“Crea en mí, oh Dios, un corazón puro”

Evangelio del día
¿Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68

Ver evangelio en línea – Calendario ordinario
https://evangeliodeldia.org/SP/gospel?utm_source=newsletter

Miércoles, 13 De Febrero

Miércoles de la quinta semana del Tiempo Ordinario

San Gregorio II

San Gregorio II

Más… https://evangeliodeldia.org/SP/saints/02-13?utm_source=newsletter

——————————————-

Libro de Génesis (2,4b-9.15-17.)
Cuando el Señor Dios hizo la tierra y el cielo,
aún no había ningún arbusto del campo sobre la tierra ni había brotado ninguna hierba, porque el Señor Dios no había hecho llover sobre la tierra. Tampoco había ningún hombre para cultivar el suelo,
pero un manantial surgía de la tierra y regaba toda la superficie del suelo.
Entonces el Señor Dios modeló al hombre con arcilla del suelo y sopló en su nariz un aliento de vida. Así el hombre se convirtió en un ser viviente.
El Señor Dios plantó un jardín en Edén, al oriente, y puso allí al hombre que había formado.
Y el Señor Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles, que eran atrayentes para la vista y apetitosos para comer; hizo brotar el árbol del conocimiento del bien y del mal.
El Señor Dios tomó al hombre y lo puso en el jardín de Edén, para que lo cultivara y lo cuidara.
Y le dio esta orden: “Puedes comer de todos los árboles que hay en el jardín,
exceptuando únicamente el árbol del conocimiento del bien y del mal. De él no deberás comer, porque el día que lo hagas quedarás sujeto a la muerte”.

Salmo (104(103),1-2a.27-28.29bc-30.)
Bendice al Señor, alma mía:
¡Señor, Dios mío, qué grande eres!
Estás vestido de esplendor y majestad
y te envuelves con un manto de luz.

Todos esperan de ti
que les des la comida a su tiempo:
se la das, y ellos la recogen;
abres tu mano, y quedan saciados.

Si les quitas el aliento,
expiran y vuelven al polvo.
Si envías tu aliento, son creados,
y renuevas la superficie de la tierra.

Evangelio según San Marcos (7,14-23.)
Y Jesús, llamando otra vez a la gente, les dijo: “Escúchenme todos y entiéndanlo bien.
Ninguna cosa externa que entra en el hombre puede mancharlo; lo que lo hace impuro es aquello que sale del hombre.
¡Si alguien tiene oídos para oír, que oiga!”.
Cuando se apartó de la multitud y entró en la casa, sus discípulos le preguntaron por el sentido de esa parábola.
El les dijo: “¿Ni siquiera ustedes son capaces de comprender? ¿No saben que nada de lo que entra de afuera en el hombre puede mancharlo,
porque eso no va al corazón sino al vientre, y después se elimina en lugares retirados?”. Así Jesús declaraba que eran puros todos los alimentos.
Luego agregó: “Lo que sale del hombre es lo que lo hace impuro.
Porque es del interior, del corazón de los hombres, de donde provienen las malas intenciones, las fornicaciones, los robos, los homicidios,
los adulterios, la avaricia, la maldad, los engaños, las deshonestidades, la envidia, la difamación, el orgullo, el desatino.
Todas estas cosas malas proceden del interior y son las que manchan al hombre”.

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

——————————————-

San Bernardo (1091-1153)

monje cisterciense y doctor de la Iglesia

San Bernardo (1091-1153) monje cisterciense y doctor de la Iglesia,
Sermones sobre el Cantar de los Cantares, nº61,3

“Crea en mí, oh Dios, un corazón puro”

¿Dónde podrá hallar nuestra debilidad un descanso seguro sino en las llagas del Salvador? En ellas habito, tanto más confiado en Él cuanto mayor es la fuerza que tiene para salvarme. Se tambalea el mundo, me oprime el cuerpo, el diablo me pone asechanzas, pero yo no caigo porque estoy cimentado sobre piedra firme… Lo que por culpa mía me falta, lo saco de las entrañas del Señor, pues de sus entrañas se derrama un amor misericordioso.
Agujearon sus manos y pies, y atravesaron su costado con una lanza (Jn 19,34). A través de estas hendiduras puedo libar miel silvestre (Sal 80,17) y aceite de rocas de pedernal, es decir que puedo gustar y ver que bueno es el Señor (Sal 33,9). Sus designios eran designios de paz y yo lo ignoraba. Pero el clavo que penetró en Él, se ha convertido para mí en una llave que me abre el conocimiento de sus designios. ¿Por qué no he de mirar a través de estas hendiduras? Tanto el clavo como las llagas proclaman que realmente Dios, en la persona de Cristo, reconcilia el mundo consigo (2Co 5,19). El hierro atravesó su ser y alcanzó su corazón de modo que ya es capaz de compadecerse de mis debilidades. Las heridas que recibió su cuerpo nos dejan ver los secretos de su corazón, aquel gran misterio de piedad y “la entrañable misericordia de nuestro Dios, por la que nos ha visitado el sol desde lo alto” (Lc 1,78). No cabe duda de que sus llagas nos dejan ver sus entrañas. No podría hallarse otro medio más claro que estas tus llagas, Señor, para manifestar tu bondad, y que eres clemente y rico en misericordia. Porque no existe mayor compasión que la de dar su vida por los que están sentenciados a muerte (Jn 15,13).

Si no deseas recibir más correos electrónicos https://evangeliodeldia.org/SP/settings/subscription?utm_source=newsletter.

Publicado en Lecturas de la Misa del día

Mensajes del 11 de febrero

Mensajes de la Santísima Virgen

 

11 de Febrero del 2019

Fiesta de Nuestra Señora de Lourdes

 

Llega la Santísima Virgen como Nuestra Señora de Lourdes.  Dice:  “Alabado sea Jesús.”

 

“Queridos hijos, vengo hoy a ustedes como la Madre de todas las naciones y de cada generación.  Yo soy la Madre de los no nacidos desde el momento de la concepción.  Ustedes tienen inestabilidad y falta de paz en el mundo debido a la falta de respeto hacia la vida humana.  Cambien su mentalidad en lo que respecta a toda vida, y van a tener paz en el mundo.”

 

“Encuentren su camino de regreso a los mandamientos.  No intenten reinventar la verdad.  Dense cuenta de que hay maldad en todas partes que se opone a su salvación. Les digo estas palabras por amor a cada uno de ustedes.”  

 

11 de Febrero del 2019

Fiesta de Nuestra Señora de Lourdes

 

Llega la Santísima Virgen como Nuestra Señora de Lourdes.  Dice:  “Alabado sea Jesús.”

 

“Queridos hijos, vengo una vez más en esta festividad Mía para hablarle a todos los que van a escuchar.  Es cierto que con mucha frecuencia las personas no reconocen la belleza de la Provisión de Dios a su alrededor.  Hablo de las maravillas de la naturaleza en las estaciones que pasan.  También me refiero a la belleza de este Ministerio en medio de un mundo secular.  Si los asuntos del mundo acapararan menos a los corazones y si las almas fueran más sencillas al apreciar el mundo a su alrededor, gozarían de las gracias que se ofrecen aquí.”

 

“Estoy por aumentar la generosidad de gracias.  Cuando las almas vengan a este lugar de oración, no solamente van a recibir una iluminación de conciencia, sino también Mi Bendición Especial.  Esta Bendición se ha dado en ocasiones excepcionales en el pasado aquí y en otros lugares de aparición.  Lo que la hace especial es un vínculo especial entre el corazón que la recibe y Mi Inmaculado Corazón.  Para que el alma la reciba, su corazón tiene que estar abierto y receptivo a los Mensajes y a las gracias que se ofrecen aquí.  Yo no ofrezco esta Bendición a quienes, en nombre del discernimiento, vienen buscando pruebas de la veracidad de Mi presencia en este lugar.  Este es un nuevo regalo que Mi Hijo permite debido a la urgencia de estos tiempos.  Denlo a conocer.”

 

 

 

Amor Santo es: Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo. Amor Santo es: el Inmaculado Corazón de María. Ver Mas…  

Si ya no desea recibir los mensajes, responda a cancelar@amorsanto.com​​

k Here to Unsubscribe​

Ministerios del Amor Santo

37137 Butternut Ridge Rd

North Ridgeville, Ohio 44039

Publicado en Amor Santo | Deja un comentario

«Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí»

Evangelio del día
¿Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68

Ver evangelio en línea – Calendario ordinario
https://evangeliodeldia.org/SP/gospel?utm_source=newsletter

Martes, 12 De Febrero

Martes de la quinta semana del Tiempo Ordinario

San Saturnino de Abitinia

San Saturnino de Abitinia

Más… https://evangeliodeldia.org/SP/saints/02-12?utm_source=newsletter

——————————————-

Libro de Génesis (1,20-31.2,1-4a.)
Dios dijo: “Que las aguas se llenen de una multitud de seres vivientes y que vuelen pájaros sobre la tierra, por el firmamento del cielo”.
Dios creó los grandes monstruos marinos, las diversas clases de seres vivientes que llenan las aguas deslizándose en ellas y todas las especies de animales con alas. Y Dios vio que esto era bueno.
Entonces los bendijo, diciendo: “Sean fecundos y multiplíquense; llenen las aguas de los mares y que las aves se multipliquen sobre la tierra”.
Así hubo una tarde y una mañana: este fue el quinto día.
Dios dijo: “Que la tierra produzca toda clase de seres vivientes: ganado, reptiles y animales salvajes de toda especie”. Y así sucedió.
Dios hizo las diversas clases de animales del campo, las diversas clases de ganado y todos los reptiles de la tierra, cualquiera sea su especie. Y Dios vio que esto era bueno.
Dios dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza; y que le estén sometidos los peces del mar y las aves del cielo, el ganado, las fieras de la tierra, y todos los animales que se arrastran por el suelo”.
Y Dios creó al hombre a su imagen; lo creó a imagen de Dios, los creó varón y mujer.
Y los bendijo, diciéndoles: “Sean fecundos, multiplíquense, llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar, a las aves del cielo y a todos los vivientes que se mueven sobre la tierra”.
Y continuó diciendo: “Yo les doy todas las plantas que producen semilla sobre la tierra, y todos los árboles que dan frutos con semilla: ellos les servirán de alimento.
Y a todas la fieras de la tierra, a todos los pájaros del cielo y a todos los vivientes que se arrastran por el suelo, les doy como alimento el pasto verde”. Y así sucedió.
Dios miró todo lo que había hecho, y vio que era muy bueno. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el sexto día.
Así fueron terminados el cielo y la tierra, y todos los seres que hay en ellos.
El séptimo día, Dios concluyó la obra que había hecho, y cesó de hacer la obra que había emprendido.
Dios bendijo el séptimo día y lo consagró, porque en él cesó de hacer la obra que había creado.
Este fue el origen del cielo y de la tierra cuando fueron creados. Cuando el Señor Dios hizo la tierra y el cielo,

Salmo (8,4-5.6-7.8-9.)
Al ver el cielo, obra de tus manos,
la luna y las estrellas que has creado:
¿Qué es el hombre para que pienses en él,
el ser humano para que lo cuides?

Lo hiciste poco inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y esplendor;
le diste dominio sobre la obra de tus manos.
Todo lo pusiste bajo sus pies.

Todos los rebaños y ganados,
y hasta los animales salvajes;
las aves del cielo, los peces del mar
y cuanto surca los senderos de las aguas.

Evangelio según San Marcos (7,1-13.)
Los fariseos con algunos escribas llegados de Jerusalén se acercaron a Jesús,
y vieron que algunos de sus discípulos comían con las manos impuras, es decir, sin lavar.
Los fariseos, en efecto, y los judíos en general, no comen sin lavarse antes cuidadosamente las manos, siguiendo la tradición de sus antepasados;
y al volver del mercado, no comen sin hacer primero las abluciones. Además, hay muchas otras prácticas, a las que están aferrados por tradición, como el lavado de los vasos, de las jarras y de la vajilla de bronce.
Entonces los fariseos y los escribas preguntaron a Jesús: “¿Por qué tus discípulos no proceden de acuerdo con la tradición de nuestros antepasados, sino que comen con las manos impuras?”.
El les respondió: “¡Hipócritas! Bien profetizó de ustedes Isaías, en el pasaje de la Escritura que dice: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí.
En vano me rinde culto: las doctrinas que enseñan no son sino preceptos humanos.
Ustedes dejan de lado el mandamiento de Dios, por seguir la tradición de los hombres”.
Y les decía: “Por mantenerse fieles a su tradición, ustedes descartan tranquilamente el mandamiento de Dios.
Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre, y además: El que maldice a su padre y a su madre será condenado a muerte.
En cambio, ustedes afirman: ‘Si alguien dice a su padre o a su madre: Declaro corbán -es decir, ofrenda sagrada- todo aquello con lo que podría ayudarte…’
En ese caso, le permiten no hacer más nada por su padre o por su madre.
Así anulan la palabra de Dios por la tradición que ustedes mismos se han transmitido. ¡Y como estas, hacen muchas otras cosas!”.

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

——————————————-

San [Padre] Pío de Pietrelcina (1887-1968)

capuchino

T, 74; CE, 39-40

«Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí»

La oración es un hablar de corazón a corazón con Dios…La oración bien hecha toca el corazón de Dios y le incita a escucharnos. Cuando oramos que sea todo nuestro ser que se vuelve hacia Dios: nuestros pensamientos, nuestro corazón… el Señor se dejará doblegar y vendrá a ayudarnos…
Ora y espera. No te turbes; la agitación no sirve para nada. Dios es misericordioso y escuchará tu suplica. La oración es nuestra mejor arma: es la llave que abre el corazón de Dios. Es necesario que te dirijas a Jesús mucho más con el corazón que con los labios.

Si no deseas recibir más correos electrónicos https://evangeliodeldia.org/SP/settings/subscription?utm_source=newsletter.

Publicado en Lecturas de la Misa del día

Mensajes del 9 y 10 de febrero

Mensajes de Dios Padre

 

9 de Febrero del 2019

Mensaje Público

 

Nuevamente veo una gran llama que he llegado a reconocer como el Corazón de Dios Padre.  Dice:  “Hijos, el enemigo de su salvación sólo puede tentarlos a pecar mediante la negociación de la verdad.  Él es el padre de las mentiras y trata de convencerlos de que lo incorrecto es correcto y viceversa.  Si recuerdan que el Amor Santo es la verdad, siempre van a distinguir el bien del mal.”

 

“La transigencia cuestiona la realidad hasta el punto de cuestionar la creencia en Mi existencia.  La culpa es una de las herramientas de Satanás para molestar y perturbar a las almas que finalmente están en el sendero de la salvación. Esa es una mentira que desacredita Mi misericordia;  una auténtica gracia que Yo les transmito a través de Mi Hijo.”

 

“Todo lo que perturba su paz tiene su origen en Satanás, quien se disfraza de preocupación y miedo.  Entonces, comprendan que tienen que rezar todos los días pidiendo confianza.  Recen para poder aferrarse a la verdad a pesar de los ataques del mal.  Confíen en la verdad.”

 

Lean 2ª Timoteo 4:3-5

Porque llegará el tiempo en que los hombres no soportarán más la sana doctrina;  por el contrario, llevados por sus inclinaciones, se procurarán una multitud de maestros que les halaguen los oídos, y se apartarán de la verdad para escuchar cosas fantasiosas.  Tú, en cambio, vigila atentamente, soporta todas las pruebas, realiza tu tarea como predicador del Evangelio, cumple a la perfección tu ministerio.

 

10 de Febrero del 2019

Mensaje Público

 

Nuevamente veo una gran llama que he llegado a reconocer como el Corazón de Dios Padre.  Dice:  “Hijos Míos, anhelo envolver al corazón del mundo con Mi amor paternal, entonces, Yo podría corregir todos los errores, reprender todo pecado e invocar al Espíritu Santo para inspirar al corazón más distante.  La humanidad es la que se ha distanciado de Mí;  Yo no me alejo de ningún hombre que Yo creé.”

 

“Yo estoy siempre a su alcance; listo para rescatar de las garras de Satanás hasta al más empedernido pecador.  La oración cambia situaciones, circunstancias y corazones, y lo más importante, cambia la relación del alma Conmigo.  La libre voluntad forma los principios de cada vida, pero se pueden cambiar a través de la oración.” 

 

“Recen por los políticos que promueven males, tales como el aborto.  Solamente Satanás podría inspirar leyes que condonan asesinar a un recién nacido. Solamente Satanás desalentaría la oposición a semejante horror.  Cada vida tiene un futuro único bajo Mi mirada paternal.  Eliminar la vida, sea al momento de la concepción o al nacer, cambia para siempre el rumbo de la historia humana.  No tienten más Mi Ira.  Anulen semejante mal mientras todavía pueden.  Cada vida es creación Mía.  Arrepiéntanse de esta abominación.  Recen por su derrota.”

 

Lean Hebreos 3:12-13

Tengan cuidado, hermanos, no sea que alguno de ustedes tenga un corazón tan malo que se aparte del Dios viviente por su incredulidad.  Antes bien, anímense mutuamente cada día mientras dure este hoy, a fin de que nadie se endurezca, seducido por el pecado.

 

 

Amor Santo es: Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo. Amor Santo es: el Inmaculado Corazón de María. Ver Mas…  

Si ya no desea recibir los mensajes, responda a cancelar@amorsanto.com​​

k Here to Unsubscribe​

Ministerios del Amor Santo

37137 Butternut Ridge Rd

North Ridgeville, Ohio 44039

Publicado en Amor Santo | Deja un comentario

«Los que lo tocaban se ponían sanos»

Evangelio del día
¿Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68

Ver evangelio en línea – Calendario ordinario
https://evangeliodeldia.org/SP/gospel?utm_source=newsletter

Lunes, 11 De Febrero

Lunes de la quinta semana del Tiempo Ordinario

San Gregorio III

San Gregorio III

Más… https://evangeliodeldia.org/SP/saints/02-11?utm_source=newsletter

——————————————-

Libro de Génesis (1,1-19.)
Al principio Dios creó el cielo y la tierra.
La tierra era algo informe y vacío, las tinieblas cubrían el abismo, y el soplo de Dios se cernía sobre las aguas.
Entonces Dios dijo: “Que exista la luz”. Y la luz existió.
Dios vio que la luz era buena, y separó la luz de las tinieblas;
y llamó Día a la luz y Noche a las tinieblas. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el primer día.
Dios dijo: “Que haya un firmamento en medio de las aguas, para que establezca una separación entre ellas”. Y así sucedió.
Dios hizo el firmamento, y este separó las aguas que están debajo de él, de las que están encima de él;
y Dios llamó Cielo al firmamento. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el segundo día.
Dios dijo: “Que se reúnan en un solo lugar las aguas que están bajo el cielo, y que aparezca el suelo firme”. Y así sucedió.
Dios llamó Tierra al suelo firme y Mar al conjunto de las aguas. Y Dios vio que esto era bueno.
Entonces dijo: “Que la tierra produzca vegetales, hierbas que den semilla y árboles frutales, que den sobre la tierra frutos de su misma especie con su semilla adentro”. Y así sucedió.
La tierra hizo brotar vegetales, hierba que da semilla según su especie y árboles que dan fruto de su misma especie con su semilla adentro. Y Dios vio que esto era bueno.
Así hubo una tarde y una mañana: este fue el tercer día.
Dios dijo: “Que haya astros en el firmamento del cielo para distinguir el día de la noche; que ellos señalen las fiestas, los días y los años,
y que estén como lámparas en el firmamento del cielo para iluminar la tierra”. Y así sucedió.
Dios hizo los dos grandes astros – el astro mayor para presidir el día y el menor para presidir la noche – y también hizo las estrellas.
Y los puso en el firmamento del cielo para iluminar la tierra,
para presidir el día y la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y Dios vio que esto era bueno.
Así hubo una tarde y una mañana: este fue el cuarto día.

Salmo (104(103),1-2a.5-6.10.12.24.35c.)
Bendice al Señor, alma mía:
¡Señor, Dios mío, qué grande eres!
Estás vestido de esplendor y majestad
y te envuelves con un manto de luz.

Afirmaste la tierra sobre sus cimientos:
¡no se moverá jamás!
El océano la cubría como un manto,
las aguas tapaban las montañas;

Haces brotar fuentes en los valles,
y corren sus aguas por las quebradas.
Las aves del cielo habitan junto a ellas
y hacen oír su canto entre las ramas.

¡Qué variadas son tus obras, Señor!
¡Todo lo hiciste con sabiduría,
la tierra está llena de tus criaturas!
¡Bendice al Señor, alma mía!

Evangelio según San Marcos (6,53-56.)
Después de atravesar el lago, llegaron a Genesaret y atracaron allí.
Apenas desembarcaron, la gente reconoció en seguida a Jesús,
y comenzaron a recorrer toda la región para llevar en camilla a los enfermos, hasta el lugar donde sabían que él estaba.
En todas partes donde entraba, pueblos, ciudades y poblados, ponían a los enfermos en las plazas y le rogaban que los dejara tocar tan sólo los flecos de su manto, y los que lo tocaban quedaban curados.

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

——————————————-

San Cirilo de Alejandría (380-444)

obispo y doctor de la Iglesia

Comentario al evangelio de Juan, 4

«Los que lo tocaban se ponían sanos»

Incluso para resucitar a los muertos, el Salvador no se contenta con actuar sólo de palabra, portadora en sí de órdenes divinas. Para esta obra tan magnífica, toma como cooperadora, si se puede decir así, su propia carne a fin de que se vea que ella tiene el poder de dar la vida, y para demostrar que es una con él: es, en efecto, su carne, la de él y no un cuerpo extraño.
Es eso lo que ocurrió cuando resucitó a la hija del jefe de la sinagoga, al decirle: «¡Niña, levántate!» (Mc 5,41). La tomó de la mano, según está escrito. Porque era Dios, le devolvió la vida por un mandato todopoderoso, y la vivificó a través del contacto con su santa carne –con lo cual testifica que tanto en su cuerpo como en su palabra, obraba una misma energía. Igualmente, cuando llegó a una ciudad que se llamaba Naím, en la que llevaban a enterrar al hijo único de la viuda, llegó y tocó el féretro diciendo: «¡Muchacho, a ti te lo digo, levántate!» (Lc 7,14).
Así que, no sólo confiere a su palabra el poder de resucitar a los muertos, sino que sobre todo, para mostrar que su cuerpo es vivificante, toca a los muertos, y a través de su carne hace pasar la vida a sus cadáveres. Si el sólo contacto con su carne sagrada da la vida a un cuerpo que se descompone ¿qué provecho no vamos a encontrar en su vivificante eucaristía cuando hagamos de ella nuestro alimento? Transformará totalmente en un bien para sí mismos, o sea, la inmortalidad, a los que habrán participado de ella.

Si no deseas recibir más correos electrónicos https://evangeliodeldia.org/SP/settings/subscription?utm_source=newsletter.

Publicado en Lecturas de la Misa del día

«Gratis habéis recibido, dad gratis» (Mt 10,8)

Evangelio del día
¿Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68

Ver evangelio en línea – Calendario ordinario
https://evangeliodeldia.org/SP/gospel?utm_source=newsletter

Domingo, 10 De Febrero

Quinto Domingo del Tiempo Ordinario

Beato Luis Stepinac

Beato Luis Stepinac

Más… https://evangeliodeldia.org/SP/saints/02-10?utm_source=newsletter

——————————————-

Libro de Isaías (6,1-2a.3-8.)
El año de la muerte del rey Ozías, yo vi al Señor sentado en un trono elevado y excelso, y las orlas de su manto llenaban el Templo.
Unos serafines estaban de pie por encima de él. Cada uno tenía seis alas: con dos se cubrían el rostro, y con dos se cubrían los pies, y con dos volaban.
Y uno gritaba hacia el otro: “¡Santo, santo, santo es el Señor de los ejércitos! Toda la tierra está llena de su gloria”.
Los fundamentos de los umbrales temblaron al clamor de su voz, y la Casa se llenó de humo.
Yo dije: “¡Ay de mí, estoy perdido! Porque soy un hombre de labios impuros, y habito en medio de un pueblo de labios impuros; ¡y mis ojos han visto al Rey, el Señor de los ejércitos!”.
Uno de los serafines voló hacia mí, llevando en su mano una brasa que había tomado con unas tenazas de encima del altar.
El le hizo tocar mi boca, y dijo: “Mira: esto ha tocado tus labios; tu culpa ha sido borrada y tu pecado ha sido expiado”.
Yo oí la voz del Señor que decía: “¿A quién enviaré y quién irá por nosotros?”. Yo respondí: “¡Aquí estoy: envíame!”.

Salmo (138(137),1-2a.2bc-3.4-5.7c-8.)
Te doy gracias, Señor, de todo corazón,
te cantaré en presencia de los ángeles.
Me postraré ante tu santo Templo.
y daré gracias a tu Nombre

por tu amor y tu fidelidad.
Me respondiste cada vez que te invoqué
y aumentaste la fuerza de mi alma.
Que los reyes de la tierra te bendigan

al oír las palabras de tu boca,
y canten los designios del Señor,
porque la gloria del Señor es grande.
Tu derecha me salva.

El Señor lo hará todo por mí.
Tu amor es eterno, Señor,
¡no abandones la obra de tus manos!

Carta I de San Pablo a los Corintios (15,1-11.)
Hermanos, les recuerdo la Buena Noticia que yo les he predicado, que ustedes han recibido y a la cual permanecen fieles.
Por ella son salvados, si la conservan tal como yo se la anuncié; de lo contrario, habrán creído en vano.
Les he trasmitido en primer lugar, lo que yo mismo recibí: Cristo murió por nuestros pecados, conforme a la Escritura.
Fue sepultado y resucitó al tercer día, de acuerdo con la Escritura.
Se apareció a Pedro y después a los Doce.
Luego se apareció a más de quinientos hermanos al mismo tiempo, la mayor parte de los cuales vive aún, y algunos han muerto.
Además, se apareció a Santiago y de nuevo a todos los Apóstoles.
Por último, se me apareció también a mí, que soy como el fruto de un aborto.
Porque yo soy el último de los Apóstoles, y ni siquiera merezco ser llamado Apóstol, ya que he perseguido a la Iglesia de Dios.
Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia no fue estéril en mí, sino que yo he trabajado más que todos ellos, aunque no he sido yo, sino la gracia de Dios que está conmigo.
En resumen, tanto ellos como yo, predicamos lo mismo, y esto es lo que ustedes han creído.

Evangelio según San Lucas (5,1-11.)
En una oportunidad, la multitud se amontonaba alrededor de Jesús para escuchar la Palabra de Dios, y él estaba de pie a la orilla del lago de Genesaret.
Desde allí vio dos barcas junto a la orilla del lago; los pescadores habían bajado y estaban limpiando las redes.
Jesús subió a una de las barcas, que era de Simón, y le pidió que se apartara un poco de la orilla; después se sentó, y enseñaba a la multitud desde la barca.
Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: “Navega mar adentro, y echen las redes”.
Simón le respondió: “Maestro, hemos trabajado la noche entera y no hemos sacado nada, pero si tú lo dices, echaré las redes”.
Así lo hicieron, y sacaron tal cantidad de peces, que las redes estaban a punto de romperse.
Entonces hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que fueran a ayudarlos. Ellos acudieron, y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían.
Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús y le dijo: “Aléjate de mí, Señor, porque soy un pecador”.
El temor se había apoderado de él y de los que lo acompañaban, por la cantidad de peces que habían recogido;
y lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: “No temas, de ahora en adelante serás pescador de hombres”.
Ellos atracaron las barcas a la orilla y, abandonándolo todo, lo siguieron.

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

——————————————-

San Josemaría Escrivá de Balaguer (1902-1975)

presbítero, fundador

Homilía en Amigos de Dios

«Gratis habéis recibido, dad gratis» (Mt 10,8)

Cuando Jesús se hizo mar adentro con sus discípulos, no pensaba sólo en esta pesca. Por eso… respondió a Pedro: «No temas: desde ahora serás pescador de hombres». Y la eficacia divina no va a fallar en esta nueva pesca: los apóstoles serán instrumentos de grandes prodigios a pesar de su miseria personal.
También nosotros si luchamos todos los días para alcanzar la santidad en nuestra vida ordinaria, cada uno según su propia condición en medio del mundo y en el ejercicio de su profesión, me atrevo a afirmar que el Señor hará de nosotros unos instrumentos capaces de realizar milagros, y más extraordinarios aún si es necesario. Daremos luz a los ciegos. ¿Quién no podrá narrar mil ejemplos del modo como un ciego casi de nacimiento recobra la vista y recibe todo el resplandor de la luz de Cristo? Otro era sordo, otro mudo no pudiendo oír ni articular una sola palabra en cuanto hijos de Dios…; ahora oyen y se expresan como verdaderos hombres… «En el nombre de Jesús » los apóstoles restituyen las fuerzas a un enfermo incapaz de cualquier acto útil… «En el nombre del Señor, ¡levántate y anda! » (Hch 3,6). Otro, un muerto que ya olía mal, escuchó la voz de Dios igual que en el milagro del hijo de la viuda de Naím: «Joven, yo te lo mando, levántate» (Lc 7,14; Hch 9,40).
Haremos milagros como Cristo, milagros como los primeros apóstoles. Es posible que estos prodigios se hayan realizado en ti, en mí: es posible que fuéramos ciegos, o sordos, o enfermos, o se olía ya nuestra muerte, cuando la Palabra de Dios nos arrancó de nuestra postración. Si amamos a Cristo, si le seguimos de veras, si sólo le buscamos a él y no a nosotros mismos, en su nombre podremos transmitir gratuitamente lo que hemos recibido gratuitamente.

Si no deseas recibir más correos electrónicos https://evangeliodeldia.org/SP/settings/subscription?utm_source=newsletter.

Publicado en Lecturas de la Misa del día

Evangelio del día – Semana del 11/02/2019 al 16/02/2019 (Quinta Semana del Tiempo Ordinario)

dominicos

Evangelio del día y comentarios a la Palabra diaria

Quinta Semana del Tiempo Ordinario – Año Par

Del 11

al 16 de febrero de 2019

Introducción a la semana

Con la semana empieza la lectura del Génesis, del primer libro de la Biblia, el comienzo, pues, de la Sagrada Escritura, que coincide con el relato del comienzo de nuestro mundo y del primer hombre y la primera mujer. Estos capítulos del Génesis quieren dar respuestas a los grandes interrogantes que el ser humano se ha siempre planteado: ¿Cuál es el origen de todo? ¿Por qué el ser humano ocupa un lugar privilegiado en lo creado? ¿Por qué hombre y mujer y el atractivo mutuo? ¿Por qué la muerte y el dolor? ¿Por qué el trabajo? ¿Puede haber alguna solución a los grandes problemas que genera la presencia del mal?… Planteándonos esos problemas y otros similares hemos de estar atentos a su lectura.

Veremos que Dios está en la solución de ellos. En un mundo sin Dios se complica mucho el encontrar una solución.El evangelio sigue siendo el de Marcos. En él ya se nos presenta a Jesús enfrentándose con los fariseos o molesto por lo que les cuesta a sus discípulos entenderle. Pero la semana terminará con episodios en los que Jesús sigue remediando el dolor y, movido por la lástima, la que tiene ante todo dolor humano, saciando a la muchedumbre hambrienta.

Ver en el navegador
Descargar PDF
Descargar ePub

Ir a: lunes / martes / miércoles / jueves / viernes / sábado

 Lunes   11 de Febrero de 2019  

“Y los que lo tocaban se ponían sanos”

Primera Lectura

Comienzo del libro del Génesis 1,1-19:

Al principio creó Dios el cielo y la tierra. La tierra era un caos informe; sobre la faz del abismo, la tiniebla. Y el aliento de Dios se cernía sobre la faz de las aguas. Y dijo Dios: «Que exista la luz.» Y la luz existió. Y vio Dios que la luz era buena. Y separó Dios la luz de la tiniebla; llamó Dios a la luz «Día»; a la tiniebla, «Noche». Pasó una tarde, pasó una mañana: el día primero. Y dijo Dios: «Que exista una bóveda entre las aguas, que separe aguas de aguas.» E hizo Dios una bóveda y separó las aguas de debajo de la bóveda de las aguas de encima de la bóveda. Y así fue. Y llamó Dios a la bóveda «Cielo». Pasó una tarde, pasó una mañana: el día segundo. Y dijo Dios: «Que se junten las aguas de debajo del cielo en un solo sitio, y que aparezcan los continentes.» Y así fue. Y llamó Dios a los continentes «Tierra», y a la masa de las aguas la llamó «Mar». Y vio Dios que era bueno. Y dijo Dios: «Verdee la tierra hierba verde que engendre semilla, y árboles frutales que den fruto según su especie y que lleven semilla sobre la tierra.» Y así fue. La tierra brotó hierba verde que engendraba semilla según su especie, y árboles que daban fruto y llevaban semilla según su especie. Y vio Dios que era bueno. Pasó una tarde, pasó una mañana: el día tercero. Y dijo Dios: «Que existan lumbreras en la bóveda del cielo, para separar el día de la noche para señalar las fiestas, los días y los años; y sirvan de lumbreras en la bóveda del cielo, para dar luz sobre la tierra.» Y así fue. E hizo Dios dos lumbreras grandes: la lumbrera mayor para regir el día, la lumbrera menor para regir la noche, y las estrellas. Y las puso Dios en la bóveda del cielo, para dar luz sobre la tierra; para regir el día y la noche, para separar la luz de la tiniebla. Y vio Dios que era bueno. Pasó una tarde, pasó una mañana: el día cuarto.

Salmo

Sal 103,1-2a.5-6.10.12.24.35c R/. Goce el Señor con sus obras

Bendice, alma mía, al Señor, ¡Dios mío, qué grande eres! Te vistes de belleza y majestad, la luz te envuelve como un manto. R/.

Asentaste la tierra sobre sus cimientos, y no vacilará jamás; la cubriste con el manto del océano, y las aguas se posaron sobre las montañas. R/.

De los manantiales sacas los ríos, para que fluyan entre los montes; junto a ellos habitan las aves del cielo, y entre las frondas se oye su canto. R/.

Cuántas son tus obras, Señor, y todas las hiciste con sabiduría; la tierra está llena de tus criaturas. ¡Bendice, alma mía, al Señor! R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos 6,53-56

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos, terminada la travesía, tocaron tierra en Genesaret y atracaron. Apenas desembarcados, algunos lo reconocieron y se pusieron a recorrer toda la comarca; cuando se enteraba la gente dónde estaba Jesús, le llevaban los enfermos en camillas. En la aldea o pueblo o caserío donde llegaba, colocaban a los enfermos en la plaza y le rogaban que les dejase tocar al menos el borde de su manto; y los que lo tocaban se ponían sanos.

Reflexión del Evangelio del día

Los que lo tocaban se ponían sanos

En un país, como Palestina, donde la pobreza era tan común, no era extraño que las enfermedades fuesen también abundantes. Por eso, no es sorprendente que cuando Jesús llegaba a alguna población, provocara en aquella comarca una cierta conmoción entre la gente sencilla y necesitada. Los médicos profesionales eran privilegio de una pequeña élite. El resto ¿a quién podía acudir?

La enfermedad iba rodeada, además, de prejuicios comunes; tenía carácter excluyente, de ahí que la curación implicara liberación ya que significaba volver a integrarse en la comunidad. Enfermedad y pecado se suponía estar relacionados. La curación implicaba, por lo mismo, devolver al enfermo su puesto en la comunidad. La sanación, por tanto, además de curación física suponía liberación plena de la persona enferma.

Por eso, para Jesús las curaciones eran un modo de manifestar la llegada del Reino de Dios. A la pregunta de los discípulos de Juan de si era él el Mesías, Jesús respondió con una serie de hechos que expresaban, sobre todo, liberación de los más pobres, los enfermos. Esa llegada del Reino él la manifiesta en ir creando un mundo diferente. Lo expresa en todo lo que lleva a cabo. El más espectacular es, sin duda, el de las curaciones. Lo curioso del evangelio que leemos este día, es que Jesús parece estar inactivo. Son los enfermos o sus familiares los que se acercan, aunque solo sea para tocar la orla de su manto desde la seguridad de quedar sanos.

¿Qué esperaba Jesús de quienes acudían a él?  Fe. Es lo que presuponía la sanación. Sus milagros no eran más que un modo de reconocer la presencia de Dios y un encuentro con él. Por eso la fe, también hoy, es el único camino para contactar con Jesús. Quizá precisemos, antes, reconocernos “enfermos”, necesitados, para que ese contacto con él surta también en nosotros el efecto sanador.

Hoy la medicina ha dado pasos importantes, avances espectaculares en muchos aspectos. El sufrimiento, el dolor, siguen acompañando al hombre en su paso por la tierra, ya que, a enfermedades superadas o controladas, las sustituyen nuevas sacudidas en la salud de las personas a las que todavía no se encuentra remedio.

Cuando el dolor llega a nuestra vida ese hecho nos sitúa en otros niveles. No es extraño que, explícita o implícitamente, surja el planteamiento religioso y así ante lo desbordante de estas situaciones se piense en el misterio en que nos desenvolvemos y las preguntas que se repiten, una y otra vez, nos llevan a mirar la vida  desde otra perspectiva.  ¿Más profunda, más sincera, más real? No lo sé, pero es claro que ese dolor nos lleva a vivir más conscientemente nuestra condición de seres incompletos y, por lo mismo, necesitados de la mano de Dios.

Ojalá que ese dolor no nos destruya, sino que nos lleve a contactar con Jesús desde la seguridad de que Él puede ayudarnos en medio de esos contratiempos.

Fray Salustiano Mateos Gómara
Convento de San Pablo y San Gregorio (Valladolid)
Enviar comentario al autor/a

Volver arriba

 Martes   12 de Febrero de 2019  

“Dejáis a un lado el mandamiento de Dios”

Hoy celebramos: Beato Reginaldo de Orleans (12 de Febrero)

Primera Lectura

Lectura del libro del Génesis 1,20–2,4a:

Y dijo Dios: «Pululen las aguas un pulular de vivientes, y pájaros vuelen sobre la tierra frente a la bóveda del cielo.» Y creó Dios los cetáceos y los vivientes que se deslizan y que el agua hizo pulular según sus especies, y las aves aladas según sus especies. Y vio Dios que era bueno. Y Dios los bendijo, diciendo: «Creced, multiplicaos, llenad las aguas del mar; que las aves se multipliquen en la tierra.» Pasó una tarde, pasó una mañana: el día quinto. Y dijo Dios: «Produzca la tierra vivientes según sus especies: animales domésticos, reptiles y fieras según sus especies.» Y así fue. E hizo Dios las fieras según sus especies, los animales domésticos según sus especies y los reptiles según sus especies. Y vio Dios que era bueno. Y dijo Dios: «Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; que domine los peces del mar, las aves del cielo, los animales domésticos, los reptiles de la tierra.» Y creó Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; hombre y mujer los creó. Y los bendijo Dios y les dijo: «Creced, multiplicaos, llenad la tierra y sometedla; dominad los peces del mar, las aves del cielo, los vivientes que se mueven sobre la tierra.» Y dijo Dios: «Mirad, os entrego todas las hierbas que engendran semilla sobre la faz de la tierra; y todos los árboles frutales que engendran semilla os servirán de alimento; y a todas las fieras de la tierra, a todas las aves del cielo, a todos los reptiles de la tierra, a todo ser que respira, la hierba verde les servirá de alimento.» Y así fue. Y vio Dios todo lo que había hecho; y era muy bueno. Pasó una tarde, pasó una mañana: el día sexto. Y quedaron concluidos el cielo, la tierra y sus ejércitos. Y concluyó Dios para el día séptimo todo el trabajo que había hecho; y descansó el día séptimo de todo el trabajo que había hecho. Y bendijo Dios el día séptimo y lo consagró, porque en él descansó de todo el trabajo que Dios había hecho cuando creó. Ésta es la historia de la creación del cielo y de la tierra.

Salmo

Sal 8,4-5.6-7.8-9 R/. Señor, dueño nuestro, ¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra!

Cuando contemplo el cielo, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que has creado, ¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él, el ser humano, para darle poder? R/.

Lo hiciste poco inferior a los ángeles, lo coronaste de gloria y dignidad, le diste el mando sobre las obras de tus manos, todo lo sometiste bajo sus pies. R/.

Rebaños de ovejas y toros, y hasta las bestias del campo, las aves del cielo, los peces del mar, que trazan sendas por el mar. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos 7,1-13

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un grupo de fariseos con algunos escribas de Jerusalén, y vieron que algunos discípulos comían con manos impuras, es decir, sin lavarse las manos. (Los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse antes las manos, restregando bien, aferrándose a la tradición de sus mayores, y, al volver de la plaza, no comen sin lavarse antes, y se aferran a otras muchas tradiciones, de lavar vasos, jarras y ollas.) Según eso, los fariseos y los escribas preguntaron a Jesús: «¿Por qué comen tus discípulos con manos impuras y no siguen la tradición de los mayores?»Él les contestó: «Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito: “Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos.” Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres.» Y añadió: «Anuláis el mandamiento de Dios por mantener vuestra tradición. Moisés dijo: “Honra a tu padre y a tu madre” y “el que maldiga a su padre o a su madre tiene pena de muerte”; en cambio, vosotros decís: Si uno le dice a su padre o a su madre: “Los bienes con que podría ayudarte los ofrezco al templo”, ya no le permitís hacer nada por su padre o por su madre, invalidando la palabra de Dios con esa tradición que os trasmitís; y como éstas hacéis muchas.»

Reflexión del Evangelio del día

Todo era muy bueno

Dios es un Dios que, al terminar de crear al hombre y a la mujer, “vio que era muy buena” su obra. Como dice el Papa Francisco en Laudato si´: «La Biblia enseña que cada ser humano es creado por amor, hecho a imagen y semejanza de Dios. Esta afirmación nos muestra la inmensa dignidad de cada persona humana, que «no  es solamente algo, sino alguien. Es capaz de conocerse, de poseerse y de darse libremente y entrar en comunión con otras personas». «Fuimos concebidos en el corazón de Dios, y por eso «cada uno de nosotros es el fruto de un pensamiento de Dios. Cada uno de nosotros es querido, cada uno es amado, cada uno es necesario».

Nos dejó la responsabilidad de cuidar de su creación y de seguir “creando”, investigando y cuidando los unos de los otros, repartiendo lo que Él nos dejaba para todos como heredad. Apostó y sigue apostando por nosotros. No nos trata como a inútiles ante nuestra mala gestión, ni nos quita su confianza, sino que nos sigue dando luz para que actuemos en consonancia con lo que estamos llamados a ser: hijos e hijas suyos. Con responsabilidad hacia nuestros hermanos y la creación. Como dice Francisco, cuidemos nuestra casa común.

¿Por qué tus discípulos no se lavan las manos?

Ante Jesús se presentan fariseos y algunos escribas venidos de Jerusalén. Todo tiene el aspecto de una confrontación oficial. El problema es que algunos discípulos comían con manos impuras. Los fariseos vivían preocupados más por las prescripciones de la Ley que por el espíritu de la misma Ley; cumplían muy bien con las leyes, pues pensaban que de su modo de cumplirlas les venía la salvación.

Jesús fustiga esa piedad externa y legalista: Vosotros anuláis el mandamiento de Dios por mantener vuestra tradición. Jesús así pone de manifiesto la hipocresía de la legalidad judía.  Él busca la auténtica moralidad, una moralidad basada no en una piedad meramente externa y ritualista, sino en el corazón y en la decisión consciente del hombre. Jesús arremete contra la hipocresía de una religión vacía de Dios, llena de preceptos humanos, normas y tradiciones. Honrando al Señor con los labios pero con un corazón distanciado a kilómetros. Y aboga por la medida de la misericordia hacia los pecadores y marginados a fin de que puedan recuperarse mediante la conversión.

Jesús nos recuerda a todos que la práctica de la Ley (para los judíos) y la obediencia a la Palabra escrita (para los cristianos) es una imitatio Dei que restablece en el hombre, hecho a imagen de Dios, la plena semejanza con su Creador. El honor que el hombre tributa a Dios consiste esencialmente en vivir su vocación originaria: ser imagen y semejanza  del Creador.

¿Dónde está tu Dios? ¿Dónde está tu corazón? Si me olvido de ti, Señor, si al final no es a ti a quien busco, si no es a ti a quien encuentro, ¿dónde te perdí? ¿Dónde me perdí? ¿Quién torció mi camino?

¿Seremos capaces de recoger este desafío, de realizar una opción y vivir sus consecuencias?

Hoy celebramos la memoria del Beato Reginaldo de Orleáns. De él escribió el Beato Jordán de Sajonia que su elocuencia era encendida, y su palabra, como antorcha, inflamaba el ánimo de quienes escuchaban: muy pocos tenían tan endurecido el corazón que se resistieran al calor de aquel fuego. Parecía un segundo Elías.

Sor Cristina Tobaruela O. P.
Monasterio de las Dueñas (Salamanca)
Enviar comentario al autor/a

Volver arriba

 Miércoles   13 de Febrero de 2019  

“El hombre se convirtió en ser vivo”

Hoy celebramos: Beato Jordán de Sajonia (13 de Febrero)

Primera Lectura

Lectura del libro del Génesis 2,4b-9.15-17:

Cuando el Señor Dios hizo tierra y cielo, no había aún matorrales en la tierra, ni brotaba hierba en el campo, porque el Señor Dios no había enviado lluvia sobre la tierra, ni había hombre que cultivase el campo. Sólo un manantial saltaba del suelo y regaba la superficie del campo. Entonces el Señor Dios modeló al hombre de arcilla del suelo, sopló en su nariz un aliento de vida, y el hombre se convirtió en ser vivo. El Señor Dios plantó un jardín en Edén, hacia oriente, y colocó en él al hombre que había modelado. El Señor Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles hermosos de ver y buenos de comer; además, el árbol de la vida, en mitad del jardín, y el árbol del conocimiento del bien y el mal. El Señor Dios tomó al hombre y lo colocó en el jardín de Edén, para que lo guardara y lo cultivara. El Señor Dios dio este mandato al hombre: «Puedes comer de todos los árboles del jardín; pero del árbol del conocimiento del bien y el mal no comas; porque el día en que comas de él, tendrás que morir.»

Salmo

Sal 103,1-2a.27-28.29be-30 R/. Bendice, alma mía, al Señor

Bendice, alma mía, al Señor, ¡Dios mío, qué grande eres! Te vistes de belleza y majestad, la luz te envuelve como un manto. R/.

Todos ellos aguardan a que les eches comida a su tiempo: se la echas, y la atrapan; abres tu mano, y se sacian de bienes. R/.

Les retiras el aliento, y expiran, y vuelven a ser polvo; envías tu aliento, y los creas, y repueblas la faz de la tierra. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos 7,14-23

En aquel tiempo, llamó. Jesús de nuevo a la gente y les dijo: «Escuchad y entended todos: Nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre. El que tenga oídos para oír, que oiga.» Cuando dejó a la gente y entró en casa, le pidieron sus discípulos que les explicara la parábola. Él les dijo: «¿Tan torpes sois también vosotros? ¿No comprendéis? Nada que entre de fuera puede hacer impuro al hombre, porque no entra en el corazón, sino en el vientre, y se echa en la letrina.» Con esto declaraba puros todos los alimentos. Y siguió: «Lo que sale de dentro, eso sí mancha al hombre. Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los malos propósitos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, injusticias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro.»

Reflexión del Evangelio del día

El Señor Dios modeló al hombre del polvo del suelo e insufló aliento de vida

La liturgia de la Palabra, hoy nos permite recordar que el libro del Génesis, así como todo el Antiguo Testamento, no es un libro de historia, sino relatos teológicos, probablemente escritos en el período del exilio, que buscan responden preguntas antiguas sobre el origen de la vida, del mundo, del mal, de la libertad, entre otros.

Génesis 2, 4b-9.15-17 presenta el segundo relato de la creación, dónde la vida del ser humano proviene del polvo del suelo (del barro, de la tierra) y del aliento de Dios. Fragilidad y “aliento divino” constituyen la humanidad. Eso significa que este ser tan peculiar lleva dentro de sí la libertad y la capacidad de amar. Una naturaleza tan singular permite que el ser humano sea diferente de todos los otros seres creados. Dentro de ese contexto, se presenta la posibilidad de no realizar la voluntad de Dios: «Puedes comer de todos los árboles del jardín, pero del árbol del conocimiento del bien y el mal no comerás, porque el día en que comas de él, tendrás que morir». No seguir el deseo de Dios trae como consecuencia el “castigo”. Una forma peculiar de explicar que el ejercicio de la libertad siempre trae sus consecuencias. Si la persona opta por el proyecto de Dios, sus acciones traen vida; si se opta por propuestas al margen del proyecto divino, se encontrará con el mal (el castigo).  Así, el barro y el aliento divino conforman el ser humano y explican el potencial que las personas tienen (tenemos) tanto para realizar el bien como para realizar el mal. Pero el relato trae un otro elemento también muy importante: el conocimiento (el árbol del conocimiento del bien y el mal), el cual conlleva responsabilidad. A medida que se conoce se tiene mayor responsabilidad en las diversas consecuencias que se van sucediendo.

Nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro

En el Evangelio, Jesús asume la postura de Maestro y con sencillez clarifica que: “nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre”. Y lo explica con detalle: “del corazón del hombre salen los pensamientos perversos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, malicias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad”. Así pues, la realización del bien o del mal es engendrada en el corazón (dentro de la persona). Para Jesús ninguna actitud negativa (impura) tiene justificativa: me hicieron esto o lo otro. Asumir la postura de victima no autoriza que se tengan pensamientos o acciones perversas por causa de… La libertad (que se tiene porque Dios insufló aliento de vida) y el conocimiento, son muy importantes para que se pueda asumir el proyecto de Dios con libertad y contribuir, a través de actitudes cotidianas, con la creación divina.

No busquemos disculpas ni nos auto-engañemos, afirmando que lo que nos viene de fuera nos vuelve impuros, nos hace tener actitudes que no deseamos, que somos víctimas de situaciones o actitudes de otros. Jesús invita a asumir el bien y la belleza de la creación del Padre a partir de lo que engendramos en el propio corazón. ¡Colaboremos en la construcción del Reino de Dios, aquí y ahora!

Hna. Ana Belén Verísimo García OP
Dominica de la Anunciata
Enviar comentario al autor/a

Volver arriba

 Jueves   14 de Febrero de 2019  

“Poneos en camino”

Hoy celebramos: Santos Cirilo y Metodio (14 de Febrero)

Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 13,46-49:

En aquellos días, Pablo y Bernabé dijeron a los judíos: «Teníamos que anunciaros primero a vosotros la palabra de Dios; pero como la rechazáis y no os consideráis dignos de la vida eterna, sabed que nos dedicamos a los gentiles. Así nos lo ha mandado el Señor: “Yo te haré luz de los gentiles, para que lleves la salvación hasta el extremo de la tierra.”» Cuando los gentiles oyeron esto, se alegraron y alababan la palabra del Señor; y los que estaban destinados a la vida eterna creyeron. La palabra del Señor se iba difundiendo por toda la región.

Salmo

Sal 116,1.2 R/. Id al mundo entero y proclamad el Evangelio

Alabad al Señor, todas las naciones, aclamadlo, todos los pueblos. R/.

Firme es su misericordia con nosotros, su fidelidad dura por siempre. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas 10,1-9

En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía: «La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino. Cuando entréis en una casa, decid primero: “Paz a esta casa.” Y, si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros. Quedaos en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa. Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: “Está cerca de vosotros el reino de Dios.”»

Reflexión del Evangelio del día

La vida se abre camino

Los Hechos de los Apóstoles nos ponen en diálogo con lo que era la realidad de la predicación en tiempos de Pablo y Bernabé, respecto al pueblo judío heredero de la promesa de Dios. Sin embargo, contra lo que podrían esperar, solo tuvieron rechazo y desprecio a sus palabras. Pero la vida del apóstol no queda paralizada por el rechazo. Al contrario, el apóstol es consciente de que uno siembra y es otro quien recoge. Los frutos serán de Dios.

De ahí, que la vida propuesta se abriera camino a otros pueblos. La fe no acaba con el rechazo de unos, sino que germina con la aceptación y la alegría de otros. Quizás el campo de cosecha no estaba preparado para la siembra. A veces, hay campos de tierra que necesitan descansar y dejarlos en barbecho; hay que ararlos constantemente y a la tierra echarle abono. Al pueblo judío, respecto a la fe en Cristo, le pasaba eso. Demasiado oír hablar de Dios, que se distorsionó su capacidad de oír un mensaje nuevo sobre Dios. Se distorsionó su capacidad de acogida.

La novedad está ahora con Pablo y Bernabé en los gentiles, y dice la lectura de hoy, que ese pueblo se alegró porque le hablaban de Cristo y muchos llegaban a la fe.

¿En qué situación está ahora el Pueblo de Dios? ¿Necesita un tiempo de barbercho? ¿está saturado de Dios? ¿la indiferencia le hace rechazar la novedad y la alegría?

Poneos en camino

El Evangelio Lucas, nos pone en la amplitud del ministerio. Vemos cómo Jesús elige a setenta y dos discípulos y los envía anunciar el Reino de Dios. Lo primero que les dice es: La mies es abundante y obreros poco, pues que el dueño de la mies mande obrero a su mies. ¡Poneos en camino!

Jesús entiende que el grano almacenado se pudre, y el Reino de Dios necesita ser extendido, darse a conocer. Por mucho que les faltara madurez, la experiencia de aquellos discípulos será crucial para saber lo que significa el seguimiento de Cristo. El cual, como discípulo, implica la predicación. Implica la clara conciencia de saber que están como corderos en medio de lobos.  Implica la sobriedad y vivir de la generosidad de otros y, por último, implica el llevar la paz a todos.

Ese “ponerse en camino” significa que hemos de recorrer este proceso de seguimiento y discipulado. Significa que la fe parte de un dinamismo evangelizador, la fe no es sólo un quedarse quietos en la contemplación, es ponerse en camino e ir por todo el mundo anunciando el Evangelio de la vida.

En el dinamismo de “Ponerse en camino”, existe una premisa que en el evangelio, aparece como saludo. Es la primera palabra del anuncio: “Paz a esta casa”.  Y es que el anuncio ha de impregnarse de la paz recibida, y que ya pertenece a nosotros, porque antes la hemos contemplado y experimentado. El anuncio no es para sembrar discordia, y tampoco se realiza con buena aptitud si estamos obsesionados por el activismo.

El apóstol debe reconocer en sí mismo esa aptitud. No se puede anunciar el Evangelio con la ausencia de esa paz. Cualesquiera que sean nuestras circunstancias, la predicación requiere mirar hacia el interior, y otear el horizonte, para saber si estoy en óptimas condiciones de anunciar con valentía el Evangelio de Jesucristo. Aunque el miedo, y la sobreactividad no han de ser un impedimento para ello.

Fr. Alexis González de León O.P.
Convento de San Pablo y San Gregorio (Valladolid)
Enviar comentario al autor/a

Volver arriba

 Viernes   15 de Febrero de 2019  

“Hace oír a los sordos y hablar a los mudos”

Primera Lectura

Lectura del Génesis 3,1-8:

La serpiente era el más astuto de los animales del campo que el Señor Dios había hecho. Y dijo a la mujer: «¿Cómo es que os ha dicho Dios que no comáis de ningún árbol del jardín?» La mujer respondió a la serpiente: «Podemos comer los frutos de los árboles del jardín; solamente del fruto del árbol que está en mitad del jardín nos ha dicho Dios: “No comáis de él ni lo toquéis, bajo pena de muerte.”» La serpiente replicó a la mujer: «No moriréis. Bien sabe Dios que cuando comáis de él se os abrirán los ojos y seréis como Dios en el conocimiento del bien y el mal.» La mujer vio que el árbol era apetitoso, atrayente y deseable, porque daba inteligencias; tomó del fruto, comió y ofreció a su marido, el cual comió. Entonces se le abrieron los ojos a los dos y se dieron cuenta de que estaban desnudos; entrelazaron hojas de higuera y se las ciñeron. Oyeron al señor que pasaba por el jardín a la hora de la brisa; el hombre y su mujer se escondieron de la vista del Señor Dios entre los árboles del jardín.

Salmo

Sal 31,1-2.5.6.7 R/. Dichoso el que está absuelto de su culpa

Dichoso el que está absuelto de su culpa, a quien le han sepultado su pecado; dichoso el hombre a quien el Señor no le apunta el delito. R/.

Había pecado, lo reconocí, no te encubrí mi delito; propuse: «Confesaré al Señor mi culpa,» y tú perdonaste mi culpa y mi pecado. R/.

Por eso, que todo fiel te suplique en el momento de la desgracia: la crecida de las aguas caudalosas no lo alcanzará. R/.

Tú eres mi refugio, me libras del peligro, me rodeas de cantos de liberación. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos 7,31 37

En aquel tiempo, dejó Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del lago de Galilea, atravesando la Decápolis. Y le presentaron un sordo que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga las manos. Él, apartándolo de la gente a un lado, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua. Y, mirando al cielo, suspiró y le dijo: «Effetá», esto es: «Ábrete.» Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba sin dificultad. Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos. Y en el colmo del asombro decían: «Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos.»

Reflexión del Evangelio del día

Se les abrieron los ojos a los dos y descubrieron que estaban desnudos

El relato del Génesis nos introduce en el misterio del mal y el pecado. El autor sagrado presenta la tentación bajo la apariencia de un animal especialmente escurridizo y dañino como es la serpiente que, además, era el símbolo de una divinidad cananea. De ahí posiblemente que se dirija a la mujer, aunque la tentación es a ambos. Precisamente no entender esto ha creado no pocos recelos infundados.

La tentación consiste en presentar a Dios como Alguien que cela del hombre, que lo quiere sujeto a su autoridad y, en el fondo, teme que le pueda arrebatar su omnipotencia. No es verdad. Al contrario: Dios crea al hombre y la mujer a su imagen y semejanza, los dota de libertad y sabiduría, los plenifica con su amor… Pero llega un momento en que se creen que todo ha sido mérito suyo y no necesitan del Dios que los ha creado. Se sienten la única referencia para vivir y ser dichosos. Pero es una burda mentira. Están desnudos y tienen miedo cuando Dios, como cada tarde, viene a pasearse con ellos.

La fe implica una confianza incondicional en Alguien que te quiere, te valora por lo que eres y te ha destinado desde siempre a la Salvación, pero la sociedad ¡tantas veces! nos presenta frutos aparentes de una felicidad que, a la postre, te deja desnudo y desvalido, lejos de tu verdadero ser, lejos del Dios que te ha dado la vida.

Él mandó que no lo dijeran a nadie

El Evangelio nos presente una de las varias curaciones que hace Jesús en territorio pagano y a personas que no profesaban la fe de Israel. Es más, viene justamente después del impresionante testimonio de la cananea que se atreve incluso a replicar a Jesús cuando le reprocha no ser judía.

Y es que la Salvación es siempre universal. Jesús sobrepasa el ámbito salvífico de Israel porque lo que le interesa es el hombre allí donde se encuentre, especialmente los que más sufren. El protagonista es sordo y mudo, tiene pues, la totalidad del mal que le aprisiona y no le deja vivir ni expresarse. Y Jesús le ordena que se “abra” a la Salvación, no ya de su enfermedad, sino de toda su vida.

Es un gran Milagro, pero, Jesús les pide que no hablen de ello. Es muy significativo que haga hablar al mudo, para que ahora le pida silencio. A él y a los demás. El evangelista quiere hacernos ver que el verdadero milagro es la Conversión integral, no simplemente una curación espectacular… pero que no abre los corazones a Dios.

¿Reconozco las tentaciones que me incitan a desobedecer a Dios?

¿Me doy cuenta de que muchas veces solo me acuerdo de Dios cuando me siento desnudo?

¿Me siento a veces como el sordomudo, trabado de voz y oído para percibir a Dios en mi vida?

D. Carlos José Romero Mensaque, O.P.
Fraternidad Fray Bartolomé de las Casas (Sevilla)
Enviar comentario al autor/a

Volver arriba

 Sábado   16 de Febrero de 2019  

“Me da lástima de esta gente”

Hoy celebramos: Beato Nicolás Paglia (16 de Febrero)

Primera Lectura

Lectura del libro del Génesis 3,9-24:

El Señor llamó al hombre: «¿Dónde estás?»Él contestó: «Oí tu ruido en el jardín, me dio miedo, porque estaba desnudo, y me escondí.» El Señor le replicó: «¿Quién te informó de que estabas desnudo? ¿Es que has comido del árbol del que te prohibí comer?»Adán respondió: «La mujer que me diste como compañera me ofreció del fruto, y comí.»El Señor dijo a la mujer: «¿Qué es lo que has hecho?»Ella respondió: «La serpiente me engañó, y comí.» El Señor Dios dijo a la serpiente: «Por haber hecho eso, serás maldita entre todo el ganado y todas las fieras del campo; te arrastrarás sobre el vientre y comerás polvo toda tu vida; establezco hostilidades entre ti y la mujer, entre tu estirpe y la suya; ella te herirá en la cabeza cuando tú la hieras en el talón.»A la mujer le dijo: «Mucho te haré sufrir en tu preñez, parirás hijos con dolor, tendrás ansia de tu marido, y él te dominará.» Al hombre le dijo: «Porque le hiciste caso a tu mujer y comiste del árbol del que te prohibí comer, maldito el suelo por tu culpa: comerás de él con fatiga mientras vivas; brotará para ti cardos y espinas, y comerás hierba del campo. Con sudor de tu frente comerás el pan, hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella te sacaron; pues eres polvo y al polvo volverás.» El hombre llamó a su mujer Eva, por ser la madre de todos los que viven. El Señor Dios hizo pellizas para el hombre y su mujer, y se las vistió. Y el Señor Dios dijo: «Mirad, el hombre es ya como uno de nosotros en el conocimiento del bien y el mal. No vaya a echarle mano al árbol de la vida, coja de él, coma y viva para siempre.»Y el Señor Dios lo expulsó del jardín de Edén, para que labrase el suelo de donde lo habían sacado. Echó al hombre, y a oriente del jardín de Edén colocó a los querubines y la espada llameante que se agitaba, para cerrar el camino del árbol de la vida.

Salmo

Sal 89,2.3-4.5-6.12-13 R/. Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación

Antes que naciesen los montes, o fuera engendrado el orbe de la tierra, desde siempre y por siempre tú eres Dios. R/.

Tu reduces el hombre a polvo, diciendo: «Retornad, hijos de Adán.»Mil años en tu presencia son un ayer, que pasó, una vela nocturna. R/.

Los siembras año por año, como hierba que se renueva: que florece y se renueva por la mañana, y por la tarde la siegan y se seca. R/.

Enséñanos a calcular nuestros años, para que adquiramos un corazón sensato. Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo? Ten compasión de tus siervos. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo Evangelio San Marcos 8,1-10

Uno de aquellos días, como había mucha gente y no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discipulos y les dijo: «Me da lástima de esta gente; llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer, y, si los despido a sus casas en ayunas, se van a desmayar por el camino. Además, algunos han venido desde lejos.» Le replicaron sus discípulos: «¿Y de dónde se puede sacar pan, aquí, en despoblado, para que se queden satisfechos?» Él les preguntó: «¿Cuántos panes tenéis?» Ellos contestaron: «Siete.» Mandó que la gente se sentara en el suelo, tomó los siete panes, pronunció la acción de gracias, los partió y los fue dando a sus discipulos para que los sirvieran. Ellos los sirvieron a la gente. Tenían también unos cuantos peces; Jesús los bendijo, y mandó que los sirvieran también. La gente comió hasta quedar satisfecha, y de los trozos que sobraron llenaron siete canastas; eran unos cuatro mil. Jesús los despidió, luego se embarcó con sus discipulos y se fue a la región de Dalmanuta.

Reflexión del Evangelio del día

El pecado es siempre una equivocación

La primera lectura nos relata el pecado de nuestros primeros padres. Como cristianos que hemos aceptado con gusto a Jesús y todo lo que nos ha dicho y prometido, podemos sacar algunas lecciones de este simbólico pasaje del Génesis. Dios, desde el principio, nos ha hecho a todos la oferta de vivir en amistad con él, algo que nos ha dejado todavía más claro con el envío de su Hijo Jesucristo hasta nosotros. Esta oferta de amistad se concreta, entre otros aspectos, en señalarnos los caminos a seguir, las actitudes a vivir para encontrar la felicidad deseada. El pecado, el de nuestros padres y el de cualquiera de nosotros, es no hacer caso a nuestro Dios y a su Hijo Jesucristo, hacer lo contario de los que nos indican pensando que así seremos más felices, “seremos como dioses”. Pero la experiencia de Adán y Eva y nuestra experiencia personal nos indican que el pecado, el romper la amistad con Dios, lo único que nos trae es zozobra y tristeza. El pecado nos hace daño, y nunca no da la felicidad prometida.

La historia de Dios con nosotros, con toda la humanidad, no quedó en la expulsión del paraíso de Adán y Eva. Llegada la plenitud de los tiempos, en un poderoso acto de amor, nos envió a su propio hijo Jesús, para convencernos de que nos amaba entrañablemente y para convencernos que él era el mejor camino para llevarnos a la vida y vida abundante que todos deseamos.

Me da lástima de esta gente

Jesús tiene siempre las mismas actitudes ante sus seguidores, sean del siglo I o sean  del siglo XXI. El evangelio de hoy nos recuerda la actitud de Jesús ante la gente que le seguía entonces para oír su palabra  y que se encontraba en situación de debilidad, “y si los despido a sus casas en ayunas, se van a desmayar”. “Me da lástima de esta gente”, “siento compasión por esta gente”. Y actuó dándoles de comer, multiplicando los panes y los peces.

Jesús sabe que nuestro hambre material, en un marco de justicia humana, nos la podemos saciar cada uno de nosotros con nuestro trabajo. Pero bien sabe Jesús que padecemos un hambre, el hambre de sentido, el hambre de vivir esperanzados, que solo él puede saciar. Y sigue viniendo en nuestra ayuda. Y sigue sintiendo compasión por nosotros. Y nos sigue ofreciendo su amor, su amistad, su luz, su cuerpo entregado, su sangre derramada… los únicos alimentos capaces de saciar nuestro hambre de felicidad y de eternidad gozosa.

Fray Manuel Santos Sánchez
Convento de Santo Domingo (Oviedo)
Enviar comentario al autor/a

Volver arriba

¿Te ha gustado? Compártelo en:

twitter
facebook

Estás suscrito al servicio del Evangelio del día del portal de los dominicos (Orden de Predicadores).

Este email se ha enviado a tu correo manuelalc@gmail.com. ¿Por qué lo he recibido?

Si no deseas seguir recibiendo estos correos, puedes darte de baja cancelando la suscripción.

También puedes actualizar las preferencias de suscripción.

No respondas a este correo. Esta dirección de email no admite respuestas.

Puedes ponerte en contacto con nosotros para cualquier duda o sugerencia a través del formulario de contacto.

dominicos
Dominicos · c/ Juan de Urbieta, 51 · Madrid, Madrid 28007 · Spain

Enviado a través de:

Publicado en Predicación Dominicos | Etiquetado , | Deja un comentario

Preparación de homilías – VI Domingo del tiempo ordinario – 17/02/2019

dominicos

Homilía VI Domingo del tiempo ordinario

17 de febrero de 2019 – Ciclo C

“Dichoso el que ha puesto su confianza en el Señor”

Ver en el navegador
Descargar PDF
Descargar ePub

Ir a: Introducción / Lecturas
/ Comentario bíblico / Pautas para la homilía

  Introducción  

Comienza hoy –y continuará leyéndose los dos próximos domingos– una sección del evangelio de Lucas que podemos llamar “sermón de la llanura”, equivalente al que en Mateo se llama “sermón de la montaña”. Ambos empiezan con una de las páginas que se han hecho más famosas de la predicación de Jesús: las bienaventuranzas.

La sabiduría bíblica conoce bien que la vida está hecha de antítesis y de alternativas. Los textos de hoy lo concretan en confiar en el hombre o confiar en Dios. Para Jeremías es maldito (insensato) quien confía en sus propias fuerzas y actúa según los criterios del mundo; y es bendito (sensato) quien confía en el Señor. El salmo se hace eco diciendo: Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor, y también: no así los impíos, no así…

Pablo, en su respuesta a las consultas de los corintios, resalta el contraste entre creer en la resurrección de Jesús y que alguno diga que los muertos no resucitan; para él son cosas íntimamente unidas.

Y Lucas nos presenta cuatro afirmaciones positivas, parecidas a las bienaventuranzas de Mateo, seguidas de cuatro en negativo que son la otra cara de las primeras. No es nada distinto a las antítesis que antes había puesto en labios de María en el Magnificat. Y es un desarrollo de la escena que él mismo nos mostraba hace tres domingos: Jesús en la sinagoga de Nazaret leyendo al profeta Isaías y asumiendo para sí mismo: El Espíritu del Señor me ha enviado para dar la Buena Noticia a los pobres.

Fray José Antonio Fernández de Quevedo

Convento de San Pablo y San Gregorio (Valladolid)

Enviar comentario al autor/a

Volver arriba

  Lecturas  

Primera Lectura

Lectura del Profeta Jeremías 17, 5-8

Así dice el Señor:Maldito quien confía en el hombre, y en la carne busca su fuerza, apartando su corazón del Señor.Será como un cardo en la estepa, no verá llegar el bien; habitará la aridez del desierto, tierra salobre e inhóspita.Bendito quien confía en el Señor y pone en el Señor su confianza: será un árbol plantado junto al agua, que junto a la corriente echa raíces;cuando llegue el estío no lo sentirá, su hoja estará verde; en año de sequía no se inquieta, no deja de dar fruto.

Salmo

Sal 1, 1-2. 3. 4 y 6 R. Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor.

Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos; ni entra por la senda de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los cínicos, sino que su gozo es la ley del Señor, y medita su ley día y noche. R.

Será como un árbol plantado al borde de la acequia: da fruto en su sazón, y no se marchitan sus hojas; y cuanto emprende tiene buen fin. R.

No así los impíos, no así: serán paja que arrebata el viento.Porque el Señor protege el camino de los justos, pero el camino de los impíos acaba mal. R.

Segunda Lectura

Lectura de la primera carta del Apóstol San Pablo a los Corintios 15, 12. 16-20

Hermanos:Si anunciamos que Cristo resucitó de entre los muertos, ¿cómo es que decía alguno que los muertos no resucitan?Si los muertos no resucitan, tampoco Cristo ha resucitado.Y si Cristo no ha resucitado, vuestra fe no tiene sentido, seguís con vuestros pecados; y los que murieron con Cristo, se han perdido. Si nuestra esperanza en Cristo acaba con esta vida, somos los hombres más desgraciados.¡Pero no! Cristo resucitó de entre los muertos: el primero de todos.

Evangelio del día

Lectura del santo Evangelio según San Lucas 6, 17. 20-26

En aquel tiempo, bajó Jesús del monte con los Doce y se paró en un llano con un grupo grande de discípulos y de pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón.El, levantando los ojos hacia sus discípulos, le dijo:–Dichosos los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios.–Dichosos los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis saciados.–Dichosos los que ahora lloráis, porque reiréis.–Dichosos vosotros cuando os odien los hombres, y os excluyan, y os insulten y proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del Hombre.Alegraos ese día y saltad de gozo: porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían vuestros padres con los profetas.Pero,¡ay de vosotros, los ricos, porque ya tenéis vuestro consuelo!¡Ay de vosotros, los que estáis saciados, porque tendréis hambre!¡Ay de los que ahora reís, porque haréis duelo y lloraréis!¡Ay si todo el mundo habla bien de vosotros! Eso es lo que hacían vuestros padres con los falsos profetas.

Volver arriba

  Comentario bíblico  

Comentario bíblico de: Fray Miguel de Burgos Núñez

También puede ver el de: Fr. Gerardo Sánchez Mielgo

Las Bienaventuranzas, corazón del Evangelio

Iª Lectura: Jeremías (17,5-8): Feliz quien se fía de Dios

I.1. Con ese texto tan bello, del hombre que confía en el Señor, el texto de Jeremías nos prepara para abrir el alma al texto evangélico. Un contraste entre makarismo y lamentación construyen este texto profético, que tiene mucho de radical y de sapiencial. El simbolismo del desierto como ámbito de muerte, de sequedad, es una lección que debe aplicarse a la vida del creyente, en este caso del israelita.  Una serie de términos hebreos describen el mundo del desierto (el hombre –adam-, carne  -bashar- y corazón leb); en la otra parte está Dios. Es en Yahvé en quien hay que tener confianza (ybth), porque en él está la experiencia del agua en el desierto de la vida.

I.2. Poner la confianza (el corazón) en el mundo de la carne, del hombre y sus intereses es un desafío moral y antropológico. El mensaje no tiene dobleces; es simple y directo, de escuela elemental: es el mundo del Dios y el mundo de los hombres lo que está en la palestra del profeta que aquí se vale de la experiencia sapiencial para comunicar su mensaje de confianza. Es tan sencillo como lo que podemos aprender en la escuela de la vida de cada día. ¿No es así? El dualismo entre el mundo de Dios y el mundo del hombre es un desafío. Si queremos tener vida hay que estar junto a la corriente, de lo contrario seremos como el tamarisco de la Arabá (que es un desierto inmenso).

IIª Lectura: Iª Corintios (15,12.16-20): Sin resurrección no hay futuro

II.1. La carta de Pablo a los Corintios, segunda lectura de este domingo, continúa después el “credo” de la resurrección (vv. 1-11) con sus consecuencias para todos los hombres. Si no hay resurrección de Jesucristo no hay perdón de los pecados y no habrá vida eterna. Entonces ¿qué nos espera?, ¿la nada?, ¿el caos? Algunos niegan la resurrección de los muertos, no la ven necesaria. Por lo tanto tampoco sería la de Cristo (v.12). Con eso el cristianismo pierde su sentido y Pablo lo hace ver con claridad meridiana. Porque la lógica se impone: si los muertos no resucitan, tampoco  Cristo debía haber resucitado.

II.2. Pero si Cristo no ha resucitado la fe de los cristianos no tiene sentido; la lógica sigue imponiéndose frente a los que se permiten esas afirmaciones. Y si ponemos en Cristo nuestra esperanza únicamente para esta vida, somos los más tontos de todos los hombres. Estamos en el centro del debate: si no hay resurrección ¿para qué ser cristianos? ¿Para vivir con un sentido ético en esta vida? No sería totalmente negativo, pero se empobrecería sobremanera el sentido de la fe y de la vida cristiana. Y se arruinaría una dimensión fundamental del cristianismo: ofrecer vida verdadera, vida eterna a los hombres. La resurrección de Jesucristo es el paradigma de la oferta verdadera de Dios a los hombres.

II.3. Cristo no ha venido a otra cosa sino a “resucitarnos” en el mejor sentido de la palabra. No solamente a resucitarnos moralmente (que así ha sido), sino para que resucitemos como Él. Es verdad que la acción de la resurrección recae directamente en Dios. Pero de alguna manera, como apunta Sto. Tomas, la resurrección de Jesús es la causa de nuestra resurrección (S. T. q. 56). Habría que precisar algunos aspectos de las afirmaciones teológicas de Tomás de Aquino, porque la antropología actual y la hermenéutica lo requieren. Su resurrección, poder de Dios, es la fuerza transformadora de nuestra historia de pecado y de muerte. Pero si no hay resurrección de los muertos tampoco podríamos hablar del valor eficiente de la resurrección de Jesús para todos los hombres ¡no habría futuro para nadie! ¡ni siquiera para Dios!, porque nadie lo buscaría y nadie diría su nombre. Pero la resurrección de Jesucristo nos ha revelado que sí hay futuro para todos, para Dios y para nosotros.

Evangelio: Lucas (6,20-26): Las opciones del Reino

III.1. Hoy la liturgia, y muy concretamente el evangelio, nos ofrece uno de los textos más impresionantes de la historia de la humanidad, por el que muchos han dado su vida y por el que otros han detestado al cristianismo y a Jesús de Nazaret. El texto de las bienaventuranzas de Lucas es escueto, dialéctico, radical. Pero en el fondo se trata simplemente de describir dos ámbitos bien precisos: el de los desgraciados de este mundo y el de los bien situados en este mundo a costa de los otros. Lucas nos ofrece las bienaventuranzas en el contexto del sermón de la llanura (Lc 6,17), cuando toda la gente acude a Jesús para escuchar su palabra; no es un discurso en la sinagoga, en un lugar sagrado, sino al aire libre, donde se vive, donde se trabaja, donde se sufre.

III.2. Es un discurso catequético; por lo mismo, Lucas estaría haciendo una catequesis cristiana, como Mateo lo hizo con el sermón de la montaña (5-7). Entre uno y otro evangelista hay diferencias. La principal de todas es que Lucas nos ofrece las bienaventuranzas y a continuación las lamentaciones (no son maldiciones, viene del hebreo hôy y en latín se expresa con vae: un grito de dolor, de lamento, un grito profético) como lo contrario en lo que no hay que caer. Otra diferencia, también, es que en Mateo tenemos ocho y en Lucas solamente cuatro bienaventuranzas. Sobre su significado se han escrito cientos de libros y aportaciones muy técnicas. ¿Son todas inútiles? ¡No!, a pesar de que sintamos la tentación de simplificar y de ir a lo más concreto. No debemos entrar, pues, en la discusión de si las “malaventuranzas” o lamentaciones son palabras auténticas de Jesús o de los profetas itinerantes cristianos que predicaban con esta radicalidad tan genuina. Hay opiniones muy diversas al respecto. Ahora están en el evangelio y deben interpretarse a la luz de lo que Lucas quiere trasmitir a su comunidad.

III.3. Jesús hablaba así, casi como las escuchamos hoy en el texto de Lucas, más directo y menos recargado que el de Mateo. Jesús habló así al pueblo, a la gente: Jesús piensa y vive desde el mundo de los pobres y piensa y vive desde ese mundo para liberarlos. El pobre es ´ebîôn/´anaâw en hebreo; ptôchos en griego, pauper en latín: se trata de quien no tiene alimento, casa y libertad y en el AT es el que apela a Dios como único defensor. Así debemos entender la primera aproximación al mensaje de hoy. Esa es una realidad social, pero a la vez es una realidad teológica. Es en el mundo de los pobres, de los que lloran, de los perseguidos por la justicia, donde Dios se revela. Y lógicamente, Dios no quiere, ni puede revelarse en el mundo de los ricos, de poder, de la ignominia. El Reino que Jesús anuncia es así de escandaloso. No dice que tenemos que ser pobres y debemos vivir su miseria eternamente. Quiere decir, sencillamente, que si con alguien está Dios inequívocamente es en el mundo de aquellos que los poderosos han maltratado, perseguido, calumniado y empobrecido. Las lamentaciones, pues, significan que no intentemos o pretendamos encontrar a Dios en las riquezas, en el poder, en el dominio, en la corrupción; allí solamente encontraremos ídolos de muerte.

III.4. La teología de la liberación ha sabido expresar estas vivencias para dar esperanza a los pobres del Tercer Mundo. Y la verdad es que la fe más evangélica la viven los pobres que creen; los pueblos más ricos y poderosos están más descristianizados. Es el mundo de los pobres y de las miserias, el que más espera en Jesucristo; en el mundo de los poderosos habita un gran vacío. El evangelio de Lucas hoy, pues, nos propone dos horizontes: un horizonte de vida y un horizonte de muerte. ¿Dónde encontrar a Dios? Todos lo sabemos, porque la equivocación radical sería buscarlo donde El ha dicho que no lo encontraremos. El texto de Jeremías es suficientemente explícito al respecto: ¿como podría crecer un árbol de vida en el mundo de las lamentaciones?.

III.5. La luz no es lo que se ve, pero es aquello que produce el milagro para que veamos. Y las bienaventuranzas de Jesús son la luz de su predicación del Reino. Con las bienaventuranzas se hará posible ver a Dios; desde el mundo de las lamentaciones nunca encontraremos al Dios verdadero, aunque Él no rechace a nadie. El mundo de las bienaventuranzas nos impulsa a confiar en un Dios que ha resucitado a Jesús de entre los muertos y, por eso mismo, a cada uno de nosotros nos resucita y resucitará. Pero a ese Dios ya sabemos dónde debemos buscarlo: no en la ignominia del poder de este mundo, sino en el mundo de los pobres, de los que lloran, de los afligidos y de los que son perseguidos a causa de la justicia: ahí es donde está el Dios de vida, el Dios de la resurrección. Y esto es así, porque Dios ha hecho su opción, y un Dios con corazón solamente puede aparecer donde está la vida y el amor.

Fray Miguel de Burgos Núñez

Maestro y Doctor en Teología. Licenciado en Sagrada Escritura

Enviar comentario al autor/a

Volver arriba

Este comentario está incluido en el libro: Sedientos de su Palabra. Comentarios bíblicos a las lecturas de la liturgia dominical. Ciclos A, B y C. Editorial San Esteban, Salamanca 2009.

  Pautas para la homilía  

La Resurrección de Jesucristo y la confianza en Dios

La resurrección de Jesucristo es el hecho central en nuestra fe cristiana. Pablo dice a los corintios: Si Cristo no ha resucitado, vuestra fe no tiene sentido. Seguiríamos con el lastre del pecado.

Creer que Cristo ha resucitado es confiar en la voluntad de Dios, que no es otra que la felicidad de la persona humana. Pero es muy cierta la contraposición que presenta hoy Jeremías entre quienes son malditos, porque están guiados por la ley de la muerte y del pecado, y quienes son benditos porque les guía Dios.

Nunca Dios prometió a su pueblo algún paraíso en el cielo. Tampoco, cuando las cosas estaban mal en la tierra, trató de que fueran pacientes hasta que en otra vida mejorara su situación. Dios les prometía cosas de este mundo y ellos se esforzaban por conquistar las promesas de Dios, aun cuando comprendían que no puede darnos en este mundo todo lo que ha preparado para nosotros.

Cuando Jesús apareció había una gran expectación sobre el Mesías anunciado. Y se presentó con las manos vacías: no repartía pan, ni distribuía tierras, ni prometía la salida de los opresores. Sin embargo, afirmaba que el Reino de Dios había llegado. No venía a cambiar milagrosamente la situación dolorosa de la humanidad. Sus seguidores no pueden esperar verse colmados de favores, de salud, de dinero, de consideración y de prestigio humano. Y aun así les dice: ¡Felices!

Jesús nos ofrece una nueva manera de estar en la tierra

Lucas presenta las bienaventuranzas como destinadas a los pobres, los que tienen hambre, los que lloran, los que son perseguidos, y Jesús les dice: “vuestro es el reino de Dios”, “quedaréis saciados”, “reiréis”, “vuestra recompensa será grande en el cielo”.

El término griego que usa Lucas para indicar “pobres” traduce los que, en el Antiguo Testamento, definían a una clase de personas: los desprotegidos, los explotados, los pequeños y sin voz, las víctimas de la injusticia, que con frecuencia son privados de sus derechos y de su dignidad por la arbitrariedad de los poderosos. Por eso, tienen hambre, lloran, son perseguidos.

Jesús dice que el Reino de Dios es de ellos. No proclama felices a los que viven en una situación infrahumana ni nos invita a olvidar los problemas de la tierra para pensar sólo en las cosas del cielo. Ofrece una nueva manera de estar en la tierra. Sus palabras se refieren a la vida presente. Los bienaventurados lo son no porque son pobres, porque están tristes, porque sufren… eso no es motivo de felicidad ninguna ni Dios mismo lo quiere para nadie. Su privilegio es porque Dios muestra su compasión especialmente con quienes sufren más miseria, y los desamparados del mundo están llamados a ser los primeros en beneficiarse de un Reino que impulsa valores de esperanza, justicia y amor.

Las bienaventuranzas son el programa de vida del propio Jesús. Solo llevándolas él mismo a la práctica podía tener autoridad para proponer a sus discípulos un camino de seguimiento que recorra sus mismas opciones. Manifiestan en otra forma lo que ya había dicho al inicio de su actividad en la sinagoga de Nazaret: Él es enviado por el Padre al mundo, con la misión de liberar a los oprimidos, a los pequeños, a los privados de derechos y de dignidad, a los sencillos y humildes. Les dice que Dios les ama de una forma especial y que quiere ofrecerles la vida y la libertad plenas. Por eso son “bienaventurados”.

Pero las bienaventuranzas también aparecen olvidadas, rechazadas o burladas por la práctica de la vida. Llamar felices a los muertos de hambre, a los tristes, a los perseguidos… parece una broma o una burla. Muchos, incluso llamándose cristianos, consideran que en el fondo son inaplicables. Quizá por eso se predican poco y se viven menos. Sin embargo, son el núcleo de la vida evangélica y de la felicidad según el plan de Dios.

Las contrapartes

San Lucas contrapone a lo anterior cuatro “malaventuranzas” que son el reverso de la moneda. Son palabras de Jesús que no se pueden ni ablandar ni ocultar. Él dedicó tanto o más tiempo a criticar la riqueza que a alabar la pobreza. Al contraponer “pobres” a “ricos”, “hambrientos” a “satisfechos”, “los que lloran” a “los que ríen”, los odiados y expulsados a aquellos de quienes se habla bien, indica que hay una relación que no es casual sino causal entre los componentes de cada uno de esos pares.

A la luz del Reino de Dios se desvela la terrible suerte de los que, buscando la seguridad en el poder, en la riqueza y en la alegría de la tierra, oprimen a los demás y destruyen la propia realidad de su existencia. Las palabras de Jesús denuncian la lógica de los que permanecen ciegos a descubrir los verdaderos valores de la vida y las necesidades de los demás. Les dirige una advertencia inspirada en el amor para que se conviertan y no dejen que nada se interponga entre el Reino de Dios y ellos. Advertirles no significa que Dios no tenga para ellos la misma propuesta salvadora que ofrece a los pobres y a los débiles. La salvación de Dios es para todos, pero quienes persisten en la lógica del egoísmo no tienen lugar en el Reino que Jesús vino a ofrecer.

Las bienaventuranzas siguen teniendo vigencia y son un programa de vida sumamente exigente que Jesús presenta a sus discípulos de todos los tiempos. Ofrecen una norma de vida abierta a toda la humanidad, una ética donde todos tienen cabida. Pero seguirlas es un desafío a nuestra comodidad, a nuestra manera de vivir, a muchos de los valores que propone la sociedad de nuestro tiempo… ¿Confiamos en los hombres o confiamos en Dios?

Fray José Antonio Fernández de Quevedo

Convento de San Pablo y San Gregorio (Valladolid)

Enviar comentario al autor/a

Volver arriba

¿Te ha gustado? Compártelo en:
twitter
facebook

Estás suscrito al servicio de Homilías del portal de los dominicos (Orden de Predicadores).

Este email se ha enviado a tu correo manuelalc@gmail.com. ¿Por qué lo he recibido?

Si no deseas seguir recibiendo estos correos, puedes darte de baja cancelando la suscripción.

También puedes actualizar las preferencias de suscripción.

No respondas a este correo. Esta dirección de email no admite respuestas.

Puedes ponerte en contacto con nosotros para cualquier duda o sugerencia a través del formulario de contacto.

dominicos
Dominicos · c/ Juan de Urbieta, 51 · Madrid, Madrid 28007 · Spain

Enviado a través de:

Publicado en Predicación Dominicos | Etiquetado , | Deja un comentario

Mensaje del 8 de febrero

Mensaje de Dios Padre

 

8 de Febrero del 2019

Mensaje Público

 

Nuevamente veo una gran llama que he llegado a reconocer como el Corazón de Dios Padre.  Dice: “Hijos Míos, Yo los creé a todos ustedes para que me conozcan y me amen.  Cuando pecan, no alcanzan este objetivo.  Intenten superar sus faltas y defectos que los llevan a pecar.  Tengan un corazón amable y misericordioso.  Si tienden a la impaciencia, recen pidiendo Mi ayuda en situaciones que requieran paciencia.  La falta de perdón es una gran barrera entre el corazón del hombre y el Mío.  No renueven constantemente la falta de perdón en el corazón pensando en heridas emocionales pasadas.  Esto solamente vuelve a abrir antiguas lesiones.”

 

“Si me aman, sean un ejemplo de Amor Santo.  Yo pongo personas en sus vidas para que ustedes los ayuden en su viaje a la salvación.  No tengan miedo de llamarle pecado a un pecado.  Su corrección podría ser su única o su última esperanza de escuchar la verdad.”

 

“Esta es una época de pensamiento distorsionado y de falsedad.  El hombre acepta el pecado como rectitud cuando eso es lo más fácil.”

 

“Hagan del Cielo su meta y sean instrumentos para ayudar a otros a hacerlo también.  Busquen agradarme a Mí en primer lugar y después a todos los demás, incluyendo a ustedes mismos.”

 

Lean Deuteronomio 6:4-5

Escucha, Israel: el Señor, nuestro Dios, es el único Señor.  Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas.

 

 

Amor Santo es: Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo. Amor Santo es: el Inmaculado Corazón de María. Ver Mas…  

Si ya no desea recibir los mensajes, responda a cancelar@amorsanto.com​​

k Here to Unsubscribe​

Ministerios del Amor Santo

37137 Butternut Ridge Rd

North Ridgeville, Ohio 44039

Publicado en Amor Santo | Deja un comentario

« Le dio lástima de ellos »

Evangelio del día
¿Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68

Ver evangelio en línea – Calendario ordinario
https://evangeliodeldia.org/SP/gospel?utm_source=newsletter

Sábado, 9 De Febrero

Sábado de la cuarta semana del Tiempo Ordinario

San Miguel Febres Cordero

San Miguel Febres Cordero

Más… https://evangeliodeldia.org/SP/saints/02-09?utm_source=newsletter

——————————————-

Carta a los Hebreos (13,15-17.20-21.)
Y por medio de él, ofrezcamos sin cesar a Dios un sacrificio de alabanza, es decir, el fruto de los labios que confiesan su Nombre.
Hagan siempre el bien y compartan lo que poseen, porque esos son sacrificios agradables a Dios.
Obedezcan con docilidad a quienes los dirigen, porque ellos se desvelan por ustedes, como quien tiene que dar cuenta. Así ellos podrán cumplir su deber con alegría y no penosamente, lo cual no les reportaría a ustedes ningún provecho.
Que el Dios de la paz -el mismo que resucitó de entre los muertos a nuestro Señor Jesús, el gran Pastor de las ovejas, por la sangre de una Alianza eterna-
los capacite para cumplir su voluntad, practicando toda clase de bien. Que él haga en nosotros lo que es agradable a sus ojos, por Jesucristo, a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo (23(22),1-3a.3b-4.5.6.)
El Señor es mi pastor,
nada me puede faltar.
El me hace descansar en verdes praderas,
me conduce a las aguas tranquilas
y repara mis fuerzas;
me guía por el recto sendero,

Aunque cruce por oscuras quebradas,
no temeré ningún mal,
porque Tú estás conmigo:
tu vara y tu bastón me infunden confianza.
Tú preparas ante mí una mesa,
frente a mis enemigos;

unges con óleo mi cabeza
y mi copa rebosa.
Tu bondad y tu gracia me acompañan
a lo largo de mi vida;
y habitaré en la Casa del Señor,
por muy largo tiempo.

Evangelio según San Marcos (6,30-34.)
Los Apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.
El les dijo: “Vengan ustedes solos a un lugar desierto, para descansar un poco”. Porque era tanta la gente que iba y venía, que no tenían tiempo ni para comer.
Entonces se fueron solos en la barca a un lugar desierto.
Al verlos partir, muchos los reconocieron, y de todas las ciudades acudieron por tierra a aquel lugar y llegaron antes que ellos.
Al desembarcar, Jesús vio una gran muchedumbre y se compadeció de ella, porque eran como ovejas sin pastor, y estuvo enseñándoles largo rato.

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

——————————————-

Isaac el Sirio (siglo VII)

monje cercano a Mossoul

Sermones ascéticos, 1ª serie, nº 60

« Le dio lástima de ellos »

Si David dice de Dios que es justo y recto, su Hijo nos ha revelado que es bueno y suave… Alejemos de nosotros el pensamiento injusto de que Dios no se compadece… Oh admirable compasión de Dios. Oh maravilla de la gracia de Dios nuestro Creador. Oh poder suficiente a todo. Oh inconmensurable bondad con la cual reviste nuestra naturaleza pecadora para recrearla. ¿Quién puede hablar de su gloria? Levanta al que le ha ofendido y blasfemado, renueva al polvo sin alma…, y de nuestro espíritu dispersado y de nuestros sentidos extraviados hace una naturaleza dotada de razón y capaz de pensar. El pecador no está capacitado para comprender la gracia de su resurrección… ¿Qué es el abismo ante la gracia de la resurrección cuando nos levantará de nuevo alejándonos de la condenación, y dará a este cuerpo perecedero poder revestirse de incorruptibilidad? (1C 15,53)…
Vosotros que sabéis discernir, venid y admirad. ¿Habrá alguien, dotado de gran y maravillosa inteligencia, que admire la gracia de nuestro Creador como merece? Esta gracia es la retribución de los pecadores. Porque en lugar de darles lo que, con estricta justicia merecen, a cambio les dará la resurrección. En lugar de los cuerpos que han profanado su Ley, les reviste de la gloria de la incorruptibilidad. Esta gracia –la resurrección que se nos dará aún después de haber pecado– es todavía más admirable que la primera cuando nos creó, cuando todavía no existíamos. ¡Gloria a tu inconmensurable gracia, Señor! No puedo hacer otra cosa que callarme ante los ríos de tu gracia. Soy incapaz de decir la gratitud que te debo.

Si no deseas recibir más correos electrónicos https://evangeliodeldia.org/SP/settings/subscription?utm_source=newsletter.

Publicado en Lecturas de la Misa del día