Evangelio del día – Semana del 26/11/2018 al 01/12/2018 (Trigésimo cuarta semana del Tiempo Ordinario)

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Evangelio del día y comentarios a la Palabra diaria

Trigésimo cuarta semana del Tiempo Ordinario – Año Par – Del 26 de noviembre al 1 de diciembre de 2018


 Lunes   26 de Noviembre de 2018

“Ha echado todo lo que tenía para vivir”

Primera Lectura

Lectura del libro del Apocalipsis 14,1-3.4b-5:

Yo, Juan, miré y en la visión apareció el Cordero de pie sobre el monte Sión, y con él ciento cuarenta y cuatro mil que llevaban grabado en la frente el nombre del Cordero y el nombre de su Padre. Oí también un sonido que bajaba del cielo, parecido al estruendo del océano, y como el estampido de un trueno poderoso; era el son de arpistas que tañían sus arpas delante del trono, delante de los cuatro seres vivientes y los ancianos, cantando un cántico nuevo. Nadie podía aprender el cántico fuera de los ciento cuarenta y cuatro mil, los adquiridos en la tierra. Éstos son los que siguen al Cordero adondequiera que vaya; los adquirieron como primicias de la humanidad para Dios y el Cordero. En sus labios no hubo mentira, no tienen falta.

Salmo

Sal 23,1-2.3-4ab.5-6 R/. Este es el grupo que viene a tu presencia, Señor

Del Señor es la tierra y cuanto la llena,el orbe y todos sus habitantes:él la fundó sobre los mares,él la afianzó sobre los ríos. R/.

¿Quién puede subir al monte del Señor?¿Quién puede estar en el recinto sacro?El hombre de manos inocentes y puro corazón,que no confía en los ídolos. R/.

Ése recibirá la bendición del Señor,le hará justicia el Dios de salvación.Éste es el grupo que busca al Señor,que viene a tu presencia, Dios de Jacob. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas 21,1-4

En aquel tiempo, alzando Jesús los ojos, vio unos ricos que echaban donativos en el arca de las ofrendas; vio también una viuda pobre que echaba dos reales, y dijo: «Sabed que esa pobre viuda ha echado más que nadie, porque todos los demás han echado de lo que les sobra, pero ella, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir.»


Reflexión del Evangelio del día

Hoy las dos lecturas que acabamos de escuchar señalan la importancia de tener atentos y bien activados nuestros sentidos. De éstos depende muchas veces la valoración e interpelación que recibimos en nuestra vida cotidiana. Las dos lecturas comienzan expresando, la actitud con la cual  las dos personas que hablan en los textos, viven: están en el lugar indicado, mirando, escuchando,  entendiendo.

Llevaban  escrito en la frente el nombre  del  Cordero y  el de su Padre

Juan comienza este capítulo 14 diciendo: miré y vi… Dejemos que la luz de la Palabra, ilumine  y nos haga entender, el mensaje de vida y de gracia, que trae. Juan vio, entendió y lo anuncia. Vio  y contempló al Cordero de pie sobre el Monte Sion, y junto a Él una inmensa multitud, que llevaban marcado en la frente, el nombre del Cordero y el de su Padre. El texto señala que eran 144.000. Número  mencionado en el cap. 7 del Apocalipsis, donde se dice que fueron sellados.

Es difícil saber qué significa ese número y qué nos quiere decir. He optado  por la explicación de un biblista que me ha clarificado, dice así: ” El símbolo numérico empleado en este texto bíblico es muy claro: «Ciento cuarenta y cuatro mil» (vv. 1.3b) corresponde, en efecto, a 12 x 12 x 1.000, producto de tres números que -cada uno de ellos- significan perfección. Es como decir que éste no ha de ser considerado un número cerrado, sino un número abierto que encontrará su perfección sólo cuando todos los llamados sean también elegidos. De esta forma el mensaje de Juan se convierte en anuncio universal”.

Juan nos descubre que es el pueblo elegido, rescatado y que han respondido con una fidelidad inquebrantable, que han entrado en una relación muy especial con Dios y con el Cordero. Por eso puede cantar: “Cantaban un cántico nuevo… Un cántico que nadie podía aprender, excepto los que habían sido rescatados”  Son personas incondicionales a Jesucristo y al Padre.

Juan hace una descripción maravillosa de la voz de Dios que oye (v 2-3). La experiencia de esa visión tuvo que ser indescriptible e imborrable. Para transmitirla usa muchas semejanzas: un estruendo como  de muchas aguas;  retumbaba como un gran trueno; o un gran concierto de arpas. Todas ellas  podemos imaginarlas,  y sentir la grandiosidad y misterio de la visión.

Estar en el lugar indicado

El evangelio dice que Jesús miraba, y por ello vio, vio algo que fácilmente nos puede pasar desapercibido hoy, como lo fue ayer,  por no ser grandioso ni merecer una foto en los grandes medios de comunicación. Vio a personas ofreciendo su limosna en el templo,  a ricos y a una viuda pobre, que depositó dos pequeñas monedas. Es el contraste evangélico que existe, cuando queremos vivir la solidaridad, y se concreta entre, dar de «lo que me sobra»  o dar de «lo necesario para vivir». Lucas nos hace entrar de inmediato en una situación de vida que nos interpela con todo su dramatismo.

Jesús no nos ofrece pautas piadosas, ni actitudes moralizantes casi sedantes, sino que nos ilumina con una luz nueva, para que podamos leer a fondo y con perspectiva, las situaciones históricas en las que vivimos.

Jesús ve y elogia a la viuda pobre; ve y no puede dejar de censurar la acción de los ricos. La mirada de Jesús es  un juicio emitido sobre la relación distinta que solemos tener con los bienes, con el dinero. Un juicio que siempre resulta difícil de aceptar, que duele,  pero que,  ilumina perfectamente el gesto solidario y la actitud  del corazón de la persona.

¿En qué grupo me sitúo yo? Acojamos la luz y dejémosla iluminar nuestro vivir diario.

Hna. Virgilia León Garrido O.P.
Congregación Romana de Santo Domingo


 Martes   27 de Noviembre de 2018

“No tengáis pánico”

Primera Lectura

Lectura del libro del Apocalipsis 14,14-19:

Yo, Juan, miré y en la visión apareció una nube blanca; estaba sentado encima uno con aspecto de hombre, llevando en la cabeza una corona de oro y en la mano una hoz afilada. Del santuario salió otro ángel y gritó fuerte al que estaba sentado en la nube: «Arrima tu hoz y siega; ha llegado la hora de la siega, pues la mies de la tierra está más que madura.» Y el que estaba sentado encima de la nube acercó su hoz a la tierra y la segó. Otro ángel salió del santuario celeste llevando él también una hoz afilada. Del altar salió otro, el ángel que tiene poder sobre el fuego, y le gritó fuerte al de la hoz afilada: «Arrima tu hoz afilada y vendimia los racimos de la viña de la tierra, porque las uvas están en sazón.» El ángel acercó su hoz a la tierra y vendimió la viña de la tierra y echó las uvas en el gran lagar del furor de Dios. Pisotearon el lagar fuera de la ciudad, y del lagar corrió tanta sangre, que subió hasta los bocados de los caballos en un radio de sesenta leguas.

Salmo

Sal 95,10.11-12.13 R/. El Señor llega a regir la tierra

Decid a los pueblos: «El Señor es rey,él afianzó el orbe, y no se moverá;él gobierna a los pueblos rectamente.» R/.

Alégrese el cielo, goce la tierra,retumbe el mar y cuanto lo llena;vitoreen los campos y cuanto hay en ellos,aclamen los árboles del bosque. R/.

Delante del Señor, que ya llega,ya llega a regir la tierra:regirá el orbe con justiciay los pueblos con fidelidad. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas 21,5-11

En aquel tiempo, algunos ponderaban la belleza del templo, por la calidad de la piedra y los exvotos. Jesús les dijo: «Esto que contempláis, llegará un día en que no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido.»Ellos le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?» Él contestó: «Cuidado con que nadie os engañe. Porque muchos vendrán usurpando mi nombre, diciendo: “Yo soy”, o bien “El momento está cerca”; no vayáis tras ellos. Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico. Porque eso tiene que ocurrir primero, pero el final no vendrá en seguida.» Luego les dijo: «Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países epidemias y hambre. Habrá también espantos y grandes signos en el cielo.»


Reflexión del Evangelio del día

Ha llegado el tiempo de la cosecha

La lectura del Apocalipsis nos narra el tiempo del juicio de Dios como inapelable. Es el tiempo de la cosecha y de la siega. La figura de una nube blanca símbolo de la presencia de Dios aparece sobre los cielos, y en ella, alguien como un Hijo de hombre se sienta con su corona y su hoz.

La tierra se ve como un gran campo de cosecha. Otras presencias divinas, mensajeros de Dios, ángeles que también portan una hoz afilada. Los racimos ya están maduros. La humanidad ya está preparada para el juicio final. El lagar se ve como un gran lago de sangre.

Toda esta simbología no ha de verse literalmente. Son símbolos tomados de la vida campesina que intentan explicar cómo será el fin de los tiempos. El día de la ira de Dios. Pero Dios no tiene ira, eso es un sentimiento humano. A Dios se le reconoce por su amor y su misericordia.

Pero, no hemos de vivir asustados o amargados por esta situación. Todo ello es para identificar a Cristo como aquel que se sienta en su trono para juzgar a vivos y muertos.

La fe y la vida no están para vivirlas desde el miedo. Al contrario, ambas nos llaman al coraje de la existencia. La fe nos proporciona serenidad, sensatez, capacidad de desprendimiento, capacidad de amar la sencillez de la vida. Y la vida es lo que se nos ha otorgado, un regalo de Dios, que hemos de cuidar, y hemos de vivirla con la libertad que nos proporciona el encuentro con Dios y su Palabra.

No tengáis pánico

No tengáis pánico es el mensaje que Jesús deja como enseñanza ante el fin del mundo. Lo dirige a sus discípulos y a todo el mundo. Mientras todos admiraban la belleza del templo. Y es lo que va a ocurrirle, su muerte en la cruz. Es el final de la enseñanza pública de Jesús. El hombre se encargará de aniquilar en su presencia lo que viene de Dios: su palabra, sus gestos de amor, los milagros de cada día. A cambio propondrá destrucción. El mundo se condenará por sí mismo. El testimonio será el hombre en una cruz.

No tener pánico significa permanecer en la confianza en Dios, él no nos dejará solos ni en la muerte ni tampoco al final de los tiempos, su promesa es para siempre, eterna.

Fr. Alexis González de León O.P.
Convento de San Pablo y San Gregorio (Valladolid)


 Miércoles   28 de Noviembre de 2018

“Os perseguirán por causa de mi nombre”

Primera Lectura

Lectura del libro del Apocalipsis 15,1-4:

Yo, Juan, vi en el cielo otra señal, magnífica y sorprendente: siete ángeles que llevaban siete plagas, las últimas, pues con ellas se puso fin al furor de Dios. Vi una especie de mar de vidrio veteado de fuego; en la orilla estaban de pie los que habían vencido a la fiera, a su imagen y al número que es cifra de su nombre; tenían en la mano las arpas que Dios les había dado. Cantaban el cántico de Moisés, el siervo de Dios, y el cántico del Cordero, diciendo: «Grandes y maravillosas son tus obras, Señor, Dios omnipotente, justos y verdaderos tus caminos, ¡oh Rey de los siglos! ¿Quién no temerá, Señor, y glorificará tu nombre? Porque tú solo eres santo, porque vendrán todas las naciones y se postrarán en tu acatamiento, porque tus juicios se hicieron manifiestos.»

Salmo

Sal 97,1.2-3ab.7-8.9 R/. Grandes y maravillosas son tus obras, Señor, Dios omnipotente

Cantad al Señor un cántico nuevo,porque ha hecho maravillas:su diestra le ha dado la victoria,su santo brazo. R/.

El Señor da a conocer su victoria,revela a las naciones su justicia:se acordó de su misericordia y su fidelidaden favor de la casa de Israel. R/.

Retumbe el mar y cuanto contiene,la tierra y cuantos la habitan;aplaudan los ríos, aclamen los montes. R/.

Al Señor, que llega para regir la tierra.Regirá el orbe con justiciay los pueblos con rectitud. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas 21,12-19

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a la cárcel, y os harán comparecer ante reyes y gobernadores, por causa mía. Así tendréis ocasión de dar testimonio. Haced propósito de no preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro. Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os traicionarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán por causa mía. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.»


Reflexión del Evangelio del día

“Grandes y admirables son tus obras, Señor”

En este fragmento del libro del Apocalipsis, Juan nos relata la visión de siete ángeles portadores de las últimas siete plagas que asolarán el mundo, pero frente a esto, también tiene la visión de un mar veteado de fuego, refiriéndose probablemente al Mar Rojo, en cuya orilla se encontraban aquellos que habían permanecido fieles a Jesús y, por lo tanto, habían vencido a la bestia sobreviviendo a persecuciones y desgracias y, como premio, Dios les había dado unas arpas con las que entonaban cantos de alabanza como el Cántico de Moisés, en el que se ensalza la obra de Dios, confirmando que los caminos del Señor son verdaderos y por tanto “¿quién no dará gloria a tu Nombre si Tu solo eres Santo?” por lo que “de todas partes del mundo vendrán hacia Ti, reconociendo tu magnificencia, porque todo lo bueno que has hecho ha quedado manifiesto”.

Ciertamente es un texto cargado de metáforas pero que, en resumen, viene a decirnos que la Iglesia, obra de Cristo, se verá atacada, maltratada, martirizando a muchos de sus miembros, pero que aquellos que permanezcan fieles a Dios, alcanzarán la vida eterna que en Apocalipsis se calculan como 144.000, cifra múltiplo de siete que se considera como número sagrado, y los que se salven ensalzarán la Gloria de Dios, como nos refiere el salmo 97: “Regirá el orbe con justicia y los pueblos con rectitud”

“Con vuestra perseverancia salvareis vuestra alma”

El evangelista Lucas nos relata un fragmento del “discurso escatológico de Jesús”, quien ante las maravillas del Templo de Jerusalén , relata a sus discípulos que todo tendrá un final y les advierte que todos serán perseguidos por su causa, que serán detenidos y llevados a los tribunales, ante reyes y gobernadores y eso les permitirá dar testimonio de Él. Que no se preocupen en preparar su defensa pues el Espíritu les infundirá palabras que no podrán ser refutadas pero, a pesar de eso, hasta los más próximos les traicionarán, llegando a sufrir, algunos, hasta el martirio.

Este anuncio que hizo Jesús, y que a muchos escandalizaría, se cumplió en su tiempo, tras su crucifixión, pero sigue vigente hoy en día, y lo ha estado a lo largo de la historia de la Iglesia, pues en muchos lugares está siendo perseguida y sus miembros masacrados.

Los fundamentalismos que, por desgracia, tanto imperan es nuestro tiempo, son causa de intolerancia y están atacando a los derechos más fundamentales de toda persona, que es la libertad para profesar la religión que le parezca más veraz o consecuente.

Lo más importante son los últimos párrafos de este fragmento, cuando Jesús advierte que si somos perseverantes en la Fe y nos mantenemos firmes, salvaremos nuestra alma.

Los apóstoles se consideraban afortunados de poder ser perseguidos y martirizados por causa de Cristo. Seamos nosotros, también, considerándonos afortunados por el hecho de poder ser Testigos de Jesús en medio de este mundo, cada vez más paganizado, en el que se adora, cada vez más, a otros “dioses” que no tienen nada que ver con la Verdad de Jesús.

¿Seremos capaces de vencer a la bestia, como indica el libro del apocalipsis? ¿Nos mantendremos firmes en nuestra fe ante las adversidades? ¿Entendemos que Jesús estará con nosotros hasta el fin de los tiempos?

D. José Vicente Vila Castellar, OP
Fraternidad Laical Dominicana Torrent (Valencia)


 Jueves   29 de Noviembre de 2018

“Levantaos, alzad la cabeza”

Primera Lectura

Lectura del libro del Apocalipsis 18,1-2.21-23;19,1-3.9a:

Yo, Juan, vi un ángel que bajaba del cielo; venía con gran autoridad y su resplandor iluminó la tierra. Gritó a pleno pulmón: «¡Cayó, cayó la gran Babilonia! Se ha convertido en morada de demonios, en guarida de todo espíritu impuro, en guarida de todo pájaro inmundo y repugnante.» Un ángel vigoroso levantó una piedra grande como una rueda de molino y la tiró al mar, diciendo: «Así, de golpe, precipitarán a Babilonia, la gran metrópoli, y desaparecerá. El son de arpistas y músicos, de flautas y trompetas, no se oirá más en ti. Artífices de ningún arte habrá más en ti, ni murmullo de molino se oirá más en ti; ni luz de lámpara brillará más en ti, ni voz de novio y novia se oirá más en ti, porque tus mercaderes eran los magnates de la tierra, y con tus brujerías embaucaste a todas las naciones.» Oí después en el cielo algo que recordaba el vocerío de una gran muchedumbre; cantaban: «Aleluya. La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios, porque sus juicios son verdaderos y justos. Él ha condenado a la gran prostituta que corrompía a la tierra con sus fornicaciones, y le ha pedido cuenta de la sangre de sus siervos.»Y repitieron: «Aleluya. El humo de su incendio sube por los siglos de los siglos.» Luego me dice: «Escribe: “Dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero.”»

Salmo

Sal 99,2.3.4.5 R/. Dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero

Aclama al Señor, tierra entera, servid al Señor con alegría, entrad en su presencia con vítores. R/.

Sabed que el Señor es Dios: que él nos hizo y somos suyos, su pueblo y ovejas de su rebaño. R/.

Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con himnos, dándole gracias y bendiciendo su nombre. R/.

«El Señor es bueno, su misericordia es eterna, su fidelidad por todas las edades.» R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas 21,20-28

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando veáis a Jerusalén sitiada por ejércitos, sabed que está cerca su destrucción. Entonces, los que estén en Judea, que huyan a la sierra; los que estén en la ciudad, que se alejen; los que estén en el campo, que no entren en la ciudad; porque serán días de venganza en que se cumplirá todo lo que está escrito. ¡Ay de las que estén encinta o criando en aquellos días! Porque habrá angustia tremenda en esta tierra y un castigo para este pueblo. Caerán a filo de espada, los llevarán cautivos a todas las naciones, Jerusalén será pisoteada por los gentiles, hasta que a los gentiles les llegue su hora. Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, enloquecidas por el estruendo del mar y el oleaje. Los hombres quedarán sin aliento por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene encima al mundo, pues los astros se tambalearán. Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y majestad. Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza: se acerca vuestra liberación.»


Reflexión del Evangelio del día

En esta época nuestra, donde cada día al leer la prensa, al oír la radio, al ver los telediarios… la inmensa mayoría de las noticias que nos brindan son malas noticias, de corrupciones, de enfrentamientos políticos, de 815 millones de seres humanaos que pasan hambre diariamente, de guerras, de emigrantes obligados a salir de su país con el futuro incierto de encontrar un país de acogida, de millones que sufren el paro y el descarte… escuchar las dos lecturas de hoy tiene que reconfortar nuestros oídos y nuestro corazón.

Ciertamente al hablar del final de los tiempos su lenguaje es apocalíptico y tremendista. Pero el contenido de sus palabras es capaz de llenar de esperanza fundada el corazón de toda persona humana.  Pues proclama la destrucción de Babilonia, la gran ciudad, la gran prostituta, la que se ha alejado y lucha contra Dios… El mal, símbolo de esa ciudad, y el que nos hace sufrir tanto en sus diversas manifestaciones va a ser aniquilado para siempre. El Hijo del hombre, que también es Hijo de Dios, vendrá “con gran poder y gloria” y vencerá al mal, a todo lo que hace mal y daño al hombre. “Levantaos, alzad la cabeza, se acerca vuestra liberación”.

La vida humana no se agota en esta tierra. Tiene un segundo tiempo donde todo lo que nos hace sufrir va a desaparecer. Se acabarán las guerras donde los seres humanos se matan entre sí, ya no habrá relaciones humanas en las familias, en las comunidades, en los lugares de trabajo, que sean un infierno, entre las naciones reinará la paz, ya no habrá ni cáncer, ni sida, ni metralletas, ni engaños, ni terrorismos, ni holocaustos, ni corrupciones, ni injusticias… todo eso pertenece al primer mundo, ese mundo que las lecturas de hoy anuncian su completa desaparición. Nos espera un segundo tiempo, un segundo mundo, donde Dios y solo Dios, que es Amor va a reinar. “Venid, benditos de mi Padre a disfrutar del reino preparado para vosotros desde la creación del mundo”.

Fray Manuel Santos Sánchez
Convento de Santo Domingo (Oviedo)


 Viernes   30 de Noviembre de 2018

“Dejaron las redes y lo siguieron”

Hoy celebramos: San Andrés (30 de Noviembre)

Primera Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 10, 9-18

Si tus labios profesan que Jesús es el Señor, y tu corazón cree que Dios lo resucitó de entre los muertos, te salvarás. Por la fe del corazón llegamos a la justificación,- y por la profesión de los labios, a la salvación. Dice la Escritura: «Nadie que cree en él quedará defraudado.»Porque no hay distinción entre judío y griego; ya que uno mismo es el Señor de todos, generoso con todos los que lo invocan. Pues «todo el que invoca el nombre del Señor se salvará.» Ahora bien, ¿cómo van a invocarlo, si no creen en él?; ¿cómo van a creer, si no oyen hablar de él?; y ¿cómo van a oír sin alguien que proclame?; y ¿cómo van a proclamar si no los envían? Lo dice la Escritura: « ¡Qué hermosos los pies de los que anuncian el Evangelio! » Pero no todos han prestado oído al Evangelio; como dice Isaías: «Señor, ¿quién ha dado fe a nuestro mensaje?» Así, pues, la fe nace del mensaje, y el mensaje consiste en hablar de Cristo. Pero yo pregunto: «¿Es que no lo han oído?» Todo lo contrario: «A toda la tierra alcanza su pregón, y hasta los limites del orbe su lenguaje. »

Salmo

Sal 18, 2-3. 4-5 R. A toda la tierra alcanza su pregón.

El cielo proclama la gloria de Dios, el firmamento pregona la obra de sus manos: el día al día le pasa el mensaje, la noche a la noche se lo susurra. R.

Sin que hablen, sin que pronuncien,sin que resuene su voz,a toda la tierra alcanza su pregón y hasta los límites del orbe su lenguaje. R

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo 4, 18-22

En aquel tiempo, pasando Jesús junto al lago de Galilea, vio a dos hermanos, a Simón, al que llaman Pedro, y a Andrés, su hermano, que estaban echando el copo en el lago, pues eran pescadores. Les dijo:-«Venid y seguidme, y os haré pescadores de hombres.» Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Y, pasando adelante, vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre. Jesús los llamó también. Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.


Reflexión del Evangelio del día

El mensaje consiste en hablar de Cristo

El apóstol hace un notable esfuerzo pedagógico para aclarar su mensaje sobre la salvación que, para todos, nos viene de Cristo Jesús. Echa mano con mucha libertad de pasajes del Viejo Testamento para decirnos que la antigua economía salvadora tenía su relativa eficacia porque era suficiente con cumplir la ley para lograr la salvación. Y Pablo ahora nos dice que, Cristo mediante, es aún más fácil conseguir la salvación.

Basta con aceptar la condición de resucitado de Cristo Jesús, vencedor de la muerte y del pecado, que asumamos su condición divina, que viene a ser lo mismo que tengamos fe en el que nos salvó. La fe no es un privilegio ni un recurso privativo de nadie, pues todos somos iguales en este negociado de la salvación.

El creyente  tiene que confesar esta fe, interiorizarla y asumirla. Por eso debe invocar el nombre del Señor y, por tanto, dejar que Él unifique todos los detalles de nuestra biografía. Y para ello se precisan pregoneros leales, evangelizadores con ímpetu y latido que siembren la palabra salvadora del Maestro. Porque en el hecho de aceptar la Palabra del Señor está la clave de nuestra vida creyente.

Dejaron las redes y lo siguieron

Tras el arresto de Juan Bautista, Jesús se establece en la aldea de Cafarnaúm como centro de sus tareas evangelizadoras con sello de universalidad: desde aquí, recorrerá toda la Galilea y a lo largo y ancho de su geografía anunciará el mensaje del Reino, porque, como nos recordarán las primeras comunidades, la cosa comenzó en Galilea. Es aquí donde el Maestro llama a sus primeros colaboradores, símbolos de la nueva humanidad que acoge la buena noticia del Reino y se dejan enamorar por la fuerza de esta noticia.

El esquema de este discipulado es, amén de claro, revelador: la iniciativa es siempre del Señor; la labor del Reino urge, por lo que la respuesta para enrolarse en su servicio se espera sea rápida e incondicional; y el programa de esta llamada y seguimiento es el propio Jesús de Nazaret, su vida, su palabra, su persona y su misión.

Los que secundan esta llamada se verán facultados para ser servidores y predicadores de humanidad, y al exclusivo servicio de humanizar nuestro mundo, según la voluntad del que llama. Y prueba de ello es el remate de este breve texto evangélico: Jesús transmite su mensaje –proyecto del Reino de Dios- y se acerca al mundo dolorido curando las enfermedades.

¿Tenemos presente en la comunidad que la persona y mensaje de Jesús es siempre el mejor programa de nuestro quehacer evangelizador?

Andrés fue el primer apóstol llamado por el Señor a seguirle, y como él dio su vida en una cruz, en Patras, Grecia.

Fr. Jesús Duque O.P.
Convento de Santo Domingo de Scala-Coeli (Córdoba)


 Sábado   1 de Diciembre de 2018

“Estad siempre despiertos”

Hoy celebramos: Beato Juan de Vercelli O.P. (1 de Diciembre)

Primera Lectura

Lectura del libro del Apocalipsis 22,1-7:

El ángel del Señor me mostró a mí, Juan, el río de agua viva, luciente como el cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero. A mitad de la calle de la ciudad, a ambos lados del río, crecía un árbol de la vida; da doce cosechas, una cada mes del año, y las hojas del árbol sirven de medicina a las naciones. Allí no habrá ya nada maldito. En la ciudad estarán el trono de Dios y el del Cordero, y sus siervos le prestarán servicio, lo verán cara a cara y llevarán su nombre en la frente. Ya no habrá más noche, ni necesitarán luz de lámpara o del sol, porque el Señor Dios irradiará luz sobre ellos, y reinarán por los siglos de los siglos.Me dijo: «Estas palabras son ciertas y verdaderas. El Señor Dios, que inspira a los profetas, ha enviado su ángel para que mostrase a sus siervos lo que tiene que pasar muy pronto. Mira que estoy para llegar. Dichoso quien hace caso del mensaje profético contenido en este libro.»

Salmo

Sal 94 R/. ¡Marana tha! Ven, Señor Jesús

Venid, aclamemos al Señor,demos vítores a la Roca que nos salva;entremos a su presencia dándole gracias,aclamándolo con cantos. R/.

Porque el Señor es un Dios grande,soberano de todos los dioses:tiene en su mano las simas de la tierra,son suyas las cumbres de los montes; suyo es el mar, porque él lo hizo,la tierra firme que modelaron sus manos. R/.

Entrad, postrémonos por tierra,bendiciendo al Señor, creador nuestro. Porque él es nuestro Dios, y nosotros su pueblo, el rebaño que él guía. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas 21,34-36

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Tened cuidado: no se os embote la mente con el vicio, la bebida y los agobios de la vida, y se os eche encima de repente aquel día; porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra. Estad siempre despiertos, pidiendo fuerza para escapar de todo lo que está por venir y manteneros en pie ante el Hijo del hombre.»


Reflexión del Evangelio del día

Dichoso el que preste atención a las palabras proféticas de este libro

En el libro del Apocalipsis hay pasajes de muy difícil comprensión, son visiones que nos pueden quedar muy lejanas, pero no es así con el extracto que hoy nos ocupa.

Se nos regala por mano de la Iglesia en este día un texto con una explosión de vida y de vida en plenitud. Se nos habla de agua viva y del árbol de la vida con sus doce cosechas, una para cada mes. Y es que así es Dios para la vida del creyente.

Dios es manantial, río, fuente, agua viva; árbol de vida, de cuyos frutos que son los sacramentos nos alimentamos y recobrados fuerzas para seguir caminando por la senda del bien y la verdad;  Dios es luz sin tiniebla alguna, es la lámpara que arde y brilla en medio de la oscuridad que los hombres sembramos en este mundo por medio de nuestra indiferencia, nuestro egoísmo, por la oscuridad de nuestra mente. Por todo ello quien quiere vivir para Dios y en el servicio a los hermanos nada le ha de faltar para el presente y por tiempos venideros.

Terminamos hoy el año litúrgico y tanto al final de él, como al comienzo se nos ofrece la invitación de ser hombres y mujeres que vivan la palabra de Dios de lleno y con profundidad, así podemos leer también hoy ” dichoso el que preste atención a las palabras proféticas de este libro”; de este libro y de toda la Escritura, para que ellas nos hagan conocer cada vez más verdaderamente al Dios de nuestras vidas.

“Velad y orad en todo tiempo”

Nos encontramos con el final del discurso escatológico de Jesús en el Evangelio de San Lucas y las primeras palabras que nos indican el texto son: “procurad que vuestros corazones no se emboten…” Vivir con el corazón embotado es vivir en un espejismo, vivir como fuera del tiempo real, como dentro de una película; es vivir tan solo con la mirada y el corazón fijos en mi yo, en mis problemas, en mis ganas o mis desganada, así como si no existiera nada en el mundo fuera de lo soy, tengo o me sucede. Y debemos de tener claro que nada tan opuesto a la realidad y al querer de Dios es esto. Dios no quiere despiertos, atentos a los dolores, angustias y alegrías propias y ajenas. Que nuestra vida sea vivida en plenitud, es decir, desde lo profundo, desde nuestro ser interno hacía fuera, así es como la vida toma sentido, color, gusto y plenitud.

“Velad y orad en todo tiempo”, sí, claro velad y orad, son dos actitudes indispensables para quien pretenda considerarse discípulo de Jesús; tanto para la vida personal, como la comunitaria. No podemos entender una sin la otra, porque no somos entes aparte, sino seres en relación con Dios y con los iguales.

La vigilancia y la oración van unidas, caminan de la mano, ya que una ayuda a la otra a no dejarnos llevar por corrientes que nos alejen de Dios y se alimentan mutuamente. La vigilancia sobre pensamientos, palabras y obras; la vigilancia sobre el ritmo que acoge nuestras vidas y la sociedad en la que vivimos; vigilancia sobre los proyectos de salvación que nos llegan desde cualquier otra orilla que no es la evangélica.

Oración para vivir unidos a la raíz, que es Cristo; oración para que nuestro corazón sea ensanchado para amar; oración para que Dios nos haga conocer cuáles son los pasos a seguir; oración para mantenernos en pie ante el Hijo del hombre o mejor para cogernos de su mano para siempre.

Feliz Adviento, hermanos.

None Monasterio Sta. María la Real – MM. Dominicas
Bormujos (Sevilla)


 

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