Evangelio del día – Semana del 11/03/2019 al 16/03/2019 (Primera Semana de Cuaresma)

dominicos

Evangelio del día y comentarios a la Palabra diaria

Primera Semana de Cuaresma – Año Par

Del 11

al 16 de marzo de 2019

Ver en el navegador
Descargar PDF
Descargar ePub

Ir a: lunes / martes / miércoles / jueves / viernes / sábado

 Lunes   11 de Marzo de 2019  

“¿Cuándo te vimos?”

Primera Lectura

Lectura del libro del Levítico 19,1-2.11-18:

El Señor habló a Moisés: «Habla a la asamblea de los hijos de Israel y diles: “Seréis santos, porque yo, el Señor, vuestro Dios, soy santo. No robaréis ni defraudaréis ni engañaréis a ninguno de vuestro pueblo. No juraréis en falso por mi nombre, profanando el nombre de Dios. Yo soy el Señor. No explotarás a tu prójimo ni lo expropiarás. No dormirá contigo hasta el día siguiente el jornal del obrero. No maldecirás al sordo ni pondrás tropiezos al ciego. Teme a tu Dios. Yo soy el Señor. No daréis sentencias injustas. No serás parcial ni por favorecer al pobre ni por honrar al rico. Juzga con justicia a tu conciudadano. No andarás con cuentos de aquí para allá, ni declararás en falso contra la vida de tu prójimo. Yo soy el Señor. No odiarás de corazón a tu hermano. Reprenderás a tu pariente para que no cargues tú con su pecado. No te vengarás ni guardarás rencor a tus parientes, sino que amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor.”»

Salmo

Sal 18,8.9.10.15 R/. Tus palabras, Señor, son espíritu y vida

La ley del Señor es perfectay es descanso del alma;el precepto del Señor es fiele instruye al ignorante. R/.

Los mandatos del Señor son rectosy alegran el corazón;la norma del Señor es límpiday da luz a los ojos. R/.

La voluntad del Señor es puray eternamente estable;los mandamientos del Señor son verdaderosy enteramente justos. R/.

Que te agraden las palabras de mi boca,y llegue a tu presenciael meditar de mi corazón,Señor, roca mía, redentor mío. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo 25,31-46

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las naciones. Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Entonces dirá el rey a los de su derecha: “Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme.” Entonces los justos le contestarán: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?” Y el rey les dirá: “Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis.” Y entonces dirá a los de su izquierda: “Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis.” Entonces también éstos contestarán: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?” Y él replicará: “Os aseguro que cada vez que no lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicisteis conmigo.” Y éstos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.»

Reflexión del Evangelio del día

Lo que no se debe hacer

El texto del Levítico expone los que hemos llamado Mandamientos de la Ley de Dios en formulación negativa: lo que no debe hacerse. Que implica, por supuesto lo que sí debe hacerse. En vez del primer mandamiento, el del amor a Dios y al prójimo, se pide en formulación afirmativa, ser santo “porque yo, el Señor, vuestro Dios soy santo”. La santidad es ante todo un cualidad religiosa, -lo santo es lo sagrado-,  manifiesta por ello nuestra actitud ante Dios; no algo puramente moral.  Sin embargo Dios le dice a Moisés que diga a su pueblo que ha de ir unida la actitud religiosa, la santidad a la moral; así señala con precisión las prescripciones morales con las que continúa el texto. En esa línea la fe cristiana no será sólo una “religión”, sino una vida, un modo de ser y vivir. Para algunos, exagerando, era la menos religiosa de las religiones. Queriendo decir que era la religión en la que menos relieve tenía lo cultual y más el modo de vivir, que viene a resaltar el texto evangélico de este día. Nosotros sabemos a la luz del evangelio que “santo” no es sólo el devoto, sino el que acomoda su vida a la fe que profesa, es lo que quiere el Dios a quien se le rinde culto.

Lo que sí se debe hacer

La santidad entendida como modo de vivir en la versión del texto evangélico no se queda en lo que no hay que hacer, primer paso necesario, sino que es ante todo un compromiso con la acción: lo que hay que hacer. Y en concreto con la acción ante la persona humana necesitada. Todos entendemos lo que el texto nos dice, no necesita comentario; como entendemos lo que nos jugamos en actuar como se nos pide: “heredar el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo” o, por el contrario “el fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles”.

La condición humana del Hijo del Hombre, enseña el texto, como otros evangélicos, es la misma que la del resto de los seres humanos, lo que a éstos se le hagan a él se le hace, este es un principio esencial a la fe cristiana. El modo de comportarnos con los demás manifiesta cómo nos comportamos con Cristo. Si queremos considerarlo de manera más comprensible: como nos comportamos con los demás, sería el modo que nosotros nos hubiéramos comportado con Jesús si hubiéramos coincidió con él en su etapa histórica.

No debe pasar desapercibido que el texto indica que Dios para los hombres tiene preparado “desde la creación del mundo”, su reino, ningún infierno. El infierno estaba preparado para el diablo y sus ángeles. ¿Cuándo, pues, la persona humana está condenada al infierno?: cuando actúa inhumanamente, renuncia a su condición humana. Diríamos que actúa de manera diabólica. Entonces le corresponderá el lugar reservado para el diablo.

Un apunte final. Para que tenga pleno sentido el texto evangélico, conviene tener presente el texto evangélico del miércoles de ceniza: no basta hacer obras “buenas”, oración, ayuno, limosna; hemos de tomar conciencia de los motivos o sentimientos por los que las realizamos. Y es que nuestra condición humana implica no solo obrar humanamente, sino también que lo hagamos movidos por sentimientos humanos, los que nos hacen más humanos, mejores personas. Y no olvidemos que el fundamental es el amor. Se atiende al necesitado porque se le quiere. No para utilizarlo, por ejemplo, para quedar bien ante los demás.

Fray Juan José de León Lastra
Convento de Ntra. Sra. de Atocha (Madrid)
Enviar comentario al autor/a

Volver arriba

 Martes   12 de Marzo de 2019  

“Vosotros rezad así”

Primera Lectura

Lectura del libro de Isaías 55,10-11:

Así dice el Señor: «Como bajan la lluvia y la nieve del cielo, y no vuelven allá sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, para que dé semilla al sembrador y pan al que come, así será mi palabra, que sale de mi boca: no volverá a mi vacía, sino que hará mí voluntad y cumplirá mi encargo.»

Salmo

Sal 33,4-5.6-7.16-17.18-19 R/. El Señor libra de sus angustias a los justos

Proclamad conmigo la grandeza del Señor,ensalcemos juntos su nombre.Yo consulté al Señor, y me respondió,me libró de todas mis ansias. R/.

Contempladlo, y quedaréis radiantes,vuestro rostro no se avergonzará.Si el afligido invoca al Señor,él lo escucha y lo salva de sus angustias. R/.

Los ojos del Señor miran a los justos,sus oídos escuchan sus gritos;pero el Señor se enfrenta con los malhechores,para borrar de la tierra su memoria. R/.

Cuando uno grita, el Señor lo escuchay lo libra de sus angustias;el Señor está cerca de los atribulados,salva a los abatidos. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo 6,7-15

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidáis. Vosotros rezad así: “Padre nuestro del cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy el pan nuestro de cada día, perdónanos nuestras ofensas, pues nosotros hemos perdonado a los que nos han ofendido, no nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del Maligno.” Porque si perdonáis a los demás sus culpas, también vuestro Padre del cielo os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los demás, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras culpas.»

Reflexión del Evangelio del día

A la escucha de Dios

Hemos comenzado este camino hacia la cuaresma, un camino de preparación para acompañar a Jesús. Y qué mejor que comenzar el camino en oración. Así nos lo va diciendo Isaías en la lectura de hoy, donde nos ponemos a la escucha de Dios para empaparnos de su Palabra, gustarla, vivirla, sentirla, darla, así como la lluvia cae del cielo. Cristo mismo es esa Palabra que se hace vida en la Eucaristía.

Dios nos busca, busca nuestra tierra, y nosotros somos quienes debemos dejar sembrar en nuestro corazón su semilla y empaparnos por esa lluvia que nos envía, y dar fruto. Que su Palabra inunde nuestro corazón para que salga por nuestra boca y dejar que el fruto crezca. Dar el alimento que brota del corazón de Dios, y Dios nos ayuda a construir un camino hacia Él. La lluvia hace que la semilla crezca y dé su fruto, así como la Palabra de Dios es esa semilla que cae en nosotros, en el corazón del hombre y espera su fruto.

La oración del Padre Nuestro

Este evangelio es la mejor forma, la más exquisita, de invitarnos a la oración. Jesús nos enseña a orar, no con muchas palabras, que no son necesarias, sino las justas, las que necesitamos, las más sencillas, y profundas, las que van a lo que realmente debemos pedir cada día. Ponernos en esa presencia de Dios sin tener que encerrarnos en ningún sitio, sino salir de nosotros mismos y hacer en nuestra vida aquello que Dios quiere para cada uno, lo mejor, lo que nos va a hacer felices.

La oración nos transforma, nos ayuda a vivir la vida de Jesús, a dejarnos hacer por Dios, a ser de Dios y para Dios. A ser un poco como El, como hijos suyos que somos.

Esa es la oración, la experiencia de ser y sentirnos hijos suyos, de vivir ese encuentro que tiene un padre con su hijo. Ponernos delante del Padre y llenarnos con su presencia. Entrar en un dialogo sencillo, profundo y sincero con El, escuchar su voz, acoger su Palabra. Y hacer lo que Él nos diga.

En la oración debemos pedir lo que realmente nos conviene, no lo que nosotros queramos. Dios solo nos va a dar lo que necesitemos, no lo que exijamos. Santiago en su carta nos dice: “ Pedís y no recibís, porque pedís mal”; y san Pablo nos dice en su carta a los Romanos: “No sabemos pedir como conviene”. En esta sencilla oración Jesús nos enseña a pedir lo que tanto necesitamos. Y nos enseña a rezar esta maravillosa oración que es el Padre Nuestro.

Comenzamos llamando al Padre.

Padre Nuestro, esa llamada que un hijo hace cuando le necesita, Padre, ven a mí. Sentir a Dios nuestro Padre, que nos ayuda, que nos escucha, que acude a nosotros siempre. Y sentir su amor hacia nosotros. Porque somos hijos a su imagen y semejanza.

Que estas en el cielo, ahí cerca, para poder contemplar lo de arriba, no lo de abajo. Está en el cielo, pero no se muestra indiferente, si no que entra en nuestro corazón, ahí está nuestro cielo. Está en el pobre, en el que sufre, en el que muere.

Santificado sea tu nombre. Se hace santo en cada uno de nosotros porque Él es Vida y quiere que vivamos su vida, dando testimonio de FE, ser Camino llevando la Alegría del Evangelio al corazón del hombre y vivir y llevar la VERDAD dando a conocer  a su Hijo como hermano nuestro.

Venga a nosotros tu Reino, un Reino de Paz, de Amor, de Justicia, de Libertad, de Respeto, de Unidad. Un reino que entre todos debemos construir. Dejar que Él reine en nuestros corazones.

Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Cuán difícil se nos da muchas veces hacer la voluntad de Dios, porque ni siquiera somos capaces de verla , de entenderla, cuando deberíamos inclinarnos ante ella. Su Voluntad no es la nuestra. Porque lo que él desea para nosotros siempre es lo mejor, así como un padre siente ternura por sus hijos así Dios siente ternura por cada uno de nosotros. Aceptar su voluntad nos llevará a vivir una vida mejor, a vivir la Felicidad que solo Él nos puede dar.

Danos hoy nuestro pan de cada día. El Pan que nos da la fuerza para no desfallecer en las dificultades que la vida nos va poniendo. El alimento necesario que nos ayuda a crecer cada día en Amor y Vida, en el Espíritu, en la Oración, en la Contemplación, en la Predicación. El Pan que se parte y reparte, el Pan de la Eucaristía, tan necesario para todo el cristiano para ser como Cristo: panes partidos y repartidos en este mundo que pasa hambre y sed del Amor de Dios.

Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. Pedir, dar y recibir perdón. ¡Cuánto nos cuesta pedir perdón por nuestras ofensas e incluso hasta perdonar cuando nos hacen daño! Nos creemos poseedores de la razón y no somos capaces de mirar al otro con compasión así como Jesús nos mira a nosotros con mirada compasiva y misericordiosa. San Pablo en la carta a los Efesios nos dice “Sed amables unos con otros, perdonándoos mutuamente, así como también Dios os perdonó en Cristo”. ¿Quiénes somos nosotros para no ofrecer ese perdón al hermano cuando Cristo nos perdonó todos nuestros pecados muriendo en la Cruz? Si no somos capaces de dar ese perdón, de ser misericordiosos con los demás, Dios no estará en nuestro corazón.

No nos dejes caer en la tentación. Vivimos en un mundo lleno de tentaciones, una sociedad que todo lo que nos ofrece es para separarnos de Dios. Pero a veces la tentación puede ser buena, y quizá Dios la permite para ponernos a prueba y así ayudarnos crecer, a cambiar, a hacer el bien si lo sabemos ver con sus ojos, sentirlo con su corazón.

Mas líbranos del mal. El mal está presente en el corazón del hombre. Un mal que Dios quiere quitar pero no nos dejamos hacer por el Amor de Dios. Nos dejamos llevar por ese mal que se hace enfermizo. Un mal que nos quita la paz. Pero Dios siempre estará para darnos su fuerza y vencer la aflicción, la enfermedad, ese mal que está en nuestro mundo, y poder encontrar la Paz del Corazón.

AMEN. Terminará así nuestra oración con un “Amén” fuerte que no es más que darle un SI a Dios, un “hágase tu Palabra”, un decirle “Aquí estoy para hacer tu voluntad, cuenta siempre conmigo”.

None Monasterio Sta. María la Real – MM. Dominicas
Bormujos (Sevilla)
Enviar comentario al autor/a

Volver arriba

 Miércoles   13 de Marzo de 2019  

“Que cada cual se convierta de su mal camino”

Primera Lectura

Lectura de la profecía de Jonás 3,1-10:

Vino la palabra del Señor sobre Jonás: «Levántate y vete a Nínive, la gran ciudad, y predícale el mensaje que te digo.»Se levantó Jonás y fue a Nínive, como mandó el Señor. Nínive era una gran ciudad, tres días hacían falta para recorrerla. Comenzó Jonás a entrar por la ciudad y caminó durante un día, proclamando: «¡Dentro de cuarenta días Nínive será destruida!»Creyeron en Dios los ninivitas; proclamaron el ayuno y se vistieron de saco, grandes y pequeños.Llegó el mensaje al rey de Nínive; se levantó del trono, dejó el manto, se cubrió de saco, se sentó en el polvo y mandó al heraldo a proclamar en su nombre a Nínive: «Hombres y animales, vacas y ovejas, no prueben bocado, que no pasten ni beban; vístanse de saco hombres y animales; invoquen fervientemente a Dios, que se convierta cada cual de su mala vida y de la violencia de sus manos; quizá se arrepienta, se compadezca Dios, quizá cese el incendio de su ira, y no pereceremos.»Y vio Dios sus obras, su conversión de la mala vida; se compadeció y se arrepintió Dios de la catástrofe con que había amenazado a Nínive, y no la ejecutó.

Salmo

Sal 50,3-4.12-13.18-19 R/. Un corazón quebrantado y humillado, tú, Dios mío, no lo desprecias

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,por tu inmensa compasión borra mi culpa;lava del todo mi delito,limpia mi pecado. R/.

Oh Dios, crea en mí un corazón puro,renuévame por dentro con espíritu firme;no me arrojes lejos de tu rostro,no me quites tu santo espíritu. R/.

Los sacrificios no te satisfacen:si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;un corazón quebrantado y humillado,tú no lo desprecias. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas 11,29-32

En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús, y él se puso a decirles: «Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación. Cuando sean juzgados los hombres de esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que los condenen; porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón. Cuando sea juzgada esta generación, los hombres de Nínive se alzarán y harán que los condenen; porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás.»

Reflexión del Evangelio del día

“Y Dios…se arrepintió”

El texto que nos presenta la liturgia en la primera lectura pertenece al libro del profeta Jonás, una obra de sólo cuatro capítulos que os invito a leer completa. Merece la pena y la alegría.

El texto que nos ocupa comienza diciendo que el Señor le dirigió la palabra a Jonás por segunda vez. Hay que tener en cuenta que en el capítulo primero se narra como ya el Señor había llamado a Jonás para ir a Nínive pero, Jonás muerto de miedo,  dada la maldad de la ciudad, huye en sentido contrario, embarcándose en dirección hacia Tarsis. Jonás vivirá una aventura singular con diferentes peligros de los que será salvado por Yahvé.

De nuevo, lo llama el Señor a la misma misión: ir a Nínive y anunciar allí su mensaje. No sabemos si Jonás va experimentando una transformación fruto de su huida anterior, o tal vez ha tomado conciencia de que es imposible huir de Dios, por lo que se pondrá en camino hacia malévola ciudad, una ciudad que necesita tres días para ser recorrida.

Jonás empieza el recorrido por sus calles, el primer día, proclamando el mensaje destructivo del Señor, aunque con una grieta abierta a la esperanza. El margen de cuarenta días será un plazo razonable para provocar un cambio en la población y así evitar el castigo.

En apenas ese día, sus palabras llegan hasta el rey de Nínive, “que se levanta de su trono, se despoja del manto real, se cubre con rudo sayal y se sienta sobre el polvo”: Pero ese cambio radical del rey, no queda reducido a su dimensión personal, sino que “invita a al pueblo (e incluso a los animales) a un cambio de vida “que cada cual se convierta de su mal camino” y abandone la violencia”. La reacción es impresionante. La ciudad enemiga de Israel por excelencia, modelo de crueldad: “sanguinaria y traicionera”, repleta de rapiñas… (Nah 3,1.4) cree al escuchar las palabras del profeta. Como expresión de su fe en el Señor organizan una penitencia comunitaria, creyendo que, aunque merecen el castigo, aún es posible apartarlo.

El pueblo hace un giro copernicano de conducta y con él, vuelve su mirada a Dios. El cambio del pueblo curiosamente produce el “arrepentimiento” de Dios. Y es que si el ser humano se vuelve a Dios, Él le está esperando con un corazón misericordioso, deseoso estrecharlo en sus brazos e indicarle los nuevos caminos de vida por los que ha de dirigir sus pasos. Dios Padre-Madre no quiere la  muerte del pecador  sino que se convierta y viva (cf. Ez 18,23.32). La conversión implica cambiar el horizonte donde ponemos nuestra confianza y el mar donde echamos nuestras anclas. ¿Qué horizontes y que mares he de cambiar?

No se le dará más signo

En la discusión anterior del texto lucano que nos ocupa, los contrincantes de Jesús, tras ser testigos de la curación de un demonio “le piden un signo del cielo para ponerlo a prueba” (11,16).  Jesús se ve interpelado a demostrar ante las autoridades religiosas que tiene poder.  Sin embargo, el profeta de Nazaret no se deja manipular  y en más de una ocasión les invita a que interpreten las señales de la naturaleza o los signos en la propia historia. Para ello, les remite a dos signos de esta, que les sugiere  leer: el del profeta Jonás que fue signo para los ninivitas, y el de la reina del Sur, también llamada la reina de Saba, que vino de los “confines de la tierra” buscando la sabiduría de Salomón” (1 Re 10,1-13;2Cr 9,1-29).

En cuanto al signo de Jonás, llama la atención que no nos presenta el acontecimiento espectacular y milagroso de sobrevivir tres días en el interior de una ballena, anuncio por otra parte de la Resurrección de Jesús. Lucas muestra el episodio de Jonás como el signo de la conversión de los ninivitas por la predicación del profeta, Con este relato se muestra la posibilidad de los no judíos de alcanzar el perdón de Yahvé. Dios no cierra sus puertas a nadie. Él espera a la puerta del corazón de cualquier hombre o mujer “de toda raza, lengua, pueblo o religión”. 

El signo de la reina de Saba es la historia de una mujer extranjera que llena de preguntas se pone en camino desde el otro lado del mundo en búsqueda de respuestas que intuye le dará el sabio rey israelita. Esta mujer es capaz de buscar la verdad en un extranjero porque cree que la ha recibido de su Dios.

Ambos signos de la historia no hablan de israelitas o judíos ortodoxos y fieles a la Ley de Dios y a la praxis del culto en el templo, sino que nos hablan de extranjeros, o lo que es lo mismo a personas no pertenecientes al pueblo de Dios los cuales son resaltados como modelo de conversión y de búsqueda de la sabiduría. Con ellos Jesús manifiesta que su Padre acoge a todas las personas, sea cual sea su origen, y los integra como miembros de su pueblo, aunque les pese a los judíos cumplidores que apelan a sus méritos para el encuentro con el Dios de Israel.

La llamada de atención de Lucas con estos signos va dirigida a la “generación malvada” que exigen  signos extraordinarios fuera de los  cauces normales de Dios: la naturaleza y la historia y no aceptan la Palabra de Jesús como Palabra que viene de Dios. Jesús no les echa en cara su pecado, sino su ceguera. Teniendo las Escrituras, tenían la clave para abrirse a la luz que trae Jesús a través de la proclamación de su Reino y sin embargo permanecen anclados en la oscuridad esperando signos milagrosos que los saquen de ella. No son capaces de ESCUCHAR ni de VER. Puede que a nosotros nos ocurra en ocasiones lo mismo, y nos creamos que todo lo tenemos ya conseguido ¿Acaso, a veces, no muestro mis méritos ante Dios Padre-Madre y le reclamo milagros espectaculares sin hacer el intento de descubrir sus signos en la naturaleza o en la historia? En este tiempo de Cuaresma se nos invita a rastrear sus SIGNOS.

Hna. Mariela Martínez Higueras O.P.
Congregación de Santo Domingo
Enviar comentario al autor/a

Volver arriba

 Jueves   14 de Marzo de 2019  

“Buscad y encontraréis”

Primera Lectura

Lectura del libro de Ester 14,1.3-5.12-14:

En aquellos días, la reina Ester, temiendo el peligro inminente, acudió al Señor y rezó así al Señor, Dios de Israel: «Señor mío, único rey nuestro. Protégeme, que estoy sola y no tengo otro defensor fuera de ti, pues yo misma me he expuesto al peligro. Desde mi infancia oí, en el seno de mi familia, cómo tú, Señor, escogiste a Israel entre las naciones, a nuestros padres entre todos sus antepasados, para ser tu heredad perpetua; y les cumpliste lo que habías prometido. Atiende, Señor, muéstrate a nosotros en la tribulación y dame valor, Señor, rey de los dioses y señor de poderosos. Pon en mi boca un discurso acertado cuando tenga que hablar al león; haz que cambie y aborrezca a nuestro enemigo, para que perezca con todos sus cómplices. A nosotros, líbranos con tu mano; y a mí, que no tengo otro auxilio fuera de ti, protégeme tú, Señor, que lo sabes todo.»

Salmo

Sal 137,1-2a.2bc.3.7c-8 R/. Cuando te invoqué, me escuchaste, Señor

Te doy gracias, Señor, de todo corazón;delante de los ángeles tañeré para ti,me postraré hacia tu santuario. R/.

Daré gracias a tu nombre,por tu misericordia y tu lealtad;cuando te invoqué, me escuchaste,acreciste el valor en mi alma. R/.

Tu derecha me salva.El Señor completará sus favores conmigo:Señor, tu misericordia es eterna,no abandones la obra de tus manos. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo 7,7-12

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque quien pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre. Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le va a dar una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre del cielo dará cosas buenas a los que le piden! En resumen: Tratad a los demás como queréis que ellos os traten; en esto consiste la Ley y los profetas.»

Reflexión del Evangelio del día

Muéstrate a nosotros enla tribulación

Amán, había sido nombrado rey por el rey Asuero, todos le rendían pleitesía y se arrodillaban ante él como si de un Dios se tratase; excepto Mardoqueo, que era judío. Por ese motivo, el rey Amán, al percatarse de ello, montó en cólera y mandó exterminar a todo el pueblo judío.

Mardoqueo, con todo su pueblo se vistió de luto y llanto, y ante esta atrocidad exclama de provincia, en provincia: “¡Desaparece un pueblo inocente!”; y pidió a la reina Ester que intercediera ante el rey por su pueblo.

Ester, decidida a ayudar, se convierte en mediadora entre el rey y su pueblo, se dice: “si hay que morir, moriré” y entra en oración. Porque a veces hay que sopesar la vida de un pueblo, ante la insignificancia de la propia. Pide la protección de Dios ante su soledad. Reconoce los pecados de idolatría de su pueblo, y le pide a Dios que se muestre ante la tribulación de su pueblo. Pide la conversión de su enemigo, y pide al Señor, que les libre con su mano.

“Desaparece un pueblo inocente” es el grito de un profeta que denuncia las injusticias de los poderosos ¡Cuántos pueblos inocentes están condenados a golpes de decretos injustos! No es un grito nostálgico por la vida, es un grito orante que clama justicia al cielo. ¡Y cuántos profetas enmudecidos acampamos por nuestra vida de bienestar!

Desaparece un pueblo inocente cuando se idolatran las políticas capitalistas que dejan morir de hambre a tanta gente sin piedad. Desaparece un pueblo inocente cuando se conduce a su gente a la guerra por la arrogancia de los poderosos. Desaparece un pueblo inocente cuando hay niños a quienes no dejan nacer, ni vivir. Desaparece un pueblo inocente cuando no se permite conocer a Dios y vivir según tus creencias ¡Desaparece un pueblo inocente!

Pablo VI, ante las guerras injustas (aunque todas son injustas), hablaba un silencio en el diálogo que denuncia las injusticias. Es un silencio resistente y resilente, capaz de superar el dolor y trascenderlo.

Por eso, si hay un ayuno válido y comprometido, será el que ora por un pueblo inocente, y el que ora por la conversión de los que ostentan el poder.

Buscad y encontraréis

Jesús, en el Evangelio de Mateo, nos dice Pedid y se os dará, buscad y encontraréis. Si allí donde reside la maldad, en nosotros, es posible dar cosas buenas, entonces, mayor es la bondad de Dios Padre, que es donde reside la plena bondad.

Porque en esta vida no se puede renunciar a la búsqueda del sentido y el bien. No podemos renunciar por mucha crueldad que contemplemos a la búsqueda de la bondad, porque si así fuera, ¿es que hemos abandonado nuestra esperanza?

La oración de petición es una oración que está en disconformidad con la realidad que vivimos. Es la que nos pone en comunicación con nuestras auténticas necesidades. En la oración de petición hay que buscar la madurez de nuestras aspiraciones, en ella no podemos pedir sólo para cubrir nuestros egoísmos, en ocasiones infantiles, que nos conducen a dejar de orar y creer, cuando no son atendidas.

Hay una novela, “Sijor, el cómplice” (J.A. Solórozano) en la que se puede leer un pensamiento “el miedo y los lamentos son incompatibles con el amor”. La traigo a colación en estos momentos, porque me pregunto si hemos perdido la esperanza, y con ella el coraje de amar. ¡Cuánto nos lamentamos! Cuando los años se van cumpliendo, cuando los sueños dejan de latir, entonces hemos perdido la libertad de amar y su coraje para hacerlo. La experiencia de la vida nos ha vuelto cautos, temerosos, y el miedo a sufrir nos ha paralizado, ya sólo nos lamentamos de la realidad que vivimos. Por eso, es incompatible con el amor. Porque el amor requiere valentía y coraje, el esfuerzo por defender la vida, la fidelidad de confesar una fe, la lealtad para comprender al otro. El amor no puede quedar anquilosado en medio de nuestras frustraciones.

Para mantener o recuperar el coraje de amar, hay que llenarse nuevamente de sueños, llenarse de Dios, hay que sanear nuestras expectativas pueriles, y entrar en la madurez de la fe. La fe en un amor inconmovible, que no se amedrenta por la ausencia o por la enfermedad, la fe en un amor esperanzado, que se aleje de la meliflua poética del sin sentido, y se muestra con su impetuosa decisión y su esfuerzo de ánimo para caminar, vivir y amar. No podemos renunciar a buscar el coraje de amar, ni podemos renunciar al coraje de creer en el amor a pesar de la tribulación y el desencanto que podamos vivir; hemos de llenarnos de valor para seguir amando como Dios nos ama con su ternura.

Fr. Alexis González de León O.P.
Convento de San Pablo y San Gregorio (Valladolid)
Enviar comentario al autor/a

Volver arriba

 Viernes   15 de Marzo de 2019  

“Tiempo de conversión, tiempo de reconciliación”

Primera Lectura

Libro de Ezequiel 18,21-28

“Así dice el Señor Dios: Si el malvado se convierte de los pecados cometidos y guarda mis preceptos, practica el derecho y la justicia, ciertamente vivirá y no morirá. No se le tendrán en cuenta los delitos que cometió, por la justicia que hizo, vivirá. ¿Acaso quiero yo la muerte del malvado -oráculo del Señor-, y no que se convierta de su conducta y que viva? Si el justo se aparta de su justicia y comete maldad, imitando las abominaciones del malvado, ¿vivirá acaso?; no se tendrá en cuenta la justicia que hizo: por la iniquidad que perpetró y por el pecado que cometió, morirá. Comentáis: No es justo el proceder del Señor. Escuchad, casa de Israel: ¿Es injusto mi proceder?, ¿o no es vuestro proceder el que es injusto? Cuando el justo se aparta de su justicia, comete la maldad y muere, muere por la maldad que cometió. Y cuando el malvado se convierte de la maldad que hizo y practica el derecho y la justicia, él mismo salva su vida. Si recapacita y se convierte de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá”.

Salmo

Sal 129,1-2.3-4.5-7a.7bc-8 R/. Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir?

Desde lo hondo a ti grito, Señor;Señor, escucha mi voz;estén tus oídos atentosa la voz de mi súplica. R/.

Si llevas cuenta de los delitos,Señor, ¿quién podrá resistir?Pero de ti procede el perdón,y así infundes respeto. R/.

Mi alma espera en el Señor,espera en su palabra;mi alma aguarda al Señor,más que el centinela la aurora.Aguarde Israel al Señor,como el centinela la aurora. R/.

Porque del Señor viene la misericordia,la redención copiosa;y él redimirá a Israelde todos sus delitos. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo 5,20-26

“En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Si no sois mejores que los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Habéis oído que se dijo a los antiguos: No matarás, y el que mate será procesado. Pero yo os digo: Todo el que esté peleado con su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano imbécil, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama renegado, merece la condena del fuego. Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito, procura arreglarte en seguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último cuarto”.

Reflexión del Evangelio del día

“El Señor siempre es justo”

Hoy Dios nos habla por boca del Profeta Ezequiel. Y una vez más se nos ofrece la mano tendida del Señor. Desde el Antiguo Testamento su misericordia se nos anuncia claramente, la posibilidad de arrepentirnos y corregir nuestras malas acciones es la llave que abre la puerta a la vida eterna. Nuestros pecados serán olvidados si hay verdadero arrepentimiento. Pero del mismo modo si obramos mal conscientemente, eso tampoco se olvidará.

Muchas veces no entendemos a Dios, incluso nos enfrentamos a Él por lo que consideramos injusto, sin darnos cuenta de que nuestras obras son la causa de esa supuesta “injusticia divina”. No debemos olvidar nunca que Dios es Padre, y un padre siempre quiere lo mejor para sus hijos. En este pasaje, en el último párrafo, se nos invita a la reflexión, a mirar en nuestro interior, a hacer ese examen de conciencia del que nos hablaban de pequeños en la catequesis y que muchas veces hemos olvidado. Sería bueno, como propósito, que en este tiempo de Cuaresma recuperásemos la costumbre de meditar unos minutos al final del día sobre nuestras acciones y corrijamos aquello que no hayamos hecho bien. Dios nos está esperando como el padre de la parábola del hijo pródigo.

“Ama antes de querer ser amado”

Hermosas palabras las de Cristo, maravillosa enseñanza: si no estás a bien con tus hermanos ¿a qué vienes con ofrendas a Dios? Cuantas veces he reflexionado con este texto y cuantas veces me he dado cuenta de mi pequeñez. Una vez más, Cristo nos pone delante el espejo, en el que no queremos mirarnos, la cruda realidad cotidiana en la que vivimos. Somos muy dados a los golpes de pecho en público mientras nuestro corazón oculta rincones de rencor. Nuestra naturaleza es así: de cara a la gente nos presentamos con nuestras mejores galas mientras que en lo privado carecemos de luz. Y lo malo es que pretendemos hacer lo mismo con Dios: mucha ofrenda, mucha promesa, mucha penitencia pública (en estos días de Cuaresma más aún) pero a nuestro prójimo, que es nuestro hermano, lo tenemos en el rincón más oscuro. Y así no.

Cuando llega la Cuaresma se nos invita a la conversión ¿Y qué mejor conversión que reconciliarnos con aquellos con los que hemos sido injustos, con los que hemos discutido, con los que hemos dejado en la cuneta? De poco sirve a los ojos de Dios que quememos incienso y encendamos velas en su honor si en algún lugar hay alguien llorando por nuestra culpa.

Aprovechemos la Cuaresma para arreglar nuestras diferencias con el hermano como mejor manera de honrar a Dios. Vayamos al Sagrario y pongamos ante Él un corazón puro y nuestro amor al prójimo como mejor ofrenda.

D. Luis Maldonado Fernández de Tejada, OP
Fraternidad Laical de Santo Domingo, de Almagro
Enviar comentario al autor/a

Volver arriba

 Sábado   16 de Marzo de 2019  

“Si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis?”

Primera Lectura

Lectura del libro del Deuteronomio 26,16-19

Moisés habló al pueblo, diciendo: «Hoy te manda el Señor, tu Dios, que cumplas estos mandatos y decretos. Guárdalos y cúmplelos con todo el corazón y con toda el alma. Hoy te has comprometido a aceptar lo que el Señor te propone: Que él será tu Dios, que tú irás por sus caminos, guardarás sus mandatos, preceptos y decretos, y escucharás su voz. Hoy se compromete el Señor a aceptar lo que tú le propones Que serás su propio pueblo, como te prometió, que guardarás todos sus preceptos, que él te elevará en gloria, nombre y esplendor, por encima de todas las naciones que ha hecho, y que serás el pueblo santo del Señor, como ha dicho.»

Salmo

Sal 118,1-2.4-5.7-8 R/. Dichoso el que camina en la voluntad del Señor

Dichoso el que, con vida intachable,camina en la voluntad del Señor;dichoso el que, guardando sus preceptos,lo busca de todo corazón. R/.

Tú promulgas tus decretospara que se observen exactamente.Ojalá esté firme mi camino,para cumplir tus consignas. R/.

Te alabaré con sincero corazóncuando aprenda tus justos mandamientos.Quiero guardar tus leyes exactamente,tú, no me abandones. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo 5,43-48

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo: “Amarás a tu prójimo” y aborrecerás a tu enemigo. Yo, en cambio, os digo: Amad a vuestros enemigos, y rezad por los que os persiguen. Así seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos. Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y si saludáis sólo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto.»

Reflexión del Evangelio del día

“Serás un pueblo consagrado al Señor, como lo tiene prometido”

Hay que repetirlo cuantas veces sean necesarias. La relación de Dios con la humanidad, en las diversas etapas que ha tenido, es una historia de amor. Por amor creó al hombre, por amor hizo una alianza con el pueblo judío, y por amor hizo una alianza de amor con toda la humanidad a través de su Hijo Jesús.

La primera lectura nos habla de la alianza que el Señor Dios hizo con el pueblo judío: “Yo seré vuestro Dios y vosotros seréis mi pueblo”. De esta manera, el pueblo judío se comprometió a tener a Dios como su único Dios y hacerle caso en todos los caminos y leyes que le iba a indicar. “Hoy te has comprometido con el Señor a que él sea tu Dios, a ir por sus caminos… y a escuchar su voz”. Son caminos y leyes que nacen del amor y de la sabiduría, buscando la felicidad del pueblo judío. Dios no es un déspota que exige a los judíos unos mandatos arbitrarios. Son leyes, mandatos, caminos que llevan a vivir con alegría, ilusión, felicidad. “Hoy el Señor te compromete a que seas su pueblo propio, como te lo había prometido, y a que guardes sus mandamientos”.

“Amad a vuestros enemigos”

Seguro que cuando empezamos a tener uso de razón cristiana y oímos por primera vez a Jesús “amad a vuestros enemigos”, nos pareció un mandato excesivo e imposible de cumplir por nuestra parte. ¿Cómo amar el enemigo, al que busca y nos hace, si puede, daño y mal? Pero Jesús se mantiene en sus trece. Su argumento principal es que tenemos que imitar a Dios nuestro Padre. Y Dios, nuestro Padre, que es amor y no sabe más que amar, ama a todos sus hijos, hagan el bien o hagan el mal, aunque siga diciendo que el mal es un mal y que no hay que hacerlo. Por eso, “hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos”.

Nuestra relación con los demás, incluso con los enemigos, debe estar presidida por el amor porque también nuestro corazón está hecho para el amor, el único camino para alcanzar nuestra felicidad y nunca llegaremos a esa meta si en nuestro corazón anida un miligramo de odio, de violencia, de desamor hacia cualquier persona. Incluidos los enemigos.

Para que lo consigamos, por si con nuestro débil amor no lo logramos, Jesús nos regala su fuerza amatoria, para que con su amor recibido, amemos a nuestros enemigos. “Ya no soy yo quien ama es Cristo quien ama en mí”. En Cristo y en un cristiano siempre triunfa el amor y nunca el desamor, el odio, el mal.

Fray Manuel Santos Sánchez
Convento de Santo Domingo (Oviedo)
Enviar comentario al autor/a

Volver arriba

¿Te ha gustado? Compártelo en:

twitter
facebook

Estás suscrito al servicio del Evangelio del día del portal de los dominicos (Orden de Predicadores).

Este email se ha enviado a tu correo manuelalc@gmail.com. ¿Por qué lo he recibido?

Si no deseas seguir recibiendo estos correos, puedes darte de baja cancelando la suscripción.

También puedes actualizar las preferencias de suscripción.

No respondas a este correo. Esta dirección de email no admite respuestas.

Puedes ponerte en contacto con nosotros para cualquier duda o sugerencia a través del formulario de contacto.

dominicos
Dominicos · c/ Juan de Urbieta, 51 · Madrid, Madrid 28007 · Spain

Enviado a través de:

Esta entrada fue publicada en Predicación Dominicos y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s