“Día de la Resurrección, día de nuestra alegría”

Evangelio del día
¿Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68

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Domingo, 21 De Abril

Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor

San Conrado  Birndorfer

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Libro de los Hechos de los Apóstoles (10,34a.37-43.)
Pedro, tomando la palabra, dijo:
“Ustedes ya saben qué ha ocurrido en toda Judea, comenzando por Galilea, después del bautismo que predicaba Juan:
cómo Dios ungió a Jesús de Nazaret con el Espíritu Santo, llenándolo de poder. El pasó haciendo el bien y curando a todos los que habían caído en poder del demonio, porque Dios estaba con él.
Nosotros somos testigos de todo lo que hizo en el país de los judíos y en Jerusalén. Y ellos lo mataron, suspendiéndolo de un patíbulo.
Pero Dios lo resucitó al tercer día y le concedió que se manifestara,
no a todo el pueblo, sino a testigos elegidos de antemano por Dios: a nosotros, que comimos y bebimos con él, después de su resurrección.
Y nos envió a predicar al pueblo, y atestiguar que él fue constituido por Dios Juez de vivos y muertos.
Todos los profetas dan testimonio de él, declarando que los que creen en él reciben el perdón de los pecados, en virtud de su Nombre”.

Salmo (118(117),1-2.16ab-17.22-23.)
¡Den gracias al Señor, porque es bueno,
porque es eterno su amor!
Que lo diga el pueblo de Israel:
¡es eterno su amor!

La mano del Señor es sublime,
la mano del Señor hace proezas.
No, no moriré:
viviré para publicar lo que hizo el Señor.

La piedra que desecharon los constructores
es ahora la piedra angular.
Esto ha sido hecho por el Señor
y es admirable a nuestros ojos.

Carta de San Pablo a los Colosenses (3,1-4.)
Hermanos:
Ya que ustedes han resucitado con Cristo, busquen los bienes del cielo donde Cristo está sentado a la derecha de Dios.
Tengan el pensamiento puesto en las cosas celestiales y no en las de la tierra.
Porque ustedes están muertos, y su vida está desde ahora oculta con Cristo en Dios.
Cuando se manifieste Cristo, que es nuestra vida, entonces ustedes también aparecerán con él, llenos de gloria.

Evangelio según San Juan (20,1-9.)
El primer día de la semana, de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue al sepulcro y vio que la piedra había sido sacada.
Corrió al encuentro de Simón Pedro y del otro discípulo al que Jesús amaba, y les dijo: “Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto”.
Pedro y el otro discípulo salieron y fueron al sepulcro.
Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió más rápidamente que Pedro y llegó antes.
Asomándose al sepulcro, vio las vendas en el suelo, aunque no entró.
Después llegó Simón Pedro, que lo seguía, y entró en el sepulcro: vio las vendas en el suelo,
y también el sudario que había cubierto su cabeza; este no estaba con las vendas, sino enrollado en un lugar aparte.
Luego entró el otro discípulo, que había llegado antes al sepulcro: él también vio y creyó.
Todavía no habían comprendido que, según la Escritura, él debía resucitar de entre los muertos.

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

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Homilía atribuida a San Juan Crisóstomo (c. 345-407)

presbítero en Antioquia, obispo de Constantinopla, doctor de la Iglesia

(trad. SC 187, p. 321 rev. Brésard) (frm trad.evangelizo.org©)

“Día de la Resurrección, día de nuestra alegría”

“¡Éste es el día que hizo el Señor, exultemos y gocémonos en él!” (Sal117, 24) ¿Por qué? Porque el sol ya no está obscurecido, sino más bien todo se ilumina; el velo del Templo ya no está rasgado, sino que la Iglesia ha sido revelada; ya no tenemos en nuestras manos ramos de palmeras, sino que rodeamos a los nuevos bautizados.
“Éste es el día que hizo el Señor”… Éste día en el sentido propio, el día triunfal, el día consagrado para festejar la resurrección, día en el que nos vestimos de gracia, día en el que compartimos el Cordero Espiritual, día en el que damos de beber leche a los que acaban de nacer, día en el que se realiza el plan de la Providencia a favor de los pobres. “Pasemos este día con gozo y con alegría”…
En éste día en el que Adán ha sido liberado, en el que Eva fue liberada de su pena, en el que la salvaje muerte se estremeció, en el que el poder de las piedras de rompió, en el que los cerrojos de las tumbas fueron arrancados…, en el que las inmutables leyes de las potencias del infierno fueron revocadas, en el que los cielos se abrieron cuando Cristo, nuestro Maestro, resucitó. Este es el día en el que, para el bien de los hombres, la plata verde y fértil de la resurrección multiplicó sus vástagos en todo el universo como en un jardín, en el que los lirios de los nuevos bautizados han florecido…, en el que las multitudes de los creyentes se regocijan, en el que las coronas de los mártires se reverdecen. “Éste es el día que hizo el Señor; pasémoslo con gozo y con alegría.

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