Evangelio del día – Semana del 23/07/2018 al 28/07/2018 (Decimosexta Semana del Tiempo Ordinario)

dominicos

Evangelio del día y comentarios a la Palabra diaria

Decimosexta Semana del Tiempo Ordinario – Año Par

Del 23

al 28 de julio de 2018

Introducción a la semana

La primera lectura continúa con el profeta Miqueas lunes y martes, para el miércoles comenzar con lectura de otro gran profeta, Jeremías. Leeremos las reticencias de Jeremías a llevar a cabo su misión. Cómo, ya en ella, muestra ante todo el amor de Dios a su pueblo, la infidelidad de éste, la necesidad de conversión. Y el sábado la gran lección de que Dios se hará presente, más que en el templo, en el pueblo cuando éste atienda a la justicia y acoja al necesitado.

Los textos evangélicos, siguen siendo de san Mateo, en el lunes ofrecen la dialéctica entre Jesús y los representantes significados de la religión. En días sucesivos veremos a Jesús proclamar la gente que por encima de la relación que establece la sangre está la unión que genera escuchar la Palabra de Dios y ponerla en práctica. Los últimos días se dedican a dos parábolas del Reino. Jesús explica detenidamente una a sus discípulos. ¡Que importante es ser buena tierra para que germine y fructifique la Palabra de Dios! Aunque haya que compartirla con malas yerbas…”dejadlos crecer juntos hasta la siega…”

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 Lunes   23 de Julio de 2018  

““…sin mí no pueden hacer nada””

Hoy celebramos: Santa Brígida (23 de Julio)

Primera Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas 2, 19-20:

Hermanos: Para la Ley estoy muerto, porque la Ley me ha dado muerte; pero así vivo para Dios. Estoy crucificado con Cristo: vivo yo pero no soy yo, es Cristo quien vive en mí. Y, mientras vivo en esta carne, vivo de la fe en el Hijo de Dios, que me amó hasta entregarse por mí.

Salmo

Sal 33: Bendigo al Señor en todo momento

Bendigo al Señor en todo momento,su alabanza está siempre en mi boca;mi alma se gloría en el Señor:que los humildes lo escuchen y se alegren. R/Proclamad conmigo la grandeza del Señor,ensalcemos juntos su nombre.Yo consulté al Señor, y me respondió,me libró de todas mis ansias. R/Contempladlo, y quedaréis radiantes,vuestro rostro no se avergonzará.Si el afligido invoca al Señor, él lo escuchay lo salva de sus angustias. R/El ángel del Señor acampaen torno a sus fieles y los protege.Gustad y ved que bueno es el Señor,dichoso el que se acoge a él. R/Todos sus santos, temed al Señor,porque nada les falta a los que le temen;los ricos empobrecen y pasan hambre,los que buscan al Señor no carecen de nada.R/

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan 15, 1-8

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:- Yo soy la verdadera vida, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento mío que no da fruto lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto. Vosotros ya estáis limpios por las palabras que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego lo recogen y los echan al fuego y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid los que deseáis, y se realizará. Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos.

Reflexión del Evangelio del día

Les sugiero que comiencen por ampliar la lectura del texto que la liturgia nos presenta hoy, lean todo el pasaje, así podrán descubrir qué diferencia presenta, y quizás vivenciar del porqué la opción de estos solo dos versículos.

Ahora, vivo creyendo en el Hijo de Dios

En qué pocas palabras Pablo sintetiza lo central del mensaje cristiano y su propia opción de vida. Permitir a la gracia  que vaya haciendo espacio en él, en mí, en ti. La salvación para el ser humano viene solo de Dios y pasa a través  de la adhesión que la persona hace a Jesucristo y su mensaje. “estoy crucificado con Cristo…vivo creyendo en el Hijo de Dios” afirma el apóstol. Pero, ¿cómo hacer realidad esto? Todos sabemos que por el bautismo fuimos incorporados a Cristo y sin embargo ¡cuántas deserciones o rupturas de la gracia, que  mi yo  realiza en el transcurso de la vida! ¡Quién no se ha topado con este actuar!

A pesar de esta constatación, nuestro anhelo de llegar a ser “otro Cristo” como decía San Alberto Hurtado va avivándose más cada día. No porque estemos seguros de nuestra fuerza “porque cuando soy débil decía Pablo, entonces es cuando soy fuerte” (2ªCor 12,10,) que es lo mismo que confirmarnos una y otra vez después de nuestras caídas cuando nos hacemos conscientes de nuestra pequeñez, de su gran misericordia y que de nuevo nos llama: te necesito y te basta mi gracia.

Imitar a Cristo! ¿Cómo se hace? No se trata, ni se trabaja como vemos que lo hacen  los grandes imitadores en las plazas, en el teatro, en la televisión. Algunos consiguen ser una buena copia de sus modelos. El ser cristiano no es eso. No en hacer lo que Él hizo, sino lo que haría y cómo lo haría si estuviese en mi lugar y en mi época. No se trata de trasplantarnos a una cultura muerta y pasada, tampoco es una reconstrucción histórica de su vida, ya hemos sido salvados, no más salvadores.

Lo que nuestro mundo necesita y nosotros podemos hacer  es dejar que la gracia que viene de Cristo se apoderé de mi, la deje actuar en mí y me comprometa, nos comprometamos  en la construcción de su Reino. Es como nos dirá el evangelio de hoy, dejar fluir la savia del tronco de la vid=Cristo por todos los sarmientos, así produciremos unos mejores frutos. Les invito a decir y orar con el poema de Sª Teresa de Ávila:

Vivo sin vivir en mí…,  Vivo ya fuera de mí, después que muero de amor;  porque vivo en el Señor,  que me quiso para sí: …

“…sin mí no pueden hacer nada”

Hoy en el evangelio, Juan nos presenta y anima a crecer y permanecer en la fe  en Jesucristo, tomando  una imagen agrícola: vid-sarmientos-viñador. Nuestra fe solo nos puede sostener si se sustenta en el Cristo Resucitado. El sarmiento no da fruto separado de la vid, no sirve que la rama esté próxima al tronco, se necesita la unión y con palabras de la 1ª lectura, Pablo no dice: “ya yo no, es Cristo quien vive en mí”

Para dar fruto  debemos conocer a fondo la vida de Jesús, hacer opciones de vida  que nos lleven a vivir lo más parecido a como Él vivió, (no la imitación, Él es Dios, nosotros criaturas amadas y finitas), dejarnos iluminar por el Espíritu que será quién nos enseñare y nos de  fuerzas, energía para vivir en el camino que se nos ofrece, y lleguemos a ser sus testigos.

Las palabras que Jesús  nos dirige son palabras consoladoras, de ánimo. Gratuitamente hemos recibido el don de la vida, por eso se compromete a que nunca estaremos solos porque el Padre nos quiere, nos cuida y protege. Eso hace el buen viñador con su viña  (Sal 80; Is 5, 2ss)

¿Cómo estoy de cerca o de lejos de Jesús?  Contemplen si pueden una vid y todos sus sarmientos… ¿Soy un sarmiento que da fruto o soy el sarmiento que crece, sobresale con solo hojas vistosas?

Para los que están de vacaciones: descansen, repongan fuerzas…, y para todos que la bendición de Dios nos proteja.

Hna. Virgilia León Garrido O.P.
Congregación Romana de Santo Domingo
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 Martes   24 de Julio de 2018  

“¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?”

Hoy celebramos: Beata Juana de Orvieto (24 de Julio)

Primera Lectura

Lectura de la profecía de Miqueas 7,14-15.18-20:

Señor, pastorea a tu pueblo con el cayado, a las ovejas de tu heredad, a las que habitan apartadas en la maleza, en medio del Carmelo. Pastarán en Basán y Galaad, como en tiempos antiguos; como cuando saliste de Egipto y te mostraba mis prodigios. ¿Qué Dios como tú, que perdonas el pecado y absuelves la culpa al resto de tu heredad? No mantendrá por siempre la ira, pues se complace en la misericordia. Volverá a compadecerse y extinguirá nuestras culpas, arrojará a lo hondo del mar todos nuestros delitos. Serás fiel a Jacob, piadoso con Abrahán, como juraste a nuestros padres en tiempos remotos.

Salmo

Sal 84,2-4.5-6.7-8 R/. Muéstranos, Señor, tu misericordia

Señor, has sido bueno con tu tierra, has restaurado la suerte de Jacob, has perdonado la culpa de tu pueblo, has sepultado todos sus pecados, has reprimido tu cólera, has frenado el incendio de tu ira. R/.Restáuranos, Dios salvador nuestro; cesa en tu rencor contra nosotros. ¿Vas a estar siempre enojado, o a prolongar tu ira de edad en edad? R/.¿No vas a devolvernos la vida, para que tu pueblo se alegre contigo? Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo 12,46-50

En aquel tiempo, estaba Jesús hablando a la gente, cuando su madre y sus hermanos se presentaron fuera, tratando de hablar con él. Uno se lo avisó: «Oye, tu madre y tus hermanos están fuera y quieren hablar contigo.» Pero él contestó al que le avisaba: «¿Quién es mí madre y quiénes son mis hermanos?» Y, señalando con la mano a los discípulos, dijo: «Éstos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de mi Padre del cielo, ése es mi hermano, y mi hermana, y mi madre.»

Reflexión del Evangelio del día

¿Qué Dios hay como tú?

El perdón es un modo de ser divino. Pero es un modo de ser y vivir que puede ser alcanzado en la semejanza del ser humano. El perdón es donar la inocencia. Es un gesto de gratuidad. Quizás por ello, nos resulta imposible en estos tiempos reconocerla en quien hace el mal. Sin embargo, la vida que tenemos en nuestras manos no nos permite perdonar sin más. Sentimientos y heridas cristalizadas, no depuradas, quedan como los pozos de nuestro vino vital que impiden el brindis con nuestros enemigos: aquellos que por algún motivo se convirtieron en tales porque nos infringieron un mal como experiencia.

Pero hemos de preguntarnos: ¿Cómo resistiríamos vivir si no hubiera alguien que amara nuestras miserias? Dice la lectura del profeta Miqueas que Dios se complace en la misericordia. Dios se complace amándonos en nuestras miserias. Volverá a compadecerse y extinguirá nuestras culpas. Arrojará a lo hondo del mar todos nuestros delitos.

Mucha gente recuerda con rencor todo lo acontecido en el pasado del dolor, actualizando sus heridas, no dejando cicatrizarlas. Es importante volver a la serenidad del tiempo para comprender que sólo en el olvido del dolor podrá acontecer el perdón. No podremos olvidar las experiencias: sean buenas o malas para nuestro vivir; pero, sí podremos olvidar el dolor. Nos podremos preguntar qué es lo que nos mantiene en el rencor. Y con el tiempo, cuando las heridas estén curadas, y aceptado nuestro pasado, vemos que es absurdo para nuestro corazón mantenernos anclados en el rencor. El rencor se disipa cuando hacemos uso de nuestros días cumplidos. Es decir, de aquellos días en los que hemos concluido que nuestro dolor ha sido superado.

En la experiencia del dolor, siempre miramos y recordamos a quien nos ha hecho daño, pero no sucede lo mismo cuando el daño lo he infringido yo. Por eso, la pregunta que hice más arriba: ¿cómo resistiríamos vivir si no hubiera alguien que amara nuestras miserias? es más una pregunta que mira hacia la liberación de la culpa que al situarme en la permanencia del rencor.

¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?

Jesús no reniega de su familia; al contrario, amplía el concepto de madre y hermanos porque implica el amor a muchos bajo una sola forma de comprender la maternidad y la fraternidad: cumpliendo la voluntad del Padre del cielo.

Jesús sitúa la maternidad y la fraternidad en el modo de ser de Dios. Dios es quien nos da la vida, y la vida que tenemos está inserta en el modo de ser de Dios. La voluntad de Dios, es comprender su compasión y misericordia como lenguaje también humano.

Hoy más que nunca, donde la celotipia sitúa a parejas de hecho y matrimonios en el maltrato y la violencia doméstica, es necesario comprender el modo en que Dios se relaciona con nosotros. El hombre y la mujer de hoy necesita de un aprendizaje donde el rencor no sea la única palabra que conduce a la violencia y a la aniquilación de mujeres e hijos. Cada vez más se oyen en las noticias que las rupturas se resuelven con amenazas y hecho delictivos, donde el amor supone una apropiación indebida de la libertad y la vida de los seres queridos.

La mujer y los hijos no son propiedad de nadie. La vida de ambos es, por encima de todo, sagrada; la falta del amor, la ruptura no nos da derecho para quitar la vida. Es el odio y el rencor que quedan anclados en el tiempo de forma patológica lo que impide dejar libres a nuestros seres queridos. Ese tipo de celotipia es una enfermedad, la perversión del amor y el perdón. Esa forma de amar es someter a la voluntad de una persona enferma la vida que Dios nos ha donado.

Fr. Alexis González de León O.P.
Convento de San Pablo y San Gregorio (Valladolid)
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 Miércoles   25 de Julio de 2018  

“El que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor”

Hoy celebramos: Santiago, apóstol (25 de Julio)

Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 4, 33; 5, 12. 27b-33; 12, 2

En aquellos días, los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con mucho valor y hacían muchos signos y prodigios en medio del pueblo. Los condujeron a presencia del Sanedrín y el sumo sacerdote los interrogó: «¿No os habíamos prohibido formalmente enseñar en nombre de ése? En cambio, habéis llenado Jerusalén con vuestra enseñanza y queréis hacernos responsables de la sangre de ese hombre.»Pedro y los apóstoles replicaron: «Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien vosotros matasteis, colgándolo de un madero. La diestra de Dios lo exaltó, haciéndolo jefe y salvador, para otorgarle a Israel la conversión con el perdón de los pecados. Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que le obedecen.» Esta respuesta los exasperó, y decidieron acabar con ellos. Más tarde, el rey Herodes hizo pasar a cuchillo a Santiago, hermano de Juan.

Salmo

Sal 66 R/. Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben

El Señor tenga piedad y nos bendiga,ilumine su rostro sobre nosotros;conozca la tierra tus caminos,todos los pueblos tu salvación. R/.

Que canten de alegría las naciones,porque riges el mundo con justicia,riges los pueblos con rectitudy gobiernas las naciones de la tierra. R/.

La tierra ha dado su fruto,nos bendice el Señor, nuestro Dios.Que Dios nos bendiga; que le temanhasta los confines del orbe. R/.

Evangelio de hoy

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 4,7-15

Este tesoro del ministerio lo llevamos en vasijas de barro, para que se vea que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no proviene de nosotros. Nos aprietan por todos lados, pero no nos aplastan; estamos apurados, pero no desesperados; acosados, pero no abandonados; nos derriban, pero no nos rematan; en toda ocasión y por todas partes, llevamos en el cuerpo la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo. Mientras vivimos, continuamente nos están entregando a la muerte, por causa de Jesús; para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. Así, la muerte está actuando en nosotros, y la vida en vosotros. Teniendo el mismo espíritu de fe, según lo que está escrito: «Creí, por eso hablé», también nosotros creemos y por eso hablamos; sabiendo que quien resucitó al Señor Jesús también con Jesús nos resucitará y nos hará estar con vosotros. Todo es para vuestro bien. Cuantos más reciban la gracia, mayor será el agradecimiento, para gloria de Dios.

Reflexión del Evangelio del día

La fuerza del Espíritu te convierte y transforma

En esta festividad del apóstol Santiago, las lecturas nos acercan a la comunidad primitiva, a los orígenes de la buena noticia de la salvación para todos los hombres. Este relato de los Hechos de los Apóstoles, nos cuenta la fuerza del testimonio que los discípulos, testigos de la vida, muerte y resurrección del Señor tenían en medio de la sociedad judía, de su propio mundo. Nada les retiene, ni la autoridad del Sanedrín, ni del sumo sacerdote. Ellos son testigos de Dios que les urge a predicar y enseñar la buena nueva acaecida en Cristo Jesús, a quien ellos habían llevado a la muerte. Y recriminan a estos sacerdotes que el mismo Dios de nuestros Padres, aquel que predicaba el Señor en su vida terrena, ese le ha resucitado y le ha encumbrado a su diestra, haciéndole jefe y salvador, “para otorgarle a Israel la conversión con el perdón de los pecados”. Esta valentía y arrojo, supuso para nuestro Apóstol Santiago la causa de su muerte, según nos cuenta el relato: “más tarde, el rey Herodes hizo pasar a cuchillo a Santiago, hermano de Juan”. Nada podía contener el impulso evangelizador de los primeros apóstoles. Sentían la presencia del Señor y su fuerza con ellos que les urgía a anunciar la salvación a todas las gentes. El envío del Señor, “id y predicad el evangelio” lo habían encarnado de tal forma en sus vidas que eran viva Palabra del resucitado. Dios les envía a enseñar y predicar, y ninguna autoridad puede impedir ese impulso superior. Cuando Dios te llama te cambia la vida, te la colorea de sentido, te llena hasta la última rendija de tu historia, te lanza a ser la voz de su voluntad. .

Somos vasijas de barro que rebosan el Espíritu de Dios para dar vida a los hombres

Esa es también la experiencia de Pablo que les transmite a los discípulos de Corinto. La fuerza del ministerio de Pablo a cerca del Señor resucitado, es de Dios, y no proviene de nosotros. Reconoce la fuerza de su predicación en el mensaje que él trasmite, y no por sus palabras o sus acciones. “Llevamos en el cuerpo la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo”. Pablo quiere significar el contraste de muerte-vida resucitada en su propia experiencia vital. Todo lo que Pablo es, es reflejo y mensaje del resucitado que le hizo testigo y apóstol de la salvación. Su fe en Jesús es el motor de su testimonio y el sentido de su vivir. Pues “quien resucitó al Señor Jesús, también con Jesús nos resucitará y nos hará estar con vosotros”. Y todo para que se manifieste la gloria de Dios y la donación de su gracia. Es decir, la salvación gratuita y la vida santificada del hombre, gracias a la filiación que Jesús nos consigue del Padre. Una vocación de santidad a la que todos estamos llamados como discípulos y seguidores de Jesús, que hemos recibido su gracia salvífica. A pesar de nuestra fragilidad, como en el canto de María, y con su misma humildad, Dios obra prodigios por nosotros.

Al servicio de nuestros hermanos

No recibimos la gracia de Dios para engrandecimiento personal, sino para dar servicio a nuestros hermanos. Ser los primeros del Reino significa ser sus servidores. Esta enseñanza tan primaria en el evangelio de Jesús es la que se nos narra en este evangelio de Mateo, cuando la madre de los Zebedeos pide para sus hijos puestos de honor en su Reino. Jesús lo deja absolutamente claro para todos, especialmente para sus seguidores, los que han de beber su mismo cáliz. “El que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo”. Es el significado profundo del amor y de la misericordia con los demás. No sólo estar al servicio, sino ser servidor hasta la esclavitud, hasta la negación de la propia vida en defensa de la del amo. Es la radicalidad de Jesús que los apóstoles entendieron y predicaron desde el principio. Una radicalidad centrada en el ejemplo de Jesús: “Igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan sino para servir y dar su vida en rescate por muchos”. Jesús es el ejemplo a seguir, su predicación y su vida son las pautas que los apóstoles personalizaron y que a muchos les llevó hasta el martirio. Santiago constituye un aldabonazo en nuestra conciencia para renovar la valentía del seguimiento en nuestras vidas. Ninguna autoridad puede distraeros de la realidad de nuestro ser cristiano, de nuestra identidad de hijos de Dios y de nuestro propósito de servicio a la comunidad de seres humanos, que son hermanos nuestros en el Señor. Ese es el baremo de fidelidad que Dios considera para abrazarnos en su Reino.

Seamos predicadores del evangelio con una vida valiente y entregada al servicio de los demás, dando testimonio del Jesús resucitado que nos llama a una vida de esperanza y fraternidad.

Pidamos la energía y audacia del santo Patrono Santiago para renovar nuestras pequeñas comunidades eclesiales y ser fieles testigos del Señor en nuestra sociedad.

D. Oscar Salazar, O.P.
Fraternidad San Martín de Porres (Madrid)
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 Jueves   26 de Julio de 2018  

“Dichosos vuestros ojos y vuestros oídos”

Hoy celebramos: San Joaquín y Santa Ana (26 de Julio)

Primera Lectura

Lectura del libro de Jeremías 2, 1 3. 7 8. 12 13

Recibí esta palabra del Señor:Ve y grita a los oídos de Jerusalén: “Así dice el Señor:Recuerdo tu cariño de joven, tu amor de novia, cuando me seguías por el desierto, por tierra yerma.Israel era sagrada para el Señor, primicia de su cosecha: quien se atrevía a comer de ella lo pagaba, la desgracia caía sobre él oráculo del Señor.Yo os conduje a un país de huertos, para que comieseis sus buenos frutos; pero entrasteis y profanasteis mi tierra, hicisteis abominable mi heredad.Los sacerdotes no preguntaban: ‘¿Dónde está el Señor?’, los doctores de la ley no me reconocían, los pastores se rebelaron contra mí, los profetas profetizaban por Baal, siguiendo dioses que de nada sirvenEspantaos, cielos, de ello, horrorizaos y pasmaos oráculo del Señor.Porque dos maldades ha cometido mí pueblo:Me abandonaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron aljibes, aljibes agrietados, que no retienen elagua.”

Salmo

Salmo: Sal 35, 6 7ab. 8 9. 10 11 R. En ti, Señor, está la fuente viva.

Señor, tu misericordia llega al cielo,tu fidelidad hasta las nubes;tu justicia hasta las altas cordilleras,tus sentencias son como el océano inmenso. R.

¡Qué inapreciable es tu misericordia, oh Dios!,los humanos se acogen a la sombra de tus alas;se nutren de lo sabroso de tu casa,les das a beber del torrente de tus delicias. R.

Porque en ti está la fuente viva,y tu luz nos hace ver la luz.Prolonga tu misericordia con los que te reconocentu justicia con los rectos de corazón. R.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo 13, 10-17

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los discípulos y le preguntaron:-¿Por qué les hablas en parábolas?Él les contestó:-A vosotros se os ha concedido conocer los secretos del reino de los cielos y a ellos no. Porque al que tiene se le dará y tendrá de sobra, y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene. Por eso les hablo en parábolas, porque miran sin ver y escuchan sin oír ni entender. Así se cumplirá en ellos la profecía deIsaías:“Oiréis con los oídos sin entender; miraréis con los ojos sin ver; porque está embotado el corazón de este pueblo, son duros de oído, han cerrado los ojos; para no ver con los ojos, ni oír con los oídos, ni entender con el corazón, ni convertirse para que yo los cure.”¡Dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen! Os aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis vosotros y no lo vieron, y oír lo que oís y no lo oyeron.

Reflexión del Evangelio del día

Espantaos, cielos, horrorizaos y pasmaos 

Con dolor, el Señor, recuerda parte de la historia de su pueblo con él. Todo lo que hizo por él. Firmó una alianza de amor con él. “Yo seré vuestro Dios y vosotros seréis mi pueblo”. Dios se cuidó mucho de rodear con su amor, su poder y su ternura a su pueblo: “Israel era sagrado para el Señor, primicia de su cosecha”.

Pero el pueblo no tuvo el mismo comportamiento. No respondió a tanto amor con amor. No cumplió lo prometido en la alianza. “Entrasteis y profanasteis mi tierra, hicisteis abominable mi heredad”. La inmensa mayoría del pueblo se olvidó y se apartó de su Dios: los doctores de la ley, los pastores, los profetas… “Dos maldades ha cometido mi pueblo: Me abandonaron a mí, fuente de agua viva y cavaron aljibes, aljibes agrietados, que no retinen el agua”. No es de extrañar la reacción del Señor: “Espantaos, cielos, de ello, horrorizaos y pasmaos”.

Nosotros, los cristianos del siglo XXI, queremos ser fieles a la llamada de Jesús: “Ven y sígueme”, sabiendo todo lo que ha hecho por nosotros. Nació, vivió, murió y resucitó por nosotros, mostrándonos el camino que conduce a la vida. Pero tenemos que reconocer que de vez en cuando “hacemos el mal que no queremos” y nos apartamos de él, buscando otras fuentes de vida. También aquí se puede decir: “Espantaos, cielos, de ello, horrorizaos y pasmaos”. Pidamos al Señor que no seamos insensatos y que nos dé fuerza suficiente para volver a él, el único que tiene palabras de vida eterna.

Dichosos vuestros ojos y vuestros oídos

El evangelio de hoy ha recibido diversas interpretaciones. A primera vista, las palabras de Jesús no nos parecen que vayan en la línea de todo su evangelio, del ofrecimiento de su buena noticia a “toda creatura”. Parece adecuado interpretar este pasaje en la línea de lo que hemos visto en la primera lectura del profeta Jeremías y en la conducta de Jesús a lo largo de toda su vida. Jesús tiende la mano a todo hombre, a todos nos ofrece su salvación, su amistad, su luz, su amor. Y desea que le aceptemos, porque es un gran bien, un gran gozo para nosotros. Para esto ha venido a la tierra. Nunca le vemos cerrando los ojos, cerrando los oídos a algunos para que ni lo vean, ni le oigan. Al contrario, le vemos dando la vista a algunos ciegos y el oído a algunos sordos. Él no cierra los oídos, los ojos a algunos. Somos nosotros los que endurecemos nuestros oídos y cerramos nuestros ojos, para no oír y ver, “ni entender con el corazón” a Jesús y su mensaje.

A nosotros nos toca mantener los oídos, los ojos, el corazón… abiertos a Jesús y a sus palabras para ser “dichosos”. 

Fray Manuel Santos Sánchez
Convento de Santo Domingo (Oviedo)
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 Viernes   27 de Julio de 2018  

“Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la Palabra y la entiende”

Hoy celebramos: Beato Roberto Nutter (27 de Julio)

Primera Lectura

Lectura del libro de Jeremías 3,14-17:

Volved, hijos apóstatas –oráculo del Señor–, que yo soy vuestro dueño; cogeré a uno de cada ciudad, a dos de cada tribu, y os traeré a Sión; os daré pastores a mi gusto que os apacienten con saber y acierto; entonces, cuando crezcáis y os multipliquéis en el país –oráculo del Señor–, ya no se nombrará el arca de la alianza del Señor, no se recordará ni mencionará, no se echará de menos ni se hará otra. En aquel tiempo, llamarán a Jerusalén «Trono del Señor», acudirán a ella todos los paganos, porque Jerusalén llevará el nombre del Señor, y ya no seguirán la maldad de su corazón obstinado.

Salmo

Jr 31 R/. El Señor nos guardará como un pastor a su rebaño

Escuchad, pueblos, la palabra del Señor,anunciadla en las islas remotas:«El que dispersó a Israel lo reunirá,lo guardará como un pastor a su rebaño.» R/.

«Porque el Señor redimió a Jacob,lo rescató de una mano más fuerte.»Vendrán con aclamaciones a la altura de Sión,afluirán hacia los bienes del Señor. R/.

Entonces se alegrará la doncella en la danza,gozarán los jóvenes y los viejos;convertiré su tristeza en gozo,los alegraré y aliviaré sus penas. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo 13,18-23

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Vosotros oíd lo que significa la parábola del sembrador: Si uno escucha la palabra del reino sin entenderla, viene el Maligno y roba lo sembrado en su corazón. Esto significa lo sembrado al borde del camino. Lo sembrado en terreno pedregoso significa el que la escucha y la acepta en seguida con alegría; pero no tiene raíces, es inconstante, y, en cuanto viene una dificultad o persecución por la palabra, sucumbe. Lo sembrado entre zarzas significa el que escucha la palabra; pero los afanes de la vida y la seducción de las riquezas la ahogan y se queda estéril. Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la palabra y la entiende; ése dará fruto y producirá ciento o sesenta o treinta por uno.»

Reflexión del Evangelio del día

Os daré pastores conforme a mi corazón

El escenario en el que se mueve el profeta para fungir de tal no es precisamente una balsa de aceite; el reino del Norte es un puro desastre y su caos no les ha servido de lección para los del sur. Si el del norte volvió la espalda a Yahvé, el del sur reniega del Señor. El profeta, no obstante, habla del perdón que recaerá sobre el pueblo que regresa a la ley del Señor. Este perdón restaurador, no otro argumento, da pie para soñar con la restauración del reino del sur. Se hacen presentes, en su oráculo profético, las mayores tradiciones de Judá: Sión, como lugar de congregación del pueblo y trono del Señor, así como la monarquía davídica, restaurada según el primer designio. El perdón de Yahvé con su pueblo se hace visible en las palabras que dibujan a los dos reinos vueltos a unir, como expresión de un solo pueblo, el que Yahvé espera y cuida con esmero. Jerusalén obedecerá al Señor y a sus profetas, y ya no hará oídos a las perniciosas sugerencias de su endurecido corazón. 

Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la Palabra y la entiende

Esta explicación de la parábola del sembrador obedece a una demanda de los discípulos que desean saber con exactitud el sentido de la misma. Digno de destacar es el subrayado especial que se hace al entender o no la Palabra y su predicación, y no está fuera de lugar pues la comprensión de lo que trasmite el Maestro es una de las virtudes que señalan a los verdaderos discípulos. Éstos quedan aludidos aquí como la tierra buena y porosa en la que cae la semilla. Más allá de la descripción de los distintos tipos de ‘suelos’ (discípulos) en los que cae la semilla al ser arrojada en la sementera, en esta página evangélica resalta el ruego a los cristianos para que la acogida de la Palabra no sea abortada ni por las dificultades que encuentran, ni por las persecuciones, ni por el cruce de otros intereses. Todos estamos llamados a entender, a conocer y a poner en práctica (vivir) todo lo que se desprende de la enseñanza de Jesús y de su Palabra. Y todos estamos en condición de ser fructíferos en la comunidad; porque nadie está autorizado ni a poner un alto techo fijo (sugerencias de una moral de obligada perfección), ni a marcar un nivel de excelencia ajeno a la dura realidad, que frustra más que comprende. Por eso, bueno es que ante la Palabra nos veamos capaces de aceptarla, de entenderla y de procesarla en la cocina de nuestro corazón. Si es así, el fruto será espléndido en el porcentaje que la fuerza del Espíritu permita, y fruto al fin.

¿La comunidad admite que cada uno tiene distinto ritmo de conversión y, por tanto, de respuesta a la Palabra?

Fr. Jesús Duque O.P.
Convento de Santo Domingo de Scala-Coeli (Córdoba)
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 Sábado   28 de Julio de 2018  

“Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo?”

Primera Lectura

Lectura del libro de Jeremías 7,1-11:

Palabra del Señor que recibió Jeremías: «Ponte a la puerta del templo, y grita allí esta palabra: “¡Escucha, Judá, la palabra del Señor, los que entráis por esas puertas para adorar al Señor! Así dice el Señor de los ejércitos, Dios de Israel: Enmendad vuestra conducta y vuestras acciones, y habitaré con vosotros en este lugar. No os creáis seguros con palabras engañosas, repitiendo: ‘Es el templo del Señor, el templo del Señor, el templo del Señor.’ Si enmendáis vuestra conducta y vuestras acciones, si juzgáis rectamente entre un hombre y su prójimo, si no explotáis al forastero, al huérfano y a la viuda, si no derramáis sangre inocente en este lugar, si no seguís a dioses extranjeros, para vuestro mal, entonces habitaré con vosotros en este lugar, en la tierra que di a vuestros padres, desde hace tanto tiempo y para siempre. Mirad: Vosotros os fiáis de palabras engañosas que no sirven de nada. ¿De modo que robáis, matáis, adulteráis, juráis en falso, quemáis incienso a Baal, seguís a dioses extranjeros y desconocidos, y después entráis a presentaros ante mí en este templo, que lleva mi nombre, y os decís: ‘Estamos salvos’, para seguir cometiendo esas abominaciones? ¿Creéis que es una cueva de bandidos este templo que lleva mi nombre? Atención, que yo lo he visto.”» Oráculo del Señor.

Salmo

Sal 83,3.4.5-6a.8a.11 R/. ¡Qué deseables son tus moradas, Señor de los ejércitos!

Mi alma se consume y anhela los atrios del Señor, mi corazón y mi carne retozan por el Dios vivo.R/. Hasta el gorrión ha encontrado una casa; y la golondrina, un nido donde colocar sus polluelos: tus altares, Señor de los ejércitos, Rey mío y Dios mío.R/. Dichosos los que viven en tu casa, alabándote siempre. Dichosos los que encuentran en ti su fuerza; caminan de baluarte en baluarte.R/. Vale más un día en tus atrios que mil en mi casa, y prefiero el umbral de la casa de Dios a vivir con los malvados.R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo 13,24-30

En aquel tiempo, Jesús propuso otra parábola a la gente: «El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras la gente dormía, su enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña. Entonces fueron los criados a decirle al amo: “Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña?” Él les dijo: “Un enemigo lo ha hecho.” Los criados le preguntaron: “¿Quieres que vayamos a arrancarla?” Pero él les respondió: “No, que, al arrancar la cizaña, podríais arrancar también el trigo. Dejadlos crecer juntos hasta la siega y, cuando llegue la siega, diré a los segadores: ‘Arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo almacenadlo en mi granero.’»

Reflexión del Evangelio del día

¡Está muy claro!

El mensaje de esta primera lectura está meridianamente claro, denuncia la hipocresía. Nos exhorta a no usar la religión como tapadera de la maldad puesto que esta es la manipulación más aberrante que podemos hacer de lo sagrado, es la doblez de corazón más grande que podemos encontrarnos.

Lo que más molestaba a Jesús de los jerarcas de su tiempo era precisamente la hipocresía, cómo utilizaban lo religioso para encubrir sus mentiras y su afán de poder.

El segundo mensaje está descrito en la actitud del profeta Jeremías que, a pesar del mensaje tan comprometido que tiene que anunciar, no tiene miedo de las consecuencias que éste le pueda acarrear. Y como podemos leer capítulos más adelante, este mensaje le costó la condena a muerte, aunque finalmente no se ejecutó.

Esto nos enseña hoy a nosotros a vivir nuestro cristianismo desde el profetismo que implica la consagración bautismal y no ser cómplices de la hipocresía en que vive la sociedad actual. Como dice la traducción de la Biblia de Jerusalén: “¡Para mí está muy claro!”. ¿Y para nosotros?

Del celo amargo, líbranos

            Hay un himno en la liturgia de las horas que dice:

“Tu fuego extinga todo mal,

Concédenos fuerza y salud.

 Del celo amargo, líbranos,

Infúndenos profunda paz”.

El celo amargo, es ese que mueve a los siervos y les hace preguntar: “¿De dónde sale la cizaña? ¿Quieres que vayamos y la arranquemos?”.  Estos siervos no han comprendido todavía que Jesucristo ha traído el sentido a nuestras vidas, pero no ha eliminado todos los puntos oscuros de la existencia humana, puntos oscuros que están en el interior de cada hombre. Sólo los ilumina por medio de la esperanza.

El celo amargo está muy lejos de la paciencia y la longanimidad. Y la pedagogía de Dios es otra, es “dejarlos crecer juntos hasta la siega”. El Señor espera para apiadarse, aguarda para compadecerse, porque así, hasta el gorrión puede encontrar una casa y la golondrina un nido. Si no fuera por la paciencia de Dios, ¿dónde estaríamos todos?

¿Cómo podemos acoger esta esperanza que nos hace entender que en la vida humana hay trigo y cizaña? Adentrándonos en el camino de la oración, que es la que nos hace conocer el propio corazón, recorrer todos sus vericuetos y dejar que Dios llegue a todos sus rincones ocultos. Pero debemos huir de esa oración entendida como magia, según dice ese famoso cuento: en no sé qué sitio, había no sé qué santo, que si le rezabas no sé qué, te daba no sé qué cuánto.

El 9 de Abril de 1944 moría en el campo de concentración de Flossenburg, el pastor luterano Dietrich Bonhoeffer. La víspera había enviado a un amigo suyo, obispo anglicano de Chicester llamado George Bell, un mensaje: “la victoria es segura”. Pero debemos saber esperar para poder escuchar al final: “vosotros sois los que habéis perseverado conmigo en mis pruebas”.

Monjas Dominicas Contemplativas
Monasterio Santa María de Gracia-Casa Federal, Córdoba
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