Lecturas 2da Semana del Tiempo Pascual

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Evangelio del día y comentarios a la Palabra diaria

Segunda Semana de Pascua

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Del 29 de abril al 4 de mayo de 2019

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 Lunes   29 de Abril de 2019  

Sois la luz del mundo

Hoy celebramos: Santa Catalina de Siena (29 de Abril)

Primera Lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 1, 5-2, 2

Queridos hermanos: Os anunciamos el mensaje que hemos oído a Jesucristo: Dios es luz sin tiniebla alguna. Si decimos que estamos unidos a él, mientras vivimos en las tinieblas, mentimos con palabras y obras. Pero, si vivimos en la luz, lo mismo que él está en la luz, entonces estamos unidos unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesús nos limpia los pecados. Sí decimos que no hemos pecado, nos engañamos y no somos sinceros. Pero, si confesamos nuestros pecados, él, que es fiel y justo, nos perdonará los pecados y nos limpiará de toda injusticia. Si decimos que no hemos pecado, lo hacemos mentiroso y no poseemos su palabra. Hijos míos, os escribo esto para que no pequéis. Pero, si alguno peca, tenemos a uno que abogue ante el Padre: a Jesucristo, el Justo. Él es víctima de propiciación por nuestros pecados, no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero.

Salmo

Sal 102, 1-2. 3-4. 8-9. 13-14. 17-18a R. Bendice, alma mía, al Señor.

Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios. R.

Él perdona todas tus culpas
y cura todas tus enfermedades,
él rescata tu vida de la fosa
y te colma de gracia y de ternura. R.

El Señor es compasivo y misericordioso,
lento a la ira y rico en clemencia;
no está siempre acusando
ni guarda rencor perpetuo. R.

Como un padre siente ternura por sus hijos,
siente el Señor ternura por sus fieles;
porque él conoce nuestra masa,
se acuerda de que somos barro. R.

Pero la misericordia del Señor dura siempre,
su justicia pasa de hijos a nietos,
para los que guardan la alianza. R.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo 11, 25-30

En aquel tiempo, exclamó Jesús: -«Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mí yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.»

Reflexión del Evangelio del día

La sangre de su Hijo Jesús nos limpia los pecados

Terminada la octava de Pascua, en la que por ocho días hemos celebrado la Resurrección del Señor escuchando lo que los evangelistas nos dicen sobre lo ocurrido el primer día de la semana, las primeras experiencias vividas por los discípulos con el Resucitado, culminando con la aparición al anochecer del primer día de la semana en la que, según San Juan, comunica el Espíritu a los Once. La experiencia Pascual, que la Iglesia vive anualmente, expresa la sorprendente manifestación de un amor entregado que nos vincula a todos con la voluntad salvífica del Padre.

Hoy la Iglesia celebra a Santa Catalina de Siena, virgen laica de la Orden de Predicadores, doctora de la Iglesia y patrona de Europa. Y al recordar a esta mujer completamente entregada a Jesucristo y a su Iglesia,  reconocemos que desde la experiencia vivida por ella, somos animados a dejarnos iluminar por la Palabra y a tratar de vivir como hijos de la luz.

Vivir en la luz

El apóstol San Juan nos ha señalado en su primera carta, la necesidad de la coherencia entre lo que decimos y lo que vivimos. No estamos, ciertamente, en la plenitud de la perfección, sino en camino y por lo mismo en medio de los desalientos que pueden asaltarnos por las múltiples circunstancias adversas en que estamos insertos. El mensaje recibido: “Dios es luz sin ninguna oscuridad”, abre un acceso nuevo para todos los que lo acogen. En medio de las tinieblas ha brillado la luz de Jesucristo resucitado. Una luz que no deslumbra sino que capacita para mirar con ojos nuevos la realidad de todas las cosas, la creación nueva que ha comenzado a existir gracias a la muerte y resurrección de Cristo. Esta iluminación interior recibida mediante el bautismo por el que somos incorporados a la muerte y resurrección de Jesús, nos  vincula con él y establece la comunión de vida con los hermanos. Juan dirá: “entonces estamos unidos unos con otros y la sangre de Cristo nos limpia los pecados”.

Reconocer nuestra condición de pecadores y la necesidad de ser lavados en la sangre de Cristo es situarse en la verdad. Una verdad, la de Cristo, que produce la liberación interior y capacita e impulsa a vivir en la libertad de los hijos de Dios. Negar que somos pecadores nos aparta de Cristo y nos priva de participar como beneficiarios de la obra de la redención. ¡Oh, feliz culpa, que mereció tal redentor! cantamos en la noche santa de la Pascua. El jubiloso pregón pascual que aclama al Señor resucitado, vencedor de la muerte y dador de la plenitud de la gracia inunda de alegría y nos pone en misión para comunicar esta alegría de modo que contagie a los otros y sea notoria su causa: El Señor ha resucitado, por eso ¡alégrate!

Sois la luz del mundo

Mateo en el sermón de la montaña recoge esta afirmación de Jesús. Los discípulos son luz del mundo y sal de la tierra. Lo son porque han acogido su palabra, a él mismo que es la Palabra salida de la boca de Dios, en la que está la vida que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. Sólo se puede iluminar desde la acogida de la Palabra y el deseo de estar en comunión con ella. Catalina de Siena se lo dirá a sus sobrinas en Montepulciano en cuyo monasterio dominicano vivían: “todo lo que se hace con santo deseo y amor de Dios es oración” o lo que es lo mismo: todo lo que se desea por el amor de Dios nos mantiene en comunión con El y si esto ocurre, no cabe duda que se acrecentará la comunión fraterna. No se puede separar esta vida de intimidad con Dios de la comunión en la que Cristo nos ha establecido. La entrega de su vida para reunir a los hijos de Dios dispersos genera la perfecta comunión a la que tenemos que aspirar.

La santa de Siena así lo vivió y trabajó hasta consumirse para que la Iglesia, Esposa de Cristo, superara todas las situaciones que empañaban esta calidad de vida y misión. Canta a la Sangre de Cristo en la que hemos sido redimidos. La invoca para que la Comunidad cristiana sea consciente de lo que ha recibido y administra en favor de todos los hombres.

Estamos en medio del mundo para ser luz del mundo. Se nos ha dicho por el Señor: “Alumbre así vuestra luz a los hombres para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo”. Por lo tanto ha de ser notorio para todos lo que hemos recibido y debemos considerar que esconderlo nos degrada y hace inútiles.

Santa Catalina en su tiempo actuó enérgicamente en todos los estamentos sociales y eclesiales, alertando a unos y otros para que se dejaran amar por Dios. Su compromiso con todos y en favor de todos nos alienta a los bautizados y a los que compartimos con  ella el carisma de la Predicación.

Antonio Fr. Antonio Bueno Espinar O.P.

Convento de Santa Cruz la Real (Granada)

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 Martes   30 de Abril de 2019  

Tenéis que nacer de nuevo

Hoy celebramos: San Pio V (30 de Abril)

Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 4, 32-37

En el grupo de los creyentes todos pensaban y sentían lo mismo: lo poseían todo en común y nadie llamaba suyo propio nada de lo que tenía. Los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con mucho valor. Y Dios los miraba a todos con mucho agrado. Ninguno pasaba necesidad, pues los que poseían tierras o casas las vendían, traían el dinero y lo ponían a disposición de los apóstoles; luego se distribuía según lo que necesitaba cada uno. José, a quien los apóstoles apellidaron Bernabé, que significa Consolado, que era levita y natural de Chipre, tenía un campo y lo vendió; llevó el dinero y lo puso a disposición de los apóstoles.

Salmo

Sal 92, lab. 1c-2. 5 R. El Señor reina, vestido de majestad.

El Señor reina, vestido de majestad,
el Señor, vestido y ceñido de poder. R/.

Así está firme el orbe y no vacila.
Tu trono está firme desde siempre,
y tú eres eterno. R/.

Tus mandatos son fieles y seguros;
la santidad es el adorno de tu casa,
Señor, por días sin término. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan 3, 5a. 7b-15

En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo: -«Tenéis que nacer de nuevo; el viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que ha nacido del Espíritu.» Nicodemo le preguntó: – «¿Cómo puede suceder eso?» Le contestó Jesús: – « Y tú, el maestro de Israel, ¿no lo entiendes? Te lo aseguro, de lo que sabemos hablamos; de lo que hemos visto damos testimonio, y no aceptáis nuestro testimonio. Si no creéis cuando os hablo de la tierra, ¿cómo creeréis cuando os hable del cielo? Porque nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna.»

Reflexión del Evangelio del día

Un solo corazón y una sola alma

La Pascua es la fiesta de la vida y el Evangelio nos dice que la vida eterna nos viene de Cristo elevado en la Cruz. Esta fiesta hemos de manifestarla con conductas similares a las de la primera comunidad de Jerusalén, presentarnos con conductas parecidas a las que tenían los apóstoles, ya que la comunidad es lugar de encuentro, de compartir la oración, de sintonizar con los sentimientos de Jesús.

El tema principal de estos versículos del Libro de los Hechos de los Apóstoles es el de la comunidad de bienes y aquí Lucas insiste en la renuncia efectiva de las riquezas. La primera lectura de hoy nos propone el ejemplo que vivía la comunidad apostólica y sus manifestaciones de fe como la unión fraterna, el compartir los bienes, la valentía de dar testimonio del Resucitado. Ahora continuamos “esta obra” cuando vivimos el mensaje de los apóstoles porque Cristo está con nosotros.

Los creyentes tenían un solo corazón y una sola alma, ideal de Dios para con los hombres y mujeres, reproduciendo sobre la tierra las relaciones de amor de la Trinidad. La fraternidad, la alegría, la comunión son aspiraciones de la humanidad y forman parte del plan de Dios con nosotros. La comunión espiritual, de alma y corazón, de pensamientos y sentimientos, son las formas de concretar nuestra unión, una unidad encarnada, un estilo de vida evangélica.

Conversando con el Hijo del hombre

Jesús dialoga con Nicodemo, conversan a medianoche, presentando cuestiones mutuamente uno a otro y con respuestas profundas. Nicodemo era fariseo, magistrado judío; Jesús le llama maestro en Israel y aun siendo “un sabio” para el pueblo no comprende lo que le quiere revelar, afirmando que nadie puede realizar los signos que Jesús realiza si Dios no está con Él. Estos versículos muestran nuestra incredulidad subrayando las reacciones humanas frente a las afirmaciones divinas y, mostrando la responsabilidad del que no cree cuando se afirma “no recibís mi testimonio”.

El Evangelio invita a descubrir la vida eterna que ofrece el Hijo de Dios a todos los que crean en Él. A través de la conversación de Jesús con Nicodemo somos invitados a creer por nuestra fe en Cristo, que habla de lo que sabe y de lo que ha visto.

En la Orden de Predicadores recordamos a un hermano nuestro, italiano, fraile dominico del siglo XVI, que siendo elegido Romano Pontífice mantuvo su nombre y el hábito dominicano: Pío V, Papa; (desde entonces el Santo Padre viste de blanco). Este santo dominico vivió en su misma vida el mensaje que nos comunican las lecturas: vivió en comunidad anunciando el Evangelio. Y parafraseando al salmista nos atrevemos a decir: “la santidad es el adorno de nuestra casa”.

Nosotros, ¿hablamos de lo que conocemos? ¿Damos testimonio de lo que hemos visto?

¿Somos capaces de pensar y sentir lo mismo, aceptando el testimonio de Jesús?

Solo se puede amar lo que se conoce. Viviendo en comunidad (familiar, eclesial, laboral) nos amamos fraternalmente. Y porque Jesucristo está en medio de nosotros, podemos seguir viviendo el mensaje apostólico. 

Dominicas Monjas Dominicas Contemplativas

Monasterio Stma. Trinidad y Sta. Lucía (Orihuela)

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 Miércoles   1 de Mayo de 2019  

El que realiza la verdad se acerca a la luz

Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 5, 17-26

En aquellos días, el sumo sacerdote y los de su partido -la secta de los saduceos-, llenos de envidia, mandaron prender a los apóstoles y meterlos en la cárcel común. Pero, por la noche, el ángel del Señor les abrió las puertas de la celda y los sacó fuera, diciéndoles: – «ld al templo y explicadle allí al pueblo íntegramente este modo de vida.» Entonces ellos entraron en el templo al amanecer y se pusieron a enseñar. Llegó entre tanto el sumo sacerdote con los de su partido, convocaron el Sanedrín y el pleno de los ancianos israelitas, y mandaron por los presos a la cárcel. Fueron los guardias, pero no los encontraron en la celda, y volvieron a informar: – «Hemos encontrado la cárcel cerrada, con las barras echadas, y a los centinelas guardando las puertas; pero, al abrir, no encontramos a nadie dentro.» El comisario del templo y los sumos sacerdotes no atinaban a explicarse qué había pasado con los presos. Uno se presentó, avisando: – «Los hombres que metisteis en la cárcel están ahí en el templo y siguen enseñando al pueblo.» El comisario salió con los guardias y se los trajo, sin emplear la fuerza, por miedo a que el pueblo los apedrease.

Salmo

Sal 33, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9 R. Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha.

Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren. R/.

Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió,
me libró de todas mis ansias. R/.

Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
Si el afligido invoca al Señor,
él lo escucha y lo salva de sus angustias. R/.

El ángel del Señor acampa en torno a sus fieles
y los protege.
Gustad y ved qué bueno es el Señor,
dichoso el que se acoge a él. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan 3, 16-21

Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios. El juicio consiste en esto: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra perversamente detesta la luz y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras. En cambio, el que realiza la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios.

Reflexión del Evangelio del día

Palabras de vida

Aún impactados por los atentados en Sri Lanka y en el marco de las reivindicaciones de justicia económica y social propias del primero de Mayo, los textos que nos propone la liturgia adquieren vigencia e intensidad. Vigencia, porque las persecuciones a los cristianos causan, incluso, muchas más víctimas en nuestros tiempos, que en la época de las persecuciones a los primeros cristianos. Intensidad, porque las repercusiones de esta violencia religiosa, junto con la intolerancia y fanatismo que la genera, producen una sensación de inseguridad, desconcierto, sinrazón e impotencia muy fuertes.

El texto de los Hechos de los Apóstoles narra el encarcelamiento de los apóstoles por mandato del sumo sacerdote y los saduceos, por “un arrebato de celo”. Para los judíos más ortodoxos, fieles custodios de un fuerte monoteísmo, la doctrina cristiana de un Dios-hombre es una herejía intolerable. Y, frente a los romanos, debían también mantener el orden social suprimiendo cualquier peligro de sedición. Pero la fuerza de vida del Resucitado no se puede encerrar en ninguna cárcel. Va más allá de cualquier religión, política, institución, poder o interés. En la noche de las intrigas y el uso de la fuerza, “el ángel del Señor abrió las puertas de la cárcel”. Y aquel amanecer, en el templo mismo, los apóstoles se pusieron a enseñar, como el ángel les había dicho: “…explicad al pueblo todas estas palabras de vida”.

Aquellos que pensaron que podían encerrar fácilmente la vida nueva, se quedaron desconcertados. Ellos, que son quienes pretenden imponer la oscuridad de sus miedos y recelos a perder relevancia o poder a aquellos que sienten como amenaza, se desorientan cuando las cosas se salen de sus manos y de su lógica. Las palabras de vida  desconciertan al mal, lo mismo que el amor desconcierta al odio, el bien a la maldad. Las palabras de vida abren las puertas de la esperanza, el futuro, la justicia, las posibilidades de superar todo aquello que margina y roba la dignidad del ser humano.

Obras de la luz

El mal, cualquier mal, nunca tendrá la última palabra. Dios ya la ha dicho en Jesucristo, con su muerte. “La Palabra de Dios ya fue cumplida. El silencio de Dios está a la espera del amor de los hombres, y él quisiera que esa Palabra fuera recibida, y en comunión de amor por siempre fuera plenitud de su don que a todos diera”, reza el himno del Sábado Santo. El texto del Evangelio de Juan insiste en la misión salvadora de Jesucristo, Unigénito de Dios, la luz que ilumina la verdad, el bien, a los justos.

Hoy tenemos presente un hombre justo, el hombre que va a marcar el origen humilde y trabajador de Jesús. El contraste de la figura del carpintero José, en una lejana aldea, con la potente imagen del Hijo de Dios como luz y salvación, tiene su punto de encuentro en la expresión tan joánica de “obrar la verdad”. José es la imagen del hombre que obra según Dios. El amor sincero y leal, y la confianza en el Dios de la vida y la esperanza, marcaron su compromiso con aquella familia sobrevenida de lo alto. La dignidad de cada persona sencilla que vive y trabaja en lo cotidiano, comprometida con el bien de todos, ilumina con mucha claridad por dónde va eso de obrar la verdad.

No quiere luz quien obra mal. La lucha por la justicia, la igualdad, los derechos humanos, sociales y políticos, la dignidad en las condiciones de vida y trabajo para todos, el fin de la explotación de los seres humanos y la Tierra, no pueden ser temas ajenos a la fe. Son parte esencial de la misma, porque acoger la luz que es la Palabra, y no preferir la tiniebla que siembra el mal obrar en este mundo, implica comprometerse con las obras “hechas según Dios”.

Quiero terminar con una palabras del papa Francisco en su Encíclica “Lumen Fidei” n.50. “No se trata sólo de una solidez interior, una convicción firme del creyente; la fe ilumina también las relaciones humanas, porque nace del amor y sigue la dinámica del amor de Dios. El Dios digno de fe construye para los hombres una ciudad fiable”.

Águeda Hna. Águeda Mariño Rico O.P.

Congregación de Santo Domingo

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 Jueves   2 de Mayo de 2019  

El que acepta su testimonio certifica la veracidad de Dios

Hoy celebramos: San Atanasio (2 de Mayo)

Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 5,27-33

En aquellos días, los guardias condujeron a los apóstoles a presencia del Sanedrín, y el sumo sacerdote les interrogó: -«¿No os habíamos prohibido formalmente enseñar en nombre de ése? En cambio, habéis llenado Jerusalén con vuestra enseñanza y queréis hacernos responsables de la sangre de ese hombre.» Pedro y los apóstoles replicaron: – «Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien vosotros matasteis, colgándolo de un madero. La diestra de Dios lo exaltó, haciéndolo jefe y salvador, para otorgarle a Israel la conversión con el perdón de los pecados. Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que le obedecen.» Esta respuesta los exasperó, y decidieron acabar con ellos.

Salmo

Sal 33, 2 y 9. 17-18. 19-20 R. Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha.

Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca.
Gustad y ved qué bueno es el Señor,
dichoso el que se acoge a él. R/.

El Señor se enfrenta con los malhechores,
para borrar de la tierra su memoria.
Cuando uno grita, el Señor lo escucha
y lo libra de sus angustias. R/.

El Señor está cerca de los atribulados,
salva a los abatidos.
Aunque el justo sufra muchos males,
de todos lo libra el Señor. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan 3, 31-36

El que viene de lo alto está por encima de todos. El que es de la tierra es de la tierra y habla de la tierra. El que viene del cielo está por encima de todos. De lo que ha visto y ha oído da testimonio, y nadie acepta su testimonio. El que acepta su testimonio certifica la veracidad de Dios. El que Dios envió habla las palabras de Dios, porque no da el Espíritu con medida. El Padre ama al Hijo y todo lo ha puesto en su mano. El que cree en el Hijo posee la vida eterna; el que no crea al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios pesa sobre él.

Reflexión del Evangelio del día

Obedecer a Dios antes que a los hombres

Los apóstoles ante la autoridad del Sanedrín ponen por encima de ella la obediencia a Dios. Cumplir la voluntad de Dios es más importante que cualquier prohibición humana que ostente autoridad.

No pierden la ocasión de recordarles que ellos fueron los que mataron en un madero al autor de la vida. Y Dios lo resucitó, nombrándolo jefe y salvador para otorgarle a Israel la conversión con el perdón de los pecados.

Esta es una síntesis de la fe apostólica que sitúa a los apóstoles en una dimensión de testimonio por medio del Espíritu que Dios da a los que le obedecen.

Los Apóstoles han abandonado el miedo, todo tipo de sucesos milagrosos le están ocurriendo, nada impide su predicación, ni siquiera el hecho de haber sido encerrados impidió que predicasen en el templo.

El abandono del miedo es el origen de la superación, es el momento de la fe, de los actos de amor, de cómo afrontar cada acontecimiento de dolor. El abandono del miedo es el origen de la libertad, de la expresión libre de nuestra fe. El abandono del miedo nos sitúa en el testimonio de la vida, podemos dar testimonio de todo cuanto amamos porque ya no hay nada que coarte su expresión.

El abandono del miedo a veces nos conduce a enfrentamientos, porque supone un cambio personal importante, que confundirá a quienes van a impedir que esos cambios sucedan. Es lo que se llama la resistencia al cambio. La gente procurará verte siempre con la idea que tienen prefijada en su mente, y toda disonancia conducirá a una tensión.

El abandono del miedo nos introduce en el camino del coraje. Habrá cosas impensables para ti a las que hoy te atreves a contradecir. El coraje y la fuerza se mostrarán más contundentes a la hora de afrontar los problemas. Ya no hay parálisis, ahora todo es creatividad y camino por andar.

El que acepta su testimonio certifica la veracidad de Dios

Hay verdades en la vida en las que uno cae en la cuenta por el mero hecho de experimentar la caducidad de las promesas hechas por los hombres. A esas verdades nos aferramos como si fuera el único testimonio que existe.

Sin embargo, hay una verdad que brota de la fe, la que da testimonio de la vida de Dios, la que se expresa con el amor y el perdón, la que nunca renuncia a los gestos de misericordia, la verdad que expresa la bondad de Dios en la piel de aquellos que se desviven en los caminos de la pobreza y del abatimiento humano. Todo árbol caído encierra en él una esperanza. La esperanza de volver a levantarse. Así pasa con el ser humano. La fe que certifica la veracidad de Dios es aquella que es capaz de levantarse para vivir.

Dios nos llama a la vida, a una vida renovada, nos resucita en el aliento vital que nos ofreció en la creación. Nos revitaliza en la fe y en la esperanza con la resurrección.

Pidamos llenos de confianza para que cada día sepamos ver la contante vocación a la vida que el resucitado nos ofrece.

Alexis Fr. Alexis González de León O.P.

Convento de San Pablo y San Gregorio (Valladolid)

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 Viernes   3 de Mayo de 2019  

Yo soy el camino, y la verdad, y la vida

Hoy celebramos: Santos Felipe y Santiago (3 de Mayo)

Primera Lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 15, 1-8

Os recuerdo, hermanos, el Evangelio que os proclamé y que vosotros aceptasteis, y en el que estáis fundados, y que os está salvando, si es que conserváis el Evangelio que os proclamé; de lo contrario, se ha malogrado vuestra adhesión a la fe.
Porque lo primero que yo os transmití, tal como lo había recibido, fue esto: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se le apareció a Cefas y más tarde a los Doce; después se apareció a más de quinientos hermanos juntos, la mayoría de los cuales viven todavía, otros han muerto; después se le apareció a Santiago, después a todos los apóstoles; por último, se me apareció también a mí.

Salmo

Sal 18, 2-3. 4-5 R. A toda la tierra alcanza su pregón

El cielo proclama la gloria de Dios,
el firmamento pregona la obra de sus manos:
el día al día le pasa el mensaje,
la noche a la noche se lo susurra. R.

Sin que hablen,
sin que pronuncien, s
in que resuene su voz,
a toda la tierra alcanza su pregón,
y hasta los límites del orbe su lenguaje. R.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan 14, 6-14

En aquel tiempo, dijo Jesús a Tomás:
-«Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí. Si me conocéis a mi, conoceréis también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto.»
Felipe le dice:
-«Señor, muéstranos al Padre y nos basta.»
Jesús le replica:
-«Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mi ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre” ? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, hace sus obras, Creedme: yo estoy en el Padre, y el Padre en mí. Si no, creed a las obras. Os lo aseguro: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores. Porque yo me voy al Padre; y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.
Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré. »

Reflexión del Evangelio del día

La Resurrección, nuestra razón de ser

Hoy San Pablo nos dice de manera rotunda cual es el pilar fundamental de nuestra Fe: que Cristo resucitó y vive. Así de claro, así de sencillo ¡Y así de grande! En su carta a los Corintios les recuerda lo que les había predicado cuando estuvo con ellos: la Pasión y muerte de Jesús y su Resurrección y que todo fue para el perdón de nuestros pecados. Les relata las personas que vieron al Maestro y dieron testimonio de que estaba vivo, como queriendo reforzar sus palabras, estamos en los primeros momentos de la Iglesia y muchos de los que fueron testigos del paso de Cristo por la tierra aún vivían.

Y el mismo San Pablo narra como también a él    se le apareció. El Apóstol ha sido testigo en primera persona de que Jesús está con nosotros. Y nos recuerda que es en eso precisamente en lo que se fundamenta nuestra Fe, en un Dios vivo, cercano y presente. Con esa confianza debemos abordar nuestras relaciones con Dios.

Nuestro cimiento es la fe

Tomás y Felipe nos dan la oportunidad de conocer un poco más a Jesús. Ellos le exponen sus dudas al Maestro y Él les da una respuesta que solo desde el corazón podemos entender: La unidad del Padre y el Hijo, “Quien me ha visto a mí, ha visto al Padre”. Y va más allá al decirles, al decirnos, que si no creemos en sus palabras creamos en las obras: “El Padre, que permanece en mí, hace sus obras. Creedme, yo estoy en el Padre y el Padre en mí. Si no, creed a las obras”. El Dogma de la Santísima Trinidad (muy presente en este pasaje, pienso que es el Espíritu Santo el que inspira a Jesús y mueve a Jesús) es muy difícil de entender por nosotros, pero basta con escuchar atentamente las palabras de Cristo para abandonarnos a su confianza y creer sin miedo y sin reservas.

Y una vez más Cristo nos anima a pedir con confianza, a orar con la seguridad de que seremos escuchados y atendidos: “…Y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo” Es una prueba más del amor infinito que nos tiene Dios, de su Misericordia para con nosotros. Podemos no entender, podemos dudar, pero siempre tenemos que tener la certeza de que la mano tendida del Padre nos aguarda. Sé que son cosas difíciles de comprender, por eso os animo a que perseveréis en la Fe, que pidáis Fe a Cristo. La Fe es la roca fuerte en la que cimentar nuestra vida, la palanca que moverá nuestro corazón en el camino hacia a Dios y en nuestras relaciones con los demás.

“Yo soy el camino, la verdad y la vida” dice Jesús al inicio de este pasaje….” “Quien a Dios tiene, nada le falta” nos dirá Santa Teresa. Camino, Verdad y Vida ¿Qué más podemos necesitar?

Luis D. Luis Maldonado Fernández de Tejada, OP

Fraternidad Laical de Santo Domingo, de Almagro

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 Sábado   4 de Mayo de 2019  

Soy yo, no temáis

Hoy celebramos: Beata Emilia Bichieri (4 de Mayo)

Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 6, 1-7

En aquellos días, al crecer el número de los discípulos, los de lengua griega se quejaron contra los de lengua hebrea, diciendo que en el suministro diario no atendían a sus viudas. Los Doce convocaron al grupo de los discípulos y les dijeron: – «No nos parece bien descuidar la palabra de Dios para ocuparnos de la administración. Por tanto, hermanos, escoged a siete de vosotros, hombres de buena fama, llenos de espíritu y de sabiduría, y los encargaremos de esta tarea: nosotros nos dedicaremos a la oración y al ministerio de la palabra.» La propuesta les pareció bien a todos y eligieron a Esteban, hombre lleno de fe y de Espíritu Santo, a Felipe, Prócoro, Nicanor, Timón, Parmenas y Nicolás, prosélito de Antioquía, Se los presentaron a los apóstoles y ellos les impusieron las manos orando. La palabra de Dios iba cundiendo, y en Jerusalén crecía mucho el número de discípulos; incluso muchos sacerdotes aceptaban la fe.

Salmo

Sal 32, 1-2. 4-5. 18-19 R. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.

Aclamad, justos, al Señor,
que merece la alabanza de los buenos.
Dad gracias al Señor con la cítara,
tocad en su honor el arpa de diez cuerdas. R/.

Que la palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra. R/.

Los ojos del Señor están puestos en sus fieles,
en los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre.R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan 6, 16-21

Al oscurecer, los discípulos de Jesús bajaron al lago, embarcaron y empezaron a atravesar hacia Cafárnaún. Era ya noche cerrada, y todavía Jesús no los había alcanzado; soplaba un viento fuerte, y el lago se iba encrespando. Habían remado unos cinco o seis kilómetros, cuando vieron a Jesús que se acercaba a la barca, caminando sobre el lago, y se asustaron. Pero él les dijo: – «Soy yo, no temáis.» Querían recogerlo a bordo, pero la barca tocó tierra en seguida, en el sitio a donde iban.

Reflexión del Evangelio del día

La Palabra de Dios iba cundiendo

Ser cristiano lleva consigo fundamentalmente dos cosas: predicar, escuchar la Palabra de Dios y cumplir la Palabra predicada. Ya desde los primeros tiempos del cristianismo  hubo dificultades para llevar a cabo estas dos tareas. La primera lectura nos muestra un pequeño conflicto de convivencia entre los cristianos provenientes del judaísmo y los provenientes de los gentiles con la consecuencia de que las viudas de estos últimos no eran debidamente atendidas.

Se reunió “el grupo de los discípulos” y encontraron una solución, una solución cristiana, atendiendo tanto a la predicación de la Palabra como a sus consecuencias prácticas de atención a las viudas para lo que eligieron a siete hombres “de buena fama, llenos de espíritu de sabiduría”.

También los cristianos del siglo XXI debemos estar atentos para alimentar nuestra vida “devorando” la Palabra de Dios y viviendo todo lo que nos indica para que la ilusión y la esperanza aniden en nuestros corazones y todos los que nos rodean vean que es Cristo, el que es la Palabra, el que mueve nuestra existencia… y se animen a  aceptar nuestra fe.

Soy yo, no temáis

Mateo y Marcos amplían la versión de Juan de este pasaje. Después de la multiplicación de los panes y los peces, Jesús mandó a sus discípulos ir en la barca a la otra orilla del lago, mientras él despedía a la gente y se retiraba al monte a orar. Más tarde fue a su encuentro andando sobre las aguas de lago, que se había encrespado. Los discípulos no le reconocieron y pensaron que era un fantasma hasta que Jesús les serenó: “Soy yo, no temáis”. Y la paz volvió a sus corazones. Jesús no les había abandonado. Seguía con ellos.

Una lección más de Jesús  para sus seguidores de cualquier época, sobre todo, en tiempo de resurrección. Jesús resucitado está dispuesto a no abandonarnos nunca a lo largo de nuestra existencia terrena. Nada ni nadie será capaz de separarnos de su amor, de su presencia, de su ayuda. En momentos de zozobra y de oscuridad, él saldrá a nuestro encuentro para decirnos: “Soy yo, no temáis”, sigo con vosotros.

Manuel Fray Manuel Santos Sánchez

Convento de Santo Domingo (Oviedo)

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