Fri, 26 Oct 2018 04:05:07 +0000evangelizo.org Evangelio del día ¿Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68 Ver evangelio en línea Viernes, 26 De Octubre De Viernes de la vigésima novena semana del tiempo

Evangelio del día
¿Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68

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Carta de San Pablo a los Efesios (4,1-6.)
Hermanos:
Yo, que estoy preso por el Señor, los exhorto a comportarse de una manera digna de la vocación que han recibido.
Con mucha humildad, mansedumbre y paciencia, sopórtense mutuamente por amor.
Traten de conservar la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz.
Hay un solo Cuerpo y un solo Espíritu, así como hay una misma esperanza, a la que ustedes han sido llamados, de acuerdo con la vocación recibida.
hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo.
Hay un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, lo penetra todo y está en todos.

Salmo (24(23),1-2.3-4ab.5-6.)
Del Señor es la tierra y todo lo que hay en ella,
el mundo y todos sus habitantes,
porque El la fundó sobre los mares,
Él la afirmó sobre las corrientes del océano.

¿Quién podrá subir a la Montaña del Señor
y permanecer en su recinto sagrado?
El que tiene las manos limpias
y puro el corazón;

él recibirá la bendición del Señor,
la recompensa de Dios, su Salvador.
Así son los que buscan al Señor,
los que buscan tu rostro, Dios de Jacob.

Evangelio según San Lucas (12,54-59.)
jesús dijo a la multitud:
“Cuando ven que una nube se levanta en occidente, ustedes dicen en seguida que va a llover, y así sucede.
Y cuando sopla viento del sur, dicen que hará calor, y así sucede.
¡Hipócritas! Ustedes saben discernir el aspecto de la tierra y del cielo; ¿cómo entonces no saben discernir el tiempo presente?
¿Por qué no juzgan ustedes mismos lo que es justo?
Cuando vas con tu adversario a presentarte ante el magistrado, trata de llegar a un acuerdo con él en el camino, no sea que el adversario te lleve ante el juez, y el juez te entregue al guardia, y este te ponga en la cárcel.
Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo.”

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

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San Agustín (354-430)

obispo de Hipona (África del Norte), doctor de la Iglesia

Sermón 109; PL 38,636

«¿Cómo no sabéis interpretar el tiempo presente?»

Acabamos de escuchar el evangelio en el que Jesús critica a aquellos que saben reconocer el aspecto del cielo, pero no han sido capaces de descubrir el tiempo en el que era urgente creer en el Reino de los cielos. Es a los judíos a quienes se dirige, pero esta palabra llega hasta nosotros. Ahora bien, el mismo Señor Jesucristo comenzó así su predicación: «Convertíos porque está cerca el Reino de los cielos» (Mt 4,17). Juan Bautista, su precursor, había comenzado de la misma manera: «Convertíos porque está cerca el Reino de los cielos» (Mt 3,2). Y ahora el Señor los censura porque no quieren convertirse siendo así que el Reino de los cielos está cerca…
Pertenece a Dios saber cuando vendrá el fin del mundo: sea cuando sea, ahora es el tiempo de la fe… Para cada uno de nosotros el tiempo está cerca, porque somos mortales. Caminamos entre peligros. Si fuéramos de cristal, temeríamos menos. ¿Hay algo más frágil que un recipiente de cristal? Sin embargo lo conservamos y dura siglos, tememos que caiga, pero no la vejez ni la fiebre. Somos, pues, más frágiles y más débiles, y esta fragilidad cada día nos hace temer todo los accidentes que constantemente acechan la vida de los hombres. Y si no son accidentes, es la vida que hace su curso. El hombre evita los enfrentamientos; ¿puede evitar la última hora? Evita lo que viene del exterior; ¿puede echar fuera de sí lo que nace dentro de él? A veces cualquier enfermedad le coge de repente. En fin, el hombre habrá podido ir salvando escollos toda su vida, cuando al fin le llegue la vejez, ya no hay prórroga.

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