“Los que están en las tumbas oirán su voz”: “Lázaro, sal fuera “

Evangelio del día
¿Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68

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Miércoles, 3 De Abril

Miércoles de la cuarta semana de Cuaresma

Beato Diego Oddi

Beato Diego Oddi

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Libro de Isaías (49,8-15.)
Así habla el Señor: En el tiempo favorable, yo te respondí, en el día de la salvación, te socorrí. Yo te formé y te destiné a ser la alianza del pueblo, para restaurar el país, para repartir las herencias devastadas,
para decir a los cautivos: “¡Salgan!”, y a los que están en las tinieblas: “¡Manifiéstense!”. Ellos se apacentarán a lo largo de los caminos, tendrán sus pastizales hasta en las cumbres desiertas.
No tendrán hambre, ni sufrirán sed, el viento ardiente y el sol no los dañarán, porque el que se compadece de ellos los guiará y los llevará hasta las vertientes de agua.
De todas mis montañas yo haré un camino y mis senderos serán nivelados.
Sí, ahí vienen de lejos, unos del norte y del oeste, y otros, del país de Siním.
¡Griten de alegría, cielos, regocíjate, tierra! ¡Montañas, prorrumpan en gritos de alegría, porque el Señor consuela a su pueblo y se compadece de sus pobres!
Sión decía: “El Señor me abandonó, mi Señor se ha olvidado de mí”.
¿Se olvida una madre de su criatura, no se compadece del hijo de sus entrañas? ¡Pero aunque ella se olvide, yo no te olvidaré!

Salmo (145(144),8-9.13cd-14.17-18.)
El Señor es bondadoso y compasivo,
lento para enojarse y de gran misericordia;
el Señor es bueno con todos
y tiene compasión de todas sus criaturas.

El Señor es fiel en todas sus palabras
y bondadoso en todas sus acciones.
El Señor sostiene a los que caen
y endereza a los que están encorvados.

El Señor es justo en todos sus caminos
y bondadoso en todas sus acciones;
está cerca de aquellos que lo invocan,
de aquellos que lo invocan de verdad.

Evangelio según San Juan (5,17-30.)
Jesús dijo a los judíos:
“Mi Padre trabaja siempre, y yo también trabajo”.
Pero para los judíos esta era una razón más para matarlo, porque no sólo violaba el sábado, sino que se hacía igual a Dios, llamándolo su propio Padre.
Entonces Jesús tomó la palabra diciendo: “Les aseguro que el Hijo no puede hacer nada por sí mismo sino solamente lo que ve hacer al Padre; lo que hace el Padre, lo hace igualmente el Hijo.
Porque el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que hace. Y le mostrará obras más grandes aún, para que ustedes queden maravillados.
Así como el Padre resucita a los muertos y les da vida, del mismo modo el Hijo da vida al que él quiere.
Porque el Padre no juzga a nadie: él ha puesto todo juicio en manos de su Hijo,
para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que lo envió.
Les aseguro que el que escucha mi palabra y cree en aquel que me ha enviado, tiene Vida eterna y no está sometido al juicio, sino que ya ha pasado de la muerte a la Vida.
Les aseguro que la hora se acerca, y ya ha llegado, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oigan, vivirán.
Así como el Padre dispone de la Vida, del mismo modo ha concedido a su Hijo disponer de ella,
y le dio autoridad para juzgar porque él es el Hijo del hombre.
No se asombren: se acerca la hora en que todos los que están en las tumbas oirán su voz
y saldrán de ellas: los que hayan hecho el bien, resucitarán para la Vida; los que hayan hecho el mal, resucitarán para el juicio.
Nada puedo hacer por mí mismo. Yo juzgo de acuerdo con lo que oigo, y mi juicio es justo, porque lo que yo busco no es hacer mi voluntad, sino la de aquel que me envió.

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

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San Pedro Crisólogo (c. 406-450)

obispo de Ravenna, doctor de la Iglesia

Sermón 53 ; PL 52, 375 ; CCL 241, 498

“Los que están en las tumbas oirán su voz”: “Lázaro, sal fuera ”

El Señor había resucitado a la hija de Jairo, pero cuando el cadáver estaba todavía caliente, cuando la muerte estaba sólo a la mitad de su obra (Mt 9,18s)… Resucitó también al hijo único de una madre, reteniendo la camilla, tomando la delantera a la tumba, antes de que este muerto entrara completamente en la ley de la muerte (Lc 7,11s). Pero lo que pasó a propósito de Lázaro es único: Lázaro, en el que toda la fuerza de la muerte ha sido cumplida y en el que también resplandece la imagen completa de la resurrección… En efecto Cristo resucitó al tercer día como Señor; Lázaro, como servidor, ha sido devuelto a la vida el cuarto día…
El Señor decía y repetía a sus discípulos: “Estamos subiendo a Jerusalén y el Hijo del hombre será entregado a los jefes de los sacerdotes y a los escribas; lo condenarán a muerte y lo entregarán a los paganos para que sea objeto de burla, para que sea flagelado y crucificado” (Mt 20,18s). Y cuando decía esto, los veía volverse indecisos, tristes, sin consuelo. Sabía que hacía falta que fueran agobiados por el peso de la Pasión, hasta que no quedara nada en ellos de su vida, nada de su fe, nada de su propia luz, sino que al contrario su corazón fuera oscurecido por la noche casi total de su falta de fe.
Por eso prolongó hasta cuatro días la muerte de Lázaro… De ahí, lo que les dice el Señor a sus discípulos: “Lázaro está muerto, y me alegro de que por vosotros, no he estado allí” (v. 15) – “Para que vosotros tengáis fe». La muerte de Lázaro era necesaria, para que con Lázaro la fe de los discípulos también saliera de la tumba
“Ya que no estaba allí. “¿Y había un lugar donde Cristo no estuviera?… Cristo – Dios estaba allí, hermanos míos, pero Cristo-hombre no estaba allí. Cristo – Dios estaba allí cuando Lázaro moría, pero ahora Cristo iba a acercarse al muerto, ya que Cristo, el Señor iba a entrar en la muerte: ” en la muerte, en la tumba, en los infiernos, es allí donde hace falta que todo el poder de la muerte sea abatido, por mí y por mi muerte”.

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