Evangelio del día – Semana del 31/12/2018 al 05/01/2019 (Octava de Navidad)

dominicos

Evangelio del día y comentarios a la Palabra diaria

Octava de Navidad – Año Par

Del 31

de diciembre de 2018 al 5 de enero de 2019

Ver en el navegador
Descargar PDF
Descargar ePub

Ir a: lunes / martes / miércoles / jueves / viernes / sábado

 Lunes   31 de Diciembre de 2018  

“La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros”

Primera Lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 2,18-21:

Hijos míos, es el momento final. Habéis oído que iba a venir un Anticristo; pues bien, muchos anticristos han aparecido, por lo cual nos damos cuenta que es el momento final. Salieron de entre nosotros, pero no eran de los nuestros. Si hubiesen sido de los nuestros, habrían permanecido con nosotros. Pero sucedió así para poner de manifiesto que no todos son de los nuestros. En cuanto a vosotros, estáis ungidos por el Santo, y todos vosotros lo conocéis. Os he escrito, no porque desconozcáis la verdad, sino porque la conocéis, y porque ninguna mentira viene de la verdad.

Salmo

Sal 95, 1-2. 11-12. 13-14 R/. Alégrese el cielo, goce la tierra

Cantad al Señor un cántico nuevo, cantad al Señor, toda la tierra; cantad al Señor, bendecid su nombre, proclamad día tras día su victoria. R/.

Alégrese el cielo, goce la tierra, retumbe el mar y cuanto lo llena; vitoreen los campos y cuanto hay en ellos, aclamen los árboles del bosque. R/.

Delante del Señor, que ya llega, ya llega a regir la tierra: regirá el orbe con justicia y los pueblos con fidelidad. R/.

Evangelio de hoy

Comienzo del santo evangelio según san Juan 1,1-18

En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios. Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho. En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió. Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz. La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre. Al mundo vino, y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. Éstos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios. Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de él y grita diciendo: «Éste es de quien dije: “El que viene detrás de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo.”» Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia. Porque la Ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha contado.

Reflexión del Evangelio del día

Estáis ungidos por el Santo

El anticristo para el autor de la carta es el negador de Cristo Jesús. Puede que en aquella comunidad creyente se hiciera presente la negación de lo que Cristo nos había dado de Dios: el fecundo y salvador encuentro del Creador con la humanidad. Por eso quizá, el autor del texto dice que estamos en los tiempos últimos, sin necesidad de echar mano de mensajes apocalípticos ni finalistas.

Tras de estas letras, tenemos una comunidad que entiende que vivir es luchar, que los anticristos no son solo una desviación doctrinal, sino un modo de vivir. Por eso, en parte todos somos anticristos cuando no apostamos en firme por la verdad y el amor. Cristo ha venido, pero la historia continua y, por lo tanto, la lucha también. La búsqueda de la verdad no admite descanso porque nos demanda en cada instante un esfuerzo de madurez y coherencia. Por eso el vivir cristiano es un esforzado caminar que se hace posible gracias a la fuerza del corazón y al impulso bautismal. 

La Palabra se hizo carne

El prólogo del evangelio de san Juan se nos ofrece en varias ocasiones en el tiempo litúrgico de la Navidad. De su hondura y densidad teológicas es bueno destacar algunos destellos de luz. Jesús de Nazaret personifica el proyecto creador de Dios que inaugura una nueva era en la Historia. Jesús, la Palabra, se hizo carne, si bien el pueblo de Israel no lo reconoció como tal, hasta el punto de que lo llevó a la cruz; Jesús resucitado venció a la muerte como luz que no solo ahuyenta la oscuridad sino que da vida para siempre a toda la humanidad.

A diferencia del mensaje del Viejo Testamento, Dios ya no habita en el Templo, sino que, se domicilia en la vida y en los anhelos de toda la humanidad. Porque los que así lo admiten se tornan en hijos de Dios y testigos de su gracia y verdad, que es lo mismo que decir que Dios se derrama en misericordia fiel con todos sus hijos. En resumen, la Palabra de Dios entra en nuestra historia asumiendo nuestra frágil y mortal condición en la persona de Jesús de Nazaret.   

 

Te damos graciaspor el año de vida que nos distey por el año de historia que has hecho con nosotros.Te encomendamosa los que no acabaron el año en nuestra casaporque los has llamado a tu casa paterna.(José Luis Blanco Vega)

 

Fr. Jesús Duque O.P.
Convento de Santo Domingo de Scala-Coeli (Córdoba)
Enviar comentario al autor/a

Volver arriba

 Martes   1 de Enero de 2019  

Hoy celebramos Santa María, Madre de Dios y en lugar del evangelio diario puede consultar la homilía del día con las lecturas, el comentario bíblico y las pautas.

 Miércoles   2 de Enero de 2019  

“En medio de vosotros hay uno que no conocéis”

Primera Lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 2,22-28

¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Ése es el Anticristo, el que niega al Padre y al Hijo. Todo el que niega al Hijo tampoco posee al Padre. Quien confiesa al Hijo posee también al Padre. En cuanto a vosotros, lo que habéis oído desde el principio permanezca en vosotros. Si permanece en vosotros lo que habéis oído desde el principio, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre; y ésta es la promesa que él mismo nos hizo: la vida eterna. Os he escrito esto respecto a los que tratan de engañaros. Y en cuanto a vosotros, la unción que de él habéis recibido permanece en vosotros, y no necesitáis que nadie os enseñe. Pero como su unción os enseña acerca de todas las cosas –y es verdadera y no mentirosa– según os enseñó, permanecéis en él. Y ahora, hijos, permaneced en él para que, cuando se manifieste, tengamos plena confianza y no quedemos avergonzados lejos de él en su venida.

Salmo

Sal 97 R/. Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios

Cantad al Señor un cántico nuevo,porque ha hecho maravillas:su diestra le ha dado la victoria,su santo brazo. R/.

El Señor da a conocer su victoria,revela a las naciones su justicia:se acordó de su misericordia y su fidelidaden favor de la casa de Israel. R/.

Los confines de la tierra han contempladola victoria de nuestro Dios.Aclama al Señor, tierra entera;gritad, vitoread, tocad. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan 1,19-28

Éste fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a Juan a que le preguntaran: «¿Tú quién eres?»Él confesó sin reservas: «Yo no soy el Mesías.»Le preguntaron: «¿Entonces, qué? ¿Eres tú Elías?»Él dijo: «No lo soy.»«¿Eres tú el Profeta?»Respondió: «No.»Y le dijeron: «¿Quién eres? Para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado, ¿qué dices de ti mismo?»Él contestó: «Yo soy la voz que grita en el desierto: “Allanad el camino del Señor”, como dijo el profeta Isaías.»Entre los enviados había fariseos y le preguntaron: «Entonces, ¿por qué bautizas si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?»Juan les respondió: «Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia.»Esto pasaba en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde estaba Juan bautizando.

Reflexión del Evangelio del día

Ésta es la promesa que nos hizo: la vida eterna

Comienzo por decirles la dificultad  que tengo para comentar este texto, tan lleno de contrastes extremos y también la limitada formación sobre una cultura en la que fue escrito y que no es la nuestra. No me gustaría hacer decir al texto, algo que no dice o sugiere. Quiero confiar en  su otra promesa: les enviaré el Espíritu Santo. Les invito a que le dejemos espacio.

La lectura comienza con una pregunta que lleva ya en ella la respuesta. Para S. juan, la mentira por excelencia está relacionada con la negación de la dignidad de Jesús, de ahí esa afirmación tan rotunda que señala. Jesús no sólo trae la verdad, sino que Él, es la verdad. Para este texto no hay matices, ni grises, ni aproximaciones. En un extremo está la Verdad = Jesús, el Cristo; en el otro extremo, aquel que no reconoce o niega la Verdad y por ello es mentiroso, es el anticristo.  Hoy día, creo yo no se colocaría sobre esas personas que niegan a Cristo el calificativo de “mentiroso o anticristo”. Hemos de pensar que la iglesia de esa época estaba llevando una gran lucha con diferentes sectas que cuestionaban la sana doctrina. De ahí nos llega esta rotundidad en los escritos. Bien es verdad  que hoy también necesitamos ser claros en nuestra vida.

De esta lectura lo que más  llama la atención y me anima a vivir con sentido, es las  repetidas veces que usa el verbo “permanecer”. Un verbo que habla de fidelidad, de perseverancia,  creo que el mensaje central es claro: se nos invita a “permanecer en Él”; es decir, a vivir en fidelidad a lo que hemos recibido, a morar en Él, a quedarnos con Él, sin dejarse engañar. Permanecer en la “doctrina” es permanecer en comunión con Cristo y con Dios Padre, ungidos y movidos por su Espíritu,  ésta es la clave fundamental.

Sabemos  que  ese verbo repetido, hoy,  no suena bien. Estamos tan habituados a cambiar, a ir de novedad en novedad, que permanecer puede sonarnos a no avanzar al ritmo de los tiempos, a quedarnos detenidos en el pasado. Nada de esto. Permanecer significa “no anteponer nada a Cristo”. Al actuar así notaremos que nuestra vida tiene raíces profundas.

En medio de vosotros hay uno que no conocéis

El evangelio  recoge  la respuesta a la investigación abierta sobre Juan, debido precisamente al testimonio visto en vv. 15-18; que, entre otras cosas, ha puesto en tela de juicio la figura de Moisés en favor de un nuevo personaje: Jesús.

El autor ha creado el montaje de un proceso judicial. Juan Bautista  desempeña, el papel de testigo en favor de Jesús. Los judíos de Jerusalén son el ministerio fiscal religioso que envía a sus agentes a investigar  la personalidad del testigo,  que realiza “algo”  que no está claro por qué lo hace y cómo se atreve a hacerlo.  Sienten que ese profeta no está bajo su control y les causa peligrosas sospechas. Se nos presenta  un verdadero careo.

Dejemos que la claridad y rotundidad  de las respuestas del testigo nos sorprendan y nos cuestionen: no es, no es…; los enviados sienten su misión casi fracasada. No pueden volver con las manos vacías y he aquí la mejor pregunta.   Podemos agradecerles su insistencia, con ello vamos a tener una increíble y profunda presentación del testigo y de aquel a quien defiende, salida  de los propios labios del Bautista. “Yo soy la voz que grita…”  Con esta respuesta, los fariseos quedan aún más sorprendidos y van a continuar con el interrogatorio: Entonces, ¿por qué bautizas si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?”

Su respuesta es el gran testimonio  de un testigo, de un creyente que conoce y acepta su misión, su vocación, su llamada y que la llevara a cabo hasta el final, hasta el martirio

Si Juan es la voz, Jesús es la Palabra, es Aquel que está ya “en medio de vosotros y no conocéis”. Está proclamación, podemos acogerla y orarla, dirigida a nosotros, a nuestras comunidades, a la iglesia, a nuestro mundo. Pidamos al Espíritu, un amor apasionado para acoger esa Palabra y luz-creativa para vivirla y anunciarla.

Un feliz y esperanzador año 2019.

 

Hna. Virgilia León Garrido O.P.
Congregación Romana de Santo Domingo
Enviar comentario al autor/a

Volver arriba

 Jueves   3 de Enero de 2019  

“Seremos semejantes a Él”

Primera Lectura

Lectura de la primera carta de Juan 2,29;3,1-6:

Si sabéis que él es justo, reconoced que todo el que obra la justicia ha nacido de él. Mirad que amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! El mundo no nos conoce porque no le conoció a él. Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es. Todo el que tiene esperanza en él se purifica a sí mismo, como él es puro. Todo el que comete pecado quebranta también la ley, pues el pecado es quebrantamiento de la ley. Y sabéis que él se manifestó para quitar los pecados, y en él no hay pecado. Todo el que permanece en él no peca. Todo el que peca no le ha visto ni conocido.

Salmo

Sal 97,1.3cd-4.5-6 R/. Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios

Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas; su diestra le ha dado la victoria, su santo brazo. R/.

Los confines de la tierra han contempladola victoria de nuestro Dios.Aclama al Señor, tierra entera, gritad, vitoread, tocad. R/.

Tañed la cítara para el Señorsuenen los instrumentos:con clarines y al son de trompetasaclamad al Rey y Señor. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo Evangelio según san Juan 1,29-34

Al día siguiente, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó: «Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo dije: “Trás de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo.” Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua es para que sea manifestado a Israel.»Y Juan dio testimonio diciendo: «He contemplado el Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: “Aquél sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ése es el que ha de bautizar con Espíritu Santo.” Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.»

Reflexión del Evangelio del día

Con la lectura de la primera carta de San Juan, después del prólogo, se especifican tres desarrollos. El primero tiene como principio la proclamación de Dios como luz del mundo. El segundo desarrollo tiene como principio la proclamación de que Dios es justo y Padre que nos ama como hijos. El tercer desarrollo tiene como principio la proclamación de Dios es amor.

Respecto a la lectura de hoy, el texto se encuadra en el primer desarrollo que tiene como principio la proclamación de Dios como luz. De ahí se deriva la necesidad de vivir en la luz, lo que trae como consecuencia romper con el pecado que, en contraste con la filiación divina, el pecado es filiación diabólica; amar al hermano y guardarse de los anticristos y del mundo son también consecuencias de vivir en la luz.

Unirse a Dios implica romper con el pecado. El pecado es lo que nos aparta de lo recto y justo, lo que nos aparta de Dios. Los sentimientos de odio, de venganza, de vanagloria y desprecio de los demás. El pecado es la ausencia del amor, preferir las tinieblas a la luz de la vida. Optar por la muerte en lugar de la vida.

Unirse a quien se encarnó como luz del mundo, a Jesucristo, implica una nueva identidad, la de ser hijos de Dios. Seremos semejantes a él, y todo el que tiene esta esperanza en él se purifica a sí mismo, como él es puro. Él se manifestó, se dio a conocer para quitar los pecados del mundo.

En muchos hogares aún resuenan villancicos sobre un niño nacido en Belén, sobre todo en los hogares cristianos. Se han escrito o expresado los buenos propósitos para un cambio de vida y un mejorar los días pasados. Muchos se han puesto metas a conseguir y otros muchos objetivos inalcanzables. Pero detrás de todo esto, ¿quién está?

Si lo dejamos todo a nuestra sola fuerza, estamos cayendo en la arrogancia de creer que en todo me valgo, y que no necesito de nadie. Es bueno, valerse por sí mismo. No depender. Lo que no es bueno es la autosuficiencia que me conduce a la arrogancia. Lo importante es ser consciente de la insatisfacción que produce el que uno no quiere seguir igual que siempre.

Son buenos los proyectos, pero con una buena dosis de realismo. Medir las fuerzas y los posibles campos de realización es una buena clave. Y sobre todo, contar con la ayuda de Dios para realizar los cambios que me proponga.

Las expectativas que tenemos sobre las personas, o sobre nosotros mismos dependerá del realismo que pongamos. No hay que ponerlas muy elevadas que resulten inalcanzables. Aunque para Dios nada hay imposible, para nosotros es preciso contar con nuestras limitaciones. Pero eso, no es motivo para dejar de soñar.

En el Adviento, se nos ha insistido en preparadle un camino al Señor. Pues bien, el Señor ya está aquí. La actitud de vigilancia ya ha terminado, ahora se requiere la actitud de semejanza. La de ser hijo con el Hijo. La de ser luz para el mundo. Y proclamar como Juan el Bautista: “Éste es el Hijo de Dios”.

Hoy quiero unirme en una oración de Acción de Gracias, porque hoy celebro el veintiún aniversario de mi ordenación sacerdotal. También tengo propósitos para este año que ha comenzado. Sobre todo, el de mantenerme en la esperanza que me proporciona la fe en Jesucristo, y tener fuerzas para serle fiel a Dios. Y seguir orando como en la oración secreta que hay para el sacerdote en la Eucaristía, después del Cordero de Dios: “…y jamás permitas que me separe de ti”

Fr. Alexis González de León O.P.
Convento de San Pablo y San Gregorio (Valladolid)
Enviar comentario al autor/a

Volver arriba

 Viernes   4 de Enero de 2019  

“Hemos encontrado al Mesías”

Primera Lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 3, 7-10

Hijos míos, que nadie os engañe. Quien obra la justicia es justo, como él es justo. Quien comete el pecado es del diablo, pues el diablo peca desde el principio. El Hijo de Dios se manifestó para deshacer las obras del diablo. Todo el que ha nacido de Dios no comete pecado, porque su germen permanece en él, y no puede pecar, porque ha nacido de Dios. En esto se reconocen los hijos de Dios y los hijos del diablo: todo el que no obra la justicia no es de Dios, ni tampoco el que no ama a su hermano.

Salmo

Sal 97: “Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios”

Cantad al Señor un cántico nuevo,porque ha hecho maravillas:su diestra le ha dado la victoria,su santo brazo. R/.

Retumbe el mar y cuanto contiene,la tierra y cuantos la habitan;aplaudan los ríos, aclamen los montes. R/.

Al Señor, que llega para regir la tierra.Regirá el orbe con justiciay los pueblos con rectitud. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan 1,35-42

En aquel tiempo, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice: «Éste es el Cordero de Dios.»Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús. Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta: «¿Qué buscáis?»Ellos le contestaron: «Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?»Él les dijo: «Venid y lo veréis.»Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; serían las cuatro de la tarde. Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dice: «Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo).»Y lo llevó a Jesús. Jesús se le quedó mirando y le dijo: «Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce Pedro).»

Reflexión del Evangelio del día

Todo el que ha nacido de Dios no comete pecado

El hombre y la mujer han sido creados a imagen y semejanza de Dios y, como tales, participamos como hijos de su propia Vida de una manera única, pero, al mismo tiempo, porque así nos quiere y confía en nosotros, nos ha dotado de libertad incluso para vivir un camino distinto al que Él, como Padre, nos señala para nuestro bien y felicidad. El mal es una realidad misteriosa que nos rodea, oscurece la Verdad, la Justicia y el Amor con que Dios nos ha creado y criado. Se me figura como la Nada que me atrae casi sin darme cuenta para dejar de ser. La Biblia nos refiere la figura del Diablo, el gran tentador que continuamente nos acecha y al que ni siquiera Jesús pudo eludir.

Pero es precisamente Cristo el que nos ofrece la solución al mal y al pecado con su propio testimonio de Vida respecto a la tentación de lo que denominamos “el mundo”, expresión que comparo con la Nada, la Injusticia, el “Dejarse llevar a ninguna parte”, la mentira y, lo que es peor, la hipocresía… Recordemos su expresión: “ánimo, yo he vencido al mundo”. Con su victoria al pecado y a la muerte definitiva, nos ha librado para siempre de la inevitabilidad del Sinsentido.

Venid y lo veréis

El Evangelio de San Juan nos acerca a una de esas experiencias de “conversión” que marcan para siempre la vida de una persona. Es lo que les ocurre a Juan y Andrés cuando se encuentran por primera vez con Jesús y éste les invita no ya a seguirle sino a compartir su propia vida. Para el autor del Evangelio, el momento quedó para siempre impreso en su corazón y lo recuerda en todos sus detalles. “serían las cuatro de la tarde” y es tal el entusiasmo que se crea en ellos que están deseosos de compartir su experiencia: “hemos encontrado al Mesías”

Es necesario indicar que la vocación es, en este caso, por un lado indirecta, pues es Juan el Bautista, hasta ahora su maestro, quien señala a Jesús y son ellos los que van en su busca; por otro lado, Jesús no les invita inmediatamente a seguirle, sino que quiere que tengan antes una experiencia de vida con Él. En realidad así es la verdadera fe cristiana. Es la Sagrada Escritura que se proclama en la Iglesia y se invita a hacer vida, el testimonio de los pastores, de la propia familia los que nos señalan a Jesús, pero solo esa fe transmitida será propia en el encuentro personal con Él, que nos invita en nuestra propia vida a compartir la suya. La prueba de que esta fe es auténtica lo ha de corroborar, como en el Evangelio, el entusiasmo y los deseos de compartir lo vivido.

Ojalá que cada uno de nosotros pueda hacer suya esta experiencia y que seamos, como Juan el Bautista, quienes animemos a las personas de nuestro entorno a seguir a Jesús y, que fiados de nuestra propia experiencia, emprendan con inquietud, ilusión y esperanza en pos de sus huellas. Como a los dos apóstoles, como a nosotros, Él se volverá y los invitará a vivir por siempre con Él.

¿Cómo percibimos en nuestra vida la tentación y el pecado? ¿Podemos recordar cómo y cuando ha sido y es nuestro encuentro con el Señor? ¿Compartimos nuestra experiencia de fe con entusiasmo, como los apóstoles del Evangelio?

D. Carlos José Romero Mensaque, O.P.
Fraternidad Fray Bartolomé de las Casas (Sevilla)
Enviar comentario al autor/a

Volver arriba

 Sábado   5 de Enero de 2019  

“Has de ver cosas mayores”

Primera Lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 3,11-21:

Éste es el mensaje que habéis oído desde el principio: que nos amemos unos a otros. No seamos como Caín, que procedía del Maligno y asesinó a su hermano. ¿Y por qué lo asesinó? Porque sus obras eran malas, mientras que las de su hermano eran buenas. No os sorprenda, hermanos, que el mundo os odie; nosotros hemos pasado de la muerte a la vida: lo sabemos porque amamos a los hermanos. El que no ama permanece en la muerte. El que odia a su hermano es un homicida. Y sabéis que ningún homicida lleva en sí vida eterna. En esto hemos conocido el amor: en que él dio su vida por nosotros. También nosotros debemos dar nuestra vida por los hermanos. Pero si uno tiene de qué vivir y, viendo a su hermano en necesidad, le cierra sus entrañas, ¿cómo va a estar en él el amor de Dios? Hijos míos, no amemos de palabra y de boca, sino de verdad y con obras. En esto conoceremos que somos de la verdad y tranquilizaremos nuestra conciencia ante él, en caso de que nos condene nuestra conciencia, pues Dios es mayor que nuestra conciencia y conoce todo. Queridos, si la conciencia no nos condena, tenemos plena confianza ante Dios.

Salmo

Sal 99 R/. Aclama al Señor, tierra entera

Aclama al Señor, tierra entera,servid al Señor con alegría,entrad en su presencia con vítores. R/.

Sabed que el Señor es Dios:que él nos hizo y somos suyos,su pueblo y ovejas de su rebaño. R/.

Entrad por sus puertas con acción de gracias,por sus atrios con himnos,dándole gracias y bendiciendo su nombre. R/.

«El Señor es bueno,su misericordia es eterna,su fidelidad por todas las edades.» R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan 1,43-51

En aquel tiempo, determinó Jesús salir para Galilea; encuentra a Felipe y le dice: «Sígueme.»Felipe era de Betsaida, ciudad de Andrés y de Pedro. Felipe encuentra a Natanael y le dice: «Aquel de quien escribieron Moisés en la Ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo de José, de Nazaret.»Natanael le replicó: «¿De Nazaret puede salir algo bueno?»Felipe le contestó: «Ven y verás.»Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: «Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño.»Natanael le contesta: «¿De qué me conoces?»Jesús le responde: «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.»Natanael respondió: «Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.»Jesús le contestó: «¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores.»Y le añadió: «Yo os aseguro: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.»

Reflexión del Evangelio del día

“El que odia a su hermano es un homicida”

El tema del amor es central en San Juan, tanto en su evangelio como en sus cartas. No se cansa nunca de hablar de él, porque sabe lo importante que es para un cristiano. Hay un argumento que repite constantemente. En el amor, como en todos los demás puntos, los cristianos tenemos que imitar a Jesús. Nuestro referente es siempre Jesús. Lo mismo que él nos ha amado, debemos amar nosotros a nuestros hermanos. Lo mismo que él entregó su vida por nosotros, nosotros debemos entregar la vida por los demás. Y es consecuente al hablar del odio, que ocupa el puesto opuesto al amor. Llega a decirnos que el que odia a un hermano permanece en la muerte y es un homicida. Si el amor produce la vida, el odio produce la muerte.    

Por eso, porque sabe que aquí nos jugamos mucho, nos jugamos “la vida”, nos exhorta a amar con los hechos y no solo con las palabras a nuestros hermanos. Si vemos a alguno en necesidad y le podemos ayudar debemos, llevados por el amor, ayudarle, es decir, amarle. 

 

“Has de ver cosas mayores”

Lo decisivo para un cristiano es el encuentro con Jesús. Aun con las características personales de cada uno, hay algo común en todos los que encuentran a Jesús o, más bien, son encontrados por Jesús. Antes o después, Jesús les explica quién es él, para confesar: “Tú eres el Hijo de Dios” y lo mucho que les ama. Como consecuencia de este encuentro, Felipe, Natanel, y tantos y tanto millones de personas hasta el día de hoy han decidido seguir a Jesús hasta el final: “Te seguiré donde quiera que vayas”.

Jesús no se queda con lo revelado en el primer encuentro. A todos sus seguidores, poco a poco, les hace “ver cosas mayores”. Es capaz de regalarles su potente luz para que logren recorrer el camino terreno con luz suficiente, sin las sombras de las tinieblas. Es capaz de asegúrarles que nunca les dejará solos, que andará el camino con ellos. Es capaz, de regalarles su potencia amatoria para que logren amar como él ama y a todos los que él ama. Es capaz de prepararles una estancia en casa de su Padre Dios para que disfruten de la felicidad total por toda una eternidad. Es verdad, Jesús, después de nuestro primer encuentro con él, “nos hace ver cosas mayores”.

Fray Manuel Santos Sánchez
Convento de Santo Domingo (Oviedo)
Enviar comentario al autor/a

Volver arriba

¿Te ha gustado? Compártelo en:

twitter
facebook

Estás suscrito al servicio del Evangelio del día del portal de los dominicos (Orden de Predicadores).

Este email se ha enviado a tu correo manuelalc@gmail.com. ¿Por qué lo he recibido?

Si no deseas seguir recibiendo estos correos, puedes darte de baja cancelando la suscripción.

También puedes actualizar las preferencias de suscripción.

No respondas a este correo. Esta dirección de email no admite respuestas.

Puedes ponerte en contacto con nosotros para cualquier duda o sugerencia a través del formulario de contacto.

dominicos
Dominicos · c/ Juan de Urbieta, 51 · Madrid, Madrid 28007 · Spain

Enviado a través de:

Esta entrada fue publicada en Predicación Dominicos y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s