Evangelio del día – Semana del 24/09/2018 al 29/09/2018 (Vigésimo quinta Semana del Tiempo Ordinario)

dominicos

Evangelio del día y comentarios a la Palabra diaria

Vigésimo quinta Semana del Tiempo Ordinario – Año Par

Del 24

al 29 de septiembre de 2018

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 Lunes   24 de Septiembre de 2018  

“Nada hay oculto que no llegue a descubrirse”

Primera Lectura

Lectura del libro de los Proverbios 3,27-34:

Hijo mío, no niegues un favor a quien lo necesita, si está en tu mano hacérselo. Si tienes, no digas al prójimo: «Anda, vete; mañana te lo daré.» No trames daños contra tu prójimo, mientras él vive confiado contigo; no pleitees con nadie sin motivo, si no te ha hecho daño; no envidies al violento, ni sigas su camino; porque el Señor aborrece al perverso, pero se confía a los hombres rectos; el Señor maldice la casa del malvado y bendice la morada del honrado; se burla de los burlones y concede su favor a los humildes; otorga honores a los sensatos y reserva baldón para los necios.

Salmo

Sal 14 R/. El justo habitará en tu monte santo, Señor

El que procede honradamente y practica la justicia,el que tiene intenciones leales y no calumnia con su lengua. R/.El que no hace mal a su prójimo ni difama al vecino, el que considera despreciable al impío y honra a los que temen al Señor. R/.El que no presta dinero a usura ni acepta soborno contra el inocente. El que así obra nunca fallará. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas 8,16-18

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «Nadie enciende un candil y lo tapa con una vasija o lo mete debajo de la cama; lo pone en el candelero para que los que entran tengan luz. Nada hay oculto que no llegue a descubrirse, nada secreto que no llegue a saberse o a hacerse público. A ver si me escucháis bien: al que tiene se le dará, al que no tiene se le quitará hasta lo que cree tener.»

Reflexión del Evangelio del día

No niegues un favor a quien lo necesita

El libro de los Proverbios es una obra sapiencial que nos recuerda cual es el horizonte del hombre sabio y en consecuencia también de su contrario, el necio. El destino de ambos responde a la relación entre la acción de cada uno y su resultado. A una acción prudente le corresponde una situación favorable, mientras que, a una acción irreflexiva, recae un resultado pernicioso.

La lectura de hoy nos instruye sobre nuestros deberes con el prójimo. El autor enuncia una serie de mandatos formulados en negativo: no niegues…aunque el contenido es positivo: un favor a quien lo necesita. A las seis prohibiciones le sigue una motivación de carácter teológico: el Señor concede su favor a los humildes; otorga honores a los sensatos. Proverbios nos recuerda la necesidad de la generosidad, de cuidar la convivencia entre los seres humanos, y de actuar de manera justa en las situaciones cotidianas. La malicia o la envidia premeditadas traicionan las relaciones de confianza que deben estar presentes en la vida comunitaria. Actuar éticamente lleva a la persona a alcanzar la prudencia y la sabiduría, es decir a encontrarse con lo mejor de sí mismo/a.

La humildad y la sensatez son los caminos por los que han de transitar las personas para alcanzar esa “santidad” a la que estamos llamados y a la que el Papa Francisco nos invita en la Gaudete et Exsultate. Solo así podremos colaborar en la construcción de un mundo mejor y más pacificado para todo ser humano, solo así nos abriremos a la bendición de Dios en nuestra vida.

Al que tiene se le dará

Después de explicar la parábola de la semilla, dónde Jesús nos ha hablado de escuchar, aceptar y poner en práctica la Palabra de Dios, ahora el evangelista nos va a narrar la necesidad de irradiarla. Lucas recoge de Marcos la relación entre la Palabra y la luz, pero la llena de intensidad. La luz no sólo nos ayuda a ver la realidad, sino que es ella misma la realidad que hay que contemplar.

Nadie enciende…es lógico que a nadie se le ocurra tapar una lámpara encendida, más bien ésta tiene que cumplir su función que no es otra que iluminar. Jesús ha encendido una luz que ha puesto en manos de sus discípulos para que ellos puedan iluminar a los demás. Esta es la tarea de todo creyente ser portador y testigo de una Palabra que no puede ocultarla, ni apagarla.

Nada hay oculto…porque todo queda patente e iluminado para el oyente que acepta la Palabra. Ya nada hay oculto puesto que la buena noticia del mensaje de Jesús tiene como misión manifestar lo que está escondido para que todo ser humano pueda visibilizar a quién es la luz.

Si me escucháis… el discípulo de Jesús tiene como identidad personal seguir e identificarse con el Maestro. La escucha es una de las actitudes fundamentales que ayuda a acoger la palabra en el corazón y ponerla en práctica. El Reino de Dios ya está aquí es necesario acogerlo y para ello hay que escuchar las palabras de Jesús.

Al que tiene…es decir, aquel que tiene la actitud de discípulo y ha escuchado al Maestro ya ha recibido la luz de la Palabra, de forma que da fruto y va creciendo en el conocimiento de Jesús; mientras que el que oye y no da fruto va perdiendo cada vez más, aunque crea que lo tiene todo, sin embargo, se aleja de lo más importante, del mismo Jesús.

Así que nos toca ver la luz, iluminar para que todos puedan contemplar la salvación que se acerca en la persona y el mensaje de Jesús de Nazaret. Acostumbrarnos a escuchar y comprometernos con la Palabra de la Vida, para que nuestra fe vaya dando su fruto de compromiso, solidaridad y amor.

Hna. Carmen Román Martínez O.P.
Congregación de Santo Domingo
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 Martes   25 de Septiembre de 2018  

“Mi madre y mis hermanos son éstos”

Hoy celebramos: Beato Lorenzo de Ripafratta (25 de Septiembre)

Primera Lectura

Lectura del libro de los Proverbios 21, 1-6. 10-13

El corazón del rey es una acequia en manos de Dios, la dirige adonde quiere.Al hombre le parece siempre recto su camino, pero es Dios quien pesa los corazones.Practicar el derecho y la justicia Dios lo prefiere a los sacrificios.Ojos altivos, mente ambiciosa, el pecado es el distintivo de los malvados.Los planes del diligente traen ganancia, los del atolondrado traen indigencia.Tesoros ganados por boca embustera son humo que se disipa y lazos mortales.Afán del malvado es buscar el mal, no mira con piedad a su prójimo.Cuando el cínico la paga, aprende el inexperto, pero el sensato aprende con la experiencia.El honrado observa cómo la casa del malvado precipita al malvado en la ruina.Quien cierra los oídos al clamor del necesitado no será escuchado cuando grite.

Salmo

Sal 118, 1. 27. 30. 34. 35. 44 R. Guiame, Señor, por la senda de tus mandatos

Dichoso el que, con vida intachable,camina en la voluntad del Señor. R.

Instrúyeme en el camino de tus decretos,y meditaré tus maravillas. R.

Escogí el camino verdadero,deseé tus mandamientos. R.

Enséñame a cumplir tu voluntady a guardarla de todo corazón. R.

Guíame por la senda de tus mandatos,porque ella es mi gozo. R.

Cumpliré sin cesar tu voluntad,por siempre jamás. R.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas 8, 19-21

En aquel tiempo, vinieron a ver a Jesús su madre y sus hermanos, pero con el gentío no lograban llegar hasta él. Entonces lo avisaron:-Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte.Él les contestó:-Mi madre y mis hermanos son éstos: los que escuchan la palabra de Dios y la ponen por obra.

Reflexión del Evangelio del día

El Clamor del Necesitado

El libro de los Proverbios, en este día, comienza diciendo: “El Corazón del rey es una acequia en manos de Dios”. Una acequia es un canal de agua que sirve para regar, el corazón del rey es un canal donde Dios riega su presencia. Dios es quien pesa los corazones.

Dios prefiere la justicia y el derecho por encima de todo sacrificio, por eso, no podemos cerrar los ojos ante el clamor del necesitado. Y es que el necesitado pone a prueba nuestro corazón. Lo mostrará duro como una roca si nuestros ojos se cierran a su clamor. Lo mostrará misericordioso si nuestros ojos se abren y son capaces de mirar y contemplar su vida, y atender su necesidad.

Es una llamada a los que gobiernan. Los hombres de gobierno no pueden hacer políticas que empobrezcan más a la gente, que no tengan en cuenta un desarrollo social más humano. También es una llamada a la responsabilidad donde la justicia y el derecho se garanticen como algo propio de cuantos forjan los destinos de los pueblos.

El necesitado nos llama, clama al cielo, pero también clama a la justicia social que está en manos de los hombres. No podemos desentendernos con políticas precarias de los más vulnerables, se necesitan políticas integrales que saquen de la pobreza a tantos hombres que la guerra, la crisis, la migración… nos muestran cada día.

¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?

A esta pregunta le acompaña una respuesta concreta. No es la misma pregunta que hace Caín, cuándo le pregunta a Dios ¿soy yo acaso guardián de mi hermano? Donde muestra indiferencia y falta de responsabilidad por lo que la envidia le llevó hacer.

Jesús en este caso da un sentido de amplitud. Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen. Le da a María un sentido de maternidad más amplio, por haber escuchado. Y le da a sus hermanos un sentido de familia más amplio por haber escuchado la palabra de Dios. Pero no todo queda en la escucha.

A este gesto le acompaña el cumplimiento. La Palabra de Dios compromete la vida entera. Jesús quiere reunir en un solo pueblo, en una sola familia por medio de su palabra a cuantos le escuchan. Él es ese rey del libro de los Proverbios con el corazón regado por las manos de Dios. Un rey que le conmueve la justicia y el derecho.

Fr. Alexis González de León O.P.
Convento de San Pablo y San Gregorio (Valladolid)
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 Miércoles   26 de Septiembre de 2018  

“Despójate de los impedimentos para poder caminar ligero y libre.”

Primera Lectura

Lectura del libro de los Proverbios 30,5-9:

La palabra de Dios es acendrada, él es escudo para los que se refugian en él. No añadas nada a sus palabras, porque te replicará y quedarás por mentiroso. Dos cosas te he pedido; no me las niegues antes de morir: aleja de mi falsedad y mentira; no me des riqueza ni pobreza, concédeme mi ración de pan; no sea que me sacie y reniegue de ti, diciendo: «¿Quién es el Señor?»; no sea que, necesitando, robe y blasfeme el nombre de mi Dios.

Salmo

Sal 118 R/. Lámpara es tu palabra para mis pasos, Señor

Apártame del camino falso, y dame la gracia de tu voluntad. R/.Más estimo yo los preceptos de tu boca que miles de monedas de oro y plata. R/.Tu palabra, Señor, es eterna, más estable que el cielo. R/.

Aparto mi pie de toda senda mala, para guardar tu palabra. R/.Considero tus decretos, y odio el camino de la mentira. R/.Detesto y aborrezco la mentira, y amo tu voluntad. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas 9,1-6

En aquel tiempo, Jesús reunió a los Doce y les dio poder y autoridad sobre toda clase de demonios y para curar enfermedades. Luego los envió a proclamar el reino de Dios y a curar a los enfermos, diciéndoles: «No llevéis nada para el camino: ni bastón ni alforja, ni pan ni dinero; tampoco llevéis túnica de repuesto. Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si alguien no os recibe, al salir de aquel pueblo sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa.»Ellos se pusieron en camino y fueron de aldea en aldea, anunciando el Evangelio y curando en todas partes.

Reflexión del Evangelio del día

Toda palabra de Dios es acrisolada

No tratemos de corregir la Palabra de Dios. Aquí leemos que está ya acrisolada. En el crisol ha sido fundida y purificada y, cuando llega al hombre, a nosotros, ya está perfecta, no en camino.

Tratar de corregir la Palabra la transforma en mentira, en falsedad. Es muy frecuente que nosotros, incluso con la mejor intención, transmitamos nuestras opiniones como si fueran palabras de origen divino. Me gustaría ser lo suficientemente sabio y humilde para, mientras mis dedos recorren el teclado, distinguir mis opiniones, mis deseos, mi necedad, de la palabra que debo predicar y saber borrar lo erróneo, lo mío, para que quede patente y limpio el mensaje que el espíritu, y ojalá sea el Espíritu, quiera que transmita.

El fragmento termina con una hermosa petición: “No me des pobreza ni riqueza; concédeme solamente el pan necesario”.

No llevéis nada para el camino

Los tres sinópticos narran este suceso. El Maestro decide enviar a los doce en misión de aprendizaje. Da poderes sobre los malos espíritus, capacidad de curación, y un importante mandato: No llevéis nada para el camino.

Jesús envía a sus seguidores a anunciar la Buena Noticia en unas condiciones que hoy nos resultarían casi inadmisibles. ¿Cómo nos pondríamos en camino dejando en casa las tarjetas bancarias, los teléfonos móviles, el portátil, el maletín sin la ropa de repuesto o la bolsa de aseo? No lo entendemos, puede que no lo queramos entender, porque nos hemos creado unas necesidades que no son totalmente reales.

Cuando Santo Domingo, nuestro fundador, se encontró con el fracaso de los legados pontificios en las tierras albigenses, comprendió que no se podía evangelizar a los herejes desde el boato, la riqueza y la prepotencia y puso los cimientos de la que llegaría, en pocos años, a ser la Orden de Predicadores. Domingo entendió que la pobreza, la sencillez y la humildad eran tres columnas sobre las que se debería levantar el edificio de la predicación. Sin estas tres columnas, el edificio terminaría agrietado y viniéndose abajo.

Unos años más tarde, con el disgusto de casi todos los miembros de la orden, decide separarlos y, al igual que hizo Jesús, dispersarlos de dos en dos, sin alforjas, sin dineros en la faja, con un humilde cayado en el que apoyarse cuando faltaran las fuerzas.

Las situaciones en el Pueblo de Dios se siguen reproduciendo. La Iglesia, tal vez solo parte de la Jerarquía a la que identificamos como iglesia, dice que tiene una opción preferencial por los pobres, pero lo hace desde el poder y la riqueza y el resultado es evidente: los templos se vacían y hombres y mujeres huyen de una organización que debería ser una familia, pero que se ha transformado en un instrumento de poder.

Nos falta hacer caso a Jesús: abandonar todo lo que huela a poder y riqueza y desde la desnudez con la que los apóstoles marchan a la misión encomendada por el Maestro, marchar nosotros, los cristianos, a buscar la conversión de hombres y mujeres que posiblemente estén esperando una predicación coherente con la vida del predicador.

¿Estamos dispuestos a emprender la misión sin equipaje?

D. Félix García O.P.
Fraternidad de Laicos Dominicos de Viveiro (Lugo)
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 Jueves   27 de Septiembre de 2018  

“Y tenía ganas de verlo”

Hoy celebramos: San Vicente de Paúl (27 de Septiembre)

Primera Lectura

Lectura del libro del Eclesiastés 1,2-11:

¡Vanidad de vanidades, dice Qohelet; vanidad de vanidades, todo es vanidad! ¿Qué saca el hombre de todas las fatigas que lo fatigan bajo el sol? Una generación se va, otra generación viene, mientras la tierra siempre está quieta. Sale el sol, se pone el sol, jadea por llegar a su puesto y de allí vuelve a salir. Camina al sur, gira al norte, gira y gira y camina el viento. Todos los ríos caminan al mar, y el mar no se llena; llegados al sitio adonde caminan, desde allí vuelven a caminar. Todas las cosas cansan y nadie es capaz de explicarlas. No se sacian los ojos de ver ni se hartan los oídos de oír. Lo que pasó, eso pasará; lo que sucedió, eso sucederá: nada hay nuevo bajo el sol. Si de algo se dice:«Mira, esto es nuevo», ya sucedió en otros tiempos mucho antes de nosotros. Nadie se acuerda de los antiguos y lo mismo pasará con los que vengan: no se acordarán de ellos sus sucesores.

Salmo

Sal 89 R/. Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación

Tú reduces el hombre a polvo, diciendo: «Retornad, hijos de Adán.» Mil años en tu presencia son un ayer que pasó; una vela nocturna. R/.Los siembras año por año, como hierba que se renueva: que florece y se renueva por la mañana, y por la tarde la siegan y se seca. R/.Enséñanos a calcular nuestros años, para que adquiramos un corazón sensato. Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo? Ten compasión de tus siervos. R/.Por la mañana sácianos de tu misericordia, y toda nuestra vida será alegría y júbilo. Baje a nosotros la bondad del Señor y haga prósperas las obras de nuestras manos. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas 9,7-9

En aquel tiempo, el virrey Herodes se enteró de lo que pasaba y no sabía a qué atenerse, porque unos decían que Juan había resucitado, otros que había aparecido Elías, y otros que había vuelto a la vida uno de los antiguos profetas.Herodes se decía: «A Juan lo mandé decapitar yo. ¿Quién es éste de quien oigo semejantes cosas?» Y tenía ganas de ver a Jesús.

Reflexión del Evangelio del día

“Vaciedad sin sentido; todo es vaciedad”

Si alguien se topase por primera vez con este pasaje del Esclesiastés, sospecho que quedaría sorprendido por su amplio pesimismo. No hay ni una sola expresión con color positivo. “Vaciedad sin sentido, todo es vaciedad… qué saca el hombre de todas sus fatigas que lo fatigan bajo el sol… todas las cosas cansan, nadie es capaz de explicarlas”. Triste, muy triste sería la vida del que pensase así.

Sabemos que estamos ante una lectura del Antiguo Testamento, pero nosotros los cristianos debemos interpretarlo todo, también el Antiguo Testamento, desde Jesús de Nazaret, nuestro Maestro y Señor, nuestro permanente referente. Sabemos que la llegada de Jesús a nuestra tierra supuso “una gran alegría para todo el pueblo”, nos aseguró que había llegado hasta nosotros para darnos “vida y vida en abundancia” y no tristeza y tristeza en abundancia. Se preocupó de marcarnos los caminos que llevan a nuestra felicidad… ahí están los ocho camino que nos indica en sus bienaventuranzas, justamente para que seamos bienaventurados, felices, en nuestro complicado vivir terreno. Nos promete una alegría que “nada ni nadie será capaz de arrebatarnos” y no asegura que nuestra vida va a terminar bien, y que el mal, que a veces nos visita en esta vida, va a ser vendido para siempre. “Venid, benditos de mi Padre a disfrutar del reino preparado para vosotros desde la creación del mundo”.   

Nos encontramos con el famoso y pesimista inicio del libro del Eclesiastés. Resalta sólo la parte negativa de la existencia humana. Ve la botella medio vacía y no medio llena. Dice algunas verdades y se calla otras muchas más positivas. Lo cierto es que si alguien hace suyas las palabras de este pasaje… tiene muchas papeletas para vivir deprimido. Conviene recordar que el Antiguo Testamento hay que interpretarlo a la luz de Jesús y su evangelio. Nunca vemos a Jesús pronunciando estas palabras del Eclesiastés. Su venida fue “una alegría para todo el pueblo”, sus palabras contenían vida y no tristeza y nos vino a regalar vida abundante para nuestra existencia terrena, y vida plena y total felicidad para después de nuestra muerte.    

“Y tenía ganas de verlo”

Desde el principio de su predicación, Jesús empezó a tener fama. Su hablar sonaba distinto al de otros predicadores, sus enseñanzas sobre Dios, un Dios Padre y nada de juez severo, que nos hace a todos los hombres hijos suyos y que tiene siempre levantada su manos para perdonar nuestros desvaríos y despistes hasta setenta veces, su trato preferencial a los pobres, a los enfermos que acudían a él para ser curados de sus dolencias, sus milagros en favor de los que le seguían, sus recriminaciones a los que se creían más que los demás, sus promesas de vida y felicidad eternas para después de nuestra muerte… En más de una ocasión, el evangelio recoge que después de una actuación y predicación de Jesús, muchos quedaban asombrados y decían, “pero ¿quién es este?”.  

También al virrey Herdoes, el que mandó decapitar a Juan el Bautista, le llegó la fama de Jesús. “Y tenía ganas de verlo”. Pero bien sabemos que su deseo de verlo no pasaba de la mera curiosidad o del temor a que este nuevo profeta le pudiese echar en cara la muerte de Juan. No quería verlo para escuchar limpiamente su palabra, con la posibilidad de cambiar de vida y apuntarse a lo que Jesús, como Hijo de Dios, proponía… No entraba en los cálculos de Herodes hacerse seguidor de Jesús.

A propósito de lo que acabamos de decir, nos prodemos preguntar, con ánimo sereno, si des`pues de eseguir a Jesús, cada uno dirá desde cjuando,  seguimos con la ilusión de ver a Jesús, de escuchar su voz… porque cada día estamos más convenmcido de que seguir sus pasos en ña mejor manera de vicir nuestra vida y lldenarla de ilusión y de espefranza.

El predicador Jesús, muy distinto del predicador de Eclesiastés, empezaba a tener fama por sus palabras especiales, por su curaciones, por su hablar distinto de los predicadores habituales, por su amor especial a los pobres, los afligidos, por sus promesas de felicidad para esta vida y para la otra… Su fama llegó al virrey Herodes, el que mandó decapitar a Juan. “Y tenía ganas de verlo”.

Pero bien sabemos que su deseo de verlo no pasaba de la mera curiosidad o del temor a que este nuevo profeta le pudiese echar en cara la muerte de Juan. Nunca su actitud fue la del “limpio de corazón”, del que está dispuesto a oír lo que dice Jesús y si descubre que sus palabras y sus propuestas son especiales, llevan al sentido y a la esperanza, cambia de vida. Por lo que sabemos, Herodes no tenía intención de cambiar de vida. La pregunta que nos podemos hacer, sin sobresaltos, sin temores, pero sí con ánimo de cambiar lo que necesitamos cambiar… es ¿por qué nosotros tenemos ganas de ver y oír a Jesús?

San Vicente de Paúl nació en Aquitania (1581) y murió en París (1600). Fundó la Congregación de la Misión  para el servicio de los pobres, y también, con la ayuda de Santa Luisa de Marillac, la Congregación de la Hijas de la Caridad. “El servicio a los pobres ha de ser preferido a todo, y hay que prestarlo sin demora. Por esto, si en el momento de la oración hay que llevar a algún pobre un medicamento o un auxilio cualquiera, id con el ánimo bien tranquilo y haced lo que convenga, ofreciéndolo a Dios como una prolongación de la oración”.  

Fray Manuel Santos Sánchez
Convento de Santo Domingo (Oviedo)
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 Viernes   28 de Septiembre de 2018  

“Jesús anuncia su pasión, muerte y resurrección”

Hoy celebramos: Santos Lorenzo Ruiz, Domingo Ibáñez de Erquicia y cc.mm. (28 de Septiembre)

Primera Lectura

Lectura del libro del Eclesiastés 3,1-11:

Todo tiene su tiempo y sazón, todas las tareas bajo el sol: tiempo de nacer, tiempo de morir; tiempo de plantar, tiempo de arrancar; tiempo de matar, tiempo de sanar; tiempo de derruir, tiempo de construir; tiempo de llorar, tiempo de reír; tiempo de hacer duelo, tiempo de bailar; tiempo de arrojar piedras, tiempo de recoger piedras; tiempo de abrazar, tiempo de desprenderse; tiempo de buscar, tiempo de perder; tiempo de guardar, tiempo de desechar; tiempo de rasgar, tiempo de coser; tiempo de callar, tiempo de hablar; tiempo de amar, tiempo de odiar; tiempo de guerra, tiempo de paz. ¿Qué saca el obrero de sus fatigas? Observé todas las tareas que Dios encomendó a los hombres para afligirlos: todo lo hizo hermoso en su sazón y dio al hombre el mundo para que pensara; pero el hombre no abarca las obras que hizo Dios desde el principio hasta el fin.

Salmo

Sal 143 R/. Bendito el Señor, mi Roca

Bendito el Señor, mi Roca, mi bienhechor, mi alcázar, baluarte donde me pongo a salvo, mi escudo y mi refugio. R/. Señor, ¿qué es el hombre para que te fijes en él?; ¿qué los hijos de Adán para que pienses en ellos? El hombre es igual que un soplo; sus días, una sombra que pasa. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas 9,18-22

Una vez que Jesús estaba orando solo, en presencia de sus discípulos, les preguntó: «¿Quién dice la gente que soy yo?» Ellos contestaron: «Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros dicen que ha vuelto a la vida uno de los antiguos profetas.» Él les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?» Pedro tomó la palabra y dijo: «El Mesías de Dios.» Él les prohibió terminantemente decírselo a nadie. Y añadió: «El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día.»

Reflexión del Evangelio del día

Todo tiene su tiempo y momento

Es uno de los textos más conocidos del libro del Eclesiastés. En forma de poema en su redacción original, el autor desea abarcar la totalidad de nuestro arco temporal, tal como los humanos lo percibimos y vivimos. En afirmaciones que se nos presentan bajo la forma de contraste trata de incluir en sus contrastes todo el tiempo humano, así como sus quehaceres más señeros, desde el nacer hasta el morir, si bien lo hace sin ningún tipo de criterio ordenador y lógico.

Puede que el texto, a nosotros cristianos, nos deje cierta sensación de pesimismo al reflejar la existencia de ocasiones para construir y para destruir, para lo bueno y su contrario, a nosotros que, por creencia y evangelio, somos optimistas; pues si bien, para el israelita, el hombre sabio era el que actuaba en la ocasión propicia, en el momento oportuno, para la ética profética ayer, y para el creyente hoy, la sabiduría bíblica tiene mucho que ver con la fidelidad a Yahvé entonces, y ahora con el rastreo fiel a la Palabra del Señor, la que da vida y marca el camino.

Porque reconocemos a Jesús el Señor, como el que rige nuestra historia y toda la de nuestro mundo, y tras él, en su fiel seguimiento, disponemos de la mejor oportunidad para ser levadura de humanización en estos nuestros tiempos que, también, son del Señor. 

El Hijo del Hombre tiene que padecer mucho

Ni silencian ni camuflan los tres evangelios lo que intercambia Jesús con sus discípulos acerca de su identidad, así como el anuncio de su pasión, muerte y resurrección. Y algo importante: todo esto se nos narra en un contexto orante que sugiere la trascendencia del momento. Se da por concluido el recorrido de Jesús con sus discípulos por la Galilea y se da paso a la subida a Jerusalén, la parte más difícil de su camino.

En el diálogo que sostiene Jesús con los suyos, la gente aparece un tanto despistada respecto al Señor, no así los discípulos que ya han entendido que es el Mesías de Dios, el esperado, y Pedro, una vez más, es su acertado portavoz. Sin embargo Jesús impone silencio a los suyos, justo antes de indicarles su fin próximo, en la perspectiva nada halagüeña de la cruz.

¿Por qué? Quizá porque la fe mesiánica, sin la cruz, resulta nada convincente, parcial e insuficiente. Para evitar malentendidos, Jesús anuncia su pasión, muerte y resurrección, algo así como el resumen de lo que resta del relato del evangelio. Todo en estrecha relación con el plan salvador de Dios, tal como lo expresan las Escrituras.

El remate, que no consta en la lectura de hoy, es el seguimiento: evento salvador que solo se explica por la vocación de disfrutar del Dios de Jesús: vivirlo como Padre, buscarlo como hijos suyos y servirlo siempre como hermanos.

¿Cuándo asimilaremos en nuestras comunidades que el seguimiento de Jesús no casa con la búsqueda de honores, por pequeños que éstos sean?

 

Hoyrecordamos con un apretado ramillete de gratitud y gloria en honor de los frailes dominicos que, en distintos momentos, fueron elocuentes testigos de la fe en Cristo Jesús y, en su nombre y servicio fraterno, derramaron su sangre. Encabeza esta martirial relación Domingo Erquicia, quien, junto a todos sus compañeros fueron canonizados en 1987.

Fr. Jesús Duque O.P.
Convento de Santo Domingo de Scala-Coeli (Córdoba)
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 Sábado   29 de Septiembre de 2018  

“La mirada que sigue mirando”

Hoy celebramos: Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael (29 de Septiembre)

Primera Lectura

Lectura de la profecía de Daniel 7,9-10.13-14:

Durante la visión, vi que colocaban unos tronos, y un anciano se sentó; su vestido era blanco como nieve, su cabellera como lana limpísima ; su trono, llamas de fuego; sus ruedas, llamaradas. Un río impetuoso de fuego brotaba delante de él. Miles y miles le servían, millones estaban a sus órdenes. Comenzó la sesión y se abrieron los libros. Mientras miraba, en la visión nocturna vi venir en las nubes del cielo como un hijo de hombre, que se acercó al anciano y se presentó ante él. Le dieron poder real y dominio; todos los pueblos, naciones y lenguas lo respetarán. Su dominio es eterno y no pasa, su reino no tendrá fin.

Salmo

Sal 137,1-2a.2b-3.4-5.7c-8 R/. Delante de los ángeles tañeré para ti, Señor

Te doy gracias, Señor, de todo corazón; delante de los ángeles tañeré para ti, me postraré hacia tu santuario. R/.

Daré gracias a tu nombre: por tu misericordia y tu lealtad, porque tu promesa supera a tu fama; cuando te invoqué, me escuchaste, acreciste el valor en mi alma. R/.

Que te den gracias, Señor, los reyes de la tierra, al escuchar el oráculo de tu boca; canten los caminos del Señor, porque la gloria del Señor es grande. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan 1,47-51

En aquel tiempo, vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: «Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño.»Natanael le contesta: «¿De qué me conoces?»Jesús le responde: «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.»Natanael respondió: «Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.»Jesús le contestó: «¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores.» Y le añadió: «Yo os aseguro: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.»

Reflexión del Evangelio del día

Nos encontramos con un pasaje del profeta Daniel que narra la visión del anciano y del ser humano. Comienza diciendo: “seguía mirando” y lo repite varias veces (v. 9; 11; 13). Nosotros podemos detenernos en la acción de ver, mirar. Cuando uno mira, capta más la escena, percibe los detalles, se fija más concretamente. ,. Así pues, ve los vestidos blancos como la nieve, los cabellos como lana, el trono como llamas, las ruedas como fuego. Y los libros que se abren llevan inscritos todos los actos humanos. Aquí con la mirada se enriquece el texto.

El libro del profeta Daniel es de género apocalíptico, su finalidad es sostener la fe y la esperanza de los perseguidos. Con la visión que tiene el profeta se descubre el poder, el honor y el reino del anciano venerable. Su mirada nos dice que el poder de Dios es eterno, que todos le sirven y le tributan honor y que el reino de Dios no se acaba.

El salmo de la liturgia de este día nos recuerda la alegría y la acción de gracias del salmista, que hacemos nuestra, porque la promesa del Señor de escucharnos siempre que lo invocamos, acrecienta el valor en nuestras almas.

Demos siempre gracias a Dios de todo corazón delante de los ángeles. Y ofrezcamos nuestra mirada, nuestro sacrificio, nuestra alabanza para que llegue a Él través de la presencia de los ángeles.

Déjate acompañar y síguele

Los versículos del Evangelio que encontramos hoy narran la mirada que Jesús fija en Natanael, que ha despreciado todo lo que viene de Nazaret; pero Jesús lo mira y lee en el interior de su corazón. Se pasa de una mirada humana llena de perjuicios, a una mirada de fe que va más allá de las apariencias.

Jesús nos llama a seguirlo por mediación de otras personas, pero nosotros al igual que Natanael nos creamos perjuicios de Jesús, pero Él en lugar de reprendernos por nuestra actitud nos invita a seguirlo. Si nos dejamos acompañar seremos capaces de seguirlo y contemplaremos cosas mayores.

Los ángeles están de moda en los nuevos movimientos religiosos o culturales. En la Biblia también están muy presentes. Se les presenta como agentes de Dios en la historia de la salvación, pero no son objeto central del credo cristiano. En la Tradición de la Iglesia,  se celebra de manera conjunta a estos tres Ángeles, que tienen nombre propio, recibido por su misión.

El Papa San Gregorio Magno en una homilía sobre los Evangelios (nº 34, 8-9,) dice que “los Ángeles transmiten mensajes de menor importancia mientras que los Arcángeles anuncian cosas de gran trascendencia”. San Miguel, el poderoso príncipe nos anuncia que Dios desciende al pecado de los hombres; San Gabriel, el que anuncia a María como madre de la Iglesia, que Jesús es el Mesías y nos comunica que “nadie puede dar muerte a nuestra alegría”. San Rafael, el peregrino que nos acompaña en el camino y nos dice que la luz del mundo nos ilumina. Ellos son los siervos de la Gloria del Señor que nos protegen en el cielo y en la tierra.

La mirada de Dios no es sólo agradable, es benéfica. No nos encuentra amables, nos hace amables. Nada es tan grato para nosotros como saber que siempre estamos bajo la mirada de Dios. Nos ilumina en el camino, nos enseña el verdadero valor de las cosas y nos hace ver si son obstáculos o medios. Y nos permite iluminar a los demás.

Monjas Dominicas Contemplativas
Monasterio Stma. Trinidad y Sta. Lucía (Orihuela)
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