Preparación de homilías – La Asunción de la Virgen María – 15/08/2018

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Homilía La Asunción de la Virgen María

15 de agosto de 2018 – Ciclo B

“María se puso en camino”

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  Introducción  

Hoy la comunidad cristiana celebra la solemnidad de la Asunción de la Virgen. Una fiesta que llena de alegría y esperanza a los bautizados. El acontecimiento pascual ocurre en María de forma singular: su muerte e inmediata resurrección y glorificación.

En una sociedad como la nuestra donde los signos de vida se ven opacados por su contrario, la muerte, hay que resaltar lo que encierra este misterio de la fe. No hay que pasar de puntillas sobre él y tampoco vaciarlo de contenido dejándonos arrastrar por una devoción insana. La muerte de María, como la de Jesús, fue una realidad. Lo extraordinario es su manifestación como misterio de Vida. Jesús resucitado abre el camino y quien se identificó con él en vida, le sigue en la muerte y resurrección.

Produce una profunda alegría en el discípulo de Jesús entender que el camino del Maestro es nuestro camino y que si en María se da la excepcionalidad, por privilegio, todos nosotros estamos llamados a participar de este acontecimiento que cambió el rumbo de la humanidad.

Hoy miramos a María descubriendo a Jesucristo a través de ella.  Su ser iluminado por el gozo de la Pascua.

Fr. Antonio Bueno Espinar O.P.

Real Convento de Santo domingo (Almería)

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  Lecturas  

Primera Lectura

Lectura del libro del Apocalipsis 11, 19a; 12, 1. 3-6a. 10ab

Se abrió en el cielo el santuario de Dios y en su santuario apareció el arca de su alianza. Después apareció una figura portentosa en el cielo: Una mujer vestida de sol, la luna por pedestal, coronada con doce estrellas.Apareció otra señal en el cielo: Un enorme dragón rojo, con siete cabezas y diez cuernos y siete diademas en las cabezas. Con la cola barrió del cielo un tercio de las estrellas, arrojándolas a la tierra.El dragón estaba enfrente de la mujer que iba a dar a luz, dispuesto a tragarse el niño en cuanto naciera.Dio a luz un varón, destinado a gobernar con vara de hierro a los pueblos. Arrebataron al niño y lo llevaron junto al trono de Dios. La mujer huyó al desierto, donde tiene un lugar reservado por Dios.Se oyó una gran voz en el cielo:–«Ahora se estableció la salud y el poderío, y el reinado de nuestro Dios, y la potestad de su Cristo.»

Salmo

Sal 44, 10be. 11-12ab. 16 R. De pie a tu derecha está la reina, enjoyada con oro de Ofir.

Hijas de reyes salen a tu encuentro, de pie a tu derecha está la reina, enjoyada con oro de Ofir. R.

Escucha, hija, mira: inclina el oído, olvida tu pueblo y la casa paterna; prendado está el rey de tu belleza: póstrate ante él, que él es tu señor. R.

Las traen entre alegría y algazara, van entrando en el palacio real. R.

Segunda Lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 15, 20-27a

Hermanos:Cristo resucitó de entre los muertos: el primero de todos. Si por un hombre vino la muerte, por un hombre ha venido la resurrección. Si por Adán murieron todos, por Cristo todos volverán a la vida.Pero cada uno en su puesto: primero Cristo, como primicia; después, cuando él vuelva, todos los que son de Cristo; después los últimos, cuando Cristo devuelva a Dios Padre su reino, una vez aniquilado todo principado, poder y fuerza.Cristo tiene que reinar hasta que Dios haga de sus enemigos estrado de sus pies. El último enemigo aniquilado será la muerte. Porque Dios ha sometido todo bajo sus pies.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 1, 39-56

En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito:–« ¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.»María dijo:–«Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava.Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo,y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.El hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón,derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes,a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia–como lo había prometido a nuestros padres–en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.»María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa.

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  Comentario bíblico  

Comentario bíblico de: Fray Miguel de Burgos Núñez

También puede ver el de: Fr. Gerardo Sánchez Mielgo

La Asunción

1ª Lectura: Apocalipsis 11, 19a; 12, 1-6.10: ¡El cielo siempre nos espera!

I.1. Se ha querido comenzar esta lectura poniendo la manifestación celestial del Arca de la Alianza, que ya había desaparecido del Santuario de Jerusalén, probablemente con la conquista de los babilonios. ¡Es imposible encontrarla en alguna parte, a pesar de que se alimente la leyenda de mil maneras! Y ni siquiera será necesaria en un cielo nuevo, porque entonces habrá perdido su sentido. En nuestro texto es todo un símbolo de una nueva época escatológica que revela las nuevas relaciones entre Dios y la humanidad.

I.2. Y si de signos se trata, el de la mujer encinta ha sido identificado en María durante mucho tiempo. Esta lectura ya no tiene sentido, aunque se haya escogido este texto para la fiesta de la Asunción. No es posible que el niño que ha de nacer se identifique con Jesús que sería arrebatado al cielo para evitar que sea destrozado por el dragón. Si fuera así, toda la historia de Jesús de Nazaret, el Señor encarnado que vivió como nosotros y fue crucificado, perdería todo su sentido. La transposición no sería muy acertada.

I.3. El símbolo del cielo, apocalíptico desde luego, es el de la nueva comunidad, la Iglesia liberada y redimida por Dios que engendra hijos a los que les espera una vida nueva más allá de la historia. También María es “hija” de esa Iglesia liberada y salvada que vive como nosotros, siente con nosotros y es resucitada como nosotros, aunque sea madre de nuestro Salvador. Y por eso es también “madre” nuestra.

 

2ª Lectura: Primera a los Corintios 15, 20-26: En Cristo, todos tendremos una vida nueva

II.1. Cuando Pablo se enfrenta a los que niegan la resurrección de entre los muertos, se apoya en la resurrección de Cristo que ha proclamado como kerygma en los primeros versos de esta carta (1Cor 15,1-5). En el v. 20 el apóstol da un grito de victoria, con una afirmación desafiante frente a los que afirman que tras la muerte no hay nada. Si Cristo ha resucitado, hay una vida nueva. De lo contrario, Cristo que es hombre como nosotros, tampoco habría resucitado.

II.2. Podríamos decir muchas más cosas que Pablo sugiere en este momento. Él le llama “primicia” (aparchê), no en el sentido temporal, sino de plenitud. En Cristo es en quien Dios ha manifestado de verdad lo que nos espera a sus hijos. Él es el nuevo Adán, en él se resuelve el drama de la humanidad; por eso es desde aquí desde donde debe arrancar la verdadera teología de la Asunción, es decir, de la resurrección de María. Porque la Asunción no es otra cosa que la resurrección, que tiene en la de Cristo su eficiencia y su modelo; lo mismo que sucederá con nosotros.

 

Evangelio según san Lucas 1, 39-56: Un canto de “enamorada” de Dios

III.1. La visitación da paso a un desahogo espiritual de María por lo que ha vivido en Nazaret ¡había sido demasiado!. El Magnificat es un canto sobre Dios y a Dios. No sería adecuado ahora desentrañar la originalidad literaria del mismo, ni lo que pudiera ser un “problema” de copistas que ha llevado a algunos intérpretes a opinar que, en realidad, es un canto de Isabel, tomado del de Ana, la madre de Samuel (1Sam2,1-10) casi por los mismos beneficios de un hijo que llena la esterilidad materna. En realidad existen indicios de que podía ser así, pero la mayoría piensa que Lucas se lo atribuye a María a causa de la bendición como respuesta a las palabras de Isabel. Así quedará para siempre, sin que ello signifique que es un canto propio de María en aquel momento y para esa ocasión que hoy se nos relata.

III.2. Se dice que el canto puede leerse en cuatro estrofas con unos temas muy ideales, tanto desde el punto de vista teológico como espiritual; con gran sabor bíblico, que se actualiza en la nueva intervención de Dios en la historia de la humanidad, por medio de María, quien acepta, con fe, el proyecto salvífico de Dios. Ella le presta a Dios su seno, su maternidad, su amor, su persona. No se trata de una madre de “alquilér”, sino plenamente entregada a la causa de Dios. Deberíamos tener muy presente, se mire desde donde se mire, que Lucas ha querido mostrarnos con este canto (no sabemos si antes lo copistas lo habían transmitido de otra forma o de otra manera) a una joven que, después de lo que “ha pasado” en la Anunciación, es una joven “enamorada de Dios”. Esa es su fuerza.

III.3. Los temas, pues, podrían exponerse así: (1) la gozosa exaltación, gratitud y alabanza de María por su bendición personal; (2) el carácter y la misericordiosa disposición de Dios hacia todos los que le aceptan; (3) su soberanía y su amor especial por los humildes en el mundo de los hombres y mujeres; y (4) su especial misericordia para con Israel, que no ha de entenderse de un Israel nacionalista. La causa del canto de María es que Dios se ha dignado elegirla, doncella campesina, de condición social humilde, para cumplir la esperanza de toda doncella judía, pero representando a todas las madres del mundo de cualquier raza y religión. Y si en el judaísmo la maternidad gozosa y esperanzada era expectativa del Mesías, en María su maternidad es en expectativa de un Liberador.

III.4. Este canto liberador (no precisamente libertario) es para mostrar que, si se cuenta con Dios en la vida, todo es posible. Dios es la fuerza de los que no son nada, de los que no tienen nada, de los que no pertenecen a los poderosos. Es un canto de “mujer” y como tal, fuerte, penetrante, acertado, espiritual y teológico. Es un canto para saber que la muerte no tiene las últimas cartas en la mano. Es un canto a Dios, y eso se nota. No se trata de una plegaria egocéntrica de María, sino una expansión feminista y de maternidad de la que pueden aprender hombres y mujeres. Es, desde luego, un canto de libertad e incluso un programa para el mismo Jesús. De alguna manera, también así lo ha concebido Lucas, fuera o no su autor último.

Fray Miguel de Burgos Núñez

Maestro y Doctor en Teología. Licenciado en Sagrada Escritura

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Este comentario está incluido en el libro: Sedientos de su Palabra. Comentarios bíblicos a las lecturas de la liturgia dominical. Ciclos A, B y C. Editorial San Esteban, Salamanca 2009.

  Pautas para la homilía  

La solemnidad de la Asunción o como la denomina la devoción popular: la Virgen de Agosto, es una llamada de atención en medio del estío y las vacaciones, cuando muchas poblaciones están de fiesta, teniendo a María como motivo de las mismas, sin que ello signifique que están centrados en el acontecimiento de fe que celebramos. Tenemos ahí un fuerte reto, un desafío: recuperar el contenido celebrativo de este día.

La Palabra que se proclama hoy nos ayuda a tomar en consideración el alcance de la Pascua y los compromisos que de ella se derivan.

Ahora se estableció la salud y el poderío y el reinado de nuestro Dios

Juan escribe para alentar en medio de las dificultades graves que vive la comunidad amenazada por la persecución de Domiciano. Ayer como hoy las experiencias trágicas que viven muchos seres humanos bajo amenazas reales y hechos que intentan la ruptura de su existencia y la convivencia pacífica, reclaman de nosotros apostar por la proclamación de la verdadera vocación humana: la vida según Dios manifestada en Cristo Jesús. Se abre el Santuario y aparece el arca de la alianza. Al solidarizarse el Hijo de Dios con cada ser humano, el cielo queda abierto y la alianza eterna se lleva a cabo. El anuncio que se hace: ahora ya ha llegado la salvación, el poder y el reinado de nuestro Dios. Y a esta salvación hace referencia la señal: en ella aparece toda la potestad de Cristo. María, como mujer nueva presenta en sí misma lo que la bondad de Dios ha realizado y cómo se ordena a la salvación de los seres humanos. Nosotros también tenemos una palabra que decir y la obligación de mostrar cómo en la propia existencia ha de acontecer la obra liberadora de Jesucristo.

Por Cristo todos volverán a la vida

Parece que los signos de muerte estuvieran logrando su objetivo: conseguir que el desaliento cunda y que parezca que no hay remedio a tanto despropósito. ¡Pero no! Dirá Pablo. Cristo ha resucitado de entre los muertos. Esta es la clave de la fiesta que estamos celebrando. Jesús murió realmente y verdaderamente resucitó. No en el deseo de sus discípulos sino a pesar de la fuerte resistencia de los suyos, que no eran capaces de admitir siquiera la posibilidad. Soy yo, no temáis, repetirá Jesús, antes y después de su muerte, cuando vivo se les presenta. Habla Pablo de primicias: primero Cristo, luego los de Cristo. En este luego, pero precediendo a los discípulos, la Madre del Señor. Como en Adán todos mueren, en Cristo todos reviven. Por lo tanto miramos a María y descubrimos que lo acontecido en Cristo es participado por María y lo será también por cada uno de nosotros. Esto no es una idea sino una promesa que se inicia con el bautismo al ser incorporados a la muerte y resurrección de Jesucristo.  Y tiene tal fuerza que nos proyecta hacia el futuro adelantarnos en cierto modo a la plenitud que se pondrá de manifiesto en el momento final.

María se puso en camino

El dinamismo de la fe se pone de manifiesto en  María. Con prontitud se pone en camino. Ella sale de sí misma y no presume de encumbramiento, sino que se define como sierva humilde, sin relieve, y reconoce en la noticia recibida al tiempo de conocer y aceptar su misión como cosa de Dios, que se espera de ella ponerse al servicio de quien lo necesita. Y no se detiene a examinar, sino que urgida por el mismo amor de Dios, va  la montaña para ponerse a disposición de su pariente Isabel. Dos mujeres de fe, creyentes, que descubren el valor extraordinario de lo que se les comunica. Ante la presencia de María, Isabel la proclama dichosa por haber creído y ella misma llena del Espíritu Santo, aprecia la presencia del Señor en la Madre que le visita. Feliz María dirá Isabel. Feliz por haber dado crédito. Feliz por su sí responsable y por comprender el alcance de las obras de Dios. La solemnidad de la Asunción nos pone a todos en camino pues no se trata sólo de ensimismarse en la grandeza que se pone de relieve en la humildad de María, sino de tomar buena nota de lo que ella hace, que no es sino lo que en Dios ha reconocido y palpado en la comunión existencial con su hijo, suyo y de Dios. Mirar en la historia personal y en la de la humanidad la presencia y la actuación de Dios, siempre en favor de los pobres y los humildes. No tanto enmarcados en un grupo social, que también, sino reconociendo que todos somos pobres y necesitados a los ojos de Dios y que desde la pequeñez, como María, podemos llegarnos a los otros.

Fr. Antonio Bueno Espinar O.P.

Real Convento de Santo domingo (Almería)

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