«En el lugar donde había sido crucificado había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo… Allí, pusieron a Jesús» (Jn 19, 41-42).

Evangelio del día
¿Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68

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Martes, 23 De Abril

Martes de la Octava de Pascua

San Adalberto de Praga

San Adalberto de Praga

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Libro de los Hechos de los Apóstoles (2,36-41.)
El día de Pentecostés, Pedro dijo a los judíos:
“Todo el pueblo de Israel debe reconocer que a ese Jesús que ustedes crucificaron, Dios lo ha hecho Señor y Mesías”.
Al oír estas cosas, todos se conmovieron profundamente, y dijeron a Pedro y a los otros Apóstoles: “Hermanos, ¿qué debemos hacer?”.
Pedro les respondió: “Conviértanse y háganse bautizar en el nombre de Jesucristo para que les sean perdonados los pecados, y así recibirán el don del Espíritu Santo.
Porque la promesa ha sido hecha a ustedes y a sus hijos, y a todos aquellos que están lejos: a cuantos el Señor, nuestro Dios, quiera llamar”.
Y con muchos otros argumentos les daba testimonio y los exhortaba a que se pusieran a salvo de esta generación perversa.
Los que recibieron su palabra se hicieron bautizar; y ese día se unieron a ellos alrededor de tres mil.

Salmo (33(32),4-5.18-19.20.22.)
Porque la palabra del Señor es recta
y él obra siempre con lealtad;
él ama la justicia y el derecho,
y la tierra está llena de su amor.

Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles,
sobre los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y sustentarlos en el tiempo de indigencia.

Nuestra alma espera en el Señor;
él es nuestra ayuda y nuestro escudo.
Señor, que tu amor descienda sobre nosotros,
conforme a la esperanza que tenemos en ti.

Evangelio según San Juan (20,11-18.)
María se había quedado afuera, llorando junto al sepulcro. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro
y vio a dos ángeles vestidos de blanco, sentados uno a la cabecera y otro a los pies del lugar donde había sido puesto el cuerpo de Jesús.
Ellos le dijeron: “Mujer, ¿por qué lloras?”. María respondió: “Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto”.
Al decir esto se dio vuelta y vio a Jesús, que estaba allí, pero no lo reconoció.
Jesús le preguntó: “Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?”. Ella, pensando que era el cuidador de la huerta, le respondió: “Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo iré a buscarlo”.
Jesús le dijo: “¡María!”. Ella lo reconoció y le dijo en hebreo: “¡Raboní!”, es decir “¡Maestro!”.
Jesús le dijo: “No me retengas, porque todavía no he subido al Padre. Ve a decir a mis hermanos: ‘Subo a mi Padre, el Padre de ustedes; a mi Dios, el Dios de ustedes'”.
María Magdalena fue a anunciar a los discípulos que había visto al Señor y que él le había dicho esas palabras.

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

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San Cirilo de Jerusalén (313-350)

obispo de Jerusalén, doctor de la Iglesia

Catequesis bautismal nº 14

«En el lugar donde había sido crucificado había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo… Allí, pusieron a Jesús» (Jn 19, 41-42).

En qué estación se despierta el Salvador? El Cantar de los Cantares dice: «Mira, ha pasado ya el invierno, han cesado las lluvias y aparecen las flores en la tierra…» (2,11-12) ¿No está actualmente la tierra llena de flores… » Puesto que el mes de abril ya ha llegado, estamos en primavera. Ahora bien, es en esta estación, en este primer mes del calendario hebreo que se celebra la Pascua, en otro tiempo en símbolo, ahora en la realidad…

Un jardín fue el lugar de la sepultura del Señor… ¿Y qué nos dirá el que fue enterrado en un jardín? «He tomado mi mirra con mi bálsamo, mirra y áloe, con los mejores bálsamos» (Ct 5,1; 4,14), porque todo esto simboliza la sepultura. Los evangelios dicen también: «Las mujeres fueron al sepulcro llevando los aromas que habían preparado» (Lc 24,1)…
Porque el Esposo y médico de las almas, antes de entrar en la cámara alta atravesando las puertas cerradas, había sido buscado por las mujeres de corazón fuerte. Las santas mujeres fueros al sepulcro y buscaban allí al que había resucitado… María fue, según el evangelio, se puso a buscarle y no lo encontró, después escuchó el mensaje de los ángeles y, al fin, vio a Cristo. ¿Habían sido descritas también estas circunstancias? Sí, porque María dice en el Cántico: «En mi lecho, por las noches, he buscado al amor de mi alma» (3,1)… «María, dice el evangelio, fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro» (Jn 20,1) «Por la noche lo he buscado; lo he buscado y no lo he encontrado» Y en el evangelio María dice: «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos donde lo han puesto». Pero entonces aparecieron los ángeles: «¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?» (Lc 24,5)… Pero María no le reconoció, y es en su nombre que el Cantar de los Cantares dice: «¿Habéis visto al amor de mi alma? Apenas había pasado los guardianes, (se trata de los dos ángeles) cuando encontré al amor de mi alma. Le aprehendí y no le soltaré» (3,3-4).

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