Evangelio del día – Semana del 18/02/2019 al 23/02/2019 (Sexta Semana del Tiempo Ordinario)

dominicos

Evangelio del día y comentarios a la Palabra diaria

Sexta Semana del Tiempo Ordinario – Año Par

Del 18

al 23 de febrero de 2019

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 Lunes   18 de Febrero de 2019  

“Os aseguro que no se le dará un signo a esta generación”

Hoy celebramos: Beato Juan de Fiésole (Angélico) (18 de Febrero)

Primera Lectura

Lectura del libro del Génesis 4,1-15.25:

El hombre se llegó a Eva; ella concibió, dio a luz a Caín, y dijo: “He adquirido un hombre con la ayuda del Señor”. Después dio a luz a Abel, el hermano. Abel era pastor de ovejas, mientras que Caín trabajaba en el campo. Pasado un tiempo, Caín ofreció al Señor dones de los frutos del campo, y Abel ofreció las primicias y la grasa de sus ovejas. El Señor se fijó en Abel y en su ofrenda, y no se fijó en Caín ni en su ofrenda, por lo cual Caín se enfureció y andaba abatido.El Señor dijo a Caín: “¿Por qué te enfureces y andas abatido? Cierto, si obraras bien, estarías animado; pero, si no obras bien, el pecado acecha a la puerta; y, aunque viene por ti, tú puedes dominarlo”. Caín dijo a su hermano Abel: “Vamos al campo”.Y, cuando estaban en el campo, Caín atacó a su hermano Abel y lo mató.El Señor dijo a Caín: “¿Dónde está Abel, tu hermano?”. Respondió Caín: “No sé; ¿soy yo el guardián de mi hermano?”.El Señor le replicó: “¿Qué has hecho? La sangre de tu hermano me está gritando desde la tierra. Por eso te maldice esa tierra que ha abierto sus fauces para recibir de tus manos la sangre de tu hermano. Aunque trabajes la tierra, no volverá a darte su fecundidad. Andarás errante y perdido por el mundo”.Caín contestó al Señor: “Mi culpa es demasiado grande para soportarla. Hoy me destierras de aquí; tendré que ocultarme de ti, andando errante y perdido por el mundo; el que tropiece conmigo me matará”.El Señor le dijo: “El que mate a Caín lo pagará siete veces”.Y el Señor puso una señal a Caín para que, si alguien tropezase con él, no lo matara.Adán se llegó otra vez a su mujer, que concibió, dio a luz un hijo y lo llamó Set, pues dijo: “El Señor me ha dado un descendiente a cambio de Abel, asesinado por Caín”.

Salmo

Sal 49 R/. Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza

El Dios de los dioses, el Señor, habla:convoca la tierra de oriente a occidente.«No te reprocho tus sacrificios,pues siempre están tus holocaustos ante mí.» R/.

«¿Por qué recitas mis preceptos,tú que detestas mi enseñanzay te echas a la espalda mis mandatos?» R/.

«Te sientas a hablar contra tu hermano,deshonras al hijo de tu madre;esto haces, ¿y me voy a callar?¿Crees que soy como tú?Te acusaré, te lo echaré en cara.» R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos 8, 11-13

En aquel tiempo se presentaron los fariseos y se pusieron a discutir con Jesús; para ponerlo a prueba, le pidieron un signo del cielo. Jesús dio un profundo suspiro y dijo: -¿Por qué esta generación reclama un signo?. Os aseguro que no se le dará un signo a esta generación. Los dejó, se embarcó de nuevo y fue a la otra orilla.

Reflexión del Evangelio del día

La sangre de tu hermano me está gritando desde la tierra

Los primeros capítulos del Génesis quieren dar respuesta a las grandes preguntas que el ser humano se ha planteado y sigue planteándose sobre la condición humana, icluida también la pregunta de por qué morir. Las respuestas son relatos que tienen un valor no histórico, pero sí alegórico y didáctico. ¿Por qué existen enfrentamientos, a veces brutales, entre hermanos de sangre, cuando es tanto lo que les une? ¿Por qué Dios parece escuchar la oración de unos y no la de otros? La respuesta a la primera pregunta el autor la encaja en el histórico enfrentamiento entre pastores y agricultores. Entre dos maneras distintas de vida: la del apegado a un terreno concreto, delimitado a veces por cercas, y la del que necesita libertad de espacios para que el ganado encuentre pastos. Que deriva en la cultura agrícola, por ejemplo la egipcia y la nómada judía. En el relato del Génesis, el agricultor es el malo y el pastor el bueno. Siendo de cultura judía no podía ser de otra manera. La maldad de Caín hacía hipócritas sus ofrendas rituales, su religiosidad, Dios no las aceptaba. Sí aceptaba las de Abel. Entran en juego entonces algo tan humano como los celos, la envidia, el sentirse inferior, que puede más que los lazos de sangre,  y Caín mata a su hermano. La acción fratricida de Caín es inaceptable por Dios. Pero a la vez Dios exige que su vida se mantenga, la vida cualquiera es sagrada. También la del acabó con otra vida humana. Los años que le quedan a Caín serán duros, cargará continuamente con su crimen. Dios quiere su vida y también su pena por lo que ha hecho. Aún no es tiempo de perdón. O al menos no lo era para el autor del relato.

Os aseguro que no se le dará un signo a esta generación

Jesús en su tiempo de oración y reflexión en el desierto a donde el Espíritu le había llevado, había rechazado reducir su misión a realizar signos espectaculares, como tirarse del alto del templo sin consecuencias en su cuerpo o convertir las piedras en pan. Es verdad que encontramos muchas curaciones; pero es frecuente la petición de Jesús a los testigos que no comuniquen lo acontecido.  Fue su mandato a quienes le acompañaron en la gloria de la Transfiguración. Cuando el milagro es visto con muchos se dirige a quien se ha beneficiado de él para decirle, “tu fe te ha curado”. Jesús no vino a realizar números circenses, no quiso fundamentar su predicación en lo espectacular. No vino a deslumbrar sino a iluminar. Su deseo es que quienes le escuchaban y le seguían lo hicieran por la fuerza de la verdad de su palabra, por su modo de vivir, por los sentimientos que le movían; que sí, en no pocas ocasiones, le llevaron a realizar curaciones. Estos eran signos suficientes de que Dios estaba con él y de lo humano de sus sentimientos. ¿Qué necesidad de más deslumbrantes signos, que maravillasen más que instruyesen? Jesús en la discusión con los fariseos no acudía a un juicio de Dios, estilo de la Edad Media, de modo que se produjera algo espectacular que surgía del cielo que avalara su predicación. Quería confianza, fe en él, que se apoyaba en su palabra y en el testimonio de su vida.

Los dominicos recordamos hoy a Fra Angelico, el beato Juan de Fiésole, el que nos dejó en sus obras pictóricas la dulzura, la hondura de los misterios más hondos de nuestra fe, como la Anunciación.

Fray Juan José de León Lastra
Convento de Ntra. Sra. de Atocha (Madrid)
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 Martes   19 de Febrero de 2019  

“¿No acabáis de entender?”

Hoy celebramos: Beato Álvaro de Córdoba (19 de Febrero)

Primera Lectura

Lectura del libro del Génesis 6,5-8;7,1-5.10:

Al ver el Señor que la maldad del hombre crecía sobre la tierra, y que todo su modo de pensar era siempre perverso, se arrepintió de haber creado al hombre en la tierra, y le pesó de corazón. Y dijo: «Borraré de la superficie de la tierra al hombre que he creado; al hombre con los cuadrúpedos, reptiles y aves, pues me pesa de haberlos hecho.» Pero Noé alcanzó el favor del Señor. El Señor dijo a Noé: «Entra en el arca con toda tu familia, pues tú eres el único justo que he encontrado en tu generación. De cada animal puro toma siete parejas, macho y hembra; de los no puros, una pareja, macho y hembra; y lo mismo de los pájaros, siete parejas, macho y hembra, para que conserven la especie en la tierra. Dentro de siete días haré llover sobre la tierra cuarenta días con sus noches, y borraré de la superficie de la tierra a todos los vivientes que he creado.» Noé hizo todo lo que le mandó el Señor. Pasados siete días, vino el diluvio a la tierra.

Salmo

Sal 28, 1a.2.3ac-4.3b.9c-10 R/. El Señor bendice a su pueblo con la paz

Hijos de Dios, aclamad al Señor, aclamad la gloria del nombre del Señor, postraos ante el Señor en el atrio sagrado. R/.

La voz del Señor sobre las aguas, el Señor sobre las aguas torrenciales. La voz del Señor es potente, la voz del Señor es magnífica. R/.

El Dios de la gloria ha tronado. En su templo un grito unánime: «¡Gloria!» El Señor se sienta por encima del aguacero, el Señor se sienta como rey eterno. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos 8,14-21

En aquel tiempo, a los discípulos se les olvidó llevar pan, y no tenían mas que un pan en la barca. Jesús les recomendó: «Tened cuidado con la levadura de los fariseos y con la de Herodes.» Ellos comentaban: «Lo dice porque no tenemos pan.» Dándose cuenta, les dijo Jesús: «¿Por qué comentáis que no tenéis pan? ¿No acabáis de entender? ¿Tan torpes sois? ¿Para qué os sirven los ojos si no veis, y los oídos si no oís? A ver, ¿cuántos cestos de sobras recogisteis cuando repartí cinco panes entre cinco mil? ¿Os acordáis?» Ellos contestaron: «Doce.» «¿Y cuántas canastas de sobras recogisteis cuando repartí siete entre cuatro mil?» Le respondieron: «Siete.» Él les dijo: «¿Y no acabáis de entender?»

Reflexión del Evangelio del día

Noé hizo todo lo que le mandó el Señor

Dios, el inmutable, tiene un corazón vulnerable a la cerrazón del hombre, a la ingratitud, para después seguir prodigando misericordia y dar una nueva oportunidad  a la Humanidad herida. Lo hizo con Noé, “que alcanzó el favor del Señor por su justicia”. Más tarde, una joven, María, halló gracia delante de  Dios y fue la única en concebir y dar a luz  al Redentor del mundo.

Noé hizo todo lo que le mandó el Señor. “Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando” dirá Jesús en la plenitud de los tiempos. Sólo una respuesta de fidelidad  y coherencia  alcanza de Dios para la Humanidad su favor. Vosotros, los que clamáis a Dios, no os deis descanso. ¡Qué gran responsabilidad la nuestra! Seamos el nuevo Pueblo fiel del Señor, el que cree en Él, el que espera, se fía y confía en su Palabra. En definitiva, el que no olvida sus  acciones.

Aclamemos día y noche la gloria del Señor, cantemos su misericordia, proclamemos su fidelidad.  Él se sienta por encima del aguacero, de los vaivenes de la historia, de las tempestades del mundo. Agarrados al Madero de la Cruz, vamos seguros, como seguros estuvieron los que penetraron en el Arca.

¿No acabáis de entender?

A los discípulos se les había olvidados llevar pan,  el aceite nuevo para mantener viva la llama de la fe, de la confianza que agudiza la escucha y fortalece  la adhesión, la  entrega al que se hizo como uno de tantos  compartiendo nuestra misma humanidad y navegando en la misma barca, compartiendo con nosotros su naturaleza divina.  Él,  que nos enseña que Dios es nuestro Padre y nos cuida con largueza.

No es que no tengamos pan, es que no retenemos en la memoria las acciones prodigiosas de Dios en favor de sus hijos  y sí  tenemos la mirada miope  y el oído duro. Dejémonos envolver  por la novedad del Espíritu para que nos libere de nuestras apatías y pecados, de nuestros cansancios y desánimos y vivamos alegres en la presencia amorosa y vivificadora de  Dios, que camina a nuestro lado.

Así lo hizo el Beato Álvaro de Córdoba, siempre en un anhelo,  búsqueda y entrega creciente a los demás, reconociendo en el pobre al que Pobre vivió  y murió en el madero de la Cruz por salvar a la Humanidad.

 ¿Actualizo mi bautismo para vivir liberado de las ataduras que me oprimen?

¿Reconozco la presencia de Dios en medio de las tormentas y tempestades de la vida, que me zarandean y purifican?

¿Recuerdo las muchas veces que Dios ha obrado en mi vida? ¿Le doy gracias? ¿O más bien tengo el corazón embotado con otros pensamientos, intereses, deseos  y preocupaciones?

¡El Señor bendice a su pueblo con la paz!

Bendícenos Señor, para que vivamos de tal modo “que el hombre no te obligue a arrepentirte de haberle dado un día, las llaves de la tierra”.

Sor Inmaculada Ocaña Gutiérrez
Monasterio Santo Domingo de Guzmán (Zaragoza)
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 Miércoles   20 de Febrero de 2019  

“¿Ves algo?”

Hoy celebramos: Beato Cristobal de Milán (20 de Febrero)

Primera Lectura

Libro del Génesis 8,6-13.20-22

Pasados cuarenta días, Noé abrió el tragaluz que había hecho en el arca y soltó el cuervo, que voló de un lado para otro, hasta que se secó el agua en la tierra. Después soltó la paloma, para ver si el agua sobre la superficie estaba ya somera. La paloma, no encontrando donde posarse, volvió al arca con Noé, porque todavía había agua sobre la superficie. Noé alargó el brazo, la agarró y la metió consigo en el arca. Esperó otros siete días y de nuevo soltó la paloma desde el arca; ella volvió al atardecer con una hoja de olivo arrancada en el pico. Noé comprendió que el agua sobre la tierra estaba somera; esperó otros siete días, y soltó la paloma, que ya no volvió. El año seiscientos uno, el día primero del mes primero, se secó el agua en la tierra. Noé abrió el tragaluz del arca, miró y vio que la superficie estaba seca. Noé construyó un altar al Señor, tomó animales y aves de toda especie pura y los ofreció en holocausto sobre el altar. El Señor olió el aroma que aplaca y se dijo: «No volveré a maldecir la tierra a causa del hombre, porque el corazón humano piensa mal desde la juventud. No volveré a matar a los vivientes, como acabo de hacerlo. Mientras dure la tierra, no han de faltar siembra y cosecha, frío y calor, verano e invierno, día y noche.»

Salmo

Sal 115,12-13.14-15.18-19 R/. Te ofreceré, Señor, un sacrificio de alabanza

¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? Alzaré la copa de la salvación, invocando su nombre. R/.

Cumpliré al Señor mis votos en presencia de todo el pueblo. Mucho le cuesta al Señor la muerte de sus fieles. R/.

Cumpliré al Señor mis votos en presencia de todo el pueblo, en el atrio de la casa del Señor, en medio de ti, Jerusalén. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos 8,22-26

En aquel tiempo, Jesús y los discípulos llegaron a Betsaida. Le trajeron un ciego, pidiéndole que lo tocase. Él lo sacó de la aldea, llevándolo de la mano, le untó saliva en lo ojos, le impuso las manos y le preguntó: «¿Ves algo?» Empezó a distinguir y dijo: «Veo hombres; me parecen árboles, pero andan.» Le puso otra vez las manos en los ojos; el hombre miró: estaba curado y veía todo con claridad. Jesús lo mandó a casa, diciéndole: «No entres siquiera en la aldea.»

Reflexión del Evangelio del día

“Vino luego a Betsaida. Y le trajeron un ciego pidiéndole que lo tocase. Él lo sacó de la aldea, llevándolo de la mano, le untó saliva en los ojos, le impuso las manos y le preguntó: “¿Ves algo?”. Levantando los ojos dijo:” Veo hombres, me parecen árboles, pero andan” Le impuso otra vez las manos en los ojos; el hombre miró: estaba curado y veía todo con claridad. Jesús lo mandó a casa diciéndole que no entrase en la aldea.

Betsaida ¿lugar geográfico o simbólico?

Betsaida fue el lugar de nacimiento de Andrés, Pedro, Santiago, Felipe…

Betsaida  es uno de los lugares a los que Jesús recrimina su incredulidad, la incredulidad de sus habitantes Mt11,21 ¡Ay de ti Betsaida!…

Betsaida se menciona yendo de camino Mc6.45,52 …les mandó a sus discípulos que subieran a la barca…. en dirección a Betsaida…..El fue hacia ellos andando sobre el mar…. No le reconocieron….

Sin duda Betsaida es un lugar geográfico, aunque en su  localización exacta hay alguna divergencia, pero al introducir Marcos aquí esta curación del ciego, algunos teólogos sostienen que Betsaida es sinónimo de incredulidad.

Incredulidad de los discípulos de Jesús puesta de manifiesto a lo largo de los relatos evangélicos. Lc 61-15. En muchas ocasiones Jesús habló a los discípulos y estos manifestaron su incredulidad. Ésto pudiera justificar que Marcos introdujera aquí este texto, según la interpretación de algunos exégetas.

Hay dificultades para creer en la persona y en el mensaje de Jesús en las comunidades cristianas a las que Marcos se dirigía, ceguera humana a la que Jesús quiere curar, nuestra propia ceguera a pesar de tanta Gracia.

Y le trajeron a un ciego pidiéndole a Jesús que le tocase

Me invita este comienzo del relato a pensar en la importancia de “le trajeron” o le llevaron a Jesús, de ese alguien que acercó al ciego a Jesús. El encuentro con el otro que necesita ayuda, que necesita de mí, la importancia “del otro” que es capaz de descubrir la necesidad y de acompañar hasta donde está la fuente de su curación.

Y una primera reflexión para compartir: ¿me siento identificado con el que le lleva a Jesús, mi encuentro con las personas me lleva a descubrir necesidades, ayudar, acompañar…?

Y siguiendo el texto “le sacó de la aldea, le llevó de la mano…” ¿por qué le sacó de la aldea y cómo lo hizo?

Me sitúo ante Jesús como el ciego que no articula palabra pero que deja a Jesús que descubra su ceguera, le saque de su espacio cómodo, de la zona de confort, de sus seguridades, de sus razonamientos lógicos, razonables.

Dejarse conducir por El hasta una zona tranquila, luminosa, dejarse tocar por Jesus, acompañar por El, conducir por El sin prisa, sin querer ver todo claro desde el principio, asumiendo un proceso de curación, de clarificación, pero confiando siempre en la mano amiga que le condujo hasta allí y en la seguridad que El quiere siempre curar nuestras cegueras.

Es el milagro que Jesús ha de realizar en la comunidad de los cristianos para hacerla capaz de reconocer su presencia en los signos eucarísticos, en sus palabras y en la entrega de su vida en la cruz.

Jesús le mandó a casa diciendo que no entrase en la aldea

Una vez que hemos dejado nuestras certezas, falsas seguridades, comodidades, una vez que nos hemos dejado tocar por Jesús, con qué facilidad volvemos a Betsaida, al lugar de nuestras cegueras, y ¡qué fuerza tiene la recomendación de Jesús de no entrar en la aldea! de no volver a instalarnos en nuestras rutinas, de nuestra falta de motivación o radicalidad en el camino de fe.

No vuelvas a la aldea, dice al ciego recién curado, vete a casa, a ese espacio interior donde se produce el milagro del encuentro con el Maestro que ofrece Luz que ilumina nuestras tinieblas que nos ofrece otra visión del mundo y de las personas, mientras le pedimos con la canción: “Danos Señor tu mirada, que pueda yo ver desde allí”

Otra reflexión sobre el texto tiene que ver con la manera de ayudar a otros “ciegos” que encontremos en nuestro camino y que Jesús nos muestra en este relato.

Acogida, proximidad y cariño “le llevó de la mano”. No se trata sólo de ayudar sino de cuidar los gestos, las actitudes. Y volver a empezar cuando en la acción que emprendemos nos encontramos los resultados esperados. “Le puso otra vez las manos en los ojos”.

Hna. Mariví Sánchez Urrutia
Congregación de Dominicas de La Anunciata
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 Jueves   21 de Febrero de 2019  

“Tu eres el Mesías”

Primera Lectura

Lectura del libro del Génesis 9,1-13:

Dios bendijo a Noé y a sus hijos, diciéndoles: «Creced, multiplicaos y llenad la tierra. Todos los animales de la tierra os temerán y respetarán; aves del cielo, reptiles del suelo, peces del mar, están en vuestro poder. Todo lo que vive y se mueve os servirá de alimento; os lo entrego, lo mismo que los vegetales. Pero no comáis carne con sangre, que es su vida. Pediré cuentas de vuestra sangre y vida, y se las pediré a cualquier animal; y al hombre le pediré cuentas de la vida de su hermano. Si uno derrama la sangre de un hombre, otro derramará la suya, porque Dios hizo al hombre a su imagen. Vosotros creced y multiplicaos, moveos por la tierra y dominadla.» Dios dijo a Noé y a sus hijos: «Yo hago un pacto con vosotros y con vuestros descendientes, con todos los animales que os acompañaron: aves, ganado y fieras; con todos los que salieron del arca y ahora viven en la tierra. Hago un pacto con vosotros: el diluvio no volverá a destruir la vida, ni habrá otro diluvio que devaste la tierra.» Y Dios añadió: «Ésta es la señal del pacto que hago con vosotros y con todo lo que vive con vosotros, para todas las edades: pondré mi arco en el cielo, como señal de mi pacto con la tierra.»

Salmo

Sal 101,16-18.19-21.29.22-23 R/. El Señor desde el cielo se ha fijado en la tierra

Los gentiles temerán tu nombre, los reyes del mundo, tu gloria. Cuando el Señor reconstruya Sión,y aparezca en su gloria, y se vuelva a las súplicas de los indefensos, y no desprecie sus peticiones. R/.

Quede esto escrito para la generación futura, y el pueblo que será creado alabará al Señor. Que el Señor ha mirado desde su excelso santuario,desde el cielo se ha fijado en la tierra, para escuchar los gemidos de los cautivos y librar a los condenados a muerte. R/.

Los hijos de tus siervos vivirán seguros, su linaje durará en tu presencia, para anunciar en Señor el nombre del Señor, y su alabanza en Jerusalén, cuando se reúnan unánimes los pueblos y los reyes para dar culto al Señor. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos 8,27-33

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se dirigieron a las aldeas de Cesarea de Felipe; por el camino, preguntó a sus discípulos: «¿Quién dice la gente que soy yo?» Ellos le contestaron: «Unos, Juan Bautista; otros, Ellas; y otros, uno de los profetas.» Él les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy?»Pedro le contestó: «Tú eres el Mesías.» Él les prohibió terminantemente decírselo a nadie. Y empezó a instruirlos: «El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, tiene que ser condenado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar a los tres días.» Se lo explicaba con toda claridad. Entonces Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo. Jesús se volvió y, de cara a los discípulos, increpó a Pedro: «¡Quítate de mi vista, Satanás! ¡Tú piensas como los hombres, no como Dios!»

Reflexión del Evangelio del día

Al hombre le pediré cuentas de la vida de su hermano

Nos encontramos ante el final del diluvio. La tierra ha sido recreada. La abundancia de la vida brota de nuevo. La bondad de Dios vence sobre la perversidad humana. Y un nuevo pacto se desarrolla entre Dios y su pueblo.

En el texto del Génesis se dice que Dios entrega todo al hombre: “Vosotros creced y multiplicaos, moveos por la tierra y dominadla”. No podemos dar por supuesto que el crecer sea solo en número, o en cantidad. El creced puede llamar a un aprendizaje. El creced puede referirse también a no repetir la historia de perversión y corrupción, o de aniquilación de unos contra otros. El creced, supone mirar al hermano (al prójimo) como imagen y semejanza de Dios. El hermano es sangre de tu sangre.

Dios nos pedirá cuenta de la vida del hermano. No podemos seguir pronunciando con indiferencia la pregunta de Caín “¿Acaso soy yo el guardián de mi hermano?” después de haberle dado muerte a Abel. Tampoco podemos vivir en la corrupción. En el capítulo 6 del Génesis dice: “Al ver el Señor que la maldad del hombre crecía sobre la tierra y que todos sus pensamientos de su corazón tienden siempre y únicamente al mal, el Señor se arrepintió de haber creado al hombre en la tierra y le pesó de corazón”.

Muchas otras preguntas como la de Caín se manifiestan entre nosotros. Hay una, que sobre todo señala la ingratitud y el egoísmo: “¿Acaso te pedí yo que me trajeras al mundo?” Muchos padres hoy tienen que escuchar este tipo de preguntas ante la rebeldía de sus hijos adolescentes, y mayores. Y ante la tentación de querer echarles las culpas a Dios hemos de mirar hacia dentro. El mal puede crecer en nuestro interior: son las envidias, los egoísmos, los rencores, los odios y las venganzas entre otros. Pero también crece cuando el respeto a la vida se minimiza y se justifica en forma de derechos que no son tan fundamentales para la persona. No podemos hacer indefensos a nuestros hermanos con nuestros comportamientos injustos.

En otras traducciones de este texto se dice:“Sed fecundos, multiplicaos y llenad la tierra”. Este “sed fecundos” implica no hacer de la vida un desierto. No aniquilar la vida. Al contrario, implica que la vida corre por nuestra historia, implica hacer brotar la vida, que la vida tenga cabida en nuestro interior. El multiplicaos es hacerse transmisores de la vida, predicadores de la gracia de Dios y de su alianza con los hombres. Llenad la tierra de la vida, convertirla en un vergel donde la vida se dona, se entrega, haced de la tierra un gran mundo de paz.

El salmo 101 recoge la idea de que el Señor reconstruirá Sión. Mirará las súplicas de los indefensos y no despreciará nuestras súplicas o peticiones. Hemos de vivir confiados en que la presencia de Dios siempre será cercana y atenta a nuestros sufrimientos.

Y vosotros ¿quién decís que sois?

Jesús pregunta por su identidad. No porque esté falta de ella, sino porque quiere saber hasta dónde son conscientes sus discípulos de ella. No es un colega más, no es un amigo más, no es un profeta más.

La primera pregunta es qué piensa la gente de mí. Después de hablarles, de hacerles signos del cielo, ¿quién dice la gente que soy? No hay claridad en la respuesta. Son contestaciones vagas y confusas. Pero Jesús busca una mayor claridad y compromiso.

¿Quién decís vosotros que soy? Es una pregunta que espera claridad y compromiso. No basta una respuesta fácil. La confesión de Pedro no se hizo esperar: Tú eres el Mesías.

Esa es la Identidad que espera Jesús que confesaran los más íntimos de sus seguidores. Tenía que asegurarse de que no hubiera dudas en ellos. Por eso, tras la confesión, les comunica y les comparte lo que va a suceder. Les enseña cómo va a sufrir, a ser juzgado, a morir y a resucitar al tercer día. Pero ellos no van a comprender. Pedro le increpa en la intimidad, pero Jesús le contesta con un espaviento: ¡Apártate de mí Satanás! Alejando de él toda tentación.

A veces no queremos que suceda lo que tiene que pasar, y queremos atar a la gente para que no cumpla con su misión en la vida. Nos olvidamos que las decisiones de nuestros hijos y familiares, amigos y compañeros, irremediablemente tienen que seguir su curso, y nuestra actitud se vuelve resistente a la pérdida, contradictoria, conservadora. Sin comprender que detrás de cada decisión algo muere en nosotros. Con esa actitud, como la de Pedro, sólo impedimos la vida y la libertad no impedimos el destino o la gracia de Dios.

Muchas cosas se quedan hoy en el tintero. Como la pregunta de si hemos entendido bien lo de llenad la tierra o dominarla. Mientras Dios nos invita a la vida, a proteger la tierra y cuidarla, nosotros queremos impedir que la vida suceda, la destruimos, la volvemos un desierto. Oremos para que no seamos impedimento en la vida de nadie para que done su vida por los demás, y seamos responsables y agradecidos con lo que Dios Padre nos ha dado.

Fr. Alexis González de León O.P.
Convento de San Pablo y San Gregorio (Valladolid)
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 Viernes   22 de Febrero de 2019  

“¿Quién decís que soy yo?”

Hoy celebramos: Cátedra de San Pedro (22 de Febrero)

Primera Lectura

Primera Lectura: I Pedro 5,1-4

Queridos hermanos: A los presbíteros en esa comunidad, yo, presbítero como ellos, testigo de los sufrimientos de Cristo y partícipe de la gloria que va a manifestarse, os exhorto: Sed pastores del rebaño de Dios que tenéis a vuestro cargo, gobernándolo no a la fuerza, sino de buena gana, como Dios quiere; no por sórdida ganancia, sino con generosidad; no como déspotas sobre la heredad de Dios, sino convirtiéndoos en modelos del rebaño. Y cuando aparezca el supremo Pastor, recibiréis la corona de gloria que no se marchita.

Salmo

Sal 22,1-3.4.5.6 R/. El Señor es mi pastor, nada me falta

El Señor es mi pastor, nada me falta:en verdes praderas me hace recostar;me conduce hacia fuentes tranquilasy repara, mis fuerzas;me guía por el sendero justo,por el honor de su nombre. R/.

Aunque camine por cañadas oscuras,nada temo, porque tú vas conmigo:tu vara y tu cayado me sosiegan. R/.

Preparas una mesa ante mí,enfrente de mis enemigos;me unges la cabeza con perfume,y mi copa rebosa. R/.

Tu bondad y tu misericordiame acompañan todos los días de mi vida,y habitaré en la casa del Señorpor años sin término. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo 16,13-19

En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?»Ellos contestaron: «Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas.»Él les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?»Simón Pedro tomó la palabra y dijo: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.»Jesús le respondió: «¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo.»

Reflexión del Evangelio del día

Sed pastores del rebaño de Dios

Hoy la Iglesia celebra la Cátedra de Apóstol Pedro. En esta primera lectura parece que Pedro dirige sus palabras a los dirigentes de las primeras comunidades cristianas, pero estas palabras son de una aplastante actualidad. Se dirige a los presbíteros pero todos podemos ver en sus palabras una exhortación a la humildad, a la aceptación de los servicios que nos solicita la comunidad y nos invita a ser generosos, a ser serviciales con alegría y a ser modelo.

Somos herederos de una gloria que va a manifestarse, esa gloria se está manifestando ya en muchas situaciones, en muchos sufrimientos, en los acontecimientos de nuestra vida y debemos estar atentos para ofrecer una palabra profética, una palabra que anime, ayude y estimule a todos los que nos rodean.

Y hoy además de plantearnos como actuamos en los diferentes servicios y apostolados también debemos en nuestra oración tener muy presente a todos los consagrados, pedirle al Señor que les ayude y guíe y que esta palabra que hoy se proclama sea la consigna para su vida.

El Señor es mi pastor proclamaremos, con El nada nos podrá faltar.

¿Quién decís que soy yo?

Hoy nos hace Dios una pregunta vital para nuestra vida como cristianos: “¿Quién dices que soy yo?” “¿Quién soy para ti?”.

Tremendas preguntas las que hoy el Evangelio nos deja, pero es necesario que nos paremos en nuestras actividades, apostolados, trabajos… y nos planteemos por qué, para qué y por quién vivo y actúo. ¿Es Dios el que llena mi existencia? Y ¿qué Dios?… ¿Lo vemos como un profeta, alguien a quién descargar mis preocupaciones, un Dios que me sirve y me acomoda en cada circunstancia de la vida? ¿O somos capaces de reconocerlo como el Mesías el Hijo de Dios?

Depende de nuestra respuesta será nuestro compromiso. Si sabemos reconocerlo como el Salvador, el que vino y viene constantemente a nuestra vida y nos ofrece su Palabra de vida, su pan de Amor, y me dice “haz esto con los demás”, esa respuesta nos compromete, pero nos da vida y paz y hace que nuestra existencia sea plena, que cuando recemos nos encontremos con Dios, que cuando trabajemos nos realicemos como personas y cristianos, que cuando amemos lo hagamos intensamente y con generosidad. En resumen, que nuestra vida sea dichosa, feliz y plena.

Dña. Rosa María García O.P. y D. José Llópez O.P.
Fraternidad Laical de Santo Domingo de Torrent, Valencia.
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 Sábado   23 de Febrero de 2019  

“Qué bien estamos aquí”

Primera Lectura

Lectura de la carta a los Hebreos 11,1-7:

La fe es seguridad de lo que se espera, y prueba de lo que no se ve. Por su fe, son recordados los antiguos. Por la fe, sabemos que la palabra de Dios configuró el universo, de manera que lo que está a la vista no proviene de nada visible. Por la fe, Abel ofreció a Dios un sacrificio mejor que Caín; por ella, Dios mismo, al recibir sus dones, lo acreditó como justo; por ella sigue hablando después de muerto. Por fe, fue arrebatado Henoc, sin pasar por la muerte; no lo encontraban, porque Dios lo había arrebatado; en efecto, antes de ser arrebatado se le acreditó que había complacido a Dios, y sin fe es imposible complacerle, pues el que se acerca a Dios debe creer que existe y que recompensa a quienes lo buscan. Por fe. Noé, advertido por Dios de lo que aún no se veía, tomó precauciones y construyó un arca para salvar a su familia; por la fe, condenó al mundo y consiguió la justicia que viene de la fe.

Salmo

Sal 144,2-3.4-5.10-11 R/. Bendeciré tu nombre; Señor, por siempre

Día tras día, te bendeciré y alabaré tu nombre por siempre jamás. Grande es el Señor, merece toda alabanza.Es incalculable su grandeza. R/.

Una generación pondera tus obras a la otra y le cuenta tus hazañas. Alaban ellos la gloria de tu majestad, y yo repito tus maravillas. R/.

Que todas tus criaturas te den gracias, Señor, que te bendiga tus fieles; que proclamen la gloria de tu reinado, que hablen de tus hazañas. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos 9, 2-13

En aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos solos a una montaña alta, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo. Se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús. Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo a Jesús: «Maestro, ¡qué bien se está aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.» Estaban asustados, y no sabía lo que decía. Se formó una nube que los cubrió, y salió una voz de la nube: «Éste es mi Hijo amado; escuchadlo.» De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos. Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: «No contéis a nadie lo que habéis visto, hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos.» Esto se les quedó grabado, y discutían qué querría decir aquello de «resucitar de entre los muertos». Le preguntaron: «¿Por qué dicen los escribas que primero tiene que venir Ellas?» Les contestó él: «Elías vendrá primero y lo restablecerá todo. Ahora, ¿por qué está escrito que el Hijo del hombre tiene que padecer mucho y ser despreciado? Os digo que Ellas ya ha venido, y han hecho con él lo que han querido, como estaba escrito.»

Reflexión del Evangelio del día

La fe es seguridad de lo que se espera

Después de decirnos que “la fe es seguridad de lo que se espera, y prueba de lo que no se ve”, el autor de esta carta pasa a alabar la fe de muchos personajes importantes del Antiguo Testamento, aunque la lectura de hoy se queda en los tres primeros: Abel, Henoc y Noé. Pero este capítulo 11 menciona a bastantes más. Todos ellos tienen un rasgo común, vivir su vida desde la fe en Dios y confiando en las promesas que Dios les ha hecho. Su vida no es más que aceptar y cumplir la voluntad de Dios. Para ellos, Dios era Dios, lo primero, a quien había que oír y seguir sus indicaciones. No conciben su vida sin Dios.

Jesús, el Hijo del hombre y el Hijo de Dios, al venir hasta nosotros, nos ha dado más garantías, más pruebas, para vivir nuestra vida desde la fe en Dios nuestro Padre y tener “la seguridad de lo que nos espera”. La invisibilidad de Dios se nos ha hecho visible en Jesús. Sabemos muchas más cosas de Dios gracias a Jesús. “Felipe, quien me ve a mí, ve al Padre”. Jesús nos ha señalado el camino que lleva a la vida: “Yo soy el camino, la verdad y la vida”. Nos ha prometido acompañarnos en nuestro caminar terreno y nos ha hecho también la sublime promesa de regalarnos la resurrección después de nuestra muerte a una vida de total felicidad. “El que cree en mí, aunque muera vivirá y vivirá para siempre”.

Qué bien estamos aquí. Qué mal estoy aquí

Podemos decir que en la vida de Pedro, en algunos de sus rasgos más destacados, nos vemos retratados todos los cristianos. Lo mismo que a Pedro, un día Jesús salió a nuestro encuentro, nos sedujo con su amor, y le prometimos seguirle donde quiera que él fuese. En ese caminar con Jesús, lo mismo que Pedro en la transfiguración que nos relata el evangelio de hoy, hemos tenido momentos de más luz, en los que Jesús nos ha hecho experimentar su presencia con más intensidad. Y gozosos, robándole las palabras a Pedro, le volvimos a decir lo bien que no sentíamos siguiéndole y viviendo la amistad que nos brindaba: “Qué bien estamos aquí”.

Pero Pedro le negó tres veces en el momento de su pasión y posteriormente, cuando cayó en la cuenta de lo que había hecho, rompió a llorar, se arrepintió y pudo decir: “Qué mal estoy aquí”. Esta situación de Pedro es también la nuestra. De vez en cuando, somos capaces de negar a Jesús, de hacer lo contrario de lo que él nos pide. Y también como Pedro, al darnos cuenta de nuestra equivocación, nos arrepentimos y lloramos nuestro despropósito: “Qué mal estoy aquí”.

Pero Pedro vivió un tercer momento. A la orilla del lago, cuando Cristo se les presenta resucitado a él y a otros apóstoles, se dirigió a Pedro y le preguntó por tres veces: “Pedro, ¿me amas?”. Y ante la respuesta positiva de Pedro, le volvió a pedir: “Sígueme”. Pues también a nosotros, Jesús, tantas veces como nos desviemos de su camino saldrá a nuestro encuentro y nos hará la misma pregunta que a Pedro: “¿me amas”. Y ante nuestra respuesta positiva, nos dirá: “Sígueme”.

Fray Manuel Santos Sánchez
Convento de Santo Domingo (Oviedo)
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