Evangelio del día – Semana del 28/01/2019 al 02/02/2019 (Tercera Semana del Tiempo Ordinario)

dominicos

Evangelio del día y comentarios a la Palabra diaria

Tercera Semana del Tiempo Ordinario – Año Par

Del 28

de enero al 2 de febrero de 2019

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 Lunes   28 de Enero de 2019  

“El que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón”

Hoy celebramos: Santo Tomás de Aquino (28 de Enero)

Primera Lectura

Lectura de la carta a los Hebreos 9,15.24-28:

Cristo es mediador de una alianza nueva: en ella ha habido una muerte que ha redimido de los pecados cometidos durante la primera alianza; y así los llamados pueden recibir la promesa de la herencia eterna. Pues Cristo ha entrado no en un santuario construido por hombres –imagen del auténtico–, sino en el mismo cielo, para ponerse ante Dios, intercediendo por nosotros. Tampoco se ofrece a si mismo muchas veces –como el sumo sacerdote, que entraba en el santuario todos los años y ofrecía sangre ajena; si hubiese sido asi, tendría que haber padecido muchas veces, desde el principio del mundo–. De hecho, él se ha manifestado una sola vez, al final de la historia, para destruir el pecado con el sacrificio de sí mismo. Por cuanto el destino de los hombres es morir una sola vez. Y después de la muerte, el juicio. De la misma manera, Cristo se ha ofrecido una sola vez para quitar los pecados de todos. La segunda vez aparecerá, sin ninguna relación al pecado, a los que lo esperan, para salvarlos.

Salmo

Sal 97,1.2-3ab.3cd-4.5-6 R/. Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas

Cantad al Señor un cántico nuevo,porque ha hecho maravillas:su diestra le ha dado la victoria,su santo brazo. R/.

El Señor da a conocer su victoria,revela a las naciones su justicia:se acordó de su misericordiay su fidelidad en favor de la casa de Israel. R/.

Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios.Aclamad al Señor, tierra entera; gritad, vitoread, tocad. R/.

Tañed la cítara para el Señor,suenen los instrumentos:con clarines y al son de trompetas,aclamad al Rey y Señor. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos 3,22-30

En aquel tiempo, los escribas que habían bajado de Jerusalén decían: «Tiene dentro a Belzebú y expulsa a los demonios con el poder del jefe de los demonios.»Él los invitó a acercarse y les puso estas parábolas: «¿Cómo va a echar Satanás a Satanás? Un reino en guerra civil no puede subsistir; una familia dividida no puede subsistir. Si Satanás se rebela contra sí mismo, para hacerse la guerra, no puede subsistir, está perdido. Nadie puede meterse en casa de un hombre forzudo para arramblar con su ajuar, si primero no lo ata; entonces podrá arramblar con la casa. Creedme, todo se les podrá perdonar a los hombres: los pecados y cualquier blasfemia que digan; pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás, cargará con su pecado para siempre.» Se refería a los que decían que tenía dentro un espíritu inmundo.

Reflexión del Evangelio del día

Cristo es mediador de una alianza nueva

El texto de la Carta a los Hebreos, como sucede con el conjunto de dicha carta, está lleno de honda teología. El autor pretende a la vez que proclama el sacerdocio de Cristo, señalar la singularidad de este sacerdocio, respecto al sacerdocio que conocían los judíos. En el texto de hoy se insiste en que el sacerdocio de Cristo se realizó en único sacrificio, el de su vida, el de su muerte. Es sacrificio único, y además él es el sacerdote y la víctima, el sacrificio es el de sí mismo. Su sacerdocio continúa ahora “poniéndose  ante Dios para interceder por nosotros”.

El que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón

El texto del evangelio nos presenta a Jesús enfadado por la dureza de corazón de los letrados que les impide acercarse a la verdad de quién es Jesús. Para ello rechazan la evidencia del poder excepcional de Jesús sobre el espíritu del mal, sobre “los espíritus inmundos”. Y así rechazar que Dios, el único que tiene poder contra esos espíritus inmundos, esté con Jesús. ¿De dónde entonces le llega ese poder? Los letrados, los reconocidos como los sabios, ellos mismos así se reconocen, dicen que ese poder excepcional que demuestra Jesús sobre el mal significado en el demonio, viene del mismo demonio, él mismo está “endemoniado”. ¡Qué afirmación tan absurda, el demonio contra el demonio, como le hace ver Jesús! ¿Pero qué eficaz para apártalo del pueblo, de modo que nadie le siga! Cuando son los intereses individuales los que construyen la verdad, cuando se quiere ser ciego a la evidencia, no hay recurso para sacar de la ignorancia. No hay más ciego que el que no quiere ver. Cuando no se quiere ser conscientes de que lo que se dice o hace es producto del puro interés, al que no se quiere renunciar, no hay posibilidad de arrepentimiento. Ese es el pecado contra el Espíritu Santo, que dice el texto: el rechazo al reconocimiento del error o del mal para mantenerse obcecadamente en lo que les interesa. Si no se quiere ver la verdad de lo evidente, sin no hay arrepentimiento, no se alcanzará nunca la verdad, ni puede haber perdón. Ni Dios perdona.

Santo Tomás de Aquino, cuya fiesta celebramos en este día, dice que esa actitud de los letrados es un pecado “irremisible por su misma naturaleza, porque excluye los elementos gracias a los cuales se concede la remisión de los pecados”. Ese elemento del que carecen los letrados es la conciencia de su pecado –y error- y, por tanto, de arrepentimiento y de deseo de conocer la verdad.

Fray Juan José de León Lastra
Convento de Ntra. Sra. de Atocha (Madrid)
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 Martes   29 de Enero de 2019  

“¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?”

Hoy celebramos: Beata Vilana delle Botti (29 de Enero)

Primera Lectura

Lectura de la carta a los Hebreos 10,1-10:

La Ley, que presenta sólo una sombra de los bienes definitivos y no la imagen auténtica de la realidad, siempre, con los mismos sacrificios, año tras año, no puede nunca hacer perfectos a los que se acercan a ofrecerlos. Si no fuera así, habrían dejado de ofrecerse, porque los ministros del culto, purificados una vez, no tendrían ya ningún pecado sobre su conciencia. Pero en estos mismos sacrificios se recuerdan los pecados año tras año. Porque es imposible que la sangre de los toros y de los machos cabríos quite las pecados. Por eso, cuando Cristo entró en el mundo dijo: «Tú no quiere sacrificios ni ofrendas, pero me has preparado un cuerpo; no aceptas holocaustos ni víctimas expiatorias. Entonces yo dije lo que está escrito en el libro: “Aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad.”» Primero dice: No quieres ni aceptas sacrificios ni ofrendas, holocaustos ni víctimas expiatorias, que se ofrecen según la ley. Después añade: Aquí estoy yo para hacer tu voluntad. Niega lo primero, para afirmar lo segundo. Y conforme a esa voluntad todos quedamos santificados por la oblación de cuerpo de Jesucristo, hecha una vez para siempre.

Salmo

Sal 39,2.4ab.7-8a.10.11 R/. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad

Yo esperaba con ansia al Señor;Él se inclinó y escuchó mi grito;me puso en la boca un cántico nuevo,un himno a nuestro Dios. R/.

Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,y, en cambio, me abriste el oído;no pides sacrificio expiatorio,entonces yo digo: Aquí estoy. R/.

He proclamado tu salvaciónante la gran asamblea;no he cerrado los labios:Señor, tú lo sabes. R/.

No me he guardado en el pecho tu defensa,he contado tu fidelidad y tu salvación,no he negado tu misericordiay tu lealtad ante la gran asamblea. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (3,31-35)

En aquel tiempo, llegaron la madre y los hermanos de Jesús y desde fuera lo mandaron llamar. La gente que tenía sentada alrededor le dijo: «Mira, tu madre y tus hermanos están fuera y te buscan.»Les contestó: «¿Quienes son mi madre y mis hermanos?»Y, paseando la mirada por el corro, dijo: «Estos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de Dios, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre.»

Reflexión del Evangelio del día

La ley presenta  solo un vislumbre de los bienes futuros

Vislumbrar se refiere a algo que se detecta desde la lejanía, de ahí que el texto de la carta a los Hebreos que hoy  se nos ofrece arranque apuntando la realidad de que  una cosa es vislumbrar los bienes futuros y otra la realidad de la imagen auténtica, que podemos percibir no desde la perspectiva de la ley, sino desde el amor. Por tanto, el texto quiere situarnos no en lo que se atisba, sino en lo que está aquí y en el ahora del tiempo como un anticipo de la realidad futura y que podemos vivir en esta situación temporal desde la fe. Dentro de esta perspectiva, las realidades futuras las hacemos vivencias en el presente.

Ciertamente, la fe nos deja entrever ya algo de lo que está más allá del horizonte y de nosotros mismos; pero la plenitud de la posesión de Dios solo se nos dará en el “lumen gloriae”, en la “luz de la gloria”. Mientras tanto, vamos como a tientas, “guiados sólo por la fe, a la espera de que sucedan estos acontecimientos”.

Por otra parte, avanzando en la lectura del texto, nos vamos adentrando en esa realidad de la entrega de Cristo, quien hace en el aquí y ahora del tiempo su entrada en el mundo dando así plenitud a la misma temporalidad, haciendo suyas las palabras del salmo 39: “Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, pero me has preparado un cuerpo”. Y desde su cuerpo entregado hace la entrega de su voluntad al Padre, para que por su oblación  todos seamos santificados.

Cristo entrega al Padre lo mejor de sí mismo haciéndose holocausto y víctima grata  por la remisión de nuestros pecados. A nosotros nos toca entrar en un camino y proceso de conversión continua. Como podemos ver es una lectura con mucha hondura teológica, donde vemos que Cristo, en la entrega  de  su cuerpo, hace visible la entrega de su amor.

No cabe, pues, esperar más, sino saber situarnos en la actitud del Apóstol Pablo, que ante la contemplación del misterio de Cristo exclamaba: “Me amó y se entrego por mí”.

Éstos son mi madre y mis hermanos

Jesús es claro en sus palabras  y  apunta siempre a la realidad de lo que quiere expresar y que siempre va más allá de lo que nosotros podemos sospechar.

El texto evangélico es corto en extensión, pero denso  y profundo; no rompe el hilo conductor marcado en la lectura de la carta a los Hebreos seguido del salmo responsorial. Ambos nos hablan de un deseo de realización: el cumplimiento de la voluntad de Dios: “Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad”. Pero en el Evangelio el descubrimiento de la voluntad de Dios es claro según las indicaciones del mismo Jesús  al decir: “El que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre”.

Por tanto, vivir fuera del marco de la voluntad de Dios, negando el amor a los hermanos, nos imposibilita el hacernos hermanos de Jesús. La posibilidad de formar parte de los hermanos de Jesús, nos es dada desde el amor que  proyectamos en los demás. Desde aquí Jesús hace el reconocimiento de los que forman y conforman su entorno familiar: aquellos que, amando, llevan a cabo la mejor forma del cumplimiento de la voluntad de Dios. 

Jesús no habla en este texto de una manera despectiva como tal vez pueda parecernos, sino que, poniendo el acento en lo esencial de su mensaje, nos invita a entrar en un camino progresivo de acercamiento al otro desde el amor. Es lo que hizo María, su Madre, quien llevó a cabo el cumplimiento de las promesas de Dios precisamente por su “fiat”, por su “sí” constante a los planes divinos. Jesús proclamaba de esta forma que María era su Madre no sólo desde la dimensión biológica, sino también desde la entrega incondicional a todo el plan salvador de Dios en la entrega de Ella misma hacia los demás, apuntando claramente hacia su Madre como el mejor referente y modelo para nuestra existencia en el cumplimiento de la voluntad divina.

Como término de esta reflexión a la que hoy nos da pie el texto evangélico nada mejor que lo que nos dice acerca del mismo el propio San Agustín: “María escuchó la palabra de Dios y la cumplió; llevó en su seno el cuerpo de Cristo, pero más aún guardó en su mente la verdad de Cristo, por tanto, en su seno estuvo Cristo hecho carne, pero es más importante lo que está en la mente que lo que se lleva en el seno”

Monjas Dominicas Contemplativas
Monasterio de (Trujillo)
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 Miércoles   30 de Enero de 2019  

“”

Primera Lectura

Lectura de la carta a los Hebreos 10,11-18:

Cualquier otro sacerdote ejerce su ministerio, diariamente, ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, porque de ningún modo pueden borrar los pecados. Pero Cristo ofreció por los pecados, para siempre jamás, un solo sacrificio; está sentado a la derecha de Dios y espera el tiempo que falta hasta que sus enemigos sean puestos como estrado de sus pies. Con una sola ofrenda ha perfeccionado para siempre a los que van siendo consagrados. Esto nos lo atestigua también el Espíritu Santo. En efecto, después de decir: Así será la alianza que haré con ellos después de aquellos días dice el Señor: Pondré mis leyes en sus corazones y las escribiré en su mente; añade: Y no me acordaré ya de sus pecados ni de sus crímenes. Donde hay perdón, no hay ofrenda por los pecados.

Salmo

Sal 109,1.2.3.4 R/. Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec

Oráculo del Señor a mi Señor:Siéntate a mi derecha,y haré de tus enemigosestrado de tus pies. R/.

Desde Sión extenderá el Señorel poder de tu cetro:somete en la batalla a tus enemigos. R/.

Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,entre esplendores sagrados;yo mismo te engendré,como rocío, antes de la aurora. R/.

El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:Tú eres sacerdote eterno,según el rito de Melquisedec. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos 4,1-20

En aquel tiempo, Jesús se puso a enseñar otra vez junto al lago. Acudió un gentío tan enorme que tuvo que subirse a una barca; se sentó, y el gentío se quedó en la orilla. Les enseñó mucho rato con parábolas, como él solía enseñar: «Escuchad: Salió el sembrador a sembrar; al sembrar, algo cayó al borde del camino, vinieron los pájaros y se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra; como la tierra no era profunda, brotó en seguida; pero, en cuanto salió el sol, se abrasó y, por falta de raíz, se secó. Otro poco cayó entre zarzas; las zarzas crecieron, lo ahogaron, y no dio grano. El resto cayó en tierra buena: nació, creció y dio grano; y la cosecha fue del treinta o del sesenta o del ciento por uno.» Y añadió: «El que tenga oídos para oír, que oiga.»Cuando se quedó solo, los que estaban alrededor y los Doce le preguntaban el sentido de las parábolas. Él les dijo: «A vosotros se os han comunicado los secretos del reino de Dios; en cambio, a los de fuera todo se les presenta en parábolas, para que por más que miren, no vean, por más que oigan, no entiendan, no sea que se conviertan y los perdonen.» Y añadió: «¿No entendéis esta parábola? ¿Pues, cómo vais a entender las demás? El sembrador siembra la palabra. Hay unos que están al borde del camino donde se siembra la palabra; pero, en cuanto la escuchan, viene Satanás y se lleva la palabra sembrada en ellos. Hay otros que reciben la simiente como terreno pedregoso; al escucharla, la acogen con alegría, pero no tienen raíces, son inconstantes y, cuando viene una dificultad o persecución por la palabra, en seguida sucumben. Hay otros que reciben la simiente entre zarzas; éstos son los que escuchan la palabra, pero los afanes de la vida, la seducción de las riquezas y el deseo de todo lo demás los invaden, ahogan la palabra, y se queda estéril. Los otros son los que reciben la simiente en tierra buena; escuchan la palabra, la aceptan y dan una cosecha del treinta o del sesenta o del ciento por uno.»

Reflexión del Evangelio del día

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 Jueves   31 de Enero de 2019  

“Si algo se hace a ocultas, es para que salga a la luz”

Hoy celebramos: San Juan Bosco (31 de Enero)

Primera Lectura

Lectura de la carta a los Hebreos 10,19-25:

Teniendo entrada libre al santuario, en virtud de la sangre de Jesús, contando con el camino nuevo y vivo que él ha inaugurado para nosotros a través de la cortina, o sea, de su carne, y teniendo un gran sacerdote al frente de la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero y llenos de fe, con el corazón purificado de mala conciencia y con el cuerpo lavado en agua pura. Mantengámonos firmes en la esperanza que profesamos, porque es fiel quien hizo la promesa; fijémonos los unos en los otros, para estimularnos a la caridad y a las buenas obras. No desertéis de las asambleas, como algunos tienen por costumbre, sino animaos tanto más cuanto más cercano veis el Día.

Salmo

Sal 23,1-2.3-4ab.5-6 R/. Este es el grupo que viene a tu presencia, Señor

Del Señor es la tierra y cuanto la llena, el orbe y todos sus habitantes: él la fundó sobre los mares, él la afianzó sobre los ríos. R/.

¿Quién puede subir al monte del Señor? ¿Quién puede estar en el recinto sacro? El hombre de manos inocentes y puro corazón, que no confía en los ídolos. R/.

Ése recibirá la bendición del Señor, le hará justicia el Dios de salvación. Éste es el grupo que busca al Señor, que viene a tu presencia, Dios de Jacob. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos 4,21-25

En aquel tiempo, dijo Jesús a la muchedumbre: «¿Se trae el candil para meterlo debajo del celemín o debajo de la cama, o para ponerlo en el candelero? Si se esconde algo, es para que se descubra; si algo se hace a ocultas, es para que salga a la luz. El que tenga oídos para oír, que oiga.» Les dijo también: «Atención a lo que estáis oyendo: la medida que uséis la usarán con vosotros, y con creces. Porque al que tiene se le dará y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene.»

Reflexión del Evangelio del día

Quien hizo la promesa es fiel

Es la fidelidad de Cristo, a través de su sangre, quien nos ha hecho posible el que podamos entrar libremente al santuario. Ya no hay cerrojos ni leyes que lo impidan. Ya no hay castas, ni impedimentos que sostengan la separación del hombre con Dios. Ahora hay un camino nuevo y vivo, personal y libre, para acercarnos con un corazón purificado y reconciliado a Dios.

Este es el mensaje primero que nos revela este capítulo 10 de la carta a los Hebreos. El segundo mensaje es una exhortación para que mantengamos la esperanza que profesamos, para estimularnos a la caridad y las buenas obras.

La tercera es que no desertéis de las asambleas. Y en esta exhortación quiero centrarme. ¿Por qué nuestras iglesias se vacían más? ¿Es un hecho cultural? ¿Ha envejecido la edad de los creyentes? ¿Y los que quedan? ¿Son fieles a la promesa de su bautismo? ¿Es una cuestión de testimonio o de dejadez?

Demasiadas preguntas para comprender lo que sucede. Muchos querrán ponerle el acento dentro, en el pecado, otros acariciarán la idea de la descristianización de Europa y otros continentes. Sin embargo, para celebrar la fe hemos de mirar al frente, por encima de todo, y sabiendo que en nuestra alma está de pie por encima de las circunstancias, hemos de sembrar el testimonio de la caridad procurando que el camino nuevo inaugurado por Cristo siga siendo un camino de esperanza para cuantos conviven con nosotros.

Se le quitará hasta lo que tiene

No es una cuestión de números lo que nos mantiene en pie la fidelidad. Lo que mantiene en pie la fidelidad es la constancia y el amor convencido de que nuestra esperanza en Cristo ha sido colmada como promesa, una promesa cumplida que no hay que esconder. La fe no puede esconderse es la luz para otras generaciones por mucha desafección que exista.

La vida propuesta por Cristo, los dones ofrecidos por Dios, no pueden esconderse. De ahí que Jesús pregunte si la luz está hecha para esconderla debajo de la cama. Si escondemos a Dios con nuestras actitudes y pensamientos, Dios se descubrirá por su propia luz. La vida siempre se hace presente, nunca es un recuerdo. La vida no se oculta, ni tampoco se destruye, la vida como la luz saldrán de las penumbras humanas y mostrarán una realidad diferente a las razones que nos han derivado al ocultamiento.

Si creo no es para ocultarme. Si he nacido no es para esconderme ni de Dios ni de la vida. ¿Qué pasaría si Dios se ocultara de nosotros? ¿si el sol dejara de brillar?

La medida que uséis la usarán con vosotros. Muchas de las cosas que nos ocurren son consecuencias de nuestros ocultamientos: ocultar la verdad, la alegría, la vida, la fe, el amor. Todo lo que se oculta sale a la luz dice el Evangelio. Pues mantengamos la esperanza ante los tiempos de desafección. Sólo hay que esperar a los tiempos en que la luz salga a brillar, la alegría a sonreír, la vida a vivir, la fe a manifestarse como creyente, el amor a testimoniar la presencia de un Dios lleno de ternura y misericordia.

Pidamos a Dios, para que salgamos de nuestro ocultamiento y desafección, y puestos en pie vivamos la esperanza que nutre de sentido nuestro vivir y nuestro amor.

Fr. Alexis González de León O.P.
Convento de San Pablo y San Gregorio (Valladolid)
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 Viernes   1 de Febrero de 2019  

“… y la semilla va creciendo sin que él sepa cómo”

Primera Lectura

Lectura de la carta a los Hebreos 10,32-39:

Recordad aquellos días primeros, cuando, recién iluminados, soportasteis múltiples combates y sufrimientos: ya sea cuando os exponían públicamente a insultos y tormentos, ya cuando os hacíais solidarios de los que así eran tratados. Pues compartisteis el sufrimiento de los encarcelados, aceptasteis con alegría que os confiscaran los bienes, sabiendo que tenlais bienes mejores, y permanentes. No renunciéis, pues, a vuestra valentía, que tendrá una gran recompensa. Os falta constancia para cumplir la voluntad de Dios y alcanzar la promesa. «Un poquito de tiempo todavía, y el que viene llegará sin retraso; mi justo vivirá de fe, pero, si se arredra, le retiraré mi favor.» Pero nosotros no somos gente que se arredra para su perdición, sino hombres de fe para salvar el alma.

Salmo

Sal 36,3-4.5-6.23-24.39-40 R/. El Señor es quien salva a los justos

Confía en el Señor y haz el bien, habita tu tierra y practica la lealtad; sea el Señor tu delicia, y él te dará lo que pide tu corazón. R/.

Encomienda tu camino al Señor, confía en él, y él actuará: hará tu justicia como el amanecer, tu derecho como el mediodía. R/.

El Señor asegura los pasos del hombre, se complace en sus caminos; si tropieza, no caerá, porque el Señor lo tiene de la mano. R/.

El Señor es quien salva a los justos, él es su alcázar en el peligro; el Señor los protege y los libra, los libra de los malvados y los salva porque se acogen a él. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos 4,26-34

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «El reino de Dios se parece a un hombre que echa simiente en la tierra. Él duerme de noche y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra va produciendo la cosecha ella sola: primero los tallos, luego la espiga, después el grano. Cuando el grano está a punto, se mete la hoz, porque ha llegado la siega.»Dijo también: «¿Con qué podemos comparar el reino de Dios? ¿Qué parábola usaremos? Con un grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, pero después brota, se hace más alta que las demás hortalizas y echa ramas tan grandes que los pájaros pueden cobijarse y anidar en ellas.»Con muchas parábolas parecidas les exponía la palabra, acomodándose a su entender. Todo se lo exponía con parábolas, pero a sus discípulos se lo explicaba todo en privado.

Reflexión del Evangelio del día

… mi justo vivirá de fe

Son los primeros días de los cristianos viviendo su fe en medio de dificultades, sufriendo o compartiendo el sufrimiento que las persecuciones acarrearon a los fieles, soportados con entereza por la esperanza en un mundo mejor.

Los tiempos de Dios no son nuestros tiempos. Pablo espera como inminente la llegada “del que viene”. Hoy sabemos que el ritmo de los tiempos está fuera de nuestro alcance, que la esperanza en una venida de rescate inmediata no se va a producir, que deberemos seguir esperando viviendo en la fe. Es lo único que necesitamos: vivir sostenidos por la fe en el que ha de venir, sin impaciencia, fuertes en la esperanza y absolutamente firmes en la certeza de la nueva venida de Cristo. Él vendrá. Cuando los tiempos sean cumplidos y todo esté sometido bajo sus pies, llegará a cada uno de nosotros.

Todos estamos en las manos del Señor. Él es quien nos salva si nosotros queremos ser salvados, porque el Señor siempre camina a nuestro lado, atento a nuestros tropiezos para darnos la mano y sacarnos del apuro, librarnos de los malvados y asegurar nuestra salvación.

… y la semilla va creciendo sin que él sepa cómo

…Ahí estamos: el Reino de Dios nos invita a repartir su semilla y nos pone en las manos una cantidad de ellas. Y empieza nuestra tarea: ser sembradores.

Pero también, si escuchamos a muchos co-sembradores, oiremos muchos lamentos y pocas alegrías. Es muy frecuente que catequistas, enseñantes y predicadores, nos lamentemos porque después de muchas semanas, puede que años, sembrando, no vemos brotar las semillas, no llegamos a ver las cosechas y el desánimo termina adueñándose de nosotros.

Nos falta fe en lo que hacemos. Somos ayudantes del Sembrador, labradores vicarios cuya misión no es recoger la cosecha, sino sembrar con la fe suficiente para saber que, si hemos plantado una buena semilla, ésta germinará en lo oculto y un día brotará y dará fruto. Dios cuida la semilla, pone el agua y el sol para hacerla fecunda. No nos corresponde forzar la germinación de la semilla, sino sembrarla y esperar, seguros, que un día, el dueño de la mies podrá recogerla, y el Reino de Dios comenzará a vivir entre nosotros.

Es posible que estemos pensando en el Reino de Dios como en un ente extraño, ajeno a nosotros y estamos equivocados. Nosotros, cada uno de nosotros, somos piedras vivas de ese Reino. El triunfo del Reino no vendrá dado desde fuera, porque no hay tal reino ajeno al hombre, sino que está construido, fundamentado en Dios, con cada uno de nosotros.

No debemos quejarnos porque no vemos germinar las semillas plantadas. Cada uno de nosotros somos el resultado de una semilla que germinó y de nosotros depende crecer como la mostaza hasta ser refugio y protección para que los frutos de otras semillas puedan crecer, fortalecerse y crecer a su vez hasta hacerse refugio y protección de una generación posterior, haciendo que día a día, uno a uno, todos unidos, hagamos presente en este mundo el Reino de Dios.

D. Félix García O.P.
Fraternidad de Laicos Dominicos de Viveiro (Lugo)
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 Sábado   2 de Febrero de 2019  

“Mis ojos han visto a tu Salvador…”

Hoy celebramos: Presentación del Señor (2 de Febrero)

Primera Lectura

Lectura del libro de Malaquías 3,1-4:

Así dice el Señor: «Mirad, yo envío a mi mensajero, para que prepare el camino ante mí. De pronto entrará en el santuario el Señor a quien vosotros buscáis, el mensajero de la alianza que vosotros deseáis. Miradlo entrar –dice el Señor de los ejércitos–. ¿Quién podrá resistir el día de su venida?, ¿quién quedará en pie cuando aparezca? Será un fuego de fundidor, una lejía de lavandero: se sentará como un fundidor que refina la plata, como a plata y a oro refinará a los hijos de Leví, y presentarán al Señor la ofrenda como es debido. Entonces agradará al Señor la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en los días pasados, como en los años antiguos.»

Salmo

Sal 23 R/. El Señor, Dios de los ejércitos, es el Rey de la gloria.

¡Portones!, alzad los dinteles,que se alcen las antiguas compuertas:va a entrar el Rey de la gloria. R/.

¿Quién es ese Rey de la gloria?El Señor, héroe valeroso;el Señor, héroe de la guerra. R/.

¡Portones!, alzad los dinteles,que se alcen las antiguas compuertas:va a entrar el Rey de la gloria. R/.

¿Quién es ese Rey de la gloria?El Señor, Dios de los ejércitos.Él es el Rey de la gloria. R/.

Evangelio de hoy

Lectura de la carta a los Hebreos 2,14-18

Los hijos de una familia son todos de la misma carne y sangre, y de nuestra carne y sangre participó también Jesús; así, muriendo, aniquiló al que tenía el poder de la muerte, es decir, al diablo, y liberó a todos los que por miedo a la muerte pasaba la vida entera como esclavos. Notad que tiende una mano a los hijos de Abrahán, no a los ángeles. Por eso tenía que parecerse en todo a sus hermanos, para ser sumo sacerdote compasivo y fiel en lo que a Dios se refiere, y expiar así los pecados del pueblo. Como él ha pasado por la prueba del dolor, puede auxiliar a los que ahora pasan por ella.

Reflexión del Evangelio del día

Mis ojos han visto a tu Salvador… luz para alumbrar a las naciones

Celebramos la fiesta de la Presentación del Señor. Cuarenta días después de Navidad, Jesús fue llevado al Templo por María y José, para cumplir lo prescrito por la ley mosaica.

Hay una asignatura que todos los hombres y todas las mujeres nos vemos obligados a cursar. Es la asignatura que llamamos “la vida… la vida humana”.

A Cristo Jesús nunca le relacionamos con las asignaturas que se imparten en los centros de estudios o en los centros de trabajo. Le relacionamos siempre con “la vida”, la asignatura obligatoria y más importante para todos nosotros. Es el mejor profesor de “la vida”, el mejor profesor de todos los tiempos. Lo que él trata de enseñarnos es cómo hemos de vivir para encontrarnos a gusto y no a disgusto.

Todo en él está relacionado con la vida. El evangelio de hoy destaca a Jesús como Luz, “Luz que alumbra a todas las naciones”. Decimos que es la Luz, pero no cualquier luz, la luz que ilumina una casa, un teatro, una autopista. No, es la luz que ilumina nuestro corazón, nuestra vida. Él ha venido justamente para eso. No para enseñarnos matemáticas, literatura, arquitectura, mecánica… sino que viene a enseñarnos cómo aprobar esa difícil asignatura que llamamos vida y no suspenderla, y sacar, incluso, buena nota.

Este día de la Presentación del Señor es también la fiesta de las candelas. Quiere destacar a Jesús como la Luz de nuestra existencia. Tenemos que reconocer que si Él nos faltase, las tinieblas se adueñarían de nuestro corazón. Al igual que Simeón y Ana y tantos millones cristianos, debemos acogerle, adorarle y hacerle caso: “Este es mi hijo amado, escuchadle”. Que nunca apaguemos la luz que nos regala. “¿A dónde iríamos?, Tú solo tienes palabras de vida eterna”.

Fray Manuel Santos Sánchez
Convento de Santo Domingo (Oviedo)
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