Evangelio del día – Semana del 22/10/2018 al 27/10/2018 (Vigésimo novena semana del Tiempo Ordinario)

dominicos

Evangelio del día y comentarios a la Palabra diaria

Vigésimo novena semana del Tiempo Ordinario – Año Par

Del 22

al 27 de octubre de 2018

Introducción a la semana

El capítulo 12 (desde el verso decimotercero) y el arranque del 13 del evangelio de Lucas se nos proclamará a lo largo de esta semana. Temática variada que versa sobre los bienes materiales (ser rico para Dios), o el poner sólo en Dios la confianza (busquen su Reino, lo demás vendrá añadido), tres parábolas acerca de la vigilancia, el reclamo que hace Jesús sobre su misión, así como una llamada de atención sobre los signos de los tiempos, como cierre del capítulo 12. El 13, por su parte, introduce un nuevo tema: la conversión, con ocasión de dos sucesos que impactaron a los judíos de entonces (asesinato de galileos a manos de Pilato, y los muertos en el derrumbe de la torre de Siloé).

La carta a los Efesios se desgranará a lo largo de la semana. Dios, rico en misericordia, se nos revela como puro don en Cristo Jesús; de ahí la suma importancia que tiene el que no renunciemos nunca a ser comunicadores de gracia, animadores de salvación, mensajeros de esperanza. Sólo desde este arranque de gracia podemos los bautizados aspirar a todo: en Cristo no nos está vedado nada que plenifique nuestra condición. Por ello, esta fuerza que nos viene de Cristo rompe fronteras y hace que todos seamos un solo pueblo, sin barreras, sin exclusiones: un bautismo, una fe, un solo Señor, nuestras mejores credenciales.

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 Lunes   22 de Octubre de 2018  

“Aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes”

Primera Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 2,1-10:

Hubo un tiempo en que estabais muertos por vuestros delitos y pecados, cuando seguíais la corriente del mundo presente, bajo el jefe que manda en esta zona inferior, el espiritu que ahora actúa en los rebeldes contra Dios. Antes procedíamos nosotros también así; siguiendo los deseos de la carne, obedeciendo los impulsos de la carne y de la imaginación; y, naturalmente, estábamos destinados a la reprobación, como los demás. Pero Dios, rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó, estando nosotros muertos por los pecados, nos ha hecho vivir con Cristo por pura gracia estáis salvados , nos ha resucitado con Cristo Jesús y nos ha sentado en el cielo con él. Así muestra a las edades futuras la inmensa riqueza de su gracia, su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Porque estáis salvados por su gracia y mediante la fe. Y no se debe a vosotros, sino que es un don de Dios; y tampoco se debe a las obras, para que nadie pueda presumir. Somos, pues, obra suya. Nos ha creado en Cristo Jesús, para que nos dediquemos a las buenas obras, que él nos asignó para que las practicásemos.

Salmo

Sal 99,2.3.4.5 R/. El Señor nos hizo y somos suyos

Aclama al Señor, tierra entera,servid al Señor con alegría,entrad en su presencia con vítores. R/.

Sabed que el Señor es Dios:que él nos hizo y somos suyos,su pueblo y ovejas de su rebaño. R/.

Entrad por sus puertas con acción de gracias,por sus atrios con himnos,dándole gracias y bendiciendo su nombre. R/.

«El Señor es bueno,su misericordia es eterna,su fidelidad por todas las edades.» R.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas 12,13-21

En aquel tiempo, dijo uno del público a Jesús: «Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia.»Él le contestó: «Hombre, ¿quién me ha nombrado juez o árbitro entre vosotros?»Y dijo a la gente: «Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues, aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes.»Y les propuso una parábola: «Un hombre rico tuvo una gran cosecha. Y empezó a echar cálculos: “¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha.” Y se dijo: “Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el grano y el resto de mi cosecha. Y entonces me diré a mí mismo: Hombre, tienes bienes acumulados para muchos años; túmbate, come, bebe y date buena vida.” Pero Dios le dijo: “Necio, esta noche te van a exigir la vida. Lo que has acumulado, ¿de quién será?” Así será el que amasa riquezas para si y no es rico ante Dios.»

Reflexión del Evangelio del día

Un regalo especial

Los textos de la liturgia de este lunes nos ofrecen la oportunidad de iniciar la semana, con todas sus prisas, ocupaciones, preocupaciones y afanes, haciendo un ejercicio de introspección y “recolocando” prioridades, agenda y deseos. Pablo, en la carta a los Efesios, nos centra en lo esencial: “Dios nos ha creado en Cristo Jesús, para que nos dediquemos a las buenas obras”.  Y esa gracia, que nos permite renacer al bien, es “don de Dios”.

Cuando nos asomamos a la realidad del mundo y a nuestro propio interior, descubrimos muchas veces cosas que no son precisamente lo más noble y positivo de la huella del ser humano en la vida. “Estábamos destinados a la ira”, expresa el texto.  Henry Nowen, en un pequeño libro sobre la espiritualidad del desierto, “La soledad, el silencio y la oración”, relata cómo el monje Antonio oyó la llamada de Jesús a dejar todo, entregarlo a los pobres y seguirle, y se retiró a un lugar aislado para dedicarse a la oración y el trabajo manual. Pero se dio cuenta de que para transformarse en un nuevo ser debía morir a su yo falso y viejo: la ira y la avaricia. Y se fue al desierto, donde la soledad y el encuentro con el Señor, le hicieron un hombre compasivo, un hombre nuevo. Es la invitación que nos hace san Pablo hoy a nosotros.

Estos dos enemigos de la vida espiritual, ira y avaricia, se van disfrazando en muchos de nuestros deseos y actitudes. Nos hacen depender de la imagen que proyectamos, de lo que los demás piensen de nosotros, de lo que poseemos y logramos. Brotan cuando nos sentimos frustrados, insatisfechos, deprimidos. Y nos hacen reaccionar muchas veces con resentimiento, con frialdad, con tedio y dejadez, paralizando la generosidad del corazón. Cuando volvemos la mirada a Cristo y descubrimos la verdad más honda y auténtica de nuestro ser, es cuando surge nuestra verdad, la bondad y la belleza que Dios nos ha regalado para hacer el bien. “Somos, pues, obra suya”.

Una herencia diferente

El texto evangélico nos adentra un poco más en este camino de soledad y encuentro con nosotros mismos, con Dios que nos habita, nos ama y es fuente de vida. Para ello tenemos que despejar el camino de falsos espejismos, de anhelos que no nos llevan a ninguna parte, solamente al vacío y la destrucción. El relato de hoy solamente lo encontramos en Lucas, no tiene paralelo en otros evangelios. Se enmarca en el camino que hace Jesús desde Galilea a Jerusalén. Un hombre se le acerca para pedirle que medie con su hermano por una herencia. Jesús lo tiene claro: “¿Quién me ha constituido juez o árbitro entre vosotros?”.

No nos resulta tan ajeno hoy en día, ni el tema de las herencias, que tantos conflictos generan en las familias, ni tampoco el recurrir a Dios para pedirle que obre en nuestro favor. Por eso la parábola nos puede venir muy bien para ilustrar este pequeño examen de conciencia en el que nos había embarcado la primera lectura. Escuchemos qué eco nos despiertan las palabras que Dios dirige al hombre rico de la parábola: “Necio, esta noche te van a reclamar el alma, ¿y de quién será lo que has preparado?”.

Miremos nuestras manos, escuchemos nuestros pensamientos, asomémonos a nuestro corazón. ¿Qué les mueve, qué les motiva, qué anhelan, en qué se ocupan? A veces se nos acumula la necedad como el polvo sobre los muebles, sin darnos mucha cuenta. Bueno, es hora de hacer un poquito de limpieza, desempolvar eso que nos hace ricos a los ojos de Dios y dejar que la vida se nos vaya en ello. ¡Seguro, seguro, que merece la pena! Ni más ni menos que está en juego una hermosa herencia: la de los hijos e hijas de Dios, la de la compasión y la bondad que hagan posible un mundo nuevo y fraterno.

Hna. Águeda Mariño Rico O.P.
Congregación de Santo Domingo
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 Martes   23 de Octubre de 2018  

“Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas”

Primera Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 2,12-22:

Antes no teníais un Mesías, erais extranjeros a la ciudadanía de Israel y ajenos a las instituciones portadoras de la promesa. En el mundo no teníais ni esperanza ni Dios. Ahora, en cambio, estáis en Cristo Jesús. Ahora, por la sangre de Cristo, estáis cerca los que antes estabais lejos. Él es nuestra paz. Él ha hecho de los dos pueblos una sola cosa, derribando con su carne el muro que los separaba: el odio. Él ha abolido la Ley con sus mandamientos y reglas, haciendo las paces, para crear con los dos, en él, un solo hombre nuevo. Reconcilió con Dios a los dos pueblos, uniéndolos en un solo cuerpo mediante la cruz, dando muerte, en él, al odio. Vino y trajo la noticia de la paz: paz a vosotros, los de lejos; paz también a los de cerca. Así, unos y otros, podemos acercarnos al Padre con un mismo Espíritu. Por lo tanto, ya no sois extranjeros ni forasteros, sino que sois ciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. Estáis edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, y el mismo Cristo. Jesús es la piedra angular. Por él todo el edificio queda ensamblado, y se va levantando hasta formar un templo consagrado al Señor. Por él también vosotros os vais integrando en la construcción, para ser morada de Dios, por el Espíritu.

Salmo

Sal 84 R/. Dios anuncia la paz a su pueblo

Voy a escuchar lo que dice el Señor:«Dios anuncia la paz a su pueblo y a sus amigos.»La salvación está ya cerca de sus fieles,y la gloria habitará en nuestra tierra. R/.La misericordia y la fidelidad se encuentran,la justicia y la paz se besan;la fidelidad brota de la tierra,y la justicia mira desde el cielo. R/.El Señor nos dará la lluvia,y nuestra tierra dará su fruto.La justicia marchará ante él,la salvación seguirá sus pasos. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas 12,35-38

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas. Vosotros estad como los que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame. Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela; os aseguro que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y los irá sirviendo. Y, si llega entrada la noche o de madrugada y los encuentra así, dichosos ellos.»

Reflexión del Evangelio del día

Antes no tenías un Mesías

Así empieza San Pablo en la carta a los Efesios, y les recuerda el tiempo pasado: cómo se vivía sin Mesías, sin Dios y sin Esperanza. Ése era su ayer. Pero su presente, su ahora, es una vida centrada en Cristo. Que derribó el muro que los separaba: el odio.

Cristo es el Mesías del presente, Él es la paz, con su muerte en la cruz, reconcilió, y reunió a todos en un solo pueblo: a los de lejos y a los de cerca, de manera que nadie se sienta extranjero en ese nuevo pueblo, todos somos ciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. En Cristo todos hemos sido edificados y ensamblados en una construcción nueva, en la que, por medio del Espíritu, nos hemos convertido en morada de Dios.

El odio es tener aversión hacia algo o alguien. Es decir, rechazo o repugnancia hacia algo o alguien. Quien vive y se alimenta del odio deja de acoger, separa entre unos y otros a los que no son como ellos. Vivir del odio es vivir sin Esperanza, porque no hay posibilidad de cambios.

Muchos jóvenes han optado por esta vía hoy, cuando la cultura de masas, les conduce hacia peleas tribales en una sinrazón: lo vemos en una subcultura del deporte que se ha generado con grupos violentos, de índole de toda especie, sobre todo en el fútbol. El no ganar un partido es razón suficiente para ensalzarse a peleas entre grupos rivales. Así queda desvirtuada toda la esencia del deporte.

Ni que decir tiene los pueblos que generan violencia y odio por razones sociales, políticas, económicas, religiosas, culturales y de sexo. Cómo grandes poblaciones son sometidas a la hambruna por políticas que generan odio hacia lo diferente. Odio a los pueblos, odio a la religión, odio a las tradiciones. Demasiado rencor para construir una sociedad nueva.

Hay que seguir predicando sin ningún rubor, y con coraje, que Cristo es nuestra Paz, que con su muerte en la cruz Él unifica lo que el hombre separa. Lo nuevo sigue viniendo de Cristo, hemos de seguir anunciando que él reconcilia y unifica.

Vosotros como los que aguardan la venida del esposo

El Evangelio de Lucas, Jesús enseña que la actitud propia del discípulo es la de estar con la cintura ceñida y las lámparas encendidas. Bien vestidos y a la espera de la llegada del Esposo en la boda.

La actitud del discípulo no es la desidia, ni la dejadez, ni tampoco la comodidad. El discípulo no es el protagonista. El protagonista siempre es Dios, en Cristo. El papa Benedicto XVI, siendo cardenal escribió sobre este capítulo de Lucas:

«Estad como quienes aguardan a que su señor vuelva» (Lc 12,36).

Hoy, el llamamiento a la vigilancia aparece con una urgencia muy inmediata. Había sido ya un tema central en el anuncio en Jerusalén, pero apunta anticipadamente a la historia futura del cristianismo. La somnolencia de los discípulos sigue siendo a lo largo de los siglos una ocasión favorable para el poder del mal.

Esta somnolencia es un embotamiento del alma, que no se deja inquietar por toda la injusticia y el sufrimiento que devastan la tierra. Es una insensibilidad que prefiere ignorar todo eso; se tranquiliza pensando que, en el fondo, no es tan grave, y así puede permanecer en la autocomplacencia de la propia existencia satisfecha. Pero esta falta de sensibilidad de las almas, tanto por lo que se refiere a la cercanía de Dios como al poder amenazador del mal, otorga un poder en el mundo al maligno (Jesús de Nazaret: Un alma dormida da poder al maligno).

El discípulo no queda dormido ante la sociedad, frente a las injusticias, frente a las faltas del amor, frente a lo que divide y genera el odio, y las discordias. Hay que recordar la escena de Jesús en el huerto de los olivos, cuando recrimina a sus discípulos porque se han quedado dormidos. No podemos ser tan cobardes ante la oración comprometida y la acción comprometida por los que más nos necesitan. No podemos dejar en soledad a quien se enfrenta a la muerte por amor.

Fr. Alexis González de León O.P.
Convento de San Pablo y San Gregorio (Valladolid)
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 Miércoles   24 de Octubre de 2018  

“Mucho me has dado y mucho me puedes exigir”

Hoy celebramos: San Antonio Mª. Claret (24 de Octubre)

Primera Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 3,2-12:

Habéis oído hablar de la distribución de la gracia de Dios que se me ha dado en favor vuestro. Ya que se me dio a conocer por revelación el misterio, del que os he escrito arriba brevemente. Leedlo y veréis cómo comprendo yo el misterio de Cristo, que no había sido manifestado a los hombres en otros tiempos, como ha sido revelado ahora por el Espíritu a sus santos apóstoles y profetas: que también los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo y participes de la promesa de Jesucristo, por el Evangelio, del cual yo soy ministro por la gracia que Dios me dio con su fuerza y su poder. A mí, el más insignificante de todos los santos, se me ha dado esta gracia: anunciar a los gentiles la riqueza insondable que es Cristo, aclarar a todos la realización del misterio, escondido desde el principio de los siglos en Dios, creador de todo. Así, mediante la Iglesia, los Principados y Potestades en los cielos conocen ahora la multiforme sabiduría de Dios, según el designio eterno, realizado en Cristo Jesús, Señor nuestro, por quien tenemos libre y confiado acceso a Dios, por la fe en él.

Salmo

Is 12,2-3.4bcd.5-6 R/. Sacaréis aguas con gozo de las fuentes del Salvador

Él es mi Dios y Salvador: confiaré y no temeré,porque mi fuerza y mi poder es el Señor,él fue mi salvación.Y sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación. R/.Dad gracias al Señor,invocad su nombre,contad a los pueblos sus hazañas,proclamad que su nombre es excelso. R/.Tañed para el Señor, que hizo proezas,anunciadlas a toda la tierra;gritad jubilosos, habitantes de Sión:«Qué grande es en medio de ti el santo de Israel.» R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas 12,39-48

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, no le dejaría abrir un boquete. Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre.»Pedro le preguntó: «Señor, ¿has dicho esa parábola por nosotros o por todos?»El Señor le respondió: «¿Quién es el administrador fiel y solícito a quien el amo ha puesto al frente de su servidumbre para que les reparta la ración a sus horas? Dichoso el criado a quien su amo, al llegar, lo encuentre portándose así. Os aseguro que lo pondrá al frente de todos sus bienes. Pero si el empleado piensa: “Mi amo tarda en llegar”, y empieza a pegarles a los mozos y a las muchachas, a comer y beber y emborracharse, llegará el amo de ese criado el día y a la hora que menos lo espera y lo despedirá, condenándolo a la pena de los que no son fieles. El criado que sabe lo que su amo quiere y no está dispuesto a ponerlo por obra recibirá muchos azotes; el que no lo sabe, pero hace algo digno de castigo, recibirá pocos. Al que mucho se le dio, mucho se le exigirá; al que mucho se le confió, más se le exigirá.»

Reflexión del Evangelio del día

Contad a los pueblos las hazañas del Señor

Como Pablo, nosotros, los cristianos, hemos recibido unos dones, y somos enviados a anunciar a Cristo entre los gentiles.

Dios distribuye la gracia a todo el pueblo que cree y confía en Él. El anuncio de la Buena Noticia es para todos, para todo el mundo, por lo tanto, no podemos hacer acepción de personas. Si Dios quiere que el mensaje de su amor llegue a todos los pueblos, nosotros debemos mostrarlo, no puede nuestro corazón seleccionar a quién regalar el Amor, sobre todo si ese amor es con mayúsculas.

¡Qué difícil nos resulta a veces acercarnos a ciertas personas! Incluso darles la mano en las Eucaristías, ofrecerles una sonrisa. ¡Cuánta gente hay a nuestro alrededor que nos repele!, y resulta que San Pablo nos dice que es a todos a los que va dirigida la gracia, que Dios reparte en todos los hombres sus dones, y que nosotros no elegimos a quién debemos llevar a Cristo, sino que Dios nos envía, somos sus mensajeros.

Nuestra fe nos da fuerzas para anunciar el evangelio, siempre fundamentadas en el Señor, como dice el salmo de hoy: “porque mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación”. Y el sentirnos salvados por Dios nos lleva a proclamar las maravillas del Señor, la grandeza de nuestro Dios. No podemos quedarnos parados cuando hemos recibido tantos dones, tantas bondades, y, además de poner esos dones al servicio de los demás, hemos de dar gracias, anunciar, gritar… que todo viene de Dios, y todo es por y para Dios.

Mostremos a Cristo, su vida y su mensaje. Él es el único que puede llevar al mundo a Dios.

Mucho me has dado y mucho me puedes exigir

También este Evangelio nos plantea un gran interrogante: ¿soy un siervo fiel? ¿Respondo bien a los dones que se me han regalado?

Cada uno hemos recibido una misión, y esto lleva consigo una responsabilidad: si soy catequista, si soy ministro, si me ocupo del aseo de la Iglesia, si soy lector, si estoy ayudando en diferentes áreas sociales y de caridad… ¿Actúo acorde a mi responsabilidad?

Hoy es un buen momento para revisarnos. Primero dar gracias a Dios por la misión a la que nos ha llamado, por los dones que nos ha concedido, por las capacidades para hacer el bien y las posibilidades que tenemos de hacerlo, y después revisar si somos buenos trabajadores, si somos honestos y leales con Dios y con los demás.

Al que más se le da, más se le exigirá. Cuanto más recibimos más tenemos que ser capaces de dar, porque, si hemos recibido mucho de Dios, no es para enorgullecernos y guardarlo, sino para ponerlo en funcionamiento. Y seguro que nos llevaremos una sorpresa.

Dña. Rosa María García O.P. y D. José Llópez O.P.
Fraternidad Laical de Santo Domingo de Torrent, Valencia.
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 Jueves   25 de Octubre de 2018  

“Cristo habite por la fe en vuestros corazones”

Hoy celebramos: Beato Pedro Geremia (25 de Octubre)

Primera Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 3,14-21:

Doblo las rodillas ante el Padre, de quien toma nombre toda familia en el cielo y en la tierra, pidiéndole que, de los tesoros de su gloria, os conceda por medio de su Espíritu robusteceros en lo profundo de vuestro ser, que Cristo habite por la fe en vuestros corazones, que el amor sea vuestra raíz y vuestro cimiento; y así, con todos los santos, lograréis abarcar lo ancho, lo largo, lo alto y lo profundo, comprendiendo lo que trasciende toda filosofía: el amor cristiano. Así llegaréis a vuestra plenitud, según la plenitud total de Dios. Al que puede hacer mucho más sin comparación de lo que pedimos o concebimos, con ese poder que actúa entre nosotros, a él la gloria de la Iglesia y de Cristo Jesús por todas las generaciones, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo

Sal 32 R/. La misericordia del Señor llena la tierra

Aclamad, justos, al Señor,que merece la alabanza de los buenos.Dad gracias al Señor con la cítara,tocad en su honor el arpa de diez cuerdas. R/.Que la palabra del Señor es sincera,y todas sus acciones son leales;él ama la justicia y el derecho,y su misericordia llena la tierra. R/.Pero el plan del Señor subsiste por siempre,los proyectos de su corazón, de edad en edad.Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,el pueblo que él se escogió como heredad. R/.Los ojos del Señor están puestos en sus fieles,en los que esperan en su misericordia,para librar sus vidas de la muertey reanimarlos en tiempo de hambre. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas 12,49-53

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «He venido a prender fuego en el mundo, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo! Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla! ¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división. En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra.»

Reflexión del Evangelio del día

Cristo habite por la fe en vuestros corazones

San Pablo, conocedor íntimo de lo que Dios ha hecho con nosotros, vive en un intenso y continuo agradecimiento que hoy expresa “doblando las rodillas ante el Padre”. Este agradecimiento se extiende en peticiones para que podamos seguir saboreando y disfrutando de las maravillas que el Señor ha hecho con nosotros y así nuestra persona, nuestro ser queden robustecidos. Empieza pidiendo para los cristianos de Éfeso y para todos los cristianos de cualquier tiempo que “Cristo habite por la fe en vuestros corazones”. De esta manera, los cristianos no padeceremos nunca esa enfermedad tan dramática que es la soledad afectiva. Cristo habita en nuestros corazones, nunca nos deja solos, nos acompaña siempre en los buenos días y en los otros y nos da fuerzas para seguirle en todas las circunstancias de nuestra vida. En la misma línea, san Pablo realiza una nueva petición. Viviendo el amor como “nuestra raíz y nuestro cimiento”, profundicemos constantemente en él y seamos capaces de “abarcar lo ancho, lo largo, lo alto y lo profundo” del amor cristiano. Caigamos también nosotros de rodillas ante nuestro Dios y vivamos agradecidos y emocionados con todo lo que nos ha regalado.

¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división

El secreto para entender las a primera vista sorprendentes palabras de Jesús en el evangelio de hoy está en que Él no es neutral, no le da lo mismo una cosa que otra. Nos pide que le sigamos y para ello que vivamos a Dios como nuestro Padre, que tengamos a todo ser humano como nuestro hermano, que vivamos nuestra vida como una historia que no termina en el fracaso sino en la resurrección a la plenitud de la felicidad, que vivamos unos valores como el amor, la sencillez, la misericordia, la veracidad… y que rechacemos otros como el orgullo, la mentira, el odio, la soberbia, el amor al dinero… Evidentemente Jesús causa división. Unos hombres le aceptarán y otros le rechazarán. Pero a los que le acojamos nos seguirá diciendo “mi paz os dejo, mi paz os doy”.

Fray Manuel Santos Sánchez
Convento de Santo Domingo (Oviedo)
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 Viernes   26 de Octubre de 2018  

“Caminad según la vocación a la que se os ha convocado”

Hoy celebramos: Beato Damián de Finalborgo (26 de Octubre)

Primera Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 4,1-6:

Yo, el prisionero por el Señor, os ruego que andéis como pide la vocación a la que habéis sido convocados. Sed siempre humildes y amables, sed comprensivos, sobrellevaos mutuamente con amor; esforzaos en mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz. Un solo cuerpo y un solo Espíritu, como una sola es la esperanza de la vocación a la que habéis sido convocados. Un Señor, una fe, un bautismo. Un Dios, Padre de todo, que lo trasciende todo, y lo penetra todo, y lo invade todo.

Salmo

Sal 23 R/. Éste es el grupo que viene a tu presencia, Señor

Del Señor es la tierra y cuanto la llena,el orbe y todos sus habitantes:él la fundó sobre los mares,él la afianzó sobre los ríos. R/.¿Quién puede subir al monte del Señor?¿Quién puede estar en el recinto sacro?El hombre de manos inocentes y puro corazón,que no confía en los ídolos. R/.Ése recibirá la bendición del Señor,le hará justicia el Dios de salvación.Éste es el grupo que busca al Señor,que viene a tu presencia, Dios de Jacob. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas 12,54-59

En aquel tiempo, decía Jesús a la gente: «Cuando veis subir una nube por el poniente, decís en seguida: “Chaparrón tenemos”, y así sucede. Cuando sopla el sur, decís: “Va a hacer bochorno”, y lo hace. Hipócritas: si sabéis interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no sabéis interpretar el tiempo presente? ¿Cómo no sabéis juzgar vosotros mismos lo que se debe hacer? Cuando te diriges al tribunal con el que te pone pleito, haz lo posible por llegar a un acuerdo con él, mientras vais de camino; no sea que te arrastre ante el juez, y el juez te entregue al guardia, y el guardia te meta en la cárcel. Te digo que no saldrás de allí hasta que no pagues el último céntimo.»

Reflexión del Evangelio del día

Caminad según la vocación a la que se os ha convocado

La unidad de la comunidad cristiana es una realidad tan necesaria como deseada. Pero la unidad no siempre es fácil, amén de que suele conlleva exigencias sobre las que no debemos frivolizar. La comunidad necesita transitar por el camino de la humildad, no siempre fácil, para que en ella nunca tengan cabida ni el egoísmo ni la soberbia que inutilizan la cercanía y el amor. Asimismo, la comunidad precisa tener siempre en su mesa abierta la guarnición de la paciencia y la cordialidad, que nos ayudarán con eficacia a la vivencia de la caridad. La unidad la tenemos que ver no tanto como logro propio por nuestro afán, sino como regalo de Dios que acompaña a los suyos en todo momento. Por eso la vida de la comunidad cristiana tiene esa admirable dimensión teológica, trinitaria, en la que vivimos un mismo bautismo, una misma fe, un solo Señor y una misma esperanza. De esta forma se expresa nuestra vocación y respecto a la cual el texto nos recomienda fidelidad máxima. La unidad en la fe y en el amor no es sólo una exigencia ética y pastoral, sino el reflejo de la misma unidad de Dios. El empeño comunitario es difícil, pero bien que vale la pena para vivir el misterio amoroso de Dios con nuestros hermanos.

Si sabéis leer lo del cielo y la tierra ¿cómo no sabéis leer nuestro tiempo?

Archiconocida es la distinción entre el tiempo cronológico, el del reloj; y el kairós o tiempo oportuno, el momento presente que nos invita a tomar decisiones en el nombre de nuestra fe. El Maestro nos invita a identificar los signos de nuestra historia porque por ellos discurren las marcas de luz que los cristianos debemos identificar. Que Dios no se ha olvidado de nuestro mundo ni de nuestra historia, aunque ésta no sea nada edificante; Dios interviene en nuestro devenir y, con nosotros, tiene el honor protagónico de esta nuestra prodigiosa aventura, porque Él prolonga en nuestras pequeñas manos sus manos poderosas, y estamos de cuerpo entero los dos así creando, los dos así velando por las cosas. Por compleja que sea nuestra historia presente, en ella se dan signos de salvación que es necesario los identifiquemos; ¿para qué? Para que Dios Padre entre en nuestra vida, para convertirnos, para percibir la Palabra de Jesucristo, para caer en la cuenta que nuestro modo de ver el mundo y relacionarnos con él y con los iguales es nuestra predicación, nuestra forma de anunciar aquí y ahora, la vida salvada que nos anuncia Jesús de Nazaret. Es, de verdad, nuestro kairós, nuestro mejor momento, y bueno sería no frivolizar ni despreciar este tiempo de salvación en el que tantos iguales nuestros buscan luz, acogida y escucha.

Para entender los signos de los tiempos de hoy, el Papa Francisco nos dice que precisamos: hacer silencio y observar, reflexionar y orar ¿la comunidad acepta este amable envite?

Fr. Jesús Duque O.P.
Convento de Santo Domingo de Scala-Coeli (Córdoba)
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 Sábado   27 de Octubre de 2018  

“Señor, déjala todavía este año, a ver si da fruto”

Hoy celebramos: Beato Bartolomé de Vicenza (27 de Octubre)

Primera Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 4,7-16:

A cada uno de nosotros se le ha dado la gracia según la medida del don de Cristo. Por eso dice la Escritura: «Subió a lo alto llevando cautivos y dio dones a los hombres.» El «subió» supone que había bajado a lo profundo de la tierra; y el que bajó es el mismo que subió por encima de todos los cielos para llenar el universo. Y él ha constituido a unos, apóstoles, a otros, profetas, a otros, evangelizadores, a otros, pastores y maestros, para el perfeccionamiento de los santos, en función de su ministerio, y para la edificación del cuerpo de Cristo; hasta que lleguemos todos a la unidad en la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios, al hombre perfecto, a la medida de Cristo en su plenitud. Para que ya no seamos niños sacudidos por las olas y llevados al retortero por todo viento de doctrina, en la trampa de los hombres, que con astucia conduce al error; sino que, realizando la verdad en el amor, hagamos crecer todas las cosas hacia él, que es la cabeza: Cristo, del cual todo el cuerpo, bien ajustado y unido a través de todo el complejo de junturas que lo nutren, actuando a la medida de cada parte, se procura el crecimiento del cuerpo, para construcción de sí mismo en el amor.

Salmo

Sal 121 R/. Vamos alegres a la casa del Señor

¡Qué alegría cuando me dijeron: «Vamos a la casa del Señor»! Ya están pisando nuestros pies tus umbrales, Jerusalén. R/. Jerusalén está fundada como ciudad bien compacta. Allá suben las tribus, las tribus del Señor. R/. Según la costumbre de Israel, a celebrar el nombre del Señor; en ella están los tribunales de justicia, en el palacio de David. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas 13,1-9

En una ocasión, se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos cuya sangre vertió Pilato con la de los sacrificios que ofrecían. Jesús les contestó: «¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos, porque acabaron así? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera.» Y les dijo esta parábola: «Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: “Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a ocupar terreno en balde?” Pero el viñador contestó: “Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto. Si no, la cortas.”»

Reflexión del Evangelio del día

Llamados a la unidad

El capítulo cuarto de la carta a los Efesios es un llamamiento a la unidad. Situamos a Pablo en la cárcel y cautivo de una causa divina, anima a sus fieles a mantenerse firmes, y nos propone contemplar a la Iglesia como signo e instrumento de la humanidad hacia la unidad de Dios. Los dones de Cristo son la medida de lo que se nos ha concedido, a saber, las gracias particulares destinadas al servicio de la Iglesia.

La plenitud de la humanidad está en Cristo y la Iglesia nos conduce hacia nuestra propia madurez, en la medida en que construyamos la comunión. La Jerarquía establece conexiones, crea la unidad, trabaja por el porvenir de la humanidad, promueve nuestro crecimiento hacia la plenitud.

Según la Biblia de Jerusalén, cuando san Pablo dice “subió” y “repartió”, quiere anunciar los misterios de la Ascensión del Señor y la efusión del Espíritu, los cuales son custodiados por nuestra Madre Iglesia y favorecen nuestra vida al pensar que, si Cristo ascendió a los Cielos y está con el Padre, también nosotros seguimos el mismo camino; y ayudados por el Espíritu Santo, cada uno crecemos como iglesia.

Llamados a trabajar con paciencia

Lucas menciona incidencias desconocidas: Pilato mezcla sangre de los galileos con la de los sacrificios, la torre de Siloé que se desploma sobre dieciocho personas. Al hacer una lectura en la fe nos encontramos con signos que Dios permite porque quiere hablarnos a través de esas cosas. No hemos de pensar que las víctimas de una desgracia reciben un castigo por sus pecados. Jesús nos da otra interpretación, porque Él afirma que las desgracias no son un castigo divino sino una invitación a la conversión. Los que escuchan a Jesús son invitados a hacer penitencia. Naturalmente, los males son signos de la fragilidad humana y la revisión de vida sobre los acontecimientos tiene que llevarnos a una conversión personal. Es necesario trabajar para nuestra propia conversión y ser pacientes con los otros.

En la Parábola de la higuera estéril tenemos un elemento que apreciar de los signos de los tiempos: la paciencia de Dios. Jesús habla en parábolas y relata acontecimientos cercanos a quienes lo oyen. La higuera se seca y el viñador quiere cortarla al no encontrar frutos en ella; para él es una cuestión de urgencia, pero el cuidador compartiendo la vida dura de los pobres cultivadores nos presenta un símbolo de Dios hacia nosotros: es la parábola de la paciencia.

En la Orden de Predicadores hacemos hoy memoria litúrgica de Bartolomé de Vicenza, sacerdote dominico del siglo XIII, teólogo, confesor del rey de Francia, obispo, beato, hombre afortunado al recibir el hábito de manos de Santo Domingo de Guzmán. Muy joven atraído por el ideal dominicano se incorporó a los frailes Predicadores, y durante muchos años se dedicó a la predicación y trabajó por la restauración de la paz, al igual que Pablo de Tarso vivió predicando la Buena Noticia de Jesucristo y llamando a los fieles a la unidad. A ellos les pedimos, que como apóstoles admirables para llevar la luz de la verdad y la paz y concordia entre los pueblos, intercedan por nuestra Santa Madre Iglesia.

Monjas Dominicas Contemplativas
Monasterio Stma. Trinidad y Sta. Lucía (Orihuela)
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