“Venid, benditos de mi Padre”

Evangelio del día
¿Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68

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Lunes, 11 De Marzo

Lunes de la primera semana de Cuaresma

San Sofronio de Jerusalén

San Sofronio de Jerusalén

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Libro del Levítico (19,1-2.11-18.)
El Señor dijo a Moisés:
Habla en estos términos a toda la comunidad de Israel: Ustedes serán santos, porque yo, el Señor su Dios, soy santo.
Ustedes no robarán, no mentirán ni se engañarán unos a otros.
No jurarán en falso por mi Nombre, porque profanarían el nombre de su Dios. Yo soy el Señor.
No oprimirás a tu prójimo ni lo despojarás; y no retendrás hasta la mañana siguiente el salario del jornalero.
No insultarás a un ciego, sino que temerás a tu Dios. Yo soy el Señor.
No cometerás ninguna injusticia en los juicios. No favorecerás arbitrariamente al pobre ni te mostrarás complaciente con el rico: juzgarás a tu prójimo con justicia.
No difamarás a tus compatriotas, ni pondrás en peligro la vida de tu prójimo. Yo soy el señor.
No odiarás a tu hermano en tu corazón: deberás reprenderlo convenientemente, para no cargar con un pecado a causa de él.
No serás vengativo con tus compatriotas ni les guardarás rencor. Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor.

Salmo (19(18),8.9.10.15.)
La ley del Señor es perfecta,
reconforta el alma;
el testimonio del Señor es verdadero,
da sabiduría al simple.

Los preceptos del Señor son rectos,
alegran el corazón;
los mandamientos del Señor son claros,
iluminan los ojos.

La palabra del Señor es pura,
permanece para siempre;
los juicios del Señor son la verdad,
enteramente justos.

¡Ojalá sean de tu agrado
las palabras de mi boca,
y lleguen hasta ti mis pensamientos,
Señor, mi Roca y mi redentor!

Evangelio según San Mateo (25,31-46.)
Jesús dijo a sus discípulos:
“Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria rodeado de todos los ángeles, se sentará en su trono glorioso.
Todas las naciones serán reunidas en su presencia, y él separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos,
y pondrá a aquellas a su derecha y a estos a su izquierda.
Entonces el Rey dirá a los que tenga a su derecha: ‘Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo,
porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron;
desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver’.
Los justos le responderán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber?
¿Cuándo te vimos de paso, y te alojamos; desnudo, y te vestimos?
¿Cuándo te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte?’.
Y el Rey les responderá: ‘Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo’.
Luego dirá a los de su izquierda: ‘Aléjense de mí, malditos; vayan al fuego eterno que fue preparado para el demonio y sus ángeles,
porque tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber;
estaba de paso, y no me alojaron; desnudo, y no me vistieron; enfermo y preso, y no me visitaron’.
Estos, a su vez, le preguntarán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, de paso o desnudo, enfermo o preso, y no te hemos socorrido?’.
Y él les responderá: ‘Les aseguro que cada vez que no lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron conmigo’.
Estos irán al castigo eterno, y los justos a la Vida eterna”.

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

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Homilía atribuida a San Hipólito de Roma (¿–c. 235)

presbítero y mártir

Tratado sobre el fin del mundo 41-43; GCS I, 2, 305-307

“Venid, benditos de mi Padre”

    “Venid, benditos de mi Padre, tomad posesión del reino preparado para vosotros desde la creación del mundo.Venid, vosotros que habéis amado a los pobres y a los extranjeros. Venid, vosotros que habéis permanecido fieles a mi amor, porque yo soy el amor. Venid, vosotros los pacíficos porque yo soy la paz. Venid todos, tomad posesión del reino preparado para vosotros desde la creación del mundo”
    Entonces los justos se sorprenderán de que se les invite a acercarse como amigos – Oh maravilla – donde las tropas angélicas no pueden tener una visión clara. Ellos responden con voz potente: « Señor ¿cuándo te hemos visto? ¿Cuándo has tenido hambre y te hemos alimentado? Maestro ¿Cuándo has tenido sed y te hemos dado de beber? ¿Cuándo has estado desnudo y te hemos vestido tú que nos has salvado? Tú, el inmortal, ¿Cuándo te hemos visto extranjero y te hemos acogido? Tú que amas a los hombres ¿cuándo te hemos visto enfermo o en la cárcel y te hemos visitado? Tú eres el Eterno. Con el Padre tú estás desde el principio y tú eres coeterno con el Espíritu. Eres Tú quien lo creaste todo de la nada, Tú el rey de los ángeles, Tú al que temen los abismos. Tú tienes por manto la luz (Sal 103,2). Eres Tú quien nos ha hecho y modelado de la tierra (Gn 2,7) Tú quien has creado los seres invisibles. Toda la tierra salió de tu rostro ( Ap 20,11). ¿Cómo hemos acogido nosotros tu reino y tu soberanía?.
    Entonces el Rey de reyes les responderá: « Cada vez que lo habéis hecho a uno de estos pequeños que son mis hermanos, es a mí a quien se lo habéis hecho. Cada vez que habéis acogido y vestido a estos pobres que he mencionado y que les habéis dado de comer y de beber a estos que son mis miembros( 1 Cor 12,12), es a mí a quién se lo habéis hecho. Por lo tanto, venid, tomad en posesión el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. He aquí que mi reino está preparado y mi cielo está abierto. He aquí que mi inmortalidad se manifiesta en toda su belleza. ¿Qué lengua podrá describir tales beneficios? « Nadie lo ha visto con sus ojos ni escuchado con sus oídos, ni el corazón del hombre puede imaginar lo que está preparado para aquellos que aman a Dios» (1Cor 2,9).

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