Evangelio del día – Semana del 06/08/2018 al 11/08/2018 (Decimoctava semana del Tiempo Ordinario)

dominicos

Evangelio del día y comentarios a la Palabra diaria

Decimoctava semana del Tiempo Ordinario – Año Par

Del 6

al 11 de agosto de 2018

Introducción a la semana

Sin detrimento alguno de la ‘lectura continua’ que nos ofrece la liturgia en esta semana, debo destacar los puntos de luz intensa que suponen la memoria celebrativa de estos días de agosto. El blanco resplandor de la Transfiguración abre la semana para decirnos que el Hijo del Hombre plenifica la Ley y los Profetas y es el único que merece ser escuchado, pues su Palabra es vida. En este mismo empuje luminoso la Orden de los Frailes Predicadores rinde pleitesía a quien, por figurarnos y transfigurarnos, fue el Predicador de la Gracia, quien a Dios hablaba de los hombres y a los hombres de Dios.

La cansina caminata del Éxodo provoca la protesta contra Moisés y Aarón en el desierto y el Señor, atento a la demanda, hizo llover pan del cielo. Así el domingo nos pone en suerte para el inicio del discurso del pan de la vida que tenemos en el evangelio, porque es mi Padre quien os da el verdadero pan del cielo. En medio Pablo nos evoca lo que fuimos antes y después del bautismo, y más sabiendo que por Cristo disfrutamos del precioso subsidio del Espíritu.

En la lectura continua, y hasta el jueves, nos acompaña Jeremías, al que ya escuchamos toda la semana pasada: nos hablará de la verdadera y falsa profecía, escucharemos fragmentos del Libro de la Consolación que, con ternura y delicadeza llegan al corazón de su pueblo: Yahvé salvará a sus hijos, porque ellos son su propiedad y conocen a su Dios. Nahum, el viernes habla del castigo y esperanza de Judá y el sábado Habacuc proclama: el justo vivirá por su fe. La línea evangélica de la semana la marca la primera multiplicación de los panes en Mateo, continúa con la escena en la que Jesús camina sobre las aguas de lago, la curación de la mujer cananea, la confesión de fe y el servicio de Pedro, el primer anuncio de su pasión y la escucha de Jesús ante el dolor de un padre que le pide cure a su hijo poseso o lunático. ¡Densa semana para que no nos falte la luz de la vida!

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 Lunes   6 de Agosto de 2018  

“Escuchadlo”

Hoy celebramos: Transfiguración del Señor (6 de Agosto)

Primera Lectura

Lectura de la profecía de Daniel 7, 9-10. 13-14

Durante la visión, vi que colocaban unos tronos, y un anciano se sentó; su vestido era blanco como nieve, su cabellera como lana limpísima; su trono, llamas de fuego; sus ruedas, llamaradas. Un río impetuoso de fuego brotaba delante de él. Miles y miles le servían, millones estaban a sus órdenes. Comenzó la sesión y se abrieron los libros.Mientras miraba, en la visión nocturna vi venir en las nubes del cielo como un hijo de hombre, que se acercó al anciano y se presentó ante él.Le dieron poder real y dominio; todos los pueblos, naciones y lenguas lo respetarán. Su dominio es eterno y no pasa, su reino no tendrá fin.

Salmo

Sal 96, 1-2. 5-6.9 R./ El Señor reina, altísimo sobre toda la tierra.

El Señor reina, la tierra goza,se alegran las islas innumerables.Tiniebla y nube lo rodean,justicia y derecho sostienen su trono.R./ El Señor reina, altísimo sobre toda la tierra.

Los montes se derriten como ceraante el dueño de toda la tierra;los cielos pregonan su justicia,y todos los pueblos contemplan su gloria.R./ El Señor reina, altísimo sobre toda la tierra.

Porque tú eres, Señor,altísimo sobre toda la tierra,encumbrado sobre todos los dioses.R./ El Señor reina, altísimo sobre toda la tierra.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos 9, 2-10

Jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos solos a una montaña alta, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador… Se le aparecieron Elías y Moisés conversando con Jesús. Entonces Pedro tomó la palabra y dijo a Jesús: “ Maestro, ¡Qué bien se está aquí! Vamos a hacer tres chozas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.Estaban asustados y no sabía lo que decía.Se formó una nube que los cubrió y salió una voz de la nube: “Éste es mi Hijo amado, escuchadlo”.De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús…Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: “No contéis a nadie lo que habéis visto hasta que el Hijo del Hombre resucite de entre los muertos”.

Reflexión del Evangelio del día

Escuchadlo

El relato de la transfiguración lo encontramos en el evangelio tras el primero de los tres anuncios de la muerte y la resurrección de Jesús (8, 31-33). La escena se sitúa así al inicio del camino de la pasión. Jesús toma a los tres discípulos más allegados: Pedro, Santiago y Juan, que habían sido llamados al inicio del evangelio (1,16-20) y que serán testigos de su sufrimiento en Getsemaní (14,32-34) y se los lleva a un monte. La montaña es el lugar por excelencia donde Dios se revela y da a conocer su voluntad.

La trans-figuración implica la trans-formación de lo visible, una figura nueva aparece de forma misteriosa. Jesús se transfigura, y la luz inunda su rostro y sus vestidos. La luz es lo propio la esfera divina, y el rostro brillante y los vestidos blancos luminosos es lo propio de los justos que pertenecen a ella como señala la primera lectura (Dn 7,9).

En ese contexto entran en escena Moisés y Elías que dialogan con él. Jesús no conversa con los representantes de las instituciones políticas o religiosas: monarquía y el templo (David, Salomón, Aarón), sino con quienes representan la Ley y los Profetas, que Jesús interpreta y da cumplimiento. Entonces Pedro, en su papel de portavoz como en otras ocasiones, disfrutando del momento presente, propone la creación de tres tiendas.

En ese momento, irrumpe una voz proveniente de la nube luminosa, símbolo de la presencia de Dios como asistencia y protección a su pueblo durante su travesía por el desierto (Ex 16,10) y que cubre la tienda del encuentro (Ex 40,35). La voz muestra la identidad de Jesús y su misión, como el día del bautismo (3,17): “Éste es mi Hijo el amado”. Con sus palabras, además de reconocerlo como su Hijo, está señalando a Jesús como el siervo doliente que redime al pueblo sin recurrir a la violencia (Is 42,1); y el rey ungido que manifiesta el poder de Dios a través de un reinado justo que privilegia a los oprimidos y a los vulnerables (Sal 2,7). A continuación, da un mandato a los discípulos: escuchadlo. Escuchar es siempre una exigencia del discipulado. Escuchar no es sólo oír los sonidos, sino que implica obedecer, poner en práctica aquello que nos dice.

En este itinerario de la vida, donde las dinámicas muerte-vida se van sucediendo, sin entenderlas en la mayoría de los casos y lo que es peor sin saber cómo afrontarlas, el Padre nos ha dado una posibilidad de dar luz y salir al paso de ellas. “Escuchadle”, escuchar a Jesús, escuchar sus palabras y sus acciones. La escucha a la Palabra constituye el centro de la espiritualidad bíblica. Escuchar no se reduce a percibir los sonidos pronunciados, sino que implica obedecer, llevar a cabo lo escuchado. El gran pecado del pueblo de Israel a lo largo de la historia fue no “escuchar la voz de Dios”, es decir no obedecer sus mandatos (Sal 94).

El Padre nos invita a escuchar a Jesús. Sus palabras y acciones pueden ser determinantes para afrontar nuestras dinámicas de muerte y vida. El Cristo Resucitado con el que nos encontramos a través de su Palabra, ya sí tiene la perspectiva global, y desde ese horizonte Él nos va proponiendo pistas para nuestro itinerario existencial. El proyecto del Reino conlleva una dinámica humanizadora y salvadora de todo el ser humano y de todos los seres humanos.

Escuchar la Palabra de Jesús es poner en juego todas nuestras energías y esfuerzos para que esa dinámica humanizadora y salvadora llegue a todos los hermanos y hermanas con los que compartimos el viaje de la existencia; hacer de nuestras opciones y acciones la promoción de dinámicas, que vayan haciendo pasar de la no dignidad a la dignidad, de la injusticia a la justicia, de la tristeza al llanto; en definitiva, de la muerte a la vida.

Tal vez podamos parafrasear el poema de Gerardo Diego de la transfiguración pidiendo al Señor y a la vez comprometiéndonos a poner lo que esté de nuestra parte para que se lleve a cabo.

Figúrame, “Quiero ser mi figura”….hazme un ser humano, que lleve a plenitud los talentos que me has regalado

Transfigúrame: …pero “de ti en tu gloria traspasado”. Quiero que tu vida me atraviese y re-cree la mía, que le de otras alas para recorrer otros vuelos 

Transfigúranos: “Mas no a mí solo, purifica también todos los hijos de tu Padre”: Transfigúrame junto a otros, recreando así la comunidad.

Transfigúralos: figura primero a aquellos que están en la frontera entre la vida y la muerte porque se les ha despojado de su dignidad; Ayúdame a ser parte de ese proyecto, a devolver la figura del rostro a mis hermanos, para luego transmitirles tu luz tu vida en abundancia. 

Hna. Mariela Martínez Higueras O.P.
Congregación de Santo Domingo
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 Martes   7 de Agosto de 2018  

“¿Por qué has dudado?”

Primera Lectura

Lectura del libro de Jeremías 30,1-2.12-15.18-22:

Palabra que Jeremías recibió del Señor: «Así dice el Señor, Dios de Israel: “Escribe en un libro todas las palabras que he dicho. Porque así dice el Señor: “Tu fractura es incurable, tu herida está enconada; no hay remedio para tu llaga, no hay medicinas que te cierren la herida. Tus amigos te olvidaron, ya no te buscan, porque te alcanzó el golpe enemigo, un cruel escarmiento, por el número de tus crímenes, por la muchedumbre de tus pecados. ¿Por qué gritas por tu herida? Tu llaga es incurable; por el número de tus crímenes, por la muchedumbre de tus pecados, te he tratado así.” Así dice el Señor: “Yo cambiaré la suerte de las tiendas de Jacob, me compadeceré de sus moradas; sobre sus ruinas será reconstruida la ciudad, su palacio se asentará en su puesto. De ella saldrán alabanzas y gritos de alegría. Los multiplicaré, y no disminuirán; los honraré, y no serán despreciados. Serán sus hijos como en otro tiempo, la asamblea será estable en mi presencia. Castigaré a sus opresores. Saldrá de ella un príncipe, su señor saldrá de en medio de ella; me lo acercaré y se llegará a mí, pues, ¿quién, si no, se atrevería a acercarse a mí? –oráculo del Señor–. Vosotros seréis mi pueblo, y yo seré vuestro Dios.”»

Salmo

Sal 101,16-18.19-21.29 y 22-23 R/. El Señor reconstruyó Sión, y apareció en su gloria

Los gentiles temerán tu nombre,los reyes del mundo, tu gloria.Cuando el Señor reconstruya Sión,y aparezca su gloria,y se vuelva a las súplicas de los indefensos,y no desprecie sus peticiones. R/.Quede esto escrito para la generación futura,y el pueblo que será creado alabará al Señor.Que el Señor ha mirado desde su excelso santuario,desde el cielo se ha fijado en la tierra,para escuchar los gemidos de los cautivosy librar a los condenados a muerte. R/.Los hijos de tus siervos vivirán seguros,su linaje durará en tu presencia,para anunciar en Sión el nombre del Señor,y su alabanza en Jerusalén,cuando se reúnan unánimes los pueblosy los reyes para dar culto al Señor. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo 14,22-36

Después que la gente se hubo saciado, Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Y, después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar. Llegada la noche, estaba allí solo. Mientras tanto, la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario. De madrugada se les acercó Jesús, andando sobre el agua. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, pensando que era un fantasma. Jesús les dijo en seguida: «¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!»Pedro le contestó: «Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el agua.» Él le dijo: «Ven.» Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua, acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó: «Señor, sálvame.» En seguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo: «¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?» En cuanto subieron a la barca, amainó el viento. Los de la barca se postraron ante él, diciendo: «Realmente eres Hijo de Dios.» Terminada la travesía, llegaron a tierra en Genesaret. Y los hombres de aquel lugar, apenas lo reconocieron, pregonaron la noticia por toda aquella comarca y trajeron donde él a todos los enfermos. Le pedían tocar siquiera la orla de su manto, y cuantos la tocaron quedaron curados.

Reflexión del Evangelio del día

Vosotros seréis mi pueblo y yo seré vuestro Dios

El capítulo 30 de Jeremías se le llama el libro de la Consolación y trata de convencer de que el castigo ha sido merecido, pero que todo ha concluido. Se expresa la promesa de restauración dirigida originalmente a Israel.       

Se les dice: Yo cambiaré la suerte de las tiendas de Jacob, voy a compadecerme de sus moradas; reconstruirán la ciudad sobre sus ruinas. De ellas saldrán alabanzas y gritos de alegría.

Vosotros seréis mi pueblo y yo seré vuestro Dios es una manera de establecer una nueva alianza. El reconocimiento mutuo entre Dios y el pueblo.

La imagen del castigo merecido está muy presente en el libro de Isaías, por los pecados de su pueblo. Habla de heridas incurables que el Señor va a cerrar.

Cuando uno está en situación de ruina, las heridas que se vuelven incurables florecen de manera alarmante. Sólo una operación o un buen remedio curativo harán cerrar la herida. Y es importante este tipo de intervenciones porque es necesario resurgir de las ruinas.

¿Por qué has dudado?

Esta es una pregunta que hemos de hacérnosla cuando caminamos entre aguas turbulentas, porque en cierta medida, se nos olvida mirar con qué fe damos los pasos que damos, a veces con atino otras veces con desatino.

El Evangelio de Mateo nos presenta a un Jesús caminando sobre las aguas turbulentas, Pedro quiere imitarle y por un momento lo consigue, pero el viento le hace dudar, y cae.

La fe en momentos de aguas turbulentas nos permite ver qué maravillas realizamos en nuestro caminar, somos capaces de muchas cosas: dar de comer a nuestros hijos con dignidad, sacar fuerzas de la debilidad de nuestras enfermedades, somos capaces de caminar nuevamente.

En la vida pasamos y vivimos por muchas circunstancias, pero no ha de extrañarnos los tiempos de prueba, no tienen nada de extraordinario. Las pruebas entran dentro de la dinámica vital del creyente. Entra dentro de la normalidad. Son algo necesario para el crecimiento y el conocimiento de Dios. La actitud ha de ser la de la alegría, cuando compartimos los padecimientos de Cristo.

Cuando todo lo realizamos con fe, y nos vemos cayendo como Pedro, alguien que nos admire nos dirá, ¿por qué has dudado? Si has llegado hasta aquí, por qué no continuar. Necesitamos de la ayuda de Jesús echándonos la mano para emerger de las aguas caudalosas. Eso ha de suceder de todas maneras, para poder concluir verdaderamente este es el Hijo de Dios.

Fr. Alexis González de León O.P.
Convento de San Pablo y San Gregorio (Valladolid)
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 Miércoles   8 de Agosto de 2018  

Hoy celebramos Santo Domingo de Guzmán y en lugar del evangelio diario puede consultar la homilía del día con las lecturas, el comentario bíblico y las pautas.

 Jueves   9 de Agosto de 2018  

“Hablaré a su corazón”

Hoy celebramos: Santa Teresa B. de la Cruz (9 de Agosto)

Primera Lectura

Lectura de la profecía de Oseas 2, 16b. 17b. 21-22

Así dice el Señor: “Yo me la llevaré al desierto, le hablaré al corazón. Y me responderá allí como en los días de su juventud, como el día en que la saqué de Egipto. Me casaré contigo en matrimonio perpetuo, me casaré contigo en derecho y justicia, en misericordia y compasión, me casaré contigo en fidelidad, y te penetrarás del Señor”.

Salmo

Sal 44 Llega el Esposo; salid a recibir a Cristo, el Señor.

Escucha, hija, mira: inclina el oído,olvida tu pueblo y la casa paterna;prendado está el rey de tu belleza:póstrate ante él, que él es tu señor R/.Ya entra la princesa, bellísima,vestida de perlas y brocado;la llevan ante el rey, con séquito de vírgenes,la siguen sus compañeras. R/.Las traen entre alegría y algazara,van entrando en el palacio real.A cambio de tus padres, tendrás hijos,que nombrarás príncipes por toda la tierra. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo 25,1-13

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: – “Se parecerá el reino de los cielos a diez doncellas que tomaron sus lámparas y salieron a esperar al esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco eran sensatas. Las necias, al tomar las lámparas, se dejaron el aceite con las lámparas. El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron. A medianoche se oyó una voz:- ¡Que llega el esposo, salid a recibidlo!.Entonces se despertaron todas aquellas doncellas y se pusieron a preparar sus lámparas. Y las necias dijeron a las sensatas: “Dadnos un poco de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas”. Pero las sensatas contestaron: “Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os compréis”. Mientras iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron también las otras doncellas, diciendo: “Señor, señor, ábrenos”. Pero él respondió: “Os lo aseguro: no os conozco”. Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora”.

Reflexión del Evangelio del día

Hablaré a su corazón

Este pasaje de Oseas describe muy bien la historia de Dios con Santa Teresa Benedicta. “Yo te desposaré conmigo para siempre”. Nacida y educada en el judaísmo, profesora de filosofía, buscadora infatigable de la verdad, ayudada por la lectura de la vida de Santa Teresa de Jesús, se rindió al Dios presentado por Jesús. Dios, en medio de los tiempos difíciles del nazismo, supo llevarla al desierto y seducirla. Ingresó en el Carmelo y allí vivió con intensidad la vida contemplativa y su relación con Dios. Murió en la cámara de gas en Auschwitz en 1942.

El papa Francisco, en su Exhortación “Gaudete et Exultate”, nos ha recodado que la santidad es de todo cristiano. “El Señor nos quiere santos y no espera que nos conformemos con una existencia mediocre, aguada, licuada”. Insiste en que además de santos de altar y canonizados como Santa Teresa Benedicta, hay santos y santas de andar por casa “santos de la puerta de al lado”. En todos se da una relación intensa con Dios  “Yo te desposaré conmigo para siempre” y un vivir todo lo que les ocurre en la vida guiados por Dios a quien han nombrado su Rey y Señor.

Todo cristiano, a propósito de la parábola del evangelio de hoy, y después de lo que hemos oído en la lectura de Oseas, es el que está siempre preparado para recibir al esposo. Le recibe con gozo y luego no sabe vivir sin él. Día y noche disfruta de la presencia del esposo, el que le ha seducido con su amor, el que es la fuente de su energía, el que le da fuerza para enfrentarse a todas las situaciones de su existencia con sentido y esperanza.

Teresa Ben Benedicta de la Cruz – Edith Stein (1891-1942). “Nos inclinamos profundamente ante el testimonio de la vida y la muerte de Edith Stein, hija extraordinaria de Israel e hija al mismo tiempo del Carmelo, sor Teresa Benedicta de la Cruz; una personalidad que reúne en su rica vida una síntesis dramática de nuestro siglo. La síntesis de una historia llena de heridas profundas que siguen doliendo aún hoy…; síntesis al mismo tiempo de la verdad plena sobre el hombre, en un corazón que estuvo inquieto e insatisfecho hasta que encontró descanso en Dios”. Estas palabras fueron pronunciadas por el Papa Juan Pablo II con ocasión de la beatificación de Edith Stein en Colonia, el 1 de mayo de 1987.

Fray Manuel Santos Sánchez
Convento de Santo Domingo (Oviedo)
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 Viernes   10 de Agosto de 2018  

“Si el grano de trigo no cae en tierra…”

Hoy celebramos: San Lorenzo (10 de Agosto)

Primera Lectura

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 9,6-10:

El que siembra tacañamente, tacañamente cosechará; el que siembra generosamente, generosamente cosechará. Cada uno dé como haya decidido su conciencia: no a disgusto ni por compromiso; porque al que da de buena gana lo ama Dios. Tiene Dios poder para colmaros de toda clase de favores, de modo que, teniendo siempre lo suficiente, os sobre para obras buenas. Como dice la Escritura: «Reparte limosna a los pobres, su justicia es constante, sin falta.» El que proporciona semilla para sembrar y pan para comer os proporcionará y aumentará la semilla, y multiplicará la cosecha de vuestra justicia.

Salmo

Sal 111,1-2.5-6.7-8.9 R/. Dichoso el que se apiada y presta

Dichoso quien teme al Señor y ama de corazón sus mandatos. Su linaje será poderoso en la tierra, la descendencia del justo será bendita. R/. Dichoso el que se apiada y presta, y administra rectamente sus asuntos. El justo jamás vacilará, su recuerdo será perpetuo. R/. No temerá las malas noticias, su corazón está firme en el Señor. Su corazón está seguro, sin temor, hasta que vea derrotados a sus enemigos. R/. Reparte limosna a los pobres; su caridad es constante, sin falta, y alzará la frente con dignidad. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan 12,24-26

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Os aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. El que se ama a sí mismo se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo se guardará para la vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo premiará.»

Reflexión del Evangelio del día

Dios ama al que da de buena gana

Notable elogio de la generosidad el que hace el apóstol Pablo en este breve texto. Hace trascender el valor monetario de la colecta que se ha realizado en favor de los hermanos de Jerusalén, para darle hondura teológica y ponderarla como gracia y comunión vivida entre creyentes. Dios Padre ama, siempre e incondicionalmente, al que da con generosidad y alegría, porque se sabe bendecido y glorificado en aquellos que con estos gestos serviciales son sensibles a sus hermanos. Tratan, así, de seguir la pauta de generosidad de Dios que no defrauda nunca la esperanza del que a Él se acerca. Pudiera llevarnos a engaño la cita de la Escritura que vemos en el texto, como si la recompensa material fuera exponente de la generosidad divina. No, el Señor aumentará los frutos de la justicia con los que el Señor enriquece a los suyos, trascendiendo el premio material. De cualquier forma, y en el caso de esta colecta, tenemos el mejor activo de la gratitud con la que responderán, a buen seguro, los necesitados de la comunidad de Jerusalén. Generosidad y gratitud, excelentes síntomas de comunión entre creyentes.

Si el grano de trigo no cae en tierra y muere queda infecundo

La Ley que ofrece el Maestro no es otra que vida a través de la muerte, con la preciosa imagen del trigo que para granar antes tiene que caer en tierra, morir y brotar en espiga nueva. El trigo es la semilla del Reino y, triturado y molturado, formará el pan de comunión del pueblo de Dios. Vivir y morir; amar la vida y perderla… para ganarla; sufrir en nuestra vida para que, teniendo el mejor sentido posible en el amor de Cristo Jesús, ni el sufrimiento nos derrote ni nos deshumanice, todo lo contrario. El seguimiento del Maestro no solo nos desafía a asumir nuestra condición con todas sus luces y sombras, sino también a ejercer el noble servicio de cirineo con todos nuestros hermanos, quienes llevan todos ellos su bagaje de lucha y dolor. Así cumplimos la ley de Cristo, llevando los unos las cargas de los otros, es decir, ejerciendo de hermanos y construyendo la comunidad que se congrega en el nombre del Señor. 

Cuando es requerido Lorenzo para que entregara los tesoros de la Iglesia él, en gesto profético, presenta a los pobres en los que había gastado gran parte de su patrimonio. Corrió la misma suerte que el papa Sixto II, y el icono de San Lorenzo, la parrilla, nos dice que murió quemado vivo.

¿Hace valer la comunidad sus orígenes no tanto en razones socioculturales cuanto en experiencia de Dios y en vivencia de su Espíritu?

Fr. Jesús Duque O.P.
Convento de Santo Domingo de Scala-Coeli (Córdoba)
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 Sábado   11 de Agosto de 2018  

“Señor, Tú eres el refugio del oprimido”

Hoy celebramos: Santa Clara de Asís (11 de Agosto)

Primera Lectura

Lectura de la profecía de Habacuc 1,12–2,4:

¿No eres tú, Señor, desde antiguo mi santo Dios que no muere? ¿Has destinado al pueblo de los caldeos para castigo; oh Roca, le encomendaste la sentencia? Tus ojos son demasiado puros para mirar el mal, no puedes contemplar la opresión. ¿Por qué contemplas en silencio a los bandidos, cuando el malvado devora al inocente? Tú hiciste a los hombres como peces del mar, como reptiles sin jefe: los saca a todos con el anzuelo, los apresa en la red, los reúne en la nasa, y después ríe de gozo; ofrece sacrificios al anzuelo, incienso a la red, porque con ellos cogió rica presa, comida abundante. ¿Seguirá vaciando sus redes, matando pueblos sin compasión? Me pondré de centinela, en pie vigilaré, velaré para escuchar lo que me dice, qué responde a mis quejas. El Señor me respondió así: «Escribe la visión, grábala en tablillas, de modo que se lea de corrido. La visión espera su momento, se acercará su término y no fallará; si tarda, espera, porque ha de llegar sin retrasarse. El injusto tiene el alma hinchada, pero el justo vivirá por su fe.»

Salmo

Sal 9,8-9.10-11.12-13 R/. No abandonas, Señor, a los que te buscan

Dios está sentado por siempreen el trono que ha colocado para juzgar.Él juzgará el orbe con justiciay regirá las naciones con rectitud. R/.Él será refugio del oprimido,su refugio en los momentos de peligro.Confiarán en ti los que conocen tu nombre,porque no abandonas a los que te buscan. R/.Tañed en honor del Señor, que reside en Sión;narrad sus hazañas a los pueblos;él venga la sangre, él recuerday no olvida los gritos de los humildes. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo 17,14-20

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un hombre, que le dijo de rodillas: «Señor, ten compasión de mi hijo, que tiene epilepsia y le dan ataques; muchas veces se cae en el fuego o en el agua. Se lo he traído a tus discípulos, y no han sido capaces de curarlo.» Jesús contestó: «¡Generación perversa e infiel! ¿Hasta cuándo tendré que estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os tendré que soportar? Traédmelo.» Jesús increpó al demonio, y salió; en aquel momento se curó el niño. Los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron aparte: «¿Y por qué no pudimos echarlo nosotros?» Les contestó: «Por vuestra poca fe. Os aseguro que si fuera vuestra fe como un grano de mostaza, le diríais a aquella montaña que viniera aquí, y vendría. Nada os sería imposible.»

Reflexión del Evangelio del día

El justo vivirá por su fe

El nombre Habacuc quiere decir “el que abraza para consolar” y este es un gran libro de consuelo. Nada más actual que este texto del profeta Habacuc, su reclamo a Dios es nuestro propio reclamo: ¿Por qué contemplas en silencio a los bandidos, cuando el malvado devora al inocente? Habacuc es un hombre de Dios y sabe que lo que hay que hacer ante un problema o dificultad es presentarlo a Dios. Esto es lo que él hace, ora y clama a Dios. Como centinela, en pie, vela y vigila para escuchar lo que Dios responde. Y acaba por averiguar la respuesta, convirtiéndose en consolador y en uno que podía abrazar a su pueblo en sus sufrimientos.

Es exactamente la misma situación con la que nos enfrentamos nosotros actualmente. Porque el profeta vivió en un tiempo muy parecido al nuestro, un tiempo en que hubo una gran corrupción nacional, en el que la tierra estaba llena de violencia, de odio y de maldad. Un tiempo donde los antiguos fundamentos se desmoronan, donde la gente se aparta de Dios, se cuestionan y expresan sus dudas. Cada uno de nosotros nos llamamos Habacuc, debemos abrazar y consolar a nuestros hermanos, hablándoles al corazón, pues cada uno de nosotros nos enfrentamos a estos problemas. ¿Cómo es posible que un Dios justo y amoroso permita que los hombres sufran? ¿Por qué iba Dios a crearnos para luego permitir que la enfermedad, el hambre, la guerra y todas esas cosas terribles sucedan?

 ¿Acaso no eres tú, Señor, desde antiguo mi Santo Dios que no muere? Para muchos, Dios no existe o está muerto, pero el profeta se recuerda y nos recuerda que Dios es “EL QUE ES”, que permanece desde siempre y por siempre y es inmutable. Que sus ojos son demasiado limpios para mirar el mal. Es por eso que el profeta, ante el desconcierto y la impotencia, decide abandonarse y confiar plenamente en Dios. Deja todo el asunto en sus manos; Él dará la respuesta. Aunque tarde, espéralo; pues llegará y no tardará. A veces la respuesta nos sorprende, como le pasó al profeta, que le costaba entender que Dios salvase a su pueblo valiéndose de la invasión de los caldeos, pero hemos de entender que la lógica de Dios no es nuestra lógica, que sus caminos, no son los nuestros… “Vuestra salvación está en convertiros y en tener calma, vuestra fuerza está en confiar y estar tranquilos” (Is. 30,15) Y Dios termina diciéndole al profeta, es decir, diciéndonos a cada uno de nosotros: El injusto tiene el alma hinchada, pero el justo vivirá por su fe.

Si tuvierais fe, nada os sería imposible

El  Señor no abandona a los que lo buscan con fe y con sincero corazón, como este padre del que nos habla el evangelio de hoy. Él es el refugio del oprimido, su refugio en los momentos de peligro, por eso confían en Él los que conocen su nombre y no olvida los gritos de los humildes. Este padre lo busca y lo reconoce como SEÑOR y, humildemente, le suplica que se compadezca de su hijo.

Se lo he traído a tus discípulos y no han sido capaces de curarlo. No es cuestión de magia ni exhibicionismo. El Señor nos ha dado poder para curar enfermos, resucitar muertos, limpiar leprosos, arrojar demonios…¿Por qué no pudimos hacerlo?… Por vuestra poca fe. Jesús nos pide una fe capaz de trasladar las montañas del propio corazón, de nuestro protagonismo, para poder identificarnos con su persona, con su misión salvadora, con su fuerza divina. No se trata de falta de fe, sino de fe débil, vacilante a causa de las dudas, del predominio de la desconfianza. Si tuvierais fe como un grano de mostaza nada os sería imposible. Repito, no es cuestión de magia ni exhibicionismo, es cuestión de  dejarse conducir por la fuerza de la fe que se hace más firme sobre todo en los momentos de prueba y de sufrimiento y que alcanza la madurez cuando no se escandaliza ante la cruz. La fe lo puede todo con tal que renunciemos a fiarnos de nuestras propias capacidades humanas y pongamos nuestra confianza en el poder y la bondad del Padre, como nos enseñó el mismo Jesús.

Monjas Dominicas Contemplativas
Monasterio Santa María de Gracia-Casa Federal, Córdoba
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Dominicos · c/ Juan de Urbieta, 51 · Madrid, Madrid 28007 · Spain

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