Evangelio del día – Semana del 04/02/2019 al 09/02/2019 (Cuarta Semana del Tiempo Ordinario)

dominicos

Evangelio del día y comentarios a la Palabra diaria

Cuarta Semana del Tiempo Ordinario – Año Par

Del 4

al 9 de febrero de 2019

Introducción a la semana

Termina la lectura de la carta a los Hebreos con una larga exhortación. Se parte del recuerdo de los que vivieron con fe grandes tribulaciones. Ese recuerdo debe ser estímulo para mantener la constancia en las actuales circunstancias difíciles de la comunidad creyente, no viendo en el sufrimiento un castigo merecido, sino una ocasión de la que Dios se sirve para aquilatar nuestra fidelidad a sus designios. La conducta de los que creen en él debe expresarse, por un lado, en el amor fraterno que conduce a vivir en paz con todos, y, por otro, en la relación íntima con él, que se nos revela en Jesucristo mucho más cercano que en la antigua alianza. Dicho en el lenguaje sacerdotal propio de esta carta: unidos a Cristo, nuestro único mediador, hemos de ofrecer a Dios un “sacrificio de alabanza”, que consiste en alabar su nombre, es decir, en confesar que es misericordioso y fiel y, a la vez, en entregarnos al servicio de nuestros hermanos, como hizo Jesús. Su mediación es nuestra garantía: “Él realizará en nosotros lo que es de su agrado por medio de Jesucristo; a él la gloria por los siglos de los siglos. Amén”

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 Lunes   4 de Febrero de 2019  

“Anúnciales lo que el Señor ha hecho contigo”

Hoy celebramos: Santa Catalina de Ricci (4 de Febrero)

Primera Lectura

Lectura de la carta a los Hebreos 11,32-40:

¿Para qué seguir? No me da tiempo de referir la historia de Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel y los profetas; éstos, por medio de la fe, subyugaron reinos, practicaron la justicia, obtuvieron promesas, amordazaron fauces de leones, apagaron hogueras voraces, esquivaron el filo de la espada, se curaron de enfermedades, fueron valientes en la guerra, derrotaron ejércitos extranjeros; hubo mujeres que recobraron resucitados a sus difuntos. Pero otros fueron tundidos a golpes y rehusaron el rescate, para obtener una resurrección mejor; otros pasaron por la prueba de la flagelación ignominiosa, de las cadenas y la cárcel; los apedrearon, los serraron, murieron a espada, rodaron por el mundo vestidos con pieles de oveja y de cabra, faltos de todo, oprimidos, maltratados; el mundo no era digno de ellos: vagabundos por desiertos y montañas, por grutas y cavernas de la tierra. Y todos éstos, aun acreditados por su fe, no consiguieron lo prometido; Dios tenía preparado algo mejor para nosotros, para que no llegaran sin nosotros a la perfección.

Salmo

Sal 30,20.21.22.23.24 R/. Sed fuertes y valientes de corazón, los que esperáis en en Señor

Qué bondad tan grande,Señor, reservas para tus fieles,y concedes a los que a ti se acogena la vista de todos. R/.

En el asilo de tu presencialos escondes de las conjuras humanas;los ocultas en tu tabernáculo,frente a las lenguas pendencieras. R/.

Bendito el Señor, que ha hecho por míprodigios de misericordia en la ciudad amurallada. R/.

Yo decía en mí ansiedad:«Me has arrojado de tu vista»;pero tú escuchaste mi voz suplicantecuando yo te gritaba. R/.

Amad al Señor, fieles suyos;el Señor guarda a sus leales,y a los soberbios les paga con creces. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos 5,1-20

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos llegaron a la orilla del lago, en la región de los gerasenos. Apenas desembarcó, le salió al encuentro, desde el cementerio, donde vivía en los sepulcros, un hombre poseído de espíritu inmundo; ni con cadenas podía ya nadie sujetarlo; muchas veces lo habían sujetado con cepos y cadenas, pero él rompía las cadenas y destrozaba los cepos, y nadie tenía fuerza para domarlo. Se pasaba el día y la noche en los sepulcros y en los montes, gritando e hiriéndose con piedras.Viendo de lejos a Jesús, echó a correr, se postró ante él y gritó a voz en cuello: «¿Qué tienes que ver conmigo, Jesús, Hijo de Dios Altísimo? Por Dios te lo pido, no me atormentes.»Porque Jesús le estaba diciendo: «Espíritu inmundo, sal de este hombre.»Jesús le preguntó: «¿Cómo te llamas?»Él respondió: «Me llamo Legión, porque somos muchos.»Y le rogaba con insistencia que no los expulsara de aquella comarca. Había cerca una gran piara de cerdos hozando en la falda del monte. Los espíritus le rogaron: «Déjanos ir y meternos en los cerdos.»Él se lo permitió. Los espíritus inmundos salieron del hombre y se metieron en los cerdos; y la piara, unos dos mil, se abalanzó acantilado abajo al lago y se ahogó en el lago. Los porquerizos echaron a correr y dieron la noticia en el pueblo y en los cortijos. Y la gente fue a ver qué había pasado. Se acercaron a Jesús y vieron al endemoniado que había tenido la legión, sentado, vestido y en su juicio. Se quedaron espantados. Los que lo habían visto les contaron lo que había pasado al endemoniado y a los cerdos. Ellos le rogaban que se marchase de su país. Mientras se embarcaba, el endemoniado le pidió que lo admitiese en su compañía. Pero no se lo permitió, sino que le dijo: «Vete a casa con los tuyos y anúnciales lo que el Señor ha hecho contigo por su misericordia.»El hombre se marchó y empezó a proclamar por la Decápolis lo que Jesús había hecho con él; todos se admiraban.

Reflexión del Evangelio del día

Acreditados por su fe

El autor de la carta a los Hebreos trata, como sabemos, de dar ánimos a las diversas comunidades que viven amenazadas por causa de su fe. En esas circunstancias, peligra su fidelidad a la nueva vida que han abrazado; se trata ya de la segunda generación cristiana y se ha ido debilitando la frescura de los comienzos.

El recurso que el autor utiliza en esta exhortación a perseverar es el ejemplo de los antepasados (“una nube de testigos”). Fueron tanto más admirables cuanto que no conocieron el tiempo del cumplimiento de las promesas como nosotros. Sin embargo, su fe les supuso como un anticipo de las mismas y una garantía de que las alcanzarían.

Lo que ellos vivieron fue, en algunos casos, una serie de triunfos debidos a su fe en el poder de Dios (el texto enumera unos cuantos, bastante espectaculares). Pero, en otros, fueron sufrimientos atroces lo que tuvieron que afrontar (también se refieren algunos especialmente penosos); y fue también su fe la que les permitió superarlos. Su testimonio fue posible gracias a su fe; y su fe acreditó su testimonio. Un ejemplo tan admirable que –comenta el autor- “el mundo no era digno de ellos”.

¿Cómo afrontamos nosotros las diversas circunstancias de nuestra vida? Cuando nos va bien, ¿vemos en ello una confirmación de que Dios nos ama y nos mima en muchas ocasiones? Cuando nos va mal, ¿confiamos en que podremos resistir si de verdad nos fiamos de Dios? También para nosotros la clave está en el vigor de nuestra fe, apoyada en tantos ejemplos concretos como nos rodean, si nos fijamos bien, y que parecen decirnos: “Sed fuertes y valientes de corazón, los que esperáis en el Señor”.

Anúnciales lo que el Señor ha hecho contigo

Este imperativo de Jesús sorprende un poco en un evangelio como el de Marcos, que evita la revelación prematura de que Jesús es el Mesías; porque fácilmente se puede dar a entender que su mesianismo consiste sobre todo en lo extraordinario.

Sin embargo, lo que Jesús quiere que se sepa es que el Señor siempre está a favor del que sufre, independientemente de lo espectacular que pueda parecer su modo de actuar. En esta escena llamativa hay varias cosas que expresan lo que verdaderamente interesa a Jesús: ir también a predicar la bondad de Dios a lugares hostiles y aparentemente impuros, mostrar una vez más su dominio sobre el poder del mal, reintegrar a las personas en la convivencia social de la que habían sido excluidas por su situación peculiar, dar testimonio de la desconcertante -pero patente- misericordia de Dios.

Todo eso es lo que hay que dejar bien claro también en nuestro mundo, por encima de actitudes violentas, de pretensiones malévolas, de exclusiones injustas o de cegueras pesimistas. La misericordia del Señor es una realidad que se ofrece a todos, en toda circunstancia, incluyendo y rebasando la justicia, pacificando las conciencias.

¿Seremos capaces de reconocer y agradecer la misericordia que Dios ha tenido con nosotros? ¿Y seremos tan audaces y convincentes que logremos darla a conocer por todas partes en este mundo en que vivimos?

Fray Emilio García Álvarez
Convento de Santo Tomás de Aquino (Sevilla)
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 Martes   5 de Febrero de 2019  

“Jesús atravesó de nuevo a la otra orilla”

Hoy celebramos: Santa Águeda (5 de Febrero)

Primera Lectura

Primera lectura: Hebreos 12, 1 – 4

“Hermanos: Una nube ingente de espectadores nos rodea: por tanto, quitémonos lo que nos estorba y el pecado que nos ata, y corramos en la carrera que nos toca, sin retirarnos, fijos los ojos en que inició y completa nuestra fe: Jesús, que renunciando al gozo inmediato, soportó la cruz, sin miedo a la ignominia, y ahora está sentado a la derecha del Padre. Recordad al que soportó lo oposición de los pecadores, y no os canséis ni perdáis ánimo. Todavía no habéis llegado a la sangre en vuestra pelea contra el pecado.”

Salmo

Sal 21,26b-27.28.30.31-32 R/. Te alabarán, Señor, los que te buscan

Cumpliré mis votos delante de sus fieles.Los desvalidos comerán hasta saciarse,alabarán al Señor los que lo buscan:viva su corazón por siempre. R/.

Lo recordarán y volverán al Señorhasta de los confines del orbe;en su presencia se postraránlas familias de los pueblos.Ante él se postrarán las cenizas de la tumba,ante él se inclinarán los que bajan al polvo. R/.

Me hará vivir para él, mi descendencia le servirá,hablarán del Señor a la generación futura,contarán su justicia al pueblo que ha de nacer:todo lo que hizo el Señor. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos 5, 21-43

En aquel tiempo, Jesús atravesó de nuevo a la otra orilla, se le reunió mucha gente a su alrededor, y se quedó junto al lago. Se acercó un jefe de la sinagoga, que se llamaba Jairo, y al verlo se echó a sus pies, rogándole con insistencia: – Mi niña está en las últimas, ven, pon las manos sobre ella, para que se cure y viva. Jesús se fue con él, acompañado de mucha gente que lo apretujaba.

Había una mujer que padecía flujos de sangre desde hacía doce años. Muchos médicos la habían sometido a toda clase de tratamientos y se había gastado en eso toda su fortuna, pero en vez de mejorar, se había puesto peor.

Oyó hablar de Jesús y, acercándose por detrás, entre la gente, le tocó el manto, pensando que con sólo tocarle el vestido, curaría. Inmediatamente se secó la fuente de sus hemorragias y notó que su cuerpo estaba curado.

Jesús, notando que había salido fuerza de él, se volvió en seguida, en medio de gente, preguntando: – ¿Quién me ha tocado el manto?

Los discípulos le contestaron: – Ves cómo te apretuja la gente y preguntas: “Quién me ha tocado?”. El seguía mirando alrededor, para ver quién había sido.

La mujer se acercó asustada y temblorosa, al comprender lo que había pasado, se le echó a los pies y le confesó todo.

El le dijo: – Hija, tu fe te ha curado. Vete en paz y con salud…”

Reflexión del Evangelio del día

Crónicas para no dormir

Seguro que ya han saltado las alarmas con semejante título. Cuando utilizamos el término “para no dormir”, automáticamente lo asociamos con realidades negativas que nos ensombrecen o angustian….Pero nada más lejano a eso es la realidad que nos presenta la carta a los Hebreos 12, 1-4. Ésta nos sitúa más allá de lo que con mirada mediocre podemos percibir. Nos habla de una “nube ingente de testigos”, es decir, “multitud” de testigos nos rodean. ¿Exagera? Si sólo se conoce lo que mediana y fuleramente nos ofrecen los medios  de comunicación, no seremos capaces de encontrar ni un solo testigo; acostumbrados como estamos a escuchar la “noticia negra” y el morbo que la acompaña. Hebreos nos invita a despertar y despejar la mente para descubrir, como indica la carta apostólica “Gaudete et exultate”, nº 6, “al santo de la puerta de al lado”, esos testigos que permanecen y están a nuestro lado día a día. Hay que quitar todo lo que nos estorba para descubrir la belleza de la imagen de Dios que hay en el otro: la nube ingente nos habla de entregas silenciosas, más allá del ruido de lo popular; nos habla de sonrisas calladas y palabras suaves que rozan el corazón y le devuelven dignidad; nos habla de vidas entregadas por amor hasta el extremo; nos habla de “la otra orilla”, la orilla del que no piensa como yo; es curioso: a Jesús se le ve continuamente bordear la otra orilla, la orilla del misterio. Para Jesús la otra orilla está radicada en el corazón  del Padre, allí vislumbra la orilla de la humanidad y el rostro herido de una historia sin tiempo, sin horizonte, el rostro herido de quienes al cruzar a la otra orilla fueron rechazados, oprimidos y marginados. La otra orilla siempre viene cargada de sorpresas; a lo largo de los evangelios sinópticos se percibe la “otra orilla” como el trayecto del discípulo que, alcanzado  “por quien inició y completa nuestra fe”, se dispone a correr hasta la meta fijos los ojos en Jesús. Son los “mochileros del Espíritu” que han tomado como equipaje de viaje a los pobladores de las aceras miserables de la pobreza y la injustica y con ellos corren sin retirarse, en la carrera que les toca, fijos los ojos en el único que vale la pena: JESÚS.

La orilla de las sorpresas

Dos situaciones sorprenden a Jesús en la otra orilla, que forman parte del significado profundo de su misión: restaurar lo que estaba perdido, devolverle su belleza esencial.

La hija de un jefe de la sinagoga Jairo, herida de muerte (bloqueada para proyectarse con dignidad).

Una mujer con hemorragias de sangre, por lo tanto señalada como impura, anulada y sin dignidad.

No voy a entrar en la simbología del número (12 años de la niña 12 años con flujos de sangre), sino en el hecho o significado y paralelismo del número

La dinámica de la fe nos coloca como seguidores de Jesús en el centro de su misión. Para Él lo prioritario implica el riesgo de perderlo todo, perder la seguridad de estar situado en la vida con el objetivo exclusivo de “ir tirando”. La hija de Jairo es la imagen de la vida que se agota sin expectativas, la hemorroísa es la imagen de la vida que se arrastró sin expectativas durante años. Las dos tienen para Jesús una prioridad: le colocan de lleno en la esencialidad de su misión y le lanzan en la búsqueda del plan del Padre. En ningún momento nos dice el evangelista en su relato que Jesús cruzara a la otra orilla para encontrase con Jairo o con la mujer de los flujos de sangre; tanto la una como la otra son un borde de la orilla del Corazón del Padre: “tanto amó Dios al mundo que envió a su propio hijo para que no perezca ninguno de los que creen en Él” (Jn 3, 16).

Po el camino hacia la casa de Jairo, una mujer toca el manto de Jesús y percibe que una fuerza ha salido de Él, la fuerza de la fe; y, mira por dónde, entre tanta gente que había  acudido a escucharle sólo una mujer impura es capaz de arrancarle la curación. ¿Quién me ha tocado? El asombro de los discípulos fue grande: entre tanta gente que te apretuja, ¿quién te ha tocado? … “Hija, tu fe te ha salvado, vete y queda curada”. Jesús la coloca más allá de su propia miope visión, doce años gastando dinero sin conseguir nada, ahora la invita a volver a reestructurar la vida: vete y queda curada; como si dijera: “vete y vive, descubre la belleza de tu vida y busca la imagen de mi Padre”.

Hablando con la mujer le comunican que la hija del jefe de la sinagoga está muerta. Jesús insiste en que basta que tenga fe y se dirige a casa de Jairo. De todos es conocida la invitación que Jesús hace a la niña que acaba de fallecer, ese momento crucial en que es llamada por Jesús a levantarse y echar a andar: “Talita Kumi”, ¡a ti te digo, niña, levántate! Es la traducción que hemos escuchado comentar tantas veces y que nos ha conmovido por el encanto que encierra esas palabras en boca de Jesús…  

Profundizando en este evangelio, hace unos años encontré esta aclaración exegética,  que me pareció muy significativa: “es un texto arameo que está transliterado al texto griego. Es muy improbable que la Iglesia cristiana del siglo II se invente esa frase aramea. Para empezar en arameo se escribe “ttlyta qum” y no Talita Kumi. Está puesta como “talita cumi” para facilitar la pronunciación de una expresión semítica al lector griego. De hecho, la traducción exacta no es niña, sino “muchacha” o “jovencita”. La segunda palabra es “qum” y mal transliterada es cumi o kumi, que significa “ven a mí”. Así que la frase original en arameo sería “muchacha, (levántate) ven a mí”. La niña se levantó y echó a andar”.

“Muchacha, (levántate) ven a mí”: “levántate, amor mío, hermosa mía y vente”, leemos en el Cantar de los Cantares 2, 10-17. Llamados/as e invitados a ser: ¡qué increíble misterio de amor!

Invitados a buscar la otra orilla

Esta reflexión comenzó con una frase que puede parecer incoherente: “crónicas para no dormir”. ¿Acaso no es para pasar la vida en un insomnio continuo, descubrir que Dios  nos embelleció en el Hijo y nos ha devuelto nuestra imagen original, nos ha invitado a la vida y nos ha lanzado hacia los harapos del mundo para que con ellos construyamos el Reino? Debemos escuchar el paso de Dios en la historia, para que cuando nos sorprenda en las orillas de nuestro camino, no tengamos miedo de dejar en él la vida, seguros de que “quien soportó la cruz sin miedo a la ignominia, ahora está sentado a la derecha del Padre”. ¡Hay tantas hemorroísas e hijas de Jairo que esperan que les hablemos de Él para volver a vivir con dignidad! Santa Águeda ratificó con su vida una  crónica para no dormir con la mejor de las caligrafías, la de la orilla del Corazón del Padre, que le mantuvo firme en la fe en el Hijo de Dios, ratificando con su entrega  su “talita Kumi, levántate, ven a mí”.     

Sor Mª Ángeles Martínez, OP
Monasterio de la Inmaculada. Torrente – Valencia
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 Miércoles   6 de Febrero de 2019  

“Y se extrañó de su falta de fe”

Hoy celebramos: San Pablo Miki y cc.mm (6 de Febrero)

Primera Lectura

Lectura de la carta a los Hebreos 12,4-7.11-15:

Todavía no habéis llegado a la sangre en vuestra pelea contra el pecado. Habéis olvidado la exhortación paternal que os dieron: «Hijo mío, no rechaces la corrección del Señor, no te enfades por su reprensión; porque el Señor reprende a los que ama y castiga a sus hijos preferidos.» Aceptad la corrección, porque Dios os trata como a hijos, pues, ¿qué padre no corrige a sus hijos? Ninguna corrección nos gusta cuando la recibimos, sino que nos duele; pero, después de pasar por ella, nos da como fruto una vida honrada y en paz. Por eso, fortaleced las manos débiles, robusteced las rodillas vacilantes, y caminad por una senda llana: así el pie cojo, en vez de retorcerse, se curará. Buscad la paz con todos y la santificación, sin la cual nadie verá al Señor. Procurad que nadie se quede sin la gracia de Dios y que ninguna raíz amarga rebrote y haga daño, contaminando a muchos.

Salmo

Salmo Sal 102,1-2.13-14.17-18a R/. La misericordia del Señor dura siempre, para los que cumplen sus mandatos

Bendice, alma mía, al Señor,y todo mi ser a su santo nombre.Bendice, alma mía, al Señor,y no olvides sus beneficios. R/.

Como un padre siente ternura por sus hijos,siente el Señor ternura por sus fieles;porque Él conoce nuestra masa,se acuerda de que somos barro. R/.

Pero la misericordia del Señor dura siempre,su justicia pasa de hijos a nietos:para los que guardan la alianza. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos 6,1-6

En aquel tiempo, fue Jesús a su pueblo en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada: «¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es ésa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?» Y esto les resultaba escandaloso.Jesús les decía: «No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa.» No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe. Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.

Reflexión del Evangelio del día

Hijo mío, no rechaces la corrección del Señor

Las comparaciones que el autor utiliza en esta parte de la exhortación, pueden extrañarnos como lenguaje de hoy, que ellas no nos frenen, importa captar lo que ellas quieren decirnos, se propone dejar al descubierto lo mejor de nuestro ser, esto es educar.  “Dios nos trata como a hijos e hijas”.

Todo ser humano que busque a Dios, tiene que estar vigilante y dispuesto a entablar batalla contra el mal=pecado que fácilmente se puede colar e instaurar en nuestro ser=conciencia porque la hemos dejado adormecer y con ello se pierde la batalla. El pecado es nuestro adversario y necesita ser confrontado frecuentemente para no caer en él.  

Esto parece que denuncia el autor de esta carta para algunos de la comunidad, “no han batallado lo suficiente, han olvidado las enseñanzas recibidas, necesitan ser corregidos, y aceptar ser reprendidos”. Les invita a emprender de nuevo la carrera hasta llegar a la meta como hicieron sus antepasados, pero, ¡cuánto cuesta aceptar una corrección en las caídas!  Seguro que todos y todas tenemos experiencia en esta educación.

Examinemos  nuestras actitudes en el vivir cotidiano, tomemos aliento, Alguien nos precede en este trecho del camino. Fijemos nuestra mirada en el iniciador y consumador de nuestra fe. ¡Qué no tenga que extrañarse de nuestra falta de fe!

Y se extrañó de su falta de fe

Después de una larga ausencia de su pueblo,  en la cual Jesús ha predicado en otros lugares, ahora vuelve a su pueblo, acompañado de discípulos que le siguen. Cuando llegó el sábado como era costumbre, se fue a la sinagoga para tomar parte en la reunión de la comunidad. Jesús no era el coordinador de la comunidad, ni el que animaba la oración,  sin embargo toma la palabra y empieza a enseñar, nos dice el texto.  “Toma la palabra”…

Imaginemos por un momento el cuadro. Podemos coger una de nuestras celebraciones, conferencias u oraciones comunitarias, y en ellas un “tal Jesús” se pone en pie y comienza a  expresar su opinión, a “enseñarnos”, ¿qué ocurriría en nosotros?, ¿qué ambiente crearíamos? ¿Se daría una escucha silenciosa o un murmullo?…les invito y me invito a orarlo.

“Toma la palabra”, también me pregunto si no estará haciéndonos  una invitación a cada uno de nosotros y a nuestra iglesia para que todo no esté tan reglado y osemos dar nuestra opinión y nuestra participación en la comunidad cristiana y fuera de ella. Tomar la palabra en una asamblea, es comprometedor, el otro sabe lo que pienso y en algún momento puede exigirme coherencia, es arriesgado “tomar la palabra”. Jesús lo sabe, pero no puede guardarse el tesoro por el cual ha venido. Dios ama a la humanidad y ésta necesita saberlo, oírlo, aprenderlo, y dar  su propia respuesta. La gracia está a nuestro alcance.   ¿Te atreves? Nos atrevemos a tomar la palabra en el sentido de permitir que la Palabra de Dios que ilumina mi vida, se exprese a través de mi voz,  de nuestra voz? y que el mundo sepa que está salvado y que Dios espera la respuesta de cada uno, según la gracia recibida?

Jesús desde el inicio de su vida pública, no ha dejado de anunciar que el Reino de Dios está cerca, e invitaba a un cambio de vida para acogerlo. Las manifestaciones que hacia deberían haber producido un aumento y apertura de fe en sus oyentes, no fue así en su pueblo natal, seguro que le dolió inmensamente su rechazo. El texto concluye  con “no pudo hacer allí ningún milagro”. Dios no violenta nuestra libertad, simplemente espera y sigue amando. Hoy también quiere “enseñarnos”, estemos atentos y vigilantes, Él camina en nuestra historia, puede hacerse presente en cualquier acontecimiento de ella. Cultivemos la fe y la apertura al misterio.

Hna. Virgilia León Garrido O.P.
Congregación Romana de Santo Domingo
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 Jueves   7 de Febrero de 2019  

“Ellos salieron a predicar la conversión”

Hoy celebramos: Aniversario de los padres difuntos (7 de Febrero)

Primera Lectura

Lectura de la carta a los Hebreos 12,18-19. 21-24.

Vosotros no os habéis acercado a un monte tangible, a un fuego encendido, a densos nubarrones, a la tormenta, al sonido de la trompeta; ni habéis oído aquella voz que el pueblo, al oírla, pidió que no les siguiera hablando. Y tan terrible era el espectáculo, que Moisés exclamó: «Estoy temblando de miedo.» Vosotros os habéis acercado al monte Sión, ciudad del Dios vivo, Jerusalén del cielo, a millares de ángeles en fiesta, a la asamblea de los primogénitos inscritos en el cielo, a Dios, juez de todos, a las almas de los justos que han llegado a su destino y al Mediador de la nueva alianza, Jesús, y a la aspersión purificadora de una sangre que habla mejor que la de Abel.

Salmo

Sal 47 R/. Oh Dios, meditamos tu misericordia en medio de tu templo

Grande es el Señor y muy digno de alabanzaen la ciudad de nuestro Dios,su monte santo, altura hermosa,alegría de toda la tierra. R/.

El monte Sión, vértice del cielo,ciudad del gran rey;entre sus palacios,Dios descuella como un alcázar. R/.

Lo que habíamos oído lo hemos vistoen la ciudad del Señor de los ejércitos,en la ciudad de nuestro Dios:que Dios la ha fundado para siempre. R/.

Oh Dios, meditamos tu misericordiaen medio de tu templo:como tu renombre, oh Dios, tu alabanzallega al confín de la tierra;tu diestra está llena de justicia. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos 6,7-13

En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto.Y añadió: «Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa.»Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

Reflexión del Evangelio del día

A las almas de los justos que han llegado a su destino

La carta a los Hebreos hace una contraposición de dos mundos completamente diferentes. Un mundo sumido en las tinieblas, el de la tormenta, el de un fuego ardiente, recordándonos a Moisés, donde el pueblo quería escuchar directamente la voz de Dios sin mediador alguno, cuya voz no podían escuchar porque les sonaba un estruendo, y otro mundo, el mundo de la fiesta celestial, a la ciudad de Dios vivo, a la asamblea festiva de los primogénitos, a las almas de los justos que han llegado a su destino.

Esta composición está precedida de un “vosotros no os acercasteis” a lo primero, al primer mundo que contrapone, al mundo de la antigua alianza. Donde el miedo ante la presencia de Dios es lo que se pronuncia. El acercamiento, la iniciación de la fe es ahora en Jesucristo, la nueva alianza. El miedo se ha vencido. Lo antiguo ha pasado, lo nuevo es lo que queda. Ahora la contraposición es un “vosotros os acercasteis” al mundo definitivo establecido por Cristo, el Dios juez, a la alegría de compartir la fiesta de los primogénitos y a las almas de los justos que han llegado a su destino: el Dios vivo de la Historia, cuyo mediador es Cristo Jesús.

Ese“vosotros os acercasteis” habla del compromiso cristiano de su dinamismo salvador. No es un camino pasivo y olvidado, es un camino completamente actual, que requiere de nuestra presencia activa, de una fe comprometida con el amor fraterno y la hospitalidad, que son el auténtico lenguaje divino que todos entendemos, y que hace cercana la fe como testimonio.

Ellos salieron a predicar la conversión

Con Jesús, estamos ante un nuevo comienzo, una nueva misión: comprender a Dios de otra manera. El Evangelio de Marcos, nos presenta cómo Jesús escoge a los doce y los envía a predicar de dos en dos. Es una forma nueva de hablar de Dios y la expresión mínima de una representación comunitaria, donde la paz se ha de expresar con obras y palabras.

“Ellos salieron a predicar la conversión”. La conversión es volver la mirada al Dios próximo o cercano. Dios no está alejado de nuestra realidad. Volver la mirada a Dios significa algo nuevo, cambiar tus pensamientos con la nueva realidad que estás viviendo porque estás siendo ungido, tus demonios son expulsados, y los enfermos son curados. Esta nueva realidad consagra un nuevo tiempo, una nueva forma de comprender tu sufrimiento, una nueva forma de trascender tu dolor, y una nueva forma de salir de los ámbitos de la discriminación donde el mundo te ha envuelto.

Jesús les da instrucciones precisas a sus discípulos acerca de cómo comportarse y lo que han de llevar para el camino. Un estilo pobre. El simple apoyo de un bastón para recorrer el camino áspero que se puedan encontrar. Contentarse con lo que le ofrecen en el camino. Todo un reto para la ostentación de la casta sacerdotal de aquella época que alejaba de Dios envolviéndolo en un halo de misterio y opresión.

Y es que esta sociedad nos presenta otros cánones de vida y necesidades. Jesús hace de la necesidad una virtud. No todo nos hace falta. Para hablar de Dios con la palabra y el testimonio es suficiente. Quizás lo hayamos olvidado. La calidad de nuestro testimonio no está basada en la cantidad de nuestras exigencias, sino en la calidad humana (amor fraterno y hospitalidad) que expresamos cuando hablamos de Dios, liberados de toda esclavitud.

Fr. Alexis González de León O.P.
Convento de San Pablo y San Gregorio (Valladolid)
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 Viernes   8 de Febrero de 2019  

“Nunca te dejaré ni te abandonaré”

Primera Lectura

Lectura de la Carta a los Hebreos 13,1-8:

Conservad el amor fraterno y no olvidéis la hospitalidad; por ella algunos recibieron sin saberlo la visita de unos ángeles. Acordaos de los que están presos, como si estuvierais presos con ellos; de los que son maltratados, como si estuvierais en su carne. Que todos respeten el matrimonio, el lecho nupcial que nadie lo mancille, porque a los libertinos y adúlteros Dios los juzgará. Vivid sin ansia de dinero, contentándoos con lo que tengáis, pues él mismo dijo: «Nunca te dejaré ni te abandonaré»; así tendremos valor para decir: «El Señor es mi auxilio: nada temo; ¿qué podrá hacerme el hombre?» Acordaos de vuestros dirigentes, que os anunciaron la palabra de Dios; fijaos en el desenlace de su vida e imitad su fe. Jesucristo es el mismo ayer y hoy y siempre.

Salmo

Sal 26 R/. El Señor es mi luz y mi salvación

El Señor es mi luz y mi salvación,¿a quién temeré?El Señor es la defensa de mi vida,¿quién me hará temblar? R/.

Si un ejército acampa contra mí,mi corazón no tiembla;si me declaran la guerra,me siento tranquilo. R/.

Él me protegerá en su tiendael día del peligro;me esconderá en lo escondido de su morada,me alzará sobre la roca. R/.

Tu rostro buscaré, Señor,no me escondas tu rostro.No rechaces con ira a tu siervo,que tú eres mi auxilio;no me deseches. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos 6,14-29

En aquel tiempo, como la fama de Jesús se había extendido, el rey Herodes oyó hablar de él. Unos decían: «Juan Bautista ha resucitado, y por eso los poderes actúan en él.» Otros decían: «Es Elías.» Otros: «Es un profeta como los antiguos.»Herodes, al oírlo, decía: «Es Juan, a quien yo decapité, que ha resucitado.»Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel, encadenado. El motivo era que Herodes se había casado con Herodías, mujer de su hermano Filipo, y Juan le decía que no le era lícito tener la mujer de su hermano. Herodías aborrecía a Juan y quería quitarlo de en medio; no acababa de conseguirlo, porque Herodes respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre honrado y santo, y lo defendía. Cuando lo escuchaba, quedaba desconcertado, y lo escuchaba con gusto. La ocasión llegó cuando Herodes, por su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea. La hija de Herodías entró y danzó, gustando mucho a Herodes y a los convidados.El rey le dijo a la joven: «Pídeme lo que quieras, que te lo doy.»Y le juró: «Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino.»Ella salió a preguntarle a su madre: «¿Qué le pido?»La madre le contestó: «La cabeza de Juan, el Bautista.»Entró ella en seguida, a toda prisa, se acercó al rey y le pidió: «Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan, el Bautista.»El rey se puso muy triste; pero, por el juramento y los convidados, no quiso desairarla. En seguida le mandó a un verdugo que trajese la cabeza de Juan. Fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una bandeja y se la entregó a la joven; la joven se la entregó a su madre. Al enterarse sus discípulos, fueron a recoger el cadáver y lo enterraron.

Reflexión del Evangelio del día

Vive con el corazón abierto

Cada día nos llegan decenas de frases por Washapp, Facebook, Twitter… Frases llenas de buenas intenciones de los más variados autores que pretenden hacernos mejores. Y de repente uno cae en la cuenta de que en las Sagradas Escrituras lo tenemos todo; por eso insisto tanto en la necesidad de “beber” de esa fuente espiritual. Mirar:

“Acordaos de los que están presos, como si estuvierais presos con ellos; acordaos de los que son maltratados, como si estuvierais en su carne”.

¿Hace falta decir más? El cristiano debe vivir en la piel del prójimo, hacerse uno con él, para poder ayudarle, consolarle, amarle como si de él mismo se tratase. Debemos ser desprendidos y generosos porque el egoísmo es la causa de la mayoría de los males que aquejan a nuestro mundo: ansia de dinero, de poder, de influencia, de placer… ¿Y el prójimo?

El mismo Cristo nos lo mandó y parece que lo olvidamos con frecuencia: “Amaos los unos a los otros como yo os he amado” “Ama a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo”

Hoy la liturgia nos pone un espejo en el que mirarnos.

No debemos tener miedo ante las injusticias

El Evangelio de hoy nos trae el martirio de San Juan Bautista y las circunstancias que le rodearon. Se trata de un caso clarísimo de prevaricación, de hacer una injusticia sabiendo que lo es. Herodes actúa como un mal gobernante. Conoce al Bautista, sabe que es un hombre bueno, le respeta. Pero azuzado por un compromiso hecho a la ligera (“te daré lo que me pidas”) ante su corte, cometerá un acto repugnante. La causa del mismo viene provocada por una situación personal y familiar: las denuncias de Juan por su matrimonio con Herodías. El rey en este caso abusa de su poder, actúa injustamente a sabiendas y comete un crimen en el que se mezclan los peores vicios del ser humano: el egoísmo, el miedo al “que dirán”, la lujuria, la prepotencia…Y un hombre bueno será decapitado por el odio y el rencor de quien no soporta las críticas a su actitud reprobable.

Puede que este caso nos parezca extremo, exagerado; pero cuantas veces habremos obrado de manera injusta por un mero capricho nuestro. En ocasiones nos dejamos llevar por lo fácil, por lo que nos produce un beneficio, una satisfacción, sin pensar en las consecuencias que nuestros actos pueden ocasionar. Deberíamos ser muy cuidadosos en nuestras relaciones con los demás, medir bien las consecuencias de nuestras acciones, de nuestras palabras y evitar en todo momento causar daño.

El Evangelista nos relata minuciosamente todo lo ocurrido, como si quisiera hacernos ver hasta dónde puede llegar la maldad humana. No se ahorra ningún detalle y nos enfrenta, casi con crueldad, a la muerte de quien fue abriendo el camino al Señor. Juan fue un valiente toda su vida y, al mismo tiempo, nos dio una lección de humildad (“No soy digno ni de desatarle las sandalias”) que deberíamos aprender. Valiente para denunciar las injusticias sin temer ni a la muerte, humilde y manso en presencia del Señor: ahí tenemos la clave, esa es la actitud del cristiano.

D. Luis Maldonado Fernández de Tejada, OP
Fraternidad Laical de Santo Domingo, de Almagro
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 Sábado   9 de Febrero de 2019  

“Y se puso a enseñarles con calma”

Primera Lectura

Lectura de la carta Hebreos 13,15-17.20-21:

Por medio de Jesús, ofrezcamos continuamente a Dios un sacrificio de alabanza, es decir, el fruto de unos labios que profesan su nombre. No os olvidéis de hacer el bien y de ayudaros mutuamente; ésos son los sacrificios que agradan a Dios. Obedeced con docilidad a vuestros dirigentes, pues ellos se desvelan por vuestro bien, sabiéndose responsables; así lo harán con alegría y sin lamentarse, con lo que salís ganando. Que el Dios de la paz, que hizo subir de entre los muertos al gran Pastor de las ovejas, nuestro Señor Jesús, en virtud de la sangre de la alianza eterna, os ponga a punto en todo bien, para que cumpláis su voluntad. Él realizará en nosotros lo que es de su agrado, por medio de Jesucristo; a él la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo

Sal 22 R/. El Señor es mi pastor, nada me falta

El Señor es mi pastor, nada me falta:en verdes praderas me hace recostar;me conduce hacia fuentes tranquilasy repara mis fuerzas. R/.

Me guía por el sendero justo,por el honor de su nombre.Aunque camine por cañadas oscuras,nada temo, porque tú vas conmigo:tu vara y tu cayado me sosiegan. R/.

Preparas una mesa ante mí,enfrente de mis enemigos;me unges la cabeza con perfume,y mi copa rebosa. R/.

Tu bondad y tu misericordia me acompañantodos los días de mi vida,y habitaré en la casa del Señorpor anos sin término. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos 6,30-34

En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.Él les dijo: «Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco.»Porque eran tantos los que iban y venían que no encontraban tiempo ni para comer. Se fueron en barca a un sitio tranquilo y apartado. Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma.

Reflexión del Evangelio del día

Él realizará en nosotros lo que es de su agrado

¿Qué pide el autor de la carta a sus destinatarios? Que siempre por mediación de Jesús, apoyándose en Jesús, ofrezcan a Dios un sacrificio agradable de alabanza, es decir, que lo que dicen con sus labios de laudatorio sea expresión de lo que hay en su corazón, un amor intenso a Dios y el reconocimiento de que él es Dios.

Les pide también, en la línea de toda la predicación de Jesús, que el amor y la alabanza a Dios se traduzca en amar a los hermanos. “No os olvidéis de hacer el bien y de ayudaros mutuamente”.

Les pide también  “obedeced con docilidad a vuestros jefes”, los encargados de recordarles la vida, muerte y resurrección de Jesús y toda su predicación. Obedeciéndoles vivirán la buena noticia de Jesús.

Hace igualmente una buena petición al “Dios de la paz, al Dios que ensalzó de entre los muertos a Jesús, el gran pastor de las ovejas”. Le pide que les prepare, que “les ponga a punto” para que cumplan su voluntad. Una voluntad, la de Dios, beneficiosa para el hombre, que siempre busca el bien para el hombre. El mejor camino para encontrar el gozo de vivir.

Esta es una tarea en la que no estamos solos, con nuestras propias fuerzas. Jesucristo nos ayudará en todo momento. “Él realizará en nosotros lo que es de su agrado”.

 Y se puso a enseñarles con calma

Después de sus correrías apostólicas, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús. Venían contentos y cansados de su tarea. Por eso, Jesús les dijo: “Venid vosotros solos a un sitio a descansar un poco”. Quería, por un cierto espacio de tiempo, alejarse de los que le seguían, para recuperar fuerzas. Pero “muchos los vieron marcharse” y adivinaron el lugar a donde se dirigía a descansar y allí que se fueron.  Jesús viendo esta multitud de sus “buscadores”, deseosos de estar con él y de oír su palabra… dejó el descanso y les atendió. No podía descansar y no hacer caso a los que le seguían y buscaban. Y sin prisas, y sin “despacharles” en cinco minutos, “se puso a enseñarles con calma”, porque veía que estaban desorientados, “como ovejas sin pastor”. Les ofreció su palabra, sus enseñanzas, el camino para que encontrasen vida y vida en abundancia  y luz suficiente para caminar con sentido y sin tinieblas.

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