Evangelio del día – Semana del 17/12/2018 al 22/12/2018 (Tercera semana de Adviento)

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Evangelio del día y comentarios a la Palabra diaria

Tercera semana de Adviento – Año Par

Del 17

al 22 de diciembre de 2018

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 Lunes   17 de Diciembre de 2018  

“…hasta José, el esposo de María, de la cual nació Jesús”

Primera Lectura

Lectura del libro del Génesis 49,1-2.8-10:

En aquellos días, Jacob llamó a sus hijos y les dijo: «Reuníos, que os voy a contar lo que os va a suceder en el futuro; agrupaos y escuchadme, hijos de Jacob, oíd a vuestro padre Israel: A ti, Judá, te alabarán tus hermanos, pondrás la mano sobre la cerviz de tus enemigos, se postrarán ante ti los hijos de tu padre. Judá es un león agazapado, has vuelto de hacer presa, hijo mío; se agacha y se tumba como león o como leona, ¿quién se atreve a desafiarlo? No se apartará de Judá el cetro, ni el bastón de mando de entre sus rodillas, hasta que venga aquel a quien está reservado, y le rindan homenaje los pueblos.»

Salmo

Sal 71,1-2.3-4ab.7-8.17 R/. Que en sus días florezca la justicia, y la paz abunde eternamente

Dios mío, confía tu juicio al rey, tu justicia al hijo de reyes, para que rija a tu pueblo con justicia, a tus humildes con rectitud. R/.Que los montes traigan paz, y los collados justicia; que él defienda a los humildes del pueblo, socorra a los hijos del pobre. R/.Que en sus días florezca la justicia y la paz hasta que falte la luna; que domine de mar a mar, el Gran Río al confín de la tierra. R/.Que su nombre sea eterno, y su fama dure como el sol; que él sea la bendición de todos los pueblos, y lo proclamen dichoso todas las razas de la tierra. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo 1,1-17

Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán. Abrahán engendró a Isaac, Isaac a Jacob, Jacob a Judá y a sus hermanos. Judá engendró, de Tamar, a Farés y a Zará, Farés a Esrón, Esrón a Aram, Aram a Aminadab, Aminadab a Naasón, Naasón a Salmón, Salmón engendró, de Rahab, a Booz; Booz engendró, de Rut, a Obed; Obed a Jesé, Jesé engendró a David, el rey. David, de la mujer de Urías, engendró a Salomón, Salomón a Roboam, Roboam a Abías, Abías a Asaf, Asaf a Josafat, Josafat a Joram, Joram a Ozías, Ozías a Joatán, Joatán a Acaz, Acaz al Ezequías, Ezequías engendró a Manasés, Manasés a Amás, Amos a Josías; Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, cuando el destierro de Babilonia. Después del destierro de Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel a Zorobabel, Zorobabel a Abiud, Abiud a Eliaguín, Eliaquín a Azor, Azor a Sadoc, Sadoc a Aquirn, Aquim a Eflud, Eliud a Eleazar, Eleazar a Matan, Matan a Jacob; y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo. Así, las generaciones desde Abrahán a David fueron en total catorce; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce; y desde la deportación a Babilonia hasta el Mesías, catorce.

Reflexión del Evangelio del día

No se apartará de Judá el reino

Es un texto que recoge el oráculo de Jacob sobre la tribu de Judá; ésta destacará por su independencia y vigor sobre las demás. Tal presagio se visualizará en tiempo de los reyes David y Salomón, miembros de esta tribu, cuya fuerza es comparada a la de un león a quien nadie se atreve a hostigar. Se habla también de un retoño a quien propios y extraños homenajearán; y su reino será inequívocamente pacífico porque en él la abundancia y la paz serán monedas de uso corriente. Jacob asegura a Judá la hegemonía hasta que venga aquel a quien pertenece el imperio, el reconocido así por todos los pueblos. Este texto dio pronto a una lectura mesiánica, con vocación de futuro: aparecerá el que ha de venir, el que dará todo el brillo a la tribu de Judá, es decir, el Mesías. Puede que el texto se refiera en concreto al rey David, tipo del venidero Rey Mesías. El evangelio de Mateo, al indicar la genealogía de Jesús, dice que el Salvador procede de Jacob, a través de Judá.

…hasta José, esposo de María, de la que nació Jesús, llamado Cristo

Peculiar página con la que san Mateo abre su evangelio. Nos quiere trasladar un mensaje alentador y positivo: Jesús de Nazaret es la novedad que nos viene de Dios y, a su vez, es también el remate de un proceso histórico inserto en su totalidad en la historia del pueblo elegido (genealogía hasta José, de la dinastía de David, el esposo de María). Es el prólogo original de un evangelio que nos dice que Jesús es acogido por los justos, pero también perseguido por su propio pueblo desde el inicio. Y Jesús tiene un origen humano vinculado a su pueblo y, lo que es más importante, a la historia de la humanidad. En la genealogía tenemos mujeres no israelitas, hombres criminales y pecadores, variados ejemplares de una humanidad herida que en, en el nacido de María, recobrarán dignidad y esperanza; porque es una historia de Salvación, aunque tenga caminos desconcertantes, relato de un humanidad que, también hoy, camina hacia la plenitud de Cristo Jesús. 

Esperaré a que crezca el árboly me dé sombra.Pero abonaré la esperacon mis hojas secas.

(B. González Buelta)

Fr. Jesús Duque O.P.
Convento de Santo Domingo de Scala-Coeli (Córdoba)
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 Martes   18 de Diciembre de 2018  

“José hizo lo que le había mandado el ángel del Señor”

Primera Lectura

Lectura del libro de Jeremías 23,5-8:

«Mirad que llegan días –oráculo del Señor– en que suscitaré a David un vástago legítimo: reinará como rey prudente, hará justicia y derecho en la tierra. En sus días se salvará Judá, Israel habitará seguro. Y lo llamarán con este nombre: “El-Señor-nuestra-justicia”. Por eso, mirad que llegan días –oráculo del Señor– en que no se dirá: “Vive el Señor, que sacó a los israelitas de Egipto”, sino que se dirá: “Vive el Señor, que sacó a la raza de Israel del país del Norte y de los países adonde los expulsó, y los trajo para que habitaran en sus campos.”»

Salmo

al 71,1-2.12-13.18-19 R/. Que en sus días florezca la justicia, y la paz abunde eternamente

Dios mío, confía tu juicio al rey,tu justicia al hijo de reyes,para que rija a tu pueblo con justicia,a tus humildes con rectitud. R/.

Él librará al pobre que clamaba,al afligido que no tenía protector;él se apiadará del pobre y del indigente,y salvará la vida de los pobres. R/.

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,el único que hace maravillas;bendito por siempre su nombre glorioso;que su gloria llene la tierra. ¡Amén, amén! R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo 1,18-24

El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: «José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados.»Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por el Profeta: «Mirad: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Enmanuel, que significa “Dios-con-nosotros”.»Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y se llevó a casa a su mujer.

Reflexión del Evangelio del día

…la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo

La vida teologal se viste hoy de esperanza. El don divino ha encontrado una casa, un nido donde habitar para siempre: este lugar excede a aquellas promesas que fueron dadas por boca de profetas y reyes. Jeremías, en la primera lectura, nos recuerda la historia de Israel desde la salida de Egipto hasta el final de su destierro en los países que se vio expulsado. Hoy hay un nuevo oráculo, distinto, diferente, dirigido a todo el pueblo, a toda la humanidad, a los que están y a los que vendrán a caminar una tierra de alegría y llanto. A cada hombre se le comunica que un vástago de la Casa de David le trae la justicia, la paz y la seguridad que tanto ha ansiado y orado en la soledad y la fragilidad de los límites de su Amor.

Y la Esperanza se encarna en la Mujer. El vientre se llama María. Es el tiempo de la humildad; pasaron los días para que se cumpliera lo que había dicho Dios por medio del profeta: “La Virgen concebirá y dará a luz un Hijo”. En ella se encarnan la fe, la esperanza, el amor. Y en la adopción de hijo, por gracia del Salvador, en cada uno de nosotros. En sus manos se han depositado los siete espíritus y las siete estrellas para que alcancen al último hombre de cualquier rincón de la tierra. Ella es la esperanza del pobre y del indigente, del afligido que no tenía protector, de su vida y salvación. ¿No hemos de decir con el salmista –este es el momento- “mi alma espera en el Señor, espera en su Palabra”? O, ¿espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor? Con el corazón hemos de proclamar que lo esperamos a Él, solo a Él, porque no lo tenemos, no lo vemos, ni lo comprendemos…, pero cuando alzamos nuestra oración con tal voz es porque Él ya nos ha asido, nos conoce y nos posee a pesar de hallarnos tan separados de El.

Nuestra oración de hoy, en María se transforma en un mandamiento nuevo de contemplación de este Misterio, de quietud y silencio, de acción teologal, de bendición y gloria al Señor que hace maravillas en favor de los pobres y humillados, “porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo”.

Que San José, que hizo lo que el ángel le había ordenado, que acogió a la Virgen y juntos esperaron la llegada de Jesús, nos enseñe a seguir el camino confiando en Dios y  aceptando que se haga en nosotros su voluntad.

Monjas Dominicas Contemplativas
Monasterio de la Encarnación (Alcalá la Real)
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 Miércoles   19 de Diciembre de 2018  

“Le pondrás por nombre Juan”

Primera Lectura

Lectura del libro de los Jueces 13, 2-7. 24-25

En aquellos días, había en Sorá un hombre de la tribu de Dan, llamado Manoj. Su mujer era estéril y no había tenido hijos.El ángel del Señor se apareció a la mujer y le dijo: «Eres estéril y no has tenido hijos. Pero concebirás y darás a luz un hijo; ten cuidado de no beber vino ni licor, ni comer nada impuro, porque concebirás y darás a luz un hijo. No pasará la navaja por su cabeza, porque el niño estará consagrado a Dios desde antes de nacer. Él empezará a salvar a Israel de los filisteos.»La mujer fue a decirle a su marido: «Me ha visitado un hombre de Dios que, por su aspecto terrible, parecía un mensajero divino; pero no le pregunté de dónde era, ni él me dijo su nombre. Sólo me dijo: “Concebirás y darás a luz un hijo: ten cuidado de no beber vino ni licor, ni comer nada impuro; porque el niño estará consagrado a Dios desde antes de nacer hasta el día de su muerte.”»La mujer de Manoj dio a luz un hijo y le puso de nombre Sansón. El niño creció y el Señor lo bendijo. Y el espíritu del Señor comenzó a agitarlo.

Salmo

Sal 70,3-4a.5-6ab.16-17 R/. Que mi boca esté llena de tu alabanza y cante tu gloria

Sé tú mi roca de refugio,el alcázar donde me salve,porque mi peña y mi alcázar eres tú.Dios mío, líbrame de la mano perversa. R/.

Porque tú, Dios mío, fuiste mi esperanzay mi confianza, Señor, desde mi juventud.En el vientre materno ya me apoyaba en ti,en el seno tú me sostenías. R/.

Contaré tus proezas, Señor mío,narraré tu victoria, tuya entera.Dios mío, me instruiste desde mi juventud,y hasta hoy relato tus maravillas. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas 1, 5-25

En tiempos de Herodes, rey de Judea, había un sacerdote llamado Zacarías, del turno de Abías, casado con una descendiente de Aarón llamada Isabel. Los dos eran justos ante Dios, y caminaban sin falta según los mandamientos y leyes del Señor. No tenían hijos, porque Isabel era estéril, y los dos eran de edad avanzada. Una vez que oficiaba delante de Dios con el grupo de su turno, según el ritual de los sacerdotes, le tocó a él entrar en el santuario del Señor a ofrecer el incienso; la muchedumbre del pueblo estaba fuera rezando durante la ofrenda del incienso. Y se le apareció el ángel del Señor, de pie a la derecha del altar del incienso. Al verlo, Zacarías se sobresaltó y quedó sobrecogido de temor.Pero el ángel le dijo: «No temas, Zacarías, porque tu ruego ha sido escuchado: tu mujer Isabel te dará un hijo, y le pondrás por nombre Juan. Te llenarás de alegría, y muchos se alegrarán de su nacimiento. Pues será grande a los ojos del Señor: no beberá vino ni licor; se llenará de Espíritu Santo ya en el vientre materno, y convertirá muchos israelitas al Señor, su Dios. Irá delante del Señor, con el espíritu y poder de Elías, para convertir los corazones de los padres hacía los hijos, y a los desobedientes, a la sensatez de los justos, preparando para el Señor un pueblo bien dispuesto.»Zacarías replicó al ángel: «¿Cómo estaré seguro de eso? Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada.»El ángel le contestó: «Yo soy Gabriel, que sirvo en presencia de Dios; he sido enviado a hablarte para darte esta buena noticia. Pero mira: te quedarás mudo, sin poder hablar, hasta el día en que esto suceda, porque no has dado fe a mis palabras, que se cumplirán en su momento.»El pueblo estaba aguardando a Zacarías, sorprendido de que tardase tanto en el santuario. Al salir no podía hablarles, y ellos comprendieron que había tenido una visión en el santuario. Él les hablaba por señas, porque seguía mudo. Al cumplirse los días de su servicio en el templo volvió a casa. Días después concibió Isabel, su mujer, y estuvo sin salir cinco meses, diciendo: «Así me ha tratado el Señor cuando se ha dignado quitar mi afrenta ante los hombres.»

Reflexión del Evangelio del día

Las lecturas de hoy nos presentan relatos comunes, en este caso concreto dos anunciaciones de nacimientos en circunstancia anómalas debido a la esterilidad. Ambas lecturas tienen un esquema similar perteneciente al género de anunciaciones con los elementos siguientes: 1) Aparición de un ángel: a la madre de Sansón en (v.3) y a Zacarías (v.11). 2) Reacción de temor, y su réplica “no temáis”: a los padres de Sansón (Jue 13,6.22) y a Zacarías (Lc1,12-13). 3) Anuncio del nacimiento de un hijo, dónde un elemento importante es los que el niño hará o será en el futuro: (Jue 13,5), (Lc1,15-17). 4) La persona a la que se dirige el anuncio pone sus objeciones (Jue 13,17), (Lc 1,18). 5) Un signo, una señal que asegura al beneficiario (Jue 3,9), (Lc 1,20)

Ha venido a verme un hombre de Dios

El libro de los jueces en ocasiones puede confundirnos pensando que vamos a encontrar a un personaje encargado de administrar justicia. Sin embargo, el libro toma su nombre, del verbo safat, “juzgar”, en el sentido de “tomar una decisión” para conducir los destinos de un clan, de una tribu, de un pueblo. Hoy nos encontramos con el relato de la anunciación del nacimiento de uno de estos jueces, Sansón.

Llama la atención que el anuncio sea hecho a una mujer y no a su esposo Manóaj, y se nos dice su situación, ella era estéril. Un ángel del Señor se le aparece, le anuncia el nacimiento del niño y su consagración como nazir. Sansón es elegido por Dios “desde el seno  materno” y es consagrado para salvar a su pueblo de los filisteos (Jue 13,4-5). En nuestro texto aparecen los tres elementos típicos de una vocación: elección, consagración, misión. De los tres, la consagración que va a recibir el niño, hace que la madre tenga que abstenerse de comer alimentos impuros y de beber vino. A este niño consagrado por Dios se le prohíbe en un futuro todo aquello que establece la ley del nazireato, como prohibiciones más fundamentales: cortarse los cabellos, afeitarse la cabeza.

A Sansón más tarde lo conoceremos por su gran fuerza, frente a su inseguridad personal y su debilidad ante las mujeres. Dios elige para llevar a cabo su misión a quién quiere, sin fijarse en mérito alguno, lo que realmente importa es el proyecto de Dios para cada uno de nosotros.

Le pondrás por nombre Juan

Ya hemos visto como en el Antiguo testamento aparecen anuncios de nacimientos de personajes importantes dentro del proyecto de Dios. Lucas abre su relato de manera singular: egeneto, “hubo”, para decirnos a continuación algunas características de la persona a la que se va a dirigir el Ángel del Señor. El texto está ambientado en tiempo del Rey Herodes el grande, y el nombre del personaje es Zacarías: sacerdote, casado con una mujer también de estirpe sacerdotal. Todo está descrito en un ambiente religioso, litúrgico que prepara la escena para acoger la experiencia religiosa que va a acontecer. Zacarías e Isabel son personas justas, buenas, fieles y obedientes a la ley judía. Pero tienen un problema, o tal vez sean dos, no tienen hijos, Isabel es estéril y ambos son de edad avanzada.

El mensaje que va a recibir Zacarías del ángel Gabriel, mensajero que trae una noticia de parte de Dios, contiene dos aspectos: el primero es que su petición ha sido escuchada. Dios se pone de parte de quién confía en él, ora con insistencia y mira el corazón del justo que cree y espera. El segundo es el anuncio de una nueva realidad: Isabel, tu mujer, te dará un hijo. El nacimiento de este niño que llevará por nombre Juan desborda todas las expectativas humanas. Dios ha mostrado su favor, traducción del nombre, porque este niño es gracia y don para sus padres y para el pueblo. Por eso la alegría y el gozo no tienen límite. La vida del que está por nacer aparece descrita como un nazir y de esta manera el evangelista indica a su comunidad que el niño anunciado, será grande ante Dios y su misión profética consistirá en caminar delante del Señor, como el nuevo Elías que tenía que venir, para preparar al Mesías un pueblo bien dispuesto.  Zacarías pone sus objeciones manifestando su incredulidad ante la misión encomendada a Juan y queda mudo. El signo que pide al ángel se convierte en señal para el pueblo que espera la bendición una vez finalizada la oración. Al ver la gente que se había quedado mudo comprendieron que el sacerdote había tenido una visión. El final es breve. Terminado su ministerio Zacarías regresa a su casa e Isabel concibe, interpretando como una bendición su nueva situación. Dios la ha liberado y ha hecho de ella una mujer sin cadenas, ni condenas sociales. Dios ha estado grande en su debilidad. Isabel se recluye en su casa durante cinco meses.

El Adviento avanza, Jesús está cerca nos lo anuncia su precursor, el niño nacido de la petición y la escucha, del silencio y de la voz de Dios. Aquel que gritará desde el desierto que el Señor está cerca, que el Mesías llama a las puertas de todos aquellos que tienen el corazón dispuesto a la acogida y al encuentro, a la paz y la fraternidad, a la solidaridad y al compromiso para crear una humanidad nueva. ¿Estás preparado/a?

Hna. Carmen Román Martínez O.P.
Congregación de Santo Domingo
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 Jueves   20 de Diciembre de 2018  

“El Espíritu Santo vendrá sobre ti”

Primera Lectura

Lectura del libro de Isaías 7,10-14:

En aquellos días, el Señor habló a Acaz: «Pide una señal al Señor, tu Dios: en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo.»Respondió Acaz: «No la pido, no quiero tentar al Señor.»Entonces dijo Dios: «Escucha, casa de David: ¿No os basta cansar a los hombres, que cansáis incluso a mi Dios? Pues el Señor, por su cuenta, os dará una señal: Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa “Dios-con-nosotros”.»

Salmo

Sal 23,1-2.3-4ab.5-6 R/. Va a entrar el Señor, él es el Rey de la gloria

Del Señor es la tierra y cuanto la llena,el orbe y todos sus habitantes:él la fundó sobre los mares,él la afianzó sobre los ríos. R/.

¿Quién puede subir al monte del Señor?¿Quién puede estar en el recinto sacro?El hombre de manos inocentes y puro corazón,que no confía en los ídolos. R/.

Ése recibirá la bendición del Señor,le hará justicia el Dios de salvación.Éste es el grupo que busca al Señor,que viene a tu presencia, Dios de Jacob. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas 1,26-38

A los seis meses, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María.El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.» Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo: «No temas, Maria, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.»Y María dijo al ángel: «¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?» El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.» María contestó: «Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y la dejó el ángel.

Reflexión del Evangelio del día

Dios con nosotros

La importancia de un nombre en la biblia muchas veces implica una misión, en este caso, Isaías nos habla del nacimiento del Emmanuel, que significa Dios con nosotros. Porque Dios no es un ser ausente, sino que quiere estar presente en la vida de los hombres.

Dios no es un ser ausente en nuestros sufrimientos, al contrario, Dios es un ser presente en nuestra historia, padece con nosotros, sufre lo que nosotros sufrimos; así lo demostró con Jesucristo, que asumió en la cruz todo nuestro dolor. Un dolor que reúne el de la humanidad entera.

Pero ese Dios con nosotros, es también un compromiso claro por la vida que él ha creado. Un Dios con nosotros que se hace presente en el nacer y en el morir, aunque nuestros días estén contados. Hacia nosotros viene ese Dios, directo hacia nuestra esperanza. Un Dios que nos plantea retos, que nos cubre con su gracia, y hace que cambiemos de proyectos, por muchos que sean de realización personal.

Dios salva

María atónita, recibe el saludo del ángel. Atónita por ser colmada de gracia, y porque aquel saludo le rompería toda su historia personal. Tendría que hacer suya la historia de Dios. ¿Cómo, desde la pequeñez y la fragilidad que una persona pueda sentir en su vida, albergará la historia de Dios?  ¿Cómo comprender aquél “Alégrate”?

Su misión: ponerle nombre a la vida que nace en ella: “Le pondrás por nombre Jesús”. Pero no sólo es ponerle un nombre, sino confiarse en la misión de darle vida, de educarlo, de acompañarlo, de amarlo.

No todo será color de rosas. El sacrificio, aunque esté llena de la gracia de Dios, será grande: le llevará a conducirlo a Egipto como un emigrante para evitar la muerte, le llevará a buscarlo entre el gentío por ser considerado falto de cordura, le conducirá al pie de la cruz. Cada paso será un parto lleno de dolor, y el más desgarrador el de contemplar desde el llanto una muerte ignominiosa en la cruz.

María, una mujer que no evitó el dolor de su misión, todo por darle la vida a Dios. Transformó su vida para que Dios hiciera historia con su vida. María a pesar del dolor no perdió la esperanza: el proyecto de Dios y su promesa se cumple. Donde ella veía dolor e incomprensión Dios presenta amor, reconciliación y paz. Su dolor era el sacrificio que el amor supondría, su dolor era el sacrificio donde los pecados del pueblo eran perdonados, su dolor era el sacrificio donde la paz se daría como reino. A cambio la gracia de Dios, el amor de Dios, la Gloria de Dios.

Pero no todo se centra en la vida de María, ella tiene su mérito por permitir en su libertad y en su dolor el inicio de la redención. El centro verdadero es Cristo, el que vino, viene y el que vendrá. El fruto de sus entrañas. Una madre se centra en la vida de su hijo. Así lo hizo María, centrarse en la vida de Cristo.

Ese Cristo, nacerá en un pesebre, en un mundo sin hogar, sin calor, sin acogida. Una familia que le sobrevino la vida en medio del camino, mientras acudían formalmente a cumplir la ley del censo romano. El rechazo fue la primera reacción. Una familia desconocida y extranjera que pide asilo para un parto.

Ese Cristo, será quien presente al mundo la luz de Dios. Luz de los pueblos. Porque Dios iluminará los caminos de los que carecen de ella y quieren llegar a la vida.

Ese Cristo será nuestra esperanza. Dios salva es su nombre. El liberador de nuestras esclavitudes, las que asumimos nosotros con nuestro egoísmo, y las que otros nos imponen con su sinrazón. Su muerte será la ruptura total de todas las cadenas.

Pidamos a Dios que sepamos acoger como María el proyecto de Dios para con nosotros, que no nos dé miedo la salvación propuesta por Dios, y si es doloroso el camino de liberación, sepamos ver sobretodo el anuncio de la vida que se nos propone.

Fr. Alexis González de León O.P.
Convento de San Pablo y San Gregorio (Valladolid)
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 Viernes   21 de Diciembre de 2018  

“¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?”

Primera Lectura

Lectura del libro del Cantar de los Cantares 2,8-14:

¡Oíd, que llega mi amado, saltando sobre los montes, brincando por los collados! Es mi amado como un gamo, es mi amado un cervatillo. Mirad: se ha parado detrás de la tapia, atisba por las ventanas, mira por las celosías.Habla mi amado y me dice: «¡Levántate, amada mía, hermosa mía, ven a mí! Porque ha pasado el invierno, las lluvias han cesado y se han ido, brotan flores en la vega, llega el tiempo de la poda, el arrullo de la tórtola se deja oír en los campos; apuntan los frutos en la higuera, la viña en flor difunde perfume. ¡Levántate, amada mía, hermosa mía, ven a mí! Paloma mía, que anidas en los huecos de la peña, en las grietas del barranco, déjame ver tu figura, déjame escuchar tu voz, porque es muy dulce tu voz, y es hermosa tu figura.»

Salmo

Sal 32,2-3.11-12.20-21 R/. Aclamad, justos, al Señor, cantadle un cántico nuevo

Dad gracias al Señor con la cítara,tocad en su honor el arpa de diez cuerdas;cantadle un cántico nuevo,acompañando los vítores con bordones. R/.

El plan del Señor subsiste por siempre,los proyectos de su corazón, de edad en edad.Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,el pueblo que él se escogió como heredad. R/.

Nosotros aguardamos al Señor:él es nuestro auxilio y escudo;con él se alegra nuestro corazón,en su santo nombre confiamos. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas 1,39-45

Unos días después, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre.Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: «¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.»

Reflexión del Evangelio del día

¿Cómo no cantar al amado?

Un toque de alegría y ternura nos pone delante de los ojos el texto del Cantar que hoy leemos. Es el canto de la amada que busca ansiosamente al amado, que canta las bellezas que va encontrando en su búsqueda y que reflejan los encantos del amado. “A dónde fuiste amado y me dejaste sin sentido” que nos dirá San Juan de la Cruz. El anhelo de la amada buscando el rastro del amado, debería ser el ansía viva de la Iglesia en la búsqueda de Cristo, aunque para ello tendríamos que despojarnos de todo lo material que nos acompaña para poder correr libres de ataduras por montes y valles en la búsqueda del Maestro.

Y cuando la amada, imagen del alma que busca al amor absoluto, encuentra al amado escuchará los arrullos amorosos que invitan a la unión íntima y total con el Amor. Amada y Amado, Iglesia y Cristo, Cristo y el ser humano, una vez encontrados, cuando ya se han conocido, serán capaces, porque no podrán hacer otra cosa, de cantar las alegrías mutuas, totales, sin final, porque quien conoce la Belleza, el Amor absoluto, va a perder toda apetencia por lo terreno y dirán desde lo profundo del alma, “que muero porque no muero”.

¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?

San Lucas trata de acentuar la divinidad de Jesús desde el momento de su concepción y su superioridad con Juan. Tal vez los seguidores de uno y de otro discutían sobre la importancia y el lugar que correspondía a cada uno de ellos.

Lucas trata de dejar claro, desde antes del nacimiento de ambos, qué lugar corresponde a cada uno y se vale para ello de un viaje de María a la aldea de Isabel. Si tenemos en cuenta que Isabel es la esposa de un sacerdote del templo y María no es otra cosa que la esposa de un carpintero, con criterios humanos nos resultaría fácil elegir al más importante de ambos nascituros.

Sin embargo Isabel reconoce la superioridad de María y el hijo que se desarrolla en su seno y es capaz de decir: “¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?”. Isabel se coloca en un plano inferior a María, y ésta nos da una lección de lo que es importante a los ojos de Dios y será el tema central de la posterior predicación de su hijo. La actitud de servicio al prójimo, en este caso a Isabel y su familia, es la que parece primar sobre todas las consideraciones humanas que pudiéramos tener. María demuestra que aquel “He aquí la esclava del Señor” de hacía poco tiempo, debe traducirse por un servicio al otro. María ha alcanzado, seguramente, el conocimiento de su propia humanidad, que allá en lo profundo de su ser, le permite conocer y vivir la divinidad.

¿Cuál es nuestra actitud frente a la vida? Puede que no aceptemos la necesidad de ser servidores para ser importantes ante los ojos del Señor. Es posible que creamos haber visto a Dios, haber encontrado su rostro en el camino. Pero esta iluminación, en caso de producirse, hace que la visión, aunque solo sea un pálido atisbo, trastocaría la humanidad entera del iluminado, que no tendría ya otro deseo que unirse al amado, como hemos leído en el Cantar.

Hoy celebramos también el recuerdo de San Ambrosio de Milán y conviene que le miremos y tratemos de imitar sus virtudes, su seguimiento del Maestro y evitemos los defectos que seguramente tuvo.

D. Félix García O.P.
Fraternidad de Laicos Dominicos de Viveiro (Lugo)
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 Sábado   22 de Diciembre de 2018  

“Proclama mi alma la grandeza del Señor”

Primera Lectura

Lectura del primer libro de Samuel 1,24-28:

En aquellos días, cuando Ana hubo destetado a Samuel, subió con él al templo del Señor, de Siló, llevando un novillo de tres años, una fanega de harina y un odre de vino. El niño era aun muy pequeño.Cuando mataron el novillo, Ana presentó el niño a Elí, diciendo: «Señor, por tu vida, yo soy la mujer que estuvo aquí junto a ti, rezando al Señor. Este niño es lo que yo pedía; el Señor me ha concedido mi petición. Por eso se lo cedo al Señor de por vida, para que sea suyo.» Después se postraron ante el Señor.

Salmo

1S 2,1.45.6-7.8abcd R/. Mi corazón se regocija por el Señor, mi Salvador

Mi corazón se regocija por el Señor,mi poder se exalta por Dios;mi boca se ríe de mis enemigos,porque gozo con tu salvación. R/.

Se rompen los arcos de los valientes,mientras los cobardes se ciñen de valor;los hartos se contratan por el pan,mientras los hambrientos engordan;la mujer estéril da a luz siete hijos,mientras la madre de muchos queda baldía. R/.

El Señor da la muerte y la vida,hunde en el abismo y levanta;da la pobreza y la riqueza,humilla y enaltece. R/.

Él levanta del polvo al desvalido,alza de la basura al pobre,para hacer que se siente entre príncipesy que herede un trono de gloria. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas 1,46-56

En aquel tiempo, María dijo: «Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia, como lo había prometido a nuestros padres en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.» María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa.

Reflexión del Evangelio del día

Proclama mi alma la grandeza del Señor

Los protagonistas de las lecturas de hoy son Ana, María y… también nosotros. Ana, fervorosa creyente, había llorado ante su Dios y Señor su esterilidad y le había suplicado le concediese un hijo con la promesa de conságraselo a él. El Señor escuchó a Ana y Ana cumplió su promesa, que es lo que nos relata la primera lectura. Ofrece su hijo al Señor: “El Señor me ha concedido lo que pedía; por eso yo también se lo cedo al Señor y quedará cedido al Señor mientras viva”. Ciertamente cabe destacar que para Ana Dios era Dios a quien había que rendir todo el corazón, a quien había que adorar, a quien había que amar.

María, la madre de Jesús, la madre del Hijo de Dios, la que después del “susto” inicial ante el anuncio del ángel Gabriel y haber aceptado la propuesta de Dios, “he aquí la esclava del Señor hágase en mí según tu palabra”, sospechamos que muchas veces su corazón quedaría rendido a Dios y le daría continuas gracias “porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí”. El evangelio de hoy nos relata la expresión verbalizada de su agradecimiento al Señor. Es el conocido cántico del “Magníficat”, donde le da gracias, no solo por lo que le ha hecho a ella, sino por lo que nos ha hecho a todos nosotros, haciendo llegar su misericordia “a sus fieles de generación en generación”. Misericordia que llega también a  “Israel, su siervo”. Y nos recuerda su postura ante los soberbios, los ricos, los poderosos, los humildes, los hambrientos…

Los terceros protagonistas somos nosotros. En este adviento y siempre, debemos imitar a Ana y a María en los aspectos destacados en las lecturas de hoy. Debemos imitar a Ana teniendo siempre a Dios como lo que es, nuestro único Dios y Señor, con lo que eso lleva consigo. Debemos imitar a María dando continuas gracias a nuestro Dios por las maravillas que ha hecho y sigue haciendo en nosotros, empezando por el regalo de su Hijo.

Fray Manuel Santos Sánchez
Convento de Santo Domingo (Oviedo)
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