Evangelio del día – Semana del 19/11/2018 al 24/11/2018 (Trigésimo tercera semana del Tiempo Ordinario)

dominicos

Evangelio del día y comentarios a la Palabra diaria

Trigésimo tercera semana del Tiempo Ordinario – Año Par

Del 19

al 24 de noviembre de 2018

Introducción a la semana

La Palabra de Dios en esta semana pertenece a la lectura continua. En ella se nos ofrecen –primera lectura – textos del libro del Apocalipsis. Sabemos que es un libro escrito para confirmar en la fe y en la esperanza a comunidades cristianas en peligro. Son visiones alegóricas de no fácil comprensión. Los textos evangélicos vienen a ser los últimos episodios de Jesús camino de Jerusalén, en Jericó, las catequesis en las proximidades del fin de su viaje y ya en Jerusalén, en el templo. Impresiona el soliloquio de Jesús al observar la ciudad de Jerusalén poco antes de entrar en ella: Jesús llora lamentando que su ciudad le haya despreciado y anticipando las calamidades que caerían sobre ella.

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 Lunes   19 de Noviembre de 2018  

“Recobra la vista, tu fe te ha curado”

Hoy celebramos: Beato Santiago Benfatti (19 de Noviembre)

Primera Lectura

Comienzo del libro del Apocalipsis 1,1-4;2,1-5a:

Ésta es la revelación que Dios ha entregado a Jesucristo, para que muestre a sus siervos lo que tiene que suceder pronto. Dio la señal enviando su ángel a su siervo Juan. Éste, narrando lo que ha visto, se hace testigo de la palabra de Dios y del testimonio de Jesucristo. Dichoso el que lee y dichosos los que escuchan las palabras de esta profecía y tienen presente lo que en ella está escrito, porque el momento está cerca. Juan, a las siete Iglesias de Asia: Gracia y paz a vosotros de parte del que es y era y viene, de parte de los siete espíritus que están ante su trono. Oí cómo el Señor me decía: «Al ángel de la Iglesia de Éfeso escribe así: “Esto dice el que tiene las siete estrellas en su mano derecha y anda entre los siete candelabros de oro: Conozco tus obras, tu fatiga y tu aguante; sé que no puedes soportar a los malvados, que pusiste a prueba a los que se llamaban apóstoles sin serlo y descubriste que eran unos embusteros. Eres tenaz, has sufrido por mi y no te has rendido a la fatiga; pero tengo en contra tuya que has abandonado el amor primero. Recuerda de dónde has caldo, arrepiéntete y vuelve a proceder como antes.”»

Salmo

Sal 1,1-2.3.4.6 R/. Al que salga vencedor le daré a comer del árbol de la vida

Dichoso el hombreque no sigue el consejo de los impíos,ni entra por la senda de los pecadores,ni se sienta en la reunión de los cínicos;sino que su gozo es la ley del Señor,y medita su ley día y noche. R/.Será como un árbol,plantado al borde de la acequia:da fruto en su sazóny no se marchitan sus hojas;y cuanto emprende tiene buen fin. R/.No así los impíos, no así;serán paja que arrebata el viento.Porque el Señor protege el camino de los justos,pero el camino de los impíos acaba mal. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas 18,35-43

En aquel tiempo, cuando se acercaba Jesús a Jericó, había un ciego sentado al borde del camino, pidiendo limosna. Al oír que pasaba gente, preguntaba qué era aquello; y le explicaron: «Pasa Jesús Nazareno.»Entonces gritó: «¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!»Los que iban delante le regañaban para que se callara, pero él gritaba más fuerte: «¡Hijo de David, ten compasión de mí!»Jesús se paró y mandó que se lo trajeran. Cuando estuvo cerca, le preguntó: «¿Qué quieres que haga por ti?»Él dijo: «Señor, que vea otra vez.»Jesús le contestó: «Recobra la vista, tu fe te ha curado.»En seguida recobró la vista y lo siguió glorificando a Dios. Y todo el pueblo, al ver esto, alababa a Dios.

Reflexión del Evangelio del día

Hna. Macu Becerra O.P.
Dominicas Misioneras de la Sagrada Familia
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 Martes   20 de Noviembre de 2018  

“Hoy ha sido la salvación de esta casa”

Primera Lectura

Lectura del libro del Apocalipsis 3,1-6.14-22:

Yo, Juan, oí cómo el Señor me decía: «Al ángel de la Iglesia de Sardes escribe así: “Esto dice el que tiene los siete espíritus de Dios y las siete estrellas: Conozco tus obras; tienes nombre como de quien vive, pero estás muerto. Ponte en vela, reanima lo que te queda y está a punto de morir. Pues no he encontrado tus obras perfectas a los ojos de mi Dios. Acuérdate, por tanto, de cómo recibiste y oíste mi palabra: guárdala y arrepiéntete. Porque, si no estás en vela, vendré como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti. Ahí en Sardes tienes unos cuantos que no han manchado su ropa; ésos irán conmigo vestidos de blanco, pues se lo merecen. El que salga vencedor se vestirá todo de blanco, y no borraré su nombre del libro de la vida, pues ante mi Padre y ante sus ángeles reconoceré su nombre. Quien tenga oídos, oiga lo que dice el Espíritu a las Iglesias.” Al ángel de la Iglesia de Laodicea escribe así: “Habla el Amén, el testigo fidedigno y veraz, el principio de la creación de Dios: Conozco tus obras, y no eres frío ni caliente. Ojalá fueras frío o caliente, pero como estás tibio y no eres frío ni caliente, voy a escupirte de mi boca. Tú dices: ‘Soy rico, tengo reservas y nada me falta’. Aunque no lo sepas, eres desventurado y miserable, pobre, ciego y desnudo. Te aconsejo que me compres oro refinado en el fuego, y así serás rico; y un vestido blanco, para ponértelo y que no se vea tu vergonzosa desnudez; y colirio para untártelo en los ojos y ver. A los que yo amo los reprendo y los corrijo. Sé ferviente y arrepiéntete. Estoy a la puerta llamando: si alguien oye y me abre, entraré y comeremos juntos. Al que salga vencedor lo sentaré en mi trono, junto a mí; lo mismo que yo, cuando vencí, me senté en el trono de mi Padre, junto a él. Quien tenga oídos, oiga lo que dice el Espíritu a las Iglesias.”»

Salmo

Sal 14,2-3ab.3cd-4ab.5 R/. Al que salga vencedor lo sentaré en mi trono, junto a mí

El que procede honradamente y practica la justicia, el que tiene intenciones leales y no calumnia con su lengua. R/.El que no hace mal a su prójimo ni difama al vecino, el que considera despreciable al impío y honra a los que temen al Señor. R/. El que no presta dinero a usura ni acepta soborno contra el inocente. El que así obra nunca fallará. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas 19,1-10

En aquel tiempo, entró Jesús en Jericó y atravesaba la ciudad. Un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de distinguir quién era Jesús, pero la gente se lo impedía, porque era bajo de estatura. Corrió más adelante y se subió a una higuera, para verlo, porque tenía que pasar por allí. Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y dijo: «Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa.» Él bajó en seguida y lo recibió muy contento. Al ver esto, todos murmuraban, diciendo: «Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador.» Pero Zaqueo se puso en pie, y dijo al Señor: «Mira, la mitad de mis bienes, Señor, se la doy a los pobres; y si de alguno me he aprovechado, le restituiré cuatro veces más.» Jesús le contestó: «Hoy ha sido la salvación de esta casa; también éste es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.»

Reflexión del Evangelio del día

Tienes nombre como de quien vive, pero estás muerto

Cristo reanima a la comunidad cristiana de Sardes, que apenas si podía vegetar lastimosamente en aquel centro comercial situado a cincuenta kilómetros al sudeste de Tiatira.

La comunidad, externamente, mantiene la fachada, pero en realidad en su interior está muerta en su vida de fe y de amor. La hipocresía es la actitud que más se manifiesta entre los miembros de la comunidad. Por eso el texto hace una llamada a la vigilancia y a un reanimar lo que queda.

Es posible renacer de las cenizas. Es posible no darlo todo como acabado. Hay comunidades que han renacido de su desidia, de su pobreza. Lo importante es no verse muerto antes de tiempo. Muchas veces vemos a personas que le dan por desahuciada y le anuncian su deceso de una manera inminente, sin embargo, se recuperan y viven con más fuerza durante una larga temporada. Con las comunidades cristianas puede pasar lo mismo.

El problema es que nos instalamos en la desidia, en la pasividad, en el nada se puede hacer, en el dejar hacer a sus animadores, estableciendo una serie de tradiciones y ritualismos, y que con el paso del tiempo se ha instalado en la comunidad cristiana una apariencia. Aparentamos estar vivos, sin embargo, nuestra fe y nuestra caridad parecen muertas. Hace falta una inyección de ánimo y esperanza, volver la mirada a Cristo, para identificar qué fue lo que dejamos por el camino.

Hay que saber mirar en la comunidad, para identificar aquellos miembros que no han manchado sus túnicas con la desidia, y reanimarla desde sus orígenes. Siempre queda algo de ti que permanece a la espera, que permanece en la fe y en el amor, hace falta despertar esa parte de ti que permanece dormida para que todo vuelva a renacer.

Hoy ha sido la salvación de esta casa

Zaqueo quiere ver pasar a Jesús, trataba de distinguirlo, pero la multitud se lo impedía. Su baja estatura, su limitación no le permitía poder adivinar el paso de Jesús. Necesita subirse a una higuera para  poder vislumbrar de una manera más certera la realidad de la vida, la realidad de una persona.

Porque a veces la gente nos ahoga, la vida nos ahoga, los problemas nos ahogan, y hemos de elevarnos para poderlos distinguir, y solucionarnos. Desde arriba la vida se ve diferente. Los problemas se hacen más pequeños, y a la gente se le ve en su verdad.

Podemos referir la expresión “bajo de estatura” no sólo a la cuestión física. Lo podemos indicar también a la altura moral que puede tener una persona. Y Zaqueo, al ser cobrador de impuestos era mirado con recelo entre todos, ya que se enriquecía a cuenta del sacrificio de muchos.

Zaqueo pasa de ser mero espectador a ser protagonista al ser llamado por Jesús: Hoy tengo que alojarme en tu casa. Porque el encuentro con Jesús pasa por establecer la morada en él. En Zaqueo se expresa la alegría, y el fruto de esa alegría es el desprendimiento de sus bienes, el restituir a los pobres lo que le ha robado. El encuentro con Jesús no lo dejó igual, lo transformó en una persona caritativa y alegre. Por eso Jesús proclama como una bienaventuranza: “Hoy ha sido la salvación de esta casa”.

Muchos de nosotros necesitamos distinguir quién es Jesús en nuestra vida. Identificarlo en nuestro tiempo, y subirnos a lo alto es la única alternativa que nos queda, ante la vida aglomerada. Necesitamos como Zaqueo elevarnos de las circunstancias que nos rodean y no nos permiten ver en qué momento Dios ha estado presente en nuestras vidas reanimándonos, alegrándonos la existencia.

Fr. Alexis González de León O.P.
Convento de San Pablo y San Gregorio (Valladolid)
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 Miércoles   21 de Noviembre de 2018  

“No queremos a este como rey”

Hoy celebramos: Presentación de la Santísima Virgen (21 de Noviembre)

Primera Lectura

Lectura del libro del Apocalipsis 4, 1-11

Yo, Juan, en la visión vi en el cielo una puerta abierta; la voz con timbre de trompeta que oí al principio me estaba diciendo: «Sube aquí, y te mostraré lo que tiene que suceder después.» Al momento cal en éxtasis. En el cielo había un trono y uno sentado en el trono. El que estaba sentado en el trono brillaba como jaspe y granate, y alrededor del trono había un halo que brillaba como una esmeralda. En círculo alrededor del trono había otros veinticuatro tronos, y sentados en ellos veinticuatro ancianos con ropajes blancos y coronas de oro en la cabeza. Del trono salían relámpagos y retumbar de truenos; ante el trono ardían siete lámparas, los siete espíritus de Dios, y delante se extendía una especie de mar transparente, parecido al cristal. En el centro, alrededor del trono, había cuatro seres vivientes cubiertos de ojos por delante y por detrás: El primero se parecía a un león, el segundo a un novillo, el tercero tenía cara de hombre y el cuarto parecía un águila en vuelo. Los cuatro seres vivientes, cada uno con seis alas, estaban cubiertos de ojos por fuera y por dentro. Día y noche cantan sin pausa: «Santo, Santo, Santo es el Señor, soberano de todo: el que era y es y viene. » Y cada vez que los cuatro seres vivientes dan gloria y honor y acción de gracias al que está sentado en el trono, que vive por los siglos de los siglos, los veinticuatro ancianos se postran ante el que está sentado en el trono, adorando al que vive por los siglos de los siglos, y arrojan sus coronas ante el trono, diciendo:«Eres digno, Señor, Dios nuestro, de recibir la gloria, el honor y el poder, porque tú has creado el universo; porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.»

Salmo

Sal 150, 1-2. 3-4. 5 R. Santo, Santo, Santo es el Señor, soberano de todo.

Alabad al Señor en su templo, alabadlo en su fuerte firmamento. Alabadlo por sus obras magníficas, alabadlo por su inmensa grandeza.R.Alabadlo tocando trompetas, alabadlo con arpas y cítaras, alabadlo con tambores y danzas, alabadlo con trompas y flautas. R.Alabadlo con platillos sonoros, alabadlo con platillos vibrantes. Todo ser que alienta alabe al Señor. R.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas 19, 11-28

En aquel tiempo, dijo Jesús una parábola; el motivo era que estaba cerca de Jerusalén, y se pensaban que el reino de Dios iba a despuntar de un momento a otro. Dijo, pues: -«Un hombre noble se marchó a un país lejano para conseguirse el título de rey, y volver después. Llamó a diez empleados suyos y les repartió diez onzas de oro, diciéndoles: “Negociad mientras vuelvo.” Sus conciudadanos, que lo aborrecían, enviaron tras él una embajada para informar: “No queremos que él sea nuestro rey.” Cuando volvió con el título real, mandó llamar a los empleados a quienes había dado el dinero, para enterarse de lo que había ganado cada uno. El primero se presentó y dijo: “Señor, tu onza ha producido diez.” Él le contestó: “Muy bien, eres un empleado cumplidor; como has sido fiel en una minucia, tendrás autoridad sobre diez ciudades.” El segundo llegó y dijo: “Tu onza, señor, ha producido cinco.” A ése le dijo también: “Pues toma tú el mando de cinco ciudades.” El otro llegó y dijo: “Señor, aquí está tu onza; la he tenido guardada en el pañuelo; te tenía miedo, porque eres hombre exigente, que reclamas lo que no prestas y siegas lo que no siembras.” Él le contestó: “Por tu boca te condeno, empleado holgazán. ¿Conque sabías que soy exigente, que reclamo lo que no presto y siego lo que no siembro? Pues, ¿por qué no pusiste mi dinero en el banco? Al volver yo, lo habría cobrado con los intereses.” Entonces dijo a los presentes: “Quitadle a éste la onza y dádsela al que tiene diez.” Le replicaron: “Señor, si ya tiene diez onzas.” “Os digo: ‘Al que tiene se le dará, pero al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene.’ Y a esos enemigos míos, que no me querían por rey, traedlos acá y degolladlos en mi presencia.”» Dicho esto, echó a andar delante de ellos, subiendo hacia Jerusalén.

Reflexión del Evangelio del día

Te mostraré lo que va a suceder

En este tiempo de Adviento es muy oportuna la lectura del Apocalipsis. La Visión de las Postrimerías nos recuerdan a los cristianos, que vivimos en el mundo, pero somos ciudadanos del Cielo como nos recuerda claramente la Didajé. Cuando pregunto en las catequesis sobre el momento en que alcanzamos la Vida Eterna, todos me responden que al morir y se sorprenden que, para un cristiano, la Vida Eterna empieza en el Bautismo.

La Visión que hoy se proclama impresiona. Jesús nos muestra al propio Dios con toda su gloria y majestad en el antiguo Templo de Jerusalén, pero los elementos y figuras han cambiado. Los 24 ancianos ya no son los sacerdotes de la Antigua Alianza, sino todo el Pueblo de Dios, el nuevo Israel. Y no es una visión estática: la tempestad simboliza la manifestación de Dios en el mundo, los cuatro vivientes expresan la acción mediante el Espíritu.

Al final, con la postración de los Ancianos, el autor del Apocalipsis proclama la victoria definitiva del que, por encima de todo y todos, Vive y da sentido a la Vida, a la Existencia.

Negociad mientras vuelvo

La parábola de las minas constituye una llamada a la responsabilidad del cristiano en la construcción del Reino de Dios. Jesús, con su Palabra, sus signos y su misma persona inaugura en la historia de los hombres el Reino, pero confía su crecimiento a los que le seguían, a todos y cada uno de nosotros. Y nosotros ¿qué hacemos? La mayoría se desentiende y espera que Jesús se lo dé todo ya hecho, realizado, santificado… inclusive algunos desconfían de Él y buscan no el Reino de Dios, sino otro a la medida de sus intereses… y Jesús les estorba.

Jesús, que nos conoce y quiere, nos confía el Evangelio que ha predicado para que lo hagamos extensivo a todos los hombres construyendo el Reino de Dios. A cada uno le da según sus capacidades, sus virtudes una pequeña, mediana o gran parcela para que en ella siembre y fructifique. Podría hacerlo de otro modo usando de su divinidad, imponiéndolo… pero quiere hacerlo con nosotros y nos otorga esa responsabilidad. No olvidemos que la Gloria de Dios es que el hombre viva.

La Pascua supone el verdadero comienzo de un Reino que se nos entrega. Él siempre estará con nosotros, pero al mismo tiempo nos otorga una responsabilidad concreta. Cuando vuelva como Rey, en la definitiva Parusía, nos pedirá cuentas. ¿Hemos trabajado nuestra parcela? ¿Acaso nos hemos limitado a dejarla como nos la dio, inculta? En la repuesta, y hemos de darla, nos va nuestra propia fe y nuestra propia vida.

¿Me imaginado alguna vez cómo es la Gloria de Dios?

¿Soy consciente de las minas que el Señor me ha dado?

¿Cómo trato de emplearlas en la construcción del Reino?

D. Carlos José Romero Mensaque, O.P.
Fraternidad Fray Bartolomé de las Casas (Sevilla)
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 Jueves   22 de Noviembre de 2018  

“No llores más”

Hoy celebramos: Santa Cecilia (22 de Noviembre)

Primera Lectura

Lectura del libro del Apocalipsis 5,1-10:

Yo, Juan, a la derecha del que estaba sentado en el trono vi un rollo escrito por dentro y por fuera, y sellado con siete sellos. Y vi a un ángel poderoso, gritando a grandes voces: «¿Quién es digno de abrir el rollo y soltar sus sellos?»Y nadie, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, podía abrir el rollo y ver su contenido. Yo lloraba mucho, porque no se encontró a nadie digno de abrir el rollo y de ver su contenido.Pero uno de los ancianos me dijo: «No llores más. Sábete que ha vencido el león de la tribu de Judá, el vástago de David, y que puede abrir el rollo y sus siete sellos.»Entonces vi delante del trono, rodeado por los seres vivientes y los ancianos, a un Cordero en pie; se notaba que lo hablan degollado, y tenía siete cuernos y siete ojos –son los siete espíritus que Dios ha enviado a toda la tierra–. El Cordero se acercó, y el que estaba sentado en el trono le dio el libro con la mano derecha. Cuando tomó el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron ante él; teman cítaras y copas de oro llenas de perfume –son las oraciones de los santos–. Y entonaron un cántico nuevo: «Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos, porque fuiste degollado y con tu sangre compraste para Dios hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación; y has hecho de ellos para nuestro Dios un reino de sacerdotes, y reinan sobre la tierra.»

Salmo

Sal 149 R/. Has hecho de nosotros para nuestro Dios un reino de sacerdotes

Cantad al Señor un cántico nuevo,resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;que se alegre Israel por su Creador,los hijos de Sión por su Rey. R/.Alabad su nombre con danzas,cantadle con tambores y cítaras;porque el Señor ama a su puebloy adorna con la victoria a los humildes. R/.Que los fieles festejen su gloriay canten jubilosos en filas:con vítores a Dios en la boca;es un honor para todos sus fieles. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas 19,41-44

En aquel tiempo, al acercarse Jesús a Jerusalén y ver la ciudad, le dijo llorando: «¡Si al menos tú comprendieras en este día lo que conduce a la paz! Pero no: está escondido a tus ojos. Llegará un día en que tus enemigos te rodearán de trincheras, te sitiarán, apretarán el cerco, te arrasarán con tus hijos dentro, y no dejarán piedra sobre piedra. Porque no reconociste el momento de mi venida.»

Reflexión del Evangelio del día

No llores más 

Este pasaje del Apocalipsis, con un lenguaje un tanto complicado, empieza a clarificarse al identificar al “cordero degollado”, al “león de Judá”, al “vástago de David” con Cristo Jesús. 

El texto nos presenta la situación, con angustia y lágrimas, en la que nadie puede abrir un libro especial, “el rollo” y ver así su contenido, un “rollo escrito por dentro y por fuera y sellado con siete sellos”. Este libro describe la historia de la humanidad. Solo Cristo Jesús, “el cordero degollado”, el que fue crucificado, el que entregó su vida por amor a todos nosotros, es capaz de abrir ese importante libro y nos explica bien cuál es la historia de la humanidad. “Con tu sangre has comprado para Dios hombres de toda tribu, lengua y nación”. Con su vida, muerte y resurrección, destruyó para siempre el pecado y sus consecuencias, nos devolvió la relación amorosa a los hombres con Dios, consiguiendo que la historia de la humanidad no fuera la historia de un fracaso, sino la historia de la salvación, la historia del triunfo del amor, logrando para todos la resurrección a la plenitud de la vida y de la felicidad.   

Dijo llorando…

Bien sabemos que Jesús es Dios y hombre verdadero. Nuestro peligro es olvidarnos de uno de los extremos y quedarnos solo con el otro. Quedarnos, en uno de los casos, con que es Dios, algo que es verdad, y olvidarnos que también es un ser humano como cualquiera de nosotros.

El evangelio de hoy nos muestra el lado más humano de Jesús. De entrada, no nos atrevemos a decir que Dios llora, pero sí podemos afirmar que Jesús llora porque tiene un corazón humano. Y llora porque es rechazado por los habitantes de Jerusalén a los que él tanto quería.

Jesús les ha ofrecido su buena noticia, en la que va incluido su amor, su luz, su esperanza… algo capaz de saciar los deseos más profundos del cualquier corazón humano en su anhelo de sentido y felicidad. Nadie puede ofrecer lo que Jesús ofrece. Y se encuentra que es rechazado por los moradores de Jerusalén. Es verdad, lo podemos repetir, Jesús llora porque él es rechazado, pero llora mucho más por los que le rechazan porque se pierden un gran tesoro. “¡Si al menos tú comprendieras en este día lo que conduce a la paz!”, porque llegarán para Jerusalén momentos de devastación y destrucción… “porque no reconociste el momento de mi venida”.

Ante este evangelio, surge una pregunta para nosotros seguidores de Jesús en el siglo XXI: ¿acogemos con emoción profunda a Jesús y seguimos sus huellas o somos capaces de rechazarle?   

Fray Manuel Santos Sánchez
Convento de Santo Domingo (Oviedo)
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 Viernes   23 de Noviembre de 2018  

“Todos los días enseñaba en el templo”

Primera Lectura

Lectura del libro del Apocalipsis 10,8-11:

Yo, Juan, oí cómo la voz del cielo que había escuchado antes se puso a hablarme de nuevo, diciendo: «Ve a coger el librito abierto de la mano del ángel que está de pie sobre el mar y la tierra.» Me acerqué al ángel y le dije: «Dame el librito.» Él me contestó: «Cógelo y cómetelo; al paladar será dulce como la miel, pero en el estómago sentirás ardor.» Cogí el librito de mano del ángel y me lo comí; en la boca sabía dulce como la miel, pero, cuando me lo tragué, sentí ardor en el estómago. Entonces me dijeron: «Tienes que profetizar todavía contra muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes.»

Salmo

Sal 118 R/. ¡Qué dulce al paladar tu promesa!

Mi alegría es el camino de tus preceptos,más que todas las riquezas. R/.Tus preceptos son mi delicia,tus decretos son mis consejeros. R/.Más estimo yo los preceptos de tu bocaque miles de monedas de oro y plata. R/.¡Qué dulce al paladar tu promesa:más que miel en la boca! R/.Tus preceptos son mi herencia perpetua,la alegría de mi corazón. R/.Abro la boca y respiro,ansiando tus mandamientos. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas 19,45-48

En aquel tiempo, entró Jesús en el templo y se puso a echar a los vendedores, diciéndoles: «Escrito está: “Mi casa es casa de oración”; pero vosotros la habéis convertido en una “cueva de bandidos.”»Todos los días enseñaba en el templo. Los sumos sacerdotes, los escribas y los notables del pueblo intentaban quitarlo de en medio; pero se dieron cuenta de que no podían hacer nada, porque el pueblo entero estaba pendiente de sus labios.

Reflexión del Evangelio del día

Tienes que profetizar aún contra pueblos, naciones, lenguas y reinos

El texto narra el gesto simbólico del ángel que ofrece a Juan un librito para que lo coma y lo devore. Éste así lo hace y experimenta en él mismo los contrarios sabores de su acción, dulzura y amargura. Similar gesto consta en la profecía de Ezequiel, y aquí apunta al mensaje teológico que conlleva la condición de ser y ejercer de profeta; éste recibe, gratis et amore, la Palabra de Dios para asumirla y asimilarla, para hacerla suya; una vez asimilada y digerida, decirla desde la normalidad de una nueva vida transformada por la palabra. Es una sencilla imagen de la dificultad de la tarea profética, pues si, por una parte, es innegable la inmensa alegría de anunciar el mensaje restaurador de Dios, por otra implica la amarga condición del profeta que debe desarrollarse contra viento y marea, sobre todo contra los poderosos, hasta el punto de implicar y complicar por entero la vida del mismo profeta. En la Biblia tenemos más de un caso en el que la propia biografía dolorosa y desgraciada del profeta se torna profecía en acción, profecía viva.

Todos los días enseñaba en el templo

Dos mensajes nos ofrece este breve fragmento del evangelio de Lucas. El primero se refiere a la escena conocida de los mercaderes en el atrio del templo, reducida en esta versión a un breve apunte. No se pone el acento tanto en la purificación del templo cuanto en el hecho de prepararlo para espacio de la enseñanza de Jesús, seguida por el pueblo pero rechazada por los dirigentes. Se reclama el templo como lugar de oración y no de otras actividades de dudosa ética, además de presentarse el Maestro como nuevo punto de encuentro de los hombres con Dios. El segundo mensaje de esta breve página es que Jesús quiere que el templo sea el lugar de su predicación a pesar de que sus dirigentes intentan silenciarlo; y entre éstos y Jesús, está el pueblo que escucha con interés su predicación. Más tarde será otra la reacción del pueblo, pero ahora éste es el obstáculo más serio para que los dirigentes hagan enmudecer la palabra del Maestro. Con este escueto texto, el evangelio de Lucas inicia la predicación de Jesús en Jerusalén, la ciudad donde deben morir los verdaderos profetas.

¿Prioriza la comunidad su predicación en tanto testigo del Evangelio o se atiene a un guión proveniente de otras instancias?

Fr. Jesús Duque O.P.
Convento de Santo Domingo de Scala-Coeli (Córdoba)
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 Sábado   24 de Noviembre de 2018  

“Son hijos de Dios”

Hoy celebramos: San Ignacio Delgado y cc.mm. (24 de Noviembre)

Primera Lectura

Lectura del libro del Apocalipsis 11,4-12:

Me fue dicho a mí, Juan: «Éstos son mis dos testigos, los dos olivos y los dos candelabros que están en la presencia del Señor de la tierra. Si alguno quiere hacerles daño, echarán fuego por la boca y devorarán a sus enemigos; así, el que intente hacerles daño morirá sin remedio. Tienen poder para cerrar el cielo, de modo que no llueva mientras dura su profecía; tienen también poder para transformar el agua en sangre y herir la tierra a voluntad con plagas de toda especie. Pero, cuando terminen su testimonio, la bestia que sube del abismo les hará la guerra, los derrotará y los matará. Sus cadáveres yacerán en la calle de la gran ciudad, simbólicamente llamada Sodoma y Egipto, donde también su Señor fue crucificado. Durante tres días y medio, gente de todo pueblo y raza, de toda lengua y nación, contemplarán sus cadáveres, y no permitirán que les den sepultura. Todos los habitantes de la tierra se felicitarán por su muerte, harán fiesta y se cambiarán regalos; porque estos dos profetas eran un tormento para los habitantes de la tierra.»Al cabo de los tres días y medio, un aliento de vida mandado por Dios entró en ellos y se pusieron de pie, en medio del terror de todos los que lo veían. Oyeron entonces una voz fuerte que les decía desde el cielo: «Subid aquí.» Y subieron al cielo en una nube, a la vista de sus enemigos.

Salmo

Sal 143 R/. Bendito el Señor, mi Roca

endito el Señor, mi Roca,que adiestra mis manos para el combate,mis dedos para la pelea. R/.Mi bienhechor, mi alcázar,baluarte donde me pongo a salvo,mi escudo y mi refugio,que me somete los pueblos. R/.Dios mío, te cantaré un cántico nuevo,tocaré para ti el arpa de diez cuerdas:para ti que das la victoria a los reyes,y salvas a David, tu siervo. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas 20,27-40

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos saduceos, que niegan la resurrección, y le preguntaron: «Maestro, Moisés nos dejó escrito: Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer, pero sin hijos, cásese con la viuda y dé descendencia a su hermano. Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos. Y el segundo y el tercero se casaron con ella, y así los siete murieron sin dejar hijos. Por último murió la mujer. Cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será la mujer? Porque los siete han estado casados con ella.» Jesús les contestó: «En esta vida, hombres y mujeres se casan; pero los que sean juzgados dignos de la vida futura y de la resurrección de entre los muertos no se casarán. Pues ya no pueden morir, son como ángeles; son hijos de Dios, porque participan en la resurrección. Y que resucitan los muertos, el mismo Moisés lo indica en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor “Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob”. No es Dios de muertos, sino de vivos; porque para él todos están vivos.»Intervinieron unos escribas: «Bien dicho, Maestro.» Y no se atrevían a hacerle más preguntas.

Reflexión del Evangelio del día

El amor da sentido a la vida

El libro del Apocalipsis es el último del Nuevo Testamento. Por su género literario, es considerado por la mayoría de los eruditos el escrito más rico en símbolos de toda la Biblia. Aunque la cantidad de imágenes, acontecimientos y sucesos dificulta la tarea de interpretar la totalidad del texto y, como tal a lo largo de la historia, ha sido objeto de interpretaciones, estudios y coloquios.

El Apocalipsis ahonda en escenas de guerra que denomina “gran combate” contra Dios y, ciertamente la época de San Juan, entre Nerón y Domiciano, fue una época de persecuciones y propicia para dar testimonio. Testigo es aquel que cuenta lo que ha visto. Su primera y única cualidad es ser fiel a lo que sabe y no inventar nada. Los versículos que hoy contemplamos hablan de dos testigos: dos olivos y dos candeleros, que están en pie delante del Señor. Estos testigos cuentan fielmente su experiencia sin miedo a ser aniquilados porque su vida tiene sentido y cantan con el salmista: “Bendito sea el Señor que nos prepara para la guerra, nos pone a salvo y nos da la victoria”.

El actual testimonio de vida

La Biblia hace referencia a los saduceos y fariseos formando la clase gobernante del Israel espiritual; eran grupos compuestos por familias de la nobleza sacerdotal (durante el tiempo de Cristo eran aristócratas). Los saduceos eran más conservadores que los fariseos en áreas de la doctrina, trabajaron arduamente para preservar la autoridad de la Palabra de Dios escrita, especialmente los Libros de Moisés (Génesis a Deuteronomio) y rechazaban toda evolución del Judaísmo. En el Nuevo Testamento, se enfrentan con Jesús porque entraba en constante conflicto con ellos.

El texto que hoy nos ocupa presenta a los saduceos tendiendo una trampa a Jesús, basándose en la doctrina de Moisés de que cuando uno muere sin hijos, su hermano ha de casarse con la viuda para dar sucesión al hermano difunto. Le proponen el caso divertido de siete hermanos que mueren y van casándose sucesivamente. Pero Jesús se ríe ante la artimaña diciéndoles que no entienden las Escrituras, porque “cuando resuciten de la muerte, los hombres y las mujeres no se casarán, sino que serán como ángeles en el cielo”. Al Señor se le acercan con adulaciones, con afirmaciones categóricas, con disputas doctrinales, con cuestiones de casuística (Ej. sobre la Ley del Levirato) pero Él es veraz, no es partidista, enseña rectamente el camino de Dios. Recordemos un proverbio que dice: “El hombre que adula a su compañero tiende una red a sus pasos” (Prov. 28,23; 29,5.).

La muerte, el más allá, el destino de las personas, es un gran misterio que ni la ciencia, ni la razón han desvelado; es obra total de Dios que quiere llevar a todas las personas a la plenitud de la vida. El fundamento de nuestra fe es la Resurrección de Jesús. Las respuestas a nuestras preguntas están en la palabra viviente de la Cruz y la resurrección. Nos dice San Pablo que “vana es nuestra fe si Cristo no ha resucitado” (1 Co 15.14) pero como Él es la Resurrección, nuestra fe está llena de verdad y de vida eterna. La muerte de los seres queridos nos entristece, en cambio, si hay resurrección no nos desesperamos porque sabemos que vamos a recuperar a esos seres queridos que murieron; es entonces cuando el amor no desaparece, es eterno y sí vale la pena amar, porque el amor no se desperdicia, no cae en el vacío, el amor tiene sentido, el amor da sentido a la vida.

Pidamos que nuestra vida siga las huellas terrenas del Señor y creamos que en Dios está la Vida y de Él viene la vida porque es un Dios de vivos. Nosotros vivimos con un Dios de vivos, no de muertos, “puesto que para Él entrar en el reino es entrar en la vida, una vida de aquí y de allí, una vida que atraviesa el tiempo y el espacio, que permanece. Creer en Jesucristo es vivir intensamente la vida y saborearla”.

Celebramos en la Orden de Predicadores a unos hombres, misioneros dominicos en el Extremo Oriente, mártires de Cristo, testigos de la fe que fueron juzgados dignos de tomar parte en el mundo futuro y en la resurrección de entre los muertos. Los mártires testimonian con su sangre la elección de Cristo. Nosotros hemos de traslucir “algo” del rostro de Jesús en nuestro modo de vivir, para que los nos miren, al vernos, tengan ante sus ojos a testigos fieles de Jesucristo. Que el Señor nos conceda, por su intercesión, propagar su amor entre los hermanos para ser de verdad hijos suyos.

Monjas Dominicas Contemplativas
Monasterio Stma. Trinidad y Sta. Lucía (Orihuela)
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