”Así como por la desobediencia de un solo hombre, todos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno solo, todos serán constituidos justos” (Rm 5,19)

Evangelio del día
¿Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68

Ver evangelio en línea – Calendario ordinario
https://evangeliodeldia.org/SP/gospel?utm_source=newsletter

Domingo, 10 De Marzo

Primer Domingo de Cuaresma

Santa María Eugenia de Jesús

Santa María Eugenia de Jesús

Más… https://evangeliodeldia.org/SP/saints/03-10?utm_source=newsletter

——————————————-

Deuteronomio (26,4-10.)
El sacerdote tomará la canasta que tú le entregues, la depositará ante el altar,
y tú pronunciarás estas palabras en presencia del Señor, tu Dios: “Mi padre era un arameo errante que bajó a Egipto y se refugió allí con unos pocos hombres, pero luego se convirtió en una nación grande, fuerte y numerosa.
Los egipcios nos maltrataron, nos oprimieron y nos impusieron una dura servidumbre.
Entonces pedimos auxilio al Señor, el Dios de nuestros padres, y él escuchó nuestra voz. El vio nuestra miseria, nuestro cansancio y nuestra opresión,
y nos hizo salir de Egipto con el poder de su mano y la fuerza de su brazo, en medio de un gran terror, de signos y prodigios.
El nos trajo a este lugar y nos dio esta tierra que mana leche y miel.
Por eso ofrezco ahora las primicias de los frutos del suelo que tú, Señor, me diste”. Tu depositarás las primicias ante el Señor, tu Dios, y te postrarás delante de él.

Salmo (91(90),1-2.10-11.12-13.14-15.)
Tú que vives al amparo del Altísimo
y resides a la sombra del Todopoderoso,
di al Señor: «Mi refugio y mi baluarte,
mi Dios, en quien confío».
No te alcanzará ningún mal,
ninguna plaga se acercará a tu carpa,

porque Él te encomendó a sus ángeles
para que te cuiden en todos tus caminos.
Ellos te llevarán en sus manos
para que no tropieces contra ninguna piedra;
caminarás sobre leones y víboras,
pisotearás cachorros de león y serpientes.

“Él se entregó a mí,
por eso, yo lo libraré;
lo protegeré, porque conoce mi Nombre;
me invocará, y yo le responderé.
Estaré con él en el peligro,
lo defenderé y lo glorificaré

Carta de San Pablo a los Romanos (10,8-13.)
¿Pero qué es lo que dice la justicia?: La palabra está cerca de ti, en tu boca y en tu corazón, es decir la palabra de la fe que nosotros predicamos.
Porque si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvado.
Con el corazón se cree para alcanzar la justicia, y con la boca se confiesa para obtener la salvación.
Así lo afirma la Escritura: El que cree en él, no quedará confundido.
Porque no hay distinción entre judíos y los que no lo son: todos tienen el mismo Señor, que colma de bienes a quienes lo invocan.
Ya que todo el que invoque el nombre del Señor se salvará.

Evangelio según San Lucas (4,1-13.)
Jesús, lleno del Espíritu Santo, regresó de las orillas del Jordán y fue conducido por el Espíritu al desierto,
donde fue tentado por el demonio durante cuarenta días. No comió nada durante esos días, y al cabo de ellos tuvo hambre.
El demonio le dijo entonces: “Si tú eres Hijo de Dios, manda a esta piedra que se convierta en pan”.
Pero Jesús le respondió: “Dice la Escritura: El hombre no vive solamente de pan”.
Luego el demonio lo llevó a un lugar más alto, le mostró en un instante todos los reinos de la tierra
y le dijo: “Te daré todo este poder y el esplendor de estos reinos, porque me han sido entregados, y yo los doy a quien quiero.
Si tú te postras delante de mí, todo eso te pertenecerá”.
Pero Jesús le respondió: “Está escrito: Adorarás al Señor, tu Dios, y a él solo rendirás culto”.
Después el demonio lo condujo a Jerusalén, lo puso en la parte más alta del Templo y le dijo: “Si tú eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo,
porque está escrito: El dará órdenes a sus ángeles para que ellos te cuiden.
Y también: Ellos te llevarán en sus manos para que tu pie no tropiece con ninguna piedra”.
Pero Jesús le respondió: “Está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios”.
Una vez agotadas todas las formas de tentación, el demonio se alejó de él, hasta el momento oportuno.

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

——————————————-

San Gregorio Magno (c. 540-604)

papa y doctor de la Iglesia

Homilías sobre el Evangelio, nº 16

”Así como por la desobediencia de un solo hombre, todos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno solo, todos serán constituidos justos” (Rm 5,19)

El diablo atacó al primer hombre, nuestro padre, por una triple tentación: lo tentó por la gula, por la vanidad y por la codicia. Su tentativa de seducción tuvo éxito puesto que el hombre, dándole su consentimiento, estuvo desde entonces, sometido al diablo. Lo tentó por la gula enseñándole el fruto prohibido que estaba en el árbol e invitándole a comer de él; le tentó a través de la vanidad diciéndole: “Seréis como dioses”; al fin le tentó a través de la  codicia, diciéndole: “Conoceréis el bien y el mal” (Gn 3,5). Porque ser codicioso no es tan sólo desear dinero, sino también toda situación ventajosa, desear más allá de lo comedido, una situación elevada…
El diablo fue vencido por Cristo, quien fue tentado de manera totalmente parecida a la que fue vencido el primer hombre. Igual que la primera vez, le tentó a través de la gula: “Di que estas piedras se conviertan en pan”; a través de la vanidad: “Si eres el Hijo de Dios tírate de aquí abajo”: a través del deseo violento de una buena situación, cuando le enseña todos los reinos del mundo y le dice: “Todo esto te daré si te postras y me adoras”…
Es preciso hacer resaltar una cosa en la tentación del Señor: tentado por el diablo, el Señor le ha replicado con textos de la Santa Escritura. Hubiera podido echar a su tentador al abismo sólo con la Palabra que él mismo era. Y sin embargo no recurrió a su poder poderoso, tan sólo le puso delante los preceptos de la Santa Escritura. Es así como nos enseña soportar la prueba, de manera que, cuando los malos nos hacen sufrir nos veamos impulsados a recurrir a la buena doctrina antes que a la venganza. Comparad la paciencia de Dios con nuestra impaciencia. Nosotros, cuando hemos soportado injurias o sufrido ofensas, en nuestro furor tendemos a vengarnos tanto como nos es posible, o bien amenazamos con hacerlo. El Señor, carga con la adversidad del diablo sin contestarle de otra forma que con palabras pacíficas.

Si no deseas recibir más correos electrónicos https://evangeliodeldia.org/SP/settings/subscription?utm_source=newsletter.

Esta entrada fue publicada en Lecturas de la Misa del día. Guarda el enlace permanente.