La verdadera violencia que se apodera del Reino de los cielos.

Evangelio del día
¿Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68

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Jueves, 13 De Diciembre

Jueves de la segunda semana de Adviento

Santa Lucía de Siracusa

Santa Lucía de Siracusa

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Libro de Isaías (41,13-20.)
Yo, el Señor, soy tu Dios, el que te sostengo de la mano derecha y te digo: “No temas, yo vengo en tu ayuda”.
Tú eres un gusano, Jacob, eres una lombriz, Israel, pero no temas, yo vengo en tu ayuda -oráculo del Señor- y tu redentor es el Santo de Israel.
Yo te convertiré en una trilladora, afilada, nueva, de doble filo: trillarás las montañas y las pulverizarás, y dejarás las colinas como rastrojo.
Las aventarás y el viento se las llevará, y las dispersará la tormenta; y tú te alegrarás en el Señor, te gloriarás en el Santo de Israel.
Los pobres y los indigentes buscan agua en vano, su lengua está reseca por la sed. Pero yo, el Señor, les responderé, yo, el Dios de Israel, no los abandonaré.
Haré brotar ríos en las cumbres desiertas y manantiales en medio de los valles; convertiré el desierto en estanques, la tierra árida en vertientes de agua.
Pondré en el desierto cedros, acacias, mirtos y olivos silvestres; plantaré en la estepa cipreses, junto con olmos y pinos,
para que ellos vean y reconozcan, para que reflexionen y comprendan de una vez que la mano del Señor ha hecho esto, que el Santo de Israel lo ha creado.

Salmo (145(144),1.9.10-11.12-13ab.)
Te alabaré, Dios mío, a ti, el único Rey,
y bendeciré tu Nombre eternamente;
el Señor es bueno con todos
y tiene compasión de todas sus criaturas.

Que todas tus obras te den gracias, Señor,
y tus fieles te bendigan;
que anuncien la gloria de tu reino
y proclamen tu poder.

Así manifestarán a los hombres tu fuerza
y el glorioso esplendor de tu reino:
tu reino es un reino eterno,
y tu dominio permanece para siempre.

Evangelio según San Mateo (11,11-15.)
Jesús dijo a la multitud:
“Les aseguro que no ha nacido ningún hombre más grande que Juan el Bautista; y sin embargo, el más pequeño en el Reino de los Cielos es más grande que él.
Desde la época de Juan el Bautista hasta ahora, el Reino de los Cielos es combatido violentamente, y los violentos intentan arrebatarlo.
Porque todos los Profetas, lo mismo que la Ley, han profetizado hasta Juan.
Y si ustedes quieren creerme, él es aquel Elías que debe volver.
¡El que tenga oídos, que oiga!”

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

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Orígenes (c. 185-253)

presbítero y teólogo

Homilías sobre Josué, nº 5

La verdadera violencia que se apodera del Reino de los cielos.

Josué atravesó el Jordán para atacar a la ciudad de Jericó. Mas, san Pablo enseña: “Nuestra lucha no es contra hombres de carne y hueso, sino contra las fuerzas sobrehumanas y supremas del mal que dominan este mundo de tinieblas” (Ef 6,12). Las cosas que han sido escritas son imágenes y símbolos. Porque Pablo dice en otro lugar: “Todo esto les sucedía como un ejemplo: y fue escrito para escarmiento nuestro, a quienes nos ha tocado vivir en la última de las edades” (1C 10,11). Si estas cosas, pues, han sido escritas para nuestra instrucción, entonces ¿por qué tardas tú? Hagamos como Josué, marchemos a la guerra, asaltemos la ciudad más extensa de este mundo, es decir, la malicia, y destruyamos las murallas orgullosas del pecado.
¿Mirarás a tu alrededor para ver que camino has de tomar, qué campo de batalla has de escoger? Encontrarás, sin duda, que mis palabras son extrañas, y sin embargo son verdaderas: limítate a buscarlos en ti solo. En ti está la batalla que tienes que librar, en tu interior está el edificio de la malicia que es preciso abatir; tu enemigo sale del fondo de tu corazón. No soy yo quien lo digo, es Cristo; escúchale: “Los malos pensamientos, homicidios, adulterios, mala conducta, robos, falsos testimonios, difamaciones, vienen del corazón” (Mt 15,19). ¿Te das cuenta del poder de este ejército enemigo que se lanza contra ti desde el fondo de tu corazón? Estos son nuestros verdaderos enemigos.

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Mensaje especial del 12 de diciembre

Mensaje de la Santísima Virgen

 

12 de Diciembre del 2018

Fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe

Oración de las 3:00 P.M. en el Campo de los Corazones Unidos

 (Este mensaje se recibió por partes durante varios días.)

 

Llega la Santísima Virgen como Nuestra Señora de Guadalupe.  Dice:  “Alabado sea Jesús.”

 

“Queridos hijos, el Señor me permite trascender nuevamente el tiempo y espacio y comunicarme con ustedes.  La mayoría de ustedes no se da cuenta de la endeble situación en la que está el mundo. El bienestar del futuro del mundo recae en unos cuantos líderes elegidos y en lo que tienen como verdad en sus corazones.  Hay mucha inestabilidad en el mundo debido al trato que le da el hombre al no nacido. Nunca van a tener una auténtica y duradera paz en el mundo hasta que la vida en el vientre materno esté en paz. Mientras sigan aceptando el aborto como un derecho legal, las naciones estarán en guerra.  Ciertas ideologías abrazarán la violencia, y la verdad será objeto de burla.”

 

“El que Yo les hable hoy es una oportunidad más para que el corazón del mundo cambie su curso. Si se ignora la intervención del Cielo, Mi Hijo, quien ha sido amorosamente paciente, permitirá que comience Su Ira.  Yo temo que entonces no haya marcha atrás.”

 

“Renuncien a la soberbia de no tomar estos Mensajes en serio y con un corazón abierto.  Su incredulidad o su tibia respuesta no cambiará la realidad de la intervención del Cielo en este lugar.”

 

“El Corazón de Dios sufre por el desacato y la indiferencia del mundo actual hacia Sus mandamientos.  Muy pocos pueden decir con sinceridad que sí aman a Dios sobre todas las cosas como lo ordena Su mandamiento.  Yo detengo Su Brazo de la Justicia con gran esfuerzo gracias a sus Rosarios, otras oraciones y sacrificios.”

 

“De vez en cuando, ustedes ven una pequeña porción de la Ira de Dios en los desastres naturales sin precedente, tales como fuertes huracanes, incendios y terremotos.  No obstante, esto sólo impacta al corazón del hombre temporalmente y no lo suficiente como para su arrepentimiento.”

 

“Las leyes de cada nación tienen que ser un reflejo de los mandamientos de Dios. Cada nación se define ante los Ojos de Dios en base a ello.”

 

“Yo no vengo a ustedes con un corazón que regaña, sino con el corazón de una madre que por amor a sus hijos desea corregirlos antes que sea demasiado tarde.”

 

“Queridos hijos, en estos días se dedica mucho tiempo y esfuerzo a los regalos y a los bienes terrenales.  Yo les digo, el regalo más grande que tienen o que jamás recibirán es el regalo de su fe. Atesórenlo.  Recen pidiendo poder perseverar en la fe, pues estos son los tiempos predichos en los que la fe sería muy desafiada.  Yo soy siempre la Protectora de su Fe, una advocación a la que nunca renunciaré por falta de aprobación.  Invóquenme, y Yo fortaleceré su fe en medio de las dificultades.”

 

“Como siempre, le doy la gloria y el honor a Jesús, el Señor.  Agradezco a todos y a cada uno de ustedes por hacer el esfuerzo de estar aquí hoy en Mi presencia.  Estoy en medio de cada uno de sus corazones.  Cada uno de ustedes es hijo Mío y Yo soy su Madre celestial. Recen siempre por la conversión del corazón del mundo, el cual aflige dolorosamente el Corazón de Mi Hijo.”

 

“Queridos hijos, el día de hoy, mientras me llevo todas sus peticiones en Mi Corazón, les imparto Mi Bendición del Amor Santo.”

 

 

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«María se puso en camino»

Evangelio del día
¿Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68

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Miércoles, 12 De Diciembre

Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de América y Filipinas, Fiesta

San Corentino de Quimper

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Libro de Isaías (7,10-14.8,10.)
Una vez más, el Señor habló a Ajaz en estos términos:
«Pide para ti un signo de parte del Señor, en lo profundo del Abismo, o arriba, en las alturas».
Pero Ajaz respondió: «No lo pediré ni tentaré al Señor.»
Isaías dijo: «Escuchen, entonces, casa de David: ¿Acaso no les basta cansar a los hombres, que cansan también a mi Dios?.
Por eso el Señor mismo les dará un signo. Miren, la joven está embarazada y dará a luz un hijo, y lo llamará con el nombre de Emmanuel.
Hagan un proyecto: ¡fracasará! Digan una palabra: ¡no se realizará! Porque Dios está con nosotros.

Salmo (67(66),2-3.5.7-8.)
El Señor tenga piedad y nos bendiga,
haga brillar su rostro sobre nosotros,
para que en la tierra se reconozca su dominio,
y su victoria entre las naciones.

Que canten de alegría las naciones,
porque gobiernas a los pueblos con justicia
y guías a las naciones de la tierra.
La tierra ha dado su fruto:

el Señor, nuestro Dios, nos bendice.
Que Dios nos bendiga,
y lo teman todos los confines de la tierra.

Evangelio según San Lucas (1,39-48.)
María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá.
Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel.
Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo,
exclamó: “¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre!
¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme?
Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno.
Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor”.
María dijo entonces: “Mi alma canta la grandeza del Señor,
y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador,
porque el miró con bondad la pequeñez de tu servidora.
En adelante todas las generaciones me llamarán feliz”.

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

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Santa Teresa de Calcuta (1910-1997)

fundadora de las Hermanas Misioneras de la Caridad

No hay amor más grande (No Greater Love, p. 125 )

«María se puso en camino»

Después que María fue visitada por el ángel, se puso rápidamente en camino a casa de su prima Isabel, la cual también esperaba un hijo. Y el niño que había de nacer, Juan Bautista, saltó de gozo en el vientre de Isabel. ¡Qué maravilla! ¡El Dios todopoderoso, para anunciar la venida de su Hijo, escogió a un niño que había de nacer!
María, a través del misterio de la Anunciación y de la Visitación, representa el modelo de vida que nosotras deberíamos llevar. Primero acogió a Jesús en su existencia; seguidamente, compartió lo que había recibido. Cada vez que recibimos la Santa Comunión, Jesús, el Verbo, se hace carne en nuestra vida –don de Dios, al mismo tiempo bello, gracioso, singular. Esta fue la primera Eucaristía: María ofrece a su Hijo en ella, en quien él había puesto el primer altar. María, la única que podía afirmar con una confianza absoluta: «Esto es mi cuerpo», a partir de ese primer momento ofreció su propio cuerpo, su fuerza, todo su ser, para la formación del Cuerpo de Cristo.
Nuestra Madre la Iglesia ha elevado, delante del rostro de Dios, a un gran honor a las mujeres proclamando a María Madre de la Iglesia.

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¿No dejará a las noventa y nueve para ir en busca de la oveja perdida?

Evangelio del día
¿Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68

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Martes, 11 De Diciembre

Martes de la segunda semana de Adviento

Santa María Maravillas de Jesús

Santa María Maravillas de Jesús

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Libro de Isaías (40,1-11.)
¡Consuelen, consuelen a mi Pueblo, dice su Dios!
Hablen al corazón de Jerusalén y anúncienle que su tiempo de servicio se ha cumplido, que su culpa está paga, que ha recibido de la mano del Señor doble castigo por todos sus pecados.
Una voz proclama: ¡Preparen en el desierto el camino del Señor, tracen en la estepa un sendero para nuestro Dios!
¡Que se rellenen todos los valles y se aplanen todas las montañas y colinas; que las quebradas se conviertan en llanuras y los terrenos escarpados, en planicies!
Entonces se revelará la gloria del Señor y todos los hombres la verán juntamente, porque ha hablado la boca del Señor.
Una voz dice: “¡Proclama!”. Y yo respondo: “¿Qué proclamaré?”. “Toda carne es hierba y toda su consistencia, como la flor de los campos:
la hierba se seca, la flor se marchita cuando sopla sobre ella el aliento del Señor. Sí, el pueblo es la hierba.
La hierba se seca, la flor se marchita, pero la palabra de nuestro Dios permanece para siempre”.
Súbete a una montaña elevada, tú que llevas la buena noticia a Sión; levanta con fuerza tu voz, tú que llevas la buena noticia a Jerusalén. Levántala sin temor, di a las ciudades de Judá: “¡Aquí está su Dios!”.
Ya llega el Señor con poder y su brazo le asegura el dominio: el premio de su victoria lo acompaña y su recompensa lo precede.
Como un pastor, él apacienta su rebaño, lo reúne con su brazo; lleva sobre su pecho a los corderos y guía con cuidado a las que han dado a luz.

Salmo (96(95),1-2.3.10ac.11-12.13.)
Canten al Señor un canto nuevo,
cante al Señor toda la tierra;
canten al Señor, bendigan su Nombre,
día tras día, proclamen su victoria.

Anuncien su gloria entre las naciones,
y sus maravillas entre los pueblos.
Digan entre las naciones: “¡El Señor reina!
El Señor juzgará a los pueblos con rectitud”.

Alégrese el cielo y exulte la tierra,
resuene el mar y todo lo que hay en él;
regocíjese el campo con todos sus frutos,
griten de gozo los árboles del bosque.

Griten de gozo delante del Señor,
porque él viene a gobernar la tierra:
Él gobernará al mundo con justicia,
y a los pueblos con su verdad.

Evangelio según San Mateo (18,12-14.)
Jesús dijo a sus discípulos:
“¿Qué les parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y una de ellas se pierde, ¿no deja las noventa y nueve restantes en la montaña, para ir a buscar la que se extravió?
Y si llega a encontrarla, les aseguro que se alegrará más por ella que por las noventa y nueve que no se extraviaron.
De la misma manera, el Padre que está en el cielo no quiere que se pierda ni uno solo de estos pequeños.”

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

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Santa Faustina Kowalska (1905-1938)

religiosa

Diario, § 1589

¿No dejará a las noventa y nueve para ir en busca de la oveja perdida?

La espera del alma a la venida del Señor
No sé, oh Señor, a qué hora vendrás,
Por eso vigilo continuamente y presto atención,
Yo, Tu esposa por Ti escogida,
Porque sé que Te gusta venir inadvertidamente,
Pero el corazón puro desde lejos Te sentirá, Señor.
Te espero, Señor, entre la quietud y el silencio,
Con gran añoranza en el corazón,
Con un deseo irresistible.
Siento que mi amor hacia ti se vuelve fuego
Y como una llama ascenderá al cielo al final de la vida
Y entonces se realizarán todos mis deseos.
Ven ya, mi dulcísimo Señor,
Y lleva mi corazón sediento
Allí, donde estás Tú, a las regiones excelsas del cielo,
Donde Tu vida dura eternamente.
La vida en la tierra es una agonía continua,
Mientras mi corazón siente que está creado para grandes alturas,
Y no lo atraen nada las llanuras de esta vida,
Porque mi patria es el cielo. Ésta es mi fe inquebrantable.

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Mensajes del 8 y 9 de diciembre

Mensaje de Dios Padre y de la Santísima Virgen

 

8 de Diciembre del 2018

Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María

 

La Santísima Virgen María dice:  “Alabado sea Jesús.”

 

“Queridos hijos, vengo en Mi Festividad de hoy para ayudarlos a preparar sus corazones para la venida de Mi Hijo en Navidad.  Recen pidiendo superar cualquier miedo, ansiedad, falta de perdón, ira o incluso las distracciones de la época, tales como el dar y recibir regalos. Cambien todas estas emociones por el amor, que fue lo que consumió el Corazón del Padre cuando formó a Mi Hijo en Mi Seno.  Con este Amor Santo y Divino es como se transformó el mundo para siempre y como las puertas del Cielo se abrieron para toda la humanidad.”

 

“Con gratitud por este enorme regalo, recen pidiendo que el Amor Santo consuma el corazón del mundo y coopere con la gracia de Dios para la salvación.  Yo siempre rezo con ustedes.  Mis oraciones se intensifican conforme se acerca la gran fiesta de la Navidad.  Yo quiero celebrar con cada uno de ustedes, no solamente en Navidad, sino también en el Cielo.”

 

Lean Lucas 2:10-11

…pero el Ángel les dijo: ‘No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo:  Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor’.

 

8 de Diciembre del 2018

Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María

(Este mensaje se recibió durante la oración de la Hora de Gracia.)

 

La Santísima Virgen María dice:  “Alabado sea Jesús.”

 

“Queridos hijos, hoy, regocíjense Conmigo.  No permitan que sus corazones se turben por las preocupaciones del mundo. Mejor, rindan todas sus preocupaciones a Mi Inmaculado Corazón, el cual está listo para servirlos.”

 

“Ustedes no enfrentan ningún desafío sin que Yo lo enfrente con ustedes.  No hay ningún poder humano, natural o creado por el hombre que pueda superar la gracia de Mi Corazón.  Entonces, no se sientan abrumados por los problemas. ¿Acaso no es suficiente Mi gracia? En su rendición está también su paz. Retrocedan y aguarden para ver la forma en que el Cielo resuelve cada problema.”

 

9 de Diciembre del 2018

Mensaje Público

 

Nuevamente veo una gran llama que he llegado a reconocer como el Corazón de Dios Padre.  Dice: “Hijos, estos tiempos están llenos de confusión.  Por lo tanto, refúgiense en el Corazón de la Santísima Madre.  Háganlo refugiándose en los Mensajes de Amor Santo.  En estos Mensajes está la certeza de su sendero a la vida eterna, al Cielo mismo.”

 

“Cuando se esfuerzan sinceramente para hacerlo, Mi protección yace sobre ustedes. No presten atención a quién cree y quién no cree.  Sean apóstoles del Amor Santo.  Dejen que sus vidas den testimonio del cumplimiento de estos Mensajes.  Dejen que el momento presente sea su púlpito de gracia.”

 

“Me siento muy agradecido de que estos Mensajes tengan su audiencia en el mundo. Satanás, hijos Míos, utiliza cada oportunidad para confundirlos con sus mentiras.  Estos Mensajes y esta Misión se oponen a cualquier mal con la verdad. Estén en paz en el refugio que Yo les ofrezco;  el refugio de estos Mensajes.  Dentro de estos Mensajes está Mi amor.”

 

Lean 2ª Timoteo 1:13-14

Toma como norma las saludables lecciones de fe y de amor a Cristo Jesús que has escuchado de mí. Conserva lo que se te ha confiado, con la ayuda del Espíritu Santo quehabita en nosotros.

 

 

 

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«¿Quién puede perdonar pecados más que Dios?»

Evangelio del día
¿Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68

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Lunes, 10 De Diciembre

Lunes de la segunda semana de Adviento

Santa Eulalia de Mérida

Santa Eulalia de Mérida

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Libro de Isaías (35,1-10.)
¡Regocíjese el desierto y la tierra reseca, alégrese y florezca la estepa!
¡Sí, florezca como el narciso, que se alegre y prorrumpa en cantos de júbilo! Le ha sido dada la gloria del Líbano, el esplendor del Carmelo y del Sarón. Ellos verán la gloria del Señor, el esplendor de nuestro Dios.
Fortalezcan los brazos débiles, robustezcan las rodillas vacilantes;
digan a los que están desalentados: “¡Sean fuertes, no teman: ahí está su Dios! Llega la venganza, la represalia de Dios: él mismo viene a salvarlos!”.
Entonces se abrirán los ojos de los ciegos y se destaparán los oídos de los sordos;
entonces el tullido saltará como un ciervo y la lengua de los mudos gritará de júbilo. Porque brotarán aguas en el desierto y torrentes en la estepa;
el páramo se convertirá en un estanque y la tierra sedienta en manantiales; la morada donde se recostaban los chacales será un paraje de caña y papiros.
Allí habrá una senda y un camino que se llamará “Camino santo”. No lo recorrerá ningún impuro ni los necios vagarán por él;
no habrá allí ningún león ni penetrarán en él las fieras salvajes. Por allí caminarán los redimidos,
volverán los rescatados por el Señor; y entrarán en Sión con gritos de júbilo, coronados de una alegría perpetua: los acompañarán el gozo y la alegría, la tristeza y los gemidos se alejarán.

Salmo (85(84),9ab-10.11-12.13-14.)
Voy a proclamar lo que dice el Señor:
el Señor promete la paz,
Su salvación está muy cerca de sus fieles,
y la Gloria habitará en nuestra tierra.

El Amor y la Verdad se encontrarán,
la Justicia y la Paz se abrazarán;
la Verdad brotará de la tierra
y la Justicia mirará desde el cielo.

El mismo Señor nos dará sus bienes
y nuestra tierra producirá sus frutos.
La Justicia irá delante de él,
y la Paz, sobre la huella de sus pasos.

Evangelio según San Lucas (5,17-26.)
Un día, mientras Jesús enseñaba, había entre los presentes algunos fariseos y doctores de la Ley, llegados de todas las regiones de Galilea, de Judea y de Jerusalén. La fuerza del Señor le daba poder para curar.
Llegaron entonces unas personas transportando a un paralítico sobre una camilla y buscaban el modo de entrar, para llevarlo ante Jesús.
Como no sabían por dónde introducirlo a causa de la multitud, subieron a la terraza y, desde el techo, lo bajaron con su camilla en medio de la concurrencia y lo pusieron delante de Jesús.
Al ver su fe, Jesús le dijo: “Hombre, tus pecados te son perdonados”.
Los escribas y los fariseos comenzaron a preguntarse: “¿Quién es este que blasfema? ¿Quién puede perdonar los pecados, sino sólo Dios?”.
Pero Jesús, conociendo sus pensamientos, les dijo: “¿Qué es lo que están pensando?
¿Qué es más fácil decir: ‘Tus pecados están perdonados’, o ‘Levántate y camina’?.
Para que ustedes sepan que el Hijo del hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados -dijo al paralítico- yo te lo mando, levántate, toma tu camilla y vuelve a tu casa”.
Inmediatamente se levantó a la vista de todos, tomó su camilla y se fue a su casa alabando a Dios.
Todos quedaron llenos de asombro y glorificaban a Dios, diciendo con gran temor: “Hoy hemos visto cosas maravillosas”.

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

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San Elredo de Rieval (1110-1167)

monje cisterciense

Sermón para Navidad

«¿Quién puede perdonar pecados más que Dios?»

    ¡Oh desdichado Adán! ¿Qué buscas que sea mejor que la presencia divina? Pero, hete aquí, ingrato, rumiando tu fechoría: «¡No; seré como Dios!» (cf Gn 3,5). ¡Qué orgullo tan intolerable! Acabas de ser hecho de arcilla y barro y, en tu insolencia, ¿quieres hacerte semejante a Dios ?… Es así como el orgullo ha engendrado la desobediencia, causa de nuestra desdicha…
¿Qué humildad podría compensar orgullo tan grande? ¿Es que hay  obediencia de hombre capaz de rescatar semejante falta? Cautivo ¿cómo puede liberar a un cautivo?; impuro ¿cómo puede liberar a un impuro? Dios mío ¿va a perecer vuestra criatura? « ¿Es que Dios se ha olvidado de su bondad, o la cólera cierra sus entrañas?» (Sl 76,10). ¡Oh no! « Mis pensamientos son de paz y no de aflicción » dice el Señor (Jr 29,11).
    ¡Apresúrate, pues, Señor; date prisa! Mira las lágrimas de los pobres; fíjate, «el gemido de los cautivos llega hasta ti» (Sl 78,11). Tiempo de dicha, día amable y deseado, cuando la voz del Padre exclama: «Por la opresión del humilde, por el gemido del pobre, yo me levantaré» (Sl 11,6)… Sí, «Ven a salvarnos, Señor, ven tú mismo, porque se acaban los buenos» (Sl 11,2).

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“Se alegrarán el desierto y el yermo, la estepa se regocijará y florecerá” (Is 35,1)

Evangelio del día
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Domingo, 9 De Diciembre

Segundo Domingo de Adviento

San Juan Diego Cuauhtlatoatzi

San Juan Diego Cuauhtlatoatzi

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Libro de Baruc (5,1-9.)
Quítate tu ropa de duelo y de aflicción, Jerusalén, vístete para siempre con el esplendor de la gloria de Dios,
cúbrete con el manto de la justicia de Dios, coloca sobre tu cabeza la diadema de gloria del Eterno.
Porque Dios mostrará tu resplandor a todo lo que existe bajo el cielo.
Porque recibirás de Dios para siempre este nombre: “Paz en la justicia” y “Gloria en la piedad”.
Levántate, Jerusalén, sube a lo alto y dirige tu mirada hacia el Oriente: mira a tus hijos reunidos desde el oriente al occidente por la palabra del Santo, llenos de gozo, porque Dios se acordó de ellos.
Ellos salieron de ti a pie, llevados por enemigos, pero Dios te los devuelve, traídos gloriosamente como en un trono real.
Porque Dios dispuso que sean aplanadas las altas montañas y las colinas seculares, y que se rellenen los valles hasta nivelar la tierra, para que Israel camine seguro bajo la gloria de Dios.
También los bosques y todas las plantas aromáticas darán sombra a Israel por orden de Dios,
porque Dios conducirá a Israel en la alegría, a la luz de su gloria, acompañándolo con su misericordia y su justicia.

Salmo (126(125),1-2ab.2cd-3.4-5.6.)
Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,
nos parecía que soñábamos:
nuestra boca se llenó de risas
y nuestros labios, de canciones.

Hasta los mismos paganos decían:
“¡El Señor hizo por ellos grandes cosas!”.
¡Grandes cosas hizo el Señor por nosotros
y estamos rebosantes de alegría!

¡Cambia, Señor, nuestra suerte
como los torrentes del Négueb!
Los que siembran entre lágrimas
cosecharán entre canciones.

El sembrador va llorando
cuando esparce la semilla,
pero vuelve cantando
cuando trae las gavillas.

Carta de San Pablo a los Filipenses (1,4-6.8-11.)
Siempre y en todas mis oraciones pido con alegría por todos ustedes,
pensando en la colaboración que prestaron a la difusión del Evangelio, desde el comienzo hasta ahora.
Estoy firmemente convencido de que aquel que comenzó en ustedes la buena obra la irá completando hasta el Día de Cristo Jesús.
Dios es testigo de que los quiero tiernamente a todos en el corazón de Cristo Jesús.
Y en mi oración pido que el amor de ustedes crezca cada vez más en el conocimiento y en la plena comprensión,
a fin de que puedan discernir lo que es mejor. Así serán encontrados puros e irreprochables en el Día de Cristo,
llenos del fruto de justicia que proviene de Jesucristo, para la gloria y alabanza de Dios.

Evangelio según San Lucas (3,1-6.)
El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene,
bajo el pontificado de Anás y Caifás, Dios dirigió su palabra a Juan, hijo de Zacarías, que estaba en el desierto.
Este comenzó entonces a recorrer toda la región del río Jordán, anunciando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados,
como está escrito en el libro del profeta Isaías: Una voz grita en desierto: Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos.
Los valles serán rellenados, las montañas y las colinas serán aplanadas. Serán enderezados los senderos sinuosos y nivelados los caminos desparejos.
Entonces, todos los hombres verán la Salvación de Dios.

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

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Beato Guerrico de Igny (c. 1080-1157)

abad cisterciense

Cuarto sermón sobre el Adviento, SC 166, p. 135

“Se alegrarán el desierto y el yermo, la estepa se regocijará y florecerá” (Is 35,1)

“Una voz grita: Preparad en el desierto un camino al Señor” (Is 40,3) Hermanos, nos conviene, ante todo, meditar sobre la gracia de la soledad, sobre el bienaventurado desierto que, desde los inicios de la salvación ha sido consagrado como remanso de paz para los santos. Realmente, el desierto ha sido santificado para nosotros por la voz del profeta, por la voz de aquel que gritaba en el desierto, que allí predicaba y bautizaba con un bautismo de penitencia. Antes que él, ya los grandes profetas habían tomada la soledad por su amiga que consideraban como colaboradora del Espíritu Santo 5Cf 1R 17,2s; 19,3s). Con todo, el desierto contiene una gracia incomparablemente mayor desde el momento en que Jesús se dirigió hacia él y sucedió a Juan en este lugar. (cf Mt 4,1)
Se fue al desierto para consagrar una vida nueva en este lugar, renovado por su presencia… no tanto para él mismo como para aquellos que, después de él, habitarían en el desierto. Entonces, si tú te has establecido en el desierto, quédate allí, espera allí al que te salvará de la pusilanimidad de espíritu y de la tempestad…
El Señor que sació a aquel gentío que le seguía al desierto, te salvará a ti que le has seguido, con mayores prodigios aún. Y cuando te parecerá que él te ha abandonado para siempre, vendrá a consolarte diciendo: “Recuerdo tu amor de juventud, tu cariño de joven esposa, cuando me seguías por el desierto…”(Jr 2,2) El Señor hará de tu desierto un paraíso de deleites y tú proclamarás, con el profeta, que “le han dado la gloria del Líbano, el esplendor del Carmelo y del Sarón” (Is 35,2)… Entonces, de tu alma, colmada de felicidad, brotará un himno de alabanza: “Que den gracias al Señor por su amor, por las maravillas que hace con los hombres! Porque sació a los sedientos, y colmó de bienes a los hambrientos.” (Sl 106,8-9)

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Publicado en Lecturas de la Misa del día

Evangelio del día – Semana del 10/12/2018 al 15/12/2018 (Segunda Semana de Adviento)

dominicos

Evangelio del día y comentarios a la Palabra diaria

Segunda Semana de Adviento – Año Par

Del 10

al 15 de diciembre de 2018

Introducción a la semana

La segunda semana de Adviento contempla las lecturas del llamado Segundo Isaías (capítulos 40-55 del libro de este profeta), escrito en una época mucho más tardía que el Primer Isaías (caps. 1-39). Se suele conocer como el “libro de la consolación”, ya que el consuelo es la tónica que lo caracteriza; consuelo que el profeta quiere transmitir al pueblo, al final de un exilio de unos cincuenta años en Babilonia (s. VI a. C.). Ese consuelo se basa en la confianza en Dios, cuyo fundamento es, por una parte, su poder creador al que nada resiste, y, por otra, su continua solicitud por Israel a lo largo de su historia pasada. Ese Dios que está a punto de intervenir restaurará las fuerzas debilitadas de su pueblo, a quien atenderá con mimo, a quien enseñará el camino del bien, para quien hará florecer el desierto. Los salmos de estos días son un eco de esta certeza y una invitación a bendecir la grandeza y la bondad del Señor que ya llega. En el evangelio de Mateo, Jesús confirma la bondad de ese Padre que busca al que se ha perdido, y ofrece su propio corazón como descanso al agobiado.

Las lecturas bíblicas de esta semana evocan también la figura de Elías, un profeta vigoroso y taumatúrgico, símbolo del juicio de Dios contra los impíos. En él podemos detectar una referencia implícita al Precursor del Señor, Juan el Bautista. De él habla también Jesús, que advierte de que ha llegado ya, aunque muchos no lo han reconocido ni han querido reaccionar al imperativo de su palabra.

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 Lunes   10 de Diciembre de 2018  

“Tus pecados están perdonados…, toma tu camilla y vete a tu casa”

Primera Lectura

Lectura del libro de Isaías 35,1-10:

El desierto y el yermo se regocijarán, se alegrarán el páramo y la estepa, florecerá como flor de narciso, se alegrará con gozo y alegría. Tiene la gloria del Líbano, la belleza del Carmelo y del Sarión. Ellos verán la gloria del Señor, la belleza de nuestro Dios. Fortaleced las manos débiles, robusteced las rodillas vacilantes; decid a los cobardes de corazón: «Sed fuertes, no temáis. Mirad a vuestro Dios, que trae el desquite; viene en persona, resarcirá y os salvará.» Se despegarán los ojos del ciego, los oídos del sordo se abrirán, saltará como un ciervo el cojo, la lengua del mudo cantará. Porque han brotado aguas en el desierto, torrentes en la estepa; el páramo será un estanque, lo reseco, un manantial. En el cubil donde se tumbaban los chacales brotarán cañas y juncos. Lo cruzará una calzada que llamarán Vía Sacra: no pasará por ella el impuro, y los inexpertos no se extraviarán. No habrá por allí leones, ni se acercarán las bestias feroces; sino que caminarán los redimidos, y volverán por ella los rescatados del Señor. Vendrán a Sión con cánticos: en cabeza, alegría perpetua; siguiéndolos, gozo y alegría. Pena y aflicción se alejarán.

Salmo

Sal 84,9ab-10.11-12.13-14 R/. Nuestro Dios viene y nos salvará

Voy a escuchar lo que dice el Señor: «Dios anuncia la paz a su pueblo y a sus amigos.» La salvación está ya cerca de sus fieles, y la gloria habitará en nuestra tierra. R/.

La misericordia y la fidelidad se encuentran, la justicia y la paz se besan; la fidelidad brota de la tierra, y la justicia mira desde el cielo. R/.

El Señor nos dará la lluvia, y nuestra tierra dará su fruto. La justicia marchará ante él, la salvación seguirá sus pasos. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas 5,17-26

Un día estaba Jesús enseñando, y estaban sentados unos fariseos y maestros de la ley, venidos de todas las aldeas de Galilea, Judea y Jerusalén. Y el poder del Señor lo impulsaba a curar. Llegaron unos hombres que traían en una camilla a un paralítico y trataban de introducirlo para colocarlo delante de él. No encontrando por donde introducirlo, a causa del gentío, subieron a la azotea y, separando las losetas, lo descolgaron con la camilla hasta el centro, delante de Jesús. Él, viendo la fe que tenían, dijo: «Hombre, tus pecados están perdonados.»Los escribas y los fariseos se pusieron a pensar: «¿Quién es éste que dice blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados más que Dios?»Pero Jesús, leyendo sus pensamientos, les replicó: «¿Qué pensáis en vuestro interior? ¿Qué es más fácil: decir “tus pecados quedan perdonados”, o decir “levántate y anda”? Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar pecados… –dijo al paralítico–: A ti te lo digo, ponte en pie, toma tu camilla y vete a tu casa.»Él, levantándose al punto, a la vista de ellos, tomó la camilla donde estaba tendido y se marchó a su casa dando gloria a Dios. Todos quedaron asombrados, y daban gloria a Dios, diciendo llenos de temor: «Hoy hemos visto cosas admirables.»

Reflexión del Evangelio del día

Dios viene en persona

El texto es una descarga de alegría que expresa el final de un oprobioso destierro; esto significa que se restaura Judá, el mejor icono de la salvación del pueblo elegido. El creyente judío sabe bien que esta acción solo se puede deber a Yahvé, que demuestra así su poder y su misericordia. El retorno a Jerusalén, la ciudad de la paz, se dibuja en clave de renovación de la casa común (se hermosea lo desértico) y de la misma humanidad (el enfermo sana, el miedoso sorprende con su nuevo ánimo); todo lo que dice deterioro o muerte es excluido de este retorno ilusionante y salvador. Es la alegría del retorno, el horizonte esperanzador del que regresa del exilio, el aceptar el desierto solo como lugar de paso: una forma de ver la belleza y la gloria del Señor, quien camina siempre con su pueblo. Por esto, y solo por esto, se pregona el fin del miedo y el pesimismo, para dejar oír bien claro la voz de la esperanza: Decid a los cobardes de corazón: sed fuertes, no temáis.

Tus pecados están perdonados…, toma tu camilla y vete a tu casa

Es admirable cómo ‘unos hombres’ manifiestan su fe en el Maestro Jesús y cómo eliminan todas las barreras para poner al enfermo frente al dador de la salud y la vida. La reacción de Jesús ante esta osadía confiada es un hermoso ejemplo práctico de humanidad redimida. Perdona los pecados del paralítico y restaura su discapacidad física; recupera al hombre en su total condición, alma y cuerpo, y, de paso, nos recuerda a la comunidad creyente que todo aquello que hace sufrir a la persona, también todo daño que hunde su raíz en nuestro pecado, todo lo que de una u otra forma nos deshumaniza… es tarea prioritaria a atender desde el servicio de la fe, desde la predicación del evangelio, desde la construcción del Reino. Es una declaración teológica y pastoral de obligado cumplimiento la que nos presenta este texto evangélico. Cierto que solo Dios perdona los pecados, que solo Él es nuestra fuerza y salvación, y Jesús de Nazaret bien que lo acredita entre nosotros; pero, por lo mismo, los que nos decimos sus seguidores tenemos que afinar nuestra sensibilidad ante todo el dolor de nuestro mundo, sea de la condición que fuese, y encararlo, acompañarlo y humanizarlo. No tenemos otra opción.

Nuestro oficio no es nuestro destino.No hay otro oficio ni empleo,que aquel que enseña al hombrea ser un Hombre.(León Felipe)

Fr. Jesús Duque O.P.
Convento de Santo Domingo de Scala-Coeli (Córdoba)
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 Martes   11 de Diciembre de 2018  

“Dios no quiere que se pierda ni uno de estos pequeños”

Primera Lectura

Lectura del libro de Isaías 40,1-11:

«Consolad, consolad a mi pueblo, –dice vuestro Dios–; hablad al corazón de Jerusalén, gritadle, que se ha cumplido su servicio, y está pagado su crimen, pues de la mano del Señor ha recibido doble paga por sus pecados.»Una voz grita: «En el desierto preparadle un camino al Señor; allanad en la estepa una calzada para nuestro Dios; que los valles se levanten, que montes y colinas se abajen, que lo torcido se enderece y lo escabroso se iguale. Se revelará la gloria del Señor, y la verán todos los hombres juntos –ha hablado la boca del Señor–.»Dice una voz: «Grita.»Respondo: «¿Qué debo gritar?»«Toda carne es hierba y su belleza corno flor campestre: se agosta la hierba, se marchita la flor, cuando el aliento del Señor sopla sobre ellos; se agosta la hierba, se marchita la flor, pero la palabra de nuestro Dios permanece por siempre.»Súbete a un monte elevado, heraldo de Sión; alza fuerte la voz, heraldo de Jerusalén; álzala, no temas, di a las ciudades de Judá: «Aquí está vuestro Dios. Mirad, el Señor Dios llega con poder, y su brazo manda. Mirad, viene con él su salario, y su recompensa lo precede. Como un pastor que apacienta el rebaño, su brazo lo reúne, toma en brazos los corderos y hace recostar a las madres.»

Salmo

Sal 95,1-2.3.10ac.11-12.13-14 R/. Nuestro Dios llega con poder

Cantad al Señor un cántico nuevo, cantad al Señor, toda la tierra; cantad al Señor, bendecid su nombre, proclamad día tras día su victoria. R/.

Contad a los pueblos su gloria, sus maravillas a todas las naciones. Decid a los pueblos: «El Señor es rey, él gobierna a los pueblos rectamente.» R/.

Alégrese el cielo, goce la tierra, retumbe el mar y cuanto lo llena; vitoreen los campos y cuanto hay en ellos, aclamen los árboles del bosque. R/.

Delante del Señor, que ya llega, ya llega a regir la tierra: regirá el orbe con justicia y los pueblos con fidelidad. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo 18,12-14

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «¿Qué os parece? Suponed que un hombre tiene cien ovejas: si una se le pierde, ¿no deja las noventa y nueve en el monte y va en busca de la perdida? Y si la encuentra, os aseguro que se alegra más por ella que por las noventa y nueve que no se habían extraviado. Lo mismo vuestro Padre del cielo: no quiere que se pierda ni uno de estos pequeños.»

Reflexión del Evangelio del día

Consolad a mi pueblo

Isaías es el gran predicador del Adviento, Isaías es el gran maestro de la esperanza, Isaías es el profeta que prepara nuestro corazón para que la Palabra de Dios reine en él. En la perícopa que hoy nos presenta la liturgia, aparecen varios gritos de parte de Dios: “Consolad a mi pueblo”; “Preparad el camino al Señor”; “La Palabra de nuestro Dios permanece por siempre”; “Aquí está vuestro Dios, que viene con poder”.

Isaías anuncia un nuevo Éxodo; si el primer éxodo permitió al pueblo de Israel salir de la esclavitud de Egipto, pasando por la prueba del desierto, ahora el nuevo éxodo, terminado el exilio, permite que en ese mismo inhóspito desierto se abra un camino al paso del pueblo.

El consuelo sigue al sufrimiento del pueblo de Israel en el destierro. Su castigo ha terminado y comienza el regreso. Hay que preparar el camino, allanar los montes y elevar los valles. La Alianza sigue estando vigente, no ha perdido validez. Dios sigue siendo nuestro Dios, y nosotros su pueblo y ovejas de su rebaño.

Toda la Palabra destila alegría, júbilo, gozo por la liberación y el nuevo comienzo que Dios propone. Tras el pecado, aparece la misericordia; y tras el destierro, un regreso hacia la tierra que mana leche y miel.

También nosotros podemos estar en un destierro, en un “castigo” por el pecado, que no es tal, sino la consecuencia de habernos alejado de lo que Dios quiere de nosotros como reza el dicho: “en el pecado va la penitencia”. Hoy se nos propone el regreso, y se nos facilita el retorno. Todo lo que tenemos que hacer es ponernos en marcha, y Dios mismo saldrá a nuestro encuentro.

¿Qué os parece?  …

En el Evangelio Jesús nos pide nuestra opinión, ante la actitud del pastor que “abandona” las noventa y nueve ovejas y va en busca de la perdida. En muchas ocasiones nos hemos visto en la situación de “oveja perdida”, a la que el pastor ama tanto que no descansa hasta encontrarla y devolverla al redil.

Pero en otras ocasiones nos hemos visto entre las noventa y nueve, esperando que el pastor vuelva con la que se perdió. ¿Qué hacemos mientras Él la busca? Esperar. Esperar que su amor y su desvelo den fruto. Esperar con la confianza de que si un día nosotros necesitamos ese desvelo y ese amor, lo vamos a tener. También desinteresadamente y también con la alegría del encuentro.

Si todos los miembros de la Iglesia formamos un solo rebaño, desearemos que ninguno se pierda. Es más, desearemos que nuestra gran familia siga creciendo con las “ovejas extraviadas” que van llegando a hombros del Buen Pastor. Y nos alegraremos con él.

¿En qué exilio me encuentro, del que se me invita a regresar?

Hoy, ¿me encuentro en la situación de “oveja perdida” o entre las ovejas que esperan a que el pastor vuelva con la que se perdió? ¿Me alegro de su regreso?

 

None Monasterio Ntra. Sra. de la Piedad – MM. Dominicas
Palencia
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 Miércoles   12 de Diciembre de 2018  

“Encontraréis descanso”

Primera Lectura

Lectura del libro de Isaías 40,25-31

«¿A quién podéis compararme, que me asemeje?», dice el Santo. Alzad los ojos a lo alto y mirad: ¿Quién creó aquello? El que cuenta y despliega su ejército y a cada uno lo llama por su nombre; tan grande es su poder, tan robusta su fuerza, que no falta ninguno. Por qué andas hablando, Jacob, y diciendo, Israel: «Mi suerte está oculta al Señor, mi Dios ignora mi causa»? ¿Acaso no lo sabes, es que no lo has oído?El Señor es un Dios eterno y creó los confines del orbe. No se cansa, no se fatiga, es insondable su inteligencia. Él da fuerza al cansado, acrecienta el vigor del inválido; se cansan los muchachos, se fatigan, los jóvenes tropiezan y vacilan; pero los que esperan en el Señor renuevan sus fuerzas, echan alas corno las águilas, corren sin cansarse, marchan sin fatigarse.

Salmo

Sal 102,1-2.3-4.8.10 R/. Bendice, alma mía, al Señor

Bendice, alma mía, al Señor,y todo mi ser a su santo nombre.Bendice, alma mía, al Señor,y no olvides sus beneficios. R/.

Él perdona todas tus culpasy cura todas tus enfermedades;él rescata tu vida de la fosay te colma de gracia y de ternura. R/.

El Señor es compasivo y misericordioso,lento a la ira y rico en clemencia;no nos trata como merecen nuestros pecadosni nos paga según nuestras culpas. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo 11,28-30

En aquel tiempo, exclamó Jesús: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.»

Reflexión del Evangelio del día

Los que esperan en el Señor corren y no se fatigan

El texto de la primera lectura pertenece al libro de la Consolación (40-55). El pueblo se encuentra en el destierro en Babilonia instalado en el desaliento, el desánimo y la desesperanza. Ha perdido su tierra, y con ello no solo ha perdido sus raíces, su patria, su identidad, sino que experimenta el abandono de su Dios que le había prometido esa tierra (Gn 12,7). Entonces se interroga: ¿Acaso las promesas de Dios no son irrevocables? ¿Ha abandonado Dios a su pueblo?

El capítulo 40 presenta una tensión entre Dios y su pueblo. En medio de su desconsuelo, Dios le invita a mirar al cielo y maravillarse con la creación: “¿Con que Dios podéis compararme?” Quiere hacerle caer en la cuenta a través de la grandeza de la creación que puede descubrirlo aún en esa situación de pesadumbre. Él siempre está ahí.

Junto a ello, también interpela su queja: “¿Por qué andas diciendo, y por qué murmuras: Al Señor no le importa mi destino?” Dios mismo responde a esa pregunta: Él no es como los otros dioses, es un Dios eterno,  su inteligencia es insondable. Dios no se cansa en su actividad, ni en la creación ni en la historia, por eso continuamente “fortalece a quien está cansado, acrecienta el vigor del exhausto”. Aquellos que esperan en el Señor, no se desesperan porque son dotados de una energía tal que “corren y no se fatigan, caminan y no se cansan”. Ya no cabe el abatimiento, la monotonía, la rutina o la depresión. El Señor da alas para volar, desplegándolas por encima de cualquier situación, pase lo que pase. Necesitamos de esa energía para vivir nuestro día a día, para afrontar las pequeñas o las grandes contrariedades de la vida. Sólo hemos de creérnoslo. La palabra de Dios se cumple, lo que Él dice lo hace.

Venid a mí

El texto del evangelio de hoy es propio de Mateo, por lo que  no lo encontramos en ningún otro evangelista. Estos tres versículos, cargados de significatividad, constituyen una invitación de Jesús a aquellos que están cansados y agobiados a través de tres imperativos: “Venid a mi” (Ecl 24,19; 51,23), “tomad mi yugo” (Ecl 6,24-25;51, 26) y “aprended de mí”.

Al leer el texto, uno no puede menos que preguntarse algo aparentemente contradictorio: ¿cómo puede encontrarse descanso cargando con un yugo? Jesús mismo intuyendo la cuestión, responde a la pregunta: “porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera”. Sin embargo, para entender la verdadera dimensión de las palabras del Maestro, hemos de recurrir al significado del yugo, tanto en el Antiguo Testamento, como  en la vida cotidiana. 

En cuanto a los textos veterotestamentarios, el yugo tiene un carácter simbólico. En el libro del Eclesiástico se nos habla del yugo como la instrucción, como la misma Torá: “Someted vuestro cuello a su yugo y recibid instrucción: está ahí, a vuestro alcance” (51,26). Por otro lado, quienes viven en ambiente rural, pueden fácilmente identificar el yugo con un objeto de madera que unce a dos animales iguales. Con él se les obliga a ambos a compartir el peso de la carga que soportan, a la vez que a caminar entrelazados al mismo ritmo.

Jesus al hablar de su yugo, está hablando de su propia enseñanza, de la interpretación que El mismo hace de la Torá. Él no ha venido a abolir la Ley sino a darle cumplimiento (Mt 5,17);  pero mientras la interpretación que hacen los fariseos “es una carga  pesada” (Mt 23,4), la interpretación que hace Jesús da descanso y expansiona el alma. Además mientras “los fariseos no llevan la carga” (Mt 23,4), no son coherentes, “dicen pero no hacen”, Jesús “comparte la carga” con su discípulo, caminando al mismo ritmo que él.  Es coherente, es el primero en llevarla a la práctica, en hacerla vida: “aprended de mí que soy manso y humilde de corazón”

El mensaje de Jesús, la vida que nos propone, a pesar de ser una vida de entrega, de dar-se, de des-vivirse,  es una vida de “descanso”. El proyecto del Reino nos conduce a los territorios más esenciales del ser humano: profundidad e interioridad donde nos encontrarnos con nosotros mismos, relaciones interpersonales que construyen un mundo más fraterno y más justo, búsqueda del Dios de la vida.  El “descanso” aparece cuando recorremos los caminos de nuestra propia humanidad sin salirnos de ella. En medio de este mundo de ritmo tan vertiginoso, no solo por el trabajo sino por el exceso de actividades, relaciones, información, nuestro cansancio nace de la saturación. Necesitamos “ordenar” nuestra vida, cuidar lo esencial y poner en segundo plano lo demás; darnos tiempo de silencio y sosiego para que la vida se pose y nos permita convertirla en experiencia, que no es ni más ni menos que la vida reflexionada.

Hna. Mariela Martínez Higueras O.P.
Congregación de Santo Domingo
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 Jueves   13 de Diciembre de 2018  

“Transformaré el yermo en fuentes de agua”

Hoy celebramos: Santa Lucía (13 de Diciembre)

Primera Lectura

Lectura del libro de Isaías 41,13-20:

Yo, el Señor, tu Dios, te agarro de la diestra y te digo: «No temas, yo mismo te auxilio.» No temas, gusanito de Jacob, oruga de Israel, yo mismo te auxilio –oráculo del Señor–. Tu redentor es el Santo de Israel. Mira, te convierto en trillo aguzado, nuevo, dentado: trillarás los montes y los triturarás; harás paja de las colinas; los aventarás, y el viento los arrebatará, el vendaval los dispersará; y tú te alegrarás con el Señor, te gloriarás del Santo de Israel. Los pobres y los indigentes buscan agua, y no la hay; su lengua está reseca de sed. Yo, el Señor, les responderé; yo, el Dios de Israel, no los abandonaré. Alumbraré ríos en cumbres peladas; en medio de las vaguadas, manantiales; transformaré el desierto en estanque y el yermo en fuentes de agua; pondré en el desierto cedros, y acacias, y mirtos, y olivos; plantaré en la estepa cipreses, y olmos y alerces, juntos. Para que vean y conozcan, reflexionen y aprendan de una vez, que la mano del Señor lo ha hecho, que el Santo de Israel lo ha creado.

Salmo

Sal 144,1.9.10-11.12-13ab R/. El Señor es clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad

Te ensalzaré, Dios mío, mi rey;bendeciré tu nombre por siempre jamás.El Señor es bueno con todos,es cariñoso con todas sus criaturas. R/.

Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,que té bendigan tus fieles;que proclamen la gloria de tu reinado,que hablen de tus hazañas; R/.

explicando tus hazañas a los hombres,la gloria y majestad de tu reinado.Tu reinado es un reinado perpetuo,tu gobierno va de edad en edad. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo 11,11-15

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «Os aseguro que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan, el Bautista; aunque el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él. Desde los días de Juan, el Bautista, hasta ahora se hace violencia contra el reino de Dios, y gente violenta quiere arrebatárselo. Los profetas y la Ley han profetizado hasta que vino Juan; él es Elías, el que tenía que venir, con tal que queráis admitirlo. El que tenga oídos que escuche.»

Reflexión del Evangelio del día

Dios crea en la aridez de la vida

En este tiempo de Adviento, las lecturas de hoy nos piden reflexionar sobre la aridez de la vida. Cuando la vida se convierte en un desierto, es decir, en ausencia de vida, cuando la vida es árida, lo asemejamos a la dureza del camino, todo se realiza con más esfuerzo; se tiene sed, pero la cuestión es ¿por qué?

Por lo general, atribuimos nuestra sed a necesidades primarias, al hambre, a la insatisfacción, a la falta de expectativas, a la ausencia de motivación. Los cristianos y creyentes lo atribuimos a vivir en ausencia de Dios.

En la primera lectura, del libro de Isaías, nos habla que Él será nuestro redentor, y tú te alegrarás con el Santo de Israel. Dios es el motivo de nuestra alegría y nuestra esperanza. Cuando la vida se transforma con la creación de Dios, todo cambia; la aridez se convierte en un erial que está siendo labrado por la presencia del Señor. Cambia porque la vida comienza con Dios, y en el desierto se crea la vida. Todo es, dice el profeta Isaías: “Para que vean y conozcan, reflexionen y aprendan de una vez, que la mano del Señor lo ha hecho, que el Santo de Israel lo ha creado”.

La vida que merece la pena vivirse, nace de los eriales de nuestra existencia, cansada de las nimiedades de la vida, cansada de la autodestrucción propiciada por el hombre, cansada del egoísmo y la injusticia tan arraigada en el caminar de nuestra existencia: Muertes, desnudez, hambre, guerras… Mientras caminamos en el desierto surge la pregunta ¡Qué hace Dios! ¡Por qué lo permite! Pero, ¿será ésta la pregunta correcta?

A mi modo de ver, las riquezas no las reparte Dios. Dios no hace listas de los que acumulan más riquezas en este mundo. Dios propone una vía de salida al egoísmo, el compartir, el donarse, el sacrificarse, el crear vida con los dones que Dios te ha regalado. Dios por encima de todo te libera de tus esclavitudes, pero a la forma de Dios, no a la forma humana.

Hablando de Juan el Bautista, en el evangelio de hoy, Jesús lo presenta como el más pequeño del reino de los cielos, lo presenta como profeta al que no queremos escuchar. Y ante las cosas de Dios mostramos violencia: “hasta ahora se hace violencia contra el reino de Dios, y gente violenta quiere arrebatárselo”. ¿Por qué no dirigimos la pregunta hacia nosotros? ¿Por qué no preguntarnos el para qué? ¿Para qué queremos aniquilar a Dios de nuestras vidas? ¿Para qué mostrar violencia antes las cosas que Dios nos presenta? ¿Para qué arrebatarles a los niños la presencia de Dios?

Todo lo encaminamos a que Dios no esté presente en nuestras vidas, la sociedad es hostil no sólo a Dios también es hostil hacia lo humano, hacia sí misma. ¿Realmente cuando buscamos el derecho y la justicia legislando un sinfín de normas estamos buscando en nuestro interior la alegría verdadera, la que produce y protege la felicidad de las gentes?

¿Si Dios es nuestra alegría, para qué luchar contra él?

Pidamos al Dios que viene, al Dios de la alegría, al que crea vida en el desierto, que nos proteja de la sinrazón, y nos muestre su luz para contemplar la vida que él nos propone.

Fr. Alexis González de León O.P.
Convento de San Pablo y San Gregorio (Valladolid)
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 Viernes   14 de Diciembre de 2018  

“Os tocamos la flauta y no bailasteis”

Hoy celebramos: San Juan de la Cruz (14 de Diciembre)

Primera Lectura

Lectura del libro de Isaías 48,17-19:

Así dice el Señor, tu redentor, el Santo de Israel: «Yo, el Señor, tu Dios, te enseño para tu bien, te guío por el camino que sigues. Si hubieras atendido a mis mandatos, sería tu paz como un río, tu justicia como las olas del mar; tu progenie sería como arena, como sus granos, los vástagos de tus entrañas; tu nombre no sería aniquilado ni destruido ante mí.»

Salmo

Sal 1,1-2.3.4.6 R/. El que te sigue, Señor, tendrá la luz de la vida

Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos, ni entra por la senda de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los cínicos; sino que su gozo es la ley del Señor, y medita su ley día y noche. R/.

Será como un árbol plantado al borde de la acequia:da fruto en su sazón y no se marchitan sus hojas; y cuanto emprende tiene buen fin. R/.

No así los impíos, no así; serán paja que arrebata el viento. Porque el Señor protege el camino de los justos, pero el camino de los impíos acaba mal. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo 11,16-19

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «¿A quién se parece esta generación? Se parece a los niños sentados en la plaza, que gritan a otros: “Hemos tocado la flauta, y no habéis bailado; hemos cantado lamentaciones, y no habéis llorado.” Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: “Tiene un demonio.” Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: “Ahí tenéis a un comilón y borracho, amigo de publicanos y pecadores.” Pero los hechos dan razón a la sabiduría de Dios.»

Reflexión del Evangelio del día

El Señor nos guía por el camino de la salvación

La lectura del profeta Isaías nos coloca al final de las profecías escritas en Babilonia antes de la conquista del rey Ciro de Persia y la caída de la ciudad. Se anuncia el retorno de los exiliados judíos de nuevo a Israel y la urgencia de reforzar la fe en Yahvé, que siempre cuida y protege al Pueblo. Dios es quien enseña los rectos caminos y trae la prosperidad al que sigue sus mandatos. Escuchar y ser fieles a Yahvé significa recibir la paz y la justicia, multiplicar tu progenie “como los vástagos de tus entrañas” y no ser aniquilado ni destruido. Una experiencia cercana y comprensible que han vivido con los babilonios masacrados por Ciro por resistirse al conquistador. Así el que se aleja de la enseñanza de Dios pierde sus bendiciones y se encierra en su soledad. Dios que salva a su Pueblo de la esclavitud de Babilonia no lo deja de la mano. Lo guiará de nuevo por los caminos de la verdad, la justicia y la santidad; les dará la felicidad y la alegría de sentir de nuevo su presencia y su fidelidad; renovará la Alianza de tenerlos como su Pueblo elegido. Dios está siempre a la espera, pendiente de nuestra respuesta de fe. Llegar a sentir esta presencia profunda y gratificante de Dios es realizar la espiritualidad tal como la vivieron los santos místicos, llenando su alma en el amor que “ni cansa ni se cansa” que decía S. Juan de la Cruz.

Os tocamos la flauta y no bailasteis, cantamos lamentos y no llorasteis

El evangelista Mateo en estos capítulos relata las enseñanzas del Reino. Y la posición de partida es situar al personaje Jesús en medio de esa generación judía en relación con Juan el Bautista. Dos estilos de vida contrapuestos pero igualmente peligrosos. Uno ascético y mortificado, desprendido del mundo, que predica la conversión y la penitencia como forma de preparar el camino de Dios; otro, Jesús, cercano y vitalista, que predica la misericordia para los proscritos de la sociedad, que pone en tela de juicio el escrupuloso cumplimiento de la Ley sin espíritu. Ambos provocan la reacción del oyente, y exigen comprometer la vida en uno u otro sentido. Y ambos acusados como reos de perdición. Uno como endemoniado por predicar la conversión, el otro como “comilón y bebedor” amigo de publicanos y pecadores que reniega del orden establecido. Ambos merecedores y reos de condena a muerte conforme a las reglas deuteronómicas. Mateo critica a estos escribientes y sacerdotes que se oponen al plan de Dios. Juan es demasiado asceta, consagrado, exigente consigo mismo y con sus seguidores. Jesús es demasiado poco sacrificado, no parece suficientemente santo. Juan exige perfección, vida abnegada; Jesús derrocha el perdón, justifica la imperfección. Cualquier excusa es buena para no comprometerse con ninguna posición, para seguir un camino de cumplimiento relajado y anodino. Seguir el evangelio de Jesús no es tarea fácil. La gracia y la fidelidad de Dios, va dirigida a los pobres e insignificantes de su Pueblo, no a los resabiados y prepotentes que ponen todo en entredicho. Entender que el amor del Padre se dirige a los humildes y sencillos es procurarnos también nosotros un estilo de vida “gentil, humilde y paciente”, abundante en misericordia y portador de alegría y esperanza.

¿Vivimos el mensaje del evangelio con ilusión y comprometidos con el estilo de Jesús, pendientes de la voluntad del Padre que se cumple en el amor a los necesitados?

Pongamos toda nuestra vida en la presencia de Dios que siempre está a nuestro lado.

D. Oscar Salazar, O.P.
Fraternidad San Martín de Porres (Madrid)
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 Sábado   15 de Diciembre de 2018  

“También el Hijo del Hombre va a padecer”

Primera Lectura

Lectura del libro del Eclesiástico 48,1-4.9-11:

Surgió Elías, un profeta como un fuego, cuyas palabras eran horno encendido. Les quitó el sustento del pan, con su celo los diezmó; con el oráculo divino sujetó el cielo e hizo bajar tres veces el fuego. ¡Qué terrible eras, Elías!; ¿quién se te compara en gloria? Un torbellino te arrebató a la altura; tropeles de fuego, hacia el cielo. Está escrito que te reservan para el momento de aplacar la ira antes de que estalle, para reconciliar a padres con hijos, para restablecer las tribus de Israel. Dichoso quien te vea antes de morir, y más dichoso tú que vives.

Salmo

Sal 79,2ac.3b.15-16.18-19 R/. Oh Dios, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve

Pastor de Israel, escucha, tú que te sientas sobre querubines, resplandece;despierta tu poder y ven a salvarnos. R/.

Dios de los ejércitos, vuélvete: mira desde el cielo, fíjate, ven a visitar tu viña, la cepa que tu diestra plantó, y que tú hiciste vigorosa. R/.

Que tu mano proteja a tu escogido, al hombre que tú fortaleciste. No nos alejaremos de ti: danos vida, para que invoquemos tu nombre. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo 17,10-13

Cuando bajaban de la montaña, los discípulos preguntaron a Jesús: «¿Por qué dicen los escribas que primero tiene que venir Elías?»Él les contestó: «Elías vendrá y lo renovará todo. Pero os digo que Elías ya ha venido, y no lo reconocieron, sino que lo trataron a su antojo. Así también el Hijo del hombre va a padecer a manos de ellos.»Entonces entendieron los discípulos que se refería a Juan el Bautista.

Reflexión del Evangelio del día

También el Hijo del Hombre va a padecer

Cuatro son los personajes de la liturgia de hoy: Elías, Juan el Bautista, Jesús y todos nosotros. Elías y Juan el Bautista tienen un rasgo común en su predicación: “mano dura”. “Elías, un profeta como un fuego, cuyas palabras eran horno encendido”. Juan el Bautista se ganó la fama de austero y de predicador recio: “Raza de víboras, ¿quién os enseñó a huir de la ira que os amenaza?… Ya está puesta el hacha a la raíz de los árboles, y todo árbol que no dé buen fruto será cortado y arrojado al fuego”.

Jesús en el anuncio y predicación de su buena noticia tiene otro tono. Un tono cercano, entrañable, más amable. Nos anuncia que Dios está dispuesto a tener unas relaciones muy cercanas, íntimas con todos los hombres, siendo nuestro Rey y Señor. Si le dejamos se ofrece  a reinar en nuestro corazón y guiar nuestras vidas. Pero es un Rey especial, tan especial que Jesús nos asegura que es nuestro Padre, que busca siempre nuestro bien. Y cuando nos despistamos y le damos la espalda está dispuesto a acogernos y perdonarnos hasta setenta veces siete, es decir, siempre. También Jesús, en la misma línea que su Padre y nuestro Padre Dios, se olvida de su condición divina y se llega hasta nosotros como nuestro servidor, señalándonos el camino que conduce a la vida y vida abundante. Las autoridades religiosas de entonces quisieron hacerle callar, pero Jesús, por ser fiel a sí mismo y a nosotros y a la enseñanza que quería dejarnos, nos siguió predicando su buena noticia, lo que le costó morir injustamente en la cruz .“El Hijo del Hombre va a padecer a manos de ellos”.

Quedamos nosotros, los que queremos vivir con intensidad este nuevo adviento. Sabemos bien lo que tenemos que hacer… seguir en todo momento a Jesús: “Te seguiré donde quiera que vayas”.

Fray Manuel Santos Sánchez
Convento de Santo Domingo (Oviedo)
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Preparación de homilías – III Domingo de Adviento – 16/12/2018

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Homilía III Domingo de Adviento

16 de diciembre de 2018 – Ciclo C

“Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego”

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/ Comentario bíblico / Pautas para la homilía

  Introducción  

Nos encontramos justo a una semana y un día de celebrar la Navidad, de celebrar la fiesta de la venida de Dios al mundo para salvarnos a través de su Hijo Jesucristo. Y para preparar con su Palabra este penúltimo Domingo de Adviento hemos decidido hacerlo en comunidad.

Desde hace casi ocho años diversos grupos de jóvenes se reúnen todos los domingos en el convento de San Vicente Ferrer de Valencia para celebrar la Eucaristía y compartir su vida cristiana. Hemos invitado al más antiguo de ellos, llamado Emaús-Veritas, a elaborar las pautas para la homilía de este domingo; después de estudiarlas y meditarlas en silencio y compartirlas en comunión con los frailes que los acompañan y sus propios compañeros.

De esta manera también queremos sumarnos a la voluntad de la Papa Francisco quien en el último Sínodo de los Obispos pidió que se diera a los jóvenes más voz en nuestras comunidades cristianas.

Fr. Alejandro López Ribao O.P.

Convento San Vicente Ferrer (Valencia)

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  Lecturas  

Primera Lectura

Lectura del Profeta Sofonías 3, 14-18a

Regocíjate, hija de Sión, grita de júbilo, Israel, alégrate y gózate de todo corazón, Jerusalén.El Señor ha cancelado tu condena, ha expulsado a tus enemigos.El Señor será el rey de Israel, en medio de ti, y ya no temerás.Aquel día dirán a Jerusalén: No temas, Sión, no desfallezcan tus manos.El Señor tu Dios, en medio de ti,es un guerrero que salva.El se goza y se complace en ti, te ama y se alegra con júbilo como en día de fiesta.

Salmo

Is 12, 2-3. 4bcd. 5-6 R.Gritad jubilosos: «Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel.»

El Señor es mi Dios y salvador;confiaré y no temeré, porque mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación. Sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación. R.Dad gracias al Señor, invocad su nombre, contad a los pueblos sus hazañas. R.Tañed para el Señor, que hizo proezas, anunciadlas a toda la tierra; gritad jubilosos, habitantes de Sión: «Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel.» R.

Segunda Lectura

Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Filipenses 4, 4-7

Hermanos:Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito, estad alegres.Que vuestra mesura la conozca todo el mundo.El Señor está cerca.Nada os preocupe; sino que, en toda ocasión, en la oración y súplica con acción de gracias, vuestras peticiones sean presentadas a Dios.Y la paz de Dios, que sobrepasa todo juicio, custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

Evangelio del día

Lectura del santo Evangelio según San Lucas 3, 10-18

En aquel tiempo, la gente preguntaba a Juan:–¿Entonces, qué hacemos?El contestó:–El que tenga dos túnicas, que se las reparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo.Vinieron también a bautizarse unos publicanos; y le preguntaron:–Maestro, ¿qué hacemos nosotros?El les contestó:–No exijáis más de lo establecido.Unos militares le preguntaron:–¿Qué hacemos nosotros?El les contestó:–No hagáis extorsión a nadie, ni os aprovechéis con denuncias, sino contentaos con la paga.El pueblo estaba en expectación y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías; él tomó la palabra y dijo a todos:–Yo os bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. El os bautizará con Espíritu Santo y fuego: tiene en la mano la horca para aventar su parva y reunir su trigo en el granero y quemar la paja en una hoguera que no se apaga.Añadiendo otras muchas cosas, exhortaba al pueblo y le anunciaba la Buena Noticia.

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  Comentario bíblico  

Comentario bíblico de: Fray Miguel de Burgos Núñez

También puede ver el de: Fr. Gerardo Sánchez Mielgo

El Señor está cerca

El Domingo de la Alegría

         La liturgia del Tercer Domingo de Adviento está sembrada de llamadas a la alegría. Por eso, en la tradición litúrgica de la Iglesia se ha conocido éste como el Domingo de “Gaudete!”, según el mensaje de la carta a los Filipenses (4,4-5) que introduce la celebración y, asimismo, es el texto de la segunda lectura del día, diciéndonos que el Señor esta cerca. Ya no solamente se nos invita a prepararnos a la Navidad mediante un cambio de vida y de mentalidad; sino que se nos invita a prepararnos con “alegría” porque el Salvador está cerca. La liturgia es expresiva.

         Este domingo Tercero de Adviento nos envuelve en el proceso de las condiciones de la verdadera alegría. El Adviento tiene mucha razón al proclamar este mensaje que es más necesario que nunca. Bajemos de todos los pedestales y de todas las petulancias para reconocer el valor de nuestros límites. En el fondo, es una cosa bien concreta: dejemos de vivir por encima de nuestras posibilidades, porque así no es posible la verdadera alegría.

Iª Lectura: Sofonías (3,14-18): No tengas miedo a la paz ¡Jerusalén!

I.1. En la primera lectura del profeta Sofonías, la llamada es tan ardiente y tan profética como en Pablo a su comunidad. Es una llamada a Jerusalén, la ciudad de la paz, la hija de Sión, porque si quiere ser verdaderamente ciudad de Dios y de paz, tiene que caracterizarse frente a las otras ciudades del mundo como ciudad de alegría. ¿Quién rompe hoy el corazón de Jerusalén? ¿La religión, el fanatismo, el fundamentalismo? Ya en su tiempo, el del rey reformador Josías (640-609 a. C.), el profeta debe hablar contra los que en tiempo de Manasés y Amón habían pervertido al “pueblo humilde”. El profeta no solamente es el defensor, la voz de Dios, sino del pueblo sin rostro y que no puede cambiar el rumbo que los poderosos imponen, como ahora. Fue un tiempo prolongado de luchas, de sometimientos religiosos a ídolos extraños y a los señores sin corazón. El profeta reivindica una Sión nueva donde se pueda estar con Dios y no avergonzarse. Y lo que suceda en Jerusalén puede ser en beneficio de todos: ¡como ahora!

I.2. ¡Qué lejos está ahora la ciudad de esa realidad teológica! Hoy sería necesario que judíos, musulmanes y cristianos dejaran clamar al profeta para escuchar su mensaje de paz. Es verdad que el profeta ofrecía la única alternativa posible, ya entonces, y que es decisiva ahora: sólo el Dios de unos y otros, que es el mismo, es quien puede hacer posible que las tres religiones monoteístas alaben a un mismo Señor: el que nos ofrece el don de la alegría en la fraternidad y en la esperanza. Porque solamente podrá subsistir una ciudad, todos sus habitantes, si se dejan renovar por el amor de su Dios, como pide el profeta a los israelitas de su tiempo. ¿Es esto realizable? Pues hay que proponer que una religión que no proporciona alegría, no es una verdadera religión. Más aún: una religión que no proponga la paz, con todas sus renuncias, no es verdadera religión. ¡Jerusalén, no tengas miedo a la paz!

IIª Lectura: Filipenses (4,4-5): La terapia teológica de la alegría

II.1. El texto de la carta viene a ser como una conclusión, casi proverbial en la tradición y religiosidad cristiana: Así traduce la Vulgata: gaudete in Domino semper el “chairete en Kyríô pántote” (alegraos siempre en el Señor). Incluso no sabemos si estos versos están en su sitio, porque parece ser que Pablo escribe en distintos momentos algunas notas a la comunidad de Filipos. Sea como fuere desde el punto de vista literario, lo que el apóstol pide a su querida comunidad, sigue siendo decisivo para nosotros los cristianos de hoy. Dos veces repite el “gaudete” ¿qué más se puede pedir? Pero es verdad que hay alegrías y alegría. Pablo dice “en el Señor” y esto no debe ser simplemente estético o psicológico. Bien es verdad que la terapia humana de la alegría es muy beneficiosa. Pues con más razón la terapia religiosa de que el Señor nos quiere alegres. Es una terapia teológica muy necesaria.

II.2. No podemos olvidar que ésta debe ser la actitud cristiana, la alegría que se experimenta desde la esperanza, de tal manera que de esa forma nunca se teme al Señor, sino que nos llenamos de alegría, como recomienda San Pablo a su querida comunidad de Filipos. Nuestro encuentro definitivo con el Señor, cuando sea, debe tener como identidad esa alegría. Ya sabemos que la alegría es un signo de la paz verdadera, de un estado de serenidad, de sosiego, de confianza. De ahí que nuestro encuentro con el Señor no puede estar enmarcado en elementos apocalípticos, sino en la serenidad y la confianza de la alegría de encontrarnos con Aquél que nos llama a ser lo que no éramos y a vivir una felicidad que procede de su proyecto liberador. Es decir, encontrarse con el Señor del Adviento debe ser una liberación en todos los órdenes. Por tanto, el hombre, y más el hombre de hoy, debe tomarse en serio la alegría, como se toma en serio a sí mismo. El hombre sin alegría no es humano; y la persona que no es humana, no es persona.

Evangelio. Lucas (3,10-18): La alegría del compartir

III.1. El evangelio es la continuación del mensaje personal del Bautista que ha recogido la tradición sinóptica y se plasma con matices diferentes entre Mateo y Lucas. Nuestro evangelio de hoy prescinde de la parte más determinante del mensaje del Bautista histórico (3,7-9), en coincidencia con Mateo, y se centra en el mensaje más humano de lo que hay que hacer. Con toda razón, el texto de los vv. 10-18 no aparece en la fuente Q de la que se han podido servir Mateo y Lucas. Se considera tradición particular de Lucas con la que enriquece constantemente su evangelio. No quiere decir que Lucas se lo haya inventado todo, pero en gran parte responde, como en este caso, a su visión particular del Jesús de Nazaret y de su cristología.

III.2. Por tanto, podemos adelantar que Lucas quiere humanizar, con razón, el mensaje apocalíptico del Bautista para vivirlo más cristianamente. En realidad es el modo práctico de la vivencia del seguimiento que Lucas propone a los suyos. Acuden al Bautista la multitud y nos pone el ejemplo, paradigmático, de los publicanos y los soldados. Unos y otros, absolutamente al margen de los esquemas religiosos del judaísmo. Lucas no ha podido entender a Juan el Bautista fuera de este mensaje de la verdadera salvación de Dios. Este cristianismo práctico, de desprendimiento, es una constate en su obra.

III.3. Nos encontramos con la llamada a la alegría de Juan el Bautista; es una llamada diferente, extraña, pero no menos verídica: es el gozo o la alegría del cambio. El mensaje del Bautista, la figura despertadora del Adviento, es bien concreto: el que tiene algo, que lo comparta con el que no tiene; el que se dedica a los negocios, que no robe, sino que ofrezca la posibilidad de que todos los que trabajan puedan tener lo necesario para vivir en dignidad; el soldado, que no sea violento, ni reprima a los demás. Estos ejemplos pueden multiplicarse y actualizarse a cada situación, profesión o modo de vivir en la sociedad. Juan pide que se cambie el rumbo de nuestra existencia en cosas bien determinantes, como pedimos y exigimos nosotros a los responsables el bienestar de la sociedad. No es solamente un mensaje moralizante y de honradez, que lo es; es, asimismo, una posibilidad de contribuir a la verdadera paz, que trae la alegría.

Fray Miguel de Burgos Núñez

Maestro y Doctor en Teología. Licenciado en Sagrada Escritura

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Este comentario está incluido en el libro: Sedientos de su Palabra. Comentarios bíblicos a las lecturas de la liturgia dominical. Ciclos A, B y C. Editorial San Esteban, Salamanca 2009.

  Pautas para la homilía  

Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito, estad alegres

Las lecturas de esta penúltima semana de Adviento, como no nos debería extrañar, no se pueden entender sin una palabra clave para su interpretación: la alegría. Las diferentes expresiones con la que se explica, matiza y ajusta ese sentimiento son una constante en todas ellas: alégrate, grita de gozo, regocíjate, disfruta, exulta, el Señor te ha perdonado, no temerás mal alguno, Dios te renueva por su amor, gritad jubilosos, confiaré y no temeré, alegrémonos siempre en el Señor, nada os preocupe…, y es que en verdad “el Señor está cerca”. Se nos exhorta a vivir la alegría versus el temor y la preocupación.

Pero la alegría cristiana es la de un Dios que no sólo está presente o vigente sino la de un Dios que se implica y se alegra con la alegría de todas las personas. Un Dios que toma la iniciativa. La alegría cristiana no es un estado de ánimo sino el reflejo de un Dios que se acerca al hombre y de un hombre que sale al encuentro de Dios. Una alegría cristiana que implica el contagio tanto mediante nuestra predicación como por nuestra actuación justa, como recordará Juan a sus coetáneos. Si la única manera de renovar el mundo es por el amor, como recuerda rotundamente el profeta Sofonías y como en realidad nos enseña el misterio de la Encarnación, la alegría es la medida del contagio de ese amor, de ese verdadero encuentro entre Dios que busca al hombre y el hombre que busca a Dios.

Ser justos, ser caritativos y ser empáticos

La enseñanza del Evangelio de este domingo se puede dividir en dos partes. En la primera se nos habla de las preguntas que tres tipologías de personajes muy diferentes (la gente que podría entenderse como el pueblo fiel, unos judíos despreciables como los publicanos y unos paganos como los soldados) hacen a Juan el Bautista. Estas preguntas son las que nos iluminan sobre cómo llevar una vida recta y sabia para acoger al Mesías que será el otro gran tema del Evangelio. Y es que la espera del Mesías no es nunca una espera pasiva sino una esperanza activa; no es una simple llegada sino una inestimable acogida. Juan puede parecer que a todas las cuestiones responde con la misma ley: una calibrada justicia social. Pero en realidad va mucho más allá. Se pone de relieve la necesidad de ser justos, de ser caritativos y de ser empáticos. Tres virtudes que van más allá de la siempre necesaria y por desgracia no alcanzada justicia social. En definitiva, demostrar de forma activa la alegría cristiana de la que antes hemos hablado. Con otras palabras, y esta vez remitiéndonos a las palabras del apóstol san Pablo a los Filipenses, de demostrar y dar a conocer la mesura del cristiano a todas las personas, la mesura de su templanza y sobriedad.

Los expectantes: precursores de Cristo en el mundo

La segunda parte del Evangelio, continuando con sus propias palabras y también con lo que en él se nos ha narrado, nos recuerdan que todo el pueblo estaba expectante a las palabras de Juan el Bautista. Toda la gente que le rodeaba estaba expectante y pendiente no sólo de lo que decía sino de saber quién era, de su identidad, de su papel en sus historias de salvación personal, como se refleja en los diálogos, y colectiva, al plantearse si era él el Mesías o debían aguardar a otro.

Nosotros, si en estas fechas ya tan cercanas a la consumación del misterio de la Encarnación no estamos expectantes ni a las palabras ni a la identidad del que va a nacer quizás estemos perdiendo el hilo de la situación, el hilo de la realidad cristiana. Esta semana es Juan el Bautista el que nos recuerda que Jesús viene para salvar, para bautizar con el fuego del Espíritu Santo y podríamos también decir que para incendiar nuestro mundo. Para ser una hoguera que no se apaga y vivir la presencia de ese Espíritu en nuestra vida y nuestra comunidad. ¿Estamos preparados para acogerlo o sólo queremos cumplir con el expediente de las fiestas?, ¿estamos dispuestos a hablar, retransmitir y buscar la alegría o sólo queremos finalizar un año más?

En definitiva, ¿estamos dispuestos a ser humildes como Juan sólo siendo grandes por ser los Precursores de Cristo en el mundo?

Fr. Alejandro López Ribao O.P.

Convento San Vicente Ferrer (Valencia)

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Mensaje del 7 de diciembre

Mensaje de Dios Padre

 

7 de Diciembre del 2018

Mensaje Público

 

Nuevamente veo una gran llama que he llegado a reconocer como el Corazón de Dios Padre.  Dice: “Hijos, no deben dejar que la tecnología forme una falsa sensación de seguridad en sus corazones.  Aprendan a depender de Mí, de la Santa Madre y de Mi Hijo como la solución a cada problema.  Fortalezcan su relación Conmigo fomentando esta dependencia en Mi gracia.”

 

“Las almas que confían solamente en sí mismas y no en la intervención celestial hacen que se pierdan muchísimas gracias.  Yo me aparto de esas almas y las dejo presenciar sus propias deficiencias.”

 

“Muchas veces, en los acontecimientos actuales del mundo, los países confían en alianzas muy poderosas entre ciertas naciones para lograr el cambio, la paz y la seguridad.  Lo cierto es que estas alianzas solamente son tan exitosas en la medida que dependan de la intervención celestial.  La humanidad no puede lograr ningún bien fuera de Mi Divina Voluntad.  La fuente de todo bien es siempre Mi Divina Voluntad.”

 

“La paz y la seguridad entre las naciones tienen que confiarse a la intervención del Cielo.”

 

Lean Colosenses 3:17, 23

Todo lo que puedan decir o realizar, háganlo siempre en nombre del Señor Jesús, dando gracias por él a Dios Padre.  …Cualquiera sea el trabajo de ustedes, háganlo de todo corazón, teniendo en cuenta que es para el Señor y no para los hombres.

 

 

Amor Santo es: Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo. Amor Santo es: el Inmaculado Corazón de María. Ver Mas…  

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