Evangelio del día – Semana del 16/07/2018 al 21/07/2018 (Decimoquinta semana del Tiempo Ordinario)

dominicos

Evangelio del día y comentarios a la Palabra diaria

Decimoquinta semana del Tiempo Ordinario – Año Par

Del 16

al 21 de julio de 2018

Introducción a la semana

La Palabra de Dios en la primera lectura ofrece textos del profeta Isaías. El de más relieve de los profetas. Encargado de anunciar la ruina de Judá e Israel, pero también de los tiempos mesiánicos de paz y prosperidad. Pero sobre todo el que fija cuál es el culto que agrada a Dios. El sábado aparece la figura de otro profeta, Miqueas. Profeta de grandes denuncias contra los poderosos de Israel y Judá.

Los textos evangélicos –continúan siendo de san Mateo- son muy variados en esta semana: el lunes sigue la catequesis de Jesús a los apóstoles sobre las exigencias de su seguimiento, el martes se muestra a Jesús imprecando a las localidades que no le han acogido bien. Al día siguiente se verá, por el contrario, a Jesús feliz y contento dar gracias al Padre porque los sencillos sí le acogen. A ellos les ofrece su corazón manso y humilde para abrazar su cansancio, el agobio del vivir. En fin el viernes se ofrece uno de los enfrentamientos entre Jesús y los fariseos, que lleva a que éstos quieran acabar con él.

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 Lunes   16 de Julio de 2018  

“El que pierda su vida por mí la encontrará”

Hoy celebramos: Ntra. Sra. del Carmen (16 de Julio)

Primera Lectura

Lectura del libro de Isaías 1,10-17

«¿Qué me importa el número de vuestros sacrificios? –dice el Señor–. Estoy harto de holocaustos de carneros, de grasa de cebones; la sangre de toros, corderos y chivos no me agrada. ¿Por qué entráis a visitarme? ¿Quién pide algo de vuestras manos cuando pisáis mis atrios? No me traigáis más dones vacíos, más incienso execrable. Novilunios, sábados, asambleas, no los aguanto.Vuestras solemnidades y fiestas las detesto; se me han vuelto una carga que no soporto más. Cuando extendéis las manos, cierro los ojos; aunque multipliquéis las plegarias, no os escucharé. Vuestras manos están llenas de sangre.Lavaos, purificaos, apartad de mi vista vuestras malas acciones. Cesad de obrar mal, aprended a obrar bien; buscad el derecho, enderezad al oprimido; defended al huérfano, proteged a la viuda.»

Salmo

Salmo: 49 R/. Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios.

«No te reprocho tus sacrificios, pues siempre están tus holocaustos ante mí.Pero no aceptaré un becerro de tu casa,ni un cabrito de tus rebaños.» R.

«¿Por qué recitas mis preceptosy tienes siempre en la boca mi alianza,tú que detestas mi enseñanzay te echas a la espalda mis mandatos?» R.

«Esto haces, ¿y me voy a callar?¿Crees que soy como tú?Te acusaré, te lo echaré en cara.El que me ofrece acción de gracias,ése me honra;al que sigue buen caminole haré ver la salvación de Dios.» R.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo 10,34–11,1

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «No penséis que he venido a la tierra a sembrar paz; no he venido a sembrar paz, sino espadas. He venido a enemistar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; los enemigos de cada uno serán los de su propia casa. El que quiere a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí; y el que no coge su cruz y me sigue no es digno de mí. El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí la encontrará. El que os recibe a vosotros me recibe a mí, y el que me recibe recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta tendrá paga de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo tendrá paga de justo. El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pobrecillos, sólo porque es mi discípulo, no perderá su paga, os lo aseguro.» Cuando Jesús acabó de dar instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí para enseñar y predicar en sus ciudades.

Reflexión del Evangelio del día

No existe testimonio sin coherencia

Decimos estar cansados de palabras vacías, de discursos sin compromiso, de promesas sin objetivos, sí decimos, pero nos cuesta la coherencia con lo que decimos, lo pensamos, lo proclamamos a los mil vientos, pero a la hora de la verdad no nos molestamos en mover un dedo para cambiar la situación.

De poco nos sirven las palabras si no van acompañadas de hechos, si se quedan en simples ondas de sonido que con el viento vuelan, no se ven, sólo se oyen y no se convierten en situaciones reales. Criticamos a aquellos a los que damos el poder de representarnos, porque, en el fondo, todos, los que votan y los que no, dan paso a las situaciones que vivimos, unos por acción y otros por omisión, pero sólo nos dedicamos a protestar, pero no a llevar a cabo lo que decimos que se debería hacer.

Puede que hoy nos hagan una llamada a ser coherentes, a dar testimonio con nuestra vida de aquello que pensamos y creemos, a poner nuestras ideas por obra, a no dejarnos llevar sobre todo por la corriente de la comodidad, porque “yo sola no puedo hacer nada” y esto parece que nos exime de toda responsabilidad.

Se habla en nuestra sociedad de libertad, pero la unimos a hacer lo que queremos, la libertad sin responsabilidad no existe, porque una libertad de hacer lo que se quiere sólo es el escondite de una esclavitud egocéntrica, una esclavitud creada por nuestro capricho que nos convence de que hacer lo que nos da la gana es lo que nos hace libres, pero no es cierto, sólo la coherencia y la transparencia es lo que nos ayuda a ser libres para dialogar, para actuar, para hablar, para dar paso o frenar a otros.

¿Cómo afrontas tu libertad? ¿Cuáles son los pilares en los que apoyas tu vida y que te mueven hacia adelante? ¿Tu testimonio se queda en palabras que se lleva el viento o en actos que quedan grabados en piedra?

Ser paz y dar paz

La definición de los términos que utilizamos en una explicación nos allanan el camino para conseguir que nos  entiendan mejor, no siempre entendemos de la misma manera la definición dada por los mejores diccionarios, no siempre podemos dar una explicación correcta y exacta de lo que vemos o percibimos, porque siempre estará “contaminada” por nuestra experiencia, por nuestras vivencias anteriores.

Algunos definirán paz como ausencia de conflictos, pero no siempre esta definición es válida, ya que la ausencia de conflictos no implica que exista la paz, puede que sea como una herida curada en la superficie pero que dentro la infección sigue trabajando. Puede que entendamos que dejar es algo que sólo produce dolor y sufrimiento, pero hay que dejar marchar lo que no ha de estar con nosotros para que pueda realizarse mejor, a veces impedimos su crecimiento y sólo vemos el dolor de la separación.

En el momento en que nosotros seamos paz daremos esa paz a los otros, porque sólo se transmite de verdad lo que se es de verdad, hay maestros o profesores que enseñarán teorías, pero sólo aquellos que enseñan algo con pasión consiguen transmitirlo, consiguen que los que escuchen puedan asimilarlo, puedan hacerlo suyo, las teorías se quedan en simples definiciones de aquello que existe, pero nada más, los que transmiten van más allá de las simples palabras, es como el músico que toca el instrumento sin ningún tipo de expresión en su cuerpo y aquel que al tocar el instrumento se hace uno con él.

¿Somos capaces de dar paz, siendo paz para nosotros y los otros? ¿Qué mensaje transmitimos a los que nos rodean, el de la teoría o el de la vida?

Hna. Macu Becerra O.P.
Dominicas Misioneras de la Sagrada Familia
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 Martes   17 de Julio de 2018  

“Si no creéis no subsistiréis”

Hoy celebramos: Beato Ceslao de Polonia (17 de Julio)

Primera Lectura

Lectura del libro de Isaías 7, 1-9:

Reinaba en Judá Acaz, hijo de Yotán, hijo de Ozías. Rasín, rey de Damasco, y Pecaj, hijo de Romelía, rey de Israel, subieron a Jerusalén para atacarla; pero no lograron conquistarla. Llegó la noticia al heredero de David: «Los sirios acampan en Efraín.» Y se agitó su corazón y el del pueblo, como se agitan los árboles del bosque con el viento.Entonces el Señor dijo a Isaías: «Sal al encuentro de Acaz, con tu hijo Sear Yasub, hacia el extremo del canal de la Alberca de Arriba, junto a la Calzada del Batanero, y le dirás: “¡Vigilancia y calma! No temas, no te acobardes ante esos dos cabos de tizones humeantes, la ira ardiente de Rasín y los sirios y del hijo de Romelía. Aunque tramen tu ruina diciendo: “Subamos contra Judá, sitiémosla, apoderémonos de ella, y nombraremos en ella rey al hijo de Tabeel.” Así dice el Señor: No se cumplirá ni sucederá: Damasco es capital de Siria, y Rasín, capitán de Damasco; Samaria es capital de Efraín, y el hijo de Romelía, capitán de Samaria. Dentro de cinco o seis años, Efraín, destruido, dejará de ser pueblo. Si no creéis, no subsistiréis.”»

Salmo

Sal. 47: R/. Dios ha fundado su ciudad para siempre.

Grande es el Señor y muy digno de alabanzaen la ciudad de nuestro Dios,su monte santo, altura hermosa,alegría de toda la tierra. R.

El monte Sión, vértice del cielo,ciudad del gran rey;entre sus palacios,Dios descuella como un alcázar. R.

Mirad: los reyes se aliaronpara atacarla juntos;pero, al verla, quedaron aterradosy huyeron despavoridos. R.

Allí los agarró un temblory dolores como de parto;como un viento del desierto,que destroza las naves de Tarsis. R.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo 11,20-24

En aquel tiempo, se puso Jesús a recriminar a las ciudades donde había hecho casi todos sus milagros, porque no se habían convertido: «¡Ay de ti, Corozaín, ay de ti, Betsaida! Si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido, cubiertas de sayal y ceniza. Os digo que el día del juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a vosotras. Y tú, Cafarnaún, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al infierno. Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que en ti, habría durado hasta hoy. Os digo que el día del juicio le será más llevadero a Sodoma que a ti.»

Reflexión del Evangelio del día

Si no creéis no subsistiréis

El libro del profeta Isaías nos presenta a los reyes de Siria e Israel que pretendían sustituir a Ajaz, rey de Judá, por alguien que se muestre favorable a una coalición contra Asiria. Y se agitó su corazón y el corazón del pueblo.

Y es que cuando alguien quiere aniquilarnos entramos en tiempos de agitación y perdemos la calma. Ante una situación de aniquilación nos pone en un escenario bélico. Queremos defender el estatus, la posición social, el trabajo, la vida.

El Señor le encomienda a Isaías una misión ir al encuentro de Ajaz con su hijo Sear Yasub para decirle que conserve la calma, que desaparezcan sus temores, y su corazón no desfallezca, porque el Señor no permitirá el éxito de los planes de Siria e Israel.

Si no creéis no subsistiréis. Muchas veces le damos más fuerzas a la gente que quiere aniquilarnos que a nuestras propias fuerzas, y ni qué decir a la fe que depositamos en Dios. Confiar en Dios ante los tiempos bélicos. No quiere decir que se use a Dios para los intereses de una parte de la contienda. Lo que quiere decir es que Dios no permitirá sentirnos acabados. El Dios que nos dio la existencia nos dará también la capacidad de resistir cada ataque que recibamos de nuestros enemigos.

Pero podemos ser nosotros mismos nuestros propios enemigos, porque nos resistamos a creer en Dios. Sin embargo, Dios no puede hacer nada si no abrimos la puerta de nuestra libertad para que el abatimiento quede sepultado en el desfallecer. La fe en Dios es la capacidad de subsistir en medio de las adversidades. Confiar es abrir las puertas del sepulcro del abatimiento.

Los milagros y la no conversión

El Evangelio de Mateo sitúa a Jesús en la recriminación a las ciudades donde había hecho casi todos sus milagros, porque no se habían convertido.

Un milagro es una acción de origen divino en un hecho no explicable y constituye un hecho sobrenatural.

Y es que hay muchas acciones de Dios en nuestra vida que no creemos. Por ejemplo, el mantener el trabajo en tiempo de crisis, el poder traer algo a la mesa de nuestra hambre, el poder vivir en paz en situaciones de desfallecimiento y abandono. El encontrar la calma cuando nos quieren aniquilar. Dios está presente en cada acontecimiento de nuestra vida, es un milagro presencial donde se nos ofrece la vida.

Sin embargo, creemos que todo lo que ocurre en la vida es por nuestro solo esfuerzo, olvidando que Dios alimenta también nuestro aliento de vida. Y es que nos resistimos a la fe, olvidando el agradecimiento de vida que le debemos a Dios, olvidando así nuestro origen.

Existen otros muchos milagros en nuestra vida cuando acontecen hechos de fraternidad y solidaridad en nuestro vivir, cuando alguien desde su generosidad comparte el pan, visita a un enfermo, acompaña al que vive en soledad, comparte su tiempo con el que está la cárcel. En nuestra vida está llena de milagros que superan los sentimientos únicos del ser humano, nuestra semejanza con Dios nos cuestiona, y nos libera de nuestra pretensión de ser nuestros únicos dioses.

Fr. Alexis González de León O.P.
Convento de San Pablo y San Gregorio (Valladolid)
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 Miércoles   18 de Julio de 2018  

“Has revelado estas cosas a la gente sencilla”

Hoy celebramos: Beato Bartolomé de los Mártires (18 de Julio)

Primera Lectura

Lectura del libro de Isaías 10,5-7.13-16:

Así dice el Señor: «¡Ay Asur, vara de mi ira, bastón de mi furor! Contra una nación impía lo envié, lo mandé contra el pueblo de mi cólera, para entrarle a saco y despojarlo, para hollarlo como barro de las calles. Pero él no pensaba así, no eran éstos los planes de su corazón; su propósito era aniquilar, exterminar naciones numerosas. Él decía: “Con la fuerza de mi mano lo he hecho, con mi saber, porque soy inteligente. Cambié las fronteras de las naciones, saqueé sus tesoros y derribé como un héroe a sus jefes. Mi mano cogió, como un nido, las riquezas de los pueblos; como quien recoge huevos abandonados, cogí toda su tierra, y no hubo quien batiese las alas, quien abriese el pico para piar.” ¿Se envanece el hacha contra quien la blande? ¿Se gloría la sierra contra quien la maneja? Como si el bastón manejase a quien lo levanta, como si la vara alzase a quien no es leño. Por eso, el Señor de los ejércitos meterá enfermedad en su gordura y debajo del hígado le encenderá una fiebre, como incendio de fuego.»

Salmo

Sal. 93 R/. El Señor no rechaza a su pueblo.

Trituran, Señor, a tu pueblo,oprimen a tu heredad;asesinan a viudas y forasteros,degüellan a los huérfanos. R.

Y comentan: «Dios no lo ve,el Dios de Jacob no se entera.»Enteraos, los más necios del pueblo,ignorantes, ¿cuándo discurriréis? R.

El que plantó el oído ¿no va a oír?;el que formó el ojo ¿no va a ver?; R.

el que educa a los pueblos ¿no va a castigar?;el que instruye al hombre ¿no va a saber? Porque el Señor no rechaza a su pueblo,ni abandona su heredad:el justo obtendrá su derecho,y un porvenir los rectos de corazón. R.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo 11,25-27

En aquel tiempo, exclamó Jesús: «Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.»

Reflexión del Evangelio del día

Nosotros solos no podemos

El profeta Isaías, en este texto, nos presenta a Asur como una persona orgullosa, una persona que no reconoce la presencia de Dios en su vida, la mano de Dios en sus acciones, sino que se envanece en todos sus actos, especialmente en las situaciones de éxito: “con la fuerza de mi mano lo he hecho, con mi saber, porque era inteligente”.

Todo cristiano ve en su vida la presencia de Dios, la acción de Dios, porque toda su vida está al servicio de Dios. Pero es muy difícil ver la mano de Dios cuando tenemos éxito, cuando somos halagados en nuestro trabajo, cuando se nos otorgan responsabilidades en nuestra comunidad… en esos momentos nuestro propio orgullo hace que nos cueste ver que es Dios quien nos ha puesto en este lugar, y lejos de envanecernos debemos darle gracias, y poner nuestro éxito al servicio de la comunidad, de nuestros hermanos.

La humildad también es un don que los cristianos debemos tener. Ser humilde es saber reconocer cuáles son nuestras posibilidades, y a la vez dar gracias por todo lo que recibimos de Dios que nos ayuda a llevar una vida de amor y entrega a los demás. Nosotros solos no podemos.

Aprender a vivir

De nuevo el evangelio nos habla de humildad, de sencillez, de ignorancia, de hacerse niño. Un niño confía plenamente en su padre/madre, imita sus palabras, sus acciones… es su espejo. Y sobre todo confía, no se cuestiona, se fía. Su padre no le va a dar un agua envenenada, ni lo va a llevar por caminos que sean peligrosos para él. Lo llevará de la mano para que no caiga, y sobre sus hombros para que no se canse.

Igualmente el Señor, él nos lleva de la mano, nos guía, consuela y sostiene. Solo hace falta que, como el niño, nos fiemos y confiemos, que seamos sencillos y humildes, y desde esta sencillez y humildad es desde donde podemos acercarnos al rostro de Dios, mirar a Jesús y aprender de él, puesto que la única forma de llegar al padre es a través del hijo.

Dios se revela constantemente, día a día nos está enseñando a vivir, nos enseña cómo tenemos que amar, pero hace falta que tengamos ese corazón sencillo y humilde. Sin esa actitud no podemos aprender a vivir.

Dña. Rosa María García O.P. y D. José Llópez O.P.
Fraternidad Laical de Santo Domingo de Torrent, Valencia.
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 Jueves   19 de Julio de 2018  

“Venid a mí todos los que estáis cansados y yo os aliviaré”

Primera Lectura

Lectura del libro de Isaías 26,7-9.12.16-19:

La senda del justo es recta. Tú allanas el sendero del justo; en la senda de tus juicios, Señor, te esperamos, ansiando tu nombre y tu recuerdo. Mi alma te ansía de noche, mi espíritu en mi interior madruga por ti, porque tus juicios son luz de la tierra, y aprenden justicia los habitantes del orbe.Señor, tú nos darás la paz, porque todas nuestras empresas nos las realizas tú. Señor, en el peligro acudíamos a ti, cuando apretaba la fuerza de tu escarmiento. Como la preñada cuando le llega el parto se retuerce y grita angustiada, así éramos en tu presencia, Señor: concebimos, nos retorcimos, dimos a luz… viento; no trajimos salvación al país, no le nacieron habitantes al mundo. ¡Vivirán tus muertos, tus cadáveres se alzarán, despertarán jubilosos los que habitan en el polvo! Porque tu rocío es rocío de luz, y la tierra de las sombras parirá.

Salmo

Sal. 101 R/. El Señor desde el cielo se ha fijado en la tierra.

Tú permaneces para siempre,y tu nombre de generación en generación.Levántate y ten misericordia de Sión,que ya es hora y tiempo de misericordia.Tus siervos aman sus piedras,se compadecen de sus ruinas. R.

Los gentiles temerán tu nombre,los reyes del mundo, tu gloria.Cuando el Señor reconstruya Sión,y aparezca en su gloria,y se vuelva a las súplicas de los indefensos,y no desprecie sus peticiones. R.

Quede esto escrito para la generación futura,y el pueblo que será creado alabará al Señor.Que el Señor ha mirado desde su excelso santuario,desde el cielo se ha fijado en la tierra,para escuchar los gemidos de los cautivosy librar a los condenados a muerte. R.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo 11,28-30

En aquel tiempo, exclamó Jesús: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.»

Reflexión del Evangelio del día

Mi alma te ansía

El secreto, la gran alegría de creyente de todos los tiempos, está en descubrir cómo es ese Dios en el que cree para llevarse una gran sorpresa positiva. Un Dios que ama con divina intensidad al hombre, que busca siempre su bien, que no le dejará nunca solo, que le acompañará siempre en su trayecto terreno antes de inundarle de total felicidad después de su muerte. El creyente que nos presenta Isaías canta con profundo entusiasmo las maravillas que Dios hace con los que le aceptan. ¡Cómo no ansiar encontrarse de tú a tú con ese Dios que allana el sendero del justo, que brinda a borbotones su luz y su justicia, que nos regala su paz! “Mi alma te ansía de noche, mi espíritu en mi interior madruga por ti”.

Si esto eran capaces de captarlo los creyentes del Dios Yahvé en el Antiguo Testamento, con cuanta más intensidad y gozo lo podemos vivir los que los que hemos nacido después de la venida de Jesús, el que nos reveló con más claridad el verdadero rostro de Dios, de un Dios Padre que nos regaló a su propio Hijo, el que nos descubrió con más claridad quién es Dios y los secretos de la vida humana. Iluminó para siempre nuestra vida. “Yo soy la luz del mundo, el que me sigue no andará en tinieblas”.

Venid a mí

Jesús, que es Dios, que es el hijo de Dios, nos instruye como acabamos de decir sobre quién es él, sobre quién es Dios. Una de sus notas: Es el que nos anima a acudir a él en nuestros cansancios y agobios porque “yo os aliviaré”. Es el que nos ayuda, el que nos reconforta, el que nos anima en los momentos difíciles de nuestra vida, cuando el desaliento y el desasosiego nos visitan. “Cargad con mi yugo y aprended de mí”. Nos pide seguir su camino, vivir como él vivió. Es la mejor manera de encontrar nuestro descanso y nuestro gozo.

Una vez más hay que decirlo. Jesús no nos promete que si le seguimos todo nos irá bien, que todo va a ser vida y dulzura. No. A veces, al seguir sus huellas, nos encontraremos con cruces, con zozobras. Lo que sí nos promete es su presencia amorosa en todos los momentos, en los buenos y en los otros, y eso nos animará y nos dará fortaleza y alivio.  

Fray Manuel Santos Sánchez
Convento de Santo Domingo (Oviedo)
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 Viernes   20 de Julio de 2018  

“El Hijo del Hombre es señor del sábado”

Primera Lectura

Lectura del libro de Isaías 38,1-6.21-22.7-8:

En aquellos días, Ezequías cayó enfermo de muerte, y vino a visitarlo el profeta Isaías, hijo de Amós, y le dijo: «Así dice el Señor: “Haz testamento, porque vas a morir sin remedio y no vivirás.”» Entonces, Ezequías volvió la cara a la pared y oró al Señor: «Señor, acuérdate que he procedido de acuerdo contigo, con corazón sincero e íntegro, y que he hecho lo que te agrada.» Y Ezequías lloró con largo llanto. Y vino la palabra del Señor a Isaías: «Ve y dile a Ezequías: Así dice el Señor, Dios de David, tu padre: “He escuchado tu oración, he visto tus lágrimas. Mira, añado a tus días otros quince años. Te libraré de las manos del rey de Asiria, a ti y a esta ciudad, y la protegeré.”» Isaías dijo: «Que traigan un emplasto de higos y lo apliquen a la herida, para que se cure.» Ezequías dijo: «¿Cuál es la prueba de que subiré a la casa del Señor?» Isaías respondió: «Ésta es la señal del Señor, de que cumplirá el Señor la palabra dada: “En el reloj de sol de Acaz haré que la sombra suba los diez grados que ha bajado.”» Y desandó el sol en el reloj los diez grados que había avanzado.

Salmo

Is. 38 R/. Señor, detuviste mi alma ante la tumba vacía.

Yo pensé: «En medio de mis díastengo que marchar hacia las puertas del abismo;me privan del resto de mis años.» R.

Yo pensé: «Ya no veré más al Señoren la tierra de los vivos,ya no miraré a los hombresentre los habitantes del mundo.» R.

«Levantan y enrollan mi vidacomo una tienda de pastores.Como un tejedor, devanaba yo mi vida,y me cortan la trama.» R.

Los que Dios protege viven,y entre ellos vivirá mi espíritu;me has curado, me has hecho revivir. R.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo 12,1-8

Un sábado de aquéllos, Jesús atravesaba un sembrado; los discípulos, que tenían hambre, empezaron a arrancar espigas y a comérselas. Los fariseos, al verlo, le dijeron: «Mira, tus discípulos están haciendo una cosa que no está permitida en sábado.» Les replicó: «¿No habéis leído lo que hizo David, cuando él y sus hombres sintieron hambre? Entró en la casa de Dios y comieron de los panes presentados, cosa que no les estaba permitida ni a él ni a sus compañeros, sino sólo a los sacerdotes. ¿Y no habéis leído en la Ley que los sacerdotes pueden violar el sábado en el templo sin incurrir en culpa? Pues os digo que aquí hay uno que es más que el templo. Si comprendierais lo que significa “quiero misericordia y no sacrificio”, no condenaríais a los que no tienen culpa. Porque el Hijo del hombre es señor del sábado.»

Reflexión del Evangelio del día

He visto tus lágrimas

Nuestro texto narra hechos que vienen recogidos también en el segundo libro de los Reyes, en su capítulo 18, si bien aquí con menos precisión histórica. Se pretende presentar al monarca Ezequías como rey ejemplar, y todo parece colaborar a tal propósito, en este caso su enfermedad. En la desgracia es atendido por el profeta Isaías que le invita a orar al Señor, dueño de la vida y la muerte, la salud y la enfermedad. El rey vive su enfermedad como una condena a muerte o como un aviso de su inminencia. Acredita que su vida ha tenido momentos de compasión y solidaridad con sus semejantes y, que como ser vivo que es quien mejor alaba al Señor, él acude al dador de la vida. El enfermo recibe la prueba de que su oración será atendida y, por ello, concluye su oración con una acción de gracias.

El Hijo del Hombre es señor del sábado

Frecuente tema de controversia entre los fariseos y Jesús fue la guarda del descanso sabático. En esta ocasión la polémica comienza por el simple hecho de arrancar los discípulos espigas en sábado, y es de suponer para desgranarlas y comer su tierno grano. Para los fariseos cualquier cosa era suficiente para hacer gala de su intransigencia normativa, dando a entender que en el rigor del cumplimiento se asentaba la gloria de Dios. Jesús de Nazaret no ve las cosas así, por fortuna; y no solo aduce dos sucesos para poner en ridículo tanta severidad leguleya, sino que les cita la luminosa sentencia de Oseas (6,6), uno de los rótulos más expresivos de la verdadera religión: Quiero misericordia y no sacrificios, conocimiento de Dios más que holocaustos. Jesús es señor del sábado y con más entidad que el propio templo. Está claro que esta apropiación de Cristo debió sonarles como una inaceptable provocación, cuando no como blasfemia. Pero para nosotros los seguidores de Jesús, entonces y ahora, es una afirmación que nos aclara sobremanera su identidad. Nada tiene valor absoluto, solo el Reino de Dios que Jesús de Nazaret anima y predica. La religiosidad se reviste, pues, de misericordia y se muestra prioritaria a los cumplimientos sabáticos. El amor de Dios compartido entre todos y por todos es prevalente siempre en la religión que pretenda dar culto al Dios de Jesús. Y si no es así, es culto vacío, inútil, farisaico. Y sobre tal extremo estamos advertidos con claridad por nuestro Maestro.

¿La comunidad prioriza la eucaristía como principio y fin de su vida y misión?

Fr. Jesús Duque O.P.
Convento de Santo Domingo de Scala-Coeli (Córdoba)
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 Sábado   21 de Julio de 2018  

“Dios toma en sus manos nuestras penas y nuestros trabajos”

Primera Lectura

Lectura de la profecía de Miqueas 2,1-5

¡Ay de los que meditan maldades, traman iniquidades en sus camas; al amanecer las cumplen, porque tienen el poder! Codician los campos y los roban, las casas, y se apoderan de ellas; oprimen al hombre y a su casa, al varón y a sus posesiones. Por eso, dice el Señor: «Mirad, yo medito una desgracia contra esa familia. No lograréis apartar el cuello de ella, no podréis caminar erguidos, porque será un tiempo calamitoso. Aquel día entonarán contra vosotros una sátira, cantarán una elegía: “Han acabado con nosotros, venden la heredad de mi pueblo; nadie lo impedía, reparten a extraños nuestra tierra.” Nadie os sortea los lotes en la asamblea del Señor.»

Salmo

Salmo 9: R. No te olvides de los humildes, Señor.

¿Por qué te quedas lejos, Señor, y te escondes en el momento del aprieto? La soberbia del impío oprime al infeliz y lo enreda en las intrigas que ha tramado. R.

El malvado se gloría de su ambición, el codicioso blasfema y desprecia al Señor. El malvado dice con insolencia: «No hay Dios que me pida cuentas.» R.

Su boca está llena de maldiciones, de engaños y de fraudes; su lengua encubre maldad y opresión; en el zaguán se sienta al acecho para matar a escondidas al inocente. R.

Pero tú ves las penas y los trabajos, tú miras y los tomas en tus manos. A ti se encomienda el pobre, tú socorres al huérfano. R.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo 12, 14-21

En aquel tiempo, los fariseos planearon el modo de acabar con Jesús. Pero Jesús se enteró, se marchó de allí, y muchos le siguieron. Él los curó a todos, mandándoles que no lo descubrieran. Así se cumplió lo que dijo el profeta Isaías: «Mirad a mi siervo, mi elegido, mi alnado, mi predilecto. Sobre él he puesto mi espíritu para que anuncie el derecho a las naciones. No porfiará, no gritará, no voceará por las calles. La caña cascada no la quebrará, el pábilo vacilante no lo apagará, hasta implantar el derecho; en su nombre esperarán las naciones.»

Reflexión del Evangelio del día

El primado corresponde a Dios

Dios, al crearnos nos  dotó de muchos bienes, entre ellos nos dio la libertad, que, podemos usarla para hacer el bien, pareciéndonos de este modo a Dios nuestro Padre. O, podemos utilizarla egoístamente buscando nuestros intereses, ignorando los de lo nuestros hermanos, dejándolos en el rincón del olvido, convirtiéndonos así en esclavos de nuestros propios caprichos, alejándonos, con ello, del modelo de vida que nos dejó Cristo Jesús.

Si permitimos que únicamente la lógica humana sea la guía de nuestro diario vivir, buscaremos, con frecuencia, tener nosotros el poder y el dominio de todo. De este modo querremos construir con nuestras propias fuerzas la torre de Babel para, como en los primeros tiempos, alcanzar por nosotros mismos “la altura de Dios”, «para ser como Dios.»

La Encarnación del Hijo de Dios, y su muerte en cruz nos recuerdan que, nuestra  realización plena, está en la conformación de nuestra propia voluntad humana a la Voluntad de Dios nuestro Padre, en vaciarnos del propio egoísmo, para llenarnos del Amor, de la Caridad de Dios, y así llegar a ser realmente capaces de amar a los demás.

No nos encontraremos  a nosotros mismos permaneciendo cerrados en nosotros  mismos, afirmándonos a nosotros mismos. Sólo nos encontraremos a nosotros mismos saliendo de nosotros mismos.

Adán quiso imitar a Dios, cosa que en sí misma no está mal, pero se equivocó en la idea que se hizo de Dios, porque Dios no es alguien que quiere la grandeza. No. Dios es amor que se entrega en la Trinidad y luego se nos da en la creación. Por tanto imitar a Dios quiere decir salir de nosotros  mismos, entregándonos a nuestros hermanos por medio del Amor.

Para ello, es necesario tener una escala de valores en la que el primado corresponda a Dios, para afirmar con san Pablo: «Todo lo considero pérdida comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor» (Flp 3, 8). El encuentro con Jesús Resucitado nos hará comprender que Él es el único tesoro por el cual vale la pena gastar la propia existencia.

Cristo, nuestro modelo

Una vez más, vemos a Cristo como modelo de humildad y de gratuidad: de Él aprendemos la paciencia en las tentaciones, la mansedumbre en las ofensas, la obediencia a Dios en el dolor, comprobando de este modo que nuestro  verdadero bien es: estar cerca de Él.

Cuando Jesús recorría los caminos de Galilea anunciando el reino de Dios y curando a muchos enfermos, sentía compasión de las muchedumbres.

El verdadero remedio para las heridas de nuestro mundo (sean heridas materiales, como el hambre y las injusticias, o sean  psicológicas y morales, causadas por un falso bienestar) es una regla de vida basada en el amor fraterno, que tiene su manantial en el amor de Dios. Por esto es necesario abandonar el camino de la arrogancia, de la violencia utilizada para ganar posiciones de poder cada vez mayores, para asegurarnos el éxito humano a toda costa. También es necesario renunciar al estilo agresivo para adoptar una razonable actitud de mansedumbre.

Pero sobre todo en las relaciones humanas, interpersonales, sociales, la norma del respeto y de la no violencia, es decir, la fuerza de la verdad contra todo abuso, es la que nos puede asegurar un futuro social digno del hombre.

Seamos prudentes y sabios, edifiquemos nuestra vida sobre el cimiento firme que es Cristo. Esta sabiduría y prudencia guiará nuestros pasos, nada nos hará temblar y en nuestro corazón reinará la paz.

Entonces seremos bienaventurados, dichosos, nuestra alegría nadie podrá quitárnosla, porque Cristo, el Hijo de Dios hecho hombre, que da consistencia a todo el universo, es la roca que sostiene todo el edificio de nuestra vida.

Al edificar sobre la roca firme, no solamente nuestra vida será sólida y estable, sino que contribuirá a proyectar la luz de Cristo en nuestros ambientes y en toda la humanidad, mostrando una alternativa válida a tantos como se han venido abajo en la vida, porque los fundamentos de su existencia eran inconsistentes.

Seguir al Señor requiere siempre de nosotros una profunda conversión, un cambio en el modo de pensar y de vivir, abriendo el corazón a la escucha para dejarnos iluminar y transformar interiormente, porque la lógica de Dios es siempre otra respecto a la nuestra.

Que Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, nos ayude a aprender constantemente de la humildad Cristo, sin ambicionar el poder y la arrogancia humana, sino poniéndonos siempre al servicio de los demás. Que así sea.

Monjas Dominicas Contemplativas
Monasterio de Santa Catalina de Siena (Paterna)
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