Evangelio del día – Semana del 29/10/2018 al 03/11/2018 (Trigésima semana del Tiempo Ordinario)

dominicos

Evangelio del día y comentarios a la Palabra diaria

Trigésima semana del Tiempo Ordinario – Año Par

Del 29

de octubre al 3 de noviembre de 2018

Introducción a la semana

Las lecturas de las eucaristías de esta semana pertenecen a la lectura “continua”. En la primera lectura nos encontramos con textos de la carta de Pablo a los Filipenses. Se nos ofrece a partir del versículo 32 del capítulo 5. Por ello no aparece el texto más significativo de esa carta, el himno de 2,6-11. Es una carta que Pablo escribe agradeciendo los servicios que siempre ha prestado esa comunidad de Filipos. Más que una carta doctrinal es una expansión de su corazón agradecido, a la vez que les ofrece consejos prácticos para la buena convivencia entre cristianos. Para entenderlos mejor, en concreto los que se refieren a las relaciones entre marido y mujer y entre amo y es clavo no podemos olvidar el momento de la historia en que están escritas. Los textos evangélicos, de san Lucas, ofrecen catequesis de Jesús en su camino hacia Jerusalén. Una vez más aparecen las diferencias entre líderes religiosos y Jesús respecto al sábado, además parábolas para describir el Reino de Dios, las exigencias que se ha de imponer quien quiera entrar en ese Reino. Y como algo más curioso las expresiones duras de Jesús referidas a Herodes, de cuyas intenciones aviesas hacia él le previenen los fariseos.

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 Lunes   29 de Octubre de 2018  

“Ahora, sois luz”

Hoy celebramos: San Joaquín Royo (29 de Octubre)

Primera Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 4,32–5,8:

Sed buenos, comprensivos, perdonándoos unos a otros como Dios os perdonó en Cristo. Sed imitadores de Dios, como hijos queridos, y vivid en el amor como Cristo os amó y se entregó por nosotros a Dios como oblación y víctima de suave olor. Por otra parte, de inmoralidad, indecencia o afán de dinero, ni hablar; es impropio de santos. Y nada de chabacanerías, estupideces o frases de doble sentido; todo eso está fuera de sitio. Lo vuestro es alabar a Dios. Meteos bien esto en la cabeza: nadie que se da a la inmoralidad, a la indecencia o al afán de dinero, que es una idolatría, tendrá herencia en el reino de Cristo y de Dios. Que nadie os engañe con argumentos especiosos; estas cosas son las que atraen el castigo de Dios sobre los rebeldes. No tengáis parte con ellos; porque en otro tiempo erais tinieblas, ahora sois luz en el Señor. Caminad como hijos de la luz.

Salmo

Sal 1 R/ Seamos imitadores de Dios, como hijos queridos

Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos,ni entra por la senda de los pecadores,ni se sienta en la reunión de los cínicos;sino que su gozo es la ley del Señor,y medita su ley día y noche. R/.Será como un árbol plantado al borde de la acequia:da fruto en su sazón y no se marchitan sus hojas;y cuanto emprende tiene buen fin. R/.No así los impíos, no así;serán paja que arrebata el viento.Porque el Señor protege el camino de los justos,pero el camino de los impíos acaba mal. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas 13,10-17

Un sábado, enseñaba Jesús en una sinagoga. Había una mujer que desde hacia dieciocho años estaba enferma por causa de un espíritu, y andaba encorvada, sin poderse enderezar.Al verla, Jesús la llamó y le dijo: «Mujer, quedas libre de tu enfermedad.» Le impuso las manos, y en seguida se puso derecha. Y glorificaba a Dios. Pero el jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús había curado en sábado, dijo a la gente: «Seis días tenéis para trabajar; venid esos días a que os curen, y no los sábados.»Pero el Señor, dirigiéndose a él, dijo: «Hipócritas: cualquiera de vosotros, ¿no desata del pesebre al buey o al burro y lo lleva a abrevar, aunque sea sábado? Y a ésta, que es hija de Abrahán, y que Satanás ha tenido atada dieciocho años, ¿no había que soltarla en sábado?» A estas palabras, sus enemigos quedaron abochornados, y toda la gente se alegraba de los milagros que hacía.

Reflexión del Evangelio del día

Sed imitadores de Dios

La primera lectura pertenece a la carta a los Efesios. Aunque tradicionalmente la carta se ha atribuido a Pablo, hoy se duda que sea realmente el autor de la misma. La lengua y el estilo no parecen ser de Pablo, así como la doctrina que, aunque es paulina en el fondo, supone un progreso doctrinal respecto a la del apóstol de los gentiles, ya que encontramos temas teológicos de una etapa más tardía como son la Iglesia una y universal, la Iglesia, cuerpo de Cristo, o la organización eclesial de los ministerios.

Nuestro texto pertenece a la segunda parte de la carta (4,1-6,20), en la que se nos invita a vivir “según la vocación a la que hemos sido convocados” (4,1). Esto ha de traducirse en actitudes y gestos concretos en nuestra vida diaria, que el autor presenta de forma positiva (“siendo buenos, comprensivos, perdonándonos unos a otros como Dios nos perdonó…, vivid en el amor como Cristo nos amó y se entregó por nosotros”), y de forma negativa (“evitando la fornicación, el afán de poder y de dinero” …).

“Ahora, sois luz por el Señor”, culmina el texto. Nuestro estilo de vida, nuestros valores, opciones y acciones han de proclamar nuestra opción fundamental en la vida: Jesús de Nazaret y su proyecto del Reino.  La felicidad consiste en poner de acuerdo tus pensamientos, tus palabras y tus hechos (Gandhi). Empeñémonos cada día en ser felices. La coherencia de vida es lo que da la credibilidad a nuestra predicación diaria.

Hermana, hermano, queda libre

El texto de hoy, es un relato propio de Lucas que no encontramos en los otros evangelios. El autor nos presenta un milagro de curación, así como las reacciones que el hecho provoca. El evangelista de la misericordia inicia el relato señalando las coordenadas espacio-temporales, que en este caso, ambas pertenecen a la esfera de lo religioso. La escena se desarrolla en la sinagoga y en sábado, lo cual no es irrelevante en la acción que se desarrolla.

La protagonista es una mujer cuya sola presencia conmueve las entrañas de cualquier espectador. Está encorvada, y no puede enderezarse de ningún modo. Para los judíos, la posición erecta del ser humano era necesaria para mirar de frente y mirar arriba, hacia el cielo para dirigirse a Dios, lo que acentuaba notablemente la gravedad de la enfermedad. Pero el lector tiene aún otros datos que empeoran la situación. La enfermedad no es de ayer o hace un mes, perdura ya dieciocho años, y además la causa de la enfermedad, no es física, sino que procede de un espíritu (suponemos maligno, para provocar algo así). Jesús la ve, fija en ella su mirada que llena de misericordia atraviesa su alma, la toca, al imponerle las manos, y llamándola le dice: “mujer, quedas curada de tu enfermedad”. La fuerza del gesto y la palabra de Jesús, traspasan el cuerpo de esta mujer. Con ellos, Jesús, la desata de sus ligaduras, la libera, le devuelve la dignidad y la pone de pie. Ya es una mujer erguida para afrontar los avatares de la vida y para poder orar a su Dios, por eso estalla en un canto de gloria a su Señor.

¿Cómo es posible que un hecho que causa tanta libertad, tanta dicha en esa mujer, provoque esa reacción hostil en el jefe de la sinagoga? El problema es que Jesús ha curado en sábado, ¿acaso no había otros días para realizar la curación? Guardar el sábado no era algo baladí, constituía uno de los mandamientos de Dios, presente en los dos decálogos (Ex 20,8-11; Dt 5, 12-15). Sin embargo, en este conflicto de valores entre el dolor de una mujer y el precepto sabático, Jesús lo tiene claro. No hay ninguna razón, ni siquiera un precepto religioso, que pueda servirnos de excusa para, con un corazón misericordioso, salir al encuentro de aquellos que sufren. El proyecto del Reino es un proyecto humanizador, en el que la defensa de la vida, y de la dignidad de la persona es una opción prioritaria.

Nosotros también hemos sido llamados a ser portadores de palabras y gestos liberadores de ataduras que no permiten caminar erguidos a nuestros hermanos y hermanas, de juicios y prejuicios que etiquetan y castran, de miedos que paralizan y bloquean la vida. Como Jesús, hemos de tocarlos y decir: “Hermana, hermano, quedas libre”. En este mundo, “ahora, somos luz”.

Hna. Mariela Martínez Higueras O.P.
Congregación de Santo Domingo
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 Martes   30 de Octubre de 2018  

“¿A qué se parece el reino de Dios?”

Primera Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 5,21-33:

Sed sumisos unos a otros con respeto cristiano. Las mujeres, que se sometan a sus maridos como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la Iglesia; él, que es el salvador del cuerpo. Pues como la Iglesia se somete a Cristo, así también las mujeres a sus maridos en todo. Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a su Iglesia. Él se entregó a sí mismo por ella, para consagrarla, purificándola con el baño del agua y la palabra, y para colocarla ante sí gloriosa, la Iglesia, sin mancha ni arruga ni nada semejante, sino santa e inmaculada. Así deben también los maridos amar a sus mujeres, como cuerpos suyos que son. Amar a su mujer es amarse a sí mismo. Pues nadie jamás ha odiado su propia carne, sino que le da alimento y calor, como Cristo hace con la Iglesia, porque somos miembros de su cuerpo. «Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne.» Es éste un gran misterio: y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia. En una palabra, que cada uno de vosotros ame a su mujer como a sí mismo, y que la mujer respete al marido.

Salmo

Sal 18 R/. Dichosos los que temen al Señor

Dichoso el que teme al Señory sigue sus caminos.Comerás del fruto de tu trabajo,serás dichoso, te irá bien. R/.Tu mujer, como parra fecunda,en medio de tu casa;tus hijos, como renuevos de olivo,alrededor de tu mesa. R/.Esta es la bendición del hombre que teme al Señor.Que el Señor te bendiga desde Sión,que veas la prosperidad de Jerusaléntodos los días de tu vida. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas 13,18-21

En aquel tiempo, decía Jesús: «¿A qué se parece el reino de Dios? ¿A qué lo compararé? Se parece a un grano de mostaza que un hombre toma y siembra en su huerto; crece, se hace un arbusto y los pájaros anidan en sus ramas.»Y añadió: «¿A qué compararé el reino de Dios? Se parece a la levadura que una mujer toma y mete en tres medidas de harina, hasta que todo fermenta.»

Reflexión del Evangelio del día

Dar alimento y calor

Una relación de amor dentro del matrimonio, en tiempos de san Pablo, se comprendía como una relación de obediencia mutua entre el hombre y la mujer. Pero lo importante en esta lectura no es la visión social que se pueda tener sobre la institución del matrimonio en el pasado, y qué relación se ha de tener entre sus miembros, sino más bien, la relación semejante que hay entre Cristo y la Iglesia. Esa relación semejante nos puede ayudar a comprender, en el presente, que puede haber una relación mutua de obediencia: el uno abierto al otro. El respeto mutuo, el uno abierto a las necesidades del otro, la escucha y la confianza mutuas dan pie a una relación basada en la entrega mutua donde queda lejos el egoísmo.

Entre el hombre y la mujer no puede haber enemistad, porque nadie odia lo que hay en sí mismo. “Pues nadie jamás ha odiado su propia carne, sino que le da alimento y calor, como Cristo hace con la Iglesia, porque somos miembros de su cuerpo”.

El texto ofrecido hoy en la lectura de los Efesios, son palabras que, a lo largo de la historia, han dado lugar a una mala comprensión de lo que significa el matrimonio. Por lo general se ha comprendido como una relación de dominio de un sexo sobre otro. Pero no ha de ser así.

La obediencia es estar a la escucha, no es estar subyugado. La obediencia es tener en cuenta el ser y el pensar de cada uno, abierto a sus necesidades, para que en la mutua entrega de amor se pueda dar una total donación de sí mismo. Eso es lo que significa dar alimento y calor.

Cuando san Pablo refiere este texto: “Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a su Iglesia. Él se entregó a sí mismo por ella, para consagrarla, purificándola con el baño del agua y la palabra, y para colocarla ante sí gloriosa, la Iglesia, sin mancha ni arruga ni nada semejante, sino santa e inmaculada. Así deben también los maridos amar a sus mujeres, como cuerpos suyos que son”. Normalmente olvidamos la semejanza que pone con Cristo. Lo que es importante es que Cristo se entregó a sí mismo por la Iglesia para consagrarla. El hombre y la mujer se deben mutua entrega, unidos en matrimonio, forman una sola carne, un solo cuerpo. Dar la vida como Cristo es lo que se acentúa como semejante.

La expresión “como cuerpos suyos que son” puede conducirnos a la confusión de dominio. No es dominio lo que ha de entenderse, sino pertenencia a una misma raíz, los dos son un solo cuerpo. La relación de dominio pretende ejercer una relación de poder. El saberse que ambos, hombre y mujer, pertenecen a una misma raíz pone en un camino de igualdad una relación de semejanza. Ambos se enriquecen.

En el Evangelio de Lucas, Jesús compara con un grano de mostaza el Reino de Dios, y también lo compara con la levadura. Dos ingredientes: uno para la siembra y el otro para la elaboración del pan. Ingredientes que parecen insignificantes en el proceso de crecimiento o fermentación donde la vida crece.

El Reino de Dios, quizás lo imaginamos desde la grandeza, pero Jesús nos hace caer en la cuenta en las cosas simples de la vida, a las que no prestamos atención. Jesús centra nuestra mirada en ellas. Creemos que para estar con Dios hay que hacer grandes heroicidades, pero no es así, las heroicidades están para los superhombres. Dios nos pide cosas sencillas: estar a la escucha, dedicarle tiempo, orar, donar nuestro tiempo con los ancianos, pequeños, enfermos, encarcelados, pobres y necesitados.

Esas pequeñas cosas, son las que hemos desterrado de nuestro comportamiento social cuando nos hemos alejado de Dios, y son las que nos dan vida. Una vida abundante. Un árbol como el de la mostaza alberga vida, los pájaros anidan en él, porque merece confianza. Por ello, a semejanza del Reino de Dios, la Iglesia ha de mostrar una semejanza de esas semillas que al crecer albergan la vida y los demás depositan su confianza en ella. El lenguaje de la sencillez es lo que muestra el compromiso con la vida y con Dios, y hemos de ser cautos en no mezclar la sencillez del Evangelio con las grandezas humanas.

Fr. Alexis González de León O.P.
Convento de San Pablo y San Gregorio (Valladolid)
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 Miércoles   31 de Octubre de 2018  

“Señor, ábrenos”

Primera Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 6,1-9:

Hijos, obedeced a vuestros padres como el Señor quiere, porque eso es justo. «Honra a tu padre y a tu madre» es el primer mandamiento al que se añade una promesa: «Te irá bien y vivirás largo tiempo en la tierra.» Padres, vosotros no exasperéis a vuestros hijos; criadlos educándolos y corrigiéndolos como haría el Señor. Esclavos, obedeced a vuestros amos según la carne con temor y temblor, de todo corazón, como a Cristo. No por las apariencias, para quedar bien, sino como esclavos de Cristo que hacen lo que Dios quiere; con toda el alma, de buena gana, como quien sirve al Señor y no a hombres. Sabed que lo que uno haga de bueno, sea esclavo o libre se lo pagará el Señor. Amos, correspondedles dejándoos de amenazas; sabéis que ellos y vosotros tenéis un amo en el cielo y que ése no es parcial con nadie.

Salmo

Sal 144 R/. El Señor es fiel a sus palabras

Que todas tus criaturas te den gracias, Señor, que te bendigan tus fieles; que proclamen la gloria de tu reinado, que hablen de tus hazañas. R/.Explicando tus hazañas a los hombres, la gloria y majestad de tu reinado. Tu reinado es un reinado perpetuo, tu gobierno va de edad en edad. R/. El Señor es fiel a sus palabras, bondadoso en todas sus acciones. El Señor sostiene a los que van a caer, endereza a los que ya se doblan. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas 13,22-30

En aquel tiempo, Jesús, de camino hacia Jerusalén, recorría ciudades y aldeas enseñando. Uno le preguntó: «Señor, ¿serán pocos los que se salven?» Jesús les dijo: «Esforzaos en entrar por la puerta estrecha. Os digo que muchos intentarán entrar y no podrán. Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, os quedaréis fuera y llamaréis a la puerta, diciendo: “Señor, ábrenos”; y él os replicará: “No sé quiénes sois.” Entonces comenzaréis a decir: “Hemos comido y bebido contigo, y tú has enseñado en nuestras plazas.” Pero él os replicará: “No sé quiénes sois. Alejaos de mí, malvados.” Entonces será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abrahán, Isaac y Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros os veáis echados fuera. Y vendrán de oriente y occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios. Mirad: hay últimos que serán primeros, y primeros que serán últimos.»

Reflexión del Evangelio del día

Tenemos un amo en el cielo, un Padre justo

Así Pablo, en esta carta a los Efesios, insiste en la conducta que como cristianos seguidores e imitadores de Cristo hemos de llevar. Pablo nos da una serie de consejos domésticos, del día a día, para que nuestro comportamiento sea digno de la fe que profesamos. Está claro que no son las obras las que nos redimen, sino la gracia previa de la salvación en Jesús; pero sí son las obras las que expresan nuestra unión y sintonía con esa salvación. Aquí Pablo habla del comportamiento en la familia, en el núcleo de la casa paterna, de las relaciones entre padres e hijos, entre siervos-criados (realidad natural en aquella sociedad) y señores. Y a todos les exhorta a seguir una conducta recta y honesta, sin comportamientos mezquinos o hipócritas, sino con el compromiso del amor “de todo corazón”, de un profundo respeto, como a Cristo. Dice textualmente, “como esclavos de Cristo que hacen lo que Dios quiere”. El horizonte no son los hombres, no es el quedar bien o aparentar, sino saber que tenemos un compromiso con la construcción del Reino de Dios que se edifica en nuestros espacios cotidianos. Que tenemos una encomienda de Jesús de llevar la salvación, la buena nueva de que Dios reina en esta tierra, a todo el mundo. Y ese compromiso nos pone en la perspectiva permanente de hacer realidad la praxis de Jesús: curar enfermos, atender a las viudas, socorrer a los necesitados, predicar la salvación de Dios para todos los hombres.

Hay últimos que serán primeros, y primeros que serán últimos

Esta es la salvación que Jesús predicaba para todos los pueblos. Una salvación de reconciliación, de esfuerzo, de entrar por la puerta estrecha, de involucrarse en las cosas del Padre. No basta con “comer y beber contigo”, sino en seguir pegados a lo que el Padre quiere. No basta con ver las necesidades de otro desde fuera, sino que hay que involucrarse y comprometerse con la felicidad de los demás. Así no nos sucederá como a los del evangelio de hoy “No sé quiénes sois, alejaos de mí malvados”. La Palabra de Jesús nos invita a estar alerta, atentos, entregados en el seguimiento de Jesús. Nos invita a tener sentimientos de acogida y misericordia con todos. Los de fuera también se sentarán a la mesa del Reino de Dios. No pueden sernos indiferente quienes para Jesús, para Dios, son también hijos elegidos. La iglesia de Jesús es la casa de todos, está abierta a todos, mira por el bien, la salvación y la felicidad de todos. Allí donde alguien sufre, llora, está afligido o carece de lo necesario, allí se hace presente Dios y se constituye la labor de la Iglesia, la exigencia para el creyente de edificar la casa de Dios. Nuestra tarea como creyentes es identificar el rostro de Cristo y la presencia de Dios en el día a día de nuestra vida. Los consejos de Pablo a los de Éfeso valen también para nosotros en nuestra sociedad. Ser auténticos servidores de Dios en nuestro actuar, “no por las apariencias, para quedar bien, sino como esclavos de Cristo,…con toda el alma, de buena gana, como quien sirve al Señor y no a los hombres.

¿Tenemos conciencia de construir el Reino con nuestros comportamientos, nuestra mirada misericordiosa y nuestro compromiso con los últimos?

Recordad: “Dios que ve en lo escondido, nos lo recompensará”

D. Oscar Salazar, O.P.
Fraternidad San Martín de Porres (Madrid)
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 Jueves   1 de Noviembre de 2018  

Hoy celebramos Todos los Santos y en lugar del evangelio diario puede consultar la homilía del día con las lecturas, el comentario bíblico y las pautas.

 Viernes   2 de Noviembre de 2018  

“Nadie va al Padre, sino por mí”

Hoy celebramos: Conmemoración de todos los fieles difuntos (2 de Noviembre)

Primera Lectura

Lectura del libro de la Sabiduría 4, 7-15

El justo, aunque muera prematuramente, tendrá el descanso. Vejez venerable no son los muchos días, ni se mide por el número de los años; que las canas del hombre son la prudencia, la edad avanzada, una vida sin tacha. Agradó a Dios, y Dios lo amó, vivía entre pecadores, y Dios se lo llevó, lo arrebató, para que la malicia no pervirtiera su conciencia, para que la perfidia no sedujera su alma. La fascinación del vicio oscurece lo bueno, el vértigo de la pasión pervierte una mente sin malicia. Madurando en pocos años, llenó mucho tiempo. Como su alma era agradable a Dios, lo sacó aprisa de en medio de la maldad. Lo vieron las gentes, pero no lo entendieron, no reflexionaron sobre ello; la gracia y la misericordia son para los elegidos del Señor y la visitación para sus santos.

Salmo

Sal 26 R/ El Señor es mi luz y mi salvación

El Señor es mi luz y mi salvación,¿a quién temeré?El Señor es la defensa de mi vida,¿Quién me hará temblar? R/

Una cosa pido al Señor,eso buscaré:habitar en la casa del Señorpor los días de mi vida;gozar de la dulzura del Señorcontemplando su templo. R/

Escúchame, Señor, que te llamo,ten piedad, respóndeme.Tu rostro buscaré, Señor,no me escondas tu rostro. R/

Espero gozar de la dicha del Señoren el país de la vida.Espera en el Señor, sé valiente,ten ánimo, espera en el señor. R/

Evangelio de hoy

Lectura de la carta del apóstol Pablo a los Romanos 5, 5-11

Hermanos: La esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que nos ha dado. En efecto, cuando estábamos todavía sin fuerza, en el tiempo señalado, Cristo murió por los impíos – en verdad, apenas habrá quien muera por un justo; por un hombre de bien tal vez se atrevería uno a morir -; mas la prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros. ¡Con cuánta más razón, pues, justificados ahora por su sangre, seremos por él salvados de la cólera! Si cuando éramos enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón, estando ya reconciliados, seremos salvos por su vida! Y no solo eso, sino que también nos gloriamos en Dios, por nuestro Señor Jesucristo, por quien hemos obtenido ahora la reconciliación.

Reflexión del Evangelio del día

Agradó a Dios, y Dios se lo llevó

El texto refleja el desconcierto que para el autor del libro de la Sabiduría suponía que una persona justa muriera joven, sin haber disfrutado apenas de la vida que, por su fidelidad, parece que merecía. No obstante, el sabio indica que la muerte prematura reporta liberación de trabajos y sufrimientos, hace escapar del entorno corrupto que según el autor envuelve a la juventud, y, puede que el joven haya llegado en poco tiempo a la perfección. No es mejor ni peor la vida más larga, sino la más virtuosa, a decir del clásico. Los ojos de la fe son los que permiten la comprensión de este hecho; para otros ojos es un patente contrasentido. Por eso bueno es ver el misterio de nuestra vida y de nuestra muerte desde la fe en nuestro Padre que siempre nos privilegia con misericordia y puro amor. 

Seremos salvos por su vida

Pablo tiene muy claro su mensaje: que Dios Padre nos ofrece a todos, y de modo gratuito, la salvación por medio de Jesucristo. Y todo por un amor tan fuerte que nada ni nadie es capaz de separarnos de él. La muerte de Cristo, incomparable icono del amor de Dios respecto a todos nosotros, es la fuente de donde brota tanta misericordia; porque en ese amoroso abrazo se incluye también el amor a los enemigos. Por eso, nuestra esperanza no depende tanto de la fidelidad humana cuanto de la magnanimidad del amor de Dios con todos nosotros. Tanto amor a nuestro servicio nos habilita para vivir en serena cordialidad reconociéndonos como hermanos, para así gloriarnos del Dios Padre que nos ama tanto, tanto… que nos lo ha dado todo en su hijo Jesucristo. 

Nadie va al Padre, sino por mí

Es de agradecer este texto en la liturgia de la Conmemoración de los Fieles Difuntos, cuando la tradición en su entorno adolece de cierta necrofilia que silencia la tensión creyente de la esperanza y el hecho de que los nuestros siguen viviendo con nosotros en el corazón. En palabras que forman un adiós Jesús se titula como la vía que nos lleva al Padre, a la vida. En Cristo caminamos, en Cristo aprendemos a vivir la vida en plenitud y en Cristo topamos con la verdad que necesitamos y buscamos. Todo ello vivido como bondad que nos inmuniza frente a la impotencia y mentiras con las que adornamos nuestros días. Queremos vivir, no morir, es evidente, y con la mochila de la fe, vivir siempre y con sentido, y con Cristo eternamente. Desterremos el agobio y el ruido, incluso la inevitable frivolidad de nuestros días, y creamos en Él, como nos lo pide, excelente manera de vivir cada día.

¿Agradece la comunidad cristiana a los que nos han precedido y están en la otra orilla que elevaran la calidad de nuestra convivencia y nos la entregaran mejor que ellos la encontraron?

Fr. Jesús Duque O.P.
Convento de Santo Domingo de Scala-Coeli (Córdoba)
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 Sábado   3 de Noviembre de 2018  

“El que se humilla será enaltecido”

Hoy celebramos: San Martín de Porres (3 de Noviembre)

Primera Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 1,18b-26:

De la manera que sea, con segundas intenciones o con sinceridad, se anuncia a Cristo, y yo me alegro; y me seguiré alegrando, porque sé que esto será para mi bien, gracias a vuestras oraciones y al Espíritu de Jesucristo que me socorre. Lo espero con impaciencia, porque en ningún caso saldré derrotado; al contrario, ahora, como siempre, Cristo será glorificado abiertamente en mi cuerpo, sea por mi vida o por mi muerte. Para mí la vida es Cristo, y una ganancia el morir. Pero, si el vivir esta vida mortal me supone trabajo fructífero, no sé qué escoger. Me encuentro en este dilema: por un lado, deseo partir para estar con Cristo, que es con mucho lo mejor; pero, por otro, quedarme en esta vida veo que es más necesario para vosotros. Convencido de esto, siento que me quedaré y estaré a vuestro lado, para que avancéis alegres en la fe, de modo que el orgullo que sentís por mí en Jesucristo rebose cuando me encuentre de nuevo entre vosotros.

Salmo

Sal 41 R/. Mi alma tiene sed del Dios vivo.

Como busca la cierva corrientes de agua,así mi alma te busca a ti, Dios mío. R/.Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo:¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios? R/.Recuerdo como marchaba a la cabeza del grupohacia la casa de Dios,entre cantos de júbilo y alabanza,en el bullicio de la fiesta. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas 14,1.7-11

Un sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos le estaban espiando. Notando que los convidados escogían los primeros puestos, les propuso esta parábola: «Cuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan convidado a otro de más categoría que tú; y vendrá el que os convidó a ti y al otro y te dirá: “Cédele el puesto a éste.” Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto. Al revés, cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para que, cuando venga el que te convidó, te diga: “Amigo, sube más arriba.” Entonces quedarás muy bien ante todos los comensales. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.»

Reflexión del Evangelio del día

Para mí la vida es Cristo

Una lectura en la que deberíamos profundizar más a menudo, en estos tiempos que nos tocan vivir.

Meternos dentro de Pablo y sentir como él. Vivir el Evangelio como lo vivó él.

Pablo no es ningún hipócrita, pone el Evangelio lo primero, nada hay más importante.

Él, a pesar de estar en la cárcel, no pierde su alegría ni sus ganas de dar la Vida por Cristo. Él da su vida sin condiciones, con la más plena libertad, no hay cadenas que le impidan predicar a Cristo, y esa valentía y fuerza la contagia a la comunidad de los Filipenses. No hay miedo, su oración le hace más fuerte.

En nuestra vida tenemos muchos momentos de desánimo, de luchas, de tristezas, de miedos, indecisiones, huidas. No nos hace falta estar en prisión para perder nuestra fe, para hacerla débil. La cobardía, los miedos, la vergüenza se nos apodera.

La vida de Pablo consistía en Vivir a Cristo, ser del todo por Él y para Él, no solo vivía para Él, Cristo era todo en Él, Vivía en Cristo en cualquier situación , sin importarle nada más.

Fue apresado por su religión. ¡Cuántos hoy viven presos por lo mismo y son grandes testimonios de la Alegría de Cristo. Si, puede parecer un poco extraño decir la palabra alegría, pero para ellos es su fuerza, viven la Alegría del Evangelio hasta dar Su Vida sin importarles nada más, no tiene miedo, ni vergüenza a anunciarlo a ser fieles, porque el Amor de Cristo esta en ellos.

Pablo confiaba en su liberación, no en la liberación de la cárcel, quizás se refiera más a la liberación de su interior, de sentirse libre, sin cadenas, sin miedos, no se siente avergonzado.

Y piensa que morir por Cristo es ganar, aunque le surge una pequeña división: por una parte quiere morir por Cristo para esta ya siempre con él, pero por otra parte quiere quedarse para ayudar a otros a ser fuertes en su fe. Y escoge quedarse, buena elección ya que tan necesaria es, como hoy en nuestros días es necesaria tener muchos Pablos que nos lleven a Cristo, que nos adentren en su Amor, que nos llene de fuerza y valentía.

¿Cómo vivimos hoy nuestra fe? ¿Nos sentimos avergonzados de seguir a Cristo? ¿El evangelio está en primer lugar en nuestras vidas? ¿O por el contrario nos dejamos llevar por nuestro mundo de hoy y por tantas cosas que nos ofrece y nos separa de Él?. Anteponemos otras alegrías a su Alegría.

¿Cómo es nuestra Predicación?

El que se humilla será enaltecido

Mejor evangelio no cabía en este día. Nos habla de la humildad, dejar los puestos altos y quedarnos con los más bajos, con lo sencillo.

Pero siempre queremos los puestos mejores, aquellos que nos hagan protagonistas de todo, ser los mejores. No esperamos a que nadie nos invite, nos ofrezca algo, mejor nos adelantamos.

Lucas hoy nos da una gran lección sobre la humildad. Y en el Lucas en Magníficat así nos lo proclama, “derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes” Lc 1, 52.

Pero pasar a un segundo lugar, ser el último es una situación un tanto humillante, vergonzosa y no podemos permitírnoslo. Los orgullosos, los soberbios de corazón son los que buscan esos primeros puestos, alardeando de lo que no son y no saben y se creen saber.

Jesús no vino a ser el primero, todo lo contrario, nació pobre, sin techo donde cobijarse, creció siendo uno más, ocupó el lugar de la gente humilde. Deberíamos aprender de Jesús, de su humildad, de su vida, y no pretender los primeros puestos. Aprender a convivir con los demás, siendo uno con ellos, no querer entrar en competencia del tener o ser más que el otro. A los ojos de Dios todos somos iguales. Nunca despreciar a los demás sino acercarnos y sentir sus necesidades, sus dolores, sus tristezas como nuestras, tenderles una mano, abrirles nuestro corazón, sentirnos cercanos. Nos queda mucho que aprender de la humildad y Cristo es nuestro ejemplo en humildad, por eso debemos esforzarnos en querer imitar a Jesús, con él nos dijo,”aprended de mí que soy manso y humilde de corazón”.

Pero Jesús nos deja también otros ejemplos de gran humildad, nos da personas maravillosas grandes en sencillez y humildad, como el día que hoy celebramos a nuestro Santo Martín de Porres. Como decía al principio no cabe mejor evangelio en este gran día, en el que Martín también nos da un gran ejemplo de humildad.

Nuestro pequeño gran santo era grande en humildad, en amor a los demás sin desear ser más, si no ser el más pequeño. Martín siempre al servicio de los demás, amando a Dios y a los pobres. Martín sintió compasión y esperanza a pesar de todo, sin guardar ni odio ni rencor a quienes se creían más, simplemente ofrecía su sonrisa y se fue llenando del Amor de Dios que repartió a los demás. Supo ser Hermano de todos. Aprendamos  también de su entrega incondicional a Dios siguiendo los pasos de Jesús. De su Gran Humildad.

Feliz día de San Martín  para todos.

None Monasterio Sta. María la Real – MM. Dominicas
Bormujos (Sevilla)
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