorio perenne de la Historia de la Salvación y de la relación del hombre con su Creador ¿Cuántas veces al leer, o al escuchar, la Palabra hemos pensado que estaba escrita para mí, para ese momento concreto de mi vida? La relación de Dios con el hombre es atemporal, no tiene límites, está por encima de nuestra percepción del tiempo: “Señor, tú tienes palabras de vida eterna”.

Leer, escuchar, meditar cada día las Sagradas Escrituras es el motor que nos empuja y nos facilita nuestras relaciones con Dios.

Del trato con Cristo nacen los mejores frutos

A lo largo de la vida nos vamos encontrando con multitud de personas que nos ofrecen de todo: placeres, amistad, facilidades, riquezas, sentimientos, diversión, amor, conocimientos… Muchos de ellos sinceros pero otros… Debemos saber discernir entre los falsos profetas, entre esos lobos con pieles de cordero y los que verdaderamente nos acercan a Dios. La Historia está llena de ejemplos. Cuántas veces hemos creído en la bondad de unas palabras, de un pensamiento, y al final nos hemos dado cuenta de que detrás de una hermosa apariencia lo que había eran oscuros intereses. Movimientos políticos, corrientes filosóficas, sectas de todo tipo que, al final, nos han mostrado su verdadera cara, sus frutos. Y no es sencillo distinguir el grano de la paja en muchas ocasiones.

Cristo nos dice que “por sus obras los conoceréis” y esas obras son los frutos, los resultados de nuestras acciones, de nuestras palabras, de nuestros hechos. Tenemos una guía a nuestro alcance para movernos en el mundo, para caminar entre la multitud de ofertas que nos salen al paso: La Palabra, la Ley de Dios, las Escrituras. Ahí es donde aprendemos a distinguir entre los falsos profetas y los que verdaderamente hablan en nombre de Dios. Por eso insisto tanto en la necesidad de su conocimiento, de su meditación. Vivimos en medio del mundo pero no estamos solos. Cristo siempre está a nuestro lado y sus palabras, sus hechos y nuestro trato cotidiano con Él, son el mejor mapa que podemos consultar para no perdernos. Pero también nosotros estamos llamados a dar buenos frutos; de poco serviría conocer a Dios si no lo compartimos, si no intentamos transmitir el tesoro que guardamos en el corazón. Sería egoísta por nuestra parte no ser como la vid que, tras un invierno de cuidados y atenciones, da generosamente sus uvas a todo el que se acerca. Así, nosotros, tras conocer, estudiar y meditar la Palabra, debemos darla al mundo desde nuestros distintos ámbitos: familiar, laboral, parroquial… Con el Evangelio en una mano y el periódico en la otra (como decimos en la Orden) salgamos a repartir los frutos de la Gracia.

D. Luis Maldonado Fernández de Tejada, OP
Fraternidad Laical de Santo Domingo, de Almagro
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 Jueves   28 de Junio de 2018  

“Edificar sobre arena o sobre roca”

Hoy celebramos: San Ireneo de Lyón (28 de Junio)

Primera Lectura

Lectura del segundo libro de los Reyes 24,8-17:

Cuando Jeconías subió al trono tenía dieciocho años, y reinó tres meses en Jerusalén. Su madre se llamaba Nejustá, hija de Elnatán, natural de Jerusalén. Hizo lo que el Señor reprueba, igual que su padre. En aquel tiempo, los oficiales de Nabucodonosor, rey de Babilonia, subieron contra Jerusalén y la cercaron. Nabucodonosor, rey de Babilonia, llegó a Jerusalén cuando sus oficiales la tenían cercada. Jeconías de Judá se rindió al rey de Babilonia, con su madre, sus ministros, generales y funcionarios. El rey de Babilonia los apresó el año octavo de su reinado. Se llevó los tesoros del templo y del palacio y destrozó todos los utensilios de oro que Salomón, rey de Israel, había hecho para el templo según las órdenes del Señor. Deportó a todo Jerusalén, los generales, los ricos –diez mil deportados–, los herreros y cerrajeros; sólo quedó la plebe. Nabucodonosor deportó a Jeconías a Babilonia. Llevó deportados, de Jerusalén a Babilonia, al rey y sus mujeres, sus funcionarios y grandes del reino, todos los ricos –siete mil deportados–, los herreros y cerrajeros –mil deportados–, todos aptos para la guerra. En su lugar nombró rey a su tío Matanías, y le cambió el nombre en Sedecías.

Salmo

Sal 78,1-2.3-5.8.9 R/. Líbranos, Señor, por el honor de tu nombre

Dios mío, los gentiles han entrado en tu heredad,han profanado tu santo templo,han reducido Jerusalén a ruinas.Echaron los cadáveres de tus siervosen pasto a las aves del cielo,y la carne de tus fieles a las fieras de la tierra. R/.

Derramaron su sangre como aguaen torno a Jerusalén, y nadie la enterraba.Fuimos el escarnio de nuestros vecinos,la irrisión y la burla de los que nos rodean.¿Hasta cuándo, Señor?¿Vas a estar siempre enojado?¿Arderá como fuego tu cólera? R/.

No recuerdes contra nosotroslas culpas de nuestros padres;que tu compasión nos alcance pronto,pues estamos agotados. R/.

Socórrenos, Dios, salvador nuestro,por el honor de tu nombre;líbranos y perdona nuestros pecadosa causa de tu nombre. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo 7,21-29

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No todo el que me dice “Señor, Señor” entrará en el reino de cielos, sino el que cumple la voluntad de mi Padre que está en el cielo. Aquel día muchos dirán: “Señor, Señor, ¿no hemos profetizado en tu nombre, y en tu nombre echado demonios, y no hemos hecho en tu nombre muchos milagros?” Yo entonces les declararé: ‘Nunca os he conocido. Alejaos de mí, malvados.” El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia salieron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca. El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se hundió totalmente.»Al terminar Jesús este discurso, la gente estaba admirada de su enseñanza, porque les enseñaba con autoridad, y no como los escribas.

Reflexión del Evangelio del día

Edificar sobre arena o sobre roca

Jesús es bien claro a la hora de decirnos qué hemos de hacer para que nuestra vida vaya bien y no acabe en un desastre y en el hundimiento de nuestra persona. Si queremos que todo vaya bien tenemos que edificar sobre roca. Edificar sobre roca es oír, escuchar atentamente las palabras de Jesús y ponerlas por obra. Vivir aquello que nos dicen sus palabras. Vivir amando, perdonando, llorando con los que lloran, siendo sencillos y limpios de corazón, trabajando por la paz y la justicia… Cristo promete a todo el que escuche sus palabras y las pone en práctica, el que cumpla la voluntad de su Padre… el reino de los cielos, que como sabemos ya empieza a poder ser disfrutado en nuestro trayecto terreno, aunque su plenitud la viviremos después de nuestra muerte.

Y también Jesús nos recuerda el camino que lleva a la perdición, al naufragio y la ruina de la persona. Ir por el camino contrario que él nos indica. Invocarle a él “Señor, Señor…” pero no hacerle caso, y vivir lo contrario de lo que él nos pide. Esto es edificar sobre arena. “Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa y se hundió totalmente”.

Si queremos que nuestra persona se tambalee, pierda pie y llegue a hundirse sabemos el camino. Escuchar a Jesús y no hacerle caso. Es edificar sobre arena. Si queremos que nuestra persona se mantenga en pie, viva con luz y sentido ante los distintos acontecimientos de la vida, ante fuertes lluvias y vientos impetuosos, no tenemos más que escuchar a Jesús y poner en práctica lo que nos dice.

Ya en el Antiguo Testamento ocurría lo mismo. Si el pueblo y sus dirigentes eran fieles a la alianza sellada con Dios… todo iba bien. Pero si el pueblo y sus dirigentes se apartaban de Dios, hacían “lo que el Señor reprueba” llegaba la ruina e incluso la primera deportación a Babilonia, como nos indica la primera lectura.

Fray Manuel Santos Sánchez
Convento de Santo Domingo (Oviedo)
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 Viernes   29 de Junio de 2018  

“Sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”

Hoy celebramos: Santos Pedro y Pablo (29 de Junio)

Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 12, 1-11

En aquellos días, el rey Herodes se puso a perseguir a algunos miembros de la Iglesia. Hizo pasar a cuchillo a Santiago, hermano de Juan. Al ver que esto agradaba a los judíos, decidió detener a Pedro. Era la semana de Pascua. Mandó prenderlo y meterlo en la cárcel, encargando de su custodia a cuatro piquetes de cuatro soldados cada uno; tenla intención de presentarlo al pueblo pasadas las fiestas de Pascua, Mientras Pedro estaba en la cárcel bien custodiado, la Iglesia oraba insistentemente a Dios por él. La noche antes de que lo sacara Herodes, estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, atado con cadenas. Los centinelas hacían guardia a la puerta de la cárcel. De repente, se presentó el ángel del Señor, y se iluminó la celda. Tocó a Pedro en el hombro, lo despertó y le dijo: -«Date prisa, levántate.» Las cadenas se le cayeron de las manos, y el ángel añadió: -«Ponte el cinturón y las sandalias.» Obedeció, y el ángel le dijo: -«Échate el manto y sígueme.» Pedro salió detrás, creyendo que lo que hacía el ángel era una visión y no realidad. Atravesaron la primera y la segunda guardia, llegaron al portón de hierro que daba a la calle, y se abrió solo. Salieron, y a¡ final de la calle se marchó el ángel. Pedro recapacitó y dijo: -«Pues era verdad: el Señor ha enviado a su ángel para librarme de las manos de Herodes y de la expectación de los judíos.»

Salmo

Sal 33, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9 R. El Señor me libró de todas mis ansias.

Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca; mi alma se gloría en el Señor: que los humildes lo escuchen y se alegren. R. Proclamad conmigo la grandeza del Señor, ensalcemos juntos su nombre. Yo consulté al Señor, y me respondió, me libró de todas mis ansias. R. Contempladlo, y quedaréis radiantes, vuestro rostro no se avergonzará. Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha y lo salva de sus angustias. R. El ángel del Señor acampa en torno a sus fieles y los protege. Gustad y ved qué bueno es el Señor, dichoso el que se acoge a él. R.

Evangelio de hoy

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo 4, 6-8. 17-18

Querido hermano: Yo estoy a punto de ser sacrificado, y el momento de mi partida es inminente. He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe. Ahora me aguarda la corona merecida, con la que el Señor, juez justo, me premiará en aquel día; y no sólo a mí, sino a todos los que tienen amor a su venida. El Señor me ayudó y me dio fuerzas para anunciar íntegro el mensaje, de modo que lo oyeran todos los gentiles. Él me libró de la boca del león. El Señor seguirá librándome de todo mal, me salvará y me llevará a su reino del cielo. A él la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Reflexión del Evangelio del día

El Señor me ha librado de las manos de Herodes

La primera comunidad recibe el favor de sus vecinos; pero el crecimiento de la misma contempla que a ella se incorporan gentes que provienen del paganismo y que ayudan a la economía de la comunidad. Este simple hecho no es bien visto por las autoridades, Herodes en particular, y responde con crueldad matando a Santiago y encarcelando a Pedro. No es exagerado decir que la liberación del aturdido Pedro, y en la Pascua, evoca el Éxodo y su salida a toda prisa de Egipto. Pasado un tiempo, Pedro advierte lo que le ha ocurrido, y a partir de ahora su predicación llevará el mensaje universal de acogida a los paganos. Quizá haya sido más importante la liberación interior que, por la gracia, ha experimentado, que la externa excarcelación.

He combatido bien mi combate

No hay inconveniente en asumir este párrafo, junto con otros de la misma carta, como la despedida o testamento de Pablo. Son sus últimas reflexiones ante su inminente muerte –está encarcelado en Roma-: confidencias de complicidad pastoral, consideraciones íntimas del apóstol, confesiones creyentes. Como si fuera un tímido intento de balance de su vida, Pablo declara su firme confianza en el Señor en el que ha depositado toda su esperanza. No le ha sido fácil la fidelidad a su Maestro y al Evangelio, pero reconoce que ha tenido abundante fuerza recibida por Dios, lo que le permitió continuar su misión apostólica.

Sobre esta piedra edificaré mi Iglesia

Conocido diálogo entre los discípulos y Jesús acerca de la identidad de éste, que se remata con la profesión de Pedro. Porque no contenta a Jesús la respuesta del variado profetismo que dice la gente, reitera la pregunta. Pedro, en nombre del grupo, declara la condición mesiánica del Maestro: tú eres el Mesías, el Hijo de Dios. A renglón seguido, Jesús alaba a Pedro y le hace una importante promesa. Usando el signo de las llaves, y la acción de atar y desatar le hace ver el rol de alta responsabilidad y excelso servicio en pro del Reino de los cielos. Pedro, y sus compañeros, serán habilitados por el Espíritu para discernir, juzgar, perdonar, compadecer y hacer llegar a todos el amor de Dios tal como ha sido declarado, y vivido, por Cristo Jesús.

Nuestros padres en la fe, Pedro y Pablo, acreditaron el seguimiento del Maestro con su vida entregada. Su martirio fue un aval más del servicio fiel a aquel cuyas heridas nos han curado, y en quien todo es posible porque sólo él sabe confortarnos.  

Pedro y Pablo, tan distintos y tan necesarios para la comunidad de los seguidores de Jesús ¿Nos sigue motivando su fidelidad al Maestro desde plurales posturas?

Fr. Jesús Duque O.P.
Convento de Santo Domingo de Scala-Coeli (Córdoba)
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 Sábado   30 de Junio de 2018  

“Voy yo a curarlo”

Primera Lectura

Lectura de las Lamentaciones 2,2.10-14.18-19:

El Señor destruyó sin compasión todas las moradas de Jacob, con su indignación demolió las plazas fuertes de Judá; derribó por tierra, deshonrados, al rey y a los príncipes. Los ancianos de Sión se sientan en el suelo silenciosos, se echan polvo en la cabeza y se visten de sayal; las doncellas de Jerusalén humillan hasta el suelo la cabeza. Se consumen en lágrimas mis ojos, de amargura mis entrañas; se derrama por tierra mi hiel, por la ruina de la capital de mi pueblo; muchachos y niños de pecho desfallecen por las calles de la ciudad. Preguntaban a sus madres: «¿Dónde hay pan y vino?», mientras desfallecían, como los heridos, por las calles de la ciudad, mientras expiraban en brazos de sus madres.¿Quién se te iguala, quién se te asemeja, ciudad de Jerusalén? ¿A quién te compararé, para consolarte, Sión, la doncella? Inmensa como el mar es tu desgracia: ¿quién podrá curarte? Tus profetas te ofrecían visiones falsas y engañosas; y no te denunciaban tus culpas para cambiar tu suerte, sino que te anunciaban visiones falsas y seductoras.Grita con toda el alma al Señor, laméntate, Sión; derrama torrentes de lágrimas, de día y de noche; no te concedas reposo, no descansen tus ojos. Levántate y grita de noche, al relevo de la guardia; derrama como agua tu corazón en presencia del Señor; levanta hacia él las manos por la vida de tus niños, desfallecidos de hambre en las encrucijadas.

Salmo

Sal. 73: R/. No olvides sin remedio la vida de tus pobres.

¿Por qué, oh Dios, nos tienes siempre abandonados, y está ardiendo tu cólera contra las ovejas de tu rebaño?Acuérdate de la comunidad que adquiriste desde antiguo, de la tribu que rescataste para posesión tuya, del monte Sión donde pusiste tu morada. R.

Dirige tus pasos a estas ruinas sin remedio;el enemigo ha arrasado del todo el santuario.Rugían los agresores en medio de tu asamblea,levantaron sus propios estandartes. R.

En la entrada superior abatieron a hachazos el entramado; después, con martillos y mazas,destrozaron todas las esculturas.R.

Prendieron fuego a tu santuario,derribaron y profanaron la morada de tu nombre.Piensa en tu alianza: que los rincones del paísestán llenos de violencias.Que el humilde no se marche defraudado,que pobres y afligidos alaben tu nombre. R.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo 8, 5-17

En aquel tiempo, al entrar Jesús en Cafarnaún, un centurión se le acercó rogándole: «Señor, tengo en casa un criado que está en cama paralítico y sufre mucho.» Jesús le contestó: «Voy yo a curarlo.» Pero el centurión le replicó: «Señor, no soy quién soy yo para que entres bajo mi techo. Basta que lo digas de palabra, y mi criado quedará sano.Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes; y le digo a uno: “Ve”, y va; al otro: “Ven”, y viene; a mi criado: “Haz esto”, y lo hace.» Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que le seguían: «Os aseguro que en Israel no he encontrado en nadie tanta fe. Os digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob en el reino de los cielos; en cambio, a los ciudadanos del reino los echarán fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.» Y al centurión le dijo: «Vuelve a casa, que se cumpla lo que has creído.» Y en aquel momento se puso bueno el criado.Al llegar Jesús a casa de Pedro, encontró a la suegra en cama con fiebre; la cogió de la mano, y se le pasó la fiebre; se levantó y se puso a servirles. Al anochecer, le llevaron muchos endemoniados; él, con su palabra, expulsó los espíritus y curó a todos los enfermos. Así se cumplió lo que dijo el profeta Isaías: «Él tomó nuestras dolencias y cargó con nuestras enfermedades.»

Reflexión del Evangelio del día

Grita con toda el alma al Señor 

Nos encontramos ante el único texto del libro de las Lamentaciones que se lee durante el tiempo ordinario. Esta página es de una tristeza y desolación por parte del pueblo de Israel tremenda. Nos encontramos con ella después de los acontecimientos narrados en el libro de los Reyes y el pueblo se da cuenta que debe de reflexionar sobre los acontecimientos vividos y sobre su relación y respuesta a la alianza con Dios, su Señor.

Reflexionar sobre lo vivido no es siempre fácil, en primer lugar porque te remiten a momentos muy dolorosos y también porque te hacen enfrentarte sin tapujos y sin caretas, sobre tus propias actitudes, sentimientos y aptitudes. Aquí ellos reconocen su infidelidad, su idolatría una y otra vez (por lo cual se reconoce también la fidelidad de Dios que sigue amando a su heredad por encima de cualquier desliz). Han llegado a saber que vivir de espaldas a su Dios les lleva inevitablemente a la destrucción, al hundimiento como pueblo (con el hundimiento del templo de Jerusalén, pierde Israel toda su identidad de pueblo escogido). Esta reflexión nace desde lo más íntimo y revela como Dios hace camino al andar con ellos, no dejándolos nunca abandonados, atrayéndolos siempre hacia Él con cadenas de amor, de amor fiel que tan solo espera de su parte la voluntad de amarlo por encima de todo.

Basta que lo digas de Palabra 

El poder de la palabra dada, el bien que realiza en el creyente la Palabra de Dios. Vemos a Cristo durante su vida pública curar en muchas ocasiones. Jesús se acerca, toca, impones sus manos, ora, mete los dedos en los oídos de los sordos… pero es la fuerza de Su palabra la que hace posible las curaciones. Curaciones corporales, sí, pero sobretodo la curación de su espíritu, de su ser personas.

Jesús quedo admirado de la fe del centurión y así lo expreso: «Os aseguro que en Israel no he encontrado en nadie tanta fe». La fe del centurión es una fe limpia de perjuicios e ilimitada pues reconoce que no hace falta que Jesús vaya a buscar al criado, sino que desde el momento en Cristo le dice «vuelve a casa, que se cumpla lo que has creído», no necesita nada más para tener la certeza de que así se ha llevado a cabo. Pero hay  algo más importante que resaltar en lo que el centurión recibe de Cristo y así lo expresa San Juan Crisóstomo “había venido a pedir salud para su criado y se fue con el Reino de Dios en las manos… Pues por haber dado muestras de una fe y una humildad tan grandes, no solo le dio el Señor el cielo, sino la salud de su criado por añadidura”.

La  Palabra de Dios nos hace crecer en la fe, recrea con una nueva creación nuestro interior, nos restaura como personas, nos hace amar a Cristo y confiar en el bien que existe en el corazón de todos los hombres. Pero no solo eso, sino que a la misma vez nos lleva a un compromiso y a un servicio a la comunidad, a toda la humanidad en definitiva ya que el hacer el bien no conoce fronteras, credos o religión. En la segunda parte del texto evangélico de este sábado podemos ver también la curación de la suegra de Pedro y como inmediatamente se pone a servir a Jesús, a la iglesia naciente que lo acompaña.

«Él tomo nuestras dolencias y cargó con nuestras enfermedades», esto es parte de la misión de Jesucristo entre los hombres y con esta certeza nos debemos de acercar a Su Palabra, para que desde un corazón orante entreguemos en sus manos todo el agobio y desasosiego de nuestras vidas, entregándole a la vez nuestras capacidades y acogiendo su mandato de servir y curar también a los hermanos desde nuestro quehacer diario. Tan solo una palabra tuya bastará para sanarlo

None Monasterio Sta. María la Real – MM. Dominicas
Bormujos (Sevilla)
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