Evangelio del día – Semana del 09/07/2018 al 14/07/2018 (Decimocuarta semana del Tiempo Ordinario)

dominicos

Evangelio del día y comentarios a la Palabra diaria

Decimocuarta semana del Tiempo Ordinario – Año Par

Del 9

al 14 de julio de 2018

Introducción a la semana

La liturgia en esta semana nos ofrece como Palabra de Dios las lecturas continuas. De lunes a viernes la primera lectura pertenece al libro del profeta Oseas. Profeta que coincide en el tiempo con Amós. Vive cuando Israel está avasallado por Asiria. Es el profeta que presenta la relación de Dios con su pueblo como de amor conyugal. El pueblo le es infiel. Merece el castigo, pero se impondrá el amor de Dios. El sábado comienza el libro de Isaías con la purificación de sus labios para que pueda profetizar. A lo largo de la siguiente semana nos seguirá hablando el profeta.

Los textos evangélicos siguen perteneciendo al evangelio de san Mateo. Nos presentan los primeros días al Jesús taumatúrgico y compasivo que atiende a enfermos. Luego nos narrarán la elección de los doce y el envío de ellos a proclamar el Reino de los cielos. En orden a esa misión les va catequizando estimulándoles a realizarla, si bien advirtiéndoles que no dejarán de encontrar dificultades. Pero siempre Dios estará de su parte.

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 Lunes   9 de Julio de 2018  

“¡Ánimo, hija! Tu fe te ha curado”

Hoy celebramos: San Juan de Colonia O.P. y cc.mm (9 de Julio)

Primera Lectura

Lectura de la profecía de Oseas (2,16.17b-18.21-22):

Así dice el Señor: «Yo la cortejaré, me la llevaré al desierto, le hablaré al corazón. Y me responderá allí como en los días de su juventud, como el día en que la saqué de Egipto. Aquel día –oráculo del Señor–, me llamará Esposo mío, no me llamará ídolo mío. Me casaré contigo en matrimonio perpetuo, me casaré contigo en derecho y justicia, en misericordia y compasión, me casaré contigo en fidelidad, y te penetrarás del Señor.»

Salmo

Sal 144 R/. El Señor es clemente y misericordioso

Día tras día, te bendeciréy alabaré tu nombre por siempre jamás.Grande es el Señor, merece toda alabanza,es incalculable su grandeza. R/.Una generación pondera tus obras a la otra,y le cuenta tus hazañas.Alaban ellos la gloria de tu majestad,y yo repito tus maravillas. R/.Encarecen ellos tus temibles proezas,y yo narro tus grandes acciones;difunden la memoria de tu inmensa bondad,y aclaman tus victorias. R/.El Señor es clemente y misericordioso,lento a la cólera y rico en piedad;el Señor es bueno con todos,es cariñoso con todas sus criaturas. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (9,18-26)

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba, se acercó un personaje que se arrodilló ante él y le dijo: «Mi hija acaba de morir. Pero ven tú, ponle la mano en la cabeza, y vivirá.» Jesús lo siguió con sus discípulos. Entretanto, una mujer que sufría flujos de sangre desde hacía doce años se le acercó por detrás y le tocó el borde del manto, pensando que con sólo tocarle el manto se curaría. Jesús se volvió y, al verla, le dijo: «¡Ánimo, hija! Tu fe te ha curado.» Y en aquel momento quedó curada la mujer.Jesús llegó a casa del personaje y, al ver a los flautistas y el alboroto de la gente, dijo: «¡Fuera! La niña no está muerta, está dormida.» Se reían de él. Cuando echaron a la gente, entró él, cogió a la niña de la mano, y ella se puso en pie. La noticia se divulgó por toda aquella comarca.

Reflexión del Evangelio del día

La llevaré al desierto, le hablaré al corazón

Osadía y libertad en el profeta Oseas. En su situación histórica, Oseas, sobre todo, denuncia la infidelidad del pueblo al Señor, a la cual debe seguir el correspondiente castigo (esquema que a veces también utilizamos nosotros). Pero de manera sorprendente, y a partir de su experiencia personal, Oseas da un salto en el vacío y es capaz de percibir la relación de Dios con su pueblo a través del símbolo conyugal. Pensándolo fríamente, ¿no parecería escandaloso a muchos para referirse a Dios?

Oseas, hombre del que nos separan más de 2.700 años. Viviendo en una cultura de la que formaban parte la violencia y la guerra. Y llega a poder intuir que la relación de Dios con nosotros es, esencialmente, una relación de amor. De un amor siempre fiel, que perdona y salva, que nos espera. Para Oseas, desde su experiencia, el amor entrañable y a toda prueba, del esposo a la mujer que le ha sido infiel.

Estremece situarse ante Dios tratando de asumir esa realidad. De hecho, nuestras celebraciones en algunos de los contextos en que vivimos, difícilmente pueden sugerir la certeza del amor como esencia de nuestra relación con Dios.

Y yo, personalmente, ¿anhelo la capacidad de exponerme a su mirada con la gozosa emoción con que se espera a quien nos ama? ¿estoy en camino hacia esa relación de amor que nos constituye y configura?

El riesgo de nuestros muchos quehaceres que ocupan el tiempo y la mente, la tentación de centrarnos en nosotros y nuestras cosas, la inconsciente ilusión de controlar la vida, el olvido de que la posibilidad de “ser” implica la relación… pueden convertirse en murallas que nos impiden transitar hacia el Amor que se ofrece y espera.

Seguramente necesitamos, nosotros también, que Él nos lleve al desierto y nos hable al corazón. Y recuperar el amor primero que, madurando a lo largo de la vida, deseamos que sea también nuestro amor último. Y disfrutar de tener un Dios que se define desde el Amor.

Pensaba que con sólo tocarle el manto se curaría

Mateo nos relata, en versión abreviada respecto a los relatos de Marcos y Lucas, dos intervenciones de Jesús en las que subraya la FE, como clave de acceso a la vida en su sentido más hondo y pleno.

Jesús devuelve a la vida. Son dos mujeres. Vulnerables por su condición de tales (sin derechos), pero también por su situación vital. La niña está a las puertas de la muerte. La mujer lleva muchos años padeciendo una enfermedad que no sólo afecta a su salud física, sino que la convierte en marginada social por su condición de impura.

La niña no tiene capacidad para acudir a Jesús. Su padre, jefe de sinagoga según los relatos de Marcos y Lucas, lo hace. Elige la posibilidad de la vida aunque le cueste la desaprobación o la condena de los suyos.

La mujer ha agotado las posibilidades de curación que estaban a su alcance. Jesús aparece en su vida en un momento clave: las puertas se cerraban y parecía no haber curación para su mal. E intuye, ¡por fin!, dónde puede encontrar su sanación. Tocar la orla de su manto será suficiente.

Precioso relato para ayudarnos a encontrar “nuestro lugar”. Aquí no podemos colocarnos en el lugar de Jesús, como tantas veces intentamos al escuchar el evangelio. Nuestra pretensión de “salvadores” nos lleva a olvidar que, fundamentalmente, somos “salvados”.

¿Qué situaciones de mi vida están necesitadas de sanación? ¿Me busco la vida por mi cuenta? ¿Es Jesús mi esperanza verdadera y profunda, sin suplantarme ni dispensarme de mi responsabilidad?

Hna. Gotzone Mezo Aranzibia O.P.
Congregación Romana de Santo Domingo
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 Martes   10 de Julio de 2018  

“Se compadecía de ellas”

Primera Lectura

Lectura de la profecía de Oseas (8,4-7.11.13):

Así dice el Señor: «Se nombraron reyes en Israel sin contar conmigo, se nombraron príncipes sin mi aprobación. Con su plata y su oro se hicieron ídolos para su perdición. Hiede tu novillo, Samaria, ardo de ira contra él. ¿Cuándo lograréis la inocencia? Un escultor lo hizo, no es dios, se hace añicos el novillo de Samaria. Siembran viento y cosechan tempestades; las mieses no echan espiga ni dan grano, y, si lo dieran, extraños lo devorarían. Porque Efraín multiplicó sus altares para pecar, para pecar le sirvieron sus altares. Aunque les dé multitud de leyes, las consideran como de un extraño. Aunque inmolen víctimas en mi honor y coman la carne, al Señor no le agradan. Tiene presente sus culpas y castigará sus pecados: tendrán que volver a Egipto.»

Salmo

Sal 113B,3-4.5-6.7ab-8.9-10 R/. Israel confía en el Señor

Nuestro Dios está en el cielo, lo que quiere lo hace. Sus ídolos, en cambio, son plata y oro, hechura de manos humanas. R/. Tienen boca, y no hablan; tienen ojos, y no ven; tienen orejas, y no oyen; tienen nariz, y no huelen. R/.Tienen manos, y no tocan; tienen pies, y no andan. Que sean igual los que los hacen, cuantos confían en ellos. R/. Israel confía en el Señor: él es su auxilio y su escudo. La casa de Aarón confía en el Señor: él es su auxilio y su escudo. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (9,32-38)

En aquel tiempo, presentaron a Jesús un endemoniado mudo. Echó al demonio, y el mudo habló. La gente decía admirada: «Nunca se ha visto en Israel cosa igual.» En cambio, los fariseos decían: «Éste echa los demonios con el poder del jefe de los demonios.» Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, anunciando el Evangelio del reino y curando todas las enfermedades y todas las dolencias. Al ver a las gentes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos: «Las mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies.»

Reflexión del Evangelio del día

¿Cuándo lograréis la inocencia?

El profeta Oseas denuncia cómo el pueblo construye ídolos para su perdición. Y se pregunta por la inocencia del pueblo. Porque no se tiene el alma limpia de culpa cuando se abandona a Dios sustituyendo por objetos o personajes públicos la imagen de Dios.

Es curioso cómo el ser humano les da carácter sagrado a cosas insignificantes y reduce lo sagrado a lo material. Hay un pacto social para que esto sea así. Se forja una nueva cultura. De alguna manera se antepone los intereses personales y políticos a un religarse a Dios con libertad. El profeta concluye que puesto que siembran viento cosecharán tempestades.

También el profeta Oseas se pregunta cuando el pueblo logrará su inocencia. El profeta debe hablar contra el templo y su símbolo, el becerro, porque las autoridades que lo administran, los sacerdotes, ejercen un influjo ilegítimo en la vida política del país, constituyendo autoridades y estableciendo pactos. Los ídolos no son Dios, aunque lo hayan hecho artesanos. No son inocentes los que por ignorancia se dejan llevar por la moda, la desidia o la pereza de no conocer a Dios.

Se compadecía de ellas

Siempre que alguien hace el bien, hay otro que ensombrece su quehacer y su persona. Si alguien brilla con luz propia, alguien aparece con su sombra de celotipia para oscurecerla. Pero eso, no puede abocarnos a una sola mirada. Se necesita trascender las sombras para ver el bien que se nos ha mostrado. Es lo que le pasa a Jesús en este evangelio de Mateo.

Jesús cura a un endemoniado que es mudo, lo libera de su demonio, y comienza hablar. Porque la experiencia de liberación no puede hacer callar la acción de salvación que Jesús obra en su vida. Ha de comenzar el testimonio. Uno no queda igual, cuando siente la experiencia de liberación en un encuentro con Jesús.

Mientras la gente admiraba a Jesús por hacer el bien y liberar a la gente, los fariseos hacían de hermanos de las sombras, ensombreciendo la labor de Jesús. “Ese echa los demonios con el poder del jefe de los demonios”.

Pero eso no detuvo a Jesús. El texto hace contrastar la inoperancia de los fariseos frente a la acción Evangelizadora de Jesús predicando el Reino, curando todas las enfermedades y dolencias. Porque se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas como ovejas sin pastor. Y ese es el peligro al que se enfrenta cada creyente, porque en tiempo de escasez, de desorientación y crisis podemos caer en la desidia y abandono de toda acción salvífica que a través de nosotros Dios puede realizar. Podemos caer en la no disponibilidad y cerrar nuestras puertas de libertad para que Dios nos muestre como instrumento de liberación. No podemos mirar a la gente extenuada y abandonada y quedarnos en la indiferencia. Dios nos pide colaboración.

La acción de Jesús le lleva a pedir la oración a Dios a todos los que le siguen, una llamada a volver a Dios nuestra mirada, para que mande más trabajadores para su mies.

Fr. Alexis González de León O.P.
Convento de San Pablo y San Gregorio (Valladolid)
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 Miércoles   11 de Julio de 2018  

“El que deja todo por mí, recibirá cien veces más”

Hoy celebramos: San Benito (11 de Julio)

Primera Lectura

Lectura del libro de los Proverbios 2,1-9:

Hijo mío, si aceptas mis palabras y conservas mis consejos, prestando oído a la sensatez y prestando atención a la prudencia; si invocas a la inteligencia y llamas a la prudencia; si la procuras como el dinero y la buscas como un tesoro, entonces comprenderás el temor del Señor y alcanzarás el conocimiento de Dios. Porque es el Señor quien da sensatez, de su boca proceden saber e inteligencia. Él atesora acierto para los hombres rectos, es escudo para el de conducta intachable, custodia la senda del deber, la rectitud y los buenos senderos. Entonces comprenderás la justicia y el derecho, la rectitud y toda obra buena.

Salmo

Sal 33,2-3.4.6.9.12.14-15 R/. Bendigo al Señor en todo momento

Bendigo al Señor en todo momento,su alabanza está siempre en mi boca;mi alma se gloría en el Señor:que los humildes lo escuchen y se alegren. R/.

Proclamad conmigo la grandeza del Señor,ensalcemos juntos su nombre.Contempladlo, y quedaréis radiantes,vuestro rostro no se avergonzará. R/.

Gustad y ved qué bueno es el Señor,dichoso el que se acoge a él.Venid, hijos, escuchadme:os instruiré en el temor del Señor. R/.

Guarda tu lengua del mal,tus labios de la falsedad;apártate del mal, obra el bien,busca la paz y corre tras ella. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo 19,27-29

En aquel tiempo, dijo Pedro a Jesús: «Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué nos va a tocar?»Jesús les dijo: «Os aseguro: cuando llegue la renovación, y el Hijo del hombre se siente en el trono de su gloria, también vosotros, los que me habéis seguido, os sentaréis en doce tronos para regir a las doce tribus de Israel. El que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre, mujer, hijos o tierras, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna.»

Reflexión del Evangelio del día

El Señor es escudo para el de conducta intachable

En el libro de los Proverbios, vemos como un padre va exhortando a su hijo para que busque la sabiduría y preste atención a la prudencia, con el fin de que comprenda que es el Señor quien da la sensatez, es el que concede inteligencia y saber, y protege a los que su conducta es irreprochable.

Son una serie de consejos que imparte a su hijo para que se convierta en hombre de recto proceder, prudente en sus actos e inteligente en sus aseveraciones, pues así llegará al conocimiento de Dios, y podrá comprender la justicia y el derecho, comportándose honradamente con los demás.

El ímpetu en las actuaciones no es del todo bueno, pues, en ocasiones, nos hace actuar como personas imprudentes y atolondradas, por lo tanto hay que tener siempre presente la prudencia y la sensatez, sabiendo que así actuamos conforme a la voluntad de Dios; no ser cobardes por miedo a lo que suceda, sino, valorar el alcance de nuestros actos sopesando, siempre, lo que pueda repercutir en los demás.

Como nos recuerda el salmista en el salmo 33: “Guarda tu lengua del mal, tus labios de la falsedad; apártate del mal, obra el bien, busca la paz y corre tras ella”.

Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido, ¿qué nos va a tocar?

En el evangelio de Mateo, después del episodio del joven rico que cumple la Ley del Señor, pero que, cuando se le pide que venda todo lo que tiene, de el dinero a los pobres y le siga, es incapaz de entregarse al seguimiento sin condicionantes y se retira, entonces Pedro pregunta a Jesús que, ellos que lo habían dejado todo por Él y su Evangelio, que recompensa iban a tener.

Parece que Pedro está intentando un “trueque” Nosotros lo dejamos todo por Ti, pero Tú ¿que nos das a cambio?

El seguimiento que nos pide Jesús, no es a cambio de nada, sí que es verdad que, si nos entregamos en alma y cuerpo a vivir por y para los demás, heredaremos la vida eterna, pero eso no es un salario a cambio de que nos comportemos como el Señor quiere. Tenemos que transformar nuestra vida, para dedicarla al servicio de los demás; los afanes de este mundo son cosas perecederas que no nos darán la felicidad plena.

San Benito, al que hoy celebramos, comprendió perfectamente, cuál era el seguimiento total de Cristo y, así lo vivió y lo transmitió a sus monjes por medio de la Regla que tantos han seguido hasta ahora. Su lema “Ora et labora” es un claro ejemplo para nuestra vida, en la que la oración y la contemplación tienen un espacio importante, pero, así mismo, lo tiene el trabajo en pro de la comunidad.

Las enseñanzas de San Benito han servido, y lo siguen haciendo, como programa de vida para muchos monjes, que han recibido, como su fundador, cien veces más y la vida eterna.

No nos aferremos a las cosas perecederas de este mundo, transformémonos para conseguir vivir y trabajar en beneficio de aquellos que nos rodean y, sobre todo, los más necesitados, no solo materialmente, sino también anímicamente.

¿Es la prudencia la guía de nuestros actos?

¿Nos aferramos a los bienes materiales que nos hacen olvidar el ayudar a los demás?

¿Es la oración parte fundamental de nuestra vida?

D. José Vicente Vila Castellar, OP
Fraternidad Laical Dominicana Torrent (Valencia)
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 Jueves   12 de Julio de 2018  

“Id y proclamad que el Reino de los Cielos está cerca”

Primera Lectura

Lectura de la profecía de Oseas (11,1-4.8c-9):

Así dice el Señor: «Cuando Israel era joven, lo amé, desde Egipto llamé a mi hijo. Cuando lo llamaba, él se alejaba, sacrificaba a los Baales, ofrecía incienso a los ídolos. Yo enseñé a andar a Efraín, lo alzaba en brazos; y él no comprendía que yo lo curaba. Con cuerdas humanas, con correas de amor lo atraía; era para ellos como el que levanta el yugo de la cerviz, me inclinaba y le daba de comer. Se me revuelve el corazón, se me conmueven las entrañas. No cederé al ardor de mi cólera, no volveré a destruir a Efraín; que soy Dios, y no hombre; santo en medio de ti, y no enemigo a la puerta.»

Salmo

Sal 79 R/. Que brille tu rostro, Señor, y nos salve

Pastor de Israel, escucha, tú que te sientas sobre querubines, resplandece; despierta tu poder y ven a salvarnos. R/.Dios de los ejércitos, vuélvete:mira desde el cielo, fíjate, ven a visitar tu viña,la cepa que tu diestra plantó,y que tú hiciste vigorosa. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (10,7-15)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «Id y proclamad que el reino de los cielos está cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios. Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis.No llevéis en la faja oro, plata ni calderilla; ni tampoco alforja para el camino, ni túnica de repuesto, ni sandalias, ni bastón; bien merece el obrero su sustento. Cuando entréis en un pueblo o aldea, averiguad quién hay allí de confianza y quedaos en su casa hasta que os vayáis.Al entrar en una casa saludad; si la casa se lo merece, la paz que le deseáis vendrá a ella. Si no se lo merece, la paz volverá a vosotros.Si alguno no os recibe o no os escucha, al salir de su casa o del pueblo, sacudid el polvo de los pies. Os aseguro que el día del juicio les será más llevadero a Sodoma y Gomorra que a aquel pueblo.»

Reflexión del Evangelio del día

Con lazos de amor lo atraía 

¡Cuántos hombres y mujeres nos han relatado en bellos poemas su experiencia amorosa! Lo que sienten por la persona amada. Lo que significa para ellos esa persona amada, lo que están dispuestos a hacer por la persona amada… Siempre nos dicen que las palabras humanas nos les sirven para expresar la experiencia que están viviendo. Pero algo nos descubren sus palabras.

Dios, experto en amores, ha escrito varios poemas de amor, de amor hacia nosotros los hombres. El profeta Oseas nos brinda hoy uno de esos poemas sublimes de amor de Dios hacia su pueblo, hacia todos nosotros. Un amor inundado de ternura, de estar siempre al acecho en las mil situaciones que vivimos para tendernos su mano amorosa. Desde nuestro nacimiento nos ama y busca nuestro amor: “Yo enseñé a andar a Efraín, lo alzaba en brazos… cuando Israel era joven, lo amé… Con ataduras humanas, con lazos de amor lo atraía”. Y cuando su pueblo, cuando nosotros, le damos la espalda, él sigue amándonos, nunca nos cierra la puerta de su corazón: “¡No cederé al ardor de mi cólera… que yo soy Dios y no hombre!”.

Ante un amor así, nuestro corazón y nuestras entrañas no pueden menos de “conmoverse” y llenarse de profundo agradecimiento. Y le pedimos a nuestro Dios que seamos capaces de corresponder a tan extraordinario amor, que hagamos de nuestra vida una “historia de amor”, como la suya.

Id y proclamad que el Reino de los Cielos está cerca

Jesús pide a sus apóstoles predicar la llegada del Reino de los cielos, del Reino de Dios. Es la mejor noticia que pueden ofrecer a la humanidad.  Hay que anunciar a los hombres de todos los tiempos que Dios se ofrece a ser nuestro Rey, a reinar en nuestro corazón, como lo que es: nuestro Dios y Señor. Pero no tengamos miedo. Inmediatamente Jesús nos  anuncia que nuestro Dios, no es un ser lejano, despótico, indiferente… es nuestro Padre. No contento con regalarnos la vida humana, nos regala su vida divina. En verdad somos hijos de Dios. De lo que se desprende que todos los hombres somos hermanos. He aquí el secreto primero, el núcleo fundamental del evangelio de Jesús, del Reino de Dios. Un reino, una sociedad de hijos y de hermanos. Que ya empieza en esta tierra, donde lo viviremos en medio de nuestros aciertos y de nuestros fallos, y que tendrá su plenitud después de nuestra muerte, donde solo Dios y solo el amor van a reinar.  

El evangelio de hoy nos indica en qué condiciones pide Jesús a sus apóstoles que prediquen su buena noticia. Condiciones que no son las mismas con las que hoy tenemos que evangelizar. El criterio de predicación es claro para todos los tiempos: aquello que favorezca la proclamación del evangelio es adecuado, aquello que lo perjudique será inadecuado y debemos evitarlo.

Fray Manuel Santos Sánchez
Convento de Santo Domingo (Oviedo)
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 Viernes   13 de Julio de 2018  

“El Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros”

Hoy celebramos: Beato Santiago de Varazze (13 de Julio)

Primera Lectura

Lectura de la profecía de Oseas (14,2-10):

Así dice el Señor: «Israel, conviértete al Señor Dios tuyo, porque tropezaste por tu pecado. Preparad vuestro discurso, volved al Señor y decidle: “Perdona del todo la iniquidad, recibe benévolo el sacrificio de nuestros labios. No nos salvará Asiria, no montaremos a caballo, no volveremos a llamar Dios a la obra de nuestras manos. En ti encuentra piedad el huérfano.” Yo curaré sus extravíos, los amaré sin que lo merezcan, mi cólera se apartará de ellos. Seré para Israel como rocío, florecerá como azucena, arraigará como el Líbano. Brotarán sus vástagos, será su esplendor como un olivo, su aroma como el Líbano. Vuelven a descansar a su sombra: harán brotar el trigo, florecerán como la viña; será su fama como la del vino del Líbano. Efraín, ¿qué te importan los ídolos? Yo le respondo y le miro: yo soy como un ciprés frondoso: de mí proceden tus frutos. ¿Quién es el sabio que lo comprenda, el prudente que lo entienda? Rectos son los caminos del Señor: los justos andan por ellos, los pecadores tropiezan en ellos.»

Salmo

Sal 50 R/. Mi boca proclamará tu alabanza, Señor

Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa;lava del todo mi delito,limpia mi pecado. R/.Te gusta un corazón sincero,y en mi interior me inculcas sabiduría.Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;lávame: quedaré más blanco que la nieve. R/.Oh Dios, crea en mí un corazón puro,renuévame por dentro con espíritu firme;no me arrojes lejos de tu rostro,no me quites tu santo espíritu. R/.Devuélveme la alegría de tu salvación,afiánzame con espíritu generoso.Señor, me abrirás los labios,y mi boca proclamará tu alabanza. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (10,16-23)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «Mirad que os mando como ovejas entre lobos; por eso, sed sagaces como serpientes y sencillos como palomas. Pero no os fiéis de la gente, porque os entregarán a los tribunales, os azotarán en las sinagogas y os harán comparecer ante gobernadores y reyes, por mi causa; así daréis testimonio ante ellos y ante los gentiles. Cuando os arresten, no os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis: en su momento se os sugerirá lo que tenéis que decir; no seréis vosotros los que habléis, el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros. Los hermanos entregarán a sus hermanos para que los maten, los padres a los hijos; se rebelarán los hijos contra sus padres, y los matarán. Todos os odiarán por mi nombre; el que persevere hasta el final se salvará. Cuando os persigan en una ciudad, huid a otra. Porque os aseguro que no terminaréis con las ciudades de Israel antes de que vuelva el Hijo del hombre.»

Reflexión del Evangelio del día

No llaméis dios a la obra de vuestras manos

Nuestro texto recoge los versículos finales del profeta Oseas. Es un final ilusionante, pues no todo está perdido ya que el amor de Dios sabe muy bien lo que tiene que hacer y cómo. A lo largo del libro, el profeta ha declarado siempre el mejor asidero para la esperanza: cuando todo está perdido y, al parecer, ni fuerzas restan para levantar la cabeza, el amor de Dios surge como empuje restaurador. Y triunfa más allá de infidelidades y rebeldías, mentiras y abusos. El pueblo debe saber que su seguridad no depende de potencia alguna ni de fuerza humana propia o ajena, sino del Señor, por eso hace bien en juramentarse en no llamar dios a ninguna cosa ni poder que, por sí mismo, da la espalda al que es el dueño del corazón de sus hijos, Yahvé. Si la fidelidad a él vuelve a ser la moneda corriente del pueblo elegido, Dios se manifestará de nuevo con su amor incondicional y sus hijos verán la fecundidad de su amor en todas sus empresas y esperanzas. Si Israel interrumpe su vida idolátrica volverá a caer en la cuenta de lo que el Señor es para él: rocío mañanero que le hará crecer, sombra protectora y ciprés frondoso que asegura su vida y sus frutos.   

El Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros

En el envío que Jesús hace a sus discípulos no se les ocultan las inevitables dificultades en forma de persecución y vida a la intemperie. El evangelio no disimula el dramatismo de esta conflictiva situación ni silencia la dolorosa suerte que corresponde a sus seguidores. ¿Qué cabe hacer, entonces? Nunca poner en discusión la fidelidad al Señor que de muy diversas maneras nos ha prometido estar al lado nuestro en todo tiempo y, a fortiori, en la persecución. Eso el Señor sabe hacerlo muy bien. Los que por el bautismo somos testigos del Señor, tenemos el encargo de buscar el necesario equilibrio entre la inteligencia y la sensatez; seguir a Jesús el Señor no implica que seamos ingenuos y, menos, bobamente cándidos, todo lo contrario: el seguimiento y las condiciones de nuestro mundo nos exigen ser hoy más que nunca inteligentemente creyentes y veraces testigos de lo que decimos creer con nuestro estilo de vida y relación. El evangelio nos recuerda también que, en todo caso, pongamos nuestra dificultad, defensa y pruebas en manos de Dios, la mejor ayuda posible para creer en su amor. Es la misma experiencia de Jesús la que merece nuestra atención en la hora difícil de la prueba y de la persecución, pues ésta nos acreditará en su nombre como discípulos suyos. En la hora atribulada, el Espíritu de Jesús estará muy cerca del fiel testigo para hablar por ellos y testificar la fe de la comunidad. Porque, no lo olvidemos, el seguimiento del Maestro, amén de confianza total en él, tiene mucho de fidelidad y constancia. El dador de la recompensa será el mismo Señor, y no sabe ser tacaño en detalles con ninguno de nosotros, de verdad. Es su amor y nuestra felicidad los que están en juego.

¿Nos animamos unos a otros en la comunidad a asumir en fe nuestra debilidad para que siempre se resalte la fuerza del Espíritu en medio nuestro?

Fr. Jesús Duque O.P.
Convento de Santo Domingo de Scala-Coeli (Córdoba)
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 Sábado   14 de Julio de 2018  

“¡No tengáis miedo!”

Primera Lectura

Lectura del libro de Isaías (6,1-8):

El año de la muerte del rey Ozías, vi al Señor sentado sobre un trono alto y excelso: la orla de su manto llenaba el templo. Y vi serafines en pie junto a él, cada uno con seis alas: con dos alas se cubrían el rostro, con dos alas se cubrían el cuerpo, con dos alas se cernían. Y se gritaban uno a otro, diciendo: «¡Santo, santo, santo, el Señor de los ejércitos, la tierra está llena de su gloria!» Y temblaban los umbrales de las puertas al clamor de su voz, y el templo estaba lleno de humo. Yo dije: «¡Ay de mí, estoy perdido! Yo, hombre de labios impuros, que habito en medio de un pueblo de labios impuros, he visto con mis ojos al Rey y Señor de los ejércitos.» Y voló hacia mí uno de los serafines, con un ascua en la mano, que había cogido del altar con unas tenazas; la aplicó a mi boca y me dijo: «Mira: esto ha tocado tus labios, ha desaparecido tu culpa, está perdonado tu pecado.» Entonces escuché la voz del Señor, que decía: «¿A quién mandaré? ¿Quién irá por mí?» Contesté: «Aquí estoy, mándame.»

Salmo

Sal 92 R/. El Señor reina, vestido de majestad

El Señor reina, vestido de majestad,el Señor, vestido y ceñido de poder. R/.Así está firme el orbe y no vacila.Tu trono está firme desde siempre,y tú eres eterno. R/.Tus mandatos son fieles y seguros;la santidad es el adorno de tu casa,Señor, por días sin término. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (10,24-33)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «Un discípulo no es más que su maestro, ni un esclavo más que su amo; ya le basta al discípulo con ser como su maestro, y al esclavo como su amo. Si al dueño de la casa lo han llamado Belzebú, ¡cuánto más a los criados! No les tengáis miedo, porque nada hay cubierto que no llegue a descubrirse; nada hay escondido que no llegue a saberse. Lo que os digo de noche decidlo en pleno día, y lo que escuchéis al oído, pregonadlo desde la azotea. No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No, temed al que puede destruir con el fuego alma y cuerpo. ¿No se venden un par de gorriones por unos cuartos? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo; no hay comparación entre vosotros y los gorriones. Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre del cielo.»

Reflexión del Evangelio del día

¡Aquí estoy!

Isaías es uno de los profetas más grandes de la Biblia, cuenta sus experiencias con unas imágenes grandiosas. En este texto, el piensa en Dios como un rey poderoso, sentado en un trono y aclamado por los demás. Dios, es santo, justo, veraz, auténtico y ante El Isaías se siente pequeño. Pero el encuentro con El, lo transforma; el fuego purifica sus labios y, aunque no lo merezca lo hace digno. Como está atento a lo que Dios quiere de él; escucha su pregunta “¿A quien enviaré?” Y él con una gran valentía le responde: “¡Aquí estoy, mándame!”

Estas palabras nos remiten y recuerdan el principio del tiempo y de la vida cuando, en el libro del Génesis, se nos dice “Dios le concede al hombre la dignidad de seguir recreando a todos los seres del universo, lo constituye su colaborador” (Gn 1, 26-31), para que ponga nombre a todo ser viviente en el cielo y en la tierra en las figuras de Adán y Eva ( Gn 2,19-20) De Dios y del hombre es la tarea de la vida. Pero la tarea de la vida, la vuestra y la nuestra en el monasterio de contemplación y de oración, está sumergida en el misterio del pecado, en el miedo explícito del génesis, como en las lecturas de Isaías y Mateo. La existencia humana se mete en la noche de los tiempos y el amanecer de las personas  se tiñe de impureza, como nos habla el profeta (Isaías 6,5) Isaías no es llamado, sino que se ofrece así mismo como instrumento en las manos de Dios. La experiencia de Isaías nos ayuda a delinear nuestro compromiso con el mensaje de Dios hoy. El tenía dudas, temores, preguntas… Y recibió una respuesta a sus inquietudes y no quedó con las manos vacías. Por eso nosotros tenemos que pensar que Dios nos llama a una misión, que no debemos tener miedo; porque Dios nos llama, nos concede también su gracia para responder.

¡No tengáis miedo!

En el evangelio se nos invita también a no tener miedo, que tendremos dificultades y persecuciones;  pero no tenemos que estar preocupados; porque no es más el discípulo que su Maestro. Nos invita a la confianza y a ponernos en manos de Dios, sabiendo que Dios está con nosotros en cada momento y eso nos da el valor y la paz para dar testimonio de Jesús.

El Dios de la vida cuenta con el Hijo Primogénito, con los hombres, para el proyecto del universo. Unos hombres sin la amalgama de factores sociales y personales, materiales, que, en su debilidad, no son capaces de la misión. Es la gracia quien llama, purifica y fortalece, capacita a su ser asustadizo y angustiado, dándole unos parámetros existenciales mas allá de sus límites e intereses individuales, y crean así una nueva familia humana.

La fortaleza que nos da el sabernos amados por Dios, es nuestra fuerza como una piedra preciosa, se convierte en coraza y espada que vence el sarcasmo de los satisfechos y el desprecio de los orgullosos; cae el mundo de los mentirosos y la sabiduría de los arquitectos intrascendentes que edifican en el defecto y la carencia, dejándonos llevar del orgullo y la envidia.

Que el Señor Jesús quite nuestros miedos, para saber vivir desde el abandono y la confianza y que Nuestra Madre llena de misericordia nos enseñe a vivir con fidelidad en nuestra misión. Aquí estoy, envíame.

Monjas Dominicas Contemplativas
Monasterio de la Encarnación (Alcalá la Real)
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